Precious Days in Akatsuki

Disclaimer:La obra original le pertenece a Eichiiro Oda y como ayudante tiene a Tite Kubo. Una persona que siempre va en moto llamada Kishimoto Masashi no tiene nada que ver con Naruto, se los prometo (?)

Notas: De igual manera seguimos con la Antigua generación. Si no recuerdan mucho, pueden leer el anterior capitulo ¡Disculpen la tardanza! ¡DIOS MIO! Zetsu-chan, la oscura, está en negrita.

¿Vieron el plan ojo de luna? 27/09 Aunque desde mi punto de vista, la luna no estuvo tan roja. Pero al siguiente día estuvo grandota y amarilla ¡Muy hermosa! Yo adoro la luna, es tan hermosa. ¡Sigamos con el fic!

¡Luces, cámaras, ficción!

¡En la espera de Boruto y el final del anime!

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Capitulo 27:

«Senderos de vientos nuevos»

"Espero haberte ayudado en ese entonces, cuando solo eras un pequeño niño con la cabeza llena de odio y confusión. No todo es odio y rencor hacia los demás; deseaba darte alas para que puedas alcanzar todas tus metas con una enorme sonrisa. Hice lo posible para que hicieras todo tipo de amigos que fueran capaces de guiarte en un buen sendero. Soy una pequeña brisa para ti y estos serán los futuros… Precious Days in Akatsuki"

Han transcurrido meses desde lo ocurrido en el festival y con ello la hermandad de los hermanos Uchiha creció, sin embargo, Madara seguía con la duda sobre sus extraños ojos que le había hecho crear una fantasía o una ilusión. Higurashi ―la mucama más cercana a Madara y prácticamente como una madre― le habló a Madara como su pupila se había transformado en una forma nunca antes vista ―como lo es el Sharingan―, de una extraña manera las tres aspas se volvieron una. Esos ojos ahora se han vuelto mucho más especiales después de la conmoción. La mucama solo le pudo decir que había cosas que ella no sabía y que lo mejor sería no contárselo a su padre, pero ella no contaba que Madara no le obedecería.

Izuna seguía cuando podía a Madara vistiendo ropa formal pues esa era la ropa con la que le vestía su madre Hansha ―también su mucama―, a diferencia de Madara que siempre andaba con ropa casual por la mansión y normalmente dispareja, por ende era regañado por su madre por su apariencia de holgazán según ella. Pero la ropa no era el problema, eso en pequeño comparado al verdadero problema, a los padres no le agrada en lo mas mínimo la relación que están llevando los hermanos, en pocas palabras: una buena relación.

El mayor de los hermanos Uchiha quiso investigar más sobre aquel ojo llamado «Sharingan» que había hecho un cambio en él. Izuna lo siguió sin decir nada pues también le daba curiosidad el ojo que también portaba. Pero cabe aclarar que antes de que estos niños anduvieran curioseando por los pasillos de la enorme mansión, Madara ya había ido a hablar con su padre para contarle sobre lo que le había pasado.

Una noche se encontraba él padre con una pipa parado en frente de la chimenea de la habitación, su esposa Kagami, que se encontraba en una hermosa silla tejiendo con tranquilidad aunque en su rostro se notaban ojeras que deterioraban su rostro, esto fácilmente lo pudo notar Madara, lo que no sabía era lo que estaba tejiendo su madre. El niño le contó todo sin ocultar ninguna parte de la historia pero todo enfocado en el Sharingan.

―Me estás diciendo que… ―habló Tajima con voz gruesa y poderosa― ¿Tus ojos tornaron de otra forma además de las únicas tres aspas? ―levantó una ceja.

Madara se sentía escrutado por la mirada de su padre, ello lo llevó a desviar la mirada y frotarse para sentir un poco de calor, de inmediato sentía la habitación fría. Esos preciosos ojos carmesí se burlaban del pequeño Madara que con toda confianza fue hasta él.

―Muéstrame ―ordenó Tajima.

―¿Eh? ―levantó la mirada Kagami para tomar más atención en la conversación.

―¿Cómo? ―preguntó Madara sin mirar a su padre.

―Que me muestres esos ojos tuyos ―fumó tranquilamente su pipa―, debe ser muy fácil para ti si ya lo has hecho ―sonrió.

Esto era malo, esa sonrisa no era buena en absoluto y Kagami fue la que se dio cuenta de ello. Levemente abrió su boca para que no saliera ni un mísero sonido de protección hacia su hijo, pero en cambio frunció el ceño sin dejar de observar cada movimiento de Tajima. Con las agujas de tejer intento hacerle unas pequeñas señas a Madara hacia la puerta, el niño observó por el rabillo del ojo a su madre para captar el mensaje: «Tu padre está enojado, sal de inmediato». Claro que no solo eso, Kagami tenía que buscar después la manera de apaciguar su enojo.

―No sé ―admitió Madara con ojos de un carmesí resplandeciente, mucho mas que los de su padre, claro que haciendo esto desobedeció a su madre.

―Madara ―le tomó el mentón con fuerza que el niño hizo una mueca de dolor―, ¿Acaso te parece gracioso venir a decirme todas esas mentiras? ¿Te parece gracioso verme como si fuera un estúpido?

El padre posó su mano sobre la cabellera de Madara y la luz de la luna ilumino los rostros de ambos Uchiha, Madara con temor y Tajima regocijándose del miedo de su hijo, esa luz que los ilumino quizás era la única en saber lo próximo que haría Tajima con su mano si Kagami no lo detenía apretando su brazo con fuerza y mirándolo con furia, los objetos que tenia pararon al suelo pues su movimiento fue rápido y repentino para proteger a su pequeño hijo.

―A este niño no le pondrás otro dedo encima.

―¿Sabes lo que estás haciendo Kagami? ―preguntó con seriedad soltando a Madara.

―Lo sé perfectamente.

Madara tocio y observó a su padre con rencor pero este ya tenía otro objetivo que era Kagami, mientras ella ahora se interpuso entre los dos para hacerle frente a Tajima sin miedo.

―Madara ―habló Kagami sin quitarle los ojos a su esposo―, ve a tu habitación de inmediato. Hay cosas que los mayores deben hablar.

Madara a pesar de querer parecer valiente ante su madre, fue todo lo contrario, un cobarde. Corrió por todos los pasillos y se encerró en su habitación. Donde se encontraba no podía escuchar nada. Cayó sentado al suelo queriendo volver y saber que pasaba pero, su madre le había dado una orden y debía cumplirla. Al siguiente día, Madara lo despertó una mucama como siempre y fue servido el desayuno junto con su hermano Izun, pero algo faltaba.

Su madre no se encontraba y se le estaba prohibido verla y buscarla.

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Las estaciones caminaron con lentitud en la vida de Madara. Su madre se encontraba nuevamente en el «hogar» y eso le bastaba al joven Uchiha. Ella le habló que se había ido a unas dulces vacaciones aunque Madara a su edad era lo suficientemente perspicaz para saber que su madre mentía en cada palabra que salió de sus labios, sin embargo, para no causarle problemas a su madre, decidió seguirle la mentira y proseguir su vida cotidiana ahora como un adolescente. Pues ya Madara había cumplido los doce años y deseaba más que nada una cosa «entrar en la secundaria» y lo obtendría a cualquier costo.

—¡Yo también quiero estar en la secundaria! —ordenó Madara con ojos furiosos.

La habitación principal era iluminada por una hermosa lámpara de cristal que era el punto focal. Tajima sentado en un mueble rojo de terciopelo el cual nadie podía sentarse allí y Kagami sentada en un sofá blanco mientras tomaba algo de té, ella se encontraba algo sorprendida por la petición de su hijo pero se notó como la comisura de sus labios subió un poco. Hansha, la mucama personal de Tajima y madre Izuna, se encontraba al lado del primero otorgándole una taza de café, su expresión fue una sonrisa de punta a punta por extraño que parezca. Madara en frente de la mesita de té miraba a los presentes mientras su hermano menor se encontraba observando desde el marco de una puerta que daba al pasillo.

—¿Qué locura estás diciendo ahora? —preguntó Tajima sorbiendo un poco de su café.

—Desde la mansión puedo ver como chicos de mi edad se van caminando a la secundaria —explicó con un poco de envidia—. Ellos van con sus amigos a estudiar a lo que llamaríamos una secundaria. Tienen un mismo profesor, festivales y muchísimas cosas más.

—Pensé que era buena la educación que te daba tu profesor particular ¿Acaso es insuficiente? —preguntó arqueando una ceja.

—No es lo que quise decir —dudó por un momento. La voz grave de su padre lo asustaba un poco, pero esta vez no se echaría para atrás—, pero no quiero estar todo el tiempo encerrado en esta mansión todo el día. ¡Ya he leído más de la mitad de los libros que hay en la biblioteca! Además también enseñan disciplina y cosas así —intentó explicar buscando palabras adecuadas en su mente.

—Solo quieres entrar por capricho ¿No es así? —preguntó Tajima.

—¡Claro que no! En realidad, quiero sentir que soy un poco normal.

—No te concederé cualquier capricho que tengas Madara. Es suficiente que vengas con tus niñerías

—¡Tajima! —exclamó Kagami en defensa de su hijo—. ¿No puedes por una vez ser condescendiente con nuestro hijo? El vino a nosotros personalmente para pedirnos una cosa tan insignificante.

—Al ser condescendiente terminaremos mimándolo —explicó con severidad.

—No, se que Madara nunca será a así.

—¡Pero un no es un no! —gritó a su mujer y a Madara, el último solo iba acumulando furia en su interior—. No dejare que se pudra en una de esas secundaria donde habitan personas mundanas.

—¡Te odio! —exclamó con enojo el joven niño—. ¡Te odio a ti y a toda esta familia de…de…de mierda!

Con lo último dicho se fue corriendo de la habitación dejando a todos totalmente sorprendidos, menos a Hansha, que su sonrisa siniestra no se borraba de su rostro. Izuna quiso perseguir a su hermana pero Higarashi —la mucama que siempre protegía a su amo Madara— lo detuvo dejando que Madara saliera de la mansión con lagrimas de furia retenidas en sus ojos. Corrió lo más fuerte que pudo y se alejó utilizando medios de transporte con dinero que tenía en su bolsillo. Llegó al parque central más cansado y tranquilo. La aunque el atardecer era realmente bonito Madara no podía admirarlo con sus ojos ahora rojos denotando odio y rencor. El joven se detuvo en frente de un lago pequeño y hermoso; el ambiente era muy refrescante pues se encontraban en primavera y los pétalos de los arboles de Sakura bailaban hasta nadar en lago de una forma preciosa y espectacular, las personas se sentaban debajo de los arboles a comer y jugar con sus amigos o pareja.

—¡TE ODIOOOOO! —gritó con todas sus fuerzas el joven Uchiha.

—Odiar no es bueno ¿Sabes?

Madara volteó a ver una chica sentada en un banco con una guitarra. La chica llevaba un uniforme de preparatoria —de color azul con blanco— y tendría al menos unos dieciséis años; un cabello marrón ondulado que caía hasta la cintura y una tez blanca y una manchita pequeña al lado de su ojo derecho, pero lo que le maravillo a Madara fueron sus ojos azul intensó que resplandecían de una preciosa manera ante el atardecer. La guitarra que sostenía era vieja pero se mantenía, la joven de preparatoria se encontraba afinándola. Madara se sonrojó al ver la sonrisa amigable de la chica y además de sentirse apenado por lo de antes.

—Aunque es bueno desahogarse un poco —rió ella con una voz suave y dulce—, pero no creo que debas odiar a las personas.

—¿Y qué sabes? ¡Tú no sabes nada acerca de mí! —alzó la voz Madara sin dejar de ver a hermosa chica de preparatoria—. No tienes derecho a darme ningún sermón.

—Tienes razón, no te conozco del todo —explicó sin cambiar en su semblante esa sonrisa amigable y gentil—, pero odiar solo te hará daño a ti como a los seres queridos que te rodean. No crean dentro de ti ningún recuerdo hermoso y que valga la pena tener en su interior —comenzó a tocar con delicadeza las cuerdas de la guitarra—. La vida es como la música, es alegre y bonita, pero también es intensa y triste; todos nosotros somos un instrumento el cual depende de cómo suene nuestra vida ¿No crees? —observó a Madara con total gentileza y compasión—. El odio crea disturbios en la música que solo pueden ser curados por un ritmo melodioso llamado amor.

