Notas de la autora: Aquí estoy mis queridos y adorados! Por fin estoy actualizando! yey~ Mil gracias querida Jess Granger S por comentar! espero que esta historia siga siendo de su agrado~

A leer se ha dicho!


Paso 5: Obsesión

"Seguro morí y estoy en el mismísimo infierno, retozando de lo lindo con el rey de los íncubos…" pensó James cerrando los ojos ante tal espectáculo de cierto rubio en cuclillas, succionando su hombría tan fuerte que pensó que se correría al instante. Esa lengua incesantemente cadenciosa girando y subiendo con maestría de arriba abajo, enloqueciéndolo con abrupta velocidad. Jadeó descontrolado. Tiró de esos suaves cabellos sedosos que ariscos se deslizaba entre sus dedos; su cuerpo temblaba y solamente un nombre en forma de sollozo escapaba de sus labios.

-Malfoy…- gimoteó cubriendo su boca con su palma maldiciéndolo por no haber puesto un hechizo silenciador.

-Shh… que si gritas tu mamá escuchará…- murmuró besando el glande por demás enrojecido a la par que acariciaba con su diestra sus testículos y jugueteaba con sus vellos dándole pequeños tirones, provocando sensaciones mas allá de la imaginación.

-Maldito…- murmuró apretando su boca para no hacer ruido, pero era prácticamente inútil. El otro sonrió sin descuidar su trabajo; bombeando más rápido, imprimiéndole ímpetu y grata delectación hasta que consiguió hacerle ver estrellas en aquel cielo despejado.

Solo dos semanas habían pasado de su tal acuerdo de "tregua" y cada que se encontraban frente a frente, la pasión y el deseo se entremezclaban en una extraña sinfonía en la que formaban parte solo ellos y sin decir "agua va" se lanzaban frenéticos contra sus cuerpos hambrientos y por de más necesitados.

"Maldita sea… esto es jodidamente glorioso…"


Los días calurosos, parecieran que se negaban a retirarse pues por más que pronosticaban lluvia, tales lluvias no llegaron a su casa.

Con una calmada expresión bebía su té helado sin apartar su disimulada mirada del heredero de los Malfoy. Tan campante con su sardónica sonrisa ladeada y su rozagante verborrea que desde su lugar no podía apreciar, pero estaba seguro que se trataba de una tontería snob porque su hermano parecía por demás atento.

Rodó los ojos exasperado. Odiaba la cercanía de aquellos dos y lo peor de todo es que los encuentros de pasión compartidos con el rubio, no llegó a entablar más que breves conversaciones forzadas del clima, la escuela o el quiddich que terminaban tan pronto como comenzaban. Eso le hacía sentir algo idiota, pero pensándolo bien eso solo demarcaba lo poco que tenían en común… así que ¿Cómo se suponía que lo conocería mejor?

"No es como si quisiera conocerlo, para nada, por supuesto que no… ¿para qué?" se dijo con una mueca. Como odiaba devanarse los sesos buscándole una tercera pata al grindolow, "por Merlín esto es solo frotes sin compromiso, no es como si quisiera algo mas… substancial" James dirigió sus ojos hacia el espigado rubio y jadeó imperceptible.

Relamiéndose los labios súbitamente hambriento, abrió más los ojos para no perderse detalle. Scorpius tenía sus mejillas arreboladas intensamente por el bochornoso calor y esa playerita de tirantes solo se abrazaba más a su cuerpo delineando estratégicamente su esbelta figura, no dejándole nada a la imaginación.

Con su elegante caminar se balanceaba de un lado a otro haciendo movimientos con sus manos remarcando lo que decía, su piel alabastrina estaba encendida como si fuera un fuego artificial. Brilloso, bullicioso y escandaloso alrededor de un Albus por demás sonrojado.

"Ese enano me las pagará… está demasiado cerca… pero ese bastardo lo está provocando…" rezongó para sus adentros.

