Precious Days in Akatsuki

Disclaimer: ¡Hey, si tú! ¡El que lee esto! Si fan de Naruto te haces ver, pues del creador de Naruto debes saber ¡Kishimoto Masashi se hace llamar! ¡Vamos que él se hizo popular! ¡Kono yaro, baka yaro, yeah!

¡Es hora de ver Naruto The Last! Ya tengo ganas de ver a Inuzuka Kiba y Aburame Shino mucho más mayores. Seguro son más sensuales y sin olvidar al rubio favorito de todos Uzumaki Naruto. ¿Mi personaje femenino favorito? Es obvio que es Deidara (Me matará por esto), solo bromeo. Es Hyūga Hinata admiro su gentileza y su admirable amor por el rubio. Cabe destacar que mi equipo favorito es el equipo ocho (Kurenai) y mi madre favorita es la de Inuzuka Tsume y Uzumaki Kushina, ¡Whoa! ¡Qué mujeres para poder!

Advertencias: A partir de este capítulo se reflejará en la antigua generación, es decir; Deidara, Itachi ―cofcof el relleno de pavo de Sasori cofcof― (Sasori, I love you ;w; ) , etc, no han nacido en este entonces; pero estos capítulos se irán explicando parte de la vida de nuestro director favorito y como empezó todo. ¡Espero no les aburra en totalidad el capitulo!

Notas: Zetsu no aparecerá pero… ¡La oscura habla en negrita!

Puedes saltarte esto pero quiero aclarar que estos capítulos los escribí con mucha pasión. Abajo explicare el porqué. (Donde dejo mi comentario personal). Si deseas puedes saltarte este capítulo y no leerlo pues no es de los Akatsuki que nosotros conocemos! Aunque Madara creó Akatsuki ¿No?

¡Luces, cámaras y ficción!

¡Naruto Shippuden The LAST MOVIE!

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Capitulo 26:

«Lazos de Hermandad»

"Perdí aquello que anhelaba proteger y que había prometido enseñar a un buen camino. Pero no todo sale según lo planeado; la vida siempre nos hará una jugarreta para crearnos un inmenso dolor. Por eso estaba en contra de crear nuevamente vínculos con otras personas, para evitar ese enorme dolor y vacio hecho por mis hermanos. Pero tampoco pensé que esa mala visión creada por el dolor pudiera ser mi salvación… Soy Uchiha Madara y esto es Precious Days in Akatsuki… A pesar de no haber sido creado todavía ¿eh?"

Un niño de apenas cuatro años vestía un traje negro y un lazo rojo; en el bolsillo de la chaqueta tenía un abanico rojo y blanco hecho de metal, este objeto simbolizaba lo que era el niño. Se arrodilló en frente de cuatro ornamentadas tumbas, cada una con una hermosa corona de flores. Una mujer lloraba desconsolada por la pérdida de sus hijos que yacían en las cuatro pequeñas tumbas. Un vestido negro adornaba su blanca piel el cabello largo y lacio cubrió su espalda y con un velo negro cubrió su entristecido rostro.

El niño observó el cielo nublado, quizás iba a llover o quizás no. Eso realmente no le importaba de todas maneras no podría jugar nuevamente con sus hermanos menores bajo la lluvia. Lloró por cada día que los recordaría y por cada noche que lo lamentaría. Los extrañaría muchísimo. Sus pequeñas manitos limpiaron sus ojitos y observó ahora a un hombre que no había hecho ni una mueca de dolor antes las tumbas. Este era Uchiha Tajima, un hombre el cual se debía temer por su astucia y gran orgullo como todo un Uchiha. Con su único ojo visible observó con ferocidad a su hijo y este dio un respingo por la escrutadora mirada de su padre.

―Madara, no tienes un motivo por el cual llorar ―argumentó su padre con seriedad. Pero realmente aquel niño no entendía del todo la puerta de la vida y de la muerte. La única cosa clara que tenía era que no volvería a ver a sus hermanos―. ¿Acaso piensas mostrarle esa débil parte a tus rivales?

Para Tajima todo lo era la familia Uchiha. La empresa en sí le importaba muchísimo, no importando en el funeral o fiesta en el que estuviera debía estar con la cara en alto y eso era lo que le intentaba enseñar a Madara.

―¡Para Tajima! ―gritó una mujer entre lagrimas. Su cabello largo y negro caía detrás de su espalda. Observó con entristecidos ojos azules a Tajima―. No tienes que decir ese tipo de cosas a Madara, ¡El todavía es un niño!

―Por cosas infantiles es por lo cual tus hijos están muertos, Kagami ―le dijo directamente a la mujer―. Si ellos no hubieran estado jugando como lo hace cualquier niño quizás seguirían vivos. ¡Entendiste eso Madara! ―le gritó por último a su hijo―. Tú más que nadie debería entender que no perteneces a cualquier familia, ¡Eres de la familia Uchiha! ¡Nunca olvides eso!

Esas fueron las palabras que nunca olvidaría Madara en toda su infancia. Ser un Uchiha era algo complicado como lo hacía parecer su padre. Kagami abrazó a Madara por detrás y él no dejo caer nuevamente una lágrima por sus hermanos.

Las demás personas ―igualmente Uchiha―, simplemente hablaban de que ahora el único sucesor de la empresa sería Uchiha Madara, siendo él el único sobreviviente de aquella masacre que ocurrió en la casa.

―No te preocupes Madara ―abrazó fuertemente su madre Kagami―. Mami está aquí para protegerte. No dejaré que nadie corrompa tu impecable inocencia.

Pero ya era demasiado tarde. Madara había observado con sus propios ojos como esos ladrones habían matado a cada uno de sus hermanos mientras jugaban en el patio trasero.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

"Mis preciados tesoros"

¡Tengan cuidado! ―gritó Madara con alegría mientras observaba a sus hermanitos menores jugar en la piscina para niños―. Iré a traerles unas agua de coco ―se limitó a decir cuando se estaba dando media vuelta hacia la mansión.

Madara tenía una vestimenta playera y unas flores hawaianas alrededor de su cuello. Había planeado entre sus hermanos una fiesta playera, estilo hawaiano. Tenía las faldas hechas con hojas y las aguas de cocos preparados para jugar con sus hermanos.

Tenga mucho cuidado afuera Madara-sama ―se acercó una mucama de cabello negro corto y que seguramente rondaba por los treinta y cinco años―. No queremos ser regañadas nuevamente por dejar que jueguen en la piscina sin permiso.

¿Entonces para que esta una piscina para niños allí si no puede ser utilizada por los mismos? ―preguntó Madara a su corta edad, era un chico listo y captaba todo de manera rápida. No había nada de lo que se le escapara de las manos.

Seguro Tajima-sama lo hizo para sus invitados ―expresó la ancianita y le acarició la cabeza con unos pelos recién cortados―, aunque estoy segura que también es para ustedes ―soltó una pequeña risita―. Tajima-sama es su padre y se preocupa por todos ustedes. Seguramente no quiere que se lastimen.

¡No, lo único que quiere es quitarme diversión! ¡Eso es todo! ¡Ese viejo cree que todo es trabajo! ―gritó enojado el pequeño Madara mientras fruncía el ceño.

―"Estoy más que segura que el más problemático para él será usted Madara-sama" ―rió para sí misma―. Me preguntó si mi hija querrá trabajar de lo mismo que yo.

¿Su madre? ―preguntó curioso tomando los cocos que tenían unos pipotes por los cuales beber.

Tengo una hija que quiere ser cantante de rock, pensé que le gustaría ser mucama ―se burló―. Pero es bueno seguir tus propios sueños Madara-sama, recuerde eso. No importa quienes sean tus padres, tienes que dejar a tus hijos ser lo que ellos desean o todo se volverá una cadena de destrucción.

No entiendo ―ladeó la cabeza Madara.

Algún día lo entenderás. Lo sé ¡Pero mientras tanto tienes que disfrutar los momentos de felicidad que tienes junto a tu familia!

¡Lo sé! "Yo realmente quiere ser un gran ejemplo como hermano mayor" ―pensó sosteniendo la bandeja de cocos pero una escena hizo que los cocos cayeran al suelo y se derramaran dentro de la piscina.

Madara había divisado aquellos hombres encapuchados y totalmente de negro pero el gritó cuando su hermano más pequeño que apenas gateaba había sido acuchillado sin piedad. Eso le había desconectado del mundo, no podía moverse por el miedo que le producían esos ojos llenos de venganza y sed de sangre.

¡La familia Uchiha llevó a la quiebra a nuestra empresa! ―gritó un hombre quitándose la capucha y dejando ver su cabeza sin cabello alguno y una sonrisa macabra dibujarse en su rostro―. ¿Qué les parece ahora? ¿Les gusta también esto? ―sacó el cuchillo del bebé que se encontraba inmóvil en el suelo―. ¿Tan rápido se murió? ¡Qué aburrido!

Mientras más indefensos sean, más será el sufrimiento para la familia principal ―se quitó la capucha un hombre que tenía el cabello marrón oscuro y corto. Con maldad observaba a los dos niños de cabello oscuro que tenía delante de él―. Piensen que él ultimo baño que se darán será de sangre.

¡Hermanos corran! ―gritó Madara pero ya era demasiado tarde dos de sus hermanos ya habían sido cortados por la mitad con una espada―. ¡NOOOOOOOOOOO! ―gritó con desesperación Madara y cayó sentado a la grama del jardín.

¡Madaranii-chan! ―gritó uno de los niños que se sostenía en un salvavidas verde. El cabello era alisado en comparación con el de Madara―. ¿Qué está pasando? ―gritó mientras miraba a sus hermanos pintados de una espesa sangre.

¡Espera allí Nami! ―gritó Madara a su pequeña hermana de apenas tres años. Su cabello largo y negro le cubría parte del rostro y no le dejaba ver bien lo que sucedía a su alrededor―. Iré por t…

Ya había sido demasiado tarde. Unas pequeñas cuchillas habían ido a caer sobre la cabeza de la niña que por mucho que intento no pudo alcanzar a Madara; su mano cayó sobre el agua anunciando su repentina muerte por los cuchillos.

Si no la mataban los cuchillos lo haría el veneno ―habló el pelón que era el que había disparado―. ¿No, hermano?

Sí ―asintió―. Ahora solo nos falta un pequeño niño ―de su capucha sacó una ballesta que la traía oculta en su espalda―. Entrar aquí fue pan comido ―apuntó con una sonrisa de punta a punta al joven Madara que se encontraba temblando de miedo―. ¿Qué te pasa? ¿Tienes miedo de morir igual que tus hermanos? No te preocupes, tu muerte será la menos dolorosa.

De eso nos encargaremos nosotros ―completó el pelón que sacó una pequeña pistola de su bolsillo.

Madara había caído rendido y preso por el miedo. No pudo proteger a ninguno de sus hermanos, los cuales amaba con locura. No soportaba la debilidad que tenía en ese entonces. ¡¿Por qué tenía que ser solo un niño?! ¡¿Por qué?!

¡Alto allí! ―gritó la mucama que tomó por sorpresa a Madara y lo abrazó como un intento de protección. El niño la observó con total salvación. Era la mucama que había hablado con él hace unos momentos―. No permitiré que toquen a este pequeño, así cueste mi propia vida.

Tú eres… ―quiso hablar entre lagrimas el pobre Uchiha Madara pero la mucama lo detuvo con una sonrisa valiente y satisfactoria.

No soy una simple mucama ―explicó ella colocando a Madara detrás de sus piernas―. Soy una mucama entrenada para defender a Madara-sama si es a costa de mi vida.

Pero que estúpida eres ―habló el hombre de cabello marrón―. Estás derrotada en contra de nuestras técnicas de alta rapidez. Nosotros fuimos entrenados con el propósito de hacer a la familia Uchiha un infierno.

¡Estos niños no tienen la culpa de lo que han provocado sus padres! ―gritó ella―. Ustedes solo querían saciar su sed de venganza con las personas más débiles y aprovecharse del sufrimiento que podría causar.

La mujer hizo una señal con dos de sus dedos apuntando a los dos hombres varias personas que vestían como mucamas y mayordomos salieron de su escondite con diferentes tipos de armas. Los dos hombres se encontraban acorralados.

Creyeron que como Tajima-sama y Kagami-sama estaban en un viaje de negocios ―comenzó a explicar la mucama que protegía a Madara―, podrían aprovecharse de esta oportunidad y matar a su inocente familia. ¡Eso es más que injusto!

¿Injusto? ―se burló el pelón que no podía dejar de ver a cada uno de los sirvientes de la mansión con una diferente arma―. ¡Injusto fue como ellos dejaron a nuestra familia en bancarrota! ¡Eso si es injusticia! Pero claro, ellos viven la vida de un multimillonario como si todo fuera color de rosa.

Si crees que la venganza lo resolverá todo… Entonces adelante ―finalizó la mucama―. Me imagino que así todo tu dinero regresara ¿No? Matando a estos pobres niños que ni siquiera saben bien la importancia del dinero actualmente.

Los dos hombres fueron apuntados en todas las direcciones con diferentes tipos de armas. Algo era de lo que nadie sabía y solo los Uchiha conocían. Las mucamas y mayordomos de su mansión ningunos eran catalogados «normales».

M-mis hermanos ―habló con voz temblorosa sin dejar de ver los cuerpos inmóviles de los niños―. Ellos…

Tranquilo Madara-sama ―se arrodilló ante el gran heredero de la familia y le sonrió―, nosotros estamos aquí para protegerlo de aquel que quiera hacerle daño ―le tomó la pequeña mano temblorosa y la cubrió completamente―. La única culpable aquí soy yo; no debí dejar que jugaran solos afuera ―unas lagrimas salieron de sus ojos oscuros―. Espero algún día me perdone Madara-sama ―se inclinó ante él.

¡H-Higurashi-san! ―fue lo que pudo argumentar―. No tiene porque…

Quizás si fue su culpa. Fue lo que rondo por la cabeza de Madara. Todavía era un niño ¿Qué debía hacer en esta situación? ¿Por qué le tocaban este tipo de situaciones a él? El necesitaba un abrazo y eso fue lo que hizo. Abrazó a la mujer que se encontraba arrodillada ante él y lloró como no tenía idea.

T-tranquilo Madara-sama ―le correspondió el abrazo―. ¿Qué hacen los demás parados allí? ¡Revisen a los demás Uchiha! Puede que simplemente estén heridos ¡y arrestes a esos dos! ―le acarició con suavidad la cabellera―. Sé que es inútil pedirte que te tranquilices pero necesitamos que estén en condiciones para hablar para cuando llegue la policía Uchiha.

¿Ellos v-vendran? ―preguntó con nerviosismo.

A tu padre se le será informado de inmediato este incidente ―dijo con seriedad Higurashi―. Sé que tienes miedo pero ellos no durarán en llegar para estar contigo, pero mientras tanto no te separes de mi ¿Ok?

E-está bien ―se limpió con sus manos las lagrimas que no dejaban de salir.

―"A pesar de ser un niño es capaz de superar este tipo de masacre en frente de sus ojos" ―pensó ella y le tomó la mano―. "No sé si sería indicado pensar que es porque es un Uchiha por el cual pueden soportar este tipo de atrocidades" ―por un momento la mujer pensó que los ojos de Madara habían cambiado a un tono carmín―. "Creo que ya estoy imaginando cosas, o en realidad es…"

Los demás habían sido revisados con exactitud los cuerpos de los pequeños Uchiha que se encontraban disfrutando de la fiesta organizada por su hermano mayor. Pero cada rostro era de negación al sentir el pulso de los hermanos de Madara. Cada niño fue cargado con cuidado y llevado directamente a la mansión.

Los hombres se encontraban encadenados entre si y a punto de ser interrogados por la gente de la mansión Uchiha que no simplemente eran chef profesionales sino especialistas en sacar información y en tortura. Ellos no se saldrían con la suya, pero Madara aprendió una valiosa lección. El de nunca desobedecer a sus padres o sufriría las consecuencias; y por desgracia no la sufrió el, si no sus queridos hermanos jóvenes.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Uchiha Madara se encontraba con un pijama rojo con el símbolo Uchiha en la espalda en su habitación. Podía observar a sus actualmente seis años la tristeza que abundaba en la enorme mansión. Por el ventanal de su enorme habitación podía observar como las gotas de lluvia golpeaban el vidrio. A pesar de haber pasado un año por lo acontecido él seguía recordando aquel incidente sin dejar de culparse cada día pues era el hermano mayor y el que tenía que cuidar a cada uno de sus pequeños hermanos.

―Quizás debamos tener otro hijo ―se escuchó la voz gruesa y llena de autoridad de Uchiha Tajima.

Madara intentó acomodarse sus alborotados pelos azabaches y salió a hurtadillas de su habitación para escuchar más claramente de lo que estaban hablando sus padres.

―"¿Un hermanito?" ―pensó Madara mientras se escondía detrás del sofá en el que se encontraban hablando sus padres.

En el enorme salón una mucama les sirvió café a sus amos y se los dio a cada uno a sus manos. Ellos soplaron con paz y comenzaron a tomar de sorbo en sorbo el delicioso café que podía oler Madara. La mujer de cabellera negra e intensos ojos azules vistió un vestido negro y corto con el símbolo Uchiha; su marido que se encontraba a su lado solo vestía de un traje negro.

―¿Para qué otro hijo? ―preguntó con dolor en el corazón la mujer―. Sé que Madara se siente muy solo pero no quiero tener más hijos para que sean nuevamente asesinados. Prefiero dedicarme solo a Madara.

―Los Uchiha siempre tenemos la costumbre de pelearnos por el puesto del principal o del que va a heredar todo ―explicó con seriedad a su mujer Kagami―. Sin hermanos, el vendría siendo el único heredero y solo criaré a un bueno para nada que no necesita esforzarse en nada. Ellos se tenían para pelearse por el puesto Uchiha y mientras más se esforzara uno el otro también lo querrá y así sucesivamente.

