12. Un Virgo para una amazona

El día anterior, Mu no se hallaba en el Santuario ya que había salido a entregar una armadura. Por lo que, después de llamar al templo de Aries y de que saliera Kiki informándole de su ausencia, Shaina y Cassios regresaron por donde habían venido.

Pero el joven alumno del lemuriano le informó que al día siguiente estaría, por lo que la italiana decidió ir al templo de Aries por la mañana.

Mientras preparaba su desayuno, escuchó a Marin charlando animadamente con alguien. La amazona de Ofiuco puso la oreja para escuchar qué hablaban.
—Como quieras, yo no tengo ningún problema en que intercambies horario con Ichi, mientras os cubráis mutuamente— dijo la amazona de Águila—. Ahora, informad a vuestros compañeros para que no haya malentendidos, ¿de acuerdo?
—De acuerdo— dijo la otra voz, perteneciente a un varón—, ¡muchas gracias Marin!

Shaina abrió la puerta de su cabaña y vio a Jabu despidiéndose de la japonesa.
—¡Vaya!— exclamó, provocando que el japonés parara—. Es de muy mala educación no saludar a alguien a quien conoces, ¿no crees?
Marin frunció el ceño y fue a contestar pero el joven Unicornio se adelantó.
—Buenos días Shaina— contestó formalmente—, no sabía que estabas despierta.
—Ya ves que sí— prosiguió la italiana—. ¿A dónde vas? Te he escuchado preguntarle a Marin permiso para cambiar tu horario…
—Luego la que espía soy yo…—murmuró la aludida.
—Pues he quedado con Milo que quiere verme antes de marchar mañana de viaje— soltó el muchacho, e inmediatamente deseó no haber dicho aquella información, al sentir el cosmos de su ex superiora incendiarse—. Será mejor que me marche, que me estará esperando y no quiero llegar tarde. ¡Adiós!

Antes de que Shaina pudiera agarrarle, Marin sujetó por los hombros a su compañera y la hizo meterse de nuevo en la cabaña, cerrando la puerta tras de sí, mientras Jabu huía lejos de allí.
—¡Ese maldito bastardo, mierdaseca, cabronazo de mierda que me robó a mi mejor sirviente!— gruñó la italiana, mientras retiraba el pan de la tostadora y lo lanzaba con fuerza sobre un plato, para agarrar un cuchillo y empezar a untar mantequilla con fiereza—. ¡Es que le tengo un asco! ¿Cómo pudo hacerme eso a mí? ¿Eh?

Marin resopló y se sentó en la cama, retirándose la máscara y agitándola para abanicarse.
—Shaina, me agotas— cortó la japonesa—. En serio, tienes un problema con Milo y hasta que no lo reconozcas no vas a parar.
—¡Él tiene un problema conmigo!— gritó de vuelta su amiga, mientras mordisqueaba con furia el pan tostado—. ¡Si no hubiera metido el hocico donde no debía yo seguiría con Jabu! ¡Pero no! ¡Tenía que meterse y arrebatarme lo que más quería!
—Cuanto drama…— soltó la amazona de Águila—. Parecéis una pareja de divorciados peleando por la custodia del hijo en común.
—¡Antes de que me toque ese hijo de puta me suicidaría!— siguió chillando la italiana—. ¡Dignidad ante todo!

—Chica, que lo decía metafóricamente, pero en fin, veo que vuelves otra vez a las andadas— espetó la japonesa.

Shaina dio un par de vueltas por la cocina con pasos rápidos. Se mesó la melena verde y suspiró.
—Voy a ir a verle— dijo haciendo crujir los nudillos—, o se lo digo ahora o estallo.
—¡No! ¡Ni de broma!— exclamó su amiga sujetándola—. Ahora no irás a ver a Milo porque estás en caliente y vas a hacer una tontería, ¿ves cuál es tu debilidad frente a él?
—¡No tengo debilidades!— siguió berreando la amazona de Ofiuco.
—Sí— espetó la japonesa—, sí que las tienes y él se aprovecha de eso. ¿No ves que siempre que te diriges a él lo haces de malas formas, gritándole y poniéndote brusca?

