—¡Ok, ok, ahora un brindis! —se subió Sakura sobre sus ancas, navegando entre risas y traqueteos de palillos—. ¿Quién hará los honores?

—¡Hina-chan! —propuso Naruto con la boca llena.

—¿Q-qué? ¡No, por favor… no podría!

—¡De ninguna manera! Hina, sabes que te adoro, pero tus discursos siempre son un fiasco.

—Y que lo digas…

—¡Propongo a Sasuke-kun!

—En tus peores pesadillas, Sakura.

—¡Uy, qué carácter! ¿Ves como eres de gruñón?

—Hm.

—Esto… —se atrevió a hablar Hinata— ¿qué tal Naruto-kun?

Silencio. Los tres se quedaron viendo al rubio, agarrado por sorpresa con la guardia baja y devolviendo la mirada pestañeando, sin saber qué decir.

—Es su casa, que lo haga el dobe —se alzó de hombros su amigo.

—Está bien, ya qué… —se alzó también de hombros la peli-rosada.

—¡Bien! —aceptó el encargo con entusiasmo, meditó un instante sus palabras y luego llenó de sake los vasos de los comensales. Para darle un toque extra, se dio el gusto de darse una pausa en silencio, se aclaró la garganta, puso cara de gravedad—. Por una buena convivencia, por la nueva familia, por que a esta casa sólo lleguen inquilinos alegres y honestos, por que jamás nos falten la comida o el alcohol… y que la fortuna no abandone el techo sobre nuestras cabezas. ¡Kanpai!

—¡Kanpai!

—Pues ese fue un muy buen brindis…

—¡Gracias, Sakura-chan!

—…pensé que dirías alguna estupidez sin sentido.

—Pst, qué amable, Sakura-chan…

—¡Saku! No le hagas caso, lo que dijiste estuvo muy bien, Naruto-kun.

—¿Y ahora lo defiendes, Hina?

—¡N-no! Yo… eh… ¡Una amiga vendrá desde China y necesita alojamiento!

—¿Qué? ¿Hablaste con Tentén?

—¡Um! Me llamó saliendo del súper. Dice que nos mandará un mail con los detalles.

—¡Eso es genial! ¡Kyaa! ¡Volveremos a estar las tres juntas! ¡Genial, genial, genial!

—¿Piensan importar una chica china? ¿Aquí, en Japón? No creo que sea una buena idea.

—¿Eh? ¿Por qué, Sasuke-kun?

—¿Por qué? Están conscientes del eterno resentimiento entre chinos y japoneses, ¿verdad? ¿Quieren traer a esa pobre chica sólo para que la traten mal?

Se quedaron pensativos un instante.

—Nah, no creo que sea para tanto —opinó una seria chica de ojos verdes—. Los realmente crueles son los niños; a excepción de algunos pocos imbéciles descerebrados, la mayoría de los adultos están más dispuestos a dejar los prejuicios de lado y recibir de mejor manera a los extranjeros. Créeme, toda mi vida he sido una gaijin: sé de lo que estoy hablando.

—Creo que Saku tiene razón. Además, Tentén no es cualquier chica. Es una persona amable y honesta, es difícil que no te agrade. Y por otro lado… también es de armas tomar.

—¡Uf! Sí que sí. Tentén sí que sabe defenderse.

—¿Qué podrían saber un par de modelos sobre defenderse?

Sakura miró con odio puro y concentrado a Sasuke, quien había pronunciado aquella pregunta con tal sutileza y desinterés que rayaba en la burla más descarada.

—Pues para tu información, Sasuke-kuuun, la preparatoria pública Hibiya le debe un par de medallas en artes marciales nada más ni nada menos que a este par de modelos. La modelito de cabello rosado que tienes frente a ti es tercer dan en karate, ganó segundo lugar en el campeonato interescolar nacional el 2006 y el primer lugar el año 2007. En cuanto a Hina… —se detuvo dos segundos sólo para saborear bien la ceja alzada de asombro del pelinegro para luego terminar su oración lenta y sabrosamente— se llevó el primer lugar del interescolar nacional de aikido. Dos. Veces.

—¿Esta chiquilla asustadiza? —la apuntó desvergonzadamente.

—¡Nee, tenle más respeto!

—¡Oi, oi, no peleen! Y tú no andes apuntando a la gente con el dedo, teme, es pésima educación.

—Hm. Como sea.

—En cualquier caso, también le doy la razón a Sakura-chan. Como dueño de esta casa, les doy mi palabra: Sasuke-teme y yo haremos todo lo que esté en nuestro alcance para que la estadía de su amiga sea lo más placentera posible. ¡Kanpai!

—¡Kanpai!

La modelito de cabello rosado tomó un recatado sorbo de sake y remojó sus labios con la lengua de la misma manera que hacía cuando quería llamar la atención de un chico, así, haciéndose la desinteresada pero sabiéndose por libro cómo manipular su boquita de hechicera.

—Yo también tengo noticias, Hina-chan. Mientras cocinabas te llamó…

—¿Hablaste con Neji? —la interrumpió su amiga, alzando la voz, haciendo casi estrellar su vaso contra la mesa por bajarlo de su boca tan repentinamente—. ¿Le contaste que todo salió bien?

—Síp y síp. Le conté sobre la casa, la habitación, el par de pesados con los que compartiremos piso… —ignoró los rostros de disconformidad de los aludidos y siguió hablando antes que le reclamaran en voz alta— sonaba aliviado cuando supo que la búsqueda había terminado.

—Me alegro —sonrió Hinata—. Ya quiero verlo, esta semana ha sido una de locos… ¿crees que le guste nuestro nuevo hogar?

—Supongo que lo averiguaremos hoy mismo. Nos vendrá a visitar después de que se desocupe en la oficina. Esto… no es problema, ¿verdad? —le preguntó a los dueños de casa.

—Inviten a quien quieran —contestó Naruto, agregando en español:— mi casa es su casa. A todo esto, Sakura-chan, ¿quién es Neji?

—El hermano de Hinata… en realidad es su primo, pero es como lo mismo.

—Finalmente se van a conocer… me refiero a Neji y Tentén —susurró Hinata.

—Jaja, tienes razón. Le hemos hablado horas enteras al pobre Neji sobre nuestra amiga. Siendo sincera, nunca lo creí posible. ¡Ya no puedo esperar! ¿Te imaginas, Hina? Será como en China de nuevo, ¡pero un millón de veces mejor!

—Sí. Sólo espero que no choquen mucho sus personalidades…

—¿Estás bromeando? ¡Se amarán! Sé que ella es un poco feminista y él un poco conservador para sus cosas, pero estoy segura de que con sólo darse una oportunidad las cosas irán por un tubo. ¡Ya no puedo esperar para presentarlos finalmente! —Sakura soñaba despierta por lo que se asomaba. Alzó su copa y con una reluciente sonrisa brindó una vez más—. ¡Kanpai!

Kanpai.

Y la rebosante mesa veía sus ocupantes de loza un poco más desnudos con cada bocado de los jóvenes comensales.

O O O

Los ojos de Hinata brillaban, y no sólo por el millón de estrellas titilantes en ese perfecto cielo nocturno, lejos de la ciudad; tampoco por las chispas saltonas de la pequeña fogata que iluminaba a las tres chicas en ese pequeño claro, apartadas de todo y cubiertas de mares de bambú.

No.

Los ojos de Hinata brillaban de ilusión. Frente a ella, una hermosa chica de piel color arena jugaba con centellantes cuchillos, moviendo sus caderas y sonriendo con coqueta inocencia. Siete cuchillos bailaban en el aire manejados por las finas y expertas manos de esa mujer, cantando una canción de cuna que ni ella ni Sakura conocían. Luego uno a uno los cuchillos terminaron su ronda hasta que no quedó ni uno en el aire. La chica hizo una reverencia ante su pequeño público, siendo aplaudida con entusiasmo.

