Disclaimer: Los personajes pertenecen a Masashi-samma.
―Diálogos―
―Pensamientos―
―Inner―
Horario y tiempo
[Flash-Back]
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Ding-dong.
Daichi se despertó, sobre-saltado. El pequeño ninja de apenas tres años escrutó a su alrededor con su mirada oji-jade, rasgo heredado de su madre, pero todo parecía completamente normal... en cierta medida.
Su padre estaba a su lado, como lo había prometido, mientras que Daisuke estaba a unas camas más alejadas. El resto de los ninjas hombres parecían profundamente dormidos, incluso Naruto del pasado lo hacía notar a través de sus ronquidos.
El pequeño reloj de mesita marcaban las 03:09am; bostezó e intentó volver a dormir, pero el recuadro del Uchiha que había visto en el pasillo se colaba en sus pensamientos, llamándolo, incitándolo a volver.
―Tal vez pueda ir a echar una mirada― pensó mientras miraba de re-ojo a su padre, quien parecía estar en el quinto sueño.
Se bajó de la cama y apoyó sus pies descalzos en el frío suelo. Miró a su alrededor para verificar que nadie lo haya notado.
Pero casi le da un ataque al ver que unos profundos ojos perla lo miraban desde la cama del Hokage.
― ¿A dónde vas, Daichi?― le preguntó Kimura Uzumaki, de apenas siete años.
―Quiero volver a ver el recuadro del Uchiha que estaba en el pasillo― respondió mientras caminaba en puntillas hacia la puerta.
Escuchó el sonido de un colchón chirriando suavemente a causa de los oxidados resortes, pero Kimura estuvo a su lado en segundos.
Pero justo cuando el menor de los Uchiha rozaba el pica-porte...
―No podemos salir― Sabaku No Yosuke, el hijo de 8 años de Gaara, los miraba con reprobación desde la cama de su padre, quien había ido a dar una vuelta junto con su "Yo" pasado.
―Solo queremos ir a echar un vistazo, Yosuke― saltó Daichi en defensa.― Ven con nosotros...
―Pero papá...
―El Kazekage no tiene porqué enterarse.― dijo, para sorpresa de ambos, Kimura.
La duda se vio reflejada en los ojos negros del pequeño Sabaku No, pero, por otro lado, no podía dejar a esos dos sin supervisión de un adulto, a pesar de que Yosuke era un año mayor que Kimura.
En silencio, los tres se encaminaron por el pasillo.
Si de día el lugar era aterrador, de noche era inimaginable; las velas de los candelabros parpadeaban de vez en cuando, dándole a los siniestros cuadros un aspecto aún más fantasmal.
― ¿Recuerdas en dónde estaba el recuadro, Daichi?― preguntó Kimura mientras intentaba identificar las pinturas recuadradas.
―Eso creo.
Yosuke arqueó una ceja. Bien, el pequeño Uchiha era muy inteligente y astuto (No por nada también era un Haruno) pero no dejaba de ser un pequeño niño de tres años.
Caminaron durante varios minutos, mirando detalladamente los cuadros: Pero en ninguno se podía vislumbrar unos hipnotizadores sharingan.
― ¿Dónde está tú papá, Yosuke?― le preguntó Kimura mientras miraba un cuadro en donde una Sra. muy horrenda sostenía a un hermoso bebé.
―Hace tiempo que papá no duerme― explicó el Sabaku No.― Aún sin el Shukaku, papá no suele pegar un ojo.
Kimura iba a preguntar algo más pero, justo a su derecha, se topó con unos deslumbrantes ojos rojos.
― ¡Ahí está!― gritó Kimura, tapándose la boca al instante.
― Shh. Kimura despertarás a medio hospedaje― le reprendió Yosuke.
Daichi frunció el ceño, en verdad a veces el pequeño de ojos perla podía ser igual que su padre; sin embargo, olvidó todo eso para poder concentrarse en el cuadro: El fondo violeta se veía desgastado (O tal vez solo era por la escaces de luz), mientras que la figura negra se veía muy altiva, casi orgullosa. El Sharingan tenía una forma muy particular.
―Mangekyo Sharingan― murmuró Daichi al reconocer la forma de tres del Sharingan.
― ¿Mangekyo Sharingan?― preguntó Kimura mientras se acercaba a Daichi.