―Se que los Uchiha tienen sus reglas ―intentó entender Kagami―, pero no quiero que digas ese tipo de cosas sobre nuestros hijos ―dejó la taza de café sobre la mesa para limpiar los lagrimales de sus ojos―. Además debes saber bien que después de tener a Kyou hubo un accidente en el embarazo que me hizo incapaz de seguir teniendo hijos ―sus ojos azules reflejaron un mar de tristeza―. No necesitamos otro hijo… Nosotros estaremos bien con Madara… Nosotros tres podremos sobreponer está perdida de alguna mane…ra ―ni ella misma se creía sus palabras de aliento.

―Creo que ni tú misma entiendes esta familia ―terminó de tomarse el café y se levantó del asiento―, pero si tú misma dices que no puedes es que no puedes ―comenzó a caminar en dirección a la salida.

―¡Espera un momento Tajima! ―gritó y se levantó de un movimiento del sofá.

―"¿Mamá ya no puede tener más bebes y por eso mi papá está enojado?" ―se preguntó sin entender nada Madara―. "Pensando todo esto ¿De dónde vienen los bebes?"

―Sabiendo tu respuesta no necesito hablar más contigo ―dijo toscamente a Kagami―. Me iré por unos días ―le explicó y le observó amenazadoramente con el Sharingan. Esos ojos que infundían terror en cualquier persona―. Tu solo encárgate de cuidar a Madara ―dicho esto salió de la habitación dejando a una mujer inundándose en la pena.

―¿Mamá? ―salió de su escondite Madara y observó con sus oscuros ojos los brillantes ojos azules de su madre que se encontraban brotando agua como una cascada.

―¡M-madara! ―gritó sorprendida y se secó con rapidez las lagrimas―. ¿Qué haces por allí escondido? ―intentó sonreír.

―Escuche las voz de papá y quise venir a ver ―explicó y se mostró completamente―. Los ojos de mamá parecen una cascada por su hermoso azul… Me hubiera gustado tener los ojos del mismo color que mi mamá.

―Gracias cariño ―acarició la cabeza de Madara―, pero tus ojos serán mucho más hermosos. Con ellos veras muchos cambios en tu vida y quizás con el tiempo tus propios ojos cambien.

―Me gusta como son ahora mis ojos ―se dijo―. ¿De qué color se pondrán entonces?

―De un intenso rojo lleno de pasión ―explicó Kagami a su hijo.

―¡Whoa! ¡Quiero eso! ¡Quiero saber cómo cambiar mis ojos y mostrárselos a todos! ―se sorprendió el mismo.

―Pregúntale sobre eso a tu padre ―sonrió―. Seguro te dirá como hacer ese tipo de magia.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

―¡Ahg! ―se quejó Madara―. ¡Solo aparecen dos aspas en cada ojo!

El chico se encontraba en su habitación con un jean azul roto en las rodillas y una franela blanca con el símbolo Uchiha en el frente. Caminaba de un lado a otro con unas medias blancas que se habían ensuciado por caminar por toda la mansión así. Su cabello seguía siendo alborotado y corto a la edad de diez años. Observaba con detenimiento el Sharingan que recién habían sacado para tomar nota sobre su progreso.

―Pero el de papá tiene tres aspas ―susurró para sí mismo―. Esta cosa del ojo debería ser capaz de cambiar de forma o algo por el estilo ¿Y si lo hiciera? ¿Cómo le pondría? ―frunció el ceño pensativo.

―¡Madara-sama! ―llamó una mucama sin atrever a abrir su puerta―. Tajima-sama lo está llamando porque quiere anunciarle algo importante a usted.

―¿Importante? ¿A mí? ―razonó por un momento―. Seguro el viejo quiere hablar algo sobre la empresa nuevamente ―soltó un suspiro―. ¿Puede ser un nombre compuesto por mis hermanos? ―se preguntó nuevamente por el nombre del supuesto nuevo Sharingan que inventaría.

―Tajima-sama lo llama inmediatamente, Madara-sama ―dijo con urgencia la mucama―. Recuerde que no le gusta que lo hagan esperar.

―¡Ya voy! ―gritó y salió con total tranquilidad de la habitación observando como la mucama se alejaba de inmediato con una reverencia y siguió su camino―. ¿Qué querrá ahora?

Caminó con total paz y tranquilidad. Quizás los días apacibles junto a su madre volvían a ser como eran antes, harmoniosos. Colocó sus brazos detrás de su cuello y camino hasta observar a su madre con unas poquitas arrugas de más parada en frente de la puerta que da al enorme salón. Sus ojos azules reflejaban sorpresa e inquietud; No solo eso, también rabia.

―¿Eh? ―se dijo dudoso Madara al ver la mirada de rabia y de tristeza en su madre. Nuevamente sus hermosos ojos azules se convertían en un mar pero esta vez de ira.

―¿Qué planeas? ―dijo Kagami apretando su vestido completamente blanco con sus manos―. ¿¡Que significa esto?! ―gritó con rabia.

―¿Mamá? ―esta vez Madara corrió junto a su madre para observar lo que ella estaba viendo―. ¿Qué es lo que está pasando?

Volteó sus ojos ahora oscuros para observar a su padre con la misma fría mirada de siempre pero esta vez junto con una mujer de baja estatura. La mujer era mucho más joven que la mujer de Uchiha Tajima. Su cabello castaño claro y sus ojos verdes la hacían resaltar con un hermoso vestido rosado largo con un diseño ornamental de diamantes. Sus zapatillas de cristal brillaban a cualquier vista. Sus ojos de un color oliva retaban a la de ojos de un azul intenso. ¿Quién era aquella mujer que se atrevía a entrar a su mansión sin su permiso? No solo ella se encontraba al lado de su esposo con un lujoso traje tenía de la mano a un niño de apenas cuatro años de edad; este tenía cierto parecido a Madara en cuestión de cabello y ojos, solo la cara la tenia cambiada un poco, parecido a la mujer. Su pequeño traje de vestir para niño le quedaba al pelo como si fuera un niño de la alta clase ―aunque Madara no se daba el lujo de utilizar este tipo de prendas porque le parecían una pérdida de tiempo y de comodidad―. Los ojos de un intenso negro se observaron, esos niños se escrutaban con la mirada como si de un enemigo se tratara.

―Pues ya que todos estan aquí ―extendió sus brazos el gran Tajima―. Quiero presentarle al otro heredero… Este es Izuna, Uchiha Izuna. Tu nuevo hermano Madara ―explicó con una sonrisa socarrona―. Y esta hermosa mujer que está a mi lado es la madre de este niño ―presentó a la mujer y esta hizo una leve reverencia como una mujer muy educada―. Ella es solo una ramera cualquiera que no le deben prestar mucha atención que digamos pero… ¨Tienes que tener en cuenta que es la madre del rival de tu hijo, Kagami.

Tajima parecía disfrutar de la escena entre las dos mujeres y los hijos que se observaban de manera amenazante con sus ojos oscuros. Madara había activado lo poco que sabía del Sharingan y quiso indagar en la mente del individuó llamado Izuna pero le fue imposible por alguna razón, el había contrarrestado ese acercamiento hacia él.

―Esta es Hansha ―por fin presentó Tajima a la mujer de esbelto y precioso rostro―, es una gran coincidencia que Hansha y Kagami estén una frente a la otra. Es más que obvio que ustedes deberían complementarse; Son el reflejo y el espejo ¿no? ¡Qué gran coincidencia! ―exclamó como si de algo por celebrarse se tratara―. Aunque en este mundo no existen las coincidencias ¿no?

―¡No me vengas con tus frases Tajima! ―le gritó con furia su mujer mientras la otra sola la observaba―. Si ese hijo es tuyo ―señaló a Izuna y este se escondió detrás del corto vestido rosado ornamental de diamantes―. Me estuviste engañando ¿por cuando tiempo? ¿Cuatro o cinco años? ¿Qué edad tiene ese niño?

―¡Ese niño también es mi hijo! ―le gritó Tajima―. Este niño solo tiene cuatro años, y espero que no se te olvide que es medio hermano de tu hijo ―le observó con el Sharingan y con una sonrisa ganadora―. Cualquier cosa que intentes hacerle a esta pequeña criatura ―señaló a Izuna―, no me costara hacértela a ti.

―¡Estás loco Tajima! ―gritó Kagami con furia―, ¿Acaso crees que aceptare tus condiciones?

―Es mi mansión ―extendió sus manos―. Aquí vivirán de ahora en adelante Hansha e Izuna; Y no puedes decir un no como respuesta y lo sabes.

―Tajima-sama ese tipo de cosas no debe decirlas ―intentó calmar Hansha y luego se volvió a su hijo Izuna y se arrodilló con todo y vestido costosísimo―. Izuna no debe dejar que este tipo de personas te intimiden ―le susurró con preocupación.

―Madara… ―hizo lo mismo que Hansha y se arrodilló a la misma altura que su hijo―. Se lo que está planeando tu padre; quería otro hijo para que pudieras competir por el puesto de heredero de la compañía Uchiha ―le susurró con determinación―. No te dejes vencer por ese tipo de personas; Esa ramera solo quiere el dinero a través de su pequeño hijo.

»No creas que es tu hermano, solo piensa que es una persona más del montón como una mucama de la casa. De ahora en adelante la guerra podrá comenzar, pero debes saber que tú la tienes ganada. ¿Entendiste querido hijo?

―¿Qué? No se vean tan amenazadoramente ―apaciguó Tajima―, recuerden que son hermanos de todas maneras ―sonrió y observó a Hansha―. Y tú, trabajaras como mucama como todas las demás, nunca pensé en tratarte como mi esposa ―los ojos rojos rodaron hacia Kagami―. Tú simplemente actúa como siempre lo has hecho.

Madara lo sabía, el día estaría nublado por cualquier cosa. No solo por lo que acaba de pasar sino que justamente hoy recordó en un sueño a sus preciosos tesoros que no le gusta nombrar mucho; quizás cuando sea adulto podrá nombrarlo sin ningún remordimiento pero por los momentos seguía doliendo dentro de su pecho; no podía decirle a su padre porque le diría débil y su madre quizás estaba más ocupada en otras cosas pero él… Los extrañaba.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

A la edad de once años Madara estudiaba con sus profesores particulares como le era debido. A pesar de parecer uno de esos niños rebeldes sin causas que estudian en sus casas él no era así; él era simplemente «perfecto», como lo describía su madre. Pero su padre algún día le encontraría esa debilidad que tanto le buscaba con tanto entusiasmo.

Paseaba con un pijama azul con los símbolos Uchiha y unas medias de rombos por la mansión, cada mucama se inclinaba ante él como un rey y estaba acostumbrado a ello; pero vio algo que no había visto antes en la mansión. Una mucama contándole un cuento de hadas a Izuna y no solo eso, también le incluía los efectos de sonido, ¡Esta era Hansha! La madre de Izuna que tenía que trabajar como mucama para su propio hijo. Madara tomó la puerta y comenzó con sus uñas a rasgarla.

―¿Qué es ese sonido? ―preguntó Hansha y volteó a mirar sobre su hombro―. Parece que no es nadie ¿Quieres que te cuente ahora «El de los tres cerditos»?

―¿Qué es eso? ―le gritó una mucama a otra.

Se acercaron a la puerta y solo observaron a Hansha contarle un cuento normalmente a Izuna. Ella intentó razonar pero nada salió de su cabeza.

―Un gato muy alto quizás ―se burló.

―¡Jajaja! ¡Muy graciosa! ―siguieron su camino sin prestarle atención al lugar.

El pequeño futuro sucesor entró a una pequeña biblioteca de la mansión ―Si, ellos mismos tienen una pequeña biblioteca―; Donde habitan pocos libros ―o los necesarios―, para uno convivir. No solo eso, también tienen una computadora que para ese entonces era último modelo. Buscó con ímpetu una escalera para subir a la parte más alta y encontrar un libro polvoriento que sacudió y lo hizo toser; el pequeñín estaba preparado para una estruendosa caída pero un viejo de la biblioteca lo pudo tomar por suerte por la espalda y por las pantorrillas; pero Madara no soltó el libro viejo y polvoriento.

―¡Usted está loco Madara-sama! ―exclamó el anciano―. Pudo haberse roto algún hueso o algo parecido.

―¡Esto es lo que buscaba! ―gritó con alegría y mostró un viejo libro de cuentos de hadas―. ¡Gracias por todo, «Shisho-san»! ―agitó su brazo alegremente y se fue del lugar.

―Nunca lo había visto tan alegre ―soltó un suspiro y colocó sus manos en su cintura―. ¿Quizás hay algo que no sepa? ―se preguntó.

El niño caminó con mucho entusiasmo con ese libro polvoriento. Recordaba muy bien como se lo leía a sus hermanos y a él; como cada página era interpretada por una melodiosa voz que no podía explicarse por nadie más.

―¡Mamá! ―gritó con una sonrisa―. Tengo algo para ti.

Llegó a una habitación donde ella estaba ocupada en frente de miles y miles de documentos los cuales firmar y sellar. Ser la esposa de un gran empresario no era como todos creían; era todo lo contrario. Pues ella misma se lo había buscado y con furia observó a su único hijo; el que le quedaba. Se levantó del asiento y observó el libro y tomó y lo lanzó hacia una pared; las paginas se esparcieron por todas partes de la habitación.

―Madara no quiero que seas un inútil como todos los demás ―dijo con maldad y se fue de la habitación.

―Yo solo quería una his…to…ría… ―intentó decir con su vocecilla. Las lágrimas comenzaron a salir cuando sintió los brazos oscuros rodeándolos.

―No te preocupes ―habló Higurashi, su mucama―. Recogeré todas las páginas y te contare un lindo cuento.

―No, ¡No estará bien! ―le gritó Madara―. El odio siempre quedara; siempre en el corazón de las personas ―salió de la habitación dejando una Higurashi perpleja―. "De nada servirá el amor o lo que sea" ―pensó y observó a Izuna con su libro en las manos―. "De todas maneras eso te será arrebatado si lo amas con tanto fervor" ―soltó un gran suspiro―. Aunque debería saber que él no tiene la culpa "¿Ahora qué? ¿Todos los Uchiha son Bipolares o con doble personalidad? ¡Qué carajo!"

―"Me preguntó que siguiente historia me leerán" ―pensaba un niño de tan solo cuatro años―. "Si tan solo mi padre no fuera tan malo… ¿Creo? No entiendo porque mi mamá tiene que estar disfrazada de mucama todo el tiempo. ¡Seguro es un juego! Para la próxima quiero ser un mayordomo" ―sonrió para sí mismo.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Con sus doce años arreglaba su «yukata» pues hoy iba a salir a un festival o eso era lo que gritaba a las mucamas de alrededor. La tela era de un color negro con puntos grises mientras el mismo arregló el «Obi» de color gris plomo; sin olvidar el símbolo Uchiha detrás de su espalda. Madara terminó de colocarse sus medias blancas y sus sandalias de paja o «setta»; quiso mostrar a todos cuán bien le quedaba el traje para el festival pero su padre se encontraba muy ocupado con la empresa y la madre de igual manera.

La mucama Higurashi se encargara de lo que es Madara, un chico un poco problemático según sus profesores privados; aunque no conocían que era lo que escondía el pobre pequeño. Ella solo acarició el alborotado cabello de Madara y le sonrió. Este solo la vio y recordó una fracción de lo que dijo su madre hace dos años:

No te debes dejar ganar ni aunque sea tu hermano ―le tomó de los hombros y se posicionó en cuclillas―. Ese niño es una aberración. ¿Sabes Madara? Tú debes ser el heredero Uchiha ―sonrió para sí misma que para alguien más, ni ella misma sabia para quien eran esas palabras que decía pero quizás lograron convencer a su hijo―. Es solo el hijo de una puta cualesquiera.

Pero es solo un niño como cualquier otro, mamá ―explicó con inocencia Madara, aunque parezca extraño de él, en esta corta edad tenía sensibilidad y sentimientos como cualquier otro.

No me interesa en lo más mínimo ―apretó los hombros de su hijo con fuerza―. Derrótalo en lo que fuera, así sea lo más insignificante del mundo.

El oscuro intenso azul y el sonriente malvado ser lo estaba viendo directamente a él. Ese intento de azul que pudo ver en unas personas; ¿Qué es lo que veía Madara en su madre que los demás no podían? ¿Qué había en esos preciosos y brillantes ojos azules? Su madre antes no era así… ¿Cómo podía hacerle recordar cómo era ella misma?

El pequeño solo se encontraba sentado a la edad de seis años en el salón principal de con unos dinosaurios de color verde y de varios tipos ―le intrigaban mucho estos animales―. A diferencia de Madara iba un poco más elegante, como el primer día que se conocieron solo que esta vez con un suéter negro con una capucha―un pin Uchiha―, y un paraguas ―rojo, de esos como que utilizan las «Geisha»― extra porque dirían que llovería en la televisión.

―Ustedes dos ―señaló despectivamente mientras andaba con su vestido rojo por la mansión a Higurashi y a Hansha―. Vigilen a Madara, suele ser muy travieso.

―Muévete Kagami ―dijo sin emoción Tajima y esta se movió como cual perrito detrás de su amo.

Las dos mucamas solo pudieron asentir hasta ver la limosina negra alejarse de la mansión. Higurashi soltó un gran suspiro de alivio por no sentir la mirada asesina de Tajima todo el tiempo sobre ella. Prepararon con mucho entusiasmo o por lo menos Higurashi lo hizo con una sonrisa en el rostro; El chofer saludo a los niños como siempre y muchas personas se montaron en un limosina de adelante y otras de atrás. Es que estos niños estaban bien vigilados por si acaso sucedía algo. Solo por si acaso…

Lo más extraño del caso era la aptitud de Hansha hacia su hijo, porque Izuna actuaba como toda madre quiere que lo haga su hijo. Hace muchas cosas bien y el mismo procura y evitar catástrofes como lo de la lluvia y el paraguas.

¿Una madre que busca la perfección y otra madre que busca lo opuesto?

―¡Miren las luces del festival ya están encendidas! ―gritó Madara arrodillado en el asiento de la limosina.

―Siéntate ―dijo con seriedad―. Pronto llegaremos.