Eres tan hábil, Tentén… he visto gente hacer malabares miles de veces, pero tú lo haces parecer tan natural… ¡apenas y miraste los cuchillos mientras los pasabas de mano en mano!

Gracias, Sakura. En realidad no fue fácil aprender, esto es producto de años de práctica. ¿Quieren ver el gran final?

¡Por supuesto!

Tentén se paró sobre una gran piedra y comenzó a cantar la misma canción de antes. Volvió a lanzar las armas y a hacer los mismos malabares de antes, pero entonces, y aún entonando la melodía, se volteó de un solo movimiento. A medida que cada cuchillo llegó a su mano derecha los fue lanzando contra un grueso tronco de bambú, hasta finalmente quedarse de manos vacías.

Sakura se quedó mirando con la boca abierta las siete armas blancas encajadas a lo largo de la vara de verde bambú perfectamente alineadas, lo mismo que Hinata. Las preguntas llovieron inmediatamente; que cómo había aprendido a hacer eso, que si había matado a alguien alguna vez, que quién le había enseñado, que hacía cuánto podía hacer eso.

¡Chicas, chicas! No, no he matado a nadie. Y no, nadie me enseñó a hacer esto, aprendí por mi cuenta. Digamos que… las artes circenses son entretenidas, pero llegué a un punto en el que quería subir al siguiente nivel.

Entonces este es tu sueño, ¿verdad?

Lo es. Y es un poco tonto, ¿no? Mi madre así lo piensa, también mi hermana. Pero no me veo estudiando cuatro años en la universidad y después pasármela en una oficina por el resto de mi vida. Amo el escenario, amo utilizar mi cuerpo para contar una historia, amo el poder que siento cada vez que efectúo una pirueta perfecta o un lanzamiento preciso. Todo, lo amo todo. Ahora que ya terminé la escuela tengo una vacante en la universidad que mamá quería para mí, pero no quiero tomarla.

¿Y qué harás?

No lo sé. Sólo sé que… siempre he sabido que esta tierra me aprisiona. Si quiero cumplir mis metas, debo comenzar por salir de China. Algo dentro de mí me grita que si me voy de aquí mi vida cambiará completamente, podré encontrar mi camino.

Las chicas oyendo las palabras de la joven china se miraron sonriendo. Tentén se dejaba llevar por sus sentimientos y eso se reflejaba en sus palabras, colmadas de pasión desde la primera hasta la última sílaba. El fuego crepitó, soltando un manojo de chispas acarreadas por la suave ventisca. Remolinos acariciaban las suaves colinas cubiertas de bosque, susurrando arrullos que hacían coro a los pájaros nocturnos. Una pequeña olla mantenía caliente un pobre estofado hecho de verduras en conserva y carne seca junto a la lumbre, la última comida del día antes de volver a meterse en la pequeña carpa impermeable.

Era pleno julio. Había pasado sólo una semana desde que se habían conocido y ya se sentían como las mejores amigas del mundo.

O O O

Era el mejor momento del día en Manchester: el anochecer. Anne sólo pensaba en que la semana había sido demasiado larga, sólo quería que llegara el viernes para salir a distraerse un rato. Pero para colmo de males estaba castigada, así que tendría que, otra vez, escaparse y hacerse la buena para que su madre no la pillara… otra vez.

Sentada en su escritorio, apoyaba su mentón en su mano izquierda. Movía su talón de un lado para el otro; tenía las piernas cruzadas y un pie reposaba encima del otro bajo el respaldo de la silla. Mordía el lápiz. Soñaba despierta. Recordó que se suponía que estaba estudiando, así que miró de reojo el libro que tenía abierto frente a ella.

Biología… God!, cómo odiaba biología. No era peor que química, pero aún así: era biología. Se puso a leer un párrafo al azar, pero ninguna de las palabras que repasaban sus ojos llegaba a su cerebro… ¡suficiente! Cerró el libro de golpe y se alejó de inmediato del maldito escritorio. Necesitaba verlo, ¡pero ya!

Celular. Últimas llamadas… John, John, John, John, Cassie, Steffie, John, Paulie, John, John… qué bueno que su madre no le había quitado el móvil, o ya se habría muerto de seguro.

—Hello, dear… what? —rió coqueta—. No, no… o sea, sí, estoy castigada, pero qué importa… come pick me up! —le suplicó— ¿Qué?… eres muy sucio… jaja, bueno, si insistes… ahora traigo mis calcetas de lana, mis zapatillas rosa…, esas braguitas azules que tanto te gustan… una camiseta negra de tirantes… mis pantaloncitos vintage… sí, esos que según tú son tan cortos que son indecentes —volvió a reír coqueta.

En realidad tenia puesto un camisón de dormir largo y holgado y una toalla húmeda enrollada en la cabeza. La conversación siguió más o menos el mismo rumbo, hasta que ella ya comenzó a impacientarse.

—Y bueno, ¿me vienes a buscar o qué? —hizo un puchero—. Ok, en media hora estoy lista… no te preocupes, no me demoro nada… ah, qué fastidioso… ¡No, no puedo salir así a la calle! —una vez más, risas—. Eres imposible… bueno, bueno, yo me encargo de eso, mamá no se va a enterar, lo prometo… ajá… ok, bye.

Cortó. Media hora más tarde, Anne fabricaba un bulto de cojines bajo las cobijas de su cama. Sacó la peluca rubia que guardaba para casos de emergencia como aquellos del armario y la acomodó sobre la almohada, medio tapada por las sábanas, ¡bendita televisión y sus sugerencias de escapista! Metió unas sandalias de taco aguja en una mochila, en la que también metió un minúsculo bolso de mano y una chaqueta gruesa, la que portaba la insignia del St. Laurence College. Se dio un último vistazo en el espejo… sus grandes ojos celestes, su flequillo a un costado del rostro… sólo se había echado rímel y labial, pero sabía que con ese escote y esos pitillos ajustados nadie le iba a mirar la cara precisamente. Un último ajuste al bolero (un pobre intento de taparse en esa fría noche de otoño sin perder el toque sexy) y salió por la ventana. Ya lejos de la casa se puso los tacos y se encaminó al punto de encuentro. Llegó diez minutos después, donde un lustroso Rolls Royce esperaba estacionado junto a un farol solitario.

La ventana del vehículo fue bajando. Ahí estaba él.

—Johnathan —lo saludó ella, ladeando el rostro.

—Sabía que llegarías tarde —respondió él. Era un sujeto de mediana edad; postura erguida, facciones atractivas, voz imponente. Cualquier tonto rematado se daba cuenta de que era alguien importante—. Ya sube.

Ella no hizo caso del tono impacientado de John, estaba más que acostumbrada. Dio la vuelta al auto y abrió la puerta. Notó que la silla del bebé seguía ahí, en el asiento de atrás.

—Sabes que eso se ve horrible en un automóvil tan caro. ¿Cuál demonios es la idea?

—Mira, no vine aquí para que opines sobre mi vida. Además, la paternidad es algo que no entenderás sino en varios años más.

Ella lo miró fríamente. Se sentó junto a él, pero no cerró la puerta. Puso la mano sobre su entrepierna y besó el lóbulo de su oreja. Susurró:

—Si sigues haciéndomelo como me lo has estado haciendo hasta ahora… tal vez meses, my dear.

Él sonrió. Llevó una mano a su estrecha cintura y la besó en la boca. Su lengua no demoró mucho en entrar. Su mano tampoco.

—Deberías usar ropa interior, Annie. No serás una jovencita para siempre.

Ella se calló cualquier respuesta. ¿Lo harían en el auto, en plena vía pública como otras veces? Por alguna razón, no tenía ganas. Sólo quería salir de ese lugar. Tomó la mano intrusa y la sacó de debajo de su minúsculo top con sutileza.

—¿A dónde me vas a llevar hoy? —dijo rompiendo el beso y cerrando la puerta del carro. Puso esa sonrisa que sabía que a él le gustaba: de niña inocente.

