Precious Days in Akatsuki

Disclaimer: Akatsuki y algunos otros personajes son de Kishimoto Masashi-sensei, un Mangaka de Japón que debería comprarse una moto ¿Y porque debería? Es una buena pregunta.

Advertencias: El cambio de cuerpo puede ser enredoso, espero puedan entenderlo bien, recuerden que cuando me refiero a la rubia vendría siendo Itachi y si digo la morena vendría siendo Deidara.

Notas: Zetsu, negrita, ¡Joder!

¡Luces, cámara y… FANFIC!

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Capítulo 24:

Noción inversa

"Recuerdo aquella vez cuando vivía como una familia feliz. Cuando bromeaba con mi madre y solía tener peleas con mi padre por llegar tarde a casa, hum. No pensar en nada más que en jugar bajo el radiante sol con cualquier desconocido en un parque. Pero te das cuenta de la realidad que viene y te destroza cada una de esas pequeñas cosas que te parecían normales antes, hum. ¿Por qué me tuvieron que arrebatar la felicidad? ¿Algo hice mal? Ahora solo vivo el día de hoy… Y esto es Precious Days in Akatsuki."

La Uchiha se encontraba en una tienda de ropa masculina en una de las calles de la capital de Japón, como se debe saber. Ella se encontraba en el cuerpo de Deidara y sin saber el porqué. Ahora se encuentra en una tienda de ropa masculina con Uchiha Madara. Ella seguía pensando por qué Deidara estaba histérica además de que es muy extraño ver esa expresión en su propio rostro. ¿Qué significado tenía esa ropa tan preciosa y delicada? ¿Por qué ella no quería vestir así?

―¿Por qué estamos aquí Deidarin? ―preguntó Madara sentado en un sillón―. Si no lo has notado es una tienda masculina ¿Sabes?

―Lo sé "Por estoy aquí" ―razonó un poco en la manera de actuar y vestir de Deidara, era más que obvio que llevaría a dar con una tienda masculina.

―Está bien ―dudó un poco de la mente de la rubia que tenía en frente pero no le tomó importancia―. Puedes tomar lo que quieras, esta es mi tienda.

―Ok ―siguió mirando algunas camisetas que colgaban de un perchero―. "¿De cuántas tiendas es dueño el tío Madara?"

Tomó unas cuantas prendas de ropa camino hasta los vestidores. Su semblante era serio y taciturno como siempre lo tenía Itachi cosa que ya le extrañaba a Madara pero imaginando el juego que llevaban las dos chicas lo dejo pasar. Ella entró a través de una puerta blanca por el vestidor y solo había un espejo en frente de ella. Comenzó a probarse cada una de la ropa que había escogido pensando en Deidara.

Se probó una camisa de botones de cuadros y rayas con colores cálidos. El pantalón que usaba era uno ancho, sin adornos ni mucho más, solo lo necesario de un lindo azul. Salió del vestidor observando a Madara que leía una revista con las piernas cruzadas.

―¿Sabías que el pene tiene cuatro enemigos? ―leyó Madara sin ver a la rubia―. Creo que tendré que cuidarme mejor…

―"¿Es necesario que me lo cuentes?" ―pensó la Uchiha con la ropa puesta y con la otra ropa en sus brazos.

―¿No piensas comprarte unos zapatos? ―alzó una ceja mirando las preciosas zapatillas de la rubia―. Son demasiado bonitas para ir con ese conjunto ―finalizó mientras siguió leyendo la revista.

―Perdona, ¿Tienes unos zapatos de tenis? ―preguntó la Uchiha a una de las encargadas que estaba cerca.

―Claro ―le sonrió con dulzura y la llevó a un estante con varios tipos de zapatos.

Estaban sobre un estante de vidrio varios tipos de zapatos deportivos pero la Uchiha solo buscaba unos simples como los de tenis. Había un secreto tras esa reacción de Deidara y en esta situación era mejor calmarse aunque para Deidara eso es imposible de todas maneras. Itachi eligió un tenis de color rojo. Adivinó la talla de Deidara solo viendo el pie y se sentó en un sillón cerca de su tío que seguía leyendo con atención otra revista.

―No pensé que la Cosmopolitan te dijera como conseguir el orgasmo de un hombre ―siguió leyendo―, no pensé que supieran tan bien como pensara un hombre ¿Seguro que es una revista para mujeres?

Itachi soltó un suspiro y asintió con la cabeza. Esas preguntas hacían que sintiera vergüenza por algunas de las personas que ahora se encontraban en la tienda y la observaran a ella con Madara, seguro pensarían que sería su amante. La empleada llegó con los tenis y los sacó de la caja para mostrárselos a la rubia. Ella los observó con su un solo ojo el zapato y se lo midió acertando en el tamaño del pie de Deidara.

―Quiero este ―le dijo a la chica y ella se alejó para traerle unas bolsas y colocar la otra ropa allí y las preciosas zapatillas en la caja―. Gracias.

―No te preocupes por pagar de todas maneras esto es mío ―le dijo Madara cuando percató unos ojos azules mirándolos―. ¿Vas a irte vestida así?

―Si ―asintió―. "Ahora tengo que ir a preguntarle varias cosas a Deidara" ―pensó para luego tomar la bolsa e irse de la tienda―, "Además de saber cómo resolver este problema antes de que lleguen los profesores de la universidad." Madara-san ¿Hay otra tienda que de casualidad sea para mujeres que sea de tu pertenencia?

―¡Claro Deidarin! ―la tomó del brazo y la arrastró por las tiendas de las calles―. Compraremos ropa preciosa y muy femenina para ti.

―"No quiero que sean para este cuerpo exactamente" ―pensó siendo llevada por la mano de su tío―, "¿No te sientes avergonzado por tomar el brazo de una joven estudiante de preparatoria?" ―observó la mano de su tío con su semblante propiamente serio.

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Deidara se encontraba en un piso con muchos cubículos. Después de haber entrado a este gran edificio varias veces por caprichos de Madara, ella conocía el edificio por completo solo por fuera, por dentro solo era un misterio por conocer. Muchas personas se le quedaban viendo con desdén disimulado. Ella simplemente frunció el ceño. Todas las personas del lugar eran parecidas con su cabello oscuro y ojos de igual color como los de Itachi, ¿Acaso los Uchiha invadirán el mundo en poco tiempo?

―Se reproducen mas que el video del Gangnam Style, hum ―murmuró la rubia mientras observaba con curiosidad cada cubículo por el que pasaba.

―¿Qué dijiste Itachi? ―preguntó con el mismo humor se siempre Fugaku.

―N-nada ―titubeó―, H-hum…

―¿Por qué dices esos «Hum» como si fuera una expresión? ―le volvió a preguntar sin mirarla―, ¿No me digas que así les hablaras a los profesores de la universidad? Recuerda que tienes que parecer perfecta, no, ser perfecta. No quiero que me decepciones hija… Aunque nunca lo has hecho ―dijo secamente hasta llegar a su propia oficina.

Fugaku abrió la puerta de madera para entrar a la oficina y Deidara subió su cabeza para ver encima del hombro de Fugaku y ver aquella oficina. Las paredes era do color Beige y la alfombra eran de color rojo como el emblema de los Uchiha que está pintado en una de las paredes. El escritorio se encontraba en frente de unas ventanas que dejaban entran una relajante luz y producían una grata armonía en la habitación. Sobre el escritorio se encontraba una computadora y unos cuantos documentos y papeles sobre esta. Fugaku se sentó en una silla de computadora que había detrás del escritorio y comenzó a revisar los documentos que había sobre esta.

La artista que se encontraba dentro de Itachi no sabía qué hacer, solo miraba los otros detalles de la habitación habían dos macetas con unas plantas para adornar la habitación y que no estuviera tan vacía y había unas dos sillas en frente del escritorio para posiblemente algún visitante como ella.

―Itachi necesito que vayas un momento a la oficina médica y le pidas los resultados de los exámenes del caso 4224 ―habló con voz seca mientras observaba los documentos en su mesa. Levantó la vista para mirar nuevamente a su «hija»―, lo quiero para hoy Itachi ―frunció el ceño al ver que la morena no reacciono ante la orden de su padre.

