—¿Lo convenciste?– Preguntó Daz en el momento en que Crocodile volvió a subir al barco.

Crocodile asintió.

—Lo hice. Más o menos, pero hay algo que deben saber.– encendió el mechero mientras el puro descansaba en sus labios, Bon Clay y Daz miraban el ligero temblor que era imperceptible para alguien que no estaba como ellos entrenados para observar los cambios. —Son trillizos, los tres son míos.

Los ojos de ambos se abrieron desmesuradamente, los dos maldijeron a Dragón jurando que lo matarían si tenían la oportunidad. Robar un bebé a su madre ya era en sí un crimen de naturaleza imperdonable… pero arrebatar y ocultar la existencia de dos vidas más. Eso no solo era imperdonable, tenía un boleto directo al círculo más bajo del infierno.

—Ace es el mayor, Sabo y Luffy el más pequeño.– dijo sin poder evitar una sonrisa de amor y orgullo al poder hablar de ellos abiertamente.

—¿Cuáles son sus órdenes al respecto jefe? ¿Vamos a llevarnos a los niños?

—No– negó —es más seguro y sano para ellos permanecer aquí. Ellos están bien cuidados, alimentados y Makino los ama. Estoy realmente en deuda con ella.– soltó una bocanada de humo. —Pero hay algo que me molesta.

Ambos lo miraron.

—Shanks ha estado atracando aquí, hablando y contando historias aterradoras a los chicos. No sé el motivo. Pero no quiero dejar nada al azar. Debemos averiguar, porque él viene y estar alertas. Shanks no es una persona discreta, si de alguna estúpida manera se entera de mis hijos, mi padre se enterará y lo que menos quiero es ser tomado por sorpresa.

—Será un problema– aceptaron ambos.

—De momento solo podemos tener cuidado, Garp tampoco está satisfecho con la situación pero también una confrontación abierta sería estúpido, además mis chicos están encantados con ese bastardo. No quiero que se molesten.

—Tendremos cuidado.

Así que a pesar de sus reservas, continuó visitándolos por las noches, arropándolos para dormir y contándoles historias de sus viajes.

Cada día la relación se volvía más y más estrecha.

Crocodile sabía que debía volver pronto a Arabasta, no podía seguir posponiendo sus negocios, pero no había una sola manera en que no extendiera su viaje hasta que pasará el cumpleaños de los niños, partiría justo después y volvería para pasar la navidad con ellos.

️️️

Crocodile observó las tres pequeñas cajas en su escritorio, cuando huyó del barco de Shirohige, lo único que se había llevado con él, fueron las cosas de su madre, un pequeño cofre de madera con varios anillos, unos más valiosos que otros, unas cuantas de protección de un templo en donde ella vivió de niña, también varios omamori, Crocodile había fundido varios de los anillos de su madre y moldeado un diseño en forma de disco de menos de tres centímetros, en el centro labro el diseño de su barco pirata y su Jolly Roger, está era pequeña pasaba desapercibida a menos que lo miraras de cerca, fundió la arena hasta convertirla en vidrio rellenado los pequeños dijes, pero manteniendo solo los relieves sellados con este, cada uno tenía la inicial de sus hijos, A, S y L.

La noche que se los dio, a los tres niños les brillaron los ojos, Makino le había contado después que ninguno se lo quitaba jamás, ni siquiera para dormir.

—Ellos van a echarte de menos– dijo la niña omega.

—Yo también los extrañaré. Pero necesito irme. Mis negocios no pueden esperar más.– Crocodile le había dejado una gran bolsa de dinero, para los gastos de los tres.

Aunado a lo de Garp, la niña le aseguro que era suficiente para dos años. Crocodile lo dudaba, con la manera en que los estómagos de esos niños se volvían pozos sin fondo.

Cuando salió rumbo a su barco, lo encontró en su camino, Crocodile no le temía, a pesar de ser quién era Shanks, ellos se conocían bien, el pelirrojo era una de las personas que jamás subestimó a Crocodile por su casta.

El omega era capaz de patear el trasero de muchos alphas, incluyendolo a él mismo si lo llegaba a irritar lo suficiente.

—Me dijeron que había piratas aquí, pero nunca espere que fueras tú. Mi viejo amigo.

—¿Amigo? No crees que eso es demasiado.– dijo sin mudar su expresión, soltando una bocanada de humo.

—Eres tan insensible– lloriqueo el pelirrojo, —¿De verdad no te importa herir mis sentimientos?

Un tic nervioso en el ojo de Crocodile fue el único indicio de la irritación del pirata.

Después de medirse frente a frente, ambos altos e imponentes. Shanks rompió la tensión pasando su brazo alrededor de los hombros de Crocodile irritandolo más, a diferencia de otras feromonas alpha, las de Shanks tardarían meses en abandonar su cuerpo. Así que en venganza, también dejo esparcir sus propias feromonas para marcar su aroma y meterlo en problemas.

—Eres tan cruel– volvió a lloriquear Shanks retirando su brazo asustado —Él podría matarme.

—Así que ya lo encontraste– dijo Crocodile dejando que Shanks lo guiará de regreso al bar de Makino. Sabía que la mayor ambición del pelirrojo era encontrar a su omega.

—Hmm, lo encontré y es perfecto– el pelirrojo empezó a hablar de cosas que Crocodile no entendía. Algo de una enorme espada y una mirada que le atravesaba el alma.