—A donde siempre.

—¡Pero John…! ¡Me vestí para ir a bailar! ¿Cuál es la gracia de hacer siempre lo mismo?

—La idea es mantener esto en secreto, Annie. No pongas esa cara, te compré algo. Mira en la guantera.

Ella lo miró con desaire. Abrió la guantera, donde encontró una pequeña caja envuelta en papel de regalo. Abrió el paquete… sonrió desanimada.

—Sabía que te iban a gustar. No soy tan malo, ¿ves?

—Thanks, Johnny.

—¿Te vas a portar bien, entonces?

Ella asintió en silencio. Se puso los zarcillos de diamante; no porque le hubieran encantado (cosa que era verdad), sino por compromiso. Ella era una muñequita a la que él le gustaba consentir, sacar a pasear, vestir y desvestir. Y también llenarla de regalos caros. Cada pequeño caprichito que él le cumplía para sacarle una sonrisa, lo hacía al mismo tiempo feliz a él. Ella lo sabía.

Él arrancó el auto. Ella lanzó la mochila hacia atrás, cayendo justo sobre la silla de seguridad para infantes.

—Ponte el cinturón de seguridad, Annie.

—Ya sabes que no me gusta que me digas Annie. Mi nombre es Anne.

—Eres sólo una cría Annie, lo sabes. Aún no sales de preparatoria.

—Right… —respondió ella, rindiéndose. Se puso el cinturón y giró hacia su ventana. Preguntó como si no le interesara:— ¿Y qué fue lo que le dijiste ahora a tu esposa?

—Esta vez no le dije nada.

Pobre diabla, pensó Anne. Yo nunca pienso casarme.

El Rolls Royce de John partió silencioso, apartándose del amparo del solitario faro.

O O O

Por un lado estaban Sasuke y Hinata. Por el otro, Naruto y Sakura. Los cuatro a la salida de la calle Konoha, el cielo gris, el aire frío, las calles desiertas y mucho qué hacer por delante.

—¿Seguros que está bien?

—Que sí, 'tebayo. Yo no tengo nada qué hacer, el teme no tiene nada qué hacer, ustedes deben aprenderse las líneas de transporte público si quieren vivir aquí… además, Hina-chan tiene una cita urgente en el centro y tú, Sakura-chan, debes comprar un colchón lo antes posible; no pueden dormir en el que tienen ahora.

Lo cierto era que Sasuke no parecía del tipo caballeresco capaz de sacrificar su valioso tiempo para acompañar a una extraña en un viaje de dos horas arriesgándose a tener que devolverse en hora punta sólo porque sí. Y Naruto positivamente no era del tipo que hacía favores con segundas intenciones. Sakura asintió y les sonrió agradecida.

—Bueno, partamos. ¿Por dónde?

—Hay un centro comercial a cuarenta minutos de aquí —contestó el rubio, señalando una esquina a la derecha—. Por esa calle está la estación del bus, pasa cada diez minutos.

—Nosotros también tomaremos un autobús, es más barato que el metro —dijo Sasuke, señalando hacia la izquierda.

—Bueno, cualquier cosa…

—Acabamos de intercambiar números y de hacer un millón de llamadas de prueba para comprobar que los tenemos bien registrados. Deja de ser una histérica.

—¡Uy, qué pesado, Sasuke-kun! Bueno, ustedes por allá, nosotros por acá. Chao, Hina… cáete a un pozo, Sasuke.

—Hm.

—Ya la hiciste enojar, Sasuke… nee, intenten no llegar muy tarde. Recuerda, teme, hoy es viernes: nos espera una larga noche. Bueno, hasta más rato. ¡Sakura-chan… espérame, datebayo!

Y partieron: Hinata y Sasuke por su izquierda y Sakura y Naruto por su derecha.

O O O

Tres y media. Salida. Y en un viernes eso se saboreaba con más dulzura, ya que se avecinaba todo un fin de semana por delante a su merced: ¡Libertad!

—¡No te olvides del examen de física el lunes, Inuzuka-san!

Y hasta ahí llegó mi libertad, se fastidió Kiba. Vio cómo el chico que le recordó aquella triste realidad iba saliendo del salón con algunos compañeros más, risueño quizás por su cara ante la noticia. A medida que el curso iba saliendo se despedía de casi todos ellos. Entre berrinches se puso a hacer su bolso y guardar su libro de física… ese día el club de básquet no se juntaría, así que la tarde se le alargaba un poco. Una vez solo en el aula se desplomó en su asiento, le gustaba el silencio de la escuela vacía. Cerró los ojos para saborearla mejor…

Los estertores de Kin resonando con el eco de las baldosas blancas se habían grabado en su memoria con muchísimo más facilidad que las clases de trigonometría que acababan de terminar. El tacto de sus dedos subiendo por sus muslos para llegar bajo la falda plisada y arrancar su ropa interior. Esa caliente lengua masajeando el lóbulo de su oreja y su dulce, dulce voz pidiéndole que le ayudara a desabotonar su blusa. La risa de ambos, bien bajita, luego de comprobar que el ruido que habían sentido no era ningún profesor que pudiera encontrarlos, mirándose con hambre al saber que podían continuar con toda libertad. Cada uno de los exquisitos, sutiles y reservados quejidos femeninos envueltos en ese cubículo, viendo sus pechos desnudos rebotando encima de su cara, sus obedientes caderas anchas siguiendo el ritmo que ordenaban sus manos… sí, ella le gustaba dándole en el gusto desde arriba, montándolo como el animal idiota que se sentía al recordar esa media hora de capricho irresponsable. Su pequeña gran aberración. Su nuevo gran secreto.

Había sido un error. Había sido un muy maldito… placentero… delicioso… satisfactorio error. No debía repetirse, lo sabía.

Se repetiría. También lo sabía.

—Kiba —lo llamó una voz de ultratumba.

—¡KUSO! —se alarmó el chico. Era Aburame Shino, del 3º A, compañero de clase de Tsuchi y de… ella—. ¡¿Tienes que hacer tus apariciones así, Shino?!

—Disculpa, no pensé que te pudieras asustar así —le contestó impávido, mientras sacaba unos lentes de sol de su bolsillo. Era un muchacho de mirada profunda y analítica, delgado y un tanto alto—. Cómo se nota que ella dejó de asistir, ¿no? Ya ni te apareces en la sala del A.

—No tengo idea de quién me estás hablando —improvisó, mirando a otra parte para que no se diera cuenta de lo rojo que se estaba poniendo.

—De Hinata, claro. ¿Quién más?

Más información, más expuesto, más rojo. Kiba estaba que explotaba.

—¡¿Quién te dijo eso? !

—Nadie; es un poco obvio —la calma de Shino era aplastante. La de Kiba, inexistente.

—¡¿Obvio, dices? ! —y se iba alarmando más y más…

—No te preocupes, no se lo diré a nadie.

—¡No es necesario, si es obvio! —se agarró la cabeza con ambas manos y se la estrujó como si sufriera una hemorragia grave—. Ahora sí que estoy jodido… toda la escuela se dará cuenta…

—No es la gran cosa, la mitad del alumnado está enamorado de ella. Dicen que es muy bonita.

El pobre Kiba asomó la mirada por entre sus brazos para encontrarse con la cara de su amigo, que parecía examinarlo. Recordó que era el presidente del club de entomología y se le ocurrió que esa era una mirada similar a la que le dedicaba a sus colecciones de bichos.

—Tú aún no te enteras, ¿verdad? Hyuuga-chan no es muy bonita, tampoco es linda, es hermosa. Y no sólo eso, es la cosa más adorable que te puedas encontrar, por no nombrar el millón de cosas que la hacen todavía más atrayente… —y volvió a enterrar la cabeza entre sus brazos— no sé cómo no te das cuenta de lo bella que es, siendo tan cercano a ella.

—¿Y por qué no la llamas por su nombre? ¿Costumbre?

Kiba suspiró.