-Uy alguien se ve que está en modo "posesivo" y yo que creí que ya te habías tirado al mini hurón por eso tú cara de idiota en la mañana…-

-¡JODER LOUIS! ¡No salgas así de la nada!-chilló James palpando su corazón que latía desbocado por tremendo susto de nadie más que su querido y oportuno primo.

Louis rió de lo lindo a cuesta suya. James lo fulminó con la mirada pero aquello no podía importarle menos al chico de ojos azules pues con un gesto burlón tomó la bebida helada del Potter mayor para darle un sorbo; casi al instante lo escupió en el fregadero haciendo una mueca por su amargor.

-¿Cómo puedes tomar esta porquería?- dijo con reticencia yendo al congelador por un refresco.

-Imbécil- murmuró desganado al ver que el objeto de su contemplación había pasado a darle la espalda para columpiarse del brazo de Albus.

-Que boquita Jimmy…- dijo haciendo un mohín haciéndose el ofendido, pero dicha actuación no funcionó en James, porque solo lo miró con sus ojos entrecerrados –pero ya en serio, te veo distinto-

-¿A qué te refieres?- preguntó arqueando una ceja muy al estilo Malfoy que sacó una risita a Louis.

-A eso- contestó risueño para la incredulidad del otro –Entonces dime ¿has tenido movimiento de algún tipo?- dijo siendo bastante grafico con so mano derecha fingiendo una masturbación al aire causándole sobresalto a James que con un movimiento de su pie, movió el banco a su lado tirando en el acto a su primo quien chilló de un modo no tan masculino.

-Cierra el pico, Lou, que no es de tu incumbencia- jugueteó con la pajilla de su té antes de ayudarle a incorporarse.

-Ay ahora me resultas mojigato Jim… si tu eres el que viene haciendo escándalo de tus encontronazos sexuales de las tías que te gustan ¿Por qué esto es diferente? Sé que quieres contárselo a tu primo favorito-

-¿Te refieres a Freddy? Porque yo no lo veo por aquí- dijo haciendo como que divisaba con binoculares por todo el perímetro y fue reprendido con un golpe en el hombro.

-Muy gracioso- rió sarcásticamente –deja de hacerte del rogar- intentó sonsacarlo, pero volvió a fallar.

-No hay nada que contar, esto es muy diferente porque no me gusta- el pelirrojo más bajo arqueó una ceja sin tragarse ni una de sus palabras murmurando un "aja…" incrédulo -¡es cierto, joder!-

-Mira, haré de cuenta que te creo… ¿entonces solo han sido fajes para desfogarse?-

-Exacto- dijo muy seguro de sí mismo "aunque no han sido fajes… todavía no llegamos a eso…" murmuró en su mente con una expresión descompuesta.

No es que no le llamara la idea llegar más lejos con el Malfoy menor, realmente se moría por hacerlo, brincar la última barrera del contacto físico, pero siempre había algo que los detenía, ya sea el idiota de Albus, el chalado de Lyssander o incluso su madre…

Bufó. No es que fuera gay ni nada, de hecho no le atraían los tíos, para nada… pero, ¡maldición! de solo pensar en enterrarse violentamente dentro del rubio, en ese cálido y ¡Oh Salazar! estrecho pasaje hacía que la sangre bullera en sus venas y que todo su cuerpo temblara con anticipación… tuvo que recordarse como respirar y ocultar el azoro en su rostro, pues estaba seguro que Louis tendría material de sobra para burlarse si comprendía la línea de su pensamiento.

-¿Y no tienes sentimiento alguno por el chiquillo? - aquello ya estaba exasperando por de más a James, ¿porque insistía en hablar de ello? Y principalmente de algo que no quería descubrir por el momento, porque muy en el fondo de su ser intuía que la respuesta no le iba a gustar y aun no estaba seguro el porqué.

-¡Que no, maldición!- contestó a la defensiva apretando sus manos entorno a su té negro.

