¡Sacaremos ese buey de la barranca!
(¡Ataca con la fuerza de Bull!)
Esa mañana, Ginga se había levantado muy temprano, se había encaminado a una parte fea y abandonada del muelle (cerca del complejo de bodegas que usaban los Smiley Chasers como escondite), y se había formado en la fila de una vendeduría de comida rápida, pues le habían dicho que vendían una cosa maravillosa llamada "hamburguesa de triple carne".
Así que esperó, y esperó, y esperó, y por fin le dieron su comida (que había pedido empacada para llevar). Se estaba acostumbrando tanto a ser el centro de atención, que había decidido presumirle a todos la susodicha hamburguesa. Una persona normal sabría que, por lo general, al resto del universo no le importaba ver la comida en físico, a menos que también fuera a comer, por lo que una fotografía habría bastado. Llevando esta premisa a sus límites lógicos, Ginga ni siquiera necesitaba haber comido en realidad la hamburguesa: bastaba con que dijera que lo había hecho, que había sido deliciosa, y otras aseveraciones genéricas.
Además, olvidaba el hecho de que, ya que todos vivían en esa ciudad desde antes que él, lo más probable era que ya hubieran probado antes dicho platillo, por lo que no tenía nada de especial. ¿O quizá una parte de sí mismo sabía eso? Por alguna razón, se convenció de que la hamburguesa que tenía en su poder era la última en el universo. ¡Como si tal cosa fuera posible!
Se encaminó al yopark, donde fue sumariamente ignorado, ya que todos estaban más interesados en la conferencia magistral de Madoka y Kenta sobre los tipos de yoblade y como aprovechar mejor sus características en combate.
Fue entonces que Ginga abrió la bolsa de comida y se encontró con que el contenido difería por completo de su orden. Pero ya había recorrido media ciudad, y probablemente la persona que tenía su orden también había resultado decepcionada, así que lo comió de todas formas.
Lejos de ahí, Benkei rumiaba amargamente la falta de Kyouya, y culpaba a Ginga de todas sus desgracias.
Funkadelia. 23 de abril, XXXX. Reporte 667426-RDSDRC-0025.
Daidoji le entregó a Benkei el yoblade Tauro. Le propuso regresarle a Kyouya si derrotaba a Ginga. Benkei aceptó, y se dedicó a entrenar arduamente para "domar" al yoblade, que tenía un equilibrio poco común, por su diseño. Cuando estuvo satisfecho de su control sobre Tauro, amedrentó a Kenta para que le dijera a Ginga que quería retarlo. Ginga aceptó y Benkei fue derrotado.
Feregrak bajó el reporte de Enata después de los 3 segundos que le tomó leerlo. Vio en lontananza por unos 12 segundos, releyó el informe en 2, y tamborileó los dedos sobre su escritorio. Finalmente, se inclinó hacia la izquierda, abrió un cajón, extrajo una carta, se la entregó a Enata junto con su reporte, y le hizo señas de que se retirara.
Enata reconoció la letra en el sobre y frunció el ceño. Seguramente el contenido no sería agradable. Aunque, si Feregrak se la había dado sin decir nada, quizá no era urgente. Pero como no tenía nada más que hacer...
Querido Enata,
Si estás leyendo esto, es que has presentado un reporte tan horrible que el bueno de Feregrak no tiene corazón para decirte lo malo que es. Naturalmente, ignoro los detalles. ¿Quizá es demasiado parco? La tentación de dejar fuera hechos irrelevantes para una mayor brevedad es grande, claro, y la mayor parte de los actos de los seres humanos son indignos de ser registrados. Sin embargo, nunca debes dejar fuera las motivaciones, a menos que ya las hayas reportado antes. Ah, y en los detalles está el diablo, por lo que debes agregar cualquier cosa que te dé mala espina o que parezca que podría ser importante.
Ruégote no falles, porque eso significaría el fin de mi vacacionar.
Enata meditó lo que acababa de leer, releyó su informe, y se puso a ver el techo.
... ¿Las motivaciones? Las de Daidoji ya estaban asentadas en un informe. También las de Shining Quasar. Y las de Ginga. Todavía no comprendía del todo a Kyouya, por lo que no había escrito un reporte al respecto. Kenta y Madoka todavía carecían de motivaciones. En cuanto a Benkei...
Benkei, la montaña humanizada. Con acceso a todo el conocimiento de la Tierra, aunque le tomaba algo de tiempo recuperarlo. El anterior líder de los Smiley Chasers.
Un tsundere total.
Hizo memoria. ¿Por qué lo consideraba un tsundere? Oh, claro.
Hacía no mucho tiempo, Benkei había desafiado a Kyouya a un duelo. Pero Kyouya lo rechazó, diciendo que no era de su gusto pelear contra oponentes más débiles que él mismo. Lo cual, desde un punto de vista táctico, considerando que la NQNTNMQHA había adoptado el sistema de puntos, no era lo más aconsejable. Sí lo más honorable, pero no aconsejable tras un análisis matemático formal. Para que un enfoque así sirviera, sería necesario contar con la buena suerte que sólo le es otorgada al protagonista de la serie.