Madara se había callado totalmente ante las palabras de la jovencita amigable y apariencia hermosa. Se arrepintió por haberle gritado a una pobre muchacha que no tenía la culpa de nada de lo que le estaba pasando en su vida y apretó sus puños con fuerza y mordió su labio inferior para aguantar su propia rabia e insignificancia. La chica sonrió al verlo de esa manera y comenzó a tocar una melodía que llevaba intensidad y con una voz angelical comenzó a cantar transmitiendo fuerzas a Madara; el joven se relajo al ver a la chica cantar con intensidad y armonía. La letra de la canción hablaba de la felicidad que salvaba a personas con una simple canción y de como ella podría encontrar paz en el interior de las personas. Madara con su antebrazo cubrió su rostro por donde resbalaban lágrimas de libertad y satisfacción por el mismo, sentía como un peso de encima era quitado con cada palabra y cada cuerda tocada. La chica miró a Madara satisfecha con lo que había logrado. Acabó la canción con palabras alentadoras, luego se levantó de su asiento y colocó su guitarra en banco para dirigirse a Madara y extenderle la mano.

—Mi nombre es Aozora Kotori —se presentó—. Mi nombre apellido significa «Cielo azul» y mi nombre «pequeño pájaro» ¿A que es extraño?

—Mi nombre es Uchiha Madara —tomó su mano con pena mientras con la otra secaba sus lagrimas—. Mi apellido significa «Abanico de papel» —se volteó para mostrarle la espalda con el logo de su familia en su camisa— y mi nombre «puntos» o algo así… Y si hablamos de extrañeza debería ser mi apellido.

—Bueno es la primera vez que lo escucho.

Kotori acarició con dulzura la cabeza del joven, al contrario, Madara comenzó a sentir un extraño ardor en su rostro que coloró su mejillas de rosado claro y el corazón un poco acelerado a pesar de encontrarse parado; sentimiento que había provocado por primera vez en Madara que lo hizo perderse en los ojos de azul intenso y a la vez pacíficos como el mismo cielo que le recordaban a los ojos de su madre. Cuando reaccionó nuevamente ya la joven había dejado de acariciarlo.

—Eres un buen chico Madara —habló con dulzura—. Me agradan los chicos como tú.

—¡Hey! ¡Que yo no soy ningún niño! —gruñó por la caricia, aunque el mismo sabia que le había agradado de igual manera.

—Te considerare un hombrecito cuando seas más alto que yo —se burló con inocencia caminando hacia su guitarra para colocársela en la espalda y ponerse un sombrero naranja que se encontraba en suelo—. Mientras tanto serás un niño ¿Está bien? ¡Nos vemos! —se despidió alejándose la buena chica.

—¡Es una promesa! ¿Entendiste? ¡A Uchiha Madara no le puedes romper una promesa! ¡Mañana también vendré a esta hora así que…!

—¡Vendré! —le gritó con alegría—. Ya que mis alas me permitieron conocerte por una razón —susurró.

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Las estaciones se mostraron en el parque con ellos dos hablando sobre cualquier cosa trivial. Kotori no fue por una época pues le tocaba los exámenes y necesitaba buenas notas para no hacer enojar a su padre y más que todo porque le gustaba estudiar; Madara tomó este tiempo para seguir insistiendo en la secundaria y ahora más que nada después de haber conocido a la alegre estudiante de preparatoria. Tajima se seguía negando y Kagami insistiendo en que sería una buena experiencia para Madara. Izuna estudiaba normalmente con su profesor particular y era muy inteligente para su edad así como lo era Madara, y esto estaba agradando a Tajima pues Izuna sería un buen sucesor si seguía por un buen camino. Madara ignoraba este tipo de disputas pues el puesto en si le importaba lo mas mínimo, ahora se encontraba en su propio mundo, cosa que empezó a extrañarle a su madre.

A los trece años ya la pubertad atacaba a Madara y aun seguía con su amiga en el parque. Ella seguía vivaz y alegre como siempre y escuchaba a Madara en cualquier queja sobre su padre y aventura que experimentaba con su hermano menor. Le contó sobre su pequeño hermano Izuna y ella pudo notar el gran apreció que tienen ellos dos con solo las palabras que expresaba el joven.

—Esa mucama me hace enojar algunas veces ¡No obedece en todo lo que le pido! —bufó Madara.

—¿Tienes mucamas? —preguntó Kotori—. ¡Qué suertudo! Seguro que todo lo que hace por ti es por cariño Madara —explicó—. Además, piénsalo de esta manera, no todos podemos tener una mucama.

—¿En serio? —preguntó incrédulo.

—Si —afirmó con energía—. Solo sé que tu y ese niño tiene mucama.

—¿Qué niño? —frunció el ceño Madara.

—No lo conoces —explicó—. La preparatoria donde estoy también es una secundaria así que hay un chico de tu edad que es parecido a ti en términos generales… Como explicarlo —se detuvo para pensar lo que iba a decir y prosiguió—. Creo que es en su mirada ¡Ustedes tienen la misma esencia! ¿Me comprendes?

—En realidad no, Aozora-san —soltó un suspiro de decepción.

—Rayos —cayó rendida Kotori en el mismo banco donde siempre se reunían.

—Aunque con más ganas tengo de ir a tu instituto ¡Esta vez me inscribiré! —afirmó Madara.

—¡Sera genial! —aplaudió Kotori—. Podremos almorzar juntos y disfrutar de los recesos. ¿No será divertido? Tienes que aprovechar porque este será mi último año en la preparatoria.

—¡Te lo prometo! —sonrió Madara y observó el lago—. ¿Recuerdas todavía la promesa que nos hicimos?

—Claro que si —colocó su mano en la frente midiéndose a ella misma—. Sigues siendo un niño.

—Ya tengo trece años ¡No soy ningún niño, así que no me digas así! —le sacó la lengua.

—Claro que lo eres, por eso debes disfrutar tu linda flor de la juventud.

—¿Flor de la juventud?

—Sí, también lo escuche de alguien —explicó—. En la secundaria puedes encontrar todo tipo de personas con diferentes gustos y hermosas palabras que faltan por expresar. Todos ellos están en una flor de la juventud ¡Como tú! Por eso estaría muy agradecida que vinieras e hicieras muchos amigos, no está bien que solo yo sea tu amiga, sería muy egoísta de mi parte —se levantó y se colocó la guitarra en la espalda y su sombrero naranja.

—A mi no me importaría que solo tú fueras mi amiga —susurró con un leve sonrojo que apareció en su rostro.

—¿Eh? ¿Qué dijiste? —se volteó a mirarlo—.Estas rojo, —se tocaron frente con frente para calcular la temperatura de Madara—. ¿Te encuentras bien? Te siento caliente.

El rostro de Madara cambió a uno totalmente rojo e hizo una expresión de susto graciosa para Kotori. El joven se levantó de inmediato y se fue corriendo del banco chocando con cualquier persona que estuviera en su camino. Su amiga solo pudo soltar una risita suave y gentil.

—Eres tan raro —rió mientras observaba a su amigo irse.

Con gran rapidez llegó Madara con su corazón acelerado. No deseaba hablar con nadie por ende entró directamente a su cuarto y lanzarse a la cama ahora desordenada, con fuerza tomó una de las almohadas y con ella cubrió su rostro. Luego de haber tomado un poco de agua de una jarra que le dejó Higurashi y controlar por fin los ya no tan acelerados latidos del corazón. Observó en un espejo de su juego de cuarto su rostro todavía con una tonalidad rojiza; con la yema de los dedos se frotó las mejillas intentando quitarse ese color.

—"¿Por qué tengo este color en el rostro?" —se detalló con detenimiento—. "Además… ¿Por qué me comporto de esa extraña manera?"

Kagami entró al cuarto no sin antes encender la luz y observar a su hijo mirándose al espejo. La escena de un cuarto oscuro mientras te miras en el espejo confundió a su madre, pero no le tomó importancia al caso y con una alegre sonrisa recibió a Madara que se asustó por la entrada de su madre a la habitación.

—"Definitivamente esta raro hoy" —pensó Kagami. Se sentó en la cama de su hijo y con la mano le invitó que se sentara a su lado—. ¿Podemos hablar un momento?

Madara asintió sentándose al lado de su madre. En su mente solo vagaba la sensación de que hace tiempo que no conversa libremente con su madre, como una verdadera familia; eso lastimaba a Madara ya que el realmente le tenía mucho aprecio a su madre sin importar lo que haga y podría ser capaz de siempre perdonarla.

—Te tengo buenas noticias —le dijo alegre a su hijo—. Tu padre acepto que fueras a la secundaria.

—¡¿En serio!? —exclamó con sorpresa y alegría el joven—. ¡Qué genial!

—Solo si cumples en ser el número uno de tu colegio.

—¿Qué?

—Si —le tomó las manos con suavidad—. No sé porque deseas tanto entrar a una secundaria pero… ¡Estoy segura de que esta es una prueba que debes superar! —le observó directamente a los ojos—. No quiero que cada cosa que te imponga tu padre lo veas como un obstáculo, más bien es un nuevo escalón que debes superar.

—¿Todavía quieres que supere a mi hermano? —preguntó con tristeza el joven pensando en que su madre pueda volver a ser la misma persona fría de antes.

—No cariño —le tomó las mejillas dedicándole una gentil sonrisa—, quiero que superes a tu padre y que seas una mejor persona que él —sus ojos demostraron tristeza e impotencia ante Madara—. Yo soy una persona débil y reemplazable ante él, pero tú, eres irremplazable para mí y para él; lo que más deseo es que algún día le llegues a superar y que muestres un día lo fuerte que te has vuelto.

—Pero mamá…

—Se lo mucho que te habías estado preocupado por mi Madara —le abrazó acercándolo a ella—. Discúlpame por no haberte prestado atención en mucho tiempo y solo preocuparme en lo que me ha hecho tu padre. Tu madre será capaz de resistir y llevar todo el dolor por ti para que tú sigas avanzando —lagrimas lograron salir de sus ojos—. Así que de ahora en adelante te apoyare en todo lo que desees ¿Está bien?

—Si… —le correspondió el abrazo.

Con ello una pequeña promesa de hizo entre madre e hijo por el bien del último, y si de algo se aseguraría Madara era de hacer a su madre enorgullecer y que todo lo hizo por él valiera la pena.

—Y un día iremos a ver un lindo campo de girasoles juntos —prometió su madre.

Aunque la tierna reconciliación era entre dos personas había un tercero que era Hansha —la mucama y madre de Izuna— que escuchaba fuera de la habitación cada palabra. Ella no le agradó la situación y fue directamente con Tajima que se encontraba en su oficina trabajando. Hansha le habló con todo detalle las palabras de Kagami y Madara, esto hizo soltar una carcajada a Tajima y un cierto desconcierto en Hansha.

—Kagami es muy lista —admiró Tajima dejando sellar unas páginas de su empresa—, pero su objetivo está muy lejos todavía —se burló y se levantó de la silla.

—Pero señor… ¿No cree que debería detenerla?

—No —negó tajadamente—. Déjala como esta, es más divertido ver como intenta superarme.

—Está bien señor —hizo una reverencia.

—Oh, se me olvido decirte —le miró directamente—. Inscribiré a Izuna de igual manera a una escuela para deje las clases particulares en casa.

—¿Por qué señor? ¿No son mejor unas clases particulares? —preguntó Hansha preocupada por su hijo—. No quiero que Izuna sufra por un simple capricho que tuvo Madara y Kagami.

—Déjame recordarte tu situación —se acercó a ella tomando con voraz fuerza su brazo—. Eres una simple mucama y del que estás hablando es mi hijo ¿Ok? Además ante el público Izuna es hijo de Kagami y no tuyo. Fui lo suficientemente bueno como para dejar que te quedaras junto a tu hijo, así que mejor te retractas de esas palabras que dijiste de mi hijo y mi esposa.

—Lo…siento —susurró sintiendo un fuerte dolor en su brazo del cual no podía zafarse.

—Bien —la soltó—. Ahora vete, tengo trabajo que hacer.

—Si —tocó su parte adolorida y salió caminando de la habitación de su amante.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Kagami llegando con su hijo Madara. Notó de inmediato la marca roja en su piel.

—No te interesa en absoluto —bufó Hansha.