—Sí, costumbre. No quiero que esto se sepa.

—¿Por eso no te confiesas?

—Supongo que ya no me confesé, ¿no? Los rumores dicen que no volverá a la escuela. Algo de unas fotografías raras… es obvio que es pura mierda, pero los rumores siempre tienen algo de verdad: algo muy grave le debió haber pasado para desaparecer así.

—Tienes razón, algo tiene de verdad —Inuzuka lo miró alarmado: algo sabía Shino—. Ella efectivamente desapareció. La fui a ver ayer a su casa; la criada dice que ya no vive ahí. Sin embargo, el resto de su familia sí.

—¿Cómo?

—Hay más. Le pedí hablar con alguien de su familia, ya que debía entregarle la materia de los días que había faltado al instituto, así que me recibió su hermana.

—¿Y?

—Hanabi-chan me dijo que su padre la corrió hace una semana —Kiba se sintió palidecer tras oír aquello—. ¿Recuerdas a Haruno-senpai?

—Pff, ¿cómo olvidarla? ¿Cómo podría olvidarla cualquiera en toda la escuela? Ni siquiera hemos olvidado a Akasuna no Sasori, y eso que salió un año antes que ella. No puedo decir que fuéramos muy cercanos, pero siendo que se la pasaba siempre acompañada de Sasori y de Hyuuga… —se calló de pronto al darse cuenta de lo que estaba diciendo— ¿qué tiene que ver Haruno-senpai en todo esto?

—Antes de que echaran de su casa a Hinata, Haruno-senpai se estaba quedando a vivir con ella. Luego ambas salieron por su cuenta a buscarse un lugar dónde quedarse.

—¿O sea que están viviendo juntas? Digo, sabía que eran amigas, pero… no sabía que fuera para tanto.

—¿Ah, no? Me sorprendes, Kiba; para todos era obvio que ambas habían hecho lazos muy fuertes después de la ruptura de bandos en la escuela. En cuanto a tu pregunta, la hermana menor de Hinata no supo decirme si seguirían juntas o no, pero suponía que sí. Aunque, para ser sincero, me pareció que no parecía muy preocupada por su paradero.

—Sí, Hyuuga me lo contó algunas veces: no se lleva muy bien con su familia, excepto por ese primo que vino un par de veces a buscarla a la escuela… ¿pero por qué la echaron de su casa? De su propia casa…

Shino desvió la mirada al suelo, señal de que no tenía idea. Ambos se callaron. Un pequeño silencio transcurrió. Un carraspeo femenino interrumpió.

—Summimasen… ¿Inuzuka-kun? Pensé que nos encontraríamos en la entrada.

—Ahh… ¡Imai-chan! —Kiba se exaltó por la intromisión de la muchacha. Esperaba, por todos los dioses sobre el Olimpo y bajo el Infierno, que por favor, por favorcito no hubiera escuchado nada de su conversación con Shino—. Disculpa, yo… ya voy, ¿me esperas un momento?

—Claro. Qué tal, Shino-kun. Nos vemos el lunes.

—Que estés bien, Matsuri-chan. Hasta el lunes.

—Bueno, te espero en el pasillo —le dijo la chica a Kiba antes de salir.

—Gracias —le respondió él. Dejó caer su cabeza, que sentía pesada después de lo que le había dicho Shino, encima del temor que sentía de que Imai Matsuri hubiera escuchado algo. Se reincorporó extrañado, mirando a su amigo—. ¿Y desde cuándo tienes tanta confianza con Imai-chan, a todo esto?

—Eres tú el que mantiene a raya a todas las mujeres, Kiba. ¿Cómo es que aún tratas a Hinata por su apellido si fueron compañeros de salón dos años y ella te trata por tu nombre de pila?

El acusado no contestó. Se puso de pie, agarró su bolso y su chaqueta y se los colgó al hombro.

—Te dije que te iba a presentar unos amigos. ¿Vienes?

—Supongo que hablas de después que seduzcas a Imai-chan.

—No tengo esas intenciones, tampoco ella. Los hombres podemos tener amigas, ¿no?

—Amigas que te esperan en la entrada de la escuela, claro…

—Exactamente —respondió enfadado—. Me pidió que la acompañara con unos amigos de otra escuela al karaoke —caminó a la puerta, dándole la espalda—. Entonces a las nueve en mi casa, ¿bueno? Jugamos un poco de Playstation y después partimos a donde mi amigo.

—De acuerdo —respondió Shino, revisando algo en su móvil—. A propósito, ¿cómo dijiste que se llamaba este amigo?

Al llegar a la puerta, Inuzuka se dio vuelta para ver a Shino antes de despedirse.

—Son dos: Naruto y Sasuke. Viven cerca de la periferia, en una casa alucinante. Es el paraíso de las fiestas; te encantará, lo prometo.

—Sabes que ese tipo de reuniones no me atraen mucho, pero podré hacer una excepción en nombre del licor gratis.

Kiba se despidió con un gesto de su mano y partió hacia donde estaba Matsuri. La encontró apoyada contra la pared del pasillo escuchando su reproductor de MP3, cosa que lo aliviaba un poco porque le daba más posibilidades de que no se hubiera enterado de nada. La chica se quitó los audífonos apenas divisó al joven.

—Disculpa la demora. Te recompensaré con un helado —le sonrió Kiba.

—No es necesario, no esperé tanto —respondió con otra sonrisa.

—Bueno, ya estamos atrasados. Apurémonos, no dejemos esperando más a tus amigos.

Kiba se adelantó trotando hacia la escalera. Suerte para Matsuri, porque así podía dejar de fingir esa sonrisa… ya no tenía ánimos ni para helados, ni para karaoke, ni para celebración alguna. Acababa de enterarse de cosas atroces. Y es que ella se moría por este chico, y ella de verdad pensaba que había algo entre ellos, pero él estaba al mismo tiempo loco por otra persona… por una amiga suya…

O O O

—Es aquí.

Sasuke la siguió en silencio atravesando los estacionamientos y áreas verdes del enorme y moderno hospital. Pero luego llegaron al frontis de uno de los edificios y el chico pudo leer claramente el nombre de aquel lugar: Hospital Psiquiátrico de Tokio Metropolitano Matsuzawa. ¿Acaso Hinata tenía hora con el loquero?

—Hyuuga-san, tanto tiempo —le sonrió una enfermera detrás del mesón de la recepción—. Suba, suba, después puede llenar la ficha. El horario de visitas ya casi se termina.

—Arigatou —contestó la chica, deteniéndose para voltear hacia su acompañante—. Esto, Sasuke-kun…

—Claro, te espero aquí.

—Bien. No demoro…

—No importa. Ve.

Lo miró, como asegurándose de que le decía que no se apurara sinceramente y no por cortesía. Él alzó una ceja, instándola a que se largara de una buena vez. Ella, como respuesta, se puso colorada y partió trotando al ascensor.

O O O

Sentada en el borde de uno de los colchones en exhibición, daba saltitos para probar si le gustaba. Daba lo mismo, habían visto tantos que todos le parecían la misma cosa. Y lo peor: ese era un local especializado en mueblería y tenía todo un piso dedicado exclusivamente a artículos de dormitorio. La mitad de aquellos artículos eran solamente colchones.

—Ay, ya ni sé, Naruto-kun. ¡Hay un millón… y son todos iguales!

—Mm… ¿Y si conseguimos un vendedor que nos ayude?

—Vale, así terminaremos este trámite más rápido.

Naruto le hizo una seña al primer vendedor que encontró, quien le hizo otra para hacerle saber que iría en un momento. Por mientras, se sentó junto a Sakura para esperarlo.

—Ahí viene alguien —le dijo a la chica. Pensó en algo de qué conversar en el intertanto—. ¿Es cierto lo que comentaste en el almuerzo sobre que tú y Hina-chan fueron a la Hibiya?

—Um… sí —la respuesta de Sakura fue vaga.

—Guau… deben ser muy aplicadas.