El joven Uchiha asintió.
―Es el Sharingan más poderoso que pueda existir, después del Mangekyo Sharingan Eterno― explicó Daichi, fascinado.― Solo diez personas han logrado obtener este Sharingan, y entre ellos estaban mi tío Itachi y mi papá.
Yosuke inspeccionó detenidamente el cuadro.
―Creo que Kakashi Hatake tiene el mismo― comentó Yosuke al recordar el Sharingan del Hatake.
―Pero él se lo implantó, no lo desarrolló― añadió Daichi, escéptico.
―Oi, Daichi― los dos miraron a Kimura, quien miraba fijamente algo escrito en la placa el cuadro.― ¿Dijiste que Itachi Uchiha era tu tío?― él asintió.― Creo que ya descubrí en quien se inspiraron.
A los empujones, Daichi y Yosuke llegaron al lado de Kimura. El pequeño Uzumaki señalaba una placa dorada bastante gastada, pero se veía claramente las letras negras, las cuales decían con total claridad "Itachi Uchiha".
Los niños se quedaron en silencio, pensativos.
― ¿Porqué tendrían una imagen de tu tío, Daichi?― preguntó Kimura.
―No lo sé― admitió el pequeño.― Lo único que me ha contado mi papá sobre el tío Itachi es que fue un buen hombre y uno muy poderoso.
―Tal vez esa sea la razón― meditó Yosuke.― Poder. Debieron admirar el poder y la astucia de Itachi Uchiha, esa debe de ser la razón por la cual deben de tener un cuadro de él...
―No lo creo― le interrumpió Kimura.― ¿Recuerdan lo que dijo Shun cuando le preguntamos sobre el cuadro? ¡No conocía el apellido Uchiha!
El silencio los rodeo. Era todo muy misterioso, y no creían que fuese una casualidad, es como si el hospedaje los hubiera estado esperando.
Unos pasos llamaron su atención; los tres miraron en dirección al pasillo que habían recorrido, pero solo se asomaron unos par de ojos tan negros que fácilmente se podían confundir con la oscuridad del pasillo.
―*Onee-san― saludó Daichi en cuanto reconoció a su hermana, Yuriko.
― ¿Qué están haciendo, *Otooto?― preguntó Yuriko con cierto regaño.― Deberían de estar durmiendo.
Solo cuando Yuriko inclinó un poco más la cabeza para poder ver mejor a su hermano, los ninjas se dieron cuenta de que Yuriko no estaba sola.
―Hotaru ¿No has podido dormir?― preguntó Yosuke al ver a la única hija de Choji Akimichi.
―Yuri-chan me despertó― confesó la joven de ojos violáceos.― ¿Qué está ocurriendo? Tía Ino fue muy clara cuando dijo que nadie debía salir por los pasillos.
―Teníamos curiosidad, eso es todo― respondió Kimura mientras señalaba el recuadro de Itachi Uchiha.
Las dos jóvenes lo miraron pero no parecieron sorprendidas en cuanto leyeron la placa.
―Es un retrato del tío Itachi ¿Y?― cuestionó Yuriko, indiferente.― La habitación de las mujeres está lleno de retratos del padre de Kakashi-sensei y el padre de Naruto, Minato Kamikaze.
Los niños se mostraron levemente sorprendidos, pero no tuvieron tiempo de hacer preguntas porque una mano atrapó a Yosuke por el hombro, haciendo gritar a los demás.
―No os asustéis, solo soy yo― la fría voz de Gaara del futuro fue música para sus oídos.
―Que susto nos has dado, tío Gaara― dijo Yuriko, pero toda su tranquilidad se esfumó tan pronto vio la gélida mirada agua-marina que les dedicaba el Kazekage.
―Les han dejado en claro que no debían salir de la habitación, mucho menos con personas extrañas que no parecen tener lucidez alguna― los pequeños bajaron la mirada, avergonzados.― ¿Por qué han salido?
Yosuke le explicó la razón y Gaara no se mostró sorprendido, en absoluto.
―He recorrido este lugar toda la noche― mencionó mientras encaminaba a los niños hacia las habitaciones.― Y está lleno de retratos de conocidos y famosos; incluso tienen una habitación especial de retratos de los Akatsuki.
Cuando llegaron a las habitaciones, Gaara del pasado los estaba esperando.