—Ya veo que tienes en cuenta tu lugar —sonrió victoriosa— y que no creas que un hijo te hace tener el mundo en tus manos —le observó—. Pero ahora sé que eres más manipulable que yo y de eso me siento aliviada.

—¿Qué? —preguntó confundida Hansha.

—Si me disculpas, tengo que hablar con mi esposo de mi hijo. Trae de inmediato a Izuna pues también le concierne a él, y si deseas, únete —la pareja madre e hijo se alejaron con un aire de elegancia dejando a la mucama estupefacta.

—Estúpida —susurró Hansha caminando en búsqueda de su hijo.

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La siguiente semana estaba siendo preparado Izuna una mañana para asistir a una escuela privada y muy prestigiosa que normalmente solo las personas adineradas pueden pagar. Asistiría a segundo grado de primaria con sus siete años de edad y esto emocionó un poco al jovencito por querer ver nuevas cosas y aprender mucho más para enorgullecer a su padre y a su madre. Hansha le colocó un precioso uniforme de color blanco con lindas ornamentaciones en dorado, en el lado derecho del pecho se encontraba el logotipo de la escuela y en el cuello del suéter colocó un pin de oro con la forma «II» puesto que cada niño debe llevar un pin en el grado en el que van. Hansha también agregó un pin con el símbolo de los Uchiha más arriba del otro, queriendo recordarle a su hijo y a los que le rodearan en que familia esta.

—Mamá estoy muy emocionado por entrar en la escuela —dijo Izuna con una sonrisa inocente en su rostro—. ¿Crees que tendré muchos amigos?

La madre le acomodaba su bolso con los mismos diseños del uniforme para que entraran todas sus pertenencias y su almuerzo que ella misma elaboró. Se lo colocó en la espalda y lo observó con una sonrisa en el rostro.

—Estoy segura de que harás muchísimos amigos —le acarició la cabeza a Izuna—. Pero más importante, tienes que demostrarle a todos de lo que estas hecho —sacudió a su hijo del polvo extra que podría tener el uniforme—. Listo, deberíamos ir bajando, tu hermano debe de estar listo.

Los dos bajaron agarrados de la mano e Izuna con una sonrisa que no podía ser borrada con nada, pero para sorpresa de ellos solo Tajima se encontraba en la entraba que estaba a punto de irse a trabajar. Hansha se acercó para preguntarle algo pero este le detuvo con una mirada penetrante, ya que a pesar de todo, prefirió no decir nada por la presencia de Izuna.

—Yo me tengo que ir —habló y el chofer le abrió la puerta de la entrada mientras otras mucamas le arreglaban el traje—. Seguro mi esposa y Madara siguen arriba, el muy vago se despertó tarde. Ya sabía yo que desde un principio no podría con esto.

—¡Ya estamos listos! —gritó Kagami llegando con prisa junto a Madara con el uniforme alborotado—. Ya podemos irnos.

—A Madara le falta el pin de los Uchiha —criticó Tajima observando a su hijo.

—Es verdad —sacó el pin de su cartera para colocarlo en una chaqueta mal colocada—. Listo, en el carro terminara de acomodarse.

—Bien, yo me iré entonces —se fue dejando a las dos mujeres con sus hijos.

—¡Buena suerte en el trabajo papá! —se despidió Izuna con una sonrisa que ignoró Tajima.

El hombre se fue en su limosina para el trabajando dejando a las dos mujeres mirándose directamente. Otra limosina llegó con un joven chofer bajándose para abrirles la puerta a sus pequeños amos. Kagami incitó a que Madara se llevara a Izuna dentro de la limosina con banderillas Uchiha. Los dos hermanos entraron hablando animadamente de como seria su día en el colegio.

—Bien Hansha —habló—. Yo me encargare de llevar a Izuna al colegio pues se supone que soy su «madre» —comenzó a caminar dándole la espalda—. Y no creas que lo hago por ti. Según Tajima, Izuna también deseaba ir al colegio porque el niño se lo pidió a solas a su padre.

—¿Qué?

—No creas que no sé lo que estas tramando Hansha —se volteó para mirarle—. No es momento para hablarlo ahora, así que prepárate para nuestra linda y elocuente charla —sin más que decir se fueron en la limosina dejando a una mujer estupefacta.

—Maldita Kagami —murmuró—. Te crees mucho por pertenecer a la alta clase.

La primera parada fue hecha en la secundaria de Madara ya que era la que quedaba más cerca. Madara observaba por el camino como muchos jóvenes platicaban mientras caminaban sin preocupaciones, eso hizo pensar a joven como seria si él en realidad viviera en la familia normal, donde nadie se odiara ni se quisieran perjudicar el uno al otro. Se acomodó el uniforme de color blanco y un pantalón negro pues era el uniforme verano-primavera; intentó acomodar su cabello pero como siempre fue un total fracaso.

La llegada al enorme instituto de secundaria y preparatoria sorprendió a todos por la intromisión de una limosina. Kagami se bajo seguido de Madara e Izuna, los tres eran el punto focal en la entrada del instituto. Unos rubios gemelos se vieron los rostros mientras caminaban dentro del recinto educacional.

—¿Ese no era Madara-kun? —se preguntó un adolescente rubio. Observó con ojos verdes a su hermano gemelo.

—¿Eh? —con las manos en los bolsillos, el hermano no se había percatado de la presencia de Madara ni de la limosina en absoluto. Podría ser por llevar el flequillo de lado obstruyéndole un ojo—. ¡Si, si lo es! —sonrió afirmativo—. ¡Oye, Madara! ¡Por aquí! —El dúo «Copy-Paste» como solían decirles, agitaron fervientemente los brazos para llamar la atención de Madara y acercarse con paso apresurado a él.

Kagami, Izuna e Madara voltearon a ver como un dúo de rubios se acercaba con tanta energía y alegría que pudieron sentirla al instante; casi palpable. Los otros estudiantes cada vez se extrañaban de la escena que formaban.

—¡Oh! Son ustedes, los clones… ¿Cuáles eran sus nombres? —preguntó ignorante Madara.

—¡¿Es en serio?! Por amor de la creación, Madara —bufó el rubio de flequillo de lado—. Con este solo ojo visible pude notar que eres tú.

—Es que hasta un ciego podría notar mi presencia —sonrió jactándose de su ser.

—Bueno, déjame presentarnos de nuevo —tosió para preparar su garganta—. El es Daiki —este niño tenía el flequillo corto y sobre su frente. Sus ojos verdes y con cierta amabilidad miraron a todos, para luego con una sonrisa dar una leve reverencia—. ¡Y el mejor de todos los chicos y el más guapo de la secundaria! ¡Yo, Okamoto Daisuke! —su cabeza movió con estilo su largo flequillo que cubría la parte izquierda de su rostro mientras mostraba una vigorosa sonrisa.

—¿Tu el chico más guapo? ¿Tan feos son en este instituto? —preguntó Madara sin prestarle mucha atención—, aunque también puede ser que tengan malos gustos.

—¡Madara! —regañó Kagami—. No le hables así a tus nuevos compañeros —observó severamente a Madara y este calló—. ¿Podrían disculparnos un momento?

—Claro —aceptaron al unísono los gemelos de cabellera rubia, apartándose a una pequeña distancia.

—Madara —soltó Kagami—. Colócate al lado del letrero del instituto, es una orden.

—Está bien —afirmó Madara cabizbajo pensando nuevamente en si su madre volvería a ser como antes.

El joven Uchiha se colocó al lado del nombre del instituto plasmado en el cemento con letras doradas. La madre le decía que se acomodara un poco para que se viera el nombre. Levantó el rostro cuando su madre le ordenó que la mirara fijamente, pero él no se esperaba el sonido de una cámara fotográfica. Su madre soltó una risita mientras sostenía una cámara con gran lente y muchísimos mecanismos. La cara de sorpresa de Madara era de felicidad y vergüenza al sentir todas las miradas nuevamente sobre él.

—Necesitaba captarte con una cara de sorpresa —comentó su madre mientras colocaba la cámara en un bolso negro que estaba siendo cargado por una mucama—. Tendré que terminar el rollo para luego mandarlo a revelar —soltó un suspiro decepcionada.

—¿Mamá sabes tomar fotos? —preguntó Madara acercándose nuevamente a su madre.

—Lo tomó ahora más como un hobby —comentó Kagami y se inclinó un poco—. Cuando tus hermanos estaban con nosotros solía tomar fotos muy seguido, ¿No lo recuerdas? Adoraba captar la belleza en lo más pequeño e insignificante. Fue mi senpai del instituto que me ayudo a usarla —explicó con nostalgia—. Solía decir que el arte podría llegar a ser eterno, aunque lo que más recuerdo de ella es como hacia unas lindas marionetas de madera que parecían muñecos de acción.

—¡Genial, mamá! —exclamó orgulloso Madara.

—Pero bueno, el pasado quedo en el pasado —sonrió tristemente— y tu presente es lo que me importa ahora —intenta acomodar el cabello de Madara sin logro alguno—. Ash, que puedo hacer con ese cabello tuyo. Ya debemos irnos Izuna.

—¡Bye bye hermanito! —alborotó el cabello de Izuna—. Tu hermano hará lo mejor en el instituto.

—Sí —una pequeña sonrisa se asomó por el rostro de Izuna. De inmediato subió en la limosina con Kagami—. "Yo también daré lo mejor de mí"

La limosina arrancó dejando un rastro de humo y a un Madara con ambos brazos extendidos despidiéndose de su madre y su hermanito. Daisuke y Daiki se acercaron corriendo para ir llevando a rastras dentro del instituto al desconcertado Madara.

—Espe- ¿Qué están haciendo? —preguntó Madara viendo como había entrado ya al instituto.

—¡Es mejor que no te encuentres con ella! —gritó Daisuke mientras soltaba a Madara para cambiarse sus zapatos por unos «uwabaki»—. Por amor al arte y de las cosas guapas como yo; nuestra presidenta es un demonio.

—Creo que exageras un poco ¿Y porque se cambian los zapatos aquí? —preguntó Madara.

—¿Ah? ¿Qué tan poco japonés se puede ser? —preguntó Daisuke—. Los zapatos los guardamos en estos casilleros —señaló detrás de él.

—El número del casillero te lo dan cuando de inscribes —observó un papel sobresalir del bolsillo del pantalón de Madara. Daiki lo tomó y con amabilidad se lo devolvió—. Seguro debe ser ese.

—¿Qué? —observó el papelito que rezaba «el casillero es el número 23, te amo hijo. No te pierdas»—. Mi mamá lo metió sin que me diera cuenta.

—Solo tienes que ir con la señora de allí —señaló un puesto con una mujer robusta—. Se amable con ella, algunas veces puede llegar a ser amargada. Tienes que decirle la talla que calzas.

—Está bien —con total amabilidad fue con la señora con aspecto gruñón.

—¿Crees que este bien? —preguntó Daisuke.

—Bueno —quedó pensativo Daiki—. Yo creo que estará bien —sonrió.

—Por suerte la presidenta no me capto —suspiró aliviado.

—En serio, solo debes cortarte el cabello y ya —le explicó su hermano Daisuke.

—¡NO! Este peinado atrae a las mujeres —movió nuevamente su flequillo con la mano—. ¿A que soy hermoso?

—Creo que más que todo eres narcisista —finalizó Daiki.

—Chicos ya volví —dijo Madara con sus uwabaki puestos y unos bombones en las manos—. Los chocolates me lo regalo la señora ¡Me mintieron! Pensé que sería espantosamente horrible.

—Bueno eso si fue un final inesperado —señaló a Madara—. ¿Me das alguno?

—No.

—¡Hey! ¿Así nos agradeces? ¡Desgraciados Uchiha! —gruñó Daisuke.

—Cálmate hermano —intentó apaciguar Daiki.

Japan is very strange —murmuró una vocecilla en ingles británico mientras se cambiaba los zapatos a un par de casilleros de ellos—. I need some tea.

Los chicos voltearon para deleitarse con una hermosa chica con una mirada algo triste y solitaria. Su cabello largo caía como la leche detrás de su espalda, al final de este se le hicieron unas ondas dándole volumen y su flequillo era recto. Ella se colocó en el cabello una tiara de perlas dándole a la chica un aire de realeza. Su piel blanca y sus labios rosa pálido murmuraban palabras en ingles que eran poco inentendibles para ellos. Lentamente levantó la mirada para que los espectadores pudieran apreciar aquellos hermosos ojos violetas que muchos envidiarían tener. Ojos grandes y hermosos y fino rostro.