—En realidad no es la gran cosa —Sakura comenzó a jugar con su pelo. Si Hinata no estuviera metida en ese asunto, sacaría a relucir todas sus victorias en la preparatoria, pero en vez de eso sólo quería cambiar el tema. El desliz de haber mencionado su antigua escuela había sido una estupidez imperdonable, ¿cómo pudo haber bajado la guardia de esa manera?

—Yo tengo un amigo que estudia ahí, ¿sabes? Pero es un holgazán. No tengo idea de cómo diablos ha mantenido la matrícula hasta tercero. ¡Encima se las arregló para estar dos veces seguidas en el grupo A!

Alarma. Sakura comenzó a temer por ese asunto…

—¿Dices que está en tercero? —preguntó entonces, dubitativa.

—Sí. ¡Tal vez lo conozcas! ¿Inuzuka Kiba? ¿Te suena?

¡Mierda! ¡No puede ser tan pequeño el mundo, maldición!

—Eh… no lo sé, tantos rostros, tantos nombres…

—Jajaja, no te preocupes, te creo. Te apuesto que eras de las populares, ¿no?

—Así como popular… —intentaba negarlo. Claro, nunca pudo quedarse en el anonimato en ninguna de las escuelas a las que asistió, pero en esa preparatoria había dejado tanto amigos como enemigos, declarados a muerte y con bombos y platillos.

—Bueno, espero que se te refresque la memoria cuando —Naruto iba a comentarle que Kiba y otro amigo que también había estudiado en la prepa Hibiya estarían en la fiesta que harían en la casa esa noche, pero…

—Muy buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarlos? —preguntó el vendedor.

—Buenas tardes. Estamos buscando un colchón de dos plazas, pero nos cuesta decidirnos.

—No se preocupe, le mostraré los modelos. Por aquí, por favor.

O O O

Ni-hao, muchachas del otro lado del mar.

Las he extrañado cada día desde que regresaron a Japón. Siempre supimos que nos volveríamos a ver, pero nunca pensé que sería tan pronto. Quizás sea repentino, quizás no tenga el mejor plan, pero ya ha comenzado. Ya tengo mi pasaporte, un pasaje de ida y cien dólares para comenzar en Tokio, pero lo más importante es que finalmente tengo la bendición de mi madre; sólo por eso les vengo a anunciar mi viaje con tan poco tiempo de anticipación.

Prepárense: pisaré suelo nipón este lunes once de octubre, ¡en sólo tres días más!

Espero no estar abusando de su generosidad. Cuando hablé con Hinata, me mencionó que ahora están viviendo en una pensión. ¿Será posible que conversen con el dueño para que me reserve un cuarto? Al menos por un par de días, mientras me estabilice. Seré una carga para ustedes lo menos posible, me esforzaré en conocer la ciudad y conseguirme un sustento tan pronto como pueda. Lo prometo.

Nuestros días en China fueron de los mejores de mi vida. Sé que los que nos esperan en Japón serán incluso mejores. Ya no puedo esperar por que comiencen luego.

Muchas gracias por ayudarme a construir mi sueño. Las adoro a ambas.

Muy atentamente,
Ama Tenten

Leyó el mail por décima vez. Era breve, conciso. Igual que los anteriores, estaba escrito en inglés. No quería arriesgarse a redactar una misiva tan importante en un idioma que apenas dominaba de palabra. Cerró sus ojos. Respiró profundamente.

Tomó el ratón de su laptop y pulsó 'enviar'.

—Tres días. Sólo tres días, chicas.

O O O

Era una cafetería de decoración más bien masculina, de aires íntimos, donde la madera reinaba desde sus caobas cálidos hasta la invisible canela flotante. A Hinata se le hacía sumamente obvio el por qué Sasuke la había llevado ahí, apostaba que era incluso un cliente frecuente. Se sentaron en una de las mesitas junto al ventanal; el cielo anaranjado sólo se veía a medias atrás de los numerosos edificios, los transeúntes pasaban de largo de un lado para el otro, la hora del tráfico comenzaba poco a poco. Pero ahí adentro estaban refugiados de todo aquello… y del frío, también.

Los atendió una muchacha con traje y corbatín de seda. Ella pidió un chocolate semi-amargo mientras encendían las luces del local. Él pidió un café cortado y una porción de galletas surtidas sin poner atención a la mirada de "qué novio tan atento y lindo tiene esta chica" de la mesera. Sólo cuando llegó su orden y estuvieron nuevamente solos las palabras comenzaron a aparecerse.

—No creo que el colchón llegue sino hasta en un par de días —mencionó Sasuke mientras tomaba una galleta—. Hasta entonces tú y Sakura pueden dormir en una de las habitaciones de arriba.

—¿De verdad?

Él asintió. Ella tenía que admitir que su acompañante era especialmente atractivo, único consuelo para lo incómoda que se sentía estando en su compañía.

—Lamento haberte hecho esperar todo ese rato en el hospital —se disculpó la chica.

—No es problema.

—Yo… el asunto con el psiquiátrico…

—No es necesario que me expliques tus asuntos.

—Pero quisiera hacerlo… a menos que quieras hablar de otra cosa.

Sasuke la miró con poco esfuerzo y sin expresión alguna. Ella lo recibió apretando sus labios y las manos sobre su tazón con chocolate caliente.

—¿Cuál es tu asunto en el loquero, entonces? —le preguntó a su manera, pero con una dote de espontaneidad que le dio a entender a Hinata que quería saberlo sinceramente.

Ella sonrió por un segundo y bajó la mirada antes de contestarle.

—Acostumbro visitar a mi madre una vez por semana, pero falté las últimas dos citas. Era muy importante verla hoy aunque fuera por diez minutos… en gran parte ella todavía es la misma de siempre, sé que si me ausento me extrañará y preguntará por mí. Hice todo lo posible por apurar mi visita, pero al salir el médico me retuvo para charlar algunas cosas. Ahora ya sé cómo llegar desde la casa hasta el hospital, gracias por haberme acompañado.

Un cliente solitario entró en ese momento, y con él un poco de ruido del exterior. Sasuke dio un sorbo a su taza, sacó algo de su bolsillo.

—Ten —le extendió un pequeño sobre de papel oscuro, que ella tomó sin saber qué hacer con él—. Mientras estabas en lo tuyo aproveché de sacar dos copias. Puedes verlo, no va a morderte.

Eran tres llaves nuevas con un aplicado de pintura metálica para diferenciarlas. Una rosada, una amarilla y una violeta.

—¿Qué es esto?

—Rosado, casa; amarillo, portón; violeta, dormitorio.

Hinata no pudo contestar inmediatamente. Ese era uno de los regalos más lindos que le hubieran dado hasta ese momento.

—Muchas gracias… eres muy amable, Sasuke-kun.

—Hay sólo una condición para que conserves estas llaves —le dijo muy serio, a lo que Hinata casi se asustaba—. Cada viernes y sábado hacemos una gran fiesta en la casa. Llega de todo tipo de personajes…

—¿Gente m-muy peligrosa?

—Podría decirse. Pero lo que tú llamas peligroso no es lo mismo a lo que yo me refiero. Sí, conocemos algunos tipos con uno que otro inconveniente legal, pero son en su mayoría gente decente. De lo que te tienes que cuidar es de las chicas.

—¿Las… las chicas?

—No hay penas en el infierno más amargas que la ira de una mujer celosa, Hinata.

Hinata sonrió con tristeza, desviando la mirada.

—Sí, lo he comprobado. Entonces… ¿dices que… por mi bien no le diga a ninguna chica que estas llaves son un gesto de tu parte?

—No. Lo que intento decirte es que, al menos por ahora, no le digas a nadie vivirás en la 09 de Konoha. El dobe y yo seguramente lo comentaremos con nuestros amigos, pero tú todavía no puedes saber en quién confiar y quién no entre los que vayan a la fiesta de esta noche.