Podía escucharse la agitación de la italiana, quien respiraba con fuerza. Marin la acarició suavemente para calmarla, y poco a poco Shaina fue calmándose.
—Así mejor— susurró la japonesa—; si ahora te presentases delante de Milo como siempre, chillando, insultando y berreando como una loca, pierdes toda la razón en cualquier reclamación que hagas. Él tiene la sangre mucho más fría que tú y por eso te desarma tan fácilmente. Hazme caso, si vas a hablar con él para recuperar a Jabu, tienes que ir sosegada y explicarle los motivos por los que quieres recuperar al caballero de Unicornio. Y si se lo dices, seguramente él acabe comprendiéndolo y finalmente él hablará con Jabu y el muchacho decidirá con quién quedarse. Sabes que yo no pondré objeción alguna, pero quiero que sea con el consentimiento de ambos. Además, compartisteis celda en cabo Sunión, si pudiste tener aquella charla con él que me comentaste, entonces es que puedes estar serena delante suya.

Shaina desvió la mirada e inspiró, antes de pasarse la mano por la frente.
—Marin es que…
—¿Es que qué?— preguntó la japonesa, pero la italiana torció el gesto.
—No, nada. Tienes razón— dijo dejando caer los brazos abatida—, hoy no es el mejor día. Tengo que tranquilizarme.
Marin sonrió complacida y estrechó entre sus brazos a su amiga.
—Ve a ver a Shaka, que con él seguro que encuentras paz y sacas esa espina que tanto te duele.

Con un leve cabeceo, la italiana asintió y recogió su máscara partida en dos, colocando de nuevo cinta aislante para unir las dos piezas.
—Iré primero a ver a Mu antes, que quiero que me arregle la máscara— musitó, tratando de encajar las dos piezas—; Dohko me dijo que debería ponerle una goma…
—Es que no sé cómo narices haces para romperla constantemente— dijo la amazona de Águila—, la mía está perfecta desde el primer día que me la dieron.

La amazona de Ofiuco se encogió de hombros y salió por la puerta, colocándose la maltrecha máscara seguida de Marin.

Ambas se despidieron y la italiana comenzó a ascender hasta Aries, donde fue a agarrar la aldaba con forma de cabeza de carneo de la puerta, pero esta vez lo agarró con delicadeza, aporreando suavemente pero firme.

Al cabo de unos segundos abrió la puerta y se encontró de frente con el caballero de Aries, quien sonrió al verla.
—Buenos días Shaina— y asomó la cabeza—. Vaya, esta vez no has roto la aldaba…
—No quería darte más trabajo— dijo ella sonriendo a su vez—, pero sí necesito que repares mi máscara.
A continuación la joven se retiró la careta de plata y se la tendió al lemuriano, quien la recogió entre sus manos, mientras hacía pasar al interior de su templo a la muchacha.
—Bueno, esto tiene fácil arreglo— dijo pausadamente el hombre—, pero dime una cosa, ¿realmente quieres que lo haga?

Shaina se sorprendió ante esa pregunta. El hombre la miraba con serenidad en sus ojos. Parecía que estuviera leyéndole la mente.
—Pues…sí, supongo— dijo ella indecisa—. La necesito para combatir.

Mu empezó a reírse y acarició la mejilla de la muchacha, retirándole un mechón verde, quien se ruborizó sin querer.
—Pienso que no la necesitas, al menos para andar por el Santuario— dijo él—, si quieres te la arreglo tal y como me pides.
—¿Por qué piensas que no la necesito?— preguntó la amazona de Ofiuco, intrigada.

El lemuriano pidió a la joven que le siguiera hacia el fondo de la sala y atravesaron a una sala separada de las demás por una cortina verde recogida con un alzapaños.
—Porque estás mejor sin ella— declaró el hombre—, ¿verdad Shaka?

La amazona de Ofiuco se percató de repente en la presencia del indio, quien estaba sentado sobre un cojín frente a una mesa baja, donde había dispuestas tres tazas de té.
—Por favor, siéntate— pidió el caballero de Virgo, indicando el lugar para que la joven se sentara.
—¿Cómo es que hay tres tazas?— preguntó ella asombrada—. Oh, Kiki…
Pero Mu negó con la cabeza.
—Kiki está jugando con Shun en el templo de Virgo, esta taza es la tuya.
—¿Sabíais que vendría?— preguntó de nuevo, aún más asombrada.
—En algún momento tendrías que hacerlo, y supuse que sería el penúltimo— dijo Shaka, vertiendo agua caliente en la taza de la muchacha—, sé de tu propósito desde el primer día.
—¿Y cómo…?
Pero el rubio alzó la mano pidiendo silencio, para después depositar la tetera en el centro de la mesa.
Ninguno de los dos hombres hablaba, simplemente se dedicaban a mover los cubiertos y añadir azúcar a sus bebidas, incitando a la joven a que les siguiera.
Tras una vana conversación sobre gustos respecto a la bebida, Shaina se removió inquieta en el cojín.
—¿Cómo podéis estar tranquilos?— preguntó ella mirando a ambos hombres.