―Ya, que serio eres ―le sacó la lengua Madara a Izuna.

Como el agua y el aceite eran estos hermanos. Si, en definitiva, Uchiha Tajima quería lograr algo con ellos. Los mayordomos le abrieron la puerta a los Uchiha y Madara no pudo esperar a salir como niño impaciente; Izuna salió con más paciencia y detrás del salió su madre Hansha y la mucama Higurashi.

―¡Bien Madara! ―se volteó sobre su hombro―. Necesito que me escu… ―no pudo terminar de decir cuando se dio cuenta.

―No están… ―comenzó a temblar Hansha―. Madara y mi hijo están perdidos.

―No creo que lleguen muy lejos sin dinero ―razonó un poco la mucama Higurashi―. Excepto Madara, el sabe de dónde sacar un pequeño yen ―levantó el dedo índice―. No solo eso, es un Uchiha y quizás termine montando algo loco y fuera de lo común como Twitter, Facebook, o peor, una franquicia de comida.

―¿No son solo niños de doce y seis años? ¿Esas cosas existen en esta época? ―se preguntó Hansha―. Y uno de ellos es mi hijo, por cierto.

―Pues no se qué hacemos aquí ―le habló Higurashi y de su uniforme sacó un «Walkie-Talkie»―. Chicos, Madara-sama e Izuna-sama se han perdido en el festival. Cada busque en su lugar indicado ―observó nuevamente a Hansha―. Por favor quédese aquí en una mesa cercana. ―señaló las mesas cerca de los puestos juegos y de comida―. Son unos niños y pueden volver ―sin más que decir la mucama se fue del lugar.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Había huido con éxito como siempre lo hacía. Ahora era el momento de elegir la atracción que iba a escoger. Quizás las de coger peces le parecía muy divertida; muchos años iba con su herma… Bueno creo que ya no le parecía tan divertido que digamos.

―"Ja, huí de ellos" ―se burló con su sonrisa pero se volteó para mirar a su medio hermano detrás de él con una carita de inocencia―. ¿Qué haces aquí? ―se pegó de un árbol sorprendido―. ¿Por qué estás aquí?

―Solo te seguí ―lo miró―, y quería pasar tiempo de caridad contigo.

―Eso no servirá conmigo ―se negó Madara y acarició desganado la cabeza de Izuna―. "¿Qué no saldrá un Uchiha con el cabello aliso y peinado?" ―pensó Madara mientras observaba su mano.

―Por aquí están ―salió uno de cabeza a los pies completamente vestido de negro como una araña―. Si, se que son ellos. No, esta vez no me equivocare.

Izuna ni siquiera habló, con un simple golpeteo de la punta de su paragua aviso un pequeño camino de escape mientras el hombre discutía sobre sus fallos anteriores a esta misión como «mayordomo». Madara e Izuna se tomaron del paraguas mientras corrían por la bajada de la colina. Era perfecto para perderse o eso creía Madara en su mente un poco traviesa.

―¿Dónde crees que esta la roca? ―preguntó un viejo narizón rojizo con tres cocos sobre una mesa. Vestía una yukata verde pasto con un obi de color amarillo pollito. Su cabello estaba agarrado con una coleta.

―Hum… ¿Sera ese? ―señaló uno―. ¡No, es ese! ―volvió a señalar otro―. ¡Qué tipo de juego es este! ―tomó su cabeza Madara intentando averiguar el truco del juego.

―El abuelo Ōnoki no quiere dejar que nadie gane ―rió un niño de su misma edad. Sus ojos eran de un verde esmeralda y su yukata de azul cielo y su obi un azul marino. Sin olvidar su piel de tono normal y su cabello rubio; recordaba al mar en si todo el niño.

―¡El viejo es un tramposo! ¡El viejo es un tramposo! ―gritó señalando a Ōnoki un niño igual que el anterior. Se podría decir que su gemelo―. ¡Reno de la nariz roja! ―le sacó la lengua.

―¡Espero tengas a alguien tan problemático como…TU! ―nuevamente como siempre le venían los dolores en la espalda―. ¡Deja de cubrirte el ojo izquierdo!

―Estoy en la onda abuelo ―salió de la tienda―. Buenas, soy Okamoto Daisuke ―levantó el pulgar.

―Buenas noches. Yo soy Okamoto Daiki ―se inclinó levemente. Al parecer tenían la misma edad de Madara. Este solamente tenía el flequillo en el medio.

―Yo soy Uchiha Madara ―dijo con orgullo colocando sus dos manos en su cintura.

―¿Algo debería pasar? ―preguntó Izuna curioso.

―¡Es cierto! ―gritó con el dedo índice―. Son unos niños y no saben cómo comportarse ante mí.

―¿No crees que eres un poco orgulloso? ―le dijo Izuna al oído viendo a los dos rubios sin entender nada.

―Pues nunca es tarde para explicar ―le susurró a su medio-hermano―. ¿Quieren una clase de lo que son los genes y dónde venimos todos nosotros? Y quien esta primero en la cadena alimenticia claro está ―sonrió a esto último.

―¿Todos nosotros? ―ladearon la cabeza a un lado los gemelos.

―¡Minato eres un…! ―gritó. Ella no había terminado la frase cuando una niña con cara de tomate se había mostrado ante ellos; y no solo eso, su largo cabello parecían unas nueve colas por detrás. Pero seguía encima la niña de cinco años.

Pero antes de que Madara comenzara a hablar o dar las clases de la cadena alimenticia una pelirroja de cabellera extremadamente larga buscando a alguien llamado Minato. Observó su vestido verde hoja sin mangas que le quedaba un poco corto de botas amarillas con cinturón de igual color. Madara mostró un leve sonrojo y observó unos ositos rosados por su cabeza; de inmediato pensó en cubrir los ojos de Izuna.

―¡Te encontré! ―gritó con emoción. Le volteó para observar directamente sus ojos―. Pero si tus ojos son de color verdes.

―No deberías atacar así a las personas ―explicó Daisuke y le dio la mano a la niña.

―Oh, gracias ―observó al niño―. ¡AH! ¡ES UN CLON! ―gritó alejándose un poco asustada.

―¿No crees que puede ser un gemelo? Y no solo eso Kushina, ¿No crees que por el hecho de haberlo atrapado ya de por si no es Minato? ―se preguntó la niña de seis años.

Esta portaba el cabello largo y arreglado en una alta coleta junto con un lazo violeta; su yukata era de color morado con unas siluetas de orquídeas violetas regadas por toda la tela. Un gran lazo en conjunto con el del cabello y de igual color adornaba la parte de atrás de la yukata. Las medias blancas cubrían hasta su rodilla y las zapatillas de madera hacían sonar el suelo del lugar.

―Olvídate de Minato ―sonrió dulcemente―. Oh, ¿Pero quiénes son estos chicos de aquí? ―preguntó la niña y Kushina se levantó del suelo.

―Aaaay~ ―se quejó Daiki―. Por amor al arte ―colocó la mano en la misma posición de su abuelo Ōnoki―. Quizás ya llegue a la vejez.

Un niño rubio de alrededor cinco años estaba subido a la rama de un pequeño árbol. Sonrió mientras observaba con ojos brillantes azules a la pelirroja. La yukata marrón la había dejado impecable a pesar de sus múltiples carreras por todo el festival de noche. Pero había algo que se preguntaba y que se inquietaba, ¿Quién era ese joven que doce años que andaba con Kushina y porque?

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Un niño de alrededor nueve años corrió con un tipo de yukata pegada al cuerpo ―como lo es el «spandex»― de color verde oscuro, de cabello liso y ligeramente largo. Su piel con un pequeño bronceado y sus grandes ojos y enormes pestañas que se observaban por las preciosas linternas que guindaban de las cuerdas de los árboles y tiendas. Usaba las sandalias sin medias y se esforzaba en hacer sentadillas sin importar las consecuencias en sus pies. Este niño a mostrar era Maito Dai.

―¡Que hermosa es la juventud! ―gritó con los brazos detrás del cuello. Las personas se alejaban de él por la pequeña escena que provocaba.

―No vas a cambiar Dai ―observó a la multitud alejarse y se acercó al objetivo en sí―. Solo me acerque a la gente que se alejaba y mágicamente llegue a ti ―sonrió el nuevo niño a escena.

Este era Hatake Sakumo, tranquilo a pesar de ser un niño igual que Dai. Con el cabello corto y completamente blanco como lo era su yukata igual que el obi, pero un accesorio extra; un chaleco de color azul cielo oscuro para cubrirse del frio de la noche, además de las medias blancas y las típicas sandalias. Observó como subía y bajaba Dai por los ejercicios con sus ojos negros.

―¡Sakumo! ―detuvo los ejercicios Dai.

―¿Eh? ¡Eh, si! ―se espabiló el albino un poco nervioso.

―Eres muy amable ―comenzó a hablar como un sermón―. Las personas se podrían aprovechar de tu humildad y amabilidad ―tomó con fuerza los hombros del niño―. ¡No quiero que le hagan eso a mi amigo!

―¿Puedo pedirte una cosa? ―preguntó nervioso.

―¿QUE AMIGO? LO QUE SEA.

―No me observes con ojos asesinos ―el rostro se Sakumo se alejaba mas del de Dai.

―Lo siento ―se disculpó y lo soltó―. No pedí estos ojos pero… ¡Gracias por animarme! ―exclamó con el pulgar hacia arriba.

―Y que con eso ahora ―sonrió.

Con una amplia sonrisa le correspondió y lo abrazó; pero por algo los ojos de Dai se abrieron de punta en punta y volteó con fuerza a su amigo para observar algo parecido a una espada de quince a treinta centímetros en forma vertical, de corto mango de color gris plomo. Sakumo se devolvió para ver el rostro de su amigo y encontrar una manera de explicar eso.

―¿Piensas defenderte? ―señaló lo que realmente era una «Tantō» en la espalda de Sakumo―. ¿Con eso? ¡Me hiciste caso! ―zarandeó al albino.

―No es eso ―negó con un leve sonrojo Sakumo en sus mejillas―. Lo gane en una ruleta de camino hasta aquí ―rascó con nerviosismo su brazo―. En este mismo festival; por eso tarde tanto en llegar. ¡Y porque mi mamá no me dejaba elegir bien la ropa la cual debía llevar!

―No me mientas, querías impresionar a las chicas ―le señaló con los dos dedos índices y una sonrisa picara.

―¡Obvio que no! ―le gritó con toda la cara enrojecida el niño de cabello blanco.

―Así como mis músculos ―dijo con orgullo mientras intentó mostrarlo a través del spandex.

―Sí, yo lo veo Dai ―dijo mientras sacaba la Tantō que había ganado―. La anciana de donde me lo gane me explico que yo mismo podía ponerle un nombre ―comenzó a explicar con una sonrisa―. Y que puedo hacer que el movimiento y la energía fluyan a través de la espada para que pueda brillar ―levantó el dedo índice mientras explicaba con emoción.

―Ya veo, ya veo ―asintió y colocó sus dedos índices debajo de su mentón―. En realidad suena algo que saldría de «Star Wars». Podrías blandir la espada en nombre de la juventud como todo un «Jedi».

―No quiero que me compares con una película o algo parecido ―soltó un suspiro y luego sonrió al ver a su amigo imitar los movimientos de una espada―. "Me pregunto si en algún otro lejano lugar esta espada brillara o ¿Qué tal otra dimensión?"

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Mientras tanto en un puesto cualquiera del festival. Se podía escuchar a lo lejos los sorbidos de algún tipo de comida en peculiar; pero no era cualquier comida…

―En este festival es también merecido el ramen ―exclamó un hombre de solo veintitrés años con un cucharon en la mano.

El hombre que habló ―o mejor dicho exclamó― estaba vestido siempre de blanco como todo un joven chef, los ojos siempre cerrados, cabello negro y la piel ligeramente bronceada; sus manos enharinadas en ese momento por la creación de dichosos fideos. El era conocido por tratar a sus clientes con amabilidad y por ende siempre volvían. Este era Teuchi, un joven chef de ramen.

―Primero por el ramen ―preguntó un niño de diez años de cabello negro―. Que problemático, Chōza.

Abrió la pequeña cortina blanca mostrando sus ojos negros y blanca piel, amarró en totalidad su cabello hasta arriba; además de tener una holgada camisa gris con mangas y unos shorts marrones hasta las rodillas, esto le daban un aire de tranquilidad e igualdad a todo. En sus pies llevaba unos mocasines marrones con medias de rombos. En medio de su camisa ―en frente― en negro iba el símbolo de su familia; Este era Nara Shikaku.

―El de aquí son los mejores ramen ―le comentó un niño de misma edad y cabello marrón―. ¡Ichiraku Ramen! A mí me encanta comer aquí el ramen en especial.

Este niño en especial entró con una sonrisa en el rostro y una mano posada en su enorme panza. De contextura grande y gorda, además de un cabello corto y puntiagudo. En cada una de sus mejillas mostro unas extrañas líneas moradas de igual color que su yukata; sus medias blancas y sus grandes sandalias por su gran contextura. Llevaba una gran clineja azul que sostenía su traje y una cinta blanca a un lado de su cabeza. El símbolo de su familia se mostraba en su espalda de color negro como lo hacía Shikaku. Este era Akimichi Chōza, de la familia Akimichi.

―Yo pienso que te gusta comer especialmente en cualquier lugar ―levantó la pequeña cortina de igual manera―. ¿No crees, Shikaku? ―sonrió.

Este último que habló fue un niño de nueve años de edad aproximadamente. Tiene un peinado corte mullet ―de un color amarillo oscuro― terminando en una cola de caballo hasta la cintura. Sus ojos brillantes y verdes observaron a todos con alegría y de igual manera les correspondió a todos con una sonrisa en el lugar. Llevaba una yukata roja ―con flores blancas de adorno― con un obi blanco; junto con unas sandalias y medias de color blanco que cubrían hasta la pantorrilla. En su espalda guardaba un espacio para su símbolo en negro de mismo tamaño y manera que los anteriores. Este niño era Yamanaka Inoichi.

Los tres se sentaron en unos bancos altos y se miraron los rostros, para de un momento a otro inspeccionar rápidamente los bolsos o bolsillos que tenían más cercano.

―A ver… ―comenzó a inspeccionar su bolsillo Shikaku― si es que tengo suficiente para comer.

―Es cierto ―afirmó Inoichi y buscó en su pequeña bolsa morada.

―No se preocupen por eso chicos ―habló Teuchi y los tres chicos dejaron de buscar en sus pequeñas pertenencias―. Les daré un precio especial por los tres.

―¡Si~! ―gritó Chōza de alegría.

―¿De que desean el ramen? ―preguntó Teuchi con una sonrisa.

―Yo lo quiero de carne ―pidió Shikaku.

―El mío será de solo vegetales ¿sí? ―pidió Inoichi con una sonrisa.

―¡Yo! ¡Yo! ―alzó la mano el de contextura gruesa―. El mío quiero que sea de cerdo.

―¡Ok! ¡Tres órdenes para los pequeños niños! ―exclamó Teuchi y comenzó a amasar la masa de fideos con pasión.

―¿Vieron chicos? Teuchi-san es una persona muy amable.

―Igual que tu enorme gor…―Shikaku no pudo terminar pues Inoichi lo había detenido con la palma de la mano.

―Recuerda que la palabra con «G» está prohibida ―le susurró Inoichi a Shukaku―. Bueno, mientras Chōza esté aquí está prohibida ―dijo con nerviosismo mientras surcaba una gotita de sudor por su sien.

―¿Qué palabra con «G»? ―preguntó Chōza con curiosidad.

―Ninguna, ninguna ―negó con una mano nervioso el rubio y con el otro brazo rodeó el cuello de Shikaku―. ¿Acaso quieres morir ahora? ―le susurró―. Recuerda como se puso Chōza al escuchar la palabra gordo.

―Me están ocultando algo chicos ―dijo el gordo relleno del trío.

―La juventud de ahora ―soltó un suspiro Teuchi―, solo piensan en lo que piensan los demás y en el amor.

―Espere un momento ―habló Shikaku―. Nosotros nunca hablamos de amor.

―Es cier… ―afirmó Inoichi antes de ser interrumpido por un fuerte sorbido de ramen.

Teuchi señaló otro chico de alrededor de once años que comía su ramen con la mayor depresión del mundo. Llevaba consigo una yukata negra con un obi rojo, junto con unas medias de mismo color y unas sandalias comunes. El cabello castaño oscuro con un peinado con la frente descubierta. Con sus ojos totalmente negros y unas pequeñas ojeras observó con bastante ―como la palabra lo dice― pesar una carta rosada con corazones rojos. Soltó un gran suspiro y siguió comiendo su ramen.

―¿Y quién es este? ―preguntó curioso Shikaku intentando ver al niño.

―Huy, raro en ti ―respondió Chōza.

―Es fácil saber de dónde proviene por lo menos por el símbolo de atrás ―señaló la parte de atrás de la yukata.

Los tres niños curiosos inclinaron su cuerpo hacia atrás para observar un enorme abanico; la parte de arriba roja y la de abajo blanca en toda su espalda. A pesar del niño estar deprimido podía comer su ramen ―quizás lo que más podía comer cómodamente― y así el trío pudo ver con claridad a la familia a la que pertenecía; que por cierto ser una de las más famosas en la ciudad.

Teuchi les sirvió con calma al trío el ramen que humeaba y se sentía por el lugar el olor. Los niños estaban casi con la baba afuera pero ellos mismos sabían que estaban más curiosos por el niño deprimido.

―Yo solo lo intente por segunda vez ―se dijo el niño depresivo―. ¿Está mal confesarse por segunda vez?

―"Ahora esto es un bar para niños" ―pensó Teuchi con decepción―. Claro que no, solo inténtalo una vez más.

―Las mujeres son problemáticas ―puntualizó Shikaku sorbiendo el ramen junto con sus amigos.

―¡Pero ella es hermosa! ―gritó con alegría―. Es como una fruta mágica de un árbol. ¡Es impresionante! ―agarró la carta con pasión―. Es como una diosa.

―A ver lo que dice la carta ―le quitó la carta y la leyó―. ¿Qué te dijo?