―¡Esta bien! ―le gritó con enojo por la aptitud del hombre―, "No soy su esclava para que me lo pida así, hum" ―Salió de la habitación dando pisotones―. "¿Ahora cómo puedo ir para allá, hum?"

Deidara caminó por los cubículos y las personas parecidas todas entre si la observaban con curiosidad. Las miradas penetrantes le entran por la nuca, era una sensación extraña porque pocas veces la tomaban en cuenta o la observaban, ¿Qué era lo que tenía Itachi y ella no? Familia, dinero y perfección. La perfección era lo que no soportaba de aquella morena, esos ojos oscuros que la observaban con indiferencia.

Apretó con fuerza sus puños para aguantar la rabia cuando recordó aquel breve momento cuando su cuerpo con dulzura dijo esas palabras que no saldrían de su boca «Madara-sama». De seguro, cuando volviera a su cuerpo mandaría al infierno a la morena por su orgullo roto. Llegó hasta un ascensor y se montó en este junto con otras personas parecidas a Itachi.

La música que sonaba en el ascensor la relajaba un poco a pesar de la tensión que se sentía en el aire por la penetrante mirada que todavía sentía aun estando en el ascensor. Apretó el botón número cuatro intentando adivinar donde la estaba enviando ese hombre amargado. Cuando se abrieron las puertas en el número escogido por ella se bajó. Se encontraba en un precioso comedor. Había varias mesas de color blanco igual que el granito del suelo que era tan brillante y limpia que se reflejó en ella para comprobarlo.

Había unos jóvenes de su edad que observaron con extrañeza a la Uchiha y ella les observó de manera amenazante, ya estaba harta de que la miraran todos así el día de hoy ¿Qué había hecho ella? No, ¿Qué había hecho Itachi? El breve aroma a comida le abrió el apetito queriendo comprar algo de la cafetería ya que el impactó de a situación le impidió desayunar algo. Se acercó a esta y observó una gran variedad que comida la cual no sabía elegir. La mujer que tenía una redecilla en el cabello oscuro se acercó y le dejo unos dangos de colores en el plato.

―¿Dangos? ¿Por qué Dangos? ―preguntó Deidara extrañada por la acción de la mujer.

―Porque eso es lo que le gusta, ¿No Itachi? ―habló la mujer.

―Ah, sí claro, es lo que me gusta, hum ―dijo con sarcasmo ella―, pero no tienen algo mas… ¿Bakudan de casualidad?

―No, no tenemos eso joven ―le respondió extrañada por no aceptar los dangos―. ¡Pero tenemos onigiri! ¿No te gusta también eso?

―Si…Claro… ―dijo dudando de sus palabras―, prefiero unos cuantos onigiri.

―Por qué no ―la mujer se llevó el plato de dangos y le sirvió los onigiri a la joven Uchiha.

―¿Cuánto es, hum? ―preguntó ella abriendo la cartera que llevaba.

―No es nada Itachi ¿No recuerdas que esto se te descuenta del sueldo? ―preguntó extrañada la mujer por lo rara que se encontraba ese día la Itachi que ella conocía.

―Oh, sí claro que lo sabía, soy una sabelotodo ¿Cómo no saberlo? ―sonrió de lado y se llevó la bandeja a una mesa alejada de todos los demás. Una que estaba cerca del rincón del lugar―, "Soy la mejor actuando como la Uchiha que ni ella misma se sabe hacer a ella misma" ―tomó uno de los onigiri para comenzar a comerlo pero una repentina ganas de estornudar hizo que el onigiri callera debajo de la mesa―. ¡Joder! ―el grito de Deidara hizo que las personas del lugar voltearan a verla―. ¿Qué ven todos? "Es cierto, ¡Rápido! ¡La regla de los tres segundos!" ―en un momento se arrodilló y se colocó debajo de la mesa―. "¡Te tengo desayuno!" ―lo tomó con su mano derecha―. "La regla de los tres segundos solo se extendió un poco, pero podré comérmelo" ―por torpeza Deidara levantó la cabeza solo un poco y se golpeó con la mesa que estaba arriba de ella―. ¡AUCHUM! ―se tocó la cabeza un poco para aligerar el dolor que se había provocado ella misma.

Observó con ligereza arriba de ella. Abrió con sorpresa al ver lo que estaba escrito en aquella mesa con marcador negro; rezaba «Itachi y Shisui». Deidara se quedó un rato viendo lo que decía hasta que reaccionó y observó que había apretado fuertemente con su puño el onigiri y lo había destrozado. Salió de la mesa para dejar en la bandeja el onigiri destrozado. Pero en su mente esta ese nombre «Shisui».

―¿Quién será ese, hum? ―se preguntó parada al lado de la mesa.

Los demás Uchiha la observaron con su penetrante como todo el día pero esta vez un poco preocupados por los incidentes y las reacciones de Uchiha Itachi. Esta empezó a dar vueltas alrededor de la mesa pensando y recordando si había algún nombre parecido o que haya escuchado. Los otros Uchiha comenzaron a cuchichear.

―¿Qué estás haciendo? ―le observó una rubia arqueando una ceja.

―¿Qué, hum? ―le miró directamente a los ojos, se trataba nuevamente de su cuerpo.

Estaba allí mirándole con su mirada fría pero a diferencia que esta vez eran unos orbes azules la que la miraban con superioridad. Itachi había llegado con unas bolsas al lugar junto con Madara que estaba distraído jugando con un PSVita con su típica sonrisa despreocupada por el mundo que tanto odiaba la rubia, esa sonrisa despreocupada que no puede ver la situación en la que se encuentran las demás personas.

―¿Por qué estás haciendo el ridículo en el comedor? ―le preguntó con voz seca la Uchiha con una ceja arqueada.

―¿El ridículo? ―dijo con sarcasmo―, estoy actuando normalmente como yo lo hago, hum.

―Ese es el problema ―le señaló con un dedo―. Estas actuando como si fueras tu misma, no como yo. ¿Entiendes?

―¡Pero si fui arrogante y sabelotodo con la mujer de la cafetera, hum! ―le gritó a la Uchiha con enojo.

―Tenemos cosas que hablar ―finalizó Itachi y observó a su tío jugar emocionado por la consola―. Nos vemos después Madara-san.

Le tomó la mano a Deidara y se llevó de allí dejando a una triste Deidara sin comer su desayuno. Observó por última vez a Madara mirando sobre su hombro.

―¡Llego a saber que me tocaste… Digo, que tocaste a Deidara y te juro que te matare Madara! ―le gritó alejándose de la cafetería rumbo al ascensor.

―Creo que su juego está pasándose un poco ―observó a las chicas desaparecer en el ascensor―. Ahora, ¿Cómo puedo hacer un «fatality» aquí ―se sentó en la silla donde se encontraba Deidara―. ¡Pero si es onigiri! Creo que ya es hora de comer un poco ―dijo con emoción y se sentó tranquilamente a comer algunos.

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Deidara soltó con brusquedad la mano de Itachi cuando entraron al ascensor; la otra lo tomó sin importancia sabiendo la personalidad de Deidara y el trato que tiene con ella. La tensión era tanta que podía tocarse y pesarse en kilos. Deidara miró su cuerpo con esos ojos negros que tanto odiaba y se dio cuenta que ya la Uchiha no usaba el traje que tanto odiaba, eso hizo que la rabia y la tensión bajara un poco.

―Hay algo que necesito preguntarte ―dijo Itachi para romper la tensión.

―Tu amargado padre quiere unos documentos antes que nada ―soltó con enojo aquellas palabras pero también con eso indicó que necesitaba la ayuda de la Uchiha.

―Documentos creo que se tratara ―apretó el botón seis del ascensor.

En el ascensor se sentía un silencio sepulcral, solo se escuchaba la música de ascensor que era una preciosa obra de algún compositor.

―¿Por qué no puedes ver por un ojo? ―preguntó de manera inmediata.

―¿Cómo, hum? ―preguntó una vez Deidara porque no entendió.

―¿Por qué no puedo ver con tu ojo izquierdo? ―volvió a preguntar de manera mas clara y concisa mirando esta vez directamente a los ojos negros de su cuerpo.