-¿Entonces no te molestaría que vaya enserio con el rubito?-


Scorpius hondeaba desganado su playera para echarse aire, era seguramente la partida de jenga más aburrida de la historia. Lily tardaba años en decidirse por el mejor bloque haciendo por demás trampa empleando ambas manos para que la torre de casi medio metro no se derrumbara durante su turno y le murmuraba por lo bajo un "no te atrevas a soplarle o respirarle muy fuerte Scorpius".

Suspiró desganado para después sonreír por la bizarra escena que se llevaba frente a él; un Abus Potter hecho un manojo de nervios y absurda transpiración copiosa por culpa de las manos de cierto mago mejor amigo de Lily… *coff coff* Lyssander *coff coff* que parecían tener vida propia y ansiaban más que nada en el mundo tocarlo sin motivo alguno. Las temblorosas manos de Albus no lo pudieron soportar y poniendo un bloque donde no era por desviar su mirada hacia el menor de los Scammander, rompió el perfecto equilibrio de la torre haciendo que se derrumbara.

-Debieron de ser los duendecillos de anemoi… ellos siempre les gusta hacer travesuras…- dijo el de dorado cabello esponjoso acariciando el hombro de Albus quien tembló al contacto apartándose disimuladamente de esa suave mano. Scorpius rodó los ojos desganado, era increíble que su amigo no viera las más que obvias insinuaciones del Scammander "y así se hace llamar Slytherin" rezongó.

-Estos juegos no se me dan mucho Lyss… seguro si fuera ajedrez estaría mucho mejor- carraspeó al notar la reprimenda en la mirada de Scorpius, pero fingió no verla.

-¿Por qué mejor no vamos a la piscina?- preguntó Scorpius con disimulada voz alta para que todos le escucharan, dedicándole una rápida e insinuante mirada al mayor de los Potter-Weasley, quien sintonizó al instante sus divinos ojos cafés, reaccionando instantáneamente de la manera en la que esperaba. Total y absolutamente delicioso, encendido con tremendo tirón en su pantalón que Scorpius tuvo que morderse el labio tratando de disimular el deseo en su mirada que recorrió todo el escultural cuerpo del león que parecía "particularmente" enfurruñado con su primo numero ¿100? Del clan Weasley.

"Esto será divertido" pensó quitándose la playerita siguiendo lentamente a sus amigos al jardín.


Nada mas esperar a que los chiquillos se escabulleran entre risotadas y exclamaciones de alegría a la piscina y que su por demás pegostioso primo saliera de la casa tras soltar tremenda bomba para su sanidad, un gruñido casi animal brotó de su garganta.

Negó con la cabeza; era imposible pero más que nada increíble que fuera enserio, seguro solo le estaba tomando el pelo… además ¿Cómo podía gustarle el niño pijo a Louis? Por amor a Merlín eso era demencial. Apretó la mano en un puño y golpeó la pared.

"¿Y qué tal si es enserio?" le preguntó una vocecita traicionera en su mente.

-No- "el está interesado en mi" pensó retóricamente; sin embargo dichas palabras no llegaron a salir de sus labios, pues ¿realmente estaba seguro de que aquello, lo que sea que fuera, era algo serio?

Resopló para sus adentros. Ninguno de los dos dijo que ese rollo era trascendental, simplemente eran franelones sin nombre ni profundidad… aparte a él no le gustaba ese riquillo narcisista irónico sin una pizca de encanto, ¿verdad? "aunque sus ojos son interesantes… tiene bonita piel y unas nalgas que provocan que uno quiera hacerle arremetida… ¡¿Qué?!" comenzó a negar con efusividad. ¿Cómo estaba pensando siquiera algo bueno de esa vil serpiente?

-A mi no me interesa… por mí que el den- rumió enfurruñado -y si Lou se apunta, poco me importa…- se cruzó de brazos y la súbita imagen de esos ojos plateados inflamados de placer, jadeando a un ritmo acompasado de los besos esparcidos por su piel que era atrozmente marcada por su primo.

Como si hubiera recibido un golpe de agua helada en su cuerpo, se quedó estático para después percibir como la molestia cual enredadera, reptaba por su cuerpo, estrujándolo y acabando con su templanza. "Maldición". Estaba cabreado y más a un, estaba peyorativamente peor de lo que esperaba y eso era decir poco.