—Entiendo. No le diré a nadie, lo prometo.

Sasuke pegó un toque con su índice justo en medio de la frente de Hinata.

—No prometas, hazlo. Las promesas desvían de las acciones.

La chica sonrió y asintió con energía. Buscó su viejo llavero y con cuidado sacó las llaves de la casa de su padre, remplazándolas por las nuevas. Estaba casi segura de que era sólo su tonta imaginación, pero esas nuevas llaves irradiaban una energía alegre y positiva, mientras que las viejas traían consigo vergüenza y malos recuerdos. Se sentía finalmente libre del legado de su padre. Se sentía sencillamente… libre. No eran solamente llaves: eran un símbolo de su nueva independencia, de un futuro mejor. Estaba tomando el toro por los cuernos, algo de lo que nunca antes se había sentido capaz. Y se sentía jodidamente bien.

—Quizá deba cambiar el llavero entero —meditó en voz alta, mirando la desgastada figura de plástico de Doraemon y una larga tira de cascabeles dorados—. Este lo tengo desde primaria.

—Podemos pasar a ver algunos de camino a la parada del autobús.

—¿Sí? De acuerdo.

El chocolate estaba delicioso. Las galletas, también. Ella pidió pagar en agradecimiento por las llaves, pero él no quiso aceptar ni siquiera una cuenta separada. Nubes azulinas cubrían el cielo para cuando otra vez salieran del café.

—Te confieso que creí que eras más parco, Sasuke-kun.

—No te confundas: lo soy.

Sobre la mesita quedaron dos tazas ya vacías junto a unos billetes para pagar la cuenta. Y un poco más apartadas, un par de llaves abandonadas opacas y grises.

O O O

Iban una sonriente Sakura con un par de bolsas en cada brazo y un desganado Naruto trayendo media docena de cajas y bolsas encima. Oscurecía poco a poco, los sonidos se opacaban, el frío se alzaba cada vez con más potencia.

—Nee, estamos cerca de nuestra calle, ¿no? ¡Qué emoción! ¡Ya me estoy aprendiendo mi nuevo barrio!

—Me alegro horrores de que estés emocionada.

—¿Y por qué esa cara? Como sea… ya quiero mostrarle a Hinata todo lo que conseguimos para nuestra habitación.

—Sí… una masacre de colores pasteles y arreglos florales estampados y bordados.

—Somos chicas, Naruto. Es obvio que el tema sea floreado y pastel. God… ¿siempre eres tan idiota?

—No lo sé… ¿siempre eres tan abusiva?

—¿Qué dijiste?

—Nada…

Sakura se le quedó mirando con los ojos en rendijas, haciendo un mohín. Al voltear nuevamente pilló sin querer el letrero de una calle pequeña en la que no había reparado antes: Suna.

—¿Naruto? —llamó una voz desconocida para la jovencita.

—¡Temari! —exclamó el chico.

Tan absorta en el letrero había estado Sakura, que no se había fijado que afuera de la primera casa había una chica fumando en solitario. Su pelo oxigenado lo traía recogido en cuatro colas, su mirada era fuerte y su sonrisa calma. Vestía un cárdigan negro y botas Dr. Martens sobre las medias negras. Sí, era una nena ruda; pero a pesar de su apariencia se fue directamente hasta el rubio para darle un fuerte abrazo a pesar de los bultos interponiéndose entre los dos.

—¿Cómo estás? No te veo desde hace algunos días —le preguntó la extraña después de separarse.

—Sí, si no estoy en lo del juzgado es con el abogado, y sino con algún detalle de la mantención de la casa. Ah, casi se me olvida… tienes que conocer a alguien —le sonrió a la una y luego a la otra; Sakura se acercó con su mejor cara de cortesía—. Te presento a mi nueva inquilina; Sakura-chan. Ella y una amiga suya se mudaron recién hoy a nuestra casa. Sakura-chan, ella es Temari.

Temari le sonrió a Sakura e hizo una pequeña reverencia.

—Es un placer. Me puedes decir Temari a secas.

—Un gusto, Temari —la imitó la otra chica—. Lo mismo digo.

—Así que ya tienen las dos primeras arrendatarias, ¡enhorabuena!

—Ya era hora, ¿no? —respondió el rubio—. Y parece que pronto tendremos dos más. Si pasaba más tiempo compartiendo el piso con Sasuke iba a terminar matándolo.

—Jajaja, sí, esa casa es demasiada carga para ustedes solos. ¿Cómo se han portado este par de brutos, Sakura? —le preguntó la rubia, bromeando.

—Hasta ahora bien. Sólo espero no llegar a querer matarlos también —contestó ella, siguiéndole la corriente.

—¡Entonces esta noche es la prueba de fuego! —dijo Temari, lo que no dejó de llamarle la atención a la peli-rosada.

—Ah, vamos, Temari… no la asustes antes de tiempo —reclamó el bishii.

—¿De qué están hablando?

—De la fiesta de esta noche, claro —respondió la otra chica—. Cada fiesta en esa casa es… —no terminó la frase, sólo hizo un gesto con sus manos similar a una explosión.

—No es para tanto —la miró Naruto como con desconfianza—. Nee, dile a Gaara que Sasori va a venir hoy, no quiero que me fastidie luego.

¿Sasori…? El nombre hizo eco en la cabeza de Sakura.

—Claro —respondió, probando su cigarro—. Demo, él me dijo que iría a no sé dónde y después pasaría directo a tu casa, ¿por qué no le dices tú?

—Qué mala suerte… es que cada vez que le menciono a Sasori él se pone idiota. No lo aguanta, no sé por qué.

Temari se encogió de hombros.

—Ya sabes cómo es él… quisquilloso.

—Mm —el oji-azul bajó la mirada un instante, resoplando. Notó que alguien se acercaba por uno de sus flancos.

Sakura vio a esta otra chica que venía hacia ellos, sonriendo. Era de pelo largo, rojizo, delgada, un poco ojerosa. Caminó directo a Temari, quien ya la había divisado, la atrapó entre sus brazos y le plantó un beso en la boca. La situación agarró un poco por sorpresa a la chica cerezo, quien pestañeó un par de veces mientras la pareja de jovencitas se delataban como amantes.

—Ah, sí —interrumpió Naruto, poniendo cara de circunstancia—. Sakura-chan, esta es Tayuya. Tayuya, preséntate.

Pero la recién llegada sólo siguió colgada del cuello de Temari, giró su cabeza hacia la Haruno y soltó un simplón:

—Nee, hola.

El saludo de la tal Tayuya descolocó a Sakura, pero no lo demostró.

—No seas pesada, saluda como es debido —la reprendió Temari, sacándose los brazos de la chica de sus hombros.

—Si ya le dije hola —murmuró.

La rubia rodó los ojos.

—Discúlpala, Sakura, no tiene buenos modales.

—¡Oye, sigo acá! No hables como si me hubiera borrado de repente —alegó Tayuya, pero Temari la ignoró.

Naruto y Sakura se miraron, en silencio acordaron retirarse a la casa.

—Bueno, nos vemos más tarde entonces —se despidió Naruto, adelantándose en la retirada.

—Adiós —dijo Sakura, siguiendo a su camarada.

—Hasta más rato —les sonrió Temari, un poco incómoda—, si veo a Gaara antes de que pase a tu casa le doy tu mensaje.

—¡Gracias! —respondió el rubio, que se iba alejando mientras caminaba.

La caucásica y el japo-germano pudieron oír cómo se ponían a discutir las chicas a sus espaldas a medida que se alejaban.

—¿Y esas dos son…? —preguntó Sakura.

—Novias, sí —confirmó Naruto—. A Temari la conozco desde hace varios años, fue novia de un par de chicos en la escuela, luego pasó un tiempo soltera y de pronto Gaara me cuenta que estaba saliendo con una chica. Nadie se lo esperaba. Pero últimamente la cosa no anda muy bien entre ellas.

—¿Y Gaara es…?