―No necesitas que… ―fue interrumpida cuando un joven Uchiha apareció ante ellas.

―¡Pero si es Itachi! ―dijo alegremente el chico―. ¿Cómo estás?

El chico que estaba delante de ellas tenía el cabello alborotado de color negro y piel blanca. Sus ojos eran oscuros pero se encontraban detrás de unos lentes de color naranja. Unos vaqueros azules y una franela gris con adornos blancos era lo que llevaba además de unos zapatos de goma negros. Saludo con energía a las chicas.

―¿Obito? ―dijo Itachi.

―¿Me conoces? ¿La conoces Itachi? ―señaló a la rubia que le había contestado.

―¿Quién eres, hum? ―frunció el ceño la Uchiha observando con desprecio al Uchiha.

―¿no me recuerdas Itachi? ―se señaló con sorpresa―. Nos hemos visto algunas veces. Pensaba que eras de las que no olvidabas los rostros.

―Discúlpala ―intervino Itachi―, es que esta algo nerviosa y por eso ya no sabe de lo que habla. ¿Puedes hacernos un favor?

―Bueno, ¿Qué quieren? ―aceptó con una sonrisa.

―Díselo Itachi ―dijo la Uchiha mirando a la morena con semblante disgustado.

―Necesita unos exámenes de no sé qué médico del caso 4224 o 2442 ―intentó explicar la morena conteniendo su rabia al tener que ver más y más Uchiha en todo el día.

―Claro, de todas formas tengo que ir para allá para buscar unos exámenes para mi papá ―explicó Obito―. Por cierto ¿No han visto al tío Madara? Mi padre lo está buscando por todos lados.

―Está en el comedor ―respondieron de inmediato las chicas al mismo tiempo.

―¡Gracias, ya le avisare! Bueno ―observó el número seis en el ascensor―, aquí tengo que dejarlas chicas ¡Nos vemos! "Creo que a la rubia la he visto antes en algún lado…" ―salió del ascensor y de allí no lo pudieron ver más porque las puertas se cerraron.

La Uchiha volvió a presionar un botón pero esta vez el botón número cinco. El ascensor inmediatamente bajo y abrió dejando ver unos cubículos como en el primer piso. Itachi tomó el brazo de su cuerpo y se llevó a rastras a Deidara nuevamente hasta los baños de aquel lugar.

El piso brillaba de tal manera que reflejaba la luz que proyectaban las ventanas por el sol. Todo era completamente blanco y limpio, habría que felicitar a las que limpian el lugar y diseñador de aquel baño. Los lavamanos era lo último en tecnología y no había ni una gota en ellos como si no hubieran sido usados. Las puertas de los baños eran de color blanco y grande habiendo espacio necesario dentro de ellos para sentirte cómoda.

Habiendo llegado al baño la soltó y la miró esta vez de frente sin que ella pudiera escapar. Deidara se encontraba detrás de los enormes espejos perfectamente limpios y mantenidos; se rascó un poco la nuca con nerviosismo pero tampoco rechazó la mirada de Itachi, no iba a perder ante su mirada.

―¿Qué hay con este ojo? ―se señaló la parte escondida detrás de aquel hermoso cabello amarillo. Ella había preguntado con tranquilidad y sin apuro.

―¿Cómo que qué hay? ―dijo con irritación Deidara cruzando los brazos sobre sus hombros.

―¿Por qué no puedes ver? Es obvia la pregunta.

―¿Y que tiene? Cualquier ojo puede o no puede ver, hum ―dijo intentando evadir rápidamente el tema.

―Eso no es verdad ¿Sabes qué esto puede ocurrir por traumatismo no? "O ¿Es de nacimiento? No, no creo que sea de nacimiento. Recuerdo que ella no tenía el ojo así cuando nos conocimos y que estaba perfectamente bien…" ―intentó ella misma analizar colocando uno de sus dedos debajo de su mentón.

―Lo que me haya pasado no te incumbe en lo absoluto, hum ―finalizó con brusquedad.

―Puede que sí ―contestó sin bacilar―, estoy en tu cuerpo.

―¿Y eso tiene que ver en algo, hum?

―Sí ―asintió un poco con la cabeza―. Además ¿Por qué le tienes tanta rabia a este vestido? ―alzó una bolsa roja haciendo ademán que allí se encontraba el precioso vestido de rayas.

―Padre… ―susurró para si la morena.

―¿Qué? ―para la Uchiha fue inaudible. Dio un paso mas para escuchar su voz diciendo algo.

―¡ESE VESTIDO ME LO REGALO MI PADRE! ―gritó con furia y tomó la bolsa roja y la tiró al suelo―. No quiero usar un vestido comprado por mi padre, hum. No quiero saber mas nada de él. No quiero siquiera saber que el existe ¡Pero el sigue insistiendo! ―colocó las manos sobre su cabeza intentando que los recuerdos no llegaran a su cabeza―. Mi ojo… Todo fue por culpa de mi padre por lo que no pueda ver con mi ojo derecho, hum… ¡El me traiciono! ¡Y todo es la culpa de los Uchiha! ¡El me abandono por una como si yo fuera un juguete viejo! ―señaló a Itachi observándola irritada―. Si ellos no hubieran…

El rostro de la rubia era de sorpresa y es una de las expresiones que no muestra Uchiha Itachi, por lo menos no en su cuerpo. Quiso acercarse un poco a Deidara pero prefirió dejarla allí en sus pensamientos y memorias del pasado. Algunas cosas atormentaban a Deidara desde el pasado eso estaba claro en Itachi, ¿Acaso eso era lo que quería decir la adivina?

El ojo izquierdo le empezó a doler a Itachi. El dolor todavía lo podía recordar el cuerpo aunque Deidara no estuviera en él. Las memorias del cuerpo suelen quedarse por siempre a pesar que la persona no lo recuerde ya. Itachi resistió el dolor y no hizo ningún gesto en la cara para que Deidara lo notara y la acción fue acertada, Deidara ni se dio cuenta.

―No es necesario que sepas mas ―soltó un suspiro intentando nuevamente tranquilizarse cerró sus ojos con fuerza y podía ver una niña de cabellera rubia correr por pequeña casa y que una mujer con mucha energía la perseguía. Los pocos recuerdos felices que tuvo la tranquilizaban cuando pensaba en su madre―. ¿Querías saber sobre mi familia no? Pues mi madre está muerta. ¿Feliz?

―"¿La señora de la foto está muerta?" ―pensó con sorpresa la Uchiha, para ella lo importante era aquello, saber un poco mas sobre esa señora y el ojo de Deidara, porque ella sabe que a esa mujer la ha visto antes, en algún lado.

―Ahora quiero saber yo ¿Quién es ese tal Shisui? ―preguntó estabilizando sus brazos cruzados delante de sus pechos.

―¿Shisui? "Hace tiempo que no escuchaba aquel nombre, será que…" ―pensó por un momento con los ojos cerrados y volvió a abrirlos para observar sus propios ojos―, es el nombre de un amigo, o era.

―Me sorprende que «tu» tuvieras un «amigo» ―dijo con voz socarrona.

―Como dije, era un amigo ―quiso finalizar la conversación.

―No parece, hum ―siguió la rubia―, ¿Y qué le pasó? ¿Te dejo? ¿Se aburrió de ti?

―Murió por mi culpa ―musitó Itachi.

Deidara abrió los ojos como plato. La Uchiha observó cabizbaja el suelo con nostalgia. Un silencio invadió los baños del lugar. Los secretos se fueron revelando poco a poco entre ellas pero no de buena manera.

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―¿Por qué Tobi no puede salir? ―preguntó Tobi curioso a las cuatro mucamas que lo rodeaban en el living de la casa.

El chico llevaba un jean negro con una camisa roja que rezaba en letras blancas: «Uchiha Pride» con el símbolo de su familia en la parte de atrás. Sin olvidar unos zapatos de goma blancos marca Puma y su inseparable mascara naranja.

―¡Tobi-sama no puede salir! ―dijo una emocionada―… Porque…

―¡Jugaremos juegos de mesas! ―finalizó otra con una sonrisa.

―Si ―dijo con sequedad Tsubaki―, jugaremos juegos de mesa… Genial ―finalizó con sarcasmo.