―Que quería mas perfección ―se deprimió mas―. Eso fue lo que dijo mi padre. Deseaba más perfección en mi y que nunca tendré mejores genes como los tendría Uchiha Madara.

―Bueno ―comenzó Shikaku―, por lo menos no tienes como sueño tener una floristería.

―¡Cállate! ―gritó furioso―. Tengo un sueño y eso es lo que cuenta.

―Espera un momento ―detuvo Chōza mientras comía su plato de ramen―. ¿Y quién eres tú?

―Mi nombre es Uchiha Fugaku, ¿Y el suyo? ―preguntó el niño deprimente ahora con nombre.

―¡Ino!

―¡Shika!

―¡Chō!

Fugaku los observó con curiosidad mientras el trío se miró con el seño fruncido y el puño levantado. Ninguno pudo terminar de decir su nombre.

―¿Desde cuándo uno se presenta con el nombre? ―preguntó con rabia Shikaku―. Primero es el apellido, ¡Apellido!

―A mi ni siquiera me dejaron terminar de hablar de decir mi nombre ―reclamó Inoichi―. No veo el porqué decirme algo a mí.

―Hey, que yo solo les seguí la corriente ―se defendió Chōza―. ¡Ustedes comenzaron todo! ―les señaló.

Fugaku y Teuchi se observaron sin entender la situación que está comenzando a sobre aquel trío que su comida ya estaba a punto de enfriarse, una real decepción para Teuchi. Fugaku volvió a ver la carta para recordar a su amor platónico y terminar de comer el ramen con lagrimeó.

―Oh, ¡Mira Kushina! ¡Es un puesto de ramen! ―le señaló con una sonrisa Mikoto―. ¿Quieres comer ramen?

―No ―negó la infante que confundían con tomate―. Prefiero algo más dulce en este momento.

No era la hora ni el lugar de Mikoto y Fugaku; pero todo a su tiempo y el de ellos tomara un poco más pues ni siquiera saben que existe el uno del otro.

―Realmente me gustaría encontrar a tus padres Kushina ―suspiró Mikoto―. Seguro que te separaste de ellos por perseguir a Minato.

―¡Claro que no es cierto! ―negó con su cabecita fuertemente.

―Eso significa que lo es ―dijo uno de los gemelos que tenía el ojo tapado; este era Daisuke―. Eres una niña cool y traviesa; Así como lo soy yo.

―Muy gracioso hermano ―dijo Daiki―. Solo dices lo primero que se te viene a la cabeza ―le dio golpecitos a su hermano en la cabeza para hacerlo reaccionar―. ¿Eres tonto o qué? Espero no te comportes así en la secundaría.

―Eh~ ―se quejó Daisuke―. No seas así de malo conmigo ¿Verdad Madara? ―observó al de ojos negros pero este no entendía nada.

―¿Eh? ¿Qué es eso de secundaría? ―preguntó el chico―. ¿Cómo es posible que yo no sepa algo?

Los gemelos se miraron con extrañeza pero le explicaron con calma lo que era una secundaria a Madara y que tenían que hacer para llegar allí. Al parecer su familia le había ocultado todo un mundo que había afuera. El no tan feo y a la vez maravilloso mundo que estaba a través de esos muros. Sus pequeños hermanos no pudieron verlo y nuevamente observaba a Izuna con rabia y rencor.

―Todos necesitamos de ello para luego entrar a la preparatoria ―explicó Daiki.

―Y allí te preparan a la universidad ―culminó Daisuke.

―Realmente eso es todo lo que sabemos ―habló Daiki―. Por los momentos me gustaría ir por la rama de arte.

―Y a mi… ¡No tengo ni idea! ―dijo sin preocupación―. Para ello está la preparatoria.

―Gracias ―volvió la mirada a los rubios con una sonrisa―. ¿Puedo preguntarle la secundaria que elegirán? ―preguntó.

Mientras tanto Izuna observaba la escena que podría decirse conmovedora de las dos chicas; aunque ella simplemente se colocaba a la altura de Kushina y tomaba su mano con una sonrisa. El Uchiha observó su mano con curiosidad y luego la de Madara que la movió al hablar con los gemelos de ojos verdes.

―Hay que buscar a tus padres Kushina ―no dejó de tomarle la mano y se levantó―. Chicos aquí nosotros nos separaremos.

―¡Esta bien! ―gritaron los gemelos al mismo tiempo.

―Adiós Kushina ―se despidió Izuna con la mano.

―Adiós Izuna ―se despidió con la mano que llevaba suelta.

―Pues que ¿haremos ahora? ―preguntó Daisuke con aburrimiento.

Una mucama de la nada salió con un traje ninja debajo de su vestido y un kunai en una mano. Una pose que hizo levantar humo sorprendió a todos menos a Madara pues ya se esperaba una cosa de estas desde hace rato. Su cabello negro corto pero con estilo; observó a los Uchiha con mirada asesina y Madara ya entendía muy bien lo que quería decir aquellas palabras sin sonido:

«Es hora de volver a casa».

―¡Pero si todavía no he jugado lo suficiente! ―le gritó a la mucama.

«Me matarían»

―Pero si solo soy un buen chico ―colocó los típicos ojos de cachorrito.

«No me pongas esa cara de niño bueno, porque sé que no lo eres»

―¡Entonces seré todo un villano de un manga! ―le gritó―. ¿Te gusto esa?

«Vuelve como todo chico bueno»

―¿Te he dicho que tienes unas lindas curvas con ese traje de asesina? ―sonrió de manera picara.

«Eres muy joven para seducir a tus mucamas»

―Soy joven para esto y muy grande para lo otro ―se quejó Madara―. No lo entiendo completamente.

«Cuando seas grande tendrás tu harén»

―Y tu estarás en el, Suzumiya ―le dijo con picardía señalando al cielo.

«Ya tendré como sesenta años, pero muchas gracias»

La mucama miró al cielo distraída pero Madara no bajo la guardia y le lanzó tierra del suelo que le dio en los ojos. Por alguna rara razón tomó a Izuna por el antebrazo para llevárselo con él ―porque sería muy traicionero de su parte― o eso pensó él. Observó hacia atrás los rubios que estaban sentados en el suelo de la sorpresa y no podían dejar de ver a Madara correr.

―¿Qué esperan ustedes? ―les gritó―. ¡Corran como puedan!

Los gemelos se vieron y comenzaron a correr como pudieron. Todos los niños sentían como sus sentidos subían hasta lo más alto.

―Si esto significa estar con Madara ―comenzó a hablar Daisuke―. ¡Es lo máximo! Seria genial siempre sentir y tener aventuras como las de ahora.

La mucama a pesar de no poder ver bien sabía a lo que iba a disparar. Sacó de su bolsillo una pistola de colores fluorescentes; con seguridad apretó el gatillo que disparó algo de color rojo. En ese mismo instante Izuna de tanto correr se tropezó con su misma sandalia y tomó la mano de su medio-hermano Madara que le hizo avergonzarse un poco pero el mayor se sorprendió pues sintió en su mano un extraño hilo rojo el cual envolvía sus dos manos que con fuerza intentaron despegarse.

La fuerza solo hizo que rodaran cuesta abajo por la colina y llegar hasta un par de rocas y chocar contra ellas. Madara reacciono al rato pues Izuna le despertó. Había dormido una hora según el reloj que llevaba puesto de oro; con dificultad se sentó junto a Izuna y frunció el seño al ver todavía aquel hilo rojo, o más bien llamarlo lazo que los mantenía unido a un ser que le provocaba dolor de cabeza.

― "Bien Madara…" ―intentó calmarse al ver el alrededor―. "Seguro caímos de lo más alto y tendremos que subir. Sera dificultoso con esto, no, se nos será imposible" ―soltó un suspiro y volvió a ver a Izuna que se encontraba con una sonrisa―. ¿Y tú? ¿Por qué sonríes? ―preguntó enojado.

―Es la primera vez que tomo la mano de mi hermano ―levantó el brazo con el lazo con dificultad―. Sé que no debo llevar una relación contigo y actuar mal; pero realmente me gustaría tener un hermano mayor como tú.

Madara sin más que decir volvió a ver el lugar en lo más alto. Ellos creían que no podríamos con esto pues solo somos unos simples niños; pero se les olvido algo muy importante, somos Uchiha. Y no importa lo que pase el seguirá siendo su pequeño hermano menor, cueste lo que cueste.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Un árbol adornado del festival estaba siendo golpeado con sus pequeñas piernas por una niña de siete años de edad. Su cabello castaño oscuro y alborotado parecía el pelaje de un animal ―se podría decir despeinado―; sus colmillos rojos pintados en cada mejilla eran igual de agresivos que los que tenía en su boca ―cabe resaltar que sobresalían de sus labios como un perro―. Su vestuario compuesto por todo un estilo rebelde; una camisa de malla junto con una chaqueta de cuero negro igual que el pantalón con unas grandes botas negras bañadas de charco.

Dejo de patear el árbol al «oler» a una persona en especifico, esta niña es Inuzuka Tsume; el gran futuro del Hospital Veterinario Inuzuka. El futuro de su familia.

Con gran furia y el seño fruncido, observó con sus finas pupilas a un chico alto que se acercó con paciencia.

―Deberías de dejar de hacer eso ―explicó con voz calmada―; te puedes he…

―Calla Shibi ―le detuvo alzando la palma de su mano―. Tu manera de hablar es extraña, como todo tu ser ―soltó un suspiro―. Solo vine contigo porque así lo dijo mi mamá.

―¿Cómo que Shibi? ―preguntó con el seño fruncido―. Deberías tenerle más respeto a tus…

El chico presente ya tenía trece años, de piel pálida y cabello negro corto puntiagudo, sus ojos son como bueno… Como lo son los de toda su familia, un misterio, pues siempre usan lentes de sol por alguna razón. También son silenciosos y precavidos, junto con el traía un chaleco desde el tobillo de color gris que cubría su cabeza aunque las gotas no cayeran y un bolso impermeable en su espalda y sus lentes de sol negros. Este era Aburame Shibi, un chico misterioso que no solía estar con nadie.

―¿Qué? ¿Quieres que te llame con algún honorifico después de conocerte por años? Ni soñarlo.

―Por lo menos quiero terminar una fra…

―¡Pero si son una parejita! ―exclamó un chico.

―El amor se debe de envidiar. Oh, qué envidia ―dijo otro en tono de burla.

Sin más que decir eran chicos con doce años de edad que sonreían al hablar de los dos mencionados. Su piel blanca resalta junto con sus pupilas blancas que parecen no sorprender a sus amigos; su cabello marrón sin cubrirle la frente y completamente liso por detrás hasta la cintura. Sus yukata de un violeta claro con el símbolo de su familia en ambos brazos ―ying yang con extrañas líneas alrededor―, las medias blancas y sandalias típicas. Estos eran respectivamente Hiashi y Hizashi Hyūga; y el primero era el heredero de la su familia, tan poderosa como lo es la Uchiha.

―Pero si son los cegatones ―habló despectivamente Tsume.

―No te burles de nuestros ojos ―empezó Hiashi.

―Que nosotros no quisimos nacer con ellos ―terminó Hizashi―. ¿Verdad Shibi?

―Mis ojos ―una gotita de sudor corrió por su rostro― no tienen nada de…

―¡No sean así! ―gritó con furia―. No tienen porque burlarse de los ojos de Shibi.

―Pues los tuyos no son nada normales por lo que puedo ver ―sonrió Hiashi―. ¿O quizás tener los ojos como tu es normal de hoy en día?

―Nosotros lo vimos ―le susurró Hizashi al oído a Tsume sin que el Aburame escuchara.

―¿Qué? ―exclamó silenciosamente mientras Hiashi distraía con mucha diversión a Shibi.

―Se que lo que quieres estar debajo de la sombrilla de Shibi-kun ―susurró―, pero me preguntó si podrás con nosotros por aquí.

―¿Cómo se dieron cuenta? ―preguntó Tsume con rabia―. Algo que he escondido bien del mismo Aburame Shibi.

―Hay cosas que no puedes esconder de nuestro ojo ―guiñó el ojo y se alejó hasta su hermano―. Creo que nos divertimos lo suficiente

―¿Y si solo caminamos al festival? ―indicó el camino Hiashi con sus manos y todos comenzaron a caminar―. Por cierto ¿Cómo llamaras a tu nuevo perro? ―preguntó―. Ese que te llegara algún día y del que tanto hablas.

―Bueno no sé en realidad ―dijo con un poco de duda―. Quizás algo con Kurokido… Kuromako…

―Quizás pueda ser Kuromero ―dijo Hizashi en broma.

―Quizás sea Kuro…

―¡Kurotero! ―exclamó Hiashi.

―¡Esos nombres son muy malos! ―gritó con rabia mostrando sus colmillos.

―"Nunca me dejaran terminar lo que quiero decir" ―pensó Shibi con decepción.

―¡Ya se! ―comprendió Hiashi―. ¿Por qué no le llamas «Kiba»? ―señaló los colmillos rojos de Tsume.

―Como si mi perro fuera cualquier cosa ―comentó Tsume―. Sera mi compañero de toda la vida ¡Entiendes! ―le señaló con rabia―. Oh, ya encontré uno. ¡Se llamara, Kuromaru! ¿Qué tal? Ese está mucho mejor. Además Kiba es un nombre muy común y feo.

―"Me gustaba más Kiba" ―pensaron los gemelos.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Un juego de color rojo y amarillo deslumbraba con sus luces parpadeantes. Un hombre se encontraba sentado en un pequeño banco leyendo una para adultos como de costumbre hacia. Detrás de él se encontraban montones de regalos y empaques de muchos colores; además de peluches de muchos colores. El precio para participar eran de 1000¥ como lo decía el cartel; una cantidad exorbitante para lo que podría ser el juego.

Los premios eran demasiado llamativos como para no pagar esa cantidad. Solo se debía tomar aquel mazo rojo como señaló el hombre y darle a ese tiro al blanco de aros blancos y rojos como era de esperar. Un juego simple; el problema es que nadie podía con él simple juego. Cada hombre musculoso que se acercaba se alejaba con una deprimente cara; detrás de la revista se reía un pícaro hombre que planeaba robarles el dinero a todas las personas del lugar.

―A mi tampoco ―dijo Dai con el mismo rostro que los demás hombres musculosos.

―Vamos Dai ―intentó animarlo―. Si aquellos no pudieron ―señaló a los hombres musculosos de una esquina―. ¿Crees que tú podrías?

―¡Pero ni un rasguño! ―gritó Dai con exageradas lágrimas en los ojos―. Ni le hice daño.

―¡Vamos a ver qué tal me va a mí! ―fue el grito de guerra de una niña de ocho años.

Su piel de porcelana y cabello rubio recogido hacia atrás en una cola de caballo llamaron la atención de todos. Los ojos grandes y acaramelados observaron el enorme y llamativo juego que le pedía a gritos llegar. La yukata azul verdoso resaltaba su piel junto con las sandalias y medias blancas. Su lazo era de color blanco que sostenía el vestido.

―Aquí vamos otra vez… ―comentó.

Un niño de misma edad se acercó detrás de ella con más calma pero con una extrema palidez que contrastaba con su lisa y larga cabellera negra hasta la cintura. Tenía un estilo de maquillaje en los ojos de color morado y unos ojos notorios, parecidos al de una serpiente. Su vestimenta consistía en una yukata gris pero con adornos de serpientes moradas por toda ella; sin olvidar el obi de color negro, las sandalias y medias de color blanco ―que no se notaban por el tono de su piel―.

―Deja a la niña hacer lo que quiera ―dijo el hombre―. Vamos niña ―dijo con falsa amabilidad―. Puedes tomar el mazo.

―Si usted insiste ―tomó el mazo con toda confianza.

―"Que tonta" ―pensó el hombre observando a la niña―."Ese juego tiene un truco. No importa cuanta fuerza tengas… ¡Nunca será destruido!"

―¡Tsunade, detente! ―le gritó un niño de misma edad con la palma extendida.

Este niño portaba el cabello blanco corto y puntiagudo por todos lados; la pupila pequeña y una línea roja le adornaban la parte inferior del ojo. La yukata de este era igual a la del anterior solo que estaba adornada con sapos verdes y un obi rojo.

Pero ya era demasiado tarde, Tsunade con fuerza golpeó el juego y el objeto subió hasta hacer sonar la campanilla; no solo eso, también lo rompió de tal fuerza. El hombre miraba con la boca y ojos abiertos lo que había pasado. Tsunade con simpleza lanzo el mazo al lado del juego y esperaba impacientemente su premio.

―Ahora ―la rubia extendió la palma de la mano―, deme mi premio.

Claro, el hombre quería darle un golpe por romperle el juego que le había costado tanto a los gitanos. No engañó a suficientes personas como para recuperar el dinero. ¡Todo fue una total perdida!

―Señor ―se acercó el niño pálido―. Por su seguridad. "Y hablo de seguridad física". Entréguenos el premio ―sonrió sarcásticamente―. ¿Sí?

―No te metas Orochimaru ―le habló Tsunade―. Esto es algo entre el señor y yo ―se señaló como siendo ella mucho.

―"Solo quería proteger al señor de ti, pero bueno…" ―hincó los hombros.

―¡Están extorsionando al pobre hombre! ―llegó el niño de cabello blanco a escena.

―Jiraiya es muy bueno en mi opinión ―opinó Orochimaru con uno dedo debajo de su mentón.

―¡Eso es mentira! ―gritó Jiraiya―. Puedo ser malo si lo deseo ―le señaló con ambos dedos.

―Niños váyanse o llamare a la policía ―hizo un ademan con su mano y les dio la espalda.

―Mal hecho ―habló Orochimaru―. Esta niña que tienes aquí es familia muy cercana de Senju Hashirama ―le susurró con una sonrisa.

―Haberlo dicho antes ―dijo nervioso―. ¿Qué deseas niña? ―fingió una sonrisa.

―Pues…

En un instante la niña iba caminando con sus amigos ayudándole a cargar un animal parecido a una babosa de color blanco con líneas azules. Tsunade iba sonriente con su peluche como tal cual niño con su nuevo premio.