—Gaara es su hermano. ¿Te fijaste en la casa donde estaba Temari? Es la 01 de Suna, ahí viven Temari, Kankuro y Gaara, los hermanos Sabaku-no. A los tres los quiero como si fueran de mi familia.

—Puedo verlo, tu voz suena más profunda cuando los mencionas.

—Jeje, lo sé.

—¿Te aferras tanto a todos tus amigos?

—Pues… nunca lo había pensado… supongo que sí. Pero ellos son especiales porque Gaara es uno de mis mejores amigos. Arriesgaría el pellejo por él, sin duda. Lo podrás conocer más tarde, cuando llegue todo el mundo.

—Bien. Con todo lo que cuentas, de verdad me causa un poco de curiosidad.

Pero no siguió pensando en el tal Gaara, sino en la otra persona de la que habían hablado un momento antes. Sakura temía que fuera… no, no podía serlo. Tokio era una ciudad inmensa, y ahora vivía en un sitio demasiado lejano a su antigua escuela, a su antigua casa… incluso lejos de la casa de Akasuna no Sasori. No podía ser él. ¡Debía ser más optimista!

Caminaron un tramo en silencio. Ya se veía la esquina de Konoha a un par de metros.

—Nee, Sakura-chan…

—¿Nani?

—¿Te molesta? Tú sabes, Temari…

—Mira, que sea novia de quien sea novia no cambia el hecho que me pareció una persona muy agradable, no tengo problemas con esas cosas. Hinata tampoco, créeme —se tomó una pausa, pensativa—. ¿Por qué? ¿Tienes algo que confesarme, Naruto-kun? ¿Tienes novio?

Naruto le sonrió con malicia.

—¿Por qué? ¿Solías ser un hombre? ¿Crees que tienes oportunidad conmigo, Sa-ku-ra-kun?

—¡Maldito idiota!

Y terminaron la jornada en una persecución de golpes hasta la casa.

O O O

La sala de reuniones era moderna y espaciosa, a 25 pisos del suelo y provista de lustrosos ventanales de vidrio aislante, era un mirador perfecto para meditar en silencio en compañía de las luces nocturnas de la ciudad. Ese edificio en particular había ganado algunos premios de arquitectura y era, además, el principal de las seis torres pertenecientes a las empresas Hyuuga.

—Neji.

El aludido pestañeó, saliendo de su cabeza. Al voltear pudo ver a su tío parado junto a la cabeza del mesón y un par de secretarias recogiendo las tazas sucias que habían dejado los ya idos asistentes de la reunión recién concluida.

—¿Sí?

—Quisiera discutir la reunión de hoy más a fondo contigo, sobre todo el informe que presentó Akagi-san sobre nuestras plantas metalúrgicas en Perú. Vamos, hoy cenamos en mi casa.

—Disculpa tío, tengo un compromiso. ¿Podría ser mañana?

El patriarca Hyuuga se quedó viendo a su heredero sin ocultar su sorpresa. No era usual que lo contrariaran.

—¿Un compromiso, dices? ¿Será este compromiso más importante que nuestro patrimonio?

—¿Qué más importante que la familia?

Hiashi no insistió. Neji no esperó que su tío preguntara por su desaparecida hija. Ya habían discutido suficiente por aquel asunto.

—Mañana espero verte a la hora de almuerzo. Llega temprano.

—No faltaré, tío. Dale mis saludos a Hanabi-chan. Hasta mañana.

—Hasta mañana, Neji.

Salió del edificio por la puerta del estacionamiento subterráneo montado en su motocicleta, ni a sus padres ni a su tío les gustaba su vehículo de transporte, pero justo en momentos como aquél se sentía satisfecho de haberla comprado; largas filas de tránsito estancado llenaban las avenidas y él las pasaba de largo evitando los grandes y pesados automóviles. Cuanto más tiempo pudiera ahorrar, sería mejor. Sólo quería ver a su Hinata y a su…

No. Todavía no era suya.

O O O

Se bajó en la parada que estaba a tres cuadras de su casa. A cinco de la casa a la que se dirigía. Le gustaba esa hora porque combinaba ruido, oscuridad y luces. Pero pensándolo bien, ¿qué hora era realmente? Sacó su celular para revisar, eran las 19:32. Tempranísimo.

Caminó a paso normal. No había apuro, no había que aplazar nada. Al pasar al lado de su calle pensó en pasar a ver si había alguna novedad, pero al introducirse por la esquina y ver que por la ventana se veía la sombra de dos siluetas femeninas (aparentemente discutiendo) se le quitaron todas las ganas. Temari estaba peleando otra vez con la puta de Tayuya… eran pocas las cosas que se le antojaran menos que meterse en ese lío.

Dio media vuelta y regresó a la calle anterior. Cinco minutos más tarde llegaba a la puerta con el 09 de bronce. Tocó la puerta. Algo extraño sucedió: la luz de la recepción se encendió. Entonces le abrieron.

Y ahí vio a la joven más linda que podría haberse imaginado… en toda su puta vida.


a partir de ahora contestaré todos los reviews al final de cada capítulo.
espero haberlos contestados todos, si me faltó alguien, cóbremelo!

Guest
no es nada, siempre intento responder todos los reviews :) me alegro mucho de que el capi anterior también te haya gustado. en cuanto a sasori, pues todo respecto a su historia lo mantendré un poco en secreto... esta es una de esas odiosas historias en las que tienes que llegar hasta el final para entenderla entera, porque todos los protagonistas tienen un pasado complicado, sobre todo las dos protagonistas. te busqué por Hadeni Hyuga y no te encontré :( bueno, lamento la insufrible espera por este capítulo; volvimos al presente del relato. después la fiesta y luego la segunda parte de "2006" ;) gracias por tu review, saludotes!

LovelyLeon
me halaga que te encante :D me alegro mucho de mantenerte en suspenso, espero poder seguir teniendo tu atención a medida que la historia avance. lamento mucho no poder actualizar más rápidamente, pero es que pasan cosas que no me dejan hacerlo tan ágilmente como nos gustaría (a mí y a mis lectoras). pero a pesar de todo, la continuaré hasta poder ver un final al final del túnel! tienes toda la razón, no hay cosa más fea que un fanfic inconcluso :( muchas gracias por tus lindas palabras y por tu review, espero que te haya gustado este capítulo. saludosss!

LauRaqAngel
hola. sí, creo que te recuerdo! muchas gracias por volver :'D lamento mucho la demora, pero por fin subí conti. espero que los cambios te hayan gustado. no te preocupes, me cuesta subir capis pero de momento no pienso abandonarlo. gracias por el review, que estés bien!

chipikroou
:D tienes muy pero muy buena memoria! sí, hay pedacitos que saqué de la versión original y otros que agregué para la reedición. digamos que ahora sé mejor hacia dónde apunta la historia (y es por eso que nunca más pienso subir un fic antes de terminarlo completamente en mi compu). al fin apareció gaara! aunque sea un poquito y no dice explícitamente que es él... es él. y tocaste un punto importante con sakura... CHAN-CHAN-CHAAAN! no daré spoilers ;D (y sí, a mí también me ha pasado. las mujeres tenemos un talento para engancharnos en los primeros enamoramientos del patán más imbécil que podamos encontrarnos... uff).
síp, sasuke tenía toda la intención de decirle lo de shion. creí que era un buen detalle : 3
jaja, me han dicho varias veces que quieren saber cómo es que saku y hina terminan siendo amigas, si se odiaban! pero ya verás, ya verás... no sé cuántas partes alcance a escribir de "2006", si 3 ó 4, pero ahí quedará clarito el motivo.
bueno, lamento la fatal demora. espero que los cambios de este capi te hayan gustado. gracias por el review y que estés súper!

inmylife
hola! también es uno de los capis que más me gustaron de este fic (hasta ahora). es divertidísimo manejar un personaje como kin en este contexto. intento que sea una mala pero no tan obvia ni tan cliché... espero que me resulte :( sino, avísame. y sí, sakura es definitivamente sangroncilla. al fin subí la conti, espero que también te haya gustado. pasarán algunos capis en el 2008 y luego volveremos a ver qué pasó el 2006. muchas gracias por el review, muchos saludos!