―Pero Tobi no quiere jugar con ustedes ahora ―negó con su cabeza―. Tobi quiere ir a pasear en su motocicleta.

―¡NO! ¡Scrabble es mucho mejor que salir en esa motocicleta último modelo y diseño de última moda que… ―paró un momento―, ¿Qué tal si jugamos algo mas interesante que el Scrabble?

―"Si, porque estabas metiendo la pata hasta el fondo del lago" ―pensaron las otras con una gotita en su sien.

―No, Tobi quiere irse… ¡Tobi quiere pasear en su motocicleta! ―gritó con enojo.

―N-no se enoje Tobi-sama ―intentó tranquilizar una con voz gentil―. Vera, es que Madara-sama nos ha pedido que hagamos todo lo posible para que no salgas de casa ¿Entiendes? No queremos que te enojes por eso ―acarició levemente la cabeza del pequeño Uchiha.

―Pero es que Tobi estará aburrido.

―¡Jugaremos todo lo que tú quieras Tobi! ―respondió con alegría.

―¿Todo? ―ladeó de un lado la cabeza.

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Mientras tanto en un apartamento de dos habitaciones vivía Kisame. Estaba acostado con una franela blanca sin mangas y un pantaloncillo negro. Su habitación era de color azul mar y en las paredes se podían ver varios posters de surfistas y famosos deportistas de Kendo. Las sabanas de su cama eran de color blanco como las almohadas. En su pared había una extraña espada colgada; estaba envuelta en vendas y era de gran proporción, se veía como unas escamas o algo parecido salían de ellas. El mango de ella era de color anaranjado y una calavera estaba al principio de ella. Debajo de esta había una pequeña placa de metal que rezaba «Samehada».

―Sinceramente ―movió la cabeza para ver en una mesita de noche una caja de chocolates que tenían encima una nota que decía: Perdón por no dártelo en persona, espero los disfrutes. Uchiha Itachi―. ¿Por qué no me los dio en persona? ―instantemente una imagen de Sasori paso por su cabeza―, ¿Qué tiene ese pelirrojo que no tenga yo? ―tomó uno de los chocolates y se lo comió―, Itachi-san… Tampoco sirves para los dulces ¿Sabes?

Se levantó de la cama para dirigirse a una pizarra de corcho donde habían muchas fotos pegadas con chinches, la mayoría de estas se encontraba Itachi en ella. Había una donde ellos estaban en un parque acuático de pequeños, en otra se encontraban con Tobi. En cada una de estas fotos el semblante de Itachi siempre permanecía sereno. Son pocas las veces que él ha visto a la preciosa chica sonreir.

―Esos son unos preciosos días irremplazables ―dijo con nostalgia viendo cada una de las fotos―, pero nuestros futuros algún día se van a separar ¿No es verdad Itachi? ―la sonrisa de Kisame esta vez no era contagiosa e irradiante como describía algunas veces su amiga, esta vez era mas bien triste. Tocó con suavidad una de las fotos cuando había iniciado la secundaria. Tenía dos coletas bajas y su pecho era mas pequeño en comparación con ahora―. ¿Por qué tenemos que crecer tan rápido?

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Hikari se encontraba en el café todavía con las chicas. Ya habían terminado de tomar lo que había pedido y sonreían y hablaban agradablemente.

―¡Y entonces bailamos "Por desgracia" el Gangnam Style! ―dijo con alegría Zetsu.

―Debió ser muy divertido ―dejo salir una pequeña risita―. Debe ser bueno estar en una preparatoria y tener amigos con los que compartir buenos días ―expresó ella con una sonrisa.

―¿Y cómo era cuando estudiaba usted Hikari-san? ―preguntó Konan.

―Pues yo nunca estudie en esos institutos, siempre tuve mis enseñanzas en casa. Aunque a diferencia de mi hermana ella si fue a la preparatoria.

―Eso debió ser muy triste ―dijo Zetsu con borrando la sonrisa de su rostro.

―No, claro que no ―negó con la cabeza―, mi hermana siempre me contaba todos los días lo que hacia allí, para mí era muy excitante. Cada palabra me la imaginaba cuando cerraba los ojos. Para mi esa era la parte mas divertida del día.

―Eso es bueno ―sonrió Konan―. Hikari-san, ¿Podría darnos la información de su hijo?

―¿Su información? Pero no tengo un papel ―preguntó ella―, y solo tengo un bolígrafo ―sacó de su bolsillo un bolígrafo.

―¡Ya se! ―exclamó Konan juntando sus manos―, usaremos esto ―tomó su flor de la cabeza y la desarmo―. Escriba aquí la información.

―Está bien ―tomó la hoja y comenzó a anotar―. Es de piel blanca y de cabello azabache. Cuando niño era muy alegre. Y lo mas importante, tiene un hermoso rostro.

―¿Un hermoso rostro? ―preguntaron las dos al mismo tiempo.

―Sí, es precioso su rostro. Definido cada parte de su rostro. Eso es lo recuerdo de mi hijo. Como si fuera tallado por ángeles.

En ese momento llego un hombre corriendo al lugar. Su rostro mostraba desesperación y horror.

―¡LA E.P.A.L.I.C.D.I.Y.S se ha expandido nuevamente! ―gritó a todos en el lugar.

―¡¿Qué!? ―todos se levantaron de sus lugares.

―¡¿Eso no paso ya hace muchos capítulos?! ―exclamó Konan. Tomó la hoja de la mesa y volvió a convertirla en flor y se la colocó en el cabello.

―¡OTRA VEZ NO! ―gritó Zetsu recordando lo que había pasado el año pasado.

―¿De qué están hablando? ―se levantó de la silla asustada viendo a todos correr del lugar.

―Usted no estaba aquí en ese entonces ―respondió Konan―. Lo siento pero tenemos que irnos, ¡Vamos Zetsu! ―tomó la mano de su amiga y se fueron del lugar.

―¡Esperen! No les dije el nombre de mi hijo…

Las chicas no escucharon y se fueron del lugar. No sin antes Zetsu volver a ver a lo lejos a el mismo chico que se encontraba corriendo en la multitud de las personas. Su interior le decía que lo olvidara que no debía pensar en aquello pero no podía quitárselo de la cabeza cuando volvió a aparecer en frente de él.

―¡Ten cuidado Zetsu! ―le gritó y se alejó entre la multitud.

La de ojos grises no se había percatado del chico y Zetsu con los gritos no pudo escuchar bien su voz y encontrar a la persona a la cual le recordaba. Terminaron en una estación del metro siendo empujados por las personas.

―¡Las personas no dejan de empujarnos! ―Gritó Konan y en un segundo cuando fue empujada soltó la mano de su amiga―. ¡Zetsu-chan!

En eso un moreno de gran cuerpo tomó la mano de Konan y agarró por un brazo a Zetsu.

―No grites tanto ―le habló a Konan con el ceño fruncido.

―¡Kakuzu! ―exclamó y lo vio directamente a sus ojos verdes.

―Vámonos de aquí ―se las llevó a las dos a pequeño espacio de la estación donde no transcurría nadie―. ¿Saben porque ha vuelto esto?

El moreno tenía una franela negra junto con un chaleco blanco. Unos jeans negros y unos zapatos de mismo color.

―Ni idea ―encogió los hombros Konan―, ¿Qué haces por aquí?

―Iba a quedar con el enano para algo pero esto se volvió así.

―¿El enano? "Sasori, idiota" Ha, ya entendí ―se golpeó la cabezita levemente.

―Iban a quedar como en una cita ―bromeó Konan.

―¡NO! Pensaba ir a vender unos paraguas para fortalecer el amor a un lugar ―mostró el maletín.

―¿Y en serio sirven? ―preguntó Konan dudosa.

―Claro que… ¿Quieres uno?

―¡NO! ―negó rotundamente Konan.

―Tú te lo pierdes. Además que iba a ir a una discoteca a vender unas pulseras que brillan ―mostró otro maletín Kakuzu.

―"¿Dónde metió los maletines cuando nos tomó con la mano?" ―pensó la Zetsu negra―. Ni idea.

―¿Te dejaran entrar allí? ¿No eres menor de edad? ―se preocupó un poco la de ojos grises.

