Nuevamente los personajes no me pertenecen pertenecen a takeshi mizuno.

acontecimiento 2: un día nuevo, trabajo nuevo

Mi primer día en Japón y ya me sentía extraña, me vestí y salí para mi primer tarea buscar los lugares a los que frecuentaría por lo menos dos días a la semana, me puse unos audífonos, prendí mi iPod y comencé a caminar a las escaleras mientras cambiaba las canciones aleatoria-mente hasta encontrar algo de mi agrado, hasta que choque con algo, levante la vista y me sonroje, era un chico,cerré los ojos y me disculpe, - Gomenasai, sabia el idioma pero no lo practicaba seguido, así que solo espere que lo dijera bien, - no te preocupes, no pasa nada tu estas bien, abrí los ojos y lo mire bien, era un chico apuesto, llevaba un traje negro, corbata verde, y unos grandes audífonos verdes muy lindos, por un momento me perdí pero reaccione y le conteste, -etto, si estoy bien solo me distraje un momento, - eres nueva en los departamentos? Me pregunto, - sí, yo me mude ayer ahora me dirigía a este lugar, podrías decirme como llegar por favor, saque rápidamente de mi bolsa la tarjeta que mi tío me había dado con la dirección y teléfono del lugar, - hum, se rió, - creo que estas de suerte yo trabajo aquí y voy para allá, puedes ir conmigo si gustas, me sonroje un poco ante su propuesta pero acepte, - soy Vanessa Cortez por cierto, -yo Natsume Asahina, vamos, bajamos las escaleras y nos dirigimos a una camioneta roja, me abrió la puerta del copiloto y entre, tenía un interior cómodo pero mi atención la distrajo una llave verde que colgaba del espejo retrovisor con una cadena, subió, y me sonrió, luego se acomodó y encendió el auto, así que, que harás en la empresa me pregunto, - yo, pues seré intermediaria entre ustedes y la compañía de mi tío en Londres, - oh, ya veo, tu tío no será de casualidad Jean Carlo Cortez?, -si es el, - valla, que curioso, mi jefa ayer me comento que en esta semana vendría un representante de el para entablar negociaciones con nosotros, y me asignaron esa comitiva, se rió, y yo solo me sonroje, - entonces creo que adelante mi trabajo del día de hoy, que era conocer la empresa y con quien me iba a dirigir estas semanas, bueno iré a conocer donde trabajas, le sonreí, él se me quedo viendo un instante y luego aparto bruscamente su mirada, el resto del camino, se mantuvo muy callado hasta que llegamos.

Al llegar, Natsume muy caballerosamente me abrió la puerta del carro y me condujo hasta la entrada, me mostró la recepción y me presento con la recepcionista, para que me diera acceso frecuente al edificio, posteriormente me mostró la oficina y los compañeros de trabajo con los que estaba, incluso conocí a su jefa, después del pequeño pero agotador recorrido, me llevo a su escritorio donde me enseño las listas de productos que se le abastecía a mi tío, listas de precios, pruebas de calidad etc. Después de un rato se detuvo y me dijo que ya habíamos hablado bastante, que si gustaba comer algo, yo acepte gustosa y lo seguí, salimos del edificio y caminamos hasta una cafetería cercana, ordenamos, o más bien debo decir el ordeno por mí, ya que me costaba leer un poco el menú. – y dime a que te dedicas realmente?, me pregunto, - a que te refieres?, - pues porque no te vez del tipo auditora de calidad, tu tío las veces que vino preguntaba más cosas, me sonroje un poco al escucharlo, pero sabía que tenía razón, - es que yo, pues soy escritora en Londres, me tome un tiempo para descansar y escribir un poco, y mi tío me convenció de venir aquí, a escribir y de paso ayudarle con sus actividades, - o ya veo.. y de que escribes?, - pues de lo primero que se me ocurre, la verdad no se explicarlo, solo es como si sintiera lo que las cosas, los lugares o momentos me digieran que es lo que están diciendo, y yo solo escribo por ellos, incluso creo que las palabras que escribo dicen más que lo que yo puedo decir, sin duda creo que escribo mejor que como hablo. – eso es admirable, me sonroje aún más, - se ve que tienes una gran pasión por lo que haces, - gracias.

Ese rato paso rápido, hablamos de cómo fue que entro en la empresa y como era su trabajo, le conté un poco de la revista, claro encubriendo detalles dolorosos, al terminar el no dejo que pagara un solo yen, y me acompaño a donde pudiera tomar un taxi, pero preferí caminar para conocer un poco, nos despedimos y me aleje con una extraña sensación de calidez en mi pecho.