Disclaimer: Los personajes pertenecen a Masashi-samma.
―Diálogos―
―Pensamientos―
―Inner―
Horario y tiempo
*Aclaraciones al final del capítulo.
[Flash-back]
.
.
.
.
El sol se iba ocultando tras las montañas que sobresalían en el hermoso paisaje, dándole un toque de color a todo el campo verde.
Los ninjas y sus hijos estaban sentados al rededor de ese extraño anciano, quien tenía pinta de haber corrido un maratón que duró dos días.
―Disculpe, Sr. Takeshi, creo que no he comprendido del todo el asunto sobre... fantasmas― dijo Sakura del pasado mientras miraba de re-ojo a dos tembloroso Naruto.― Si fuera tan amable en volver a explicarnos.
El anciano tosió un par de veces, sonando como si tuviera una severa enfermedad pulmonar, antes de explicar:
―Soy de una aldea casi desconocida, la aldea Las Rosas― murmullos de incomprensión resonaron por todo el prado.
― ¿Y eso en dónde queda?― preguntó Yuriko.
―No muy lejos de la Amegakure― respondió el anciano después de soltar una tos débil.― En mi aldea no tenemos fuerzas ninjas ni nada que se le parezca, pero eso se debía a que, hace no mucho tiempo, la aldea de Las Rosas era una aldea muy tranquila...
―Si, tan tranquila que pasaba inadvertida― le susurró Kankuro del futuro a Kiba del pasado. Ambos rieron, pero se ganaron codazos por parte de Temari del pasado e Ino del futuro.
― ¿Y qué fue lo que pasó, Sr. Takeshi?― le preguntó Hinata del futuro.
El hombre soltó un largo y lastimero suspiro, como si le doliera hablar de todo eso.
―No fue hace mucho― hablaba tan bajo que los ninjas debían inclinarse para oír mejor.― Un hombre fue asesinado cerca de nuestra aldea junto con su familia. El único hijo que tenía les fue arrebatado de sus brazos unos minutos antes de morir, y hasta hoy su espíritu recorre nuestra aldea por las noches, secuestrando niños al azar y llevándoselos para siempre.
Varios ya habían comenzado a temblar.
― ¿Y dónde está el hijo verdadero?― preguntó Daisuke, uno de los pocos que aún no temblaban.
―Hemos buscado al niño por cielo y tierra― informó Takeshi para después soltar un suspiro cargado de angustia y dolor.― Pero tal niño nunca apareció.
― ¿Y quién asesinó al hombre y a su familia?― preguntó Shikamaru del futuro.
―No lo sabemos. Desapareció en cuanto encontramos los cuerpos.
Se miraron entre ellos, confusos.
―No quiero sonar irrespetuoso― comenzó diciendo el Hatake.― Pero ¿Cómo sabe que fue un asesinato?
Un destello celeste iluminó breve-mente el prado, el cual ya había quedado a oscuras por el crepúsculo; los ojos del extraño anciano parecían tener vida propia.
Kakashi retrocedió un paso, aparentemente intimidado.
―Si vieras los cuerpos, sabrías que fue lo que pasó― dijo con voz más enérgica. Y, mirando a los demás, añadió:― Ese pobre hombre solo quiere recuperar a su hijo, merece tener un final feliz después de ver como asesinaban a su mujer y hermanos.
Nadie rebatió nada, aunque se les hacía muy extraño todo ese asunto; el anciano volvió a mirar el suelo, y el profundo color celeste en sus ojos disminuyó drástica-mente hasta quedar opacos.
―No queríamos ofenderle, Sr. Takeshi― se disculpó Ayame Yamanaka haciendo una suave inclinación.
―Pero debe admitir que su historia está un poco *chalada― acotó Sai del pasado, ganándose varias miradas reprobatorias y un golpe de su futura esposa.
Pero el anciano no pareció escucharlo.
―No entiendo― dijo Sasuke del futuro, y el anciano le prestó atención.― ¿Quiere que busquemos a los niños desaparecidos o que nos deshagamos del fantasma?
Una sonrisa cínica apareció en el rostro demacrado del hombre, haciendo estremecer a varios.
―Quiero que busquen al niño, al hijo del hombre asesinado, al hijo del fantasma.
Comenzó a buscar entre sus ropas mal cuidadas hasta que extrajo una pequeña fotografía, la cual se la extendió a Naruto del futuro, quien la tomó entre sus temblorosos dedos.
