Epílogo

Cuando la amazona de Ofiuco fue al templo del Patriarca, solamente se hallaban allí Marin y Cassios, quienes charlaban animadamente con Shion.

Al aparecer, el Sumo Sacerdote preguntó por las razones de la inesperada reunión, a lo que la joven contestó las intenciones de aquello.
—Shaina, si vas a dar un consejo a estos, me parece bien— dijo Shion—, pero por favor, abstente de proferir insultos. Más que nada porque da igual…
—Si yo lo intento Patriarca, pero es que me sacan de quicio— gimió ella—. Juro que antes de venir he meditado un poco para tranquilizarme, pero se me suelta la lengua sin querer.
—Pues utiliza insultos antiguos— aconsejó el Patriarca—. Bueno, ya vienen…

Poco a poco todos los implicados fueron entrando en el templo y al ver a la amazona junto al Sumo Sacerdote, se preguntaron qué pasaba. Marin y Cassios observaban la escena desde el fondo, atentos a lo que su amiga y maestra tuviera que decir.

—Estamos aquí reunidos porque Shaina tiene algo importante que deciros— informó Shion, quien no tenía ni la más remota idea de lo que la amazona se traía entre manos—. Cuando quieras pequeña.

Shaina frunció el ceño, miró al Patriarca y gruñó una queja, al tiempo que retiraba la máscara de su rostro.
—Hola a todos, gracias por venir— dijo aclarándose la voz—. El motivo de esto es que quiero agradecer a todos vuestra paciencia conmigo y por los consejos que me habéis aportado. Esto era una prueba para mí, muy dura, porque implicaba enfrentarme a mis mayores temores.
He ido uno por uno buscando consejo, al principio empezó como un juego— dijo paseando de lado a lado—. Y si bien he aprendido muchas cosas gracias a vosotros, yo también querría poder deciros algo. A ver si os creíais que no diría nada, ya que yo he aprendido con vosotros pero también algunos tenéis que aprender ciertas cosas…que sea un intercambio recíproco.

—Estupendo, no solamente nos sermonea Shion— dijo de reojo mirando al Patriarca, quien emitió un brillo tras su casco—, perdón, su excelentísima santidad el Sumo Sacerdote de la Orden de Atena, sino que encima ahora toca que ella me eche bronca.

Shaina apretó los puños y frunció los labios.
—¡Mira, pedazo de mentecato!— comenzó a decir la amazona.
—¿Mente qué?— preguntó extrañado el caballero de Cáncer.
—¡Mentecato, atolondrado, panoli!— soltó la muchacha, pero al ver la caras de estupefacción de sus compañeros, resopló y se giró hacia el Sumo Sacerdote.
—Quiere decir "imbécil, tonto, estúpido"— aclaró Shion—. Te dije que daría igual, pero al menos no quedas como una camionera.
—¡Eh yo no soy un mente…mente…!— reclamó el siciliano, chasqueando los dedos, tratando de repetir la palabra.
—Mentecato— ayudó Aioros a recordarle, divertido.
—¿Ves?— exclamó Deathmask—.¿Cómo me voy a enterar, si son insultos del Cretácico, cuando Shion caminaba entre dinosaurios?
—¿Me estás llamando viejales?— espetó el caballero de Libra—¡Que yo soy coetáneo de Shion, mendrugo!
—¿Esto qué es, un compendio de insultos viejunos o qué?— declaró Shura suspirando.

—¡BASTA!— aulló la amazona de Ofiuco—. ¡O me escucháis todos de una vez u os electrocuto a todos y váis a parecer los Jackson 12!
—No podríamos ser los Jackson 12 porque faltan Camus y Milo— apostilló Aldebarán—, en todo caso los Jackson 10, si no cuentas a Marin y Cassios, claro…por cierto, ¿dónde están?
—Se marchan esta noche de misión. Los dos— dijo Afrodita sonriendo maliciosamente—. Juntos. Vi a Camus bajar hacia Escorpio hace una hora y si no han salido ya, a saber qué estarán haciendo en la intimidad…
—¿Cómo que se marchan?— dijo sorprendido Aioria—. No me ha dado tiempo a despedirme de ellos.
—¡Si me lo dijiste tú!— gritó Marin desde atrás—. Este hombre…tiene la cabeza para que le termine el cuerpo…
—¿Ah sí?— dijo rascándose la cabeza el caballero de Leo—. Es posible, no sé…
—¿Y dónde van esta vez?— preguntó Shaka a Saga, quien se mostraba indiferente a lo que allí acontecía.
—A Kirguistán, a preguntar a unos arqueólogos sobre unos descubrimientos— respondió, llevándose una mano a la boca para ocultar el bostezo.
—Eso te lo acabas de inventar— dijo Aldebarán entre risas—, vaya nombre más raro.
—No es raro— respondió Mu divertido—, es un país que está flanqueado por China, Kazajistán, Uzbekistán y Tayikistán. En Asia.
—¿Por qué todos se llaman igual?— espetó Aldebarán, al escuchar aquello—. Con lo fácil que es decir Brasil…