―No estoy seguro de la clase de ninjas que son― dijo mientras se masajeaba las sienes.― Ni siquiera se han dado cuenta de sus desapariciones.
Bajo las atentas miradas agua-marinas, los niños se adentraron a las respectivas habitaciones sin chistar.
― ¿Qué has averiguado?― preguntó Gaara del futuro a su "Yo" pasado una vez que se quedaron solos en los pasillos.
Gaara del pasado miró para ambos lados, asegurándose de no tener a nadie indeseable cerca.
―Tatzumi ha salido hace apenas una hora, y parecía muy preocupada en procurar que nadie la viera― informó sin cambiar su semblante serio.― ¿Y tú?
―Seguí a Shun casi toda la noche pero solo se pasea por los pasillos― dijo su "Yo" futuro.― Pero algo extraño sucedió: Cuando giró hacia el pasillo que da a las habitaciones, en vez de encontrarme con él, me encontré a los niños.
Su "Yo" pasado meditó las palabras.
―Ha desaparecido― afirmó sin atisbo de duda alguna.― Pero... ¿Cómo lo ha hecho? ¿Y por qué lo ha hecho?
Quedaron en silencio, con las fuertes ráfagas de viento como único sonido.
―Shikamaru tenía razón.― admitió Gaara del futuro.― El anciano no nos ha dicho todo lo que sabía.
―Bu-Buenos días― saludó Ino en medio de un bostezo.
Todos estaban reunidos en el comedor de la hospedería, el cual no se veía tan sucio; a pesar de ser un lugar de mala muerte, los ninjas debían admitir que la comida estaba muy sabrosa.
― ¿No vas a comer, Daichi?― le preguntó Sasuke del pasado a su futuro hijo.
El niño pegó un pequeño salto en la silla por el susto, pero tomó su tenedor y fingió comer.
―Deberíamos ir a echarle un vistazo al pueblo ¿Qué dicen?― sugirió Kakashi.
Algunos estuvieron de acuerdo, otros preferían ir a la pequeña biblioteca que ofrecía la aldea para buscar más información acerca del fantasma y de la aldea misma.
Así, en mitad de la mañana, se dividieron en dos grupos: Los del pasado irían a revisar el pueblo mientras que los del futuro irían a la biblioteca. Los niños menores de 10 años se quedarían en la hospedería junto con Temari del futuro.
En el pueblo...
―Si han visto películas de aldeas fantasmas, este ha de ser uno― opinó Tenten.
La aldea, al igual que el día anterior, estaba completamente desavitada.
―Deberíamos ir a preguntar a alguna casa― sugirió Choji mientras comía una bolsa de papitas con chili.
Naruto siguió su sugerencia; fue hacia una de las casas mejor arregladas y tocó tres veces la puerta con cierta insistencia. Después de unos interminables segundos, una mujer tan blanca como la cera abrió la puerta, pero apenas se podían apreciar sus facciones atemorizadas.
― ¿Quiénes son y qué quieren?― les preguntó con brusquedad.
―Muy buenos días, Sra.― saludó Naruto con amabilidad y una gran sonrisa.― Nosotros somos ninjas de Konoha, y estamos aquí para preguntarles sobre un fantasma...
― ¡¿Fantasma?!― los ojos acuosos de esa extraña mujer se desorbitaron.― ¡Aquí no hay ningún fantasma!― y le cerró la puerta en las narices.
―Cuanta amabilidad― se quejó Kankuro mientras caminaban hacia la fuente.― Al menos pudo decirnos un par de cosas, no le cuesta nada...
―Está atemorizada, creo que su actitud lo vale― opinó Gaara mientras se sentaba en el borde de la fuente.
―Preguntar no nos ha servido de mucho― observó Kiba mientras Akamaru se recostaba entre sus piernas.― ¿A dónde podríamos ir?
Los ninjas se quedaron en silencio, meditando.
― ¿Qué es eso?― preguntó Hinata mientras señalaba un punto a lo lejos.
Una enorme cruz de piedra se alzaba un poco más allá del hospedaje.
―Debe de ser el cementerio― respondió Temari intentando ver mejor.
―Creo que nos servirá― opinó Sasuke, y todos lo miraron raro.― Podríamos ir a ver la tumba del fantasma, tal vez pueda ayudarnos en algo.
Todos, exceptuando claramente a Naruto, asintieron de acuerdo.