―No te preocupes, tengo la suficiente edad para entrar a una ―argumentó Kakuzu

―¿No tienes quince años? ―frunció el ceño.

―No, en realidad tengo veinte años ―respondió tranquilo.

―¡TIENES VEINTE AÑOS! ―exclamaron las dos sorprendidas.

―¿Qué? ―alzó una ceja.

―¿Por qué estudias todavía en la preparatoria? ―preguntó Zetsu.

―Es que me perdí unos años en la secundaria cuando me fui de viaje a Italia ―explicó―, pero eso no tiene importancia ahora.

―¡Claro que sí! No sabíamos que eras mayor que nosotros. "Con razón se ve mas maduro que todos nosotros, bueno solo un poco…"

―Zetsu-chan ―la miró. Dejó los maletines en el suelo y se le acercó un poco hasta quedar en la misma altura del rostro―. ¿Todavía no recuerdas?

―¿Recordar? ―se preguntó Zetsu un poco sorprendida.

―Si ―asintió―, recordar… Aquella persona que te quería como lo más preciado ―colocó su mano sobre el cabello verde de Zetsu―, ¿Acaso no recuerdas nada de nada?

―N-no… No recuerdo eso Kakuzu-san ―negó con la cabeza―, "No le hagas caso no sabe de lo que está hablando"

―¿No recuerdas ni su nombre? ¿Ni cómo es? ―siguió con las preguntas su mirada era determinada y la de ojos dorados no se las quitaba de encima.

―No sé de qué estás hablando Kakuzu-san.

―¿De qué están hablando ustedes dos? ―se preguntó Konan que se sentía fuera de la conversación―, ¿Sabes algo de Zetsu-chan?

―No… No sé de lo que está hablando Kakuzu-san ―desvió la mirada que se mostró afligida.

Kakuzu quiso tomar el mentón de la de cabello verde y mirar aquellas iris doradas que yacían en su semblante. No lo hizo para no seguir indagando, pero el sintió un rápido y pequeño dolor punzante en estómago. Quitó la mano de la cabeza de Zetsu-chan para dejar caer al lado de su cuerpo.

―¿No lo sabes? ―le preguntó Konan con un tono de preocupación.

―No te preocupes Konan ―quiso tranquilizar Kakuzu―. No es nada. Solo era un pregunta cualquiera ―le observó con sus ojos serios y tranquilos como siempre. A Konan le traía un poco de tranquilidad al estar a su lado.

―Está bien ―confió en las palabras de su «actual» pareja―. Tendremos que esperar antes de volver a casa. Se ha congestionado el tren ―se lamentó la de cabello azul divisando aquellas personas corriendo por la supuesta enfermedad.

―No te preocupes Konan-san ―intentó aliviar a Konan la pequeña de ojos dorados―. Esperaremos un poco, no se tardara mucho.

―Creo que me quedare con ustedes un rato más ―comentó Kakuzu, aunque no quería decir realmente que se estaba preocupando, solo un poco, por aquellas chicas―. "En estas estaciones hay muchos pervertidos queriendo aprovecharse de las chicas de preparatoria y secundaria" ―pensó observando a ambos lados―. "Pero no me quedo por eso, claro que no" ―soltó un pesado suspiro y las chicas lo observaron con curiosidad―. "¿Qué estoy haciendo preocupándome por unas chicas que apenas conozco?" ―miró a Zetsu con nostalgia―. "Bueno solo una de ellas apenas conozco" ―en eso rodó sus ojos para mirar a Konan.

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―Creo que Madara-sama nos dejó aquí para ser la diversión del pequeño amo ―fumó un cigarro Tsubaki, una de las Maid de Madara.

En la mansión Uchiha se encontraban las cuatro Maids principales de Madara. Tsubaki se encontraba fumando mirando a lo lejos a las otras tres; soltó una pequeña risa burlona por lo que ocurría a unos metros de ella.

Una mucama de rizos y cabello castaño claro estaba atada a un círculo de puntería rojo y blanco. Cada extremidad estaba amarrada con unas esposas pegadas al dicho círculo que giraba lentamente. El rostro que mostraba era de horror, ya se encontraba pálida por las diversas vueltas que daba. Las otras dos mucamas solo la veían con pena desde el lugar donde se encontraba Tobi que no podía ver por las vendas en sus ojos ―o para cubrir su único ojo― mientras sostenía un arco apuntando con una flecha a la mucama giratoria.

―¡Tobi-sama! ―gritó la mucama a su izquierda.

Un color de piel claro y un cabello negro largo hasta la cintura atado a dos coletas con lazos blancos, esta era la descripción de la mucama. Su rostro delicado mostraba preocupación y en su nariz se posaba unos lentes delicados de metal. Sus ojos son de color azul cielo brillantes. Con delicadeza acercó la mano hacia el hombro de su "joven amo" para intentar detenerlo. Su nombre era Mei.

―¿Qué quieres? ―preguntó con enojo el buen chico―. Estoy ocupado jugando con mi querida amiga Azusa-chan.

"Tobi-sama no habló en primera persona" ―se sorprendió Mei escondiendo su boca detras de sus manos―. "Seguramente está enojado"

―Por favor pare Tobi-sa... ―fue interrumpida por una flecha que atrapó tres pequeños pelos de su hermoso cabello. Sus ojos se centraron en la filosa flecha―. ¿To...Tobi-sama?

―¡Tobi-sama deje de molestar a Azusa-chan! ―gritó la otra maid que se encontraba al lado izquierdo.

Su color cabello naranja y su ojos verdes destacaban en su rostro. Su largo cabello era ondulado y algunos cabellos se observaban amarillos con el brillo del sol. Tenía muchos adornos y muy bien maquillad, de su cuerpo salía una fragancia de lirios. Esta era Rose, una de las maids más curiosas.

―¿Por qué? ―pidió con su mano otra flecha a Mei.

―¡Solo porque Madara-sama no lo quiere dejar salir porque su madre anda cerca no quiere decir que tenga que jugar con Azusa-chan! ¿Verdad Tsubaki-chan?

―"¡Metiste la pata hasta el fondo! ¡Y no me vuelvas a decir Tsubaki-chan como si fuera tu amiga maldita!" ―la maid la miró de los con furia que estaba a punto de encender su segundo cigarro. Con pesadez comenzó a acercarse a Tobi.

Tobi de inmediato se quitó las vendas que se encontraban sobre su ojo y soltó el arco sobre la hierba. Su manos habían comenzado a temblar de la nada cuando escucho la palabra «Madre».

―¿Mi madre está en Japón? ―preguntó Tobi con nerviosismo.

―Ella se confundió Tobi-sama―empezó Tsubaki cubriendo a Rose―, ella seguro quiso decir que…

―¿Esta o no esta? ―preguntó con rabia Tobi. Algo que no le gustaban a Tobi eran las mentira.

―Discúlpenos Tobi-sama ―habló Mei―, pero Madara-sama nos pidió que no le contáramos nada al respecto sobre su madre ―explicó con detalle―. No era nuestra intención mentirle,si desea puede castigarme.

Hizo una reverencia y las otras tres le siguieron.

―Entiendo… Fue mi padre "No entiendo porque mi padre daría una orden así" ―razonó Tobi―. ¡Tsubaki!

―Dígame pequeño amo ―respondió la maid.

―Busca mis cosas ―ordenó―. Yo iré a cambiarme de ropa.

―Como usted ordene joven amo ―hizo una leve reverencia.

―"¿Por qué mi madre volvió? Según mi padre, ella nos abandonó porque no nos quería pero… ¿Será eso verdad?" ―entró a la mansión dejando a las maids haciendo preparativos―. "La madre que yo recuerdo es una amable y cariñosa. La que siempre me cantaba cuando tenía pesadillas"

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El sonido de afuera no entraba en esos baños. Las chicas se miraban frente a frente. Cada uno de sus secretos eran descubiertos pero ninguna de las dos quería decir algo mas sobre su pasado, puesto que no quería volver a desenterrarlo, mas que todo Deidara.

―No debemos pensar en nuestro pasado ahora ―habló Itachi―, lo primero que debemos pensar es como volver a la normalidad.

―¿Cómo piensas hacerlo? ―preguntó Deidara cruzando los brazos.