-Yo que tu dejo de pensar tan fuerte, porque parece que las escasas neuronas en tu cabeza explotaran- dijo el típico cínico y James respingó recorriéndolo de arriba abajo escasos segundos; viéndole acomodar inútilmente su inmaculado cabello plateado hacia atrás, como sus ojos brillaban de la expectación sin perderse ninguna reacción suya y nerviosamente chupó aquellos apetecibles labios enrojecidos de tanto ser mordisqueados.

Su penetrante mirada ocasionó un ligero temblor en el menor tan suculentamente adorable, e hizo lo único sensato que procedía en aquella situación; abalanzarse contra él salvajemente. Su hambre inasible clamando por ese endemoniado cuerpo, sus jadeos embriagantes y esa sonrisa dibujada contra sus labios era más de lo que uno podía resistir sin intoxicarse de locura.

-Eres mío Scorpius y solo mío…-

*-*-*2 semana después*-*-*

Decían que el deslumbramiento y la calentura se terminaban al cabo de diez días pues las cosas se hacían monótonas y sin cambios impresionantes. "Quien dijo eso seguro no conoció a un Malfoy en toda su jodida vida" rumió en su mente sin dejar de mordisquear ese pálido cuello, arrancando suaves gemidos cada que succionaba con más fuerza. En definitiva ese no era su caso.

Cada que veía a Malfoy, el mismo desenfreno y anhelo quemaba en sus entrañas como el primer día que trazaron su tregua y eso solo parecía ir en aumento con el paso de los días.

Encontrar sitios donde retozar de lo lindo era difícil y mas con tanta gente entrando y saliendo de la casa, era un placer casi obsceno la idea de ser atrapados. La cocina y la parte oscura de la escalera eran sus destinos más prácticos para probarse, tocar sus ardientes cuerpos y besarse hasta perder el aliento. Era por demás aterrador estar tan a plena vista pero a la vez excitante.

Estaba casi seguro que ni sus hermanos ni mucho menos su madre sospechaban de aquellas andanzas con el rubio y eso le alegraba bastante, no es que le avergonzara (bueno, si un poco, porque él no era homosexual, claro que no) de hecho no consideraba pertinente que se enteraran, pues entre Scorpius y él no había nada más que deseo, hormonas y un libido insaciable ¿Qué podía hacérsele? Eran dos adolescentes calientes y estaban disponibles y sin compromisos.

-¡Chiquillos! ¿Quién quiere ir a bailar?- exclamó Louis entrando a la sala erizando hasta el último vello de su espalda y en acto reflejo se apartó unos seguros cinco metros de Scorpius quien cayó como piedra contra el suelo.

-Idiota- murmuró enfurruñado levantándose sobando su trasero haciéndole una mala seña con su mano y James solo se alzó de hombros restándole importancia.

-Eh, Scorpius ¿estás bien?- le extendió la mano Louis ayudándolo a incorporarse.

-Gracias, estoy bien- asintió intentando evitar hacer una mueca ante la familiaridad con la que le hablaba.

Bajando las escaleras de dos en dos Albus -¿Estás bien Scor? Escuché un ruido ¿este tonto no te hizo nada, verdad?- le dirigió una venenosa mirada a James quien se rascaba su cuero cabelludo ignorándolo. Scorpius solo rodó los ojos.

-¡Estoy bien!- dijo con irritación –aparte si me hubiera hecho algo, yo sé defenderme de muchas formas- James se estremeció. Aquello no tenía que sonar tan sugestivo, pero joder, que ese arrastre de palabras conjugado con la mirada petulante del rubio solo tuvo un efecto indeseado en su pesquero. Menos mal que era amplio y no dejaba ver mucho su problema… con disimulo se cubrió la parte de enfrente y fusiló con la mirada al rubio quien solo amplió su sonrisa. "Bastardo, que te den" movió sus labios sin hacer sonido.