Shaina miró al Sumo Sacerdote pidiendo ayuda. Pero Shion estaba observando la escena con desgana.
—Me entiendes ahora, cuando a veces no puedo atenderte por los dolores de cabeza que me dan…
—¿Siempre es así?— preguntó la italiana, desesperada al ver que los caballeros se iban poco a poco reuniendo en corrillos para aumentar las conversaciones banales—. No tendrán todo el día para rajar que tienen que hacerlo cuando tengo algo importante que decir…¡Pandilla de marujas!— gritó la amazona, incendiando su cosmos, que centelleaba cargado de energía.

Los caballeros de oro inmediatamente dejaron de charlar y miraron a la joven.
—Lo dije y lo mantengo— espetó Saga—, está loca. Shion, ¿para cuándo la pulsera telemática?
—¿Para ti o para tu hermano?— gruñó la joven—. ¡Porque bien que os escapáis del Santuario a la mínima!— siguió ella, provocando que el Sumo Sacerdote se acomodara en su trono dorado y escuchara con atención—. Tú en el gimnasio tratando de impresionar a las chicas levantando pesas, patético. Normal que no tengas novia, si sólo piensas con la punta de…
—Ese lenguaje— recriminó Shion desde atrás.
La joven se contuvo mordiéndose la lengua e inspiró.
—Con lo que tienes entre las piernas—resolvió la amazona—. ¿Y qué es eso de mostrarte en pelota picada delante de una mujer? ¿No tienes vergüenza o qué?
—¿En serio se lo está preguntando?— susurró Aioros a su hermano, quien contuvo la risa—. ¿A estas alturas?
—¡Pues tú bien que estropeaste mi chándal nuevo!— gruñó el caballero de Géminis.
—Ah no— dijo la joven cruzándose de brazos—, yo le pedí a Deathmask que te lo llevara y estaba en perfecto estado. Lo que hiciera él no era asunto mío.
—¡Pues no habérselo dejado!— espetó el griego—. ¡Era tu responsabilidad!
—¡Dejó de serlo cuando pagué los más de cincuenta euros de deuda que tenía ese…ehm…palurdo en el bar Atlantis!— dijo girándose hacia su compatriota—. Para que luego digas que no tienes problemas con el alcohol, ¿cómo has podido consumir todo eso en cervezas, si la caña vale un euro con veinte? Así tú tampoco podrás tener pareja nunca, como empines el codo sin parar y encima ella tenga que pagar tus deudas…

Afrodita miró al caballero de Cáncer con los ojos desorbitados, al igual que el Patriarca.
—Deathmask, hablaremos de ello más tarde— aseveró Shion.
—¡No es verdad!— exclamó el aludido—. Si también he apuntado a mi cuenta invitaciones que he hecho, de ahí que fuera tanto dinero en tan poco tiempo…
—Osea que esa ronda gratis para todos del finde pasado fue a costa de Shaina— comentó Dohko—. Pues gracias peque, la próxima vez te vienes y te invito yo— dijo guiñándole un ojo a Shaina, quien esbozó una sonrisa.
—Bueno, ya veremos, pero te tomo la palabra— dijo ella, para a continuación pedir silencio para que pudieran escucharla—. A ver, independientemente de todo esto, solamente quería poner énfasis en que si bien yo he tenido que cambiar gracias a vosotros, también vosotros deberíais hacer un poco de autocrítica. Algunos, no todos. Shaka— dijo dirigiéndose al caballero de Virgo—, tú eres muy especial y eres el más crítico contigo mismo. Te agradezco que arrojaras luz, me ayudará a perdonarme porque pienso que para perdonar a los demás, hay que empezar a perdonarse uno mismo, ¿verdad Shura?— movió la cabeza hacia el lugar donde estaba el caballero de Capricornio, quien asintió con una leve sonrisa en sus labios—, supongo que el tiempo curará nuestras heridas completamente y tú eres un espejo en el cual reflejarme cuando se me acaben las energías. Gracias.