―¿Qué le dijiste al hombre? ―preguntó Tsunade a Orochimaru.

―Que requeríamos el premio con total urgencia ―le sonrió.

―Oh~

―Mentiroso ―le susurró Jiraiya―, se que le dijiste lo de Hashirama.

―Entonces te debo una ―observó a Tsunade―. Esta muy feliz ―luego desvió sus ojos a sus pechos.

―Hey, ¿Cuándo es que crecen allí? ―le preguntó mirando también los pechos de Tsunade con un leve sonrojo.

―¡Los escuche par de idiotas! ―soltó el peluche de la babosa para tomar con fuerza la cabeza de sus amigos y estallarla contra el suelo―. ¡Están muertos!

―Pero es que eres muy plana ―habló como pudo Jiraiya a través del suelo.

―Algún día les demostrare que seré muy hermosa y proporcionada ―observó a Orochimaru con un leve sonrojo―. Son un par de pervertidos.

―Yo no he dicho nada ―se levantó Orochimaru con torpeza.

―Tu entras conmigo en el paquete ―habló Jiraiya con una sonrisa picara. Seguro alguien te gustara en algún momento que la perseguirás en cada momento.

―¿De qué estás hablando Jiraiya? ―preguntó Orochimaru.

―De tu futuro ―hizo un extraño movimiento con sus dedos.

―"Necesito amigas mujeres" ―pensó Tsunade soltando un leve suspiro―. "Una mascota tampoco me vendría mal"

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Con mucho dolor cargaba como podía a su medio hermano menor con la única mano disponible, puesto que la otra estaba atada a la pequeña de su hermano menor. Observó con tristeza cada instante que podía la distancia que había entre ellos y el festival; todavía les faltaba un montón y parecían horas lo que habían hecho. El sudor del niño de doce años recorrió todo su cuerpo como también el del pequeño de seis años.

―Para esto ―pidió Izuna con dolor.

―No ―negó con furia Madara―. Saldremos de esta ―miró al cielo con el seño fruncido―. Yo todavía no he hecho cosas con mi hermano; el pobrecito tiene el tobillo roto ―le señaló a Izuna―. ¡Dios, que te hicimos!

Las cosas que decía Madara eran totalmente ciertas pues Izuna apenas podía caminar con el tobillo hinchado. Habían cosas que deseaba hacer con el aunque no las expresara; quería que Izuna experimentara todas aquellas cosas que le contaron los gemelos Okamoto, momentos que ni el mismo había experimentado a pesar de todas las virtudes y dinero que podría poseer. ¿Envidia? ¿El? Claro que no… Obvio que no.

Solo sentía una alucinación pero tenía ganas de proteger aquel indefenso ser que le causaba una hermosa calidez que era difícil de explicar. Un ser que no quería que nadie le viera ni que el viera a otras personas; lo siente solo desde hace unos segundos pero sabe que es muy fuerte… Es extremo.

―¿Qué te hice? ―le gritó al cielo Madara―. No ―señaló nuevamente a su medio hermano―. ¿Qué te hizo él para mostrarle y hacerle sentir todo este dolor? ―señaló el cielo―. ¡Ya no creo en ti!

―¡Espera Madara! ―le exclamó Izuna―. ¡No es para que dejes de creer en Dios!

―¿No vez como estamos? ―preguntó Madara con sarcasmo.

Pero luego entró en razón Madara. ¿Qué podía saber un niño de seis años? Y más importante ¿Qué podía saber el siendo un niño de doce años? Se dio cuenta de que las lágrimas de Izuna no eran por el dolor de su pie sino por los gritos y maldiciones que le daba al cielo. Quizás el inconsciente de todo esto era el mismo por entender lo que pasaba a su alrededor y no poder ayudar a su hermano menor.

―¿Madara? ―preguntó el pequeño Uchiha al ver los ojos oscuros de su medio hermano mayor perdidos en la nada―. Madara que pa…―no pudo terminar su frase cuando ya estaba con los ojos cerrados y colgaba del brazo de su hermano.

―¡Izuna! ―gritó con desespero por su hermano. Tomó con su mano libre el rostro del pequeño para revisarlo. Con un poco de paciencia lo colocó sobre el suelo para revisarlo debajo de sus ropaje―. ¿Qué tienes? ―le quitó un poco el flequillo de la frente que estaba empapada de sudor.

Las heridas no muy graves; cortes menores en las rodillas y codos. Moretones en diferentes partes del cuerpo. Su tobillo izquierdo se encontraba hinchado y todo su pequeño rostro raspado. Por suerte Madara no tenía tantos golpes como su medio hermano, había esquivado los arbustos y rocas que había de camino para evitar este tipo de situaciones.

La primera solución de Madara fue llorar sobre el pecho de su hermano, no desde el funeral de sus hermanos; no como era debido llorar. Luego con calma limpió sus lágrimas pues entendió que así no solucionaría nada, pero se pudo desahogar.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Un rubio de ojos verdes estaba sentado sobre una alfombra verde con unos diseños un poco raros de descubrir en realidad. Los muñecos ―si se podían llamar así― de color blanco estaba siendo visto por las personas del festival, no solo eso, varios se reían de los peculiares diseños del niño. Este era nuevamente Okamoto Daiki, que maldecía a cada persona que no entendía su arte.

―Pero qué extraños muñecos ―dijo arrodilla Mikoto que junto a ella estaba de igual manera Kushina.

―No son extraños niña ―frunció el seño―. Esto es lo que se llama arte ―extendió sus brazos como si fueran una maravilla.

―¿Arte? ―Ladeó la cabeza Kushina ante la explicación del niño. Luego tomó un muñeco con muchas extremidades―. ¿Un pulpo?

―No pequeña ―acercó su rostro a ella―. Es un Kyūbi ―sonrió.

―¿Kyūbi? ―se emocionó ella también ante tal rareza.

―Si ―llegó otro niño igual a Daiki pero con un ojo tapado―. Es una criatura que invento el mismo.

―¡El Kyūbi existe! ―le gritó Daiki.

―¡Son puras mentiras niña! ―le gritó Daisuke a Kushina―. El Kyūbi solo puede existir en un manga o novelas ligeras ―se burló―. Yo nunca he visto alguno.

―Vamos Kushina ―se levantó y le tomó la mano a la nombrada―. Es mejor irnos antes de que sigan gritando ―se llevó a Kushina arrastrada.

―Pero… Yo…

―¡Nada! ―le gritó enojada y chocó el hombro contra un depresivo niño pero este ni volteó a mirarla ―Por lo menos debería voltearse para que se disculpara―, susurró para sí misma y observó el símbolo de la familia

―"Con razón no volteó para disculparse o verme por lo menos."pensó Mikoto con el seño fruncido.

―¡Yo sí creo en el Kyūbi! ―gritó Kushina con todas sus fuerzas y agitó su brazo fuertemente despidiéndose.

―Vámonos ya, Kushina ―le sacó de allí lo más rápido posible en búsqueda de las padres de ambas.

Pero el gritó había hecho despertar a Uchiha Fugaku que caminaba depresivamente después de haber salido de comer ramen. La chica no le salía de la cabeza y solo podía pensar en ella. ¡Era toda una Diosa! Pero no podía con él. Soltó un suspiro y vio a los gemelos y sus obras artísticas.

―¿Qué es eso? ―preguntó.

―Ya estoy arto que me pregunten eso ―sonrió falsamente―. Es arte.

―¿Eso? ―por primera vez en la noche se rió. Se tuvo que tapar el estomago para detener la risa que salió de su interior; en medio de su risa descontrolada se volteó y los niños pudieron ver el símbolo―. Eso es todo menos arte ―señaló los muñecos―. Parecen cosas mordidas por bebes recién nacidos.

―¿Qué dijiste? ―se levantó del suelo Daiki―. ¡Acabas de insultar mi arte; tu maldito Uchiha!

―Ya, ya ―intentó tranquilizar Daisuke―. Vea chico usted acaba de insultar algo que se hace llamar arte ―explicó con total naturalidad como si supiera del tema―. Si fuera un artista tomaríamos su comentario en serio, pero ve que usted seguramente no sabe nada.

―Oh~―frunció el ceño y cruzó sus brazos―. Me estás diciendo inculto. No solo eso, también me has dicho que no debería inmiscuirme en pláticas ajenas.

―Y tu dijiste que mi ARTE se hace llamar así, o sea, no es arte realmente ―le habló con furia su gemelo.

―¡Esperen un momento! ―comenzó a detenerlos con la palma en el aire―. ¡Es hora de los fuegos artificiales Daiki, eso es lo que ha dicho el viejo ―intentó huir de la discusión.

―¡Oh, es cierto! ―se fue corriendo del lugar sin importar de lo que estuvieran hablando.

En este festival en especial cada tienda llevaba su propio fuego artificial para iluminar el cielo; no importaba si era comprado o hecho en casa, pero era obvio que el mejor se llevaba el premio del año. Daiki corrió por la escalera hasta llegar al templo más alto donde estaban todos los representantes de las tiendas. Instaló una mini catapulta que según su idea explotaría en el cielo.

―¡Tres, dos y uno! ¡Comiencen! ―gritó una mujer que era la vocera del festival.

―¡El arte es una explosión! ―exclamó Daiki siendo el primero en exponerse.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

El trío ahora llamado sin querer por ellos mismos Ino-Shika-Chō caminaba sin rumbo por el festival. Según Chōza quería probar una nueva comida especial del festival pero los yenes se lo habían gastado en comida. Shikaku seguía quejándose del porque su padre le obligaba a jugar al Shōgi. Inoichi les señalaba el cielo con la boca abierta.

―¡Flores! ―exclamó sonriente el rubio―. ¡Son flores hechas con fuego!

―Exactamente creo que sería pólvora ―corrigió Shikaku levantando el dedo índice―. ¿Por qué tienes que compararlo todo con flores?

―Una creo que me parece un plato de ramen ―sonrió Chōza.

―Quizás sea del puesto de Ichiraku ramen ―habló el de cabello negro―. Solo piensen un poco chicos ―soltó un suspiro―. ¿Sera el Shōgi?

―No pienso siempre en flores, pero sé que en un futuro montare una floristería ―señaló el cielo―. ¡Quiero hacerlo!

―Inoichi eso es algo medio imposible; además somos demasiado jóvenes para pensar en nuestro futuro. Y tú no ayudas en nada Chōza, quieres atraer a las mujeres pero no piensas en tu apariencia física.

―Me podría pintar el cabello de rojo para atraer a las chicas, jeje ―rió Chōza.

―Ustedes no tienen remedio ―se golpeó con la palma de la mano la frente Shikaku.

―En el próximo festival deberíamos buscar algunas chicas ―opinó el rubio del trío.

Ellos en búsqueda de su nuevo amor, un sueño o amigos. ¿Quién sabe? Uno nunca sabe cuánto le duraran los amigos y con qué fidelidad estarán siempre a su lado. ¿Cuántas aventuras tendrán este nuevo e infalible trío?

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Los fuegos artificiales encendieron el cielo con preciosos y bellos colores ―siendo la primera la más grande y glamorosa―. Con ello pudo ver como el pecho de su medio hermano dejaba de moverse que lo conllevó a ver si respiraba. Su respiración era escasa comparada a la de un niño normal, o eso era lo que era lo que creía. Izuna necesitaba de inmediato a un médico.

―¡Ayuda! ―pidió desesperado―. "No me importa ahora tragarme mi orgullo, solo si es por él" ―observó a Izuna con tristeza.

Observó el cielo con unos nuevos ojos, ahora las tres aspas estaban en cada ojo que según su padre era la máxima cantidad de aspas que un Uchiha podía obtener, y no solo eso, hasta allí llegaban los cambios en sus extraños ojos. Su visión en parte quizás había madurado por el estrés y la frustración del momento que estaba viviendo ahora; él no podía hacer nada por su hermano. El alabado Uchiha Madara, un completo inútil.

Recostó a Izuna de un árbol para que pudiera descansar mejor y ver los fuegos artificiales cuando despertara; desde allí tenían una hermosa vista de las malditas flores de fuego que embellecían el cielo que tanto odiaba ahora Madara. Pues sentía que allí dentro se encontraba un ser que le hacía daño a su medio hermano menor, un ser que manejaba más que su padre y su madre; lo que le provocaba daño Izuna.

―Vamos Izuna ―movió el hombro del menor con su mano disponible―. Tienes que ver los fuegos artificiales ―sonrió tristemente―. Tu más que nadie seguro deseaba verlos.

Pero el solo parecía un muñeco que podías mover a donde quisieras. Como una de esas mascotas sucias y golpeadas que adoptas por querer dar cariño y calor a un nuevo ser; un cariño de un ser que no se le había sido dado. Un extraño sonido salió de la boca de Izuna junto con un movimiento raro que lo entumeció completamente.

El ambiente se había tornado húmedo y pequeñas gotas comenzaron a caer del oscuro cielo sin flores ni estrellas. El sonido de las explosiones por ende se detuvo además del grito de toda la multitud por las pequeñas gotas de lluvia.

Madara solo podía ver con nuevas pupilas palidecer a su medio hermano. Las lágrimas que salían ahora de su rostro eran de color rojo sangre ―más bien dicho, eran sangre―.Limpió el liquido que sintió en su rostro ―pensando que eran lagrimas nuevas―; observó el rojo en sus manos llegando a palidecerlo a el mismo y asustarlo. Sus ojos se estaban transformando en algo nuevo, sus tres aspas se unieron. Todo porque su corazón sentía la pérdida de un ser que quería muchísimo. Algo que ni el mismo Madara se había dado cuenta.

―¡Madara-sama! ―gritó Higurashi, una mucama de los Uchiha con algunas heridas en sus propias piernas―. ¿Qué ha pasado? ―preguntó nerviosa. Corrió y se arrodilló hasta Izuna para revisarlo―. Espero me perdone por esto, Izuna-sama.

Le desvistió por completo y le revisó los signos vitales principalmente. Tapó nuevamente al niño después de un rato soltando un pesado suspiro. Madara comenzó a crear un mundo en su cabeza, un mundo que era una ilusión perfecta donde todos podían vivir su propio sueño sin tener que esforzarse.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

La Inuzuka y el Aburame se encontraban corriendo debajo de la lluvia de igual forma que los Hyūga. La primera se calló completa en un charco por sus enormes botas que la hizo lagrimear un poco pues su plan estaba hecho un fiasco.

―Tsume... ―se devolvió Shibi al ver a la niña en el suelo―. ¿Estas bi…

―¡No, no lo estoy! ¡Idiota! ―comenzó a llorar.

Los gemelos se habían refugiado y observaban a los dos empaparse debajo de la lluvia. Hiashi iba a ir a ver lo que pasaba pero Hizashi le detuvo tomándolo del hombro y negó con su cabeza. Pues ella después de todo es una niña de siete años.

―No seas así de orgullosa y tom…―le había extendido la mano.

―¡No pienso tomar tu mano y la de nadie! ―se sentó a llorar debajo de la lluvia. Intentó ella misma con torpeza limpiar sus lagrimas―. Lárgate, bicho raro.

―Entonces ―sonrió―. Tu eres una cachorrita mojada en la lluvia ―le acarició la cabeza con ternura.

―Cucaracha de alcantarilla ―le siguió insultando Tsume con todo el rostro sonrojado.

Shibi con total tranquilidad se quitó el abrigo para dárselo a Tsume que se encontraba en el suelo. Esta vez le extendió nuevamente la mano, pero ella lo cogió esta vez como una buena cachorrita, pero no sin antes gritarle cualquier tipo de insultos al pobre chico. El con paciencia la llevó por todo el festival aunque estuviera lloviendo. Además de que se pudo ver su traje debajo del gran abrigo; era una camisa gris de cuello de tortuga con un par de jeans negros.

A él no le importo las gotas de lluvia pues eran pequeñas y en pequeña cantidad. Llevó a Tsume a un pequeño monte donde le llegaba a ella a más de la cintura, al principio estaba quejando porque era un pequeño lago pero era perfecto para sus botas. Pasó con facilidad con él y se encontraron en medio del pequeño bosque. El olor a humedad estaba incomodando ya a Tsume pero algo que le sorprendió fue las pequeñas luces amarillas que salían por las gotas de lluvias.

¡Luciérnagas!

―Te lo quería mostrar viéndote tan desa…

―Ya no importa ―sonrió mostrando sus colmillos―. ¡Muchas gracias, babosa de pantano!

―Parecen unos tortolitos ―dijo Hiashi con unas venitas alrededor de su ojo tomando té en la tienda―. Ellos no saben que podemos espiarlos con este ojo que te acerca a más allá.

―Y mucho mas allá ―opinó Hizashi―. Deberíamos inscribirnos en el club de natación.

―Esa idea es un poco arriesgada ―sorbió un poco de su té―. Creo que Shibi le gustan las «Tsundere».

―Y a mí me parecía que eran las «Kūdere».

―Quien sabe ―sorbieron al mismo tiempo.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Higurashi se dio cuenta del shock en el que se encontraba su amo e intentó despertarlo con palmaditas en las mejillas y allí se dio cuenta que en sus manos había sangre, pero que no provenían de ella, si no de su pobre amo que observaba hipnotizado la luna con unos extraños ojos. Unos que ella nunca había visto antes en todos sus años de la familia Uchiha.

―"¿Qué ves reflejado en la luna Madara-sama?" ―pensó―. "Con esos ojos que quizás, ni tus antepasados pudieron obtener… ¿Qué puedes ver?"

La lluvia comenzó a caer de manera más rápida y numerosa; con ello el extraño lazo rojo se lo llevaba el agua cuesta abajo junto con las esperanzas de Madara. El niño observó como los hilos se iban por la bajada, el Uchiha mayor torpemente quería tomarlos pues para él eran como su «hilo rojo del destino» con su medio hermano.