En la biblioteca...
―Si esta es la mayor fuente de información, este pueblo está lleno de incultos― opinó Gaara.
Ciertamente, nadie podía objetar en contra del pelirrojo; la biblioteca apenas era una habitación pequeña con tres o cuatro estanterías repletas de libros desgastados. Ni siquiera había un encargado.
―Estos libros no han sido tocado en años― dijo Ino después de soplar la tapa polvorienta de un gordo libro, haciendo toser a su marido.
Los ninjas estuvieron buscando por largo tiempo. Revisaron toda clase de ejemplares, desde la historia precámbrica hasta la II Guerra Mundial Ninja, pero nada servía de mucho.
Solo después de revisar como tres enciclopedias acerca de la fauna y flora del lugar, Aiko encontró algo que se le hizo muy interesante.
―La aldea de Las Rosas: La aldea de los muertos― leyó en voz alta. Todos la miraron.
―Léelo en voz alta, por favor― le pidió Gaara. Su hija obedeció.
Cuando las almas en pena no son bienvenidas ni al cielo ni al infierno, suelen quedarse en el limbo. Hace mucho tiempo, cuando las personas eran personas y lo animales eran animales, existió una anciana mujer cuyo poder era sorprendente: Podía revivir a los muertos.
Después del fallecimiento de su hijo, el cual fue en extrañas circunstancias, la anciana mujer y su marido enloquecieron; Ella intentó revivirlo por todos los medios posibles pero su poder, cegado por su propio dolor ante la perdida, parecía haberse esfumado. El único conjuro que conocía, y que no requería ninguna clase de poder de su parte, era el sacrificio.
Sacrificar un recién nacido era lo único que necesitaba para que su hijo volviera por completo a la vida, dejando de ser un espectro entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Pero cuando la pareja mató a toda una familia entera, el pequeño recién nacido se esfumó de la tierra, todo gracias a las habilidades de su madre, quien quería proteger a su pequeño a toda costa.
Sin embargo, y después de tanto tiempo, la pareja busca un recién nacido para poder revivir al joven que una vez perdieron.
La habitación en penumbra quedó en total y absoluto silencio.
―Hay una foto de la anciana y su marido― murmuró Aiko mientras sacaba un rollo de papel de entre las hojas.― Me pregunto si... ¡Ha!
Tanto el libro como la foto cayeron al piso. Matsuri y Gaara se acercaron a su hija para averiguar que había pasado, pero todo estaba tan claro en cuanto vieron a foto desplegada en el frío piso de madera.
Ahí, desde la fotografía, Tatzumi e Issei Takeshi les sonreían.
―Temari― susurró Kankuro al recordar que su hermana embarazada estaba sola con los niños en el mismo hospedaje.
―Debemos ir a ayudarla, debemos salir de este pueblo― dijo Sasuke.
Pero se dieron cuenta de un minucioso detalle.
―No se abre― informó Eri mientra intentaba abrir la puerta.― ¡La puerta no se abre!
―Ya veremos si se abre o no― Eri le dejó paso a Shikamaru.
Varios golpes, jutsus y arena fueron contra la puerta y paredes... pero seguían permaneciendo tan intactas como siempre.
―Lo habían planeado todo, desde el principio... ¡Y no nos dimos cuenta!― se regañó Shikamaru. Su mujer y tres de sus hijos estaban en el hospedaje junto con esos muertos, y él no podía ir a ayudarlos.
―Tranquilos― pidió Sakura mientras inspeccionaba más la puerta.― Nuestros "Yo" pasados están afuera, ellos nos ayudarán.
Eso los alivió... solo un poco.
En el cementerio...
―Me quiero ir, me quiero ir, me quiero ir― lloriqueaba Naruto.
El cementerio era espeluznante, con el césped bastante crecido y las tumbas casi destruidas, pero eso no les impedía buscar minuciosamente.
― ¿Han encontrado algo?― preguntó Lee mientras revisaba un par de tumbas con inscripciones confusas.
Varios dieron voces, negando y quejándose, pero solo Hinata no dijo nada.
Una tumba le había llamado la atención: Era una de las menos cuidadas, estaba bastante estropeada debido al tiempo, y tenía algunas flores marchitas como decoración. La inscripción estaba dañada, pero aún así era entendible.