Shaina se volvió hacia Deathmask, Afrodita y Mu.
—Contigo ya he hablado y hemos limado asperezas— le dijo al lemuriano—, sólo espero que dejes un poco el trabajo y salgas a airearte de vez en cuando, no sólo por el resto de mujeres sino por Kiki, que también lo agradecerá. En cuanto a ti, Afrodita— musitó al ver al caballero de Piscis—, gracias por tus consejos en moda, pero sobre todo por las preguntas que sembraste en mí. A pesar de la dureza, fueron muy inspiradoras y me hicieron replantearme muchas actitudes. Y tu trato hacia las mujeres es simplemente exquisito, ojalá tus compañeros aprendan de ti— pidió mirando a los demás—.Y Deathmask, me sorprendiste, tanto para mal como para bien— masculló ella—, a pesar de todo, me diste buenos consejos, que pagué caros…

A continuación se dirigió hacia el resto, que comprendían Aldebarán, Saga, Dohko y los hermanos.
—Los aspectos físicos son tan importantes como los psíquicos— dijo mirando al caballero de Géminis—, te haré caso con lo de gritar menos, pero más que nada para no terminar a final de mes afónica perdida. Y gracias por tu inyección de autoestima, que sé que tú no dices que una chica es guapa si no lo crees—desvió la mirada ruborizada al recordarle desnudo—. Dohko y Aioros, a pesar de la edad y las circunstancias de cada uno, me habéis demostrado que sois pozos de inmensa sabiduría aun cuando no seáis expertos en la materia, pero vuestros puntos de vista me han servido eficazmente para avanzar en este reto. De nuevo, gracias. En cuanto a ti— dijo mirando al caballero de Leo—, a pesar de que te odio porque me tienes frita con tus tonterías e inventas cosas que no son…
—Lo de los mocos era verdad— aseveró Aioria—. Imposible no verlos.
Shaina amenazó con el puño al hombre, quien instintivamente se movió para esquivarlo.
—Ya pagarás por eso, ya— murmuró ella con el ceño fruncido—. En cualquier caso, a pesar de que soy blanco de las bromas que planeas con Milo, de llamarme hermana perdida de Shun entre otras lindezas más bestias, de que me chinchéis sin cesar para verme cabreada y luego huyáis como perros cuando voy tras vuestra, gracias por el consejo que me diste. Y me estoy conteniendo, pero te pegaré de manera femenina, no te preocupes.
—Amenaza recibida— soltó el griego entre risas—. Qué raro que no insultes a Milo…

La joven se giró y lanzó una segunda amenaza con la mano alzada.
—Ni te atrevas a insinuar…que te veo venir— espetó, al tiempo que se acercaba a Aldebarán—. Y tú, otro de mis gigantes junto con Cassios, siento no poder corresponder tus sentimientos y encima herirlos…
—Pero si ya no hay nada que perdonar mujer— dijo entre risas el caballero de Tauro—. No debí ilusionarme tan rápido…culpa mía.
Shaina alzó la mirada para encontrarse con la del brasileño, quien la miraba con infinita ternura.
—Estoy segura de que algún día encontrarás a alguien que te corresponda debidamente— murmuró ella—, y seré feliz por ti.

A continuación, la muchacha regresó a la posición inicial y jugueteó con la máscara entre las manos.
—Me he dado cuenta de que sí, el amor es muy importante, pero hay muchas clases de amor y por ahora creo que me conformaré con el que me brindáis todos. Sé que aún debo pulir muchas cosas de mi personalidad, pero desde aquí y ahora, que intentaré hacer lo imposible por mantener mi genio a raya. Siempre y cuando no me toquéis las narices en exceso— dijo mirando a varios caballeros en concreto—. Sí, no pongáis caras de inocentes que me refiero a vosotros especialmente, e incluiría a Milo si estuviera aquí—. Desde aquí, quisiera agradecer también a Marin su empeño en sacar esto adelante a pesar de lo que supondría para mí. Y especialmente, a alguien que desde bien pequeña me ha cuidado y durante estos días me ha seguido como si fuera mi sombra, para ayudarme a levantarme para seguir el camino y no rendirme. Ese es Cassios.