Chaotic Agony
de nada :) me alegro mucho que te guste esta historia. gracias por apreciar los diálogos! es entretenido hacerlos lo más naturales posibles, al mismo tiempo que ocurrentes y entretenidos para el lector. la conti llegó con un poco de atraso, pero ya está arriba. espero que te haya gustado. gracias por tu review, te mando saludos!

Kuroneko
jeje, tengo esos lapsos en los que paso de no demorarme nada a tardarme eternidades en actualizar... lo lamento.
escribir para el universo de naruto es difícil porque hay que investigar un montón sobre jutsus, nombres y el animé mismo (ya que yo vengo del manga, lo que me pone en problemas muy seguido). pero escribir AU no es mucho más sencillo, ya que las lectoras se ponen estrictas y reclaman al primer indicio de OoC. no te imaginas el alivio que siento al leer que me dicen que estoy manejando bien los personajes, ya que ellos son lo más importante... más importante que la trama misma! si en algún momento comienzo a salirme de contexto, agradeceré las alertas a tiempo para remediarlo.
espero que te haya gustado este capítulo. muchas gracias por el review. saludos, saludotes!

Antotis
hola! síp, el capi anterior era de cómo se conocieron hinata y sakura. y sí, no se hicieron amigas de buenas a primeras. esta historia pasará a veces al pasado de los personajes, hay muchas respuestas por ahí dando vueltas. muchas gracias por tu review, espero que te haya gustado este capi. saludos!

Aoi JM
pues bienvenida!
sí, esta historia puede ser un poco confusa, tiene muchas analepsis flotando por ahí. pero si tienes cualquier comentario que pueda hacer la historia más clara, estoy atenta a sugerencias :) no quiero confundir a nadie :( uff! gracias por notar la ortografía y los párrafos! soy medio maniática y sí, me gusta que todo se vea siempre ordenado. si esos detalles se aprecian me siento más que pagada :)
muchas gracias por el review! espero que te haya gustado este capi y los que están por venir. que estés muy bien!

Krmenxita Uchiha
me alegro que te guste :)
el cómo se hicieron amigas esas dos es algo que no se sabrá sino hasta en algunos capítulos más, es un evento que le da un giro importante a la historia en el pasado de las nenas. el sasusaku avanzará lento en esta historia, ya que sakura de momento no tiene sus ojos puestos en sasuke... pero definitivamente hay química. y el acercamiento de sasuke no será precisamente por celos... bueno, no te daré spoilers.
a mí tampoco me agrada que hinata sea tan tímida en los fics! me parece que la personalidad original del manga se tergiversa demasiado en la versión del animé, y eso se recalca demasiado en los fics. pero bueno, si esa versión gusta tanto debe ser por algo.

Safumita
me alegro que te guste, tanto el fic como los nuevos ajustillos. no te preocupes, no pienso abandonarlo. y creo que son 3 años con él :D soy la escritora más lenta del universo, jaja! pero entre tanto borrón y cuenta nueva... bueno, espero que esta edición sea la definitiva. lamento la demora con este capi, pero ya está arriba. muchas gracias por el review! que estés súper!

Brighid-Sama
hola. no te preocupes, yo soy la que se demora milenios en actualizar. pero ya estamos.
no creo que sea malo que no te hayas acordado del capi anterior... entonces al leerlo te ahorraste el saber lo que pasaría a continuación, no? y bueno, a lo que nos compete:
me alegro que te guste mi versión de hinata. no tiene el porcentaje usual de tartamudeo que en otros fics, pero hasta el momento nadie se me ha quejado (creo... no, creo que no).
pasemos a kin. te admito que me inventé una personalidad de la nada para esta versión de ella. eso es porque lo poco que vi de ella en el manga no me dio mucha pista acerca de su personalidad. quizá en el animé esto no suceda, para comprobarlo tendría que acudir a youtube para investigar, mas, me temo que es un poco tarde, porque las bases de su personaje ya están fijas. si es una marimacho como dices... creo que la perdimos. puedo, sí, decir en su defensa que aquí vemos una chica intentando poner su mejor cara para agradar a un sujeto que le interesa románticamente. creo que cualquiera se pone más meloso estando enganchado de alguien más. también está el detalle que de momento está la parte hipócrita de kin, más adelante se verá un poco más similar a lo que describiste... pero no, no sirve de consuelo completamente.
ahora a sakura. es una chica popular, sí, pero no del tipo diva. le gusta la atención, le gusta que le tiren flores y que estén pendientes de ella, porque así es su verdadero yo, ese que se alimenta de los elogios de la demás gente y esconde su ira cuando la bajan de su nube. digamos que su naturaleza es poner caras bonitas para agradar a todo el mundo. pero eso no es lo que la llevó al estrellato en su escuela, y he aquí lo que me delata como una nerd de los mangas shoujo: ella es una cerebrito, una simpática cínica, una deportista y un lindo rostro; acá estoy citando a karekano (la épica rivalidad entre arima y miyazawa, dos entes que personificaban a los estudiantes perfectos, admirados por toooda su escuela), a fruits basket (el príncipe yuki, representante de su clase, súper guapo, deportista, con todo el alumnado femenino a su siga), a special a (acá creo que el ejemplo es súper obvio), a cardcaptor sakura (sakura, la linda y tierna compañera buenísima en los deportes que todo su curso admiraba, aunque no era un factor tan importante como en los otros mangas que menciono y pasa casi desapercibido), a kimi ni todoke (kazehaya-kun, el compañero líder y carismático que todo el curso buscaba), a fly high (que también va por la senda del "líder de escuela y seguidores incondicionales"),… incluso a slam dunk y a mikami, por nombrar otros títulos populares fuera del shoujo. entonces, tomo a un personaje guerrero como lo es haruno sakura y decido no quitarle su cinismo, ni su fuerza, ni su inteligencia originales para insertarla en este universo alternativo y en esta escuela. fíjate en hinata, ella también está siendo convertida en una idol poco a poco en contra de su voluntad. sakura está sobre el podio sin haber movido un dedo por llegar ahí, pero a diferencia de hinata ella sabe disfrutarlo, sacarle provecho incluso.
sasori te parece alguien hosco? tal vez deba hacerme una revisión, ya que a mí se me hace alguien de dulce amenaza.
y bueno, he ahí mi defensa.
muchas gracias por tu review. espero que te haya gustado este capítulo. que estés súper!

Miss Kalifornia
jaja, no te mates! admito que aquella vez cuando me dejaste ese otro review no esperaba volver a verte por acá, es una agradable sorpresa :) me alegro que te guste todavía.
te creo, en realidad casi te memorizaste todos los detalles importantes... uh, esa fiesta...! sí, cosas malas pasarán ahí. en realidad sólo estamos como a tres capítulos antes de retomar el punto donde habíamos dejado la historia, pero sí, se siente como mucho más. gracias por apreciar el ritmo del sasusaku! muchas lectoras me piden que acelere esta pareja porque el naruhina ya está casi consumado, pero no quiero hacer dos versiones espejo de una misma cosa. ambas parejas serán muuuy diferentes.
pero no llores, nena, no llores! avanzamos poco a poco. sí, estuvimos un poco congelados aquí en este encierro, pero no abandonaremos el barco, no señor. mira que ya tenemos un capítulo menos del que preocuparnos, y espero que lo hayas disfrutado. no es mi intención demorarme tanto, aunque a veces sí necesito de ánimos como los tuyos. intentaré no exasperarte tanto con la siguiente entrega.
no me rendiré!
gracias por hacerme barras. viniendo de una autora que respeto tanto, significa realmente mucho.
domo arigato por el review, te mando dos besos y dos abrazos.