Hinata soltó un grito de sorpresa, haciendo que todos fueran hacia ella.
―Takeshi Shun. Fallecido hace 53 años― leyó con voz temblorosa.
Y fue ahí cuando todos entendieron: No había un fantasma que secuestraba niños, pero si había uno que estuvo rondando entre ellos todo ese tiempo.
―Debemos encontrar a los del futuro― dijo Sasuke después de mirar hacia todos lados.― Debemos irnos cuanto antes...
Pero una figura se interpuso en la salida del cementerio. Issei Takeshi los veía fijamente con sus ojos espectrales.
En la hospedería...
Tic-Toc, Tic-Toc, Tic-Toc...
Tenía un mal presentimiento.
Los niños jugaban en la habitación mientras ella se sentaba en una de las camas, muda y pensativa. Para Sabaku No Temari algo andaba mal, algo malo iba a suceder si no se iba de ese lugar cuanto antes.
Notó como Daichi, Kimura y Yosuke iban hacia ella y le murmuraban algo ("¿Podemos ir al baño?"); ella solo asintió, sin prestar mucha atención a lo que pasaba a su alrededor.
Solo después de que los tres niños salieran, pudo presar mejor atención a su entorno. Yuriko y Neji II miraban algo que estaba a su lado, y le costó mucho a la rubia reconocer la figura de Tatzumi ofreciéndole un té, o eso parecía.
"No, gracias" había murmurado, pero Tatzumi insistía. Temari también insistió, no confiaba en esa mujer ni en ningún otro que viviera en ese tétrico lugar.
Notó como los niños se les quedaban viendo, atemorizados. Yuriko y Neji II ya se habían armado con sus respectivos kunais, incluso la joven Uchiha había activado el Sharingan.
―Debemos salir de aquí― fue lo único que pensó.
Se levantó, su vientre le dolía un poco debido a que se acercaba la fecha de parto, y les dijo algo a los niños que sonó a "Debemos irnos a Konoha".
Caminó con lentitud hasta la puerta, los niños iban aferrados a ella, pero sintió un dolor aún más agudo.
El bebé estaba a punto de nacer, y eso parecía ser lo que quería Tatzumi.
― ¿Dónde puede haber un baño?― preguntó Yosuke.
Obviamente ya habían ido al baño incontables veces, pero nunca parecían recordar el camino. Pasaron por el pasillo que daba a las habitaciones, pareciendo caminar en círculos, hasta que algo les llamó la atención.
Shun estaba ahí, mirando fijamente el retrato de Itachi Uchiha. Solo cuando Daichi carraspeo, él los miró.
―Deben irse― dijo con una voz que sonó a súplica.― En la biblioteca... un sótano... deben irse. Intentaré cuidarlos.
Y, sin previo aviso, corrió hacia el pasillo de los dormitorios, desapareciendo en menos de un segundo.
Los tres niños se quedaron inmóviles, hasta que Kimura recordó algo importante...
― ¡Nuestros papás están en la biblioteca!
Y, desobedeciendo a Temari, salieron del hospedaje en camino a la biblioteca.
Algo no andaba bien, y todos lo sabían.
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¡Buen domingo a todos!
Bien, este capítulo me quedó un poco extraño pero sinceramente espero que les haya gustado o les haya parecido entretenido.
Kasumi: ¡Muchas gracias por tu review! Ups... Gomen-Nasai! Jaja creo que este Sasuke es en verdad celoso jajaja Por algo es todo un Uchiha, además de digno sobrino de Itachi! Jaja buena teoría pero, como acabas de leer, era otra cosa la verdadera razón. Saludos!
Liseth Tkm: ¡Muchas gracias por tu review! Viva el orgullo (? Jajaja ya veremos quienes son los malos jaja Perdón por no poner romance en este capítulo pero me he quedado un poco corta. Saludos!
Karito: ¡Muchas gracias por tu review!
Yamii: ¡Muchas gracias por tu review! Me alegra haber actualizado :) Jajaja es un buen punto! Saludos!
Nico: ¡Muchas gracias por tu review! Jajaja un poco de celos no hace daño ¿Verdad? jaja Ahora no me tardé ^^ Saludos!
Vocabulario
*Onee-san: Hermana mayor.
*Otooto: Hermano menor.
¡Bueno, nos leemos la semana que viene!
Saludos :)