—¿Ella es extranjera? —preguntó Madara.

—Sí, pero no le hagas caso —explicó Daisuke con la mirada fría—entró apenas hace una semana. Suelen llamarla «inglesa» pues pronunciar su nombre o su apellido de por si es muy difícil.

—No digas eso Daisuke —detuvo a su hermano Daiki—. ¿Acaso la ignoraremos por ser de otro país?

—Como si no sucediera en otros países con los japoneses —frunció el ceño Daisuke—. Además no creo que pueda entendernos.

—Yo… Si… —musitó la joven chica—. Yo si puedo entenderte, no soy estúpida —le observó con indiferencia—. Now, if you'll excuse me.

La hermosa estudiante se alejó dejando soledad en su camino y miradas penetrantes y algunas llenas de odio y asco, normalmente proveniente de las miradas femeninas. Pero Daisuke se dio cuenta de que ella se fue con aires ganadores, y esto no lo soportaba. La muchacha se fue de la mirada de todos para volver a un ambiente más calmado.

—Es muy bella —comentó Madara asombrado.

—Creo que ella es horrible —comentó Daisuke—. Su cabello blanco y sus ojos violetas… puff ¿Qué se cree ella? Además de que nunca habla completamente el japonés y siempre se equivoca al escribir los kanji y suele olvidarse de entrar con los uwabaki al recinto.

—Sabes demasiado entonces —se burló Daiki.

—¡JAJAJAJA! —soltó una risotada Madara—. ¿No será que te gusta?

—¡¿Qué!? ¿De esa estúpida engreída? —gritó ruborizado—. ¡Nunca! ¡Lo sé! ¡Nunca me gustaría!

—Bueno es mejor que vayamos al aula antes de que comiencen las clases —sonrió Daiki.

—S-si, es verdad —frunció el ceño con el rostro rojo Daisuke.

—¿Cómo saben si estamos en el mismo aula? —preguntó Madara.

—Voltea el papel —comentó Daiki mientras comenzaba a caminar.

—¿Eh? —volteó el papelito que rezaba «El aula es la 2-B. Buena suerte».

—¿No vas a venir? —preguntó Daiki.

—¿Eh? C-claro —se apresuró para ir a su paso.

Fueron a la segunda planta del edificio para dar con los de segundo año. Entraron al salón para encontrase con varios estudiantes hablando entre ellos. La inglesa de cabello blanco se había sentado en la fila al lado de la ventana al final y a su alrededor algunos puestos libres. Ella se encontraba leyendo un libro en japonés con un diccionario de ingles-japonés, además de otro libro de kanji. La chica no notó su presencia hasta que el grupo se acercó a ella.

—¿Cuántos libritos se necesitan para leer un solo libro? —se burló Daisuke sentándose al lado de ella—. La respuesta la tengo al lado.

La chica solo lo observó de reojo para luego proseguir en su lectura. Daisuke chasqueó la boca enojado sin conseguir su atención. Daiki se sentó en frente de su hermano y este le dijo a Madara que se sentara al lado de él pues nadie ocupaba ese puesto. Madara hizo lo que dijo y se sentó con normalidad.

—"Con que esto es un instituto" —pensó Madara miró sobre su hombre para observar a los demás—. "No parece tan malo como solía decir papá. En realidad creo que me podría ir muy bien".

—Heeeeeey, inglesaaaaa —habló lentamente Daisuke—. ¿Me escuchas?

—Sí —afirmó secamente.

—Suelen decirte princesa por allí ¿Sabes? —siguió el rubio y apoyó su cabeza en su mano—. ¿Por qué será? No lo entiendo, me pareces tan corriente.

—Me gustaría ser corriente —habló con acento ingles como siempre—, pues no me gusta sobresalir, es incomodo.

—Oh, hablaste —fingió sorpresa—. Bien, ¿Qué mas sabes decir en japonés?

—Eres un…

—Creo que no me he presentado apropiadamente —se volteó para unirse a la conversación—. Soy Uchiha Madara, un gusto en conocerte —hizo una leve reverencia.

—Conozco a los Uchiha —habló la muchacha algo apenada—, mejor dicho, a la empresa.

—¿En serio? —preguntó Daiki con sorpresa.

—Hey, creo que te falto decir el nombre —se rió por lo bajo—. ¿No deberías decirlo? Oh, no me digas que los ingleses son taaaaaaan mal educados.

La chica se levantó bruscamente sorprendiendo al salón completo, incluyendo al propio Daisuke. Observó primero a Daisuke con ojos brillosos y amenazantes para luego dar una más calmada y llena de respeto a Madara. Sonrió con dulzura provocando el sonrojo de todos los hombres y el enojo de las chicas.

My name is Lorenette Whitehead Hamilton II —luego hizo una reverencia cruzando sus piernas y elevando un poco la falda hacienda alusión de que es un vestido, bajo la cabeza mostrando respeto—. Nice to meet you, too.

Volvió a su rostro serio y lleno de tristeza para sentarse nuevamente y seguir en su lectura; claro, dejando a todos boquiabiertos. Las mujeres seguían murmurando entre ellas mientras la observaban estudiar y los chicos seguían observando a la delicada figura extranjera.

—Eres extraña —murmuró Daisuke enojado—. No tenias que ir sonriendo a todos como si fueran tus amigos.

Madara se acomodó nuevamente en el asiento para ver a dos chicas hablar y una de ellas con una carta con un corazón en la mano. Ellas hablaban bajito y nadie podría notarlas por su apariencia común a diferencia de Lorenette. Pero sin querer Madara pudo escuchar su conversación.

—¿Crees que deba dejarle la carta en el casillero a Senju-kun? —preguntó una chica de cabello corto—. Me gustaría que correspondiera mis sentimientos.

—No entiendo cómo puedes quererlo.

—El es tan caballeroso y amable —sonrió para sí misma mientras apretaba la carta contra su pecho—. Me gustaría que supiera mis sentimientos aunque pueda terminar sufriendo. El es tan bueno que me gustaría que supiera lo mucho que lo aprecio. Ocultar los sentimientos me seguiría hiriendo y seria una falta de respeto hacia la persona que te gusta.

—Sí, ya entendí —soltó un suspiro su amiga—. Algunas veces lo veo en la azotea del colegio. Recuerda que no eres la única que se muere por el Senju ¿ok? Sabes lo popular que suele ser.

—Sí —abrazó la carta.

—Senju… —musitó Madara pensando en cómo podría ser aquella persona que describiría la chica—. "Me da mucha curiosidad ahora saber quién es ese tal Senju. Aunque no creo que sea gran cambio en mi vida. En el receso intentare buscarla a ella" —observó pensativo el cielo.

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Izuna se encontraba en un banco; solitario mientras almorzaba. Habían transcurrido las horas desde que lo dejaron en la escuela. Se presentó con cordialidad y seriedad sorprendiendo a varios de los niños presentes en su nueva aula. No cometió error alguno y siguió todas las reglas que le impartían los maestros con extrema amabilidad.

Un rico emparedado había sido preparado por su madre, que a pesar de ser un emparedado, lo hizo lo más perfecto posible con ingredientes sanos y refrescantes. Tomó de un termo con jugo de naranja.

—"¿Por qué mi mamá estaba en contra de que viniera a la escuela?" —pensó mientras observaba a los niños jugar con un balón de futbol—. Aunque siento que no soy de aquí, mami.

Cuando estaba a punto de dar el último bocado de su emparedado, un balón de futbol lo golpeó directamente en el rostro con tal fuerza que lo tumbó del banco. Izuna tirado en suelo con el rostro rojo por el golpe, se encontró con un niño de cabello grisáceo y ojos un tanto amenazadores de color rojizo.

—Vaya, ni siquiera te diste cuenta de que iba la pelota hacia ti —habló el niño recogiendo el balón—. Entonces todo lo que dicen sobre ellos mismos son solo pura habladuría.

—¿Tú fuiste el que me golpeo? —fue lo único que preguntó Izuna mientras se incorporaba.

—Más bien fue un accidente —habló el niño estoico—, aunque puedes tomarlo como tú lo desees.

—¡Hmp! —frunció el ceño Izuna—. ¿Cómo te llamas?

—Senju Tobirama —se volteó y comenzó a caminar dejando a un Izuna perplejo, pero a pesar de ser un niño sabía muy bien no caer en las provocaciones.

—"Tobirama…" —recogió sus cosas y las colocó en una bolsita—. "Y pensar que podría tener un día tranquilo hoy" —siguió su caminata hacia el salón.

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Madara fue aprendiendo lo que es ser un chico de secundaria gracias a sus amigos, al ser alejado de lo que era la sociedad normal le ocurrieron muchos errores comunes. Pero a él no le importaba tanto eso; necesitaba encontrar a la chica que lo había incitado a venir a la secundaria, la que le movió a cuestionar a su propio padre para sus propios placeres.

Madara posando su mentón en su mano. Observó con pereza la ventana del salón buscando un medio con el que entretenerse. Las clases le parecían un paseo pues en sus clases particulares iba más que adelantado, es más, podría dar las clases el mismo con total seguridad, dejar apuntes y planear un examen para el mismo día. A lo lejos divisó la cancha donde estaba algunos chicos de preparatoria jugando futbol, mientras que las mujeres hablaban con tranquilidad alrededor de la cancha. El profesor se dedicó a hacer de árbitro para los chicos que estaban jugando. Todos tenían un uniforme deportivo de un short negro y una camisa blanca con el símbolo de la preparatoria.

Pero al joven Uchiha le interesaba la jovial chica que hablaba alegremente con algunas compañeras de clases, su cabello marrón estaba recogido en una cola de caballo.

—¡Es ella! —gritó levantándose del asiento, llamando así toda la atención de la clases cambio del profesor a Uchiha Madara.

—Pfff —se contuvo Daisuke la risa mientras se tapaba la boca.

—Equivocarse no es una explosión —susurró Daiki ocultando su rostro con una mano sintiendo vergüenza ajena.

Stupid —susurró Lorenette mostrando un leve sonrojo.

—Por favor señorito Uchiha —habló el profesor de avanzada edad—. ¿Puede volverse a sentar para yo seguir la clase?

—Pero si… —señaló la ventana con el dedo índice; sin embargo se detuvo pues una mano le tiró de su camisa por detrás para llamar su atención. Madara observó sobre su hombro el delicado rostro de Lorenette iluminado por las luces del sol de medio día.

Just shut up and sit down —susurró mientras lo miraba con decisión en sus ojos y el seño fruncido.

—¿Eh? Pero si solo…

La inglesa no le tuvo que hablar con solo la fiera y determinada mirada fue suficiente para que el muchacho entendiera que lo que hacía no era lo correcto. Madara se volvió a sentar algo apenado por darse cuenta de lo que hacía no estaba bien y la clase transcurrió con normalidad. La campana anunció el inicio del almuerzo y el profesor abandono el salón de clases con un animado ambiente juvenil.

—JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA —soltó una risotada Daisuke con una lágrima en su ojo visible.

—Hermano, no te rías así —dijo Daiki un tanto irritado—. Pareces a punto de explotar, y para ti también Uchiha-kun, ¿Estabas apunto de responderle a un profesor?

—¿Y qué tiene eso de malo? No les entiendo nada —respondió Madara enojado.

—¿Qué tiene de malo? ¿No te enseñaron a respetar a tus profesores? —se preguntó Daiki—. Madara-kun, los profesores son los que nos guían a nuestro futuro explosivo, les debemos respeto y admiración.

—Los míos me tenían respeto a mi —dijo Madara con tranquilidad—, además obedecían lo que yo decía.

—¿¡Qué tipo de profesores tenias!? —preguntó Daiki sorprendido.

—¡Que interesante eres Madara! —gritó Daisuke levantándose del asiento observando como mucho de las demás personas hacían lo mismo y se retiraban del salón—. ¿No creen que es hora de irnos a almorzar?

—¿A dónde irán? —preguntó Madara.

—Al comedor, por supuesto —explicó Daiki.