"Cuando quieras, Jimmy" y le sacó la lengua en gesto juguetón haciéndole jadear.

-¿Dijiste bailar, Lou? ¡Yo quiero ir!- dijo Lily jubilosa dando saltitos siendo imitada por Lorcan interrumpiendo su más que acalorada conversación.

-¡Claro muñeca! Ya obtuve permiso de Madame Ginebra y solo falta que mi querido Jim sea el segundo adulto responsable para hacer los honores- tragó duro cuando 6 pares de ojos se clavaron en él. "Maldición, una salida nocturna con mis hermanos, mi primo y ese endemoniado ángel caído de ojos azul grisáceo… ¿Qué podría salir mal?"


Las luces estridentes y la chillante música no era algo que él consideraba digno de un lugar recreativo, pero, no estaba mal. Tanto Albus y Lily, como los gemelos Scammander parecían estarlo pasando bien bailando entre ellos. Con una avergonzada sonrisa Albus recibió al alegre Lyssander que rodeaba su cuello y con una decisión final, optó por corresponderle atrapando su cintura para comenzar a moverse sincrónicamente.

"Al menos alguien está teniendo algo de acción esta noche" pensó tomando la pajilla de su bebida sin alcohol. Con cierto acaloramiento pensó en cómo iban las cosas entre él y James y consideró que no estaba del todo mal, de hecho, era mucho mejor de lo que esperó y de lo que secretamente su alma ansiaba. "Así que al final de cuentas Lyss tenía razón y esto no es un capricho" se mordió el labio dudativo.

Aunque hablaban muy poco durante esos breves momentos de cautivo deseo, llegaba a disfrutar poder hacer más que compaginar sus cuerpos en la misma sintonía (mira, que adoraba hacer eso), pero tener sentimientos más fuertes que un simple pasatiempo podía ser peligroso y no sabía que también estaba volver a arriesgarse, porque una cosa era ofrecer sin remordimientos su cuerpo para saciar su ansia de descubrimiento y calor ; pero otra muy diferente era arriesgar y poner en bandeja de plata su corazón. Aquello podía salir muy bien o terriblemente mal, sin permitir escalas de grises.

Con curiosidad, buscó entre la gente a James, hacía rato que no lo veía y se le estaba haciendo raro. ¿Qué tanto tiempo le podría llevar ir a los por demás mugrosos baños del lugar? Se mordió nerviosamente el interior de su mejilla, aquello le estaba dando un mal presentimiento.

-¿Pasándola bien?- preguntó a su lado "¿Cuál era su nombre? ¿Logan? ¿Luther?" trató de recordar el nombre del fiel compañero y primo del Gryffindor extraviado.

-He tenido mejores momentos- se alzó de hombros –la música está demasiado fuerte y los tíos de por allá no dejan de mirarme como si estuvieran viendo un hipogrifo- ironizó señalando con su cabeza a un rincón donde cuatro cuarentones parecían devorarlo con la mirada.

-Es que jamás habían visto a alguien con tu clase por estos rumbos- dijo quitado de la pena el pelirrojo. Scorpius alzó la ceja de modo irónico e hizo una comisura.

-Al parecer los tipos de allá no son los únicos que andan buscando algo- Louis rió como si fuera un buen chiste y sacudió su cabello pelirrojo.

-Me pillaste- dijo con divertimiento -¿quieres bailar?-

Bufó con verdadera incredulidad, pero ya se estaba hartando de esperar a su endemoniado león perdido y estar sentado solo bebiendo no era para nada divertido. Se alzó de hombros y accedió. Ese tal "Lufy" no estaba de mal ver, era un poco más bajo que James pero doblemente músculos y su sonrisa no estaba tan mal "que lastima" dijo para sus adentros con un poco de pena que enseguida desechó a la basura pues estaba más que satisfecho con lo que tenía "pero ya tengo un pelirrojo en quien pensar"


Tal vez no era lo más maduro que se hubiera planteado, pero ansiar respirar otro aire, era natural. Necesitaba con urgencia otro ambiente que le reiterara que la extraña fascinación con cierto rubio solo era producto intrínseco de la juventud y las hormonas, las cuales, en teoría, podrían reaccionar así con cualquiera.