En esa foto se podía ver a un pequeño bebé de apenas días, cuyos cabellos castaños destellaban sobre los pálidos brazos de la mujer que lo sostenía con total adoración.
―Shin Buromeri― informó el anciano.― Tan solo tenía días desde su desaparición.
Los ojos de las mujeres se anegaron en lágrimas al ver al pequeño bebé en la foto; y los hombres, quienes desconfiaban un poco del anciano, sintieron pena por esa familia destruida.
―Lo ayudaremos, Sr. Takeshi― aseguró el Hokage.― Encontraremos al niño ¡Dattebayo!
―No es un lindo día para cazar fantasmas ¿Verdad?― musitó Lee del futuro mientras miraba el encapotado cielo.
― ¿Cuándo es un lindo día para jugar a los Caza-fantasmas, tío Lee?― cuestionó Ayako Nara guardando los restos de la carpa en su mochila.
Estaban levantando el campamento para poner rumbo fijo a la aldea de Las Rosas; el Sr. Takeshi había sido muy claro en que deberían partir tan pronto aparecieran las primeras luces del día pero Naruto del pasado, encargado de despertar a los demás, se había dormido.
Ahora los ninjas debían de partir dos horas después del amanecer, con hambre, con un anciano quejoso y un Naruto adolorido.
―Muy bien― la voz del Hokage resonó por todo el prado.― Primero iremos a la aldea de Los Pétalos...
― ¡De Las Rosas!― le corrigió el anciano a todo pulmón y, en voz baja, añadió:― Estúpido ninja cabeza hueca.
Naruto del futuro le sonrió a modo de disculpa antes de proseguir.
―Cómo decía... iremos a la aldea de Las Rosas― miró de re-ojo al anciano antes de continuar.― Buscaremos al niño y partiremos inmediatamente a Konoha, no creo que puedan estar sin Hokage por mucho tiempo― añadió recordando como Iruka aceptaba suplantarlo.
―En tu caso, Dobe, sería una mejoría― se burló Sasuke del futuro. Ambos Naruto lo miraron feo.
― ¿Cuanto tardaremos en llegar, Sr.?― preguntó Lee del pasado al ver que Sasuke y Naruto se fulminaban con la mirada.
El viejo Takeshi meditó por unos segundos.
―No creo que nos lleve más de un día― razonó.
Naruto del pasado aplaudió en el aire, sonriendo con entusiasmo.
― ¡En marcha, Dattebayo!
― ¿Cuanto falta?― se escuchó por todo el bosque.
Hace dos horas, aproximadamente, los ninjas habían partido rumbo hacia la aldea de Las Rosas que, según Issei Takeshi, no les tomaría más de unas cuantas horas.
El problema era que los más pequeños (Incluyendo a los Kiba y Naruto) ya estaban cansados.
―No mucho― respondió Sakura del pasado mientras ayudaba a Temari del futuro a cruzar por unas raíces salidas.
― ¿Te sientes bien, hermana?― le preguntó Gaara del futuro al ver como a su rubia hermana se le dificultaba el camino por su abultado vientre.
―Si, si, estoy perfectamente, Gaara― se apresuró a contestar la rubia.
Gaara la analizó con la mirada antes de asentir.
― ¿Segura que no quieres que te cargue?― le volvió a preguntar su marido como por enésima vez en esa hora.
Temari solo lo fulminó con la mirada y él retiró su petición; su mujer no era muy dependiente que digamos.
Por suerte, llegaron a la aldea de Las Rosas mucho antes de lo que esperaban. Pero este era un pueblo mucho más pequeño que el País del té; la aldea apenas consistía en unas pocas casas cuyas maderas estaban muy desgastadas, una fuente de un ninja que escupía agua, y un cementerio un poco más apartado.
No había ni un alma a la vista.
―Por aquí― indicó el anciano caminando en dirección a una de las casas más grandes, sin embargo también era una de las más destruidas.
El anciano los hiso pasar. Era una especie de hospedería muy mal cuidada: las tablas, tan viejas como el mismo anciano, chillaban a cada paso que daban; había alguna que otra planta seca para la decoración, y lo único aceptable que había era uno de los sofás de color vino, en donde una mujer que cruzaba los cuarenta estaba sentada, tomando algo que parecía té.
Al ver a los ninjas se levantó y los saludó con una respetuosa inclinación de cabeza.
―Sean bienvenidos a mi hospedería― volvió a inclinar la cabeza.
―No se preocupe, no pensamos quedarnos mucho tiempo en esta pocil... ¡Ay!― Ino del pasado guardó silencio ante el codazo que le propinó Sabaku No Eiko.