Mu y Shaka cruzaron sus miradas y después miraron a la amazona.
—¿Deberíamos estar nerviosos?— preguntó el caballero de Virgo.
—Sí— soltó la joven—. Todo el mundo se pone nervioso cuando estoy cerca. ¿Ya no me odias?— preguntó Shaina dirigiéndose al caballero de Aries. Éste comenzó a reírse.
—¿Cuándo te he odiado?— preguntó de vuelta él, removiendo la cucharilla y con dos golpes, la dejó sobre el platillo, antes de beber un sorbo.
—Pues— dijo la joven—, desde que pasó aquello en tu templo el otro día, el paseo, y lo de Aldebarán y…bueno, no sé…todo

Terminó de tragar la bebida y el lemuriano se retiró un mechón lila detrás de la oreja, con una leve sonrisa.
—Entonces tú me odiarías si fuese al revés, ¿verdad?
—Hombre claro— respondió tajante la joven—, si tú me hubieras hecho lo que te hice a ti, seguramente te odiaría para siempre.

El caballero de Virgo cerró los ojos y sonrió a su vez, evitando no reírse a toda costa.
—Para ti no hay términos medios, todo es blanco o negro— murmuró el indio, tomando entre sus manos una oblea—, cuando entre medias hay miles de tonalidades grises.
—No te odio Shaina— añadió el lemuriano—, si bien tus modales son bastante agresivos, creo que en el fondo tienes buen corazón y simplemente te dejas llevar por la fuerza que experimentan tus emociones. Hay que aprender a templar el carácter. Pero no, no te odio. Te dije lo que consideré que debía decirte en aquel momento, pero noto que has ido cambiando desde nuestro primer encuentro. Cosa de lo que me alegro profundamente.

La muchacha se quedó a cuadros y se sintió avergonzada.
—¿En serio que no me odias?— volvió a repetir, y de nuevo el lemuriano negó con la cabeza.
—No me gusta vivir con odio, corrompe el alma— dijo el hombre mirando a su amigo—. Si tuviera el rencor dentro de mí, debería odiar a todos excepto a Dohko. Y ya me ves, compartiendo mesa con Shaka. Y contigo.
—Pero también tienes fallos…— dejó deslizar la amazona—, a las mujeres no nos gusta que nos releguen por trabajo.
Los dos hombres comenzaron a reírse ante tal declaración.
—Estás en tu derecho de recriminarme eso porque Kiki piensa igual que tú— dijo el lemuriano—. Pero puedo vivir con ello, ya encontraré a alguien que me haga dejar las herramientas a un lado.
—¿No cambiarías tu afán de trabajar sin parar por amor?— preguntó la muchacha.
—No— respondió el lemuriano—, aceptar los defectos de los demás es la base para formar alianzas, amistades y relaciones sentimentales de todo tipo. Que a ti no te guste que yo trabaje tanto no implica que a nadie le guste. ¿Lo entiendes ahora? Y como te dije entonces, tan válida es mi postura como la tuya. No podríamos ser pareja, evidentemente. Pero amigos sí, ¿verdad?
Shaina se mordió el labio inferior. Ahora sí entendía la postura del caballero de Aries.
—Claro, tú y yo como pareja como que no pegaríamos mucho— dijo soltando una risa—, pero amigos por supuesto.

Mu lanzó una mirada a su amigo. Shaka carraspeó y cogió la mano derecha de la joven.
—Es hora de que hablemos tú y yo a solas— dijo el caballero de Virgo, al tiempo que Mu recogía los cubiertos que había sobre la mesa y desataba el alzapaños, permitiendo que la cortina verde tapara la entrada.
El caballero de Virgo se incorporó de la mesa y aún asiendo la mano de la joven, la hizo sentarse frente a él en el suelo, sobre una alfombra de hilo.