Unas cuantas gotas cayeron sobre el rostro de Izuna ―pues las hojas del árbol impedían que llegaran todas―, haciendo sus pupilas vibrar y finalmente abrir sus ojos lentamente. Sus ojos negros ―a diferencia Madara― veían todo borroso y sus sentidos los sentía todos muy lejos de sí. La mucama al ver esto, simplemente lo tomó en brazos y lloró.

―¡Madara-sama! ―gritó ella entre lágrimas como pudo―. ¡Está despierto!

El niño dejó de seguir a aquel hilo rojo y se devolvió entre caídas y suciedad. Con torpeza se acercó a su medio hermano.

―Izuna ―cayó arrodillado a un lado―. Pensé que habías muerto… ―susurró.

Izuna solo pudo ver como un rojo resplandeciente desapareció del rostro de su medio hermano, como si fuera un fuego artificial. Madara abrazó con fuerza al menor con unas lágrimas brillando en su cara; Izuna no entendió la acción y solo se sorprendió. La mucama solo sonrió al ver tal escena conmovedora de hermanos.

―¡Que hermosa reconciliación! ―gritó Higurashi secando sus lagrimas―. Ahora el beso y…

―¡Ni se te ocurra decir algo como eso! ―le regañó Madara―. Además me hiciste pensar que mi hermano estaba muerto. ¡Estas despedida!

―No diga eso Madara-sama. ¡Me disculpó de todo corazón! ―hizo una reverencia―. Pero si lo que quiere es verme fuera de aquí…

En este preciso instante Izuna se levantó del suelo apoyándose del árbol. Todos le miraron sorprendido.

―¿Pero qué demonios? ―preguntó con furia Madara a su mucama―. Hace un momento lo habías dado por muerto ―señaló a Izuna.

―¿Eh?¿Yo? ―se indicó el mismo―. Solo sentí repentinas ganas de dormir y lo hice.

―A mí nunca me dijeron que para ser mucama también tenía que ser médico ―se defendió―. Solo hice lo que me enseñaron en la preparatoria.

―"¿Cómo demonios es una preparatoria?" ―soltó un gran suspiro Madara―."Ese mundo que acabo de ver…" ―se observó las manos―. "¿Realmente existe?"

Izuna se había visto las manos de igual manera, pero por distintas razones. La cosa roja que lo unía con su medio-hermano ―como seguramente prefería llamar Madara― no estaba. Sintió dentro de sí que lo trataría como antes, como un ser que no debía existir; un error de la vida.

―Pequeños amos, es hora de volver a casa ―avisó Higurashi pensando en los momentos que paso con los niños.

―Está bien ―aceptó Madara fácilmente―. "Así curaran más rápido a mi hermano" ―miró a Izuna.

―No, no quiero ―se negó Izuna tomando el paraguas con sus dos manitas.

―"Todavía carga el paraguas. Ahora que lo pienso ese paraguas se lo dio Hansha" ―pensó Higurashi.

―Nunca lo soltó ―susurró Madara.

―¡Ya nos asustaron bastante! ―exclamaron los demás mucamas y mayordomos con traje ninja que comenzaron a llegar de todas partes―. ¿Cómo podemos creerle a ambos ahora? ¡Imagínense cuando Tajima-sama y Kagami-sama se enteren!

―Pueden creerle a él ―dijo con Madara con firmeza ante todos―. El habla con total sinceridad en sus palabras.

―Querido ―abrazó Hansha a su hijo―. ¿Estás bien?

―Estas son ordenes del próximo heredero ―ordenó Madara―. Escuchen a Izuna con atención; y tu también Hansha ―observó a esta en especifico con rudeza.

―Está bien ―se alejó de su hijo. Se colocó firme como todos los demás; hicieron un semicírculo alrededor de los dos Uchiha―. "No me agrada ni un pelo de tu cabello Madara…Ni un pelo" ―pensó.

―"Es lo que diría todo un buen líder, Madara-sama" ―sonrió para sí misma Higurashi y desvió la mirada ante Hansha―. "Y nunca sentir misericordia es parte del trabajo pequeño…"

―Primero que nada ―empezó a hablar Izuna con un tono de pena―, quiero…

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Había un pequeño trío que caminaba debajo de la lluvia con una enorme babosa encima de su cabeza. El peso se había incrementado y por ende iba alentando el caminar de los niños. Pero Tsunade no dejaría su preciosa babosa atrás, tampoco dejaría que se encharcara. Orochimaru que iba delante de la fila ―por ordenes de la rubia― ya no podía ver pues la cabeza de la babosa iba cayendo lentamente porque estaba absorbiendo cada vez mas y mas agua. Jiraiya veía la retaguardia de Tsunade que según él no era nada «redondita».

―¡Miren allí! ―gritó Orochimaru viendo unas escalerillas que daban a un diminuto templo. Luego recordó―. "¿Cómo pueden ver si están detrás de mí?" ―sonrió con sarcasmo―. ¡Empezaremos a subir unas escaleras que dan a un templo! ¡Tengan mucho cuidado! ―gritaba pues la lluvia ya comenzaba a incrementarse y ensordecer los demás sonidos.

Comenzó a subir cada escalón con mucho cuidado para que sus amigos de atrás lo imitaran y no se cayeran. El pensó con mucha decepción que Jiraiya era muy torpe y podría caerse, por ello, debía hacer que Tsunade lo imitara con mucha atención. Sostuvo con mucha fuerza el peluche lleno de agua y subió con lo que pudo; Tsunade solo se sorprendió por el acto de Orochimaru pero le entendió el mensaje, de vez en cuando daba una mirada hacia atrás para ver a un Jiraiya que no paraba de ver el agua correr por la escalera con una sonrisa torpe en su rostro. Esos eran los niños que le agradaban a Tsunade y soltó una pequeña risa para sí misma que nadie la pudo escuchar.

Con gran esfuerzo los tres pudieron refugiarse en el templo donde no había nadie; ni si quiera parecía un lugar para que pueda vivir una sola persona. La humedad de la madera vieja se sentía en el aire; «un lugar que se utilizaba en algún momento para rezarle a algún Dios de esta pequeña montaña» fue lo primero que pensó Orochimaru sin dejar de sostener el peluche como los otros tres.

―¡Vamos a exprimirle! ―gritó el paliducho―. ¡Así haremos que el peso baje! ―explicó.

El de cabello blanco fue el único que dudo sobre la decisión de Orochimaru, pues Tsunade y el antes nombrado ya tenían sus brazos rodeando el peluche pero sin apretarlo; no lo iban a hacer si Jiraiya no se les unía.

―¡Vamos Jiraiya! ―gritó Tsunade con el seño fruncido―. ¡O te golpeare!

Jiraiya asustado por la amenaza de su amiga abrazó el peluche y en el «Tres, dos, uno» que cantó Orochimaru apretaron con toda su fuerza. Ambos chicos sintieron lastima por el peluche al ver la parte apretada de Tsunade, quizás lo había apretado con mucha fuerza que su partecita quedo como una pasita y un pitillo al mismo tiempo.

Los tres colocaron el peluche en el suelo y comenzaron a exprimir sus yukata que estaban empapadas por la creciente lluvia que no parecía parar. Jiraiya y Orochimaru comenzaron a quitarse las suyas delante de Tsunade ―de todas maneras tenían pantaloncillos grises puestos― y exprimirlas para dejarlas secar un momento.

―¡Kyaaaaa! ―gritó ruborizada hasta las orejas la rubia―. ¡No! ¡No en frente de mí!

―¿Qué? ―preguntó Jiraiya extrañado―. De todas maneras tenemos pantaloncillos ―mostraron ambos sus pantalones cortos de color gris.

―¡No quiero ver a un hombre semidesnudo! ―se cubrió los ojos con una sonrisa―. Excepto si es un supermodelo ―indicó levantando su dedo índice.

―¿Estás diciendo que somos feos? ―exclamó Jiraiya.

Orochimaru tranquilamente empezó a exprimir su yukata y a sacudirla. Intentó lo más posible sacarle el agua; igualmente se lo hizo a la de Jiraiya. Aunque por fin la lluvia parecía cada vez mas alejarse.

―Claro que si ―no dejo de cubrirse los ojos―. Uno parece una serpiente ―señaló a Jiraiya―, y el otro un sapo ―señaló a Orochimaru.

―Tsunade ―comenzó Orochimaru―, nos señalaste mal ―soltó un suspiro.

―Y tú tienes la cara y la planidad de una babosa ―señaló a Tsunade frunciendo el seño.

―"¿Planidad es una palabra?" ―pensó el niño pálido―. "Debería preguntárselo un día de estos a Sarutobi-sensei"

―¡Escuche de donde provenía el sonido Jiraiya! ―lo golpeó en la mejilla aun manteniendo los ojos cerrados―. No necesito verte para saber donde estas ―mostró una sonrisa macabra mientras se sonaba los dedos de las manos.

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

En una tienda en particular de comida del festival, unos chicos comían con tranquilidad unos «Rollcake Deco» adornados con fresas. Una viejita en una yukata rosada le sirvió «té de oolong» y los trato como cualquier persona del festival, cosa que a Uchiha Madara le había impresionado pues todos le conocían; pero quizás ya no le molestaría. La viejita les sonrió y se fue de la mesa.

―Bueno, en parte estamos solos ―habló Madara con su sonrisa sarcástica en el rostro.

Detrás de ellos se encontraban todos los «mayordomos» y «mucamas» comiendo «Mitarashi dango» junto con diferentes jugos y otros bebidas alcohólicas. Claro, si a eso se le puede llamar un mayordomo o una mucama.

―"A pesar de tener seis años pensó como un buen líder. En algo que nos beneficiara a ambos" ―pensó Higurashi con el seño fruncido―. "Pero Madara-sama es más astuto" ―comenzó a morderse la uña del dedo gordo―. "Y no lo digo por la diferencia de edad…" ―observó a Madara y mostró su alegría alzando el vaso con jugo de fresa―. "¡Lo siento Izuna-sama! ¡Pero yo apoyare en lo que necesite Madara-sama!" ―comenzó a ser el centro de atención.

―Pero que loca ―volteó su mirada solo para ver a su mucama―. Seguramente la sacaran del festival por esto ―susurró Madara para sí mismo con una sonrisa.

―¿Por qué sonríes? ―preguntó el pequeño Izuna viendo a Madara con curiosidad.

―¿Ah? ¿Estaba sonriendo? ―le observó con la punta de sus ojos―. Solo me quejó de una mucama que despedí hace unos momentos ―rió.

―"Muy bien pensando Izuna" ―sonrió para ella misma―. "Sabes que hacer en este tipo de situaciones, pero…" ―observó la escena entre los dos hermanos―. "No me gusta ese tipo de relación que llevas con ese niño que también lleva la sangre Uchiha" ―frunció el seño.

Los dos hermanos terminaron de comer y pagaron a cuenta de los Uchiha por su puesto. Ellos se detuvieron en la entrada de la tienda para observar cómo se hacía con los largos minutos la lluvia menor.

―¡Oh! ¡Antes de que la lluvia termine! ―exclamó sorprendido por la rapidez con la que podría terminar la lluvia. Se devolvió a la mesa y tomó el paraguas―. Casi se me olvidaba "Me estaba divirtiendo mucho con mi hermano" ―rió y observó a sus lacayos―. La segunda orden es ir a caminar debajo de la lluvia con mi hermano. ¿Ok? ―frunció el seño intentando colocar una cara de miedo como su padre―. Si quieren, pueden seguirnos… Pero no nos perderemos.

Madara había escuchado todo con sorpresa. Esperó a que llegara su pequeño hermano y que este abriera con dificultad el paraguas; las gotas de lluvia le rebotaron al abrir el hermoso paraguas rojo con «sakura» de color blanco por todos lados y el mango de bambú. Sacudió un poco el agua que le había caído y comenzó a admirar el paraguas. ¡Era un «wagasa»! Pero Izuna al ser un poco pequeño no sabía cómo referirse a él, o su madre, nunca le había explicado sobre él. Madara sonrió; «de regreso tendré que explicarle lo que es y los diferentes tipos que puede haber» pensó como buen hermano mayor.

―¿Listo? ―preguntó inocentemente Izuna sin saber lo que pensaba su hermano mayor realmente.

―Claro ―asintió Madara con una pequeña risita.

Habían pocas personas por la ocurrencia de la lluvia caer el día del festival; claro mientras estaban con su persona más allegada o apreciada a nadie le molestaría mojarse el hombro izquierdo o darse golpecitos con un wagasa ―cosa que le pasaba a Madara―. Todo por ver la sonrisa extendida de ahora su proclamado hermano ¿hermano? Pero… Izuna lo tomaba por hermano ¿no? No le había llamado nunca hermano y eso empezó a deprimir al Uchiha mayor.

Izuna se preocupaba mas por hacer que Madara no se mojara ―cosa que se sabía que fallaba―, y con ello se mojaba el hombro derecho; el wagasa flaqueaba por el peso con el que debía cargar el solo y no solo eso, debía seguir el ritmo de los pasos de Madara.

―Izuna ―habló Madara seriamente―. ¿Por qué tu…

―"¿Sera que me regañara por lo del paraguas?" ―pensó deprimido el Uchiha menor.

―¿Por qué nunca me llamas hermano? ―preguntó colocando un dedo debajo de su mentón―. Sé cómo te trate pero… ¿Nunca intentaste llamarme hermano?

―"Solo es por eso" ―se alivió―. Realmente fue porque pensé que te molestaría… ―habló.

―"Quien sabe…En esos momentos me hubiera molestado… ¡Uno nunca sabe Izuna!" ―pensó con intensidad Madara.

―Además, tu nunca me llamaste hermano menor.

―Cierto ―opinó Madara―. ¡Desde ahora, Uchiha Madara, te da el privilegio de llamarlo hermano! ―exclamó al menor con total dulzura.

―Sí, hermano ―asintió Izuna.

Madara se había distraído por la conversación y observó el hombro mojado del menor, y no solo eso, también la respiración agitada por llevar el wagasa y su ritmo. El mayor tomó de un tirón el wagasa y se acercó más a su hermano menor. Esta vez el wagasa estaba levantado de tal manera que los dos pudieran caminar debajo de él con paz.

―Así es más fácil ―se ruborizo avergonzado―. ¿Ves?

Al rato de caminar debajo de la lluvia, Madara sintió una calidez que le recordó a algo rodeándole la mano que cubría el palo de bambú. Los ojos de Madara se desviaron un poco para ver a un Izuna con la cara completamente roja y su pequeña manito rodeando la suya. Por extraño que suene, a ambos le gustaba esa calidez, esa clase de protección.

―Esto es quizás… ―observó a Izuna con la comisura de sus labios levantadas―. Esto es lo que llaman Lazos de Hermandad.

―¿Lazos de Hermandad? ―preguntó el menor.

―Si ―asintió―. Es como el lazo rojo que unía nuestras manos, pero ahora es invisible…

«Y nos unió, como eternamente esta lluvia unirá al cielo y la tierra»

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

Rincón de Itachi-san:

Itachi: A que me extrañaban―les saluda a la espalda.

Tobi: Itachi, ¡Para el otro lado! ―voltea a la Uchiha.

Itachi: Oh, ―mira a la cámara―. No vi que eso estaba allí. Gracias Tobi.

Tobi: ¡Tobi es un buen chico! ¡Tobi responderá reviews!

Itachi: y yo ya tenía ganas de responder reviews. Zetsu-chan se lleva todo el crédito ¿Verdad tío? ―le habló al hombre vestido de camarógrafo.

Madara: Sobrinita tengo suficiente dinero como para pagarte un camarógrafo ―se quita la gorra que decía camarógrafo―. Pero mira el lado bueno, tú tienes algo que ellos no.

Itachi: ¿Qué?

Madara: ¡A MI! ¡EL VILLANO MAS SEXY DE TODOS LOS TIEMPOS!

Itachi: Aizen no esta tan mal…

Tobi: Papi esa transformación tuya en el manga es fea. Debes de admitirlo.

Madara: Cállense. Me veo sensual y deberían tenerme envidia. ¡Ese maldito Hashirama debería tenerme envidia! ―ríe maléficamente.

Itachi: Tu padre esta raro…

Tobi: El siempre es así, no se preocupe Itachi-san ―llamó por teléfono a alguien―. Si, es mejor que venga.

Itachi: ¿A quién llamaste? ¿A Sasori-kun?

Tobi: No, ese es el elemento de tortura de la sección de Zetsu-chan. Lo siento, ¡Pero es su novio en el fic y no me molesta en lo absoluto!

Itachi: ¡El primero es el de Cataleya Ikenagi!: ¡Tiempo sin verte! Siempre te veremos sin demora. ¿Se queda en la mejor parte? Eso está en el adn del fic, quedarse en la parte donde más quieren ver. Una larga espera como siempre… Pero no tanto como antes… Solo nos tardamos un ¿mes?

Tobi: Sí, Tobi dice que tienes razón. Deidara-senpai tiene Uchihamonas; siempre nos atrae con alguna de sus cosas. ¡Debe existir como esa rara enfermedad! ¡Así lo piensa Tobi!

Madara: Déjame decirte que él karma hace muchas cosas. Y una de esas es eso, Deidarin no debería querer hacerle cosas malas a Itachin.

Itachi: No me llames así tío. Pues mi hermano menor es un pequeño tonto ―ríe―. El dibujo no está listo "Ni si quiera se ha empezado por la complicación que puede llevar el hacerlo" pero de seguro te lo entregaremos.

Tobi: ¡Ok! ¡Escuchado! ¡Le diré a líder que no vaya por callejones pues puede ser peligroso para toda la población masculina! ―se va corriendo.

Itachi: … Seguimos nosotras. Bueno con Hidan me cuidaría bastante; claro, sabiendo bien como son realmente los Jashinistas. ¿Qué creías? Hablamos de Kakuzu, el que observa a Sasori como cerdito con monedas "Y vestiditos".

Obito: ―llegó por un cable del techo―. ¡Hola a todos! ¿Qué onda? ―se arregló las lentillas.

Itachi: Pero si es un primo. Baja aquí mismo y ayúdame a responder los reviews.

Obito: ―bajó de la cuerda y cae torpemente―. Auch… ―se soba el trasero―. ¡Buenas! Llegó el villano como tío.