En ello Lorenette sacó debajo de su pupitre una cajita de almuerzo y se retiró con elegancia del salón, las demás chicas la ignoraron, simplemente hacían como que ella no existiera pero ella si sabía que los demás existían. Los tres jóvenes se vieron entre ellos y decidieron salir sin ella para no incrementar la tensión en el ambiente.

—¡Es hora de ir al comedor! —gritó Daisuke corriendo.

—¡Espera hermano! —le siguió Daiki.

—¡Esperen un momento, Copy-Paste! —de ultimo Madara corriendo detrás de los dos.

La cafetería estaba repleta de alumnos que varios estaban comiendo en las mesas y la enorme fila para comprar unos tickects de comida para la cafetería. El ambiente se notaba un poco caluroso por la gran cantidad de estudiantes y estaba inundado de varias mezclas de olores de especias.

—Con que esto es una cafetería —siguió a los gemelos hasta la fila—. ¿Y que se supone que haremos aquí?

—Es verdad que no habías visto una —recordó Daiki y se volteó para mirarlo directamente mientras su gemelo se paraba de puntitas para observar sobre las cabezas de los demás—; aquí se come todos los días, pero también está permitido traer un bento, para lastima nuestra madre no tuvo tiempo de hacernos el nuestro, así que estamos en estas condiciones, aunque normalmente tendríamos que venir más rápido ¡Las filas son enormes!

—¿Para que esta fila? —preguntó.

—Para comprar un tickect —siguió su explicación Daiki—, estos los canjeas allí —señaló a una señora con una redecilla en su cabeza y un delantal sirviendo a unos estudiantes—. Puedes comprar combos para toda la semana y algunas veces unas comidas estarán en rebaja. ¿Tienes dinero no?

—Mi madre me dio un poco —sacó una gran cantidad de su bolsillo como si fuera una pequeñez.

—No sé cuanto piense tu madre que cueste un almuerzo —Daiki retiró algunos billetes de las manos del joven Uchiha y se lo guardó en su bolsillo—, con esa cantidad será más que suficiente.

—¡Te recomiendo el Tamagoyaki de los lunes! Tienen una rebaja especial y un sabor exquisito y explosivo —expresó Daisuke uniéndose nuevamente.

La fila avanzó con lentitud y los gemelos le explicaron cómo se debe efectuar cada paso para la obtención del alimento estudiantil. Los tres escogieron Tamagoyaki con onigiri de acompañamiento y un jugo de naranja como bebida.

Se sentaron en una mesa vacía al lado de la ventana que daba un pequeño jardín donde podías ver a los demás estudiantes conversar y comer sus cajas de almuerzo, Madara sabía ya de estas pero nunca pensó en traer una.

—"¡Es cierto!" —reaccionó Madara mientras se introducía una bocanada de esa deliciosa comida—. ¿Los de preparatoria no almuerzan aquí?

—¿Los senpai de preparatoria? —preguntó Daisuke—. ¿Para qué quieres saber de los senpai?

—Ellos tienen su propia cafetería Madara-kun —explicó Daiki—, es mucho más bonita y amplia que esta, aunque puedes encontrar comiendo algunos por los alrededores que están unido con la secundaria.

—¿Qué? ¿Están pensando ir al territorio de la preparatoria? —preguntó una voz de una chica.

—Bueno en realidad no sería tan malo ir para allá —habló Daisuke—. Las chicas de la preparatoria tienen más… —pero se detuvo en seco al observar la imponente imagen de una chica parada junto a ellos.

La chica tenía el cabello corto enrulado de color marrón claro, los rulos brotaban de su cabeza como resortes caídos. Tenía horquillas de estrellas adornando un lado de su cabeza. Su piel un poco bronceada y sus ojos eran de un color oliva que titilaban intensamente, y además, se encontraban detrás de unos grandes y gruesos lentes. Con su estatura alta —sobrepasando a los chicos— solía imponer; sin embargo todo esto la hace la chica menos apreciada por los hombres. En su brazo derecho tenia colocado una banda que rezaba «Presidente escolar».

—¡¿Qué acabas de decir Okamoto uno?! —gritó la presidenta de tal manera que pudo ser escuchado en toda la cafetería.

—Eh…Le explicábamos a nuestro nuevo compañero que no debe acercarse al área de la preparatoria —encubrió Daiki—. Ya sabe presidenta, debemos explicarle las reglas.

—No lo defiendas Okamoto dos —le dijo la presidenta con rabia—. Además el chico nuevo debe estar bajo mi supervisión, no la de ustedes; ¿Lo saben, no es así? —Observó a Madara—. ¿Y tú? ¿Cómo puedes dejarte llevar por este dúo?

—Yo no me dejo llevar por nadie —se defendió Madara—, yo elegí ir por este camino.

—Tranquilícese un poco presidenta —calmó Daiki—, fuimos nosotros que lo arrastramos con nosotros aun sabiendo que tenía que encontrarse con usted. Solo queríamos hablar nuevamente con él.

—Después toda la bronca de los profesores recae en mi ¿Lo sabían no? —golpeó la mesa y observó a Madara—, necesito verte después de que terminen las actividades escolares normales. ¡¿Está claro!? —más que una pregunta fue una orden.

—¿Ah? —ladeó la cabeza de lado el joven Uchiha.

—¡Claro que si presidenta! —Se levantó de la silla Daiki—. Lo enviaremos al Consejo estudiantil cuando nuestras clases terminen.

—Sí, eso haremos —afirmó Daisuke levantándose.

—Más les vale —la chica se retiró de manera grosera mientras se abrió entre la multitud de la cafetería que se hizo a un lado para dejarla caminar. Más adelante se escucharon sus gritos a otros alumnos.

—¿Por qué se comportan así? ¿Y por qué le dicen presidenta? —preguntó Madara.

—¿Debe ser porque lo es? Duh... —explicó en breves palabras Daisuke—. No le debes levantar la palabra o ignorarla ¡Es lo último que debes hacer en la vida! ¡¿Me comprendes?! ¡Te podría llegar a explotar con la mirada!

—Se que puede sonar extraño para ti, pero ella está en un puesto más alto que el tuyo Madara-kun —intentó explicar Daiki—. Ella puede parecer muy intimidante, pero estoy seguro que te ayudara en todo lo que necesitas; ella te será confiable, lo presiento.

—En mayor escala que yo…uh… —se quedó pensativo Madara.

Las horas continuaron y los hermanos le explicaron en las horas de clase a Madara algunas de las reglas que debían cumplirse en clase, cosas que no hacia Madara con sus profesores particulares. ¡Cada cosa nueva le impresionaba! Las clases terminaron con el sonar de la campana y los alumnos se levantaron y se dispersaron en grupo para comenzar a salir del salón.

La chica de cabello plateado, Lorenette, se levantó sin decir palabra salió del salón ignorando a todos sus compañeros que la rodeaban. La soledad era lo único que seguía a esta chica, no solo se le solía dificultar el idioma y la cultura, si no las personas. No deseaba mas estar en Japón. Con la cabeza cabizbaja y los murmullos que eran siempre sobre ella, siguió caminando intentando ignorarlos también.

—Sí, que es rara —guardó sus libros Daisuke y se levantó.

—Vamos, no digas eso —dijo Daiki—, solo por el hecho de ser extranjera no debes decirle rara.

—¿Tú crees? —le respondió a su hermano con seriedad. Madara se alistó para seguir a los gemelos—. Te guiaremos al consejo estudiantil. Vamos —y los tres chicos salieron del salón.

—"Ahora que lo pienso no me encontré con ella en ningún momento" —pensó decepcionado el joven Uchiha.

Los gemelos rubios llevaron a Madara a un edificio dentro del recinto escolar. Era enorme y muchos alumnos entraban dentro de este. Un Madara sorprendido observó cómo había diferente tipos de personas concurriendo alrededor del edificio con diferentes objetos en las manos y algunos instrumentos de música entre otros. Alrededor también se encontraba otros pequeños lugares y no muy lejos un gimnasio techado.

—¿Qué es esto? —preguntó Madara.

—Aquí dentro se encuentra en Consejo estudiantil tanto de la preparatoria como de la secundaria —explicó Daiki con paciencia—. El primer salón a la derecha es el de secundaria y a la izquierda está el de preparatoria. Los demás salones son Clubes o también le puedes decir actividades extracurriculares.

—Es una de las pocas ocasiones que te podrás encontrar con las personas de preparatoria, ya que el club suelen entrar las dos entidades escolares —siguió Daisuke—. Los de primeros años solemos tener un tiempo estimado para escoger una actividad extracurricular, ya que es obligatorio estar en un club o por lo menos en el Consejo Estudiantil.

—Parece un poco confuso —intentó comprender unas cuantas cosas Madara.

—Daiki está en el club de Arte y Música Ligera —dijo su hermano—, y por los momentos yo estoy en el club de irme temprano a casa a leer manga.

—¡Me gusta ese club!

—Para lastima de ustedes dos no existe uno así —apareció la presidenta del consejo estudiantil en la entrada.

—¡Presidenta! Bueno… Tú sabes como mi hermano suele ser —intentó explicar Daiki—, su rebeldía no lo ha dejado escoger ningún club.

—¿Y tampoco tener un corte decente me imagino? ¿Cómo puedes caminar con solo un ojo a la vista? ¿Acaso eres ciclope? —le preguntó con sarcasmo—. Ese corte de cabello no está bien para un estudiante... —cuando la chica se dio cuenta Daisuke ya se había ido corriendo del lugar.

—¡OKAMOTO UNO, VUELVE AQUÍ! —gritó la chica pero no se movió del lugar, a pesar de intentar siempre cambiar el peinado del joven rubio, hoy tenia cosas más importantes que hacer.

—"No nos diferencies con números, por favor" —pensó Daiki—. Bueno, los dejare solo. Tengo que seguir una obra de arte ¡Nos vemos mañana Madara-kun! —se despidió Daiki con una sonrisa amable y entró al recinto escolar.

—Bien, eso nos deja a nosotros dos Uchiha Madara-kun —habló sin dejar de fruncir el ceño—. Primero déjame presentarme como tal. Mi nombre es Kawaii Olivia y soy la presidenta del consejo estudiantil de la secundaria.

—"¿Cómo puedes tener de apellido «Kawaii», siendo tan…poco atractiva?" —pensó Madara observando la apariencia de la chica. Ciertamente sus atributos eran pocos en los cuales fijarse, lo que destacaba siempre era su personalidad agresiva.

—Sígueme —ordenó y Madara haciendo caso a los gemelos la siguió. Se detuvieron en una cartelera con muchos anuncios de todas las actividades extracurriculares a las cuales podía asistir. En frente se encontraba una mesa con unas páginas—. Esta es la cartelera de los clubes. Es necesario que entres uno obligatoriamente, solo te damos un tiempo límite en el primer año, pero ya en segundo año tienes que estar en un club y estar integrado en este y participar en sus actividades —tomó unos papeles que rezaba en el titulo «Planilla de inscripción»—. Este papel debes rellenarlo con el nombre del club al que deseas entrar y entregárselo al presidente de dicho club; este mismo se nos será entregado a nosotros.

—¿Y si no me gusta ningún club? —preguntó de manera altanera Madara a pesar de las advertencias de los gemelos.

—Bueno, pues crea uno tu mismo —dijo mientras cruzaba los brazos sobre su pecho y con el dedo índice señalaba otras planillas en la mesa—. Esas planillas de allí son para crear un club. Solo tienes que dar el nombre del club, el nombre del presidente, vicepresidente y las razones porque quieres crearlo y que puede aportar a la secundaria de manera positiva y como influiría en tu futuro o el de otras generaciones. Además debes darme dos planillas con los otros miembros ya que mínimo son cuatro miembros por club —se detuvo para darle las planillas a Madara y este las leyera con detenimiento—. Cuando me la entregues, unos días más tarde en esta cartelera colocare si tu solicitud para un nuevo club ha sido aceptada. Oh, también necesitaras un profesor guía y un salón, pero el salón te lo asignare yo.

—Oh —dijo sin más palabras mientras colocaba las planillas dentro de su bolso—. ¿Eso es todo?

—Déjame mostrarte los alrededores mientras te voy dictando las reglas del instituto —comenzó a caminar con un Madara atrás siguiéndola.

Le mostró todo el recinto y varios de los clubes. Los deportivos se comparten la cancha donde juegan y son muy organizados en cuanto a horarios. Olivia le explicó que no debe estar cerca de la piscina mientras las mujeres este en el horario de club de natación o eso significaba una detención. Más que normas, ella le fue implantando órdenes. El pobre Madara se iba aburriendo y sería una sorpresa para el si alguien se llegara a casar con una chica así de mandona.