Así que nada más llegar al local trató de despegar sus ojos de ese grácil cuerpo que serpenteaba entre el cumulo de gente bailando por todo el lugar, pero era imposible. Su cabello suavemente acomodado sin gomina, caía en mechones por todos lados dándole un aire tan elegante pero tan salvaje a la vez que debía de ser una contradicción donairosa. Esa camisa azul abierta del cuello que parecía abrazar con delicadeza su torso y ni hablar los jodidos pantalones ceñidos de suave mezclilla oscura que parecía una segunda piel. Tragó con dificultad y prácticamente corrió al baño a tranquilizarse.

"Contrólate Potter, que pareces un jodido animal en celo" reprendió la imagen que proyectaba el espejo y se echó agua en la cara. Menos mal que cuando salió mas repuesto, se encontró con una preciosa chica con carnosos labios granate y una exuberante cabellera color miel que nada más verlo de arriba abajo le guiñó el ojo.

Sin pensárselo dos veces se zambulló en aquellas aguas, esperando que su predicamento fuera correcto.


Quedándose de a seis, Scorpius detuvo la animada charla que estaba generando Louis (claro, ese era su nombre que pudo aprender después de que se lo repitiera tres veces), abrió y cerró la boca con impotencia cerrando los ojos sintiendo algo en su interior desvanecerse dejando un peculiar y pesada desazón que quemaba.

Sus ojos por fin coincidieron con aquellos ojos castaños que lo miraron absortó por milésimas de segundo antes de detener aquel violento beso que compartía con "doña cualquiera" que restregaba sus voluptuosos atributos contra el pecho de James.

Necesitaba aire y se disculpó con Louis. No podía respirar y lo peor de todo es que no podía contener el martilleo en su interior y la imagen repitiéndose con burla en su mente, aquellas manos de lazo del diablo enredándose en el cabello rojizo eternamente alborotado, como si le perteneciera, le daba nausea.

El aire frio le dio de lleno pero su cabeza no estaba para pensar en un hechizo calefactor. Escuchó pasos tras de él y no necesitó voltearse para saber quién era.

-Malfoy…- murmuró con una extraña nota de ¿arrepentimiento? No podía decirlo, pero no quería verlo.

-¿Qué quieres? ¿Otro besuqueo? Porque parecía que te estaba yendo bastante bien con la zorra de pechos grandes y cabello teñido- dijo con toda su acidez posible.

-Mira Malfoy lo que pasó…- no podía terminar la frase –lo que tenemos no es…- ¿Qué iba a decir? Por Merlín, ni él estaba seguro, solo sabía que aquellos besos no significaban nada, pero al demeritarlo solo engrandecerían algo que no estaba dispuesto a admitir.

-¿Qué? ¿Qué esto no significa nada para ti?- esa mirada gélida solo podía significar una cosa y no sería nada bueno. Tragó saliva con dificultad tratando de mantener su posición inflexiva y desvió la mirada orgullosamente.

-Eso es exactamente lo que dije-

-Si es así, bien, síguete engañando todo lo que quieras, pero ya no formaré parte de circo de quinta que quieres formar- "mierda" pensó sin siquiera poder contestar ni refutar algo brillante y solo pudo ver como esos ojos mas afilados que cuchillas lacerando su rostro se teñían en imperceptibles lagrimas que se negaban a salir.

-Porque escúchame bien James Potter, yo no soy tu plato de segunda mesa ni tu juguete para experimentar, es la última vez que te ríes de mi… pero que te quede claro que no dejaré que me vuelvas a tocar ¿me escuchaste?-

-Quédate tranquilo, que no planeaba hacerlo- se sorprendió que su voz no tembló por tremendo nudo en su garganta constriñéndole con fuerza.

-Me parece perfecto, así cuando tu primo Louis me pregunte si quiero salir con él, le diré que sí…-