El aludido abrió los ojos ante la inesperada mención de su maestra, quien le señalaba a pesar de que él se hallaba apartado al fondo del templo, por lo que pocos se habían percatado de su presencia.
—Tu amor incondicional, a pesar de todo, es lo que me ha hecho darme cuenta de que sí existe gente que me quiere tal y como soy— dijo ella, pidiéndole que saliera a la luz—. Puede que mi querido Cassios no sea un hombre de facciones bellas, que sea tosco y agresivo…pero tiene un corazón enorme. Siempre ha sacado lo mejor de mí y me ha animado a mostrarme cómo soy en la intimidad. Gracias Cassios, sin ti no hubiera podido dar este paso.

La muchacha se acercó hasta él, y poniéndose de puntillas estampó un beso en la mejilla de su alumno, quien se sonrojó, a pesar de lo que habían hablado anteriormente.

—En fin caballeros— dijo la italiana—, espero que todo esto no sólo me haya servido a mi sino también a vosotros, porque todos tenemos que cambiar para amoldarnos a los demás. Seguiré soltera, porque es lo que mi alma pide. Ya tendré tiempo de crecer y estar con la persona adecuada para mí, pero de momento, quiero seguir entregando mi cuerpo y alma al Santuario y a todo lo que representa, para defender no sólo a nuestra diosa Atenea sino a mis compañeros. Ya no me siento tan sola.

Los caballeros de oro miraron compungidos a aquella joven que se mostraba abierta sin tapujos. Con sus virtudes y sus defectos, pero en definitiva, con lealtad hacia el Santuario y con ganas de colaborar de mejor manera.

Por ello, todos aplaudieron su decisión, algunos con entusiasmo, otros por verse libres de nuevo para continuar sus quehaceres.

El Sumo Sacerdote se unió a los aplausos y finalmente permitió a todos retirarse a sus templos.

Shaina esperó a que se marcharan todos y se reunió con Marin y con Cassios a la salida.
El hombre abrazó a su maestra y se marchó escaleras abajo, siguiendo a los caballeros de oro.

Marin miró al horizonte y se apoyó contra una columna. La amazona de Ofiuco jugueteó de nuevo con su máscara entre las manos y una sonrisa en la boca.
—¿En quién piensas?— disparó la japonesa.
—En nadie, ¿a qué viene esa pregunta?— contestó interrogativa la italiana.
La amazona de Águila se retiró también la máscara de su rostro y golpeó con el índice a su compañera en el pecho.
—Elige a uno— espetó con media sonrisa—. Tú tienes a alguien en mente, lo sé.
—No,qué va— respondió la aludida, riéndose y ruborizándose sin remedio, lo que provocó la risa acusadora de su amiga—. De verdad, que no.
—A mí no me engañas— dijo entre risas—. Tú no besas a alguien sin sentirlo.
—¿Qué?— exclamó la italania— ¿Cómo te has enterado?
—Ya sabes que aquí las paredes hablan…y me han dicho un nombre que empieza por la letra eme…— susurró la japonesa divertida.
—¡Dioses, cuántos cotillas hay en este Santuario! Además, he besado a Cassios delante de todos— respondió la amazona de Ofiuco—, ¿también estoy enamorada de él? Si pego a la gente, resulta que les odio. Si les beso, que estoy enamorada. Qué encasilladora eres Marin…

Shaina comenzó a bajar las escaleras, colocándose la máscara sobre su rostro.
—A mí me hacía ilusión poder salir en plan parejas, Aiora, tú, yo y…
—¿Y quién?— preguntó la italiana con desgana.
—Por ejemplo…no sé…¿un muchacho alto, fornido, de pelo azulado, ojos turquesas? ¿Qué te parece?
—Ni de coña salgo con Saga, que me manda de nuevo a otra dimensión y dudo que tenga otra vez a Dohko debajo para amortiguar el golpe…
—Deja de hacerte la loca, que nos conocemos. Sabes perfectamente a quién me refiero.
—Meh…piensa lo que quieras, por mucho que te diga vas a seguir pensando lo que te da la gana…tú y tu rollo romántico apesta…
—Pero le diste un beso…
Shaina bufó y paró en seco.
—¡Por matar un perro me llaman mataperros!— exclamó airada—. ¡Sólo fue un beso de nada, de agradecimiento! ¿Qué tengo que hacer? ¿Pegarle? ¿Es eso? ¿Si le pego dejarás de pensar que le amo?

En ese momento escucharon voces a la salida del Santuario y vieron a Camus y Milo despidiéndose de algunas personas.