El viento de verano guiaba a Madara a conseguir y conocer nuevas personas y tener nuevas oportunidades y quizás caídas que llegarían a perjudicarlo; pero de eso se trata la vida, de su vida, a pesar de lo que venga pueda ser difícil el conseguía siempre superarlo.

—Oh, presidenta Olivia ¿No? —dijo una voz amable y dulce delante de los jóvenes.

Madara la observó sorprendido con el uniforme que le hacía notar los dotes que tienen las mujeres ya desarrolladas de preparatoria. La linda mujer de cabellera marrón observó con ojos azules a Madara con sorpresa pero que también expresaban alegría. Dejó a un lado la regadera con la que daba agua a unas hermosas gardenias. Un pequeño jardín detrás del edificio de clubes donde normalmente era un lugar donde reposar o almorzar con las demás personas. El sol de verano brillaba junto con la sonrisa de la muchacha que se acercó junto a los jóvenes.

—Eres tu Aozora-senpai —habló la chica de manera calmada—. Como siempre ayudando con las flores del jardín… ¿Es que no tienen actividades hoy en el club?

—Hoy se fueron temprano —rió un poco—. Me encanta ayudar en el jardín —observó el cielo—, es gratificante y me gusta encontrar la melodía conmigo misma.

—A..Aozora…san —se quedo sorprendido Madara ante la presencia de su amiga.

—¡Madara-kun! —tomó las manos del joven con una amplia sonrisa y ojos que titilaban de emoción y alegría—. ¡Qué bueno que estés aquí! Te estuve esperando ansiosamente.

—¿A mí? ¿Me esperabas? —con un leve sonrojo se alegró por las palabras de la chica.

—Claro que si —le acarició la cabeza—. Y dime, ¿ya pensaste en unirte en algún club? Aunque pienso que a ti te quedaría mejor crear tu propio Club. ¡Eso también es súper divertido! —sus ojos brillaban de emoción como los de una niña—. ¿Qué tal un Club de Caza fantasmas? ¡¿O de detectives?! ¡Hay muchos misterios sin resolver en esta escuela!

—Creo que sería súper ridículo —habló la presidenta—. Un Club así sería la burla de los otros Clubes que trabajan seriamente.

Kotori sonrió decepcionada y observó el suelo ante la presidenta. Esta última solo soltó un suspiro de cansancio, como si ya hubiera tenido estas conversaciones varias veces.

—Hey, no le digas eso a Aozora-san —le defendió Madara firme.

—Uchiha-kun, debes decirle senpai puesto que es tu superior en grado —le explicó Olivia haciéndole caso omiso a la aptitud y palabras de Madara—. Tienes que tener respeto a las personas de un grado mayor que tú, por ende a cualquiera debes decirle senpai ¿Ok?

—¡Oh, eso vendría haciéndote mi kohai! —expresó con emoción—. Entonces de ahora en adelante me llamaras Aozora-senpai; ¡no! Kotori-senpai para ti sería mejor.

—Creo que me gustaría llamarte por ahora Aozora-senpai —un pequeño rubor apareció nuevamente por sus mejillas.

—Lo siento por interrumpirlos pero tengo que seguir dándole un tour a este chico, Aozora-senpai. Gracias por siempre ayudarnos.

—No hay problema, es mi trabajo como delegada de mi clase de todas maneras —rió un poco—. Trata bien a Kawaii-chan ¿Está bien Madara-kun?

Asintió levemente con la cabeza y Kotori le acarició con suavidad el cabello.

—Buen chico —le dijo Kotori con una sonrisa—. Madara es todo un buen chico.

—Vámonos Uchiha —le tomó la muñeca para arrastrarlo fuera del lugar de Kotori que se despedía con la mano de igual manera que lo hacia Madara con la mano libre.

Después de haber culminado el tour del instituto y haber ido a hablar con los profesores para presentarse formalmente como otro miembro más de los estudiantes. Uno de sus lujosas limosinas lo esperaba solo a él puesto que su hermanito salía más temprano. Madara le ordenó al chofer detenerse en el parque donde había conocido a Kotori. Los aspersores hacían brillar el lugar con el atardecer mientras el joven Uchiha podía sentir el viento veraniego en todo su cuerpo. Observó a niños jugar cerca del lago y a un joven de su edad jugar con unas rocas en el lago que reflejaba el cielo entre morado y naranja.

Madara se detuvo para apreciar un poco el paisaje y ponerse a analizar el día de hoy. Hace mucho tiempo no hubiera ni pensado que en el futuro pudiera experimentar tales cosas y momentos en un solo día; no solo eso, también conocer varios tipos de personas tan solo al llegar a la secundaria. Habían cosas de la que estaba en contra, ¿Por qué tenía que obedecer a sus educadores? Personas de su misma edad que están a un rango mayor que él, eso le parecía imposible. El siempre fue criado con conocimiento de que era superior a las personas normales ¿o es que acaso las mismas ignoraban de su rango social? ¿y del mismo Madara también?

Todos estos pensamientos se esfumaron en un segundo al sentir el golpe de una roca del tamaño de su mano en su cabeza, tal fue el impacto que cayó sentado en la grama del parque con ahora una notoria hinchazón rojiza en la frente. Madara se quejó y lo primero que hizo fue notar con su mano el golpe y observar que había sido provocado por una piedra.

—Pero quien… —se levantó con un fuerte dolor de cabeza que lo invadía y recogió la piedra del suelo— ¿De dónde salió esta roca voladora?

Madara no veía a casi nadie alrededor, sin embargo, notó a un chico de su misma edad en la orilla del lago. El joven se encontraba ahora buscando rocas o eso es lo que pensaba Madara. Su piel morena, su cabellera oscura a la altura de las orejas y sus ojos marrones era lo que resaltaba más del chico. Su uniforme era igual al de su, ahora, secundaria. El joven Uchiha no se iba a quedar callado, no quería meterse en problemas como le había prometido a sus «nuevos amigos», pero este chico había comenzado.

—Puedo comportarme, pero tampoco seré Jesucristo o un buda como para ser tan dado para dejar que me golpee un idiota con una roca —Madara bajo con su maletín hasta la orilla del rio para encontrarse frente a frente con aquel chico—. Hey, tu —el chico le hizo caso omiso y siguió buscando piedras en el agua. En Madara se comenzó a notar una venita de enojo—. ¡HEY! ¡¿Acaso no me escuchas!? ¡Mira lo que me has hecho idiota!

—¡¿EEEEEEEHHHHHHHHH?! —gritó sorprendido el otro muchacho, de la sorpresa dio a caer al agua. El Uchiha solo lo veía con cara de no creer lo que veía—. ¡AUXILIO! —comenzó a agitar las extremidades para poder nadar—. ¡Me ahogo! ¡No sé nadar!

—Yo no es que sepa mucho nadar pero —Madara colocó su maletín a un lado y lo observó en cuclillas— un niño puede caminar parado en la parte de la que estas del lago sabes —comentó sintiendo vergüenza ajena.

—¿Eh? —se detuvo el joven para verificar y Madara tenía razón. El agua era totalmente baja que cualquier niño caminaría por allí. Con vergüenza y tristeza se levantó para notar su ropa totalmente mojada—… Ahora estoy mojado.

—¡Hey, no se me va a olvidar! Mira —señaló su frente—. ¡Con una estúpida roca me has golpeado la frente!

—¡No es posible! —salió del lago. Se colocó la mano debajo del mentón pensativo—. Se supone que la roca iría directo al lago para que rebotara varias veces.

—¡¿Entonces como es que fue en dirección contraria!? ¡¿A dónde carajo estabas apuntando!? —le gritó furioso el joven Uchiha.

—El viento.

—¡¿PERO COMO CARAJO EL VIENTO PUEDE MOVER DE TAL MANERA UNA ROCA!? ¡Y EL COLMO QUE ME GOLPEARA! —señaló su frente con más intensidad esta vez.

—La gravedad.

—Tus explicaciones son tan inútiles y sin coherencia como tu forma de lanzar —dedujo Madara.

—¡LO SIENTO! —gritó colocándose en cuclillas con un aura oscura y depresiva alrededor—. ¡Soy tan insignificante como una hormiga, no, soy más insignificante que eso! Desde ahora soy un ser unicelular que ni será capaz de mover una mota de polvo. Seré tan insignificante que no seré capaz de freír un huevo por mí mismo ¡Lo siento Dios por darle vida a un ser tan insignificante e ignorante como yo! ¡No debería ser capaz de saber que ignoro algo de lo poco que valgo! —eran gritos y balbuceos lo que decía el chico, de la nada comenzó a llorar como si el mundo fuera acabarse.

Tsume, una niña de actualmente ocho años se encontraba no muy alejada de la escena. Hace poco que había llegado junto Shibi de catorce años y con el mismo uniforme que la secundaria de Madara. La chica solo se encargaba de ver ambos jóvenes en tal escena en el atardecer.

—¿Qué observas Tsume? —preguntó Hiashi mirándola con sus ojos perlados. Apareció detrás de la mencionada con el mismo uniforme que Shibi. Este ahora tenía trece años.

—Oh, es raro que mires algo más que a Shibi —bromeó el gemelo Hizashi de igual forma saliendo detrás de Tsume.

—¡Estúpido Hizashi, no metas tu nariz donde no te incumba! —le gritó la niña con un notorio sonrojo en el rostro—. ¡Y de igual manera se la digo a tu hermano! —señaló a Hiashi y este solo se rió. Shibi permaneció con el mismo rostro de siempre.

—Tsume —comenzó a hablar el mayor del grupo—. No hagas todo un escándalo, podrías llamar la…

—El único que llama la atención es ese par de allá —señalando a Madara y al otro joven deprimido—, y obviamente, tu Shibi. El que más resalta eres tú. Eres más extraño que los circos con animales extravagantes.

—Algunas veces me sorprenden tus comentarios Tsume-chan —habló Hizashi—. ¿Eres una Tsundere, no?

—¡¿De qué estás hablando?! —preguntó más molesta—. Ya es suficiente con la escena romántica gay de esos dos para que tú me vengas a decir ahora que soy tundere.

—Tsundere —corrigió Shibi.

—"¿Escena gay?" —se preguntó Madara observando al grupo de cuatro chicos. Divisó por los alrededores y eran los únicos—. "¡¿Están hablando de mi!? ¡Y lo peor de todo es que son malos disimulando, puedo escuchar sus comentarios desde aquí!" —desvió su mirada una vez más hacia el chico que cada vez lloraba con más intensidad—. "¡¿Por qué lloras más!? ¡Ni siquiera te he tocado, hombre! Gracias a ti ahora me verán raro"

—Es obvio que el moreno se confesó y fue rechazado —explicó Tsume—. Una confesión en un lago cuando esta atardeciendo es la típica escena de las telenovelas que ve mi mamá.

—Homofóbico —dijo seco Hizashi.

—Racista —le siguió la corriente Hiashi.

—Y después preguntan porque todos los japoneses se terminan suicidando en el bosque de «aokigahara» —culminó Shibi.

Los otros tres asintieron ante el comentario de su compañero mientras observaban la escena como si estuvieran directamente de un televisor.

—Los observo y escucho, a cada uno de ustedes, por si no se han dado cuenta —susurró Madara ahora enojado con los chicos que tenia atrás.

—¡DISCULPAME! —le tomó la pierna el chico a Madara—. Mi insignificante vida ahora te está volviendo insignificante también.

—¡¿EEEEHHH?! ¡¿Qué tipo de conclusión es esa?! —preguntó Madara.

—Pobre chico —se lamentaron los cuatro.

—¡¿Me están haciendo pasar por el malo ahora!? —gritó Madara sorprendido por los acontecimientos actuales mientras se intentaba quitar al chico de una patada—. Quítate de encima que estas encima que empeoras las cosas —le susurró Madara al chico.

—Pero… Pero… —siguió con un estallido de llanto y lamentos, mientras limpiaba sus lágrimas con el pantalón de Madara.

—Pobrecito, ese va directo al bosque suicida —comentó Tsume mientras sus compañeros le afirmaban.

—Ya entiendo, ya entiendo —siguió susurrando—. No eres tan mal lanzador y no eres más insignificante que una hormiga; además, ya olvide el golpe con la roca.