—He oído mucho de ti en los últimos tiempos– dijo Crocodile, mientras tomaban asiento en el bar y Makino les ponía una botella de whisky y vasos delante —Pero no que tuvieras una omega.

—Él es tímido.

Crocodile se asombro, sabía que Shanks tuvo varias mujeres, nunca supo de chicos antes. Tal vez había sido un duro golpe para el pelirrojo.

—Lo siento siempre dijiste que tu omega sería una hermosa mujer de grandes pechos…

—¿Mmm?– Shanks parecía claramente confundido. —¿Eso dije?

Los profundos ojos de Crocodile le regresaron una mirada intensa, una contra la que Shanks estaba desarmado.

—Uhmm bueno tal vez lo dije, pero no lamentó que él sea mi compañero. Es fuerte, es capaz y poderoso. No debo preocuparme y sé que cuento con él, aunque no es que sea muy expresivo. En ese aspecto me recuerda un poco a ti, Señor Shichibukai. Ve todo lo que has logrado por ti mismo, siendo omega, sin siquiera recurrir a tu linaje.

Crocodile sonrió arrogante, le gustaba que ese alpha no subestimara las castas. Aunque sentía lastima del omega que era su compañero, probablemente Shanks era su dolor de trasero.

—No necesito del legado de nadie para abrirme camino.

—Lo sé, siempre supe que lo harías. Pero me da curiosidad saber que hace en una isla del este un poderoso Señor de la Guerra.

—Estare viniendo por un tiempo– dijo bebiendo de su copa sin dar mayor información.

—Supongo entonces que nos estaremos viendo.

Bebieron hasta casi la mañana, Crocodile se despidió del pelirrojo, quería irse antes de que los niños se despertarán y debía prepar su barco para zarpar aún.

Quería recorrer las islas para comprar regalos para la navidad de sus mocosos, quería tantas cosas, pero no quería verlos antes de irse, no podría largarse de allí si esos pequeños estaban cerca.

Había tomado más tiempo del que quería gastar con ese pelirrojo, pero había sido bueno verlo, recordar los viejos tiempos cuando fueron amigos.

Su tripulación ya había preparado el barco y estaba listos para partir. Pero Crocodile había olvidado algo muy importante, los niños siempre eran niños.

Y una cualidad de los niños es que siempre se meten en problemas y sus tres pequeños retoños no eran la excepción.

Ace, Sabo y Luffy habían visto el barco y de inmediato lo reconocieron como el de sus dijes. Estaban emocionados de verlo por dentro que simplemente subieron allá a hurtadillas.

Solo era un momento, una pequeña miradita y se bajarían de inmediato, con lo que no contaban era con su agudo olfato para detectar comida y sin quererlo se quedaron encerrados en la bodega de suministro.

La cabina era un lugar templado, dónde guardaban los alimentos para la tripulación, había varias cosas allí que los niños nunca antes habían visto, pero ese lugar solo podía abrirse desde afuera.

Partieron casi de inmediato mientras en la cabina, los niños quedaban perdidos por la comida y después tan somnolientos que se durmieron despreocupadamente.

Habían pasado dos días, Sabía estaba nervioso, en el peor de los escenarios mentales, la puerta nunca lograba abrirse y ellos quedan convertidos en esqueletos.

Ace seguía intentando abrir la puerta por pura fuerza bruta. Sin lograr nada como el primer día.

Luffy seguía indagando que había en todas las cajas y que cosas eran las que no había probado aún.

Fue al mediodía de su segundo día de polizones que uno de los pinches de cocina los descubrió.

Obviamente los niños salieron a tropel golpeando al hombre para que no los delate, pero el escándalo atrajo la atención de los demás miembros de la tripulación.

Los niños sin duda les dieron muchos problemas, pero Daz y Bon Clay los atraparon de inmediato.

—¿Qué demonios está pasando?– dijo Crocodile abriendo de un golpe la puerta de su camarote.

—¡Sandman!– gritaron los tres niños corriendo a su lado ante el asombro de sus captores.

—¡Ace, Sabo, Luffy! ¿Qué están haciendo aquí?– Crocodile mordió sin querer su puro que cayó en la cubierta, mientras sostenía a los tres chiquillos que se estamparon contra él.

—Vimos nuestro barco– señalaron los dijes —Solo queríamos verlo de cerca…– los tres hablaban a la vez culpándose unos a otros.

—Cálmense– dijo acariciando las tres cabezas que a ese punto ya se habían liado, más de lo que habían explicado.

¡Mierda! ¡Esto era un problema! Si Makino ya había avisado a Garp, el viejo podía pensar que rompió su palabra de no mover a los niños de Dawn, debía llamar a Makino de inmediato.

—¿Ellos son…?

Daz y Bon Clay estaban casi literalmente con las mandíbulas sobre la cubierta, al ver a los tres chiquillos.

—Lo son– dijo Crocodile sobando su sien del creciente dolor de cabeza.

Desde luego el susto de los niños se había esfumado en cuanto vieron al Arenero. Admiraron todo con ojitos brillantes, Luffy fue el primero en salir disparado hacia los miembros de la tripulación, Bon Clay fue su marca personal de interrogación por lo excéntrico de su vestimenta.

Ace y Sabo intentaron arrancar a su hermano del hombre que huía de la bola de energía que era el pequeño, cuando los dos niños sujetaron a Luffy, Bon Clay se ocultó tras Daz.

Crocodile no podía creer que un aterrador pirata como Bon Clay, estuviera huyendo asustado de un pequeño niño.