Madara: Así se habla sobrino ―sigue grabando.

Obito: ¡Ahora si entiendes a la tía Hikari! Bueno, el abuelo Tajima es alguien…Especial… ¿No? Tobi debía enterarse tarde o temprano. ¿Cómo lo sé yo? ¡Yo lo sé todo! ¿No ves que se supone que estaría muerto en el manga? ¡Ja! TROLL A TODOS.

Madara: Que sobrino tan prometedor.

Itachi: La autora colocó algo para ti en la historia. Ya te abras imaginado unas cuantas cosas tu misma que ella también se imagino al escribir. La autora no admite que es Fujoshi en realidad…

Obito: Así como Konan… Todo se irá revelando con el pasar del tiempo. ¿Te gusto? Tu opinión es importante; nuestra querida Uchiha-fan.

Madara: Nos cuidaremos ¡No te preocupes!

Izuna: ¿Ya se va? ―llegó normalmente por la puerta―. ¡Acabo de llegar! ¡Y todo para regañarte Madara! ¡Eres un idiota! Deja de hacer estas cosas y ponte a trabajar.

Madara: Quien era el lindo hermanito ―le toma la mejilla―.

Izuna: ¿Viste Free!? Culpa a Kyoto animation "La autora lo vio principalmente por la compañía de animación, osea, la nombrada" Algún veras como es que están relacionados… Algún día.

Obito: Bueno a cómo va el fic, lo verá como dentro de 40 años. ¡Porque una linda revelación! Su pasado será lo último en verse.

Itachi: Yo me encargare de todos los pelirrojos.

Madara: Y yo de mi tierno hermano…

Izuna: ¡Nada de tierno hermano!

Obito: ¡Ustedes son graciosos! Gracias por tus parejas, sigue sin gustarte Sakura aunque allá acabado el manga…

Itachi: Yo también quiero una de esas revistas de Sasori-kun, por favor… ―manda el dinero a la compañía de internet de Kakuzu―. Nos vemos en el siguiente capítulo.

Izuna: Y nuestra siguiente lectora es Sacchi v-du: La pubertad no puede matar al pubertado todavía. Ten sospechas sobre Mikoto, es una dulce persona y a la vez extraña.

Madara: Le enviare un mensaje a Tobi para que le diga de camino a Hidan que no mate a Pain ―comienza a tactilar un Samsung S6―. ¿Qué? El estaba ya de camino para avisarle que no anduviera por callejones porque puede ser peligroso. Recuerda que Pain significa dolor asi que Hidan y el se llevaran muy bien por un largo rato ―ríe maléficamente―.

Izuna: ¿Y yo morí?

Madara: Y yo…

Itachi: Aclaremos que todos los presentes estamos muertos ¿sí? ¡Canon!

Autora: CANOOOOOON… NARUHINA CANOOOOON YUJUUUUUU NARUHINA… CANOOOON POR FIN COÑO…POBRE DEL TESTICULO ―se va―.

Obito: ¿Eso es normal? ―señaló a la chica―.

Itachi: esta medio loquita y deprimida por lo de Naruto. La autora agradece el paquete de pañuelos y celebremos con una torta que el Naruhina es canon. Eso te mando a decir.

Obito: ¡Hasta luego! Nos veremos algún día…

Izuna: Hijo, te veo tanto como a tu madre… ¿Cómo está la psicópata de ella?

Obito: Ella está loca por ti.

Madara: Ojala pudiera decir lo mismo. Háblanos más de ti, Izuna…

Itachi: Creo que es hora del siguiente review y es de nuestra querida Sakhory: Buenos días. Buenas tardes o noches. No olvidemos las medias noches o madrugadas. Crepúsculo, luna llena… Ok no. ¿Te gusta? ¿En serio? La autora se tardó por una repentina depresión por no creer ser lo suficiente buena para escribir.

Obito: esa fue una de las razones por la que tardó tanto la otra vez. Lo siento Sasori, eres tan sencillo como la preparación de ramen instantáneo. ¿Complejo? ¿Lo crees? ¡Perdona por la tardanza! ¡Nos gusta las historias complejas en si "Mejor dicho a la autora. Y por eso quería hacer algo diferente con este fic, algo que no saliera de lo común pero que fuera algo original"

Itachi: Hey, el bullying al enano siniestro está prohibido.

Izuna: Pero si tu lo acabas de hacer, le acabas de insultar.

Itachi: Lo que sea. Cumplió el 8 de noviembre mi Sasori-kun; le he regalado un lindo vestido con encaje.

Obito: Tú no ayudas en nada con su imagen. Bueno, son las K del akatsuki… ¡Konan y Kakuzu! Kaguya-sama es la verdadera diosa ¿no? Pero tendremos a Pain en nuestro corazón como el verdadero y único Dios. "Y loco por cierto" Quizás, es que Obito no sabe como vienen los bebés.

Madara: Yo te explicare.

Izuna: El sabe perfectamente como vino.

Madara: Claro, tú ayudaste en ello ¿no hermano?

Izuna: ¡JAJA! Muy gracioso.

Itachi: Pain siempre conocerá una muy buena banda sonora para los momentos oportunos; es el líder.

Obito: Ese chico es suertudo por ver las fresas de.

Itachi: silencio.

Fugaku: ¿Las fresas de que hija? ―llegó por la puerta―.

Itachi: Las fresas con crema que me invitó a comer una amiga.

Fugaku: ¿Qué amiga?

Itachi: Bueno como seguía diciendo… Ese hermano mío hasta es bueno en Yu-Gi-Oh! ¿Quién lo diría? Gracias por admirarme aunque quizás me salga del personaje en realidad, soy una persona que mantiene su objetivo claro.

Fugaku: Como te enseñe hija.

Mikoto: ¡Yo le enseñe eso! ―entró por la ventana―.

Izuna: Mikoto-san, entrar por la ventana no es nada normal. Hidan sabe cuando entrar o eso es lo que ella cree…

Fugaku: ¿Qué hace ella aquí?

Mikoto: ¿O el aquí?

Itachi: "¿Qué hago yo aquí?"

Obito: ¡Pues para qué sirve un pelirrojo! No debió decir que la profesora favorita de Itachi es Orochimaru, ahora tendrán eso en cuenta junto con las otras cosas. ¡Muy, muy , muy complicado el cambio de cuerpo! Pero es algo que se experimenta al escribir y son bienvenidas las nuevas experiencias.

Itachi: Orochimaru-sensei… ―se agacha en un oscuro rincón de la habitación―.

Fugaku: ¿Qué le paso a ella ahora?

Mikoto: Seguro lo aprendió de ti. ¡Son dos gotitas de agua!

Madara: Nuevamente, no es lindo ver a esa albina enojada. Hay muchos secretos escondidos en este fic que ni siquiera se han visto. ¡Pronto saciaremos tu curiosidad!

Izuna: Pensar que era yo tu personaje favorito. Pues deben ser sus poderes de princesa del castillo mágico de Kakuzu. Quien sabe… Hay que preguntarle a Zetsu-chan, ¿Por qué solo es relleno de pavo? ¡4 años! Son bastantes, pronto a cinco! No somos de los fic mas largos pero nos esforzamos.

Madara: Así se habla hermano. ¡Y porque para todo! Esa debería ser la frase que pondré en la mesa de director para verme más genialoso. ¿Y nosotros qué? Necesitamos más comodidades como Kaguya-sama manda.

Izuna: Cualquier cosa eso se le dirá a Kakuzu de inmediato.

Madara: ¿Te ayudo pequeña persona inferior a mí y a toda mi sensualidad? Ok, te ayudare. Mira que los Sharigan saben deliciosos, lo digo por experiencia.

Izuna: Muy gracioso hermano.

Madara: Lo demás quizás te lo responda la autora. ¡No brindare por Naruto! El me mató.

Izuna: Que triste… ¡Nos vemos después Sakhory! Tus comentarios son de lo mas genialoso "Ten en cuenta que yo invente esa palabra"

Madara: Lo que pensó fue mentira… ¡Hasta más tarde!

Fugaku: La siguiente es Faireyx: Por nada, siempre traeremos un capitulo a los lectores.

Mikoto: Somos nuevos respondiendo reviews; pero de alguna manera tenía que darse cuenta pues Pain no puede ocultarle cosas todo el tiempo a su pareja, y menos cosas como esa.

Fugaku: Pero se supieron los sentimientos de ese chiquillo.

Mikoto: Drásticamente volvieron a sus cuerpos pero quizás se sabrá luego el porqué paso todo aquello y como conocí a Deidara. Las tomaremos mucho en cuenta… ¡En serio! Como los comentarios de todas las parejas de todos… ¿Sabes de qué se trata? ¿En serio? Me pregunto si será acertada tu adivinación. Aquí tienes el capitulo y parte del pasado de Madara ¡Cuídate tu también! ¡Bye! ¡Nos veremos en el próximo capítulo!

Izuna: sigue reiko namikaze: Gracias, a nosotros nos encanta tu comentario. Pain y Hidan, el destino los llevo a eso.

Obito: Papá, eso sonó muy dramático. Pobre de mi primo, tienes razón. ¡El no merece nada de eso! ¡Y yo tampoco! Por cierto ¿Dónde estará Tobi? Ese es uno de los últimos pasados que veras ¿sí? Y tomaremos tu pareja en cuenta como siempre… ¡Nos vemos!

Itachi: Yo recuperada de mi misteriosa depresión (Huy, que si tienen algo en común como tu padre). Seguiré con Rubiola: Es la primera vez que te vemos por aquí "O en nuestro caso, leerte". Como decimos por aquí, «Que bueno que te guste», ¿Qué amiga te lo recomendó? ¿Nuestro fic recomendado?

Madara: Eso parece más el fin del mundo que una maravilla. Tomaremos en cuenta la pareja que has dicho ¿Te parecen muy cortos? ¿Cuánto debe durar un capitulo en si para ti? Si no te molesta responder Rubiola.

Itachi: Una nueva o mejor dicho ¿vieja? Lectora, es Trhylogita: ¿Extensos? ¿Nosotros? ¡Qué va! Déjale eso a J.K Rowling o a V.C Andrews; ellas son unas verdaderas autoras (Por si no las conoces son las de Harry Potter y Flowers in the attic respectivamente). ¿Cómo pude tener una sobrina? No lo entiendo, pero es super cute y la quiero…

Madara: ¡Que hasta yo hago fiesta por el NaruHina! ¡En serio que sí! Oh, como me encantaba el personaje de Hinata. Su personalidad me enamoró por completo…

Izuna: ¡Aja! ¡Te tenemos pequeña bribona que no dejaba reviews! Bueno pero ya que, no importa, nos terminaste dejando un lujoso y hermoso review. ¡Y así fue! Mira abajo que la autora te dejara un mensaje personal. Cuando llegues en lo profundo de esta página ¡Sí! Encontraras un pequeño mensaje y corto mensaje para ti.

Fugaku: Yo, el padre de Itachi, te responderé el review Arise chan: Viendo que no dejas muchos reviews entonces debería ser un alago para nosotros el que te tomes tu tiempo a pesar de que no te gusta.

Mikoto: Gracias por decir eso de la historia, la autora hace lo mejor que puede. ¡Parejas anotadas! Huy hay que hacer una votación para que se vea el nuevo resultado de todo esto. ¿Eso no es algo de incesto?

Izuna: ¡Nada de MadaIzu!

Madara: Mi hermano me ama, yo solo se ―sonrió.

Itachi: ¿Te gusto yo? Gracias, alguien que dice que le gusto. Eres una buena chica Arise ¿Te puedo decir así? Solo soy una chica que prefiere ahorrarse las molestias y las palabras en muchos sentidos.

Autora: viendo cómo va todo, es cierto que cada review que deja cada uno de ustedes me inspira a por lo menos asomar mi cabeza por la historia, a pensar en ella. Ustedes hacen que mi cabeza no deje de trabajar por el fic. ¡Muchas gracias Arise chan, por esa frase muy cierta! Ustedes son aquellos que me inspiran en todo. Alegría en esta navidad para tu familia. ―se va.

Itachi: La autora viene y va como le da la gana…

Madara: Me dicen mis contactos de Zetsu-chan no la deja entrar por alguna razón.

Izuna: ¡Aquí tenemos a Marceline Gash: ¿Eres nueva o vieja? Pues creo que tienes otro nickname porque no te habíamos visto por aquí; según el nickname. Pobre de ti y de algunos, ya he escuchado eso de lo de no poder copiar en FanFiction, pero creo que eso va más a lo que el plagio.

Madara: Este fic es tan malo que no sufrir por eso, ¡Hay que estar orgullosos de eso!

Izuna: ¿De ser tan malos como para no ser plagiados? ¡Eso suena más deprimente que orgulloso! ¿Tenían chiste cuando copiabas algo de un fic? ¿Qué hacías, copiabas las frases qué más te hicieron reír? ¿Somos divertidos como Killer Bee?

Itachi: ¿Desde cuándo ese pulpo es divertido? ¿Qué tipo de comparaciones son esas, Izuna-san?

Izuna: ¡Ssshh! No lo invoques. Muchos Sharingan reunidos en un solo lugar; puede venir a robar los ojos de cada uno.

Itachi: ―se deprime en una esquina―. ¡Noooo~!

Madara: A la pobre ya le dio algo cuando escucha la palabra prohibida. ¿Qué? A mi también me pareció triste el final de Naruto. Horrible, ¡Kishimoto me ha matado! No merecía morir.

Izuna: De hecho si, eras el antagonista.

Fugaku: Piensalo de esta forma, todos los Uchiha reunidos aquí están muertos.

Mikoto: Quien sabe… Mira que Bolt tampoco tiene el Byakugan y que ese niño tuviera el Byakugan… Eso si habría que verlo; ¿entendiste? Verlo, Byakugan.

Fugaku: Mikoto, tus chistes son malos.

Mikoto: Bueno pero soy hermosa y joven. Quizás para el próximo capítulo comience otra encuesta; ¡¿Hay que hacerla cada cuatro años!? No, pero estaba buscando la ocasión indicada para crear otra, pero está entre personajes o parejas… ¡Pero ella vera!

Izuna: Cuando te refieres a "sus" personajes es a los que ella creo de su imaginación (Padres, madres, exesposas, mucamas) o los normales que vez en todo el fic: Itachi, Deidara, Sasori ¿A qué te refieres con esos cosplays? ¿De quién quieres que haga ella cosplay? Ella manda a decir que sería muy divertido hacer de cualquiera.

Madara: Que puesto le darías al fic entre tus favoritos ¡Y se sincera! La Autora pide total sinceridad y también pide ¿Qué otros fics de Naruto lees que les recomiendes?

Obito: Pobre, pero los estudios son importantes ¡Mucho más que este mediocre fic! "En el que no aparezco mucho" ¿Te gusta como ella escribe? ¿Qué es lo que más te gusta? Hay algo que te llamó la atención desde el principio ¿Qué fue? ¡Tu profesora de dibujo esta en lo cierto! ¡A la Autora le gustan las novelas larguísimas y más si tienen continuación o llamadas sagas! (A lo Harry Potter).

Izuna: Les tomaste cariño a estos personajes. "A pesar de ser de Kishimoto, son parte de lo que nosotros conformamos la historia, con diferentes gustos o cosas que nos diferencian de las otras historias; eso es más que obvio" Pero, ¿Le tomaste cariño fue a los de Kishimoto, no?

Madara: Ella te manda a decir que eso lo tiene todo planeado; muchas partes del fic en un futuro ya están planeadas desde un comienzo y otras se fueron creando con el pasar de esta historia. Por ejemplo, la importancia de mi personaje…

Fugaku: Se despiden de ti todos los Uchiha desde el rincón de mi hija Itachi que están irónicamente depresiva en un rincón. Claro que si, alguien siente algo por ella pero ssshhh… ¡Yo no te dije esto!

Mikoto: ¡Fugaku no puedes andar diciendo ese tipo de cosas! ¡Tienen que ser sorpresa estúpido! ―lo golpeó―. ¡Nos vemos!

Madara: Ahora vamos con el sr d la noche: Mitad noche mitad animal.

Izuna: Claro, ahora eres reguetonero…

Madara: ¿Por qué no? ¡Si ellos pudieron hacerse famosos con esas canciones yo también puedo hacerlo! ¡Ya soy como un negro pero blanco!

Izuna: Eres decepcionante… ¿Eres hombre no? Eres el segundo hombre que nos lee…

Madara: ¡Genial! ¿Somos tu favorito? ¿En serio? Quizás es porque no has leído mucho…

Izuna: Mejor así, intentaremos estar en tus favoritos lo más posible. Ciertamente nunca esperamos ser el favorito completamente de alguien; mientras mi hermano no meta la pata.

Madara: ¿No es tierna la envidia de hermanos? ¡Ese idiota de Hashirama piensa que me ganara en la pelea de preparatorias, pero está equivocado! Ese cabeza hueca deprimente. Gracias por seguirnos, estaremos esperando siempre tus comentarios ¿Ok?

Mikoto: ahora nos lee gianmi: Gracias por tu comentario y por leernos; por el favorito también ¡Nos veremos en el próximo capítulo!

Itachi: ¡Por último pero no menos importante ArtPro!: Por fin tienes una cuenta en Fanfiction. Si, tenías tiempo; quizás mejor dicho, tenías tiempo sin leer, porque sabemos que cada vez que lees dejas tu amable comentario constructivo y positivo. Sasori-kun siempre seguido por sus fangirls… Si deseas entrar a su página web para ver más de las imagines de Sasori es…

Obito: ¡No deberías recomendar a tu novio para esas cosas! ¡Es como venderlo!

Itachi: ¿Tú crees? No lo pensé de esa manera…

Obito: ¿De qué manera lo pensaste? ¡Mejor no respondas!

Itachi: ¿Crees que valió la pena? Gracias entonces, me imagine que ese cosplay de Miku te gustaría. O el tío Madara sabia; intencionalmente el lo sabe todo, mejor no preguntar. ¿Inspiración? Si ustedes son nuestra inspiración; nosotros no escribimos egoístamente, siempre pensamos en ustedes. Cierto, ya no eres un Guest. Bueno normalmente el nickname que utilizo es…

Obito: Pobre Autora o escritora… Ser azotada por sus propios lectores, eso es un poco…Bueno, si ella se deja la llamare HidanTwo.