—Bueno de todas maneras no la lancé muy duro —explicó con tranquilidad, levantándose como si nada.

El cuarteto se había ido caminando por otro lugar en búsqueda de algo que había escuchado Tsume que se encontraba en ese parque. Los otros tres chicos solo se encargaban de acompañarla para que no anduviera sola.

—Parece que correspondieron sus sentimientos —dijo con tono de envidia.

—¿Pero que escena más extraña estábamos vien… —como siempre Shibi había sido interrumpido por el gritito de la joven chica de cabello alborotado.

—¡Es por aquí! ¡Lo puedo oler! —gritó con entusiasmo mientras sus piernas se movían con energía ante el objetivo que se podía ver que era una caja a lo lejos.

—¡¿Vinimos aquí por una caja!? —se preguntaron los gemelos Hyūga.

—¡No es por la caja par de cegatones! —les respondió despectivamente hasta llegar a la caja—. En realidad, vinimos por…

La chica se quedo sin habla al encontrarse con la triste escena de un cachorro con aspecto de lobezno. Su pelaje era negro en la parte de arriba mientras que por abajo era un color blanco, casi crema. El pobre animal se encontraba mal herido de tal manera que no tenía su oreja izquierda y sangraba por su ojo derecho. Tsume impactada por la cruda escena no supo qué hacer, pero reacciono cuando vio a Hiashi tomar la caja con el perro adentro.

—Debemos ir a un veterinario lo más rápido posible, Tsume-chan —le habló con paciencia y seriedad.

—Se donde hay uno cerca —dijo Hizashi—. Lo vi una vez de camino a casa, no está muy lejos de aquí.

—No es hora de que hagas un capullo como una mariposa —Shibi la monto en su hombro como un saco de papas—. Vámonos antes de que el empeore.

El cuarteto corrió hasta dejar el parque, pero ahora nos centraremos en Madara. El chico observaba al otro asombrado, pues no creía lo que veía ¿Toda esa escena que había creado era toda una falsedad? ¿Qué le pasa a ese moreno?

—"Solo hay una explicación para esto…" —pensó Madara.

—Aliens —hizo énfasis con sus manos el otro chico.

—¡¿Sabias lo que pensaba!? ¿Y por qué pensaría que es obra de los ovnis? ¡Lo más obvio es que sufres de una doble personalidad, maldito! ¡Me estuviste engañando todo este tiempo!

—¿Doble personalidad? ¿Qué es eso?

—¡¿Ni siquiera sabes qué es eso?!

—Bueno, bueno pero no te enojes—intentó calmar el joven—. Aunque mi mamá dice que no hable con extraños, igual te diré mi nombre. ¿Por qué somos amigos, no?

—"Lo más normal, le das tu nombre a alguien y son los mejores amigos de por vida" —pensó con sarcasmo.

—Soy Senju Hashirama, un placer en conocerte.

—Uchiha Madara, el gusto no es mío —soltó un suspiro amargo.

—Amargado… ¡Espera un momento! Eres un Uchiha, eso quiere decir que eres…eres…eres… —se quedo pensativo un momento—. No tengo idea de quienes son los Uchiha.

—¡¿Es en serio!? —sorprendido y estupefacto quedo Madara ante esas palabras.

—Bueno, si quieres puedes llamarme Hashirama, es mejor para nuestra bella y hermosa amistad —explicó con entusiasmo Hashirama.

—"Nuestra amistad que solo lleva unos cinco segundos" —agregó Madara en sus pensamientos.

—¿Cómo podría llamarle a esto? —dijo una voz dulce.

Kotori se encontraba detrás de un árbol con la guitarra y su gorro puesto. Estaba lo suficiente mente cerca como para escuchar, pero ni tanto para ser vista. Con sus azules ojos brillantes observó el cielo extenderse.

—Ya se —sonrió—. Es un sendero con un nuevo viento, Madara-kun, y no será tu único sendero; tendrás muchísimos senderos vientos nuevos. Cada uno lo iras reconociendo poco a poco, unos más cortos que otros. Tendrás caminos con bifurcaciones también, pero... —comenzó a alejarse de los chicos que discutían en la orilla del rio— se que el que elegirás será el indicado —se dio vuelta para observar el atardecer—. Y si por casualidad no es un buen camino, los vientos anteriores te ayudaran a retomar el buen camino.

Luego de una larga caminata y unas canciones en algunas zonas donde paseaban los transeúntes. Con su voz intentaba llegar a todas las almas de las personas y animarlas un poco ese día que se presentaba. Ya era de noche lo que iluminaba a la chica eran las luces de los postes. Cada vez era menor la cantidad de personas que circulaban donde se detuvo a cantar.

—¿Kotori-chan? —preguntó una voz de una mujer.

—¿Eh? —en un instante dejo de cantar y las guitarra de transmitir la melodía. Observó a dos jóvenes mujeres muy hermosas—, ¡Yashira-senpai y Saori-senpai!

Una de las jóvenes mujeres se encontraba detrás de la otra, esta era Bizama Yashira. Su nombre y aspecto son provenientes de Arabia Saudita. Su rostro estaba siendo cubierto por unas mantas de hermosos colores de igual manera que la cubrían su cuerpo. Solo dejaba ver sus ojos verde claro de observaban a todas partes, su cabello marrón y piel un poco bronceada. Lo demás lo llevaba cubierto con tonalidades esmeralda y turquesa. A pesar de sus diecinueve años, con mucha tela encima no dejaba ver sus atributos de mujer.

La otra joven era de la misma edad que Yashira con algunos rasgos parecidos, sin embargo tenía algunos rasgos japoneses también. Su nombre era Dyenede Dia Saori. Su cabello largo y lacio era tan hermoso como sus ojos cafés —como su cabello—. Su piel blanca resaltaba con un vestido verde y unas botas marrones, de adorno tenía un pequeño pañuelo. Esta a diferencia de la otra chica, era un poco más extrovertida y de origen egipcio.

—¡Si, eres Kotori-chan! —abrazó a Kotori de la nada sorprendiendo a esta—. Esa hermosa voz solo podía pertenecerte a ti, ¿Qué haces en la calle a estas horas de la noche?

—Consigo algo de dinero con mi voz —confesó un poco avergonzada—, aunque más que eso, quiero llegar a todas las personas con mi canto —sonrió para sí misma.

—Tu canto es hermoso —habló Yashira a pesar de tener la boca cubierta con la boca—, pero si necesitas ayuda financiera, siempre puedes contar conmigo.

—Yashira-senpai siempre tan filántropa —rió Kotori.

—Si es por una amiga lo seré —le tomó la mano Yashira—, no me gustaría verte destruida.

—¿Y ustedes que hacen aquí? —preguntó con inocencia y alegría Kotori.

—Bueno, los universitarios también tenemos derecho a salir de vez en cuando ¿No lo crees? A por cierto ¿Dónde está el? —preguntó Saori.

—Cierto —se dio cuenta Yashira—. Debió darse cuenta de que lo dejamos atrás.

—Yashira —comenzó Saori—, no seas un poco mala. Satoshi-kun no debe pagar todo lo que consumimos.

—Yo creo que si —concluyó Yashira cruzándose de brazos.

—¡Hey! ¡No me dejen atrás! —se escuchó una voz masculina y unos pasos acercándose al trío de chicas—. ¿Qué creen que hubiera pasado si no hubiera tenido para pagar la comida?

—Eres un pobretón —le insultó la chica cubierta—. Muy, muy, muy, muy pobre.

—Exageras —le dijo el hombre.

Un hombre con cabello rojizo y alborotado se presentó ante Kotori. Su apariencia era japonesa a diferencia de las otras dos chicas. Sus ojos son café un poco apagados observaron con detenimiento a Kotori y de inmediato dejo de fruncir el seño hacia Yashira y le mostró una sonrisa amable ante la estudiante de preparatoria. Sus ropas eran sencillas, solo tenía una camisa blanca con cuello de tortuga junto con unos pantalones de mezclilla azules, además de unos zapatos de vestir.

—Oh, se nos olvido por completo —dijo Saori entre sorprendida y apenada—. Kotori-chan, este es Akasuna no Satoshi.

—U-un gusto en conocerle —hizo una leve reverencia—, Akasuna-san.

—El gusto es mío Kotori-chan —le respondió de igual manera.

—Satoshi-kun, tenemos un favor que pedirte —pidió Saori con ojos suplicantes y sonrisa inocente.

—¿Q-que? Espero no sea otra de sus desviadas ideas pervertidas —se alejó un poco cubriendo su rostro.

—Otro día discutiremos como podríamos ganar dinero con tu rostro —sentenció Yashira—, pero más importante es que acompañes a esta señorita a su casa.

—Nosotras somos dos, así que estaremos bien por nuestra cuenta —sonrió Saori y empujó a Kotori hasta estar a centímetros de Satoshi. La más joven no pude evitar sonrojarse apenada—, además nuestra residencia no está muy lejos. Como pago pídele que te cante algo en el camino.

—¡Eh, pero un momento Saori-senpai! —intentó decir pero fue interrumpida por el mismo pelirrojo.

—Sería interesante escucharte tocar algo en el camino —dijo con una sonrisa amable—. Espero no te sea una molestia el que te acompañe.

—¡N-no claro que no Akasuna-san! —titubeó de los nervios Kotori—. No me gustaría molestarlo.

—No será una molestia Kotori-chan —convenció Yashira a la joven de ojos azules. La joven de preparatoria sabía que detrás de esa tela Yashira escondía una preciosa sonrisa—. Además, no estés nerviosa. A pesar de su rostro de «host», el nunca le haría algo a una chica de preparatoria.

—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó frunciendo el seño.

Kotori rápidamente se acostumbro a la conversación y se dejo llevar por el jovial ambiente de los universitarios. Pero la despedida tuvo que llegar y Satoshi como prometió desde un principio, llevo sana y salva a Kotori. Era la casa más deteriorada del barrio donde vivía, las plantas se encontraban marchitas y el ambiente solitario y lúgubre. Kotori abrió la reja negra y observó a Satoshi con una sonrisa dolida.

—Lástima que siempre tenga que llegar a casa —hizo una reverencia—. Muchísimas gracias por traerme hasta aquí, intentare componer una canción que tenga tus ideologías artísticas. Ahora que lo pienso me has ayudado e inspirado como un maestro…Hmmm.

—No tienes que preocuparte por la canción —habló Satoshi—. Estuviste cantando más de la mitad del viaje y con eso me conformo y mi casa no está muy lejos de aquí.

—También eres como un protector y yo soy como una herramienta de entretenimiento —dijo de la nada Kotori sorprendiendo a Satoshi.

—¿De qué estás hablando? —preguntó desorbitado.

—¿Puedo decirte «Danna»? —preguntó sin vacilar Kotori—. Sé que es un poco apresurado pero creo que eres la persona indicada para mí para que la llame por ese título.

—Creo que me perdí en una parte de la conversación —admitió Satoshi intentando acomodar su cabello.

—¿No es obvio? Me acompañaste de camino a casa para protegerme y además me enseñaste de temas sobre el arte que nunca había visto como si fueras un maestro —explicó como si fuera lo más sencillo del mundo—. Eres como unos de esos danna que protegen a una geisha.

—Me imagino que todavía sabes de lo que hablas —susurró para sí mismo Shouta.

—¡Sin embargo! —gritó la chica—. Danna también significa maestro. ¿No es asombroso la coincidencia de este encuentro para que pudiera llegar a llamarte Danna?

—No creo que nos encontráramos por eso. Además, ¿sabes el servicio que proporcionaban las Geisha? —le preguntó con una tonalidad rosada en sus mejillas.

—¡Si, entretenimiento! Así como yo lo hago —sonrió inocentemente.

—"Creo que mejor no opino nada; tampoco pienso decirle el otro significado de la palabra danna" —pensó Satoshi soltando un suspiro largo.

—Y tu apellido es un poco largo —concluyó—. El danna es más corto.

—"Con que por eso es…" —pensó Satoshi.