―Mi nombre es Tatzumi, espero que se sientan cómodos― hablaba con voz monocorde, casi sin vida.
―Muchas gracias por recibirnos― dijo Sabaku No Aiko respondiendo a la inclinación, algunos la imitaron.― ¿Dónde podremos...?
―Mi hijo, Shun, los llevará a sus dormitorios― informó.
Un joven de cabello azabache y largo hizo presencia entre los peldaños de las escaleras. Sus ojos, de un increíble color caoba, intimidó por completo a Yuriko y Kisho.
―Por aquí, por favor.
Sin decir ni una palabra, pero intercambiando miradas de desconfianza, los ninjas siguieron al joven por las escaleras.
Los pasillos no presentaban una pinta mejor: La alfombra, vieja y mohosa, olía a humedad, y la extraña decoración de cuadros con personas quemándose o siendo acuchilladas le daba un toque tétrico. Lo único que rescataban eran los candelabros, a pesar de que los mismos estaban rodeados de telarañas.
―Papá― Shikamaru miró a su hija más chica, quien lo sujetaba de la manga mientras temblaba.― Quiero ir a casa.
―Estoy de acuerdo con Chie― susurró Naruto del pasado mientras caminaba aferrado del brazo de Hinata del pasado, quien estaba completamente roja.― Este lugar no me gusta nada.
―Solo es falta de una buena decoración.― les intentó tranquilizar Kakashi.
―E higiene― añadió Kiba del pasado al captar el nauseabundo olor que desprendía el tal Shun.
― ¿Hum? ¿Y dónde está el anciano?― preguntó Kankuro del futuro al no notar la presencia de Takeshi.
―Creo que se quedó con Tatzumi― respondió Choji del futuro mientras intentaba abrir una bolsa de papitas.
―Entre raros se entienden― opinó Sai del futuro, ganándose un zape por parte de Sakura del pasado.
Mientras los ninjas discutían sobre el paradero de Takeshi, el pequeño Daichi iba mirando las extrañas imágenes, aferrándose cada vez más a la mano de su madre.
Sin embargo, había una que le llamó la atención; el fondo era totalmente violeta oscuro, pero se podía notar fácilmente el contorno de una figura en negro. Pero eso no fue lo que le llamó la atención al menor de los Uchiha, sino el contraste en rojo de los bien marcados Sharingan que poseía.
― ¡Mira, mamá!― el pequeño Daichi jaló la mano de su madre.
―... Eres despreciable, Sai... ¿Hum? ¿Qué pasa, hijo?― Sakura del futuro miró la extraña pintura que su pequeño le señalaba con su dedo.― Pero si es...
― ¿Por qué tienen una imagen de un Uchiha?― preguntó Sasuke del futuro en voz alta para hacerse oír entre la discusión.
Los ninjas quedaron en silencio; el joven Shun miró la pintura que Daichi seguía señalando, pero lo hizo con tal expresión de aburrimiento que todos los Uchiha (Incluyendo a las Haruno) se ofendieron.
― ¿Un qué?
Los puños de ambos Sasuke, Daisuke y Yuriko se cerraron con furia contenida; ¿Cómo era posible que ese idiota con pinta de vago no conociera el apellido Uchiha?
Todos miraron a los Sasuke, pensando que serían ellos quienes le dieran su merecido a ese tal Shun, sin embargo...
― ¡Eres un baka!― sentenció la pequeño Yuriko, sacando a relucir sus dotes "Sakura".― ¡¿Cómo no vas a conocer el mejor apellido de toda la región ninja?!― pero no podía dejar de lado la arrogancia Uchiha, sin duda.
―Oye, Yuriko, el mejor apellido es Uzumaki― objetó Eri dando un paso al frente.
―Por favor, Eri, no comiences― le pidió su madre al ver que se avecinaba una pelea.
―Y tú también, Yuriko― le advirtió Sakura del pasado a su hija. Esta se cruzó de brazos, mosqueada.― Disculpa su comportamiento― pidió la peli-rosa al joven mientras le hacía una respetuosa inclinación.
Pero Shun se había quedado hipnotizado por la sonrisa que le regalaba la peli-rosa.
― ¿Quieres una foto de ella o qué?― Sasuke del pasado, al notar la mirada del joven en Sakura del pasado, la agarró suavemente del codo y la obligó a retroceder unos pasos.
Sakura parpadeo, debatiéndose entra la confusión y la sorpresa; Shun, en cambio, rebajó a Sasuke con la mirada antes de encaminarse nuevamente por el pasillo.