―Primero que nada hay que saber el origen de todo esto ―comentó y se colocó la mano debajo de su mentón―. Claro que la respuesta es obvia.

―¡La extraña gitana! ―recordó Deidara cuando entraron a esa tienda y comieron el pudin de sabor extraño―. Pero ¿Cómo es posible?

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Un pedacito de un recuerdo abandonado

Un niño con una sonrisa alegre en su rostro como si le hubieran comprado un juguete nuevo, paseaba con una mujer rubia con una yukata en un festival. Las luces del festival les daban un ambiente de alegría a las personas que paseaban por los pequeños puestos.

El niño de cabello negro alborotado observó con una enorme sonrisa en su rostro cada tienda y disfrutó cada juego, la mujer le respondió siempre con un abrazo y buenas palabras. Lo único que había decepcionado al niño era que su padre no se encontraba a su lado.

Tu padre está trabajando ―le habló su madre―, seguro vendrá pronto.

El niño sabía eso muy bien, su padre no llegaría pero sería por cuestiones de trabajo, pero todavía tenía la esperanza de llegaría como siempre. Su madre al ver como su rostro se desvanecía poco a poco por la ilusión de que su padre llegaría decidió llevarlo a juegos de feria para distraerlo un poco.

Su madre lo llevó a unos juegos de disparar ovnis que estaba cerca de ellos para animarle el rostro. Ella sentó a su hijo en un banquito en frente de la estantería mientras hablaba con el hombre para que le diera una pistola de juguete.

¿Qué piensas hacer mamá? ―preguntó el niño.

¡Ganare un premio para ti! ―dijo entusiasmada―. No quiero verte con una carita triste ¿está bien?

Bien... ―le respondió con desgana.

La madre intentó e intentó en cada turno con unos cuantos tiros. Su hijo le había dicho hace mucho que parara pero ella no se rendiría tan fácilmente. La mujer ya había intentado demasiadas veces que hasta el hombre dueño del juego le había dicho que se detuviera. La mujer empezaba a entristecerse ella también, no podía ganarle un pequeño premio a su hijo.

El dueño del juego que era alto e igual de rubio que la mujer solo que con ojos verdes, les regaló a los dos una máscara de madera que el mismo había hecho; su color era de color naranja y había un solo orificio por donde ver, y parecían que un remolino se concentraba en el único orificio.

No pongan esa cara triste ―le habló amablemente el hombre―. Pueden llevarse esta mascara si quieren.

¿Esta mascara? ―preguntó dudosa la mujer tomando la máscara entre sus manos.

Sí, la he hecho yo mismo ―comentó el hombre avergonzado―. Era para mí linda sobrina que estaba cumpliendo y le gusta que le regale cosas hechas por mí. Pero no le calcule el tamaño de la cabeza y parece que la hice demasiado grande.

¿Y porque tiene un orificio? ―preguntó curiosa la mujer.

Mi sobrina me lo pidió así porque ella nunca muestra su otro ojo ―respondió el hombre―. Aunque es una lástima ya que son de un bonito color azul. Cuando le dije que quería de regalo me dijo exactamente estas palabras ―siguió el hombre hablando mirando la máscara y sonrió―: «Hazme una máscara con un solo orificio que haga reír a mi mamá».

El niño escucho atentamente la historia de aquel hombre desconocido para él. Tomó la máscara de las manos de su madre y rápidamente se la colocó en el rostro y pero como era muy grande quedo colgando en su cuello. Esta vez volvió a colocarse la máscara pero la sostuvo con ambas manos en frente de su rostro.

¿Qué te parece mamá? ―preguntó su hijo.

La mujer comenzó a reír por lo que estaba haciendo su hijo, la acción de querer alegrarla un poco y que ella quería que él se alegrara. Él se quitó la máscara del rostro y le dedico una hermosa y amplia sonrisa.

¡Señor no se siente mal! ―le dijo el niño―. ¡Su máscara si funciona!

Qué bueno ―dijo gustoso el hombre―. Me da gusto cuando mi arte hace sonreír a las demás personas ―acarició la cabeza del niño―. Por cierto no olviden ver los fuegos artificiales de esta noche. ¡Recuerden que el arte es una explosión! ¡Y ten un feliz día del niño!

Gracias señor ―agradeció el niño.

La madre bajo a su hijo del banquito y se fueron a disfrutar el festival sin olvidar las palabras del hombre también contemplaron los fuegos artificiales, el precioso arte que explota en el cielo convirtiéndose en flores. Gracias a esa enorme mascara disfrutaron mayormente el festival y es un recuerdo hecho solo por ellos dos.

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La sección de Zetsu-chan:

¿A que nos extrañaban?

Zetsu: ¿A que me extrañaron queridos esclavos?

Sasori: Son lectores.

Zetsu: Como digas pubertado.

Sasori: ¡NO ME DIGAS ASI! ¡POR AMOR AL ARTE!

Zetsu: Cállate. Nos hemos tardado demasiado en el capítulo pero todo es culpa de Deidara que se enfermó de gripe y tuvimos que parar el fic hasta que se recuperó y aquí esta.

Sasori: Eso es mentira.

Zetsu: De las mentiras vive el mundo y mira que estamos bien.

Sasori: ¿Por qué estás tan amargada hoy?

Zetsu: ¿Por qué tengo que compartir el programa contigo? ¿Y porque el set esta tan sucio?

Guachimingo: Después de la larga espera que tuvimos que hacer porque "Deidara tuvo gripe" nadie vino a limpiarlo.

Zetsu: No importa de eso se encarga Sasori.

Sasori: ¿Qué?

Zetsu: Silencio y que Guachimingo siga grabando. Bien la sección que todos esperamos y es la hora de responder los reviews. ¡Porque para nosotros los lectores son lo primordial!

Sasori: Lo dices porque con cada review ganas 100¥…

Zetsu: ¡NO LO ESCUCHEN! ¡ES MENTIRA! Bien, sigamos con el primer review ―abrió un sobre―.Perdonen lo anticuado es que no tenemos electricidad por tanto tiempo sin estar aquí así que lo haremos a la antigua. ¡El primer review es de la enamorada: ¡Hola! ¿Cómo estás? ¡Bienvenida seas fan del TobiDei! A mi también me ha sorprendido de su cambio… Mejor no te metas con Madara, el siempre trae un as bajo la manga.

Sasori: Para los que no sepan o se olvidaron, cuando fueron a visitar la adivina allí es donde ocurrió toda la magia. ¡Deja de mandarle dinero a ese avaro, no se lo merece! Pues debe gustarle mucho «buscando a nemo», quizás sea eso. No creo que se metan en problemas, mientras Madara no se entere.

Zetsu: ¡Claro que si pequeña! Te daré mi autógrafo con gusto. ¡Pubertado, dame un papel y un bolígrafo! ―Sasori obedeció y sacó de una gaveta un papel y un lapiz―. ¡Bien! ―hizo un firma en todo el papel― sigues tu pubertado.

Sasori: ¡que no me digas así! ―hizo la misma acción con otra hoja de papel―, ahora tendremos que conseguirte las otras, pero será para después. ¡Hasta tú me molestas!

Zetsu: ¡Bien! Que crezcan los lectores de la categoría Akatsuki, llamen a sus amigas, tios, primos, gemelos malvados, enemigos e invítenlos. ¡Espero nos sigas leyendo! Te esperamos en la próxima sección de Zetsu-chan.

Sasori: Bien la siguiente es―abrió un sobre― nuestra lectora de siempre Dhangerina: ¡Feliz navidad, año y reyes! Bien, eso que le paso a ellas dos es muy raro, pero nadie dijo que fueran con la adivina, son muy confianzudas. ¡Bien! Esa historia es un tanto complicada, pero todos sabemos que quieren que gane Madara y ella es una persona adorable y parace una buena madre. Espero que Madara nunca se entere de lo de Konan y Zetsu.

Zetsu: ¡Bien! Espero que ellas sean amigas al fin, o bueno, que se hablen sin echar chispas por los ojos. ¡Esfuérzate! Ya verás que todo saldrá bien y esperamos con ansias ese cosplay de Itachi. ¡Gracias por siempre leernos Dhangerina, esperamos más de tus historias!