Al verles, la joven amazona de Ofiuco se acercó rauda a ellos.
—¡Espera!— gritó la japonesa al temerse algo malo—. ¿Dónde vas?

La italiana avanzaba entre la muchedumbre congregada, abriéndose paso hasta llegar donde estaba el caballero de Escorpio, quien sonrió al verla.
—Has venido a despedirte— dijo, cuando sintió la mano de la amazona estrellándose contra su rostro, justo en la misma mejilla donde horas antes ella le había besado—. ¿Pero qué coño? ¡Shaina!
La italiana se sacudió la mano porque se había hecho daño también.
—Ya está, ¿contenta?— dijo mirando a Marin, quien se quedó petrificada ante aquello.
Milo había agarrado la mano de Camus y la tenía puesta sobre la mejilla para bajar la inflamación.
—¡Maldita niña del demonio!—gruñó él visiblemente molesto—. ¡Ya verás cuando vuelva!
Los dos hombres salieron del Santuario rápidamente, especialmente porque el caballero de Escorpio ya comenzaba a tirar para devolvérsela a Shaina, pero Camus le obligó a seguir caminando.
Marin se cruzó de brazos y agitó la cabeza.
—Siempre que alguien ve tu rostro, no le das opción. Es "matarlo O amarlo", no "amarlo Y matarlo".

Shaina siguió adelante sin escuchar lo que decía su amiga y se encerró en su cabaña. Una vez a solas, se sentó en la cama y agarró su móvil. Tecleó un mensaje y esperó impaciente la respuesta, hasta que la pantalla se iluminó con el aviso.
"Sí, tú échale la culpa a Marin, como siempre. Claro que me di cuenta que no llevabas la máscara"
La joven sonrió y volvió a teclear otro mensaje y se tumbó boca arriba en su cama, con el móvil entre las manos, hasta que la pantalla se iluminó de nuevo.
"Pues menuda manera de decirme que no estás enamorada de mí, con habérmelo dicho me daba por enterado, bruta"
Ella dejó escapar un suspiro. Tamborileó los dedos encima de la pantalla unos segundos, hasta que se decidió a responder. Pasaron diez interminables minutos, y al fin recibió la respuesta del caballero de Escorpio.
"Tranquila, he dejado a Aioria un papel donde pone Shun sin tetas, Shaina con pocas tetas. Para que no se equivoque a la hora de incordiarte. Así no me echarás de menos"

FIN


Bueno, espero que os haya gustado esta historia. Toca descansar un poco de la saga cómica para poder centrarme en otros proyectos.

Si tenéis alguna duda o alguna sugerencia, podéis decírmelo sin problemas.

¡Muchas gracias a todos los que habéis seguido, marcado como favorita y comentado la historia!

Sslove: jajajaja muchos se han quedado locos al ver lo de la máscara, porque al principio escribí como si la tuviera XD pero si desvelaba desde el primer momento que la llevaba puesta, no hubiera sido divertido. No podía evitar el guiño de MiloxCamus, aunque sea en plan broma, pero este fic no es yaoi. Habrá continuación, pero dejaré descansar a los dorados esta vez. Por lo menos hasta que no escriba cinco capítulos del nuevo, no lo publicaré, ya que prefiero ir actualizando rápido. Aparte, tengo otros asuntos pendientes que requieren mi atención, especialmente dibujos que tengo perdidos y necesitan ser terminados. Igual subo la historia de qué pasó con Poseidón y Hades, que la tengo por ahí guardada…¡Muchas gracias por seguir esta historia de principio a fin y por todos tus comentarios!

Marielys: Gracias a ti por tus palabras, son todo un aliciente para continuar estas locuras. ¡Espero que esta historia haya sido de tu agrado!

Guest: Al fin puede ser "normal" con todo lo que implique esa palabra en ella XD Surgirá una amistad cuando Shaina deje de considerar a Milo su punching ball personal XD pero bueno, la imaginación que vuele, que cada uno considere lo que quiera ;)
Habrá continuación, como siempre, pero esta vez dejaré a los dorados aparcados y me centraré en otros personajes. ¡Muchas gracias por tu comentario y por leer el capítulo!

Los que comentéis como anónimos el epílogo, os responderé en el mismo mensaje que me pongáis, así que estad atentos porque se publicará como review separado con unas líneas. Creo que puede hacerse, pero si no, nada.

¡Hasta la próxima aventura y que tengáis buena semana!