Un gruñido salio del pecho del joven Uchiha, y no ayudó en nada cuando Naruto del pasado comenzó a canturrear:
― ¡El Teme está celoso, el Teme está celoso, el Teme está... auch!― un golpe en la hueca cabeza del rubio y todo se volvió silencio.
Durante el corto trayecto nadie volvió a a cruzar palabra, pero si intercambiaban varias miradas de desconfianza y asco ante la extraña y excéntrica decoración.
Finalmente, y para alivios de mucho, Shun frenó ante dos puertas de madera gastada.
―Mujeres― señaló la puerta de la derecha.― Hombres― señaló la puerta de la izquierda.
Y, dejando a los ninjas confusos en mitad de ese pasillo tétrico, se marchó.
―Ese tipo es extraño― comentó Neji II viendo con desconfianza el lugar por donde Shun había desaparecido.
― ¡Solo le falta un poco de la Llama de la juventud!― opinó Gai-sensei deslumbrando a los demás con su sonrisa marca "Colgate".
― Y a ti una nueva frase― rebatió Kakashi mientras abría las puertas del dormitorio masculino. Eiko Sabaku No hizo lo mismo con la habitación femenina.
Ambas habitaciones debían de ser las suites pero no porque estaban bien decoradas o eran lujosas, sino porque, en comparación al resto d la hospedería, era lo más lindo que se podía encontrar.
Había muchas camas en ambas habitaciones, pero tenían unas sábanas tan agujeradas que se podía ver el sucio acolchado; el piso resplandecía por su suciedad, incluso los muebles antiguos y los candelabros de velas estaban rodeados de telarañas.
―Antes muerta que dormir en esta pocilga― se quejó Ino del futuro echándole un vistazo al dormitorio masculino.
―Es evidente que no le han pasado un trapo en años― sentenció Gaara del futuro alejando a su hija Aiko de unos muebles que había ido a observar.
―Yo quiero dormir contigo, papi― pidió Chie mientras se aferraba a la pierna de Shikamaru del futuro.
―Tienen una colección interesante― opinó Kisho Nara mientras revisaba una estantería llena de libros.
Hana Inuzuka se acercó a la estantería.
―Los mejores asesinatos del siglo XV; Cómo matar mientras duermen; ¿Dónde esconder un cuerpo?... si, una colección interesante― ironizó mientras agarraba a Kisho por los hombros y la alejaba de esa estantería.
― ¿Dónde esconder un cuerpo? suena interesante― opinó Kisho antes de dar un bostezo.― Quiero ir a dormir.
―No creo que sea saludable dormir en este... lugar― opinó Hinata del pasado.
Los ninjas se miraron entre sí pero, cuando quisieron acordar, tanto ambos Shikamaru como Kisho estaban en el quinto sueño sobre las camas.
―Si ellos sobrevivieron, nosotros también― comentó positiva-mente el Hokage.
Las mujeres se estremecieron.
.
.
.
.
Ok... hum... gomen (?
Ya sé, ya sé: ¡Tres semanas sin actualizar! Pero como actualizo desde la computadora que me ha dado el colegio, mucho no puedo hacer. Esta net se había roto y el técnico encargado me la devolvió hace unos días. Quise actualizar tan pronto me la entregaron pero no sabía como terminar el capítulo.
¡Pero ahora espero que no se me termine rompiendo!
Pero algo positivo pasó... ¡Aprendí a usar guion largo! :)
¿Qué les pareció el capítulo? ¿Les gustó? Sé que es corto pero quería actualizar para que ustedes no piensen que he abandonado la historia o algo parecido.
Yamii: ¡Muchas gracias por tu review! Jajaja el sufrimiento del Uchiha nunca acaba jaja Saludos :)
Liseth Tkm: ¡Muchas gracias por tu review! Jajaja me alegra que te haya gustado, y más el momento romántico entre ErixDaisuke. Saludos :)
Kasumi: ¡Muchas gracias por tu review! Jajaja muchas gracias, aunque solo intento hacer lo que puedo ^^ Eso es lo bueno de los comentarios, que pueden darte ideas! Saludos :)
Karito: ¡Muchas gracias por tu review! Saludos :)
Nico: ¡Muchas gracias por tu review! jajajaja me parecía demasiado ante los ojos de Sasuke y Naruto jajaja Saludos :)
Vocabulario
*Chalada: Loco, raro.
¡Nos leemos la próxima semana!
Saludos :)