Sasori: El siguiente review o carta es de―abrió el sobre― AlehliAzul: ¡Gracias por el alago! La escritora siempre se esfuerza por hacer lo mejor por este fic. Hemos encontrado con una SasoIta. Pues sí, ya está muerto como en el manga… ¡Esperamos verte pronto por aquí!

Guachimingo: Se le acabo la batería a la cámara así que no podrá ser transmitido por Ficvisión.

Zetsu: ¡Busca una batería o algo! ¿Qué pasa con la electricidad aquí? ¡Al pubertado se le olvido pagar la cuenta de la luz!

Guachimingo: ―buscó otra batería en su bolsillo y siguió grabando―. ¡Listo!

Zetsu: ¡Bien! Prosigamos con nuestra querida lectora ―del sobre salieron tres páginas―Sakhory: ¡Busquen a esa anciana alimenta pájaros! Lo siento me dejen llevar… Este es igual de corto… Pues espera a la verdad de su historia y ya verás a quien apoyar. ¡Pues, realmente! ¿Por qué tuvieron que cambiar de cuerpo justamente ese día? Recuérdame mandarle un cuchillo a Deidara para que no vaya tan mal.

Sasori: Pronto descubrirás quien es ese chico. ¡Vamos a ver tus respuestas ahora! ¿Cómo que el K-poper no me llega? ¡Ni que entendiera coreano!

Zetsu: ¡Buena idea! ―sacó su control maestro―. ¡Este control tiene muchos botones y hace de todo! Para lastima de hoy se le acabaron las baterías asi que tendre que probarlo en el próximo capitulo con mi querido compañero pubertado.

Sasori: ¿Por qué tengo que estar en esta sección contigo? Mejor no saber por dónde entro Kakuzu. ¡HEY, QUE NO SOY TSUNDERE!

Zetsu: Y eso es un ejemplo de lo que es Tsundere. Rezaremos para que no muera por un trauma. ¡Cierto! Como los EX»AMENES, como los odio. ¿Bien? Por lo menos somos vistos en ficvision por Jashin TV.

Sasori: ¡Mi abuela debería dejar de gastarse el agua caliente! Pero lo acepto algunas veces porque esta viejita y bueno, es muy lenta. No me gusta eso de que Itachi tenga ropa de otro hombre en su casa.

Zetsu: Bueno, te lo diré algún día, pero pronto lo sabrás, kujujuju. ¡Esos Uchiha bipolares! Deberian aprender un poco mas de mi. Kakuzu es muy cruel, pero si es por las lectoras seguro no cobra nada. ¡JAJA! Te aprovechas de los pobres… Y si, cayeron fuera del set donde se encontraban las fangirls de Sasori y buen Kakuzu se gano mucho dinero.

Sasori: ¡No vuelvas a mencionar ese acontecimiento! Hidan apoya todo lo que sea en contra del don cangrejo. La escritora le vendrá la imaginación mas rápido ¿tu crees? Es mejor que deje de comer por unos cuantos días. ¡Nos vemos en el próximo capitulo!

Zetsu: ¡Bien! seguimos con Mizaki Uchiha ―abrió el sobre y empezó a leer― : ¡Konnichiwa Mizaki! Después de tanto tiempo hemos traido la actualización de este fanfic, espero puedas leerlo. Aquí Madara volvió a salir poco pero pronto lo veras más ¡Nos vemos!

Sasori: Las siguientes son ―abrió un sobre― MinayNinaWalker: ¡Hola! Si, siempre dejamos con ganas pero el poco tiempo poca imaginación y eso es lo que surge, ese tipo de cosas pasan. ¡Lo sabemos! Tardamos mucho pero siempre tenemos el capítulo para ustedes. ¡Gracias por leerlos y nos vemos pronto.

Zetsu: ¡La siguiente será nuestra lectora Catelaya Ikenagi: ¡Por fin hemos vuelto Ikenagi-san! ¡LO HEMOS HECHO! Pues veras en los problemas en los que se meterán las pobres por cambiar de cuerpo. ¡Qué bueno que te divirtieras por eso! Espero que salga algo bueno de todo esto. Ese Kisame con sus frases sacadas de película. A la pobre Dei seguro nunca le crecerá el pecho.

Sasori: Creo que sería más el susto para Itachi si sus senos se encogieran.

Zetsu: ¡SE QUE SOLO VEZ LOS SENOS DE ITACHI PUBERTADO!

Sasori: Eso no es lo que quise decir… Bueno cada uno tiene un problema, pero ¿Deidara con un vestido? Eso si que es raro y raro también es que se parezcan ellas dos… Pero hay que ver que en este mundo siempre hay alguien parecida a ti aunque no sean familia. Tienes razón, no puedes abandonar a tu hijo sea como sea.

Zetsu: Pero tal vez tuvo sus razones. Hay veces que abandonamos cosas que queremos por razones justificativas pero cuando queremos volver a ellas porque las razones desaparecieron ya no es li mismo. El mundo a veces suele ser muy cruel. Perdónanos por tardar tanto…

Sasori: Creemos que es el mismo chico. ¡Ya pronto te enteraras! ¿Estamos en guerra?―se colocó un sartén en la cabeza―. No creo que ella sea el enemigo, para Madara si, pero para ellas es como ayudar a una persona necesitada. Pues, que se puede hacer es todo un lolicon. Es que Deidara es muy amachada, quizás si se colocara otra ropa podría parecer una mujer muy femenina. ¡HEY! No es culpa mia que ellas estén peleadas ¿Por qué siempre recibo la culpa de todo? ¡Esos niños merecen morir!

Zetsu: Ya cálmate pubertado no es para tanto. Bueno, le diré a Izuna-san que Madara-san lo grabo mientras se bañaba. Le dire que cierre la puerta cuando se va a bañar. Quizas se den cuenta quizás no, eso lo decidirá la historia, pero Itachi tiene que tener algo en mente es a la que se le noto mas tranquila con todo esto, pero debe ser la que esta a la vez mas nerviosa. Hikari es una buena persona, no la odies. ¡Duerme bien! E intentaremos hacer todo lo que nos has dicho, excepto lo del yaoi, eso solo se lo diré a Konan. JAJA, nunca te rindes con el MadaIzu eh? Lo anotaremos. Por allí a ver, tendremos que hacer unas votaciones por allí pero será a ver un día de estos. ¡Nos vemos!

Sasori: El siguiente será ―abrió un sobre― 099: Una abrazo psicológico para ti también. ¡Nos agrada que estes feliz! Eso es lo que queremos lograr con este fanfic. Gracias por tenernos en favoritos ―comenzó a llorar―.

Zetsu: ¿el pubertado llora? Bueno dejando eso de lado, ¿Qué pasara con Dei e Ita? Eso lo veras pronto. Es bueno reír mucho, reír te dará un mejor vida. Pero ese foro no deberían ser tan… Bueno, no sé, pero tienes que esforzarte y hacerlos decir que mejoraste un poco. Su misión no debería hacer borrar los fic, si no, mejorar al quien escribe el fic. Pero bueno, cada uno con su punto. La escritora los leyó y le gustaron, ¡Sigue así! ¡Qué la fuerza oscura te acompañe!

Sasori: ¡Nos vemos luego Aixa! La siguiente es ―abrió un sobre―, Abisag Freiheit: ¡Hola! Sí, es muy gracioso lo que ocurrió pero tienes razón es malo reírse de la desgracias ajenas. Pronto descubrirás lo que tiene el ojo de Deidara, pero ya fue dicho en el capitulo anterior. Espero descubras lo que le paso a la madre de Dei, porque l oque se es que Deidara la quería muchísimo. Bueno, Itachi suele ser muy exagerada además entiendela, Itachi fue criada en otro ambiente con otro tipo de personas y puede ser que a ella le parezcan malas personas aunque no lo sean. Estoy seguro de que es asi, Madara tiene miedo de que Tobi se vaya con su madre.

Zetsu: Muy cierto. ¿Pero qué razones tendrá la madre de Tobi para llegar a abandonar su propio hijo? Es tan mala como dice Madara ¿o eso aparenta ser? Bueno Madara es un poco exagerado y podrían llegar a un acuerdo. Bueno como siempre dejaremos información por la cual nadie sepa nada. ¿Qué será de la vida de Shikamaru? ¡Que siga jodiendole la vida a todos esos ninjas que nos mataron! ¡No es justo!