A continuación Shaka provocó que la sala quedara a oscuras. Shaina se asustó unos instantes, pero rápidamente el brillo del caballero de Virgo emanó para dar una cálida luz alrededor suyo.
La amazona no escuchaba nada, solamente un silencio sepulcral mientras veía al indio con los ojos cerrados en la posición de loto, emitiendo un sonido gutural pero extrañamente relajante.

La italiana sintió que sus ojos pesaban y a pesar de que antes estaba asustada, sentía una paz interior muy fuerte, por lo que se tumbó en el suelo boca arriba. Cerró los ojos y se dejó mecer por aquel cántico.

—Shaina— escuchó la voz de Shaka dentro de ella, a pesar de que de fondo oía aquel sonido relajante—, ¿estás preparada para abrir tu corazón y tu mente?
Ella respondió afirmativamente, sin abrir los labios.

—Muy bien— prosiguió el rubio—. Comenzaré con tus miedos…al fracaso…al rechazo…tienes miedo a la soledad…¿por qué?
—Fracasé como maestra de Cassios, y cada vez que le veo, recuerdo todo lo que pasó…su declaración de amor hacia mi…el haberle rechazado porque amaba a Seiya…me siento culpable de todo aquello.
Shaka permaneció en silencio, una manera de indicar a la italiana que siguiera comunicándose.
—Seiya me rechazó a su vez…lo tengo merecido…si tan solo hubiera entendido mis sentimientos…igual él…
—No puedes ni debes sentirte culpable por rechazar a Cassios, igual que Seiya te rechazó a ti por los mismos motivos…¿crees que Seiya se sentía bien por hacerlo?
—Sí, pero creo que además me tiene miedo.
—No te tiene miedo, él te quiere, igual que quieres a Cassios— siguió el indio—; pero él sí teme hacerte daño de nuevo…
—¿Igual que yo tengo miedo a hacer daño a Cassios otra vez?
—Así es— declaró el caballero de Virgo—. Porque él está seguro de sus sentimientos hacia ti, te quiere y te valora como una gran amiga, pero le duele no poder corresponderte. A él le gustaría que fueras feliz, porque él no puede darte la felicidad que buscas. Cassios entendió esto cuando supo que amabas a Seiya y se sacrificó por ti, porque te amaba. Él estaba seguro de sus sentimientos hacia ti, y no ha cambiado. Por eso es feliz si tú eres feliz, aunque no sea en sus brazos.
—¿Cómo es posible que la gente pueda ser feliz viendo a otra persona a pesar de que no sea su deseo?
Un leve temblor en el cosmos de Shaka preocupó a Shaina, quien esperó ansiosa la respuesta.
—La felicidad, Shaina— indicó—, es un camino de largo recorrido que requiere mucha entereza porque suele doler, pero es un dolor que se apaga cuando ves a los demás felices. Es falso que para ser feliz tienen que pasarte cosas buenas. La felicidad reside en ver la parte positiva hasta en las situaciones más adversas.
— ¿Ellos son felices?
—Lo son. Seiya porque se alegra al verte feliz, y se apena cuando ve que no lo eres porque piensa que es por su culpa. Y Cassios es feliz cuando tú eres feliz. ¿Y tú Shaina? ¿Eres feliz?
—No.

Shaka aguardó unos instantes en silencio.
—Tienes que aprender a alegrarte por los demás y no centrarte en tu desgracia— murmuró suavemente—. No has perdido a Jabu, él se fue porque te tenía miedo, no puedes culparle. Igual que tampoco debes culpar a Milo de esto, ya que él buscaba la felicidad del caballero de Unicornio.
—A costa de la mía.
—No— cortó el caballero de Virgo—. A costa de la tuya no, Shaina. Porque si peleas con Milo por él, no es porque te importe Jabu. Y es eso lo que te está bloqueando.
—¿Qué quieres decir?— ahora el cosmos de ella era el que se agitaba.
—Eso es algo que debes resolver tú, si así lo deseas— dijo el caballero de Virgo—. Puedo ver tu interior perfectamente, y solamente puedo darte esa pista, lo demás tienes que sacarlo tú si quieres.

Entonces las tinieblas se retiraron y la luz regresó a la estancia.