Madara: Me sorprende tu originalidad sobrino.

Izuna: Solo hay que mirar el manga Madara, ponerse de nombre falso Tobi tampoco es que tuvo que pensar mucho. Solo tuvo que repetir su nombre muchísimas veces y el resultado fue ¡Tobi!

Obito: Muy gracioso Papá, tío. ¡Tienes razón! ¡Este Fic no forma solo la escritora, sino sus lectores, sus visitantes, sus imágenes! ¡Ustedes también son parte de la historia! Gracias, creo que ella mejora al escribir cada vez un poco con cada capítulo y tus correcciones son muy útiles. ¡Waaaahh! ¡Se te quemó! Ssshhh… Es que nadie sabe que todos están ligados entre sí. Todo conspiró para que todos los chicos se conocieran en la misma preparatoria. ¿No crees?

Tobi: ―llegó de la nada todo sucio y con una máscara de la cara de Obito ver. Biju―. Ya le he… ¿Oh, le están respondiendo al lacayo de Tobi? ¡Hola lacayo! ―saluda energicamente―. ¿Por qué esta máscara? ¡La naranja esta en un caos total y las Maids de Tobi la están restaurando! ¿Qué? Tobi solo jugo uno de FF y le aburrió eso de por turno; eso si, Tobi admite que la historia algunas veces suelen atrapar que tienes que jugar así sea por turno. No eres el único que se queja lacayo sobre eso de FF ¡Pero quizás el plagio a muchos otros fics ya era mucho! Aunque Tobi no lee mucho fics, sabe que el plagio existe. Si la autora fuera como Kishimoto Tobi cree que entonces serian como Dios manda, 20 páginas, pero con letra mas grande para que abarqué pues es normal. Quizás sea lo mismo. ¡Precious Days in Akatsuki somos todos!

Mikoto: Si, una pregunta fue inspirada en Venezuela, o varias, no recuerdo bien pues no estuve. ¿Qué puede decirnos Madara respecto a Hashirama-san?

Madara: Que ese idiota nunca podrá conmigo. ¡JAJAJAJAJA!

Izuna: No pregunten, los dos están bien loquitos.

Fugaku: Claro, mi hija sabe perfectamente que hacer en cualquier tipo de situación y en cualquier caso que se presente ante su Sharingan. Pues que se le podía hacer, ese fue el pensamiento del líder de Akatsuki favorito de todos.

Itachi: Si, es mejor no leer los review de otros lectores, así les vendría mejor a los demás porque se pueden llevar muchas sorpresas antes de leer. Tienes que leer señorito universitario, pero también dormir, no lo hagas tan tarde. Recuerda, primero los estudios y después los gustos. No pares con eso; a mi me gustó en lo personal. ¡Nos veremos en el siguiente capítulo!

Izuna: Creo que eso es todo por ahora, ya se acabaron los review por los momentos.

Obito: ¡Esperen! ¡Itachi quiere decir algo!

Itachi: Les responderé que significa cada cosa en particular, o las palabras extrañas y sus conceptos; Saber mucho debe servir de algo:

Kagami: Nombre de la madre de Madara, su significado es espejo.

Hansha: Nombre de la madre de Izuna, su significado es reflejo; lo que conlleva a Tajima a elegirla quizás por recordarle a su esposa.

Shisho: Significa bibliotecario directamente del japonés. Prácticamente Madara le dice, señor bibliotecario.

Yukata: es una vestimenta típica japonesa hecha de algodón. Se usa principalmente para el verano o estaciones cálidas. Es mucho más ligero que el kimono porque no tiene una capa que cubre normalmente a este y porque no es de seda.

Obi: es una faja ancha de tela fuerte que se lleva sobre el kimono, se ata a la espalda de distintas formas. Existen muchos tipos de obi y formas para atarlos y cada uno para una ocasión distinta.

Geisha: es una artista tradicional japonesa, cuyas labores constituían, tras un aprendizaje que podía ser tanto desde los 15 años o de la infancia; su función eran entretener en fiestas, reuniones o banquetes tanto exclusivamente femeninos o masculinos o mixtos.

Walkie-Talkie: Es un aparato portátil que permite a una persona comunicarse con otra que se encuentra a corta distancia, gracias a un sistema de emisor y receptor de ondas radiofónicas.

Mayordomo y mucama: Le hacen énfasis a los de los Uchiha porque pueden ser todo y hacer todo como se ve en el capítulo. Espías, ninjas, francotiradores y claro, te sirven galletitas y leche.

Spandex: o también llamado elastano, es una fibra sintética conocida por su gran elasticidad y resistencia.

Tantō: es un arma corta de filo similar a un puñal de uno o de doble filo con una longitud de hoja entre 15 y 30 cm. A primera vista puede confundirse con una pequeña katana, pero su diseño es algo diferente a una. El colmillo blanco de Konoha usa una igual en el manga de Naruto.

Star wars: también se conoce como la Guerra de las galaxias, es una franquicia de medios estadounidense bajo el concepto de la opereta espacial épica, concebida por el gran director, guionista y productor de cine… ¿Quien será? ¡Taran! George Lucas.

Jedi: son (En el universo ficticio ya explicado de George Lucas) personajes de gran poder y sabiduría que siguen el lado luminoso de La fuerza, que pertenecen a una orden mística y monacal llamada la Orden Jedi (que originales), tienen su cuartel general y templo en diversos planetas. El punto es que son parte de la guerra de las galaxias y ¡ya! No me gustaría extenderme con esto como Wikipedia lo hizo…

Tsume: el nombre de Izunuka Tsume, su nombre significa garra, si no mal recuerdo.

Kiba: ¿Quién será? Bueno, su nombre significa ¿Qué? ¡Ah, ya! Colmillo, por eso el comentario de los hermanos.

Kuromaru: El perrito que pronto tendrá Tsume o cachorrito tendrá este nombre que significa "Kuro" de oscuro o negro y "Maru" de perfección o el círculo.

Rollcake Deco: Es un rollo dulce decorado por fuera con cualquier cosa que el creador desee. Tiene forma de un cilindro, además de estar relleno de una deliciosa crema dulce y de trocitos de fresas o cualquier fruta. En mi opinión, son deliciosos (Me gusta visitar la tienda de dulces, yummy)

Té de oolong: es un té chino tradicional que queda entre el verde y el negro en oxidación que le da un característico tono azulado. Está entre los tipos de té más populares servidos en los restaurantes chinos típicos. (Si entro al club de té, es para tomar este té todos los días).

Mitarashi Dango: es un dumpling japonés elaborado con mochiko (harina de arroz), y relacionado por tanto con el mochi (pastel de arroz glutinoso). Se sirve a menudo con té verde; Cubierto con un sirope hecho con salsa de soja, azúcar y almidón. (Este Dango en particular me recuerda a una persona…)

Sakura: Es una hermosa flor de color rosado o algunas veces se puede apreciar blancas, es la flor nacional de Japón. ¡Viva Japón!

Wagasa: Estos "paraguas" son de madera de bambú y el papel washi, que es hecho de manera artesanal muy delicado, pero son fuertes y duraderos a la final.

Obito: ¡Gracias Itachi por tu ardua explicación!

Itachi: Se me ha agotado de tanto hablar…

Madara: Bueno, tu que ni hablas por dinero… Es obvio de ver mi querido diccionario andante.

Fugaku: ¡Esa es mi hija!

Mikoto: ¡Es mas mía que tuya!

En algún otro lugar…

Sasuke: Yo debería ir a un lugar pero no recuerdo cual era…

Volviendo al rinconcito.

Izuna: Ya ha sido mucho y es hora de terminar, esto se ha extendido muchísimo. Pero igual les deseamos una feliz navidad por si acaso no nos vemos. ¿No crees?

Todos los Uchiha: FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑOS NUEVO.

Tobi: Pero no son antes sin decir lo que vendrá… Y en el próximo capítulo de ¡Precious Days in Akatsuki!: "Madara tuvo su adolescencia, conoció a su rival que posiblemente le haya cambiado la vida y no solo eso ¿Qué es la preparatoria para él? ¿Cómo obtuvo su primer amor y quien fue? Realmente, los hermanos no solo están conectados por un hilo rojo; todos están conectados para que llegara a haber un futuro como el que conocemos… Por eso, ese parque, ese rival, esa chica de la guitarra, quizá crearon a lo que es él ahora mismo."

Obito: Todo y mucho más en el Capitulo 27: Senderos de vientos nuevos.

Madara: Porque hay cambios drásticos que pueden cambiar tu vida por completo.

Uchihas: Felices fiestas~

Itachi: Y recuerden, los Uchiha mandan sobre todas las cosas. Sayosayoo~

¿El rincón de Itachi-san quitara el protagonismo de la sección de Zetsu-chan? ¿Mikoto y Fugaku dejaran de pelearse por su hija? ¿Madara dejara de creerse el mejor villano? ¿Izuna dejara de buscarle pelea a su hermano por todo? ¿Obito hará lo mismo con Kakashi? ¿Sasuke algún recordara que lo que debía hacer era ir al rincón de Itachi-san? ¿Por qué no aparece Sarada? ¿Y Shisui (el amigo con derecho de Itachi)? ¿Falto Tajima también? ¿Obito dejara algún día a Itachi terminar de decir algo? ¿Cuál será la URL de la página de nuestro escorpión de relleno? ¿Qué tan bien vieron el capitulo? ¿Tan mal estuvo? ¿Shibi y Tsume para pareja Crack? ¿Saben quienes son Daiki y Daisuke? Y lo más importante… ¿Escribo lo suficientemente bien (¿he mejorado en algo con los años?) y nos seguirán leyendo?

๑ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸ .·´¯`·.¸¸.·´´¯`··._.·´¯`·.¸¸๑

PUEDE CONTENER SPOILER (Además de ser comentarios personales)

Deidara-Inuzuka:

¡Woah! ¡Ya estrenaron Naruto The Last! Todos los personajes femeninos son súper delicados y el ambiente que se siente alrededor de ellos es: Impecable. Cuando vi el tráiler ―pues es más que obvio que no he visto la película―, olí el ramen en mi habitación; y no creo que solo fuera porque Teuchi-san haga buenos ramen "Como siempre ¿no?" El diseño de Aburame Shino es demasiado sensual ¡Me mató! Y el de mi Inuzuka favorito es lo suficientemente salvaje para desgarrar mi corazón.

Por cierto después de la película (cuando sales de la sala de cine), vendían cosas de Naruto, ¡Queria el poster con Iruka-sensei comiendo ramen y la camisa que tienen que dice Naruto & Hinata con dos chibis de ellos! No solo quería eso, el CD que venden también lo quiero, creo que trae todas las músicas (Opening y Ending) de Naruto Shippūden. Es interesante como se compra una entrada en Japón, es como un cajero pero…de entradas de cine, sin una persona.

Esos no tendrán nada, pero lo que es NADA, de protagonismo, ¡Nada! Ni que lo hubieran tenido en el manga como Shikamaru, Gai-sensei o Hinata ―por así decirlo―, pero no me importa pues se lo que son; unos simples personajes que quizás puedas desechar y nadie se daría cuenta si desaparece misteriosamente del manga o muere; ese es mi pesar. ¿No es triste? Bueno, a ustedes les gusta mayormente Akatsuki y lo entiendo; tampoco les importan estos personajes ―aunque yo también amo a Akatsuki―. Sé que no me entenderán pero de todas maneras esta Hyūga Hinata y Uzumaki Naruto en la película ¡Hay que verla! ¡El Naruhina se ha vuelto canon!

Naruhina C-A-N-O-N

Lo siento estoy muy feliz y ya voy por la reunión de los kage en el anime de Naruto (el manga si lo vi completo sin falta). Ahora que terminó Naruto creo que comprendí los sentimientos de cada personaje ―creo―, tanto de Naruto como de Sasuke y Sakura; ¿Qué hubieran hecho en el lugar de Sakura? Yo como soy, lloraría en un banco pidiéndole a cada rato a Naruto que salve al emo vengador. Sakura a pesar de todo maduro en todo lo que va del manga; a pesar de ser de las llorica lo dejo todo de lado y lo dio ―así sea por Sasuke―, pero lo hizo. En Naruto mostraron como el amor (de diferentes formas) podía destruir montañas, lloró cada vez que veo en la manera en la que murieron Kushina y Minato por Naruto (apenas haberlo conocido), ¡El amor de un padre! Me gustaría demostrar todo tipo de sentimientos en este fic; odio y amor. La maldad de un padre ―el de Madara― y la dulzura de una madre ―la de Deidara (¿Se puede considerar spoiler?) ―. Llorar por una historia y enojarte por cosas que pasen ¡Lo logro Kishimoto Masashi-sensei! No lo quiero poner en un pedestal, pero si te hizo sentir todo aquello; logró su cometido como mangaka.

Antes de que digan algo sobre el capitulo les diré una cosa. No es para que tengan que burlarse o misericordia pero he sufrido una enfermedad que me permite estar poco en la computadora. La epilepsia no es por lo que burlarse o tener pena; este mes tuve más de cinco crisis que mi pobre cabeza se rompió y le cogieron puntos. Entonces decidí algo, ¡Escribir a mano! Pero no podía permanecer mucho tiempo despierta, así que entre en una depresión que no salía de mi cuarto por días. ¡Ustedes mis hermosos lectores! Quiero que sepan que escribí cada una de estas palabras a mano y después las transcribí para pasar menos tiempo en la computadora; tampoco les podía fallar. ¡Hubo una semana que perdí mis lentes y andaba cegatona por todas partes! Ahora mismo derramó lágrimas de felicidad porque sé que mucho de ustedes pueden estar leyendo esto y la mano ahora mismo me duele por el constante movimiento hecho con el portaminas.

Les quiero ¿sí? A esas personas que recomiendan mi fic que llegan a decir ¡Oye, Precious Days in Akatsuki me llego a gustar solo un poquito ¿Por qué no vas a leerlo tu también?!¡Aunque la escritora escribe fatal! (¿escribo mal?) ¡Un hermoso abrazo! ¡Feliz navidad a sus familias de todo corazón!

Chicos me gustaría ser una mangaka un día de estos pero también una escritora ¡De cualquier libro! Pueden encontrarme en wattpad (este fanfic está empezando a publicarse allí pero editado, con mejor narración) ¿He mejorado con los años? Porque le pido siempre a esa estrella fugaz que veo en mi mente progresar con el tiempo ¿Saben alguna pagina con tips? ¡Quiero superarme con el tiempo! Pero ustedes son los que pueden saber mi progreso… ¿Qué tal lo he hecho en estos cuatro años? ¿Mal? ¿Bien? ¿Soy un fiasco?

¡Recordé porque sentí pasión al escribir! ¡Era la primera vez que utilizaba a algunos personajes y con esas edades! Tuvo que calcularme alguien la fecha en la que se encontraban. Quizás no concuerdan una con la otra, pero así lo decidí yo, ¡FIC AL FIN! Fue divertido buscar y pensar la manera de manejar personajes que en mi vida he visto ―solo bromeó si los conocía a cada uno―, disculpen por la creación de personajes originales los cuales interactuaron con Madara, Kushina, etc… ¡Pero los necesitaba! Okamoto Daiki y Daisuke ¿A quién le recuerdan? ¿De quién pueden ser padres o tíos? Seguramente ya saben, pero… ¿Cuál es el padre?

Me gustaría decirles que tengo el Naruto STORM Revolutions para PlayStation 3 (utilizar a Kushina es gracioso, tiene un sartén). Mi personaje favorito para utilizar es Kiba Inuzuka (pequeño) tiene a Akamaru persiguiéndolo y es una ternura. Me gusta de equipo "manos unidas" que son Naruto y Hinata que hacen su combo especial ―corazones por todas partes―. Adoro utilizar los Stickers de Naruto en LINE, ¿Ustedes tienen LINE? ¡No sean malos, agréguenme!

SI UN REVIEW DEJARAN, CON SPOILER DE LA PELICULA NO LO DEJARAS ;D

Sakhory: ¿Admiras a las personas así? ¡Me esfuerzo con todo lo que tengo! ¡En serio! ¿Doujin? ¿Tú crees? A mí me supo a cucharada de Kishimoto-sensei Si, todas quedaron también como yo quería realmente (Principalmente el Naruhina). ¿Crees que haya tenido un hijo con Lee? Jaja esa loquita con su harén de hombres (Aunque ni ella misma lo diga); para mí son mis villanos favoritos, pero creo que no hubiera soportado que ellos hubieran ganado (los Akatsuki) en el manga. ¡Yo quiero ver los ojos de Shino! Seguro son preciosos como su rostro. A mí me gusta la pareja en el fandom "Como perro y gato" SuiKari ¡La adoro! ¿Qué les pasó a ellos? ¿A Kabutomaru y Orochimaru? ¡Brindemos por el séptimo hokage! ¡nanadaime GO GO!

Trhylogita: Gracias por dejar tu primer review a esta historia que no es tan famosa que digamos y tampoco tan buena para alardear. ¿Entonces si son extensos los capítulos? ¡Oh, ya me estaba deprimiendo! BBA me encantó, me gustaría superarla en varios términos; como fic la recomiendo pues reirás sin parar como la vaca loca de Tobi. ¡Adoro el Shōjo! Además de hacer cosplay de Sawako de Kimi ni todoke ―se sonroja―. ¿Podemos aparecer en tu blog? ―se emociona―. ¡Kyaaaa! ¿Qué tipo de blog es? ¿Podemos saber el nombre por lo menos? Fanfiction hace algo con las links o urls que copies y pegues. ¡Naruhina! ¡Fiesta! ¿Cómo podría contactar contigo para hablar mensaje a mensaje? No te preocupes, yo antes leía los fics en clase así que te entiendo un poco pero un hola podrías dejar -w-… ¡Fue un placer hablar contigo! Espero que no sea la última…