Sasori: Pues te dire que estaremos en la misma casa cuando terminemos el primer año de preparatoria. Asi que no muy pronto pero seguro se acercara cuando tengamos las vacaciones de verano. Que bueno que era una broma, ya me estaba preocupando. ¡Nos leeremos pronto!

Zetsu: la siguiente en ser leida por mi será ―abrió un sobre―, Atolotl: ¡Que bueno verte de nuevo por aquí, o mas bien leerte. Es muy extraño, pero en toda vida pasa algo asi de extraño y eso le ocurrio a ellas dos. Pues fue por culpa de una adivina que apareció hace unos dos capítulos. Jaja, le dire a ellos que aparezcan para la próxima para que te bailen, pero yo me llevare el 60% porque soy la que estoy haciendo el trato ¿ok? ¡Nos leeremos pronto!

Sasori: Avara… ¡Vas a terminar como Kakuzu!

Zetsu: Soy toda una chula ahora el siguiente será ―abrió otro sobre―, nuestra querida fanatica del SasoZetsu Lidya Schattenspiel: ¡NOOOO! Si no hay TobiDei vas a morir, no podemos dejar que mueras. Bueno, creo que eso fue exagerado por mi parte, no creo que mueras por eso…

Sasori: Te equivocas si Sali solo que no te diste cuenta. Bien, no fue mucho de la supuesta cita, mas que todo fue Itachi aprovechándose de Madara pero bueh. ¡Algun día tendras esos momentos TobiDeitasticos y serán fenomenales. Creo que tendras que esperar mucho para que ese pasado sea revelado. Mas KisaIta, mas SasoZetsu. Uy, ya lo estoy escribiendo todo. ¡Nos veremos pronto Lidya!

Zetsu: Nuestra siguiente lectora que es la mocosa de alguien es ―abrió el sobre―, AkatsukiNoDarkey: Que preciosas palabras Darkey-san ―comienza a llorar―, es preciosa la forma en la que dices cada una de tus oraciones que se convierten en poemas que son leídos por mí. Es sumamente indescriptible. Tus trabajos también son muy buenos y siempre estaremos esperando por los tuyos con muchas ansias. Bien, ya sabemos todos tus comentarios así que ya sabemos la razón de porque es corto esta vez y no hay problema por eso. ¡Pronto aparecerá ese motociclista misterioso! Ya lo veras.

Sasori: La siguiente es ―abrió un sobre―, Pamela-chan: Bueno, ya eres líder del grupo de mis fangirls… Ya sé con quién contactar para mis quejas contra ellas. ¡Dejen de robarse mi ropa! La tela está muy cara últimamente "Sonó como Kakuzu" ¡Pronto sabras mas sobre cada una de las historias! Esperamos que nos leas pronto. Posdata: En serio, dile a tu secta de fangirls sobre mi ropa.

Zetsu: La última en la sección será ―abrió el sobre―, Akatsandy: ¡hola nueva lectora! Qué bueno que te haya gustado el fanfic, esperamos verte pronto por aquí o más bien leerte. ¡Nunca pararemos este fanfic! Eso lo prometemos. ¡Nos leeremos luego!

Sasori: Después de una larga travesía por fin ha terminado el capítulo. Pero no podemos irnos sin antes decir el próximo capítulo.

Zetsu: En el próximo capítulo de Precious Days in Akatsuki: Deidara e Itachi tienen que idear un plan para salir de esa entrevista sana y salva ¿Qué pasara con Konan y Zetsu? ¿Dónde estará el chico misterioso? ¿Qué hará Tobi ahora?

Sasori: Capitulo 25; Misión 8: ¡Salven a Deidara! ¿Zetsu? ¿Volviste?

Zetsu: Si, he vuelto, mi malvado yo no me quería dejar salir pero pude hacerlo.

Sasori: Pero ya estamos por terminar la sección.

Zetsu: ¡QUE!

Sasori: Claro que sí. Nos vemos en el siguiente capítulo Fanficdentes.

Zetsu: Bye beee… "¡Nos veremos pronto!"

¿Por qué a Sasori lo toman como personaje de tortura? ¿Por qué no apareció mucho la Zetsu blanca? ¿Recuperara el set la luz nuevamente? ¿Le regresaran la ropa a Sasori las fangirls? ¿Zetsu terminara usando el control contra Sasori? ¿Por qué Sasori es el compañero de Zetsu-chan en la sección? ¿Él se buscara otro trabajo donde le paguen? ¿Quién es realmente Shisui? ¿Algún día encontraran la cura de la E.P.A.L.I.C.D.I.Y.S? Y si la encuentran, ¿será gratis? ¿Por qué Tobi jugaba asi con la mucama? ¿Las mucamas podrán resistir las perversiones y maldades de los Uchiha? ¿Zetsu negra se convertirá en chula y venderá a todos los Akatsuki? ¿Podra Itachi dejar de ser tan despistada? ¿Sakhory dejara de responder estas preguntas? Y lo más importante ¿Tu nos seguirás leyendo y yo poder subir una foto de mi cosplay?

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Deidara-Inuzuka:

Bien, he vuelto. Solo me queda una semana de vacaciones pero tengo una muy buena justificación… Primero tengo que pensar una… Nah, solo bromeo. Estas navidades quería pasarlas mas en familia que todo ya que la vida algunas veces es incierta y bueno, me divertí muchísimo. Pero mas que todo fue cuando mi gatita "Maya" se enfermó gravemente y tuve todo un mes deprimida ya que perdió a sus gatitos (estaba embarazada) y como ahora la ligaron ya no podrá tener otros gatitos. En serio que fue muy duro para mi, pero uno tiene que aprender a afrontar este tipo de situaciones solo que es la primera vez que me pasa algo a mi asi y para mi animalito que quiero muchísimo, creo que es parecido al amor que siente una madre por su hijo, por asi decirlo. ¡Pero no se preocupen! Esta mejorcita y ahora salta brinca y me muerde mi pierna, aunque lo ultimo no es tan divertido :c.

La segunda justificación es: No tenía imaginación después de toda esa depresión pues no se si puedan entenderme, pero en serio no se me ocurría nada. Además que tenia mas de la mitad del capitulo antes de que mi gatita se enfermera. Se supone que iba a ser rápido el capítulo.

Eso es lo único que puedo decir, mas que todo quiero pedir disculpas a cada uno de ustedes por tener que esperar tanto. No quería hacerlos esperar, espero entiendan un poquito. Ahora dejare otra ficha técnica de una de las Maids principales de Madara.

Ficha técnica:

Nombre:Suzumiya Azusa. (Prefiere que le digan Azusa-chan)

Edad:20 años.

Físico:Tiene el cabello castaño claro largo con rizos y el flequillo recto. Sus ojos grandes y brillantes son de color marrón. Tiene una hermosa piel ligeramente bronceada. Su rostro parece el de una niña.

Personalidad:Su voz es un tanto chillona y es la mas inocente del grupo hasta llegar a ser muy despistada. Es muy optimista. Su aptitud suele ser a veces muy infantil. Muchas veces suele ser regañada por ser la mas torpe. Es muy enamoradiza.

Lo que le gusta hacer:Le gusta mucho hacer las cosas bien, aunque siempre es la mete la pata. Le gusta todo lo que tenga que ver con el rosado y lo que tenga un aspecto gusta cocinar galletas. Le gusta en secreto Izuna

No le gusta:No le gusta el terror o que tenga aspecto grotesco. La Creepypasta la aborrece. No le gusta la música como el metal o hard rock. Los insectos y muchas muchas cosas mas…

Vestimenta:Ahora mismo está usando un vestido de Maid sexy por los caprichos de Madara aunque no le queda muy bien que digamos por su aspecto infantil. Suele usar preciosos vestidos cortos rosados estilo princesa. Le gusta colocarse listones o tiaras en su cabello.

Estudios: Esta haciendo sus cursos de estilista y con el trabajo de Madara se paga esos cursos. Vive sola en un apartamento.