Shaina abrió los ojos y miró a Shaka, quien permanecía sentado en la posición de loto. La joven, se incorporó con el corazón desbocado. No estaba segura si aquella sesión introspectiva había sido real o simplemente se había quedado dormida.

Llamó al caballero de Virgo, pero éste permaneció estático en su posición, sin decir nada. Por lo que Shaina se incorporó del suelo y salió de la sala, atravesando la cortina verde.

—¿Qué te dijo Shaka?— preguntó el caballero de Aries, quien estaba sentado en una silla, comiéndose una naranja.

La italiana miró al lemuriano después a la máscara suya que estaba arreglada sobre la mesa. Simplemente la cogió entre las manos, se la colocó sobre el rostro y se marchó rauda.

Mu se metió otro gajo en la boca y masticó lentamente.
—Crees que has vuelto al principio, pero estás más cerca del final de lo que imaginas— susurró con una sonrisa en los labios.

La amazona de Ofiuco corría desbocada. Saltó ágilmente entre los escombros buscando a una persona y cuando al fin lo encontró se lanzó sobre él.
—¡Cassios!— gritó ella, agarrándose al muchacho, mientras rompía a llorar—. ¡Lo siento mucho!

Sorprendido por esto, el enorme griego la separó de su cuerpo y le retiró la máscara para que ella pudiera respirar más cómodamente.
—¡No me ames por favor!— pidió ella—. ¡No puedo corresponderte aunque quiero!— siguió diciendo—. ¡Te quiero como mi alumno y te aprecio como a un hermano pero no puedo amarte como quieres que yo te ame!
El muchacho apretó a la joven contra su pecho y se inclinó hacia delante.
—Ya lo sé— dijo él con toda la ternura que podía tener—, sé que nunca me has amado como yo a ti, pero verte feliz es lo único que me importa. Si no es a mi lado, da igual.
Shaina abrió los ojos llorosos y miró a Cassios.
—¿Pero por qué?— dijo sorbiendo por la nariz—. ¿Por qué si no te correspondo sigues a mi lado?
—Porque te quiero, y seguiré a tu lado pase lo que pase.
—¿Me odias?
Cassios comenzó a reírse y negó con la cabeza.
—Por supuesto que no— dijo con un deje de tristeza—, como tú tampoco odias a Seiya, a pesar de que no te corresponde. Pero seguiste sacrificándote por él. ¿Eras feliz entonces haciéndolo?

Shaina se separó un poco y se restregó los ojos antes de contestar.
—Sí— respondió con media sonrisa—. Lo era.
—¿A pesar de que sabías que aun sacrificándote seguiría sin amarte de la manera que tú querías?—la italiana agitó la cabeza afirmativamente—. Pues entonces ya te sientes como me siento yo.

Shaina sintió que todo su interior se agitaba y que las piezas encajaban en su lugar, como un bálsamo reparador, al igual que las caricias que la enorme mano de Cassios daba a su maestra.


Bueno, antepenúltimo capítulo terminado…espero que os haya gustado, y si no, bueno, intentaré hacerlo mejor la próxima vez.

El próximo capítulo es el dedicado a Milo. Después vendrá el epílogo y se acaba el fic.

¡Gracias a los que estáis marcando como favorita o seguís la historia!

Sslove: No te preocupes, supuse que eras tú y mi suposición entonces no fue desacertada. Shaina sólo vio la punta del iceberg, cuando lo peligroso se esconde bajo el agua ;) ¡Muchas gracias por seguir leyendo y dejar un comentario!

Yunmari: Dicen que del odio al amor hay un paso…bueno, es que no tomo el odio como lo contrario al amor, sino la indiferencia. Y Shaina se mueve siempre entre el odio y el amor. ¡Gracias por el comentario y por leer el capítulo!

Leonor: Algo tiene que aprender, después de tanto meneo que le han dado. Y retractarse no tiene nada de malo, siempre y cuando se aprenda de los errores que cometemos. ¡Gracias por leer y por el comentario!

Vero: El próximo capítulo es del dedicado a Milo. Ya veremos cómo se enfrentan estos dos, si terminan como el rosario de la aurora como siempre o si por el contrario hace entender a la amazona ciertas cosas que le dijo en el anterior fic.

¡Hasta el próximo capítulo, feliz semana para todos!