Así pues, Kyouya rechazó el duelo con Benkei por segunda vez. Pero Benkei, con la perseverancia de su montañosa naturaleza, insistió. Pronto, Kyouya se dio cuenta de que sería imposible librarse de Benkei. Aceptara o rechazara el duelo, ganara o perdiera, Benkei comenzaba a aficionarse a él, por el simple hecho de ser algo más que una víctima o un esbirro. Así que Kyouya se rindió y aceptó el duelo.
Y un segundo duelo. Y un tercero. Y muchos otros más.
–... ¿qué, jamás te rindes? ¿Estás güey, o qué?
–¡Ay, ya! –repuso Benkei, sonrojado–. ¡No porque me llames toro vas a salirte con la tuya!
Kyouya decidió que sería mejor no hablar. De alguna forma, había tomado lo que había dicho y lo había convertido en un cumplido. Por otro lado, no era como si realmente hubiera querido insultarlo mucho. Como era natural para alguien con un cerebro configurado para el yoblade, apreciaba la perseverancia y esas cosas.
Finalmente, Benkei cayó, rendido. SOMB y SOMD, que habían presenciado el encuentro desde el principio, se acercaron a socorrerlo, preocupados.
Benkei comenzó a reírse y llorar al mismo tiempo, clamando que la paciencia de Kyouya había roto una extraña maldición que se cernía sobre su persona y lo había liberado. Era aterrador. Kyouya empezó a retirarse lentamente, evitando realizar movimientos bruscos, al igual que SOMB y SOMD. Sólo que a Kyouya no le funcionó.
Con una celeridad insospechada para alguien de sus dimensiones y hábitos, Benkei se lanzó hacia Kyouya, le declaró su devoción y admiración incondicional, y procedió a informarle que, hiciera lo que hiciera, dijera lo que dijera, lo seguiría hasta el fin del mundo y de regreso y más allá. Volviéndose, turbado, aunque ya previamente resignado a este desarrollo de los hechos (pues lo había previsto desde el principio), Kyouya le dijo a Benkei que podía hacer lo que quisiera.
En ese momento, ninguno de los dos recapacitó que este encuentro había determinado que Kyouya se convirtiera en el líder de los Smiley Chasers, aunque obviamente reprobaba sus prácticas y procedimientos.
Sí, cuando lo veías desde esa perspectiva, la motivación de Benkei para retar a Ginga otra vez era bastante más profunda de lo que se reflejaba en su reporte. Anexó el evento a un reporte anterior e hizo una referencia en el que estaba escribiendo.
Meditó otro rato. ¿Sería necesario agregar el hecho de que, durante sus esfuerzos para domar a Tauro, Benkei dejó limpias perforaciones en forma de cabeza de toro en todas las paredes que había a su alrededor? ¿Que había gritado "toro, toro, toro, toro, toro, TORITOOOO" durante el entrenamiento? ¿Que, cuando Ginga, acompañado de Kenta y Madoka, notó los agujeros en forma de cabeza de toro supuso que había un toro loco suelto por ahí, probablemente montado por un changuito bandolero, a juzgar por el vandalismo cometido contra cajas de bananas?
Entonces supo que sí, al menos debía agregar el poder destructor de Tauro. Después de todo, si no hubiera dañado tanto la infraestructura, la bodega en que se batió contra Ginga no habría comenzado a desplomarse durante la batalla, y Benkei no habría tenido que salvar a Ginga de ser aplastado por unas vigas y fragmentos de techo.
Además, era verdaderamente triste que Ginga, Kenta y Madoka pensaran que era imposible que un Smiley Chaser tuviera la decencia suficiente para impedir que alguien más muriera. Después de todo, nunca habían lastimado realmente a nadie. Ciertamente, sólo un sociópata dispuesto a destruir el mundo podría ser tan poco empático y ruin.
Pero era más triste que Benkei pensara que, en efecto, debió haber dejado que Ginga fuera hecho puré. Pero eso sólo era su lado tsundere hablando: al ser derrotado por Ginga, temía que su devoción hacia Kyouya se viera afectada. ¡Naturalmente!, lo razonable sería desear que convenientemente Ginga desapareciera y Kyouya reapareciera para liberarlo de su confusión.
Ah, pero los tiempos en que las personas se permitían ser fans de muchas cosas y personas al mismo tiempo, tristemente, ya habían quedado atrás.
Pero eso no significaba que tuviera que anotar el hecho de que Ginga por fin consiguió una hamburguesa de triple carne. Por otro lado, que Benkei hubiera conseguido más o menos unas cincuenta hamburguesas normales...
Era extraño que una montaña humanizada fuera tan emocionalmente inestable.