La joven se despidió con una enorme sonrisa y entró a su casa totalmente descuidada y sucia en contraste con la alegre y hermosa apariencia de Kotori. La televisión se encontraba encendida y en frente de esta yacía una mujer mostrando la misma apariencia que el hogar de Kotori. La joven de preparatoria solo subió las escaleras y se tumbó sobre su cama; a diferencia de toda la casa, su cuarto y su baño se encontraban en perfecto estado. Kotori cerró los ojos con pesadez y quiso borrar como todos los días lo hace, la imagen de esa mujer y de su propio hogar.

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—Y entonces, una chica llamada Inuzuka Tsume me insistía en que la acompañara a un lugar…

Izuna hablaba tranquilamente con una pijama de ositos puesta. Madara le escuchaba atentamente mientras reía algunas veces. Cada uno hablaba de sus anécdotas de un solo día Izuna explicó que no había pasado mucho en realidad, pues era un poco tímido y le sorprendió que una chica le hablara directamente. Madara explicó con muchos detalles todos sus encuentros e intentaba imitar las voces y gestos de las personas además de decir también su apariencia.

—Hermano, ¿No crees que exageras con la apariencia de la presidenta? —preguntó Izuna abrazando un osito de peluche—. No creo que haya personas feas, es más, eres muy dramático.

—¡No lo soy! —gritó Madara furioso—. Ella me trato como si fuera un preso. Ya sé, imagínate que la presidenta es una de esas policías de la cárcel.

—Quizás sea una persona amable hermano —Izuna observó un lado positivo—, es el primer día. Deberías ir conociendo a todos los demás, aunque yo mismo debería aplicarme eso.

—No, Izuna está bien así como esta —abrazó a su hermano con fuerza, apretándolo contra su pecho—, solo me necesitas a mí.

—No me dejas respirjsjhdjshd…

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Kawaii Olivia, la presidenta del consejo estudiantil de la secundaria, se encontraba ahora mismo en su habitación estudiando como lo hacía de costumbre. Una prenda de dormir rosada cubría su bronceada piel. Su cabello no tenía un orden y tenia puesto los dichosos lentes enormes. Tenía una hermosa habitación con adornos rosados y brillantes, también tenía para ella sola un librero. Se encontraba en total relajación cuando una anciana abrió la puerta de su habitación estrepitosamente. La presidenta se sorprendió y se giro para observar a su abuela con la misma mirada seria, sin embargo, el rostro de su abuela demudo a uno de asco y enojo. Ya era normal para Olivia que toda la familia la miraran así y le hizo caso omiso.

—¿Qué deseas abuela? —preguntó Olivia sin emoción— ¿No ves que estoy estudiando?

—¡No me importa que estés haciendo! —le gritó su abuela con furia—. Estamos muy ocupados con tu querida hermana. Deberías tener la consideración de por lo menos hacer la cena.

La joven apretó fuerte los puños para contener su rabia y solo soltó un "está bien, ya lo hago". La casa era pequeña pero cómoda, ella bajo las escaleras para encontrarse en el pasillo principal de la casa. Con mucho cuidado asomó su cabeza para observar la hermosa figurita de lo que sería más cercano a la imagen de un ángel, quizás. Con un vestido blanco y reluciente demostró su pureza e inocencia infantil. Su cabello rubio brillaba más que las propias luces de la habitación. Los ojos azul cielo de la pequeña criatura seguían a un hombre extravagante con una cámara, que simplemente le tomaba fotos como loco. Los padres de la pequeña se emocionaban por cada foto tomada y la abuela simplemente sonreía orgullosa.

Olivia observó que en esa habitación no faltaba nadie. Era la familia perfecta, con una hermosa hija y una amable abuela. La niña sonrió de alegría al ver a Olivia en el marco de la puerta, iba a ir corriendo a ella pero los demás la detuvieron.

—¡Oh, Hikari-chan! —exclamó el fotógrafo—. No debes moverte de esta habitación, es preciso enviar esas fotos bien hechas para que ganes ese concurso de fotografía.

—Así es Hikari —dijo una extravagante y llamativa mujer con rasgos característicos de Hikari—, tu mami quieres que ganes ese concurso; ¿No quieres ser igual de bella de que tú mama, no?

—Y no olvidemos que la familia Kawaii siempre ha destacado en cualquiera de esas artes —explicó con seriedad la abuela—. No podemos darnos el lujo de perder.

—Pero la competencia no es nada en comparación con mi pequeña princesa —admiró el padre de la familia con el mismo color de ojos que Hikari pero el cabello de Olivia—. No hay nadie más linda que tu.

—Linda… —susurró con tristeza Olivia mientras se fue caminando hasta la cocina.

Hikari observó como su hermana se fue retirando con tristeza. Ella misma se sentía mal al ver a su hermana mayor así. Hikari se levantó y con voz delicada le dijo al fotógrafo que se sentía un poco cansada y con ojos suplicantes hacia sus padres y a su abuela.

—Creo que está bien por hoy madre —dijo el padre a la anciana—. Ha estado desde la tarde tomándose fotos, y además, es solo una niña, ella también se cansa.

—Está bien —observó con severidad pero con ojos orgullosos a su nieta—. Solo porque eres muy linda, mi querida nieta —le acarició la cabeza y la niña solo sonrió y salió de la habitación para encaminarse a la cocina.

Olivia decidió cocinar tamagoyaki junto con un poco de arroz, también pensó en hacer un té de oolong. Iba a comenzar a cocinar cuando una pequeña criatura de cabellera rubia se acercó a ella. Una sonrisa marco el rostro de la pequeña de apenas diez años y tiró de la pijama de su hermana mayor.

—Hermana —fue lo único que dijo— ¿Cómo te fue hoy en tu día?

—Conocí a un chico nuevo —siguió cocinando sin mirarle los ojos—. Le mostré la secundaria, pero de allí mas nada.

—Me gustaría asistir a dónde vas tú también, hermana —expresó con alegría.

—No sería un lugar indicado para una princesa como tu —habló con sarcasmo evidente y comenzó a montar el arroz en la arrocera y luego a freír los huevos.

—Pero yo quiero estar con mi hermana —justificó Hikari—… Quiero pasar más tiempo contigo.

—Hikari, ven aquí —llamó su madre—. No quiero que huelas a aceite.

—Pero… —se negó la joven y se escondió entre las piernas de Olivia.

—Deja a tu hermana cocinar y ven aquí —llamó con la mano esta vez.

—Anda de una vez —replicó Olivia con el seño fruncido y así logrando espantar a Hikari.

No todos los hermanos son como Madara e Izuna, algunos todavía tienen altibajos y como siempre, comienzan desde el hogar donde se encuentran.

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Madara tenía muchísimas cosas en la cabeza, entre esas ¿Por qué le dolía fuertemente el pecho cuando veía a Aozora-senpai? Solo esperaba no volver a ver a ese chico que conoció en la orilla del lago del parque. No deseaba hacer una escena otra vez. Ahora mismo se encontraba almorzando en la cafetería con los gemelos rubios hablando de temas triviales, Lorenette seguía desaparecida en los almuerzos, lo cual inicio el tema entre los chicos.

—¿Creen que almuerce en el baño? —preguntó Daisuke burlándose.

—No digas esas cosas hermano —replicó Daiki—. Seguramente esta en algún lugar al aire libre.

—¿Y por qué no la invitan a comer y listo? —dijo extrañado Madara. La respuesta era tan fácil.

—Ya lo hemos intentado —dijo Daisuke con cansancio— y no es necesario que le digas nada. A ella le gusta estar sola de todas maneras.

—Eh~ —exclamó Kotori sentada en la misma mesa—. Es injusto, deberían invitarla también.

—EEEHHHH —gritaron los gemelos—. ¿Quién eres tú y que haces en la cafetería de la secundaria? —preguntaron al unisonó.

—Aozora-senpai —habló con alegría Madara.

—Qué lindo cabello tienen —observó con curiosidad y continuó—. Algunas veces ayudo a esta cafetería ya que es pequeña y algunas veces tiene falta de personal.

—Sorprendente —susurró Madara—, siempre estas ayudando en todo.

—Es solo una pequeña ayuda —dijo con modestia—. Pero regresando al tema principal, almorzar solo se siente muy triste.

—Eso ya no importa —terminó de comer Daisuke—. Ella de todas maneras es grosera y asocial.

—¡Pero ese no es el sendero por que debe caminar entonces! —exclamó Kotori sorprendiendo a los chicos—. Disculpen, lo que quería decir era que solo debe necesitar un empujoncito.

—Si… Lo que tú digas —ignoró Daisuke las intenciones de Kotori—. Es una loca del montón —susurró a su hermano Daiki que recién terminaba de comer un ramen de cerdo.

—Te escuche —gruñó Madara con el ceño fruncido. Otra vez emociones que no entendía surgían hacia afuera. Simplemente salían para poder expresarse y esto ocurría normalmente con Kotori—. Mi senpai es una chica muy amable, y ahora mismo solo intenta ayudar.

—¿Y qué crees que somos? ¿Un grupo para ayudar a las personas o algo así? —preguntó Daisuke con sarcasmo.

—Buena idea —aplaudió Kotori—. Que listo eres, deberían formar un club.

—Gracias —se ruborizó Daisuke—… Espera un momento ¿Cómo que un club?

—Sí, un club para ayudar a las personas —explicó con una sonrisa radiante—. O por lo menos hacer cualquier tipo de misión como un grupo de ninjas.

—¿Crees que estamos en «Rantaro» o algo así? —preguntó Daisuke extrañado por la propuesta de la joven.

—Pero yo estoy en el club de música y no podre acompañarlos en su viaje. Además soy la delegada de mi clase.

—¡¿Lo propones y ni siquiera piensas estar en él?! —regañó Daisuke con el ceño fruncido.

—¡No le grites a mi senpai! —se enfadó Madara—. Ella puede decir lo que ella quiera y proponerlo como ella quiera. Además, yo puedo ser el que cree el grupo.

—¿Tu? ¿Crear un grupo? —dijo despectivamente Daisuke—. Si estoy en un club no tendré tiempo para las chicas —movió su cabellera intentando hacer una pose cool.

—Pues es muy probable que ella ya este en el salón —comentó Kotori—. Es mejor que se apuren antes de que suene la campana.

—Es hora de moverse vicepresidente —exclamó Madara tomando de la muñeca a Daisuke, sacándolo de la cafetería.

—¡COMO QUE VICEPRESIDENTEEEEHH! —gritó el rubio que pudo ser oído desde lejos.

—Es tan divertido —rió Kotori—, por cierto mi nombre es Aozora Kotori.

—El mío es Okamoto Daiki y mi hermano gemelo es Daisuke. Te conozco solo de lejos Kotori-senpai. A pesar de estar en el mismo club…

—Yo también te conozco es a ti —le sonrió—. No pensé que tuvieras un gemelo tan guapo y genial.

—"Quizás seas la primera que lo dice" —pensó sorprendido.

Los dos chicos se encontraban corriendo por los pasillos hasta llegar a su salón. Daisuke se sostuvo con sus rodillas mientras intentaba llevar aire a sus pulmones. El pobre en todo el recorrido sudo igual que Madara. Mientras tanto una jovencita muy elegante se encontraba sentada en su asiento habitual leyendo un libro de «kanji». Madara no se detuvo a descansar y siguió hasta golpear el escritorio de la joven y llamar su atención. Lorenette levantó el rostro con miedo y se encontró con un sudoroso Madara con una sonrisa deforme.

—Formemos un club —intentó sonreír Madara, pero en cambio todo lo que se vio fue un rostro demacrado.

—ARE YOU CRAZY!? —gritó enojada Lorenette levantándose del susto y dando pasos hacia atrás para no sentir la respiración agitada del joven—. What's wrong with you!?

—¡Comamos juntos, Lorenette! —exclamó Madara—. Y luego te unirás a mi club.

—¿Eh? —ladeó la cabeza sin entender y observó al rubio para buscar una respuesta pero este le negó con la cabeza.

—Nosotros te acompañaremos a almorzar —explicó Daisuke acercándose a sus dos compañeros— y tú en cambio, te unirás al club de este extraño.

—No, gracias —se negó Lorenette y siguió leyendo sus libros.

—Vamos —insistió Madara—, me faltan integrantes y deseo darte una ayuda "Como dijo Aozora-senpai"

—En pocas palabras ayúdanos para ayudarte —concluyó Daisuke— y tú sabes de lo que hablo; los dos sabemos que no estás sola porque quieres. ¿No? Además debes estar en un club ¿Y este no es perfecto? Solo tienes que colocar tu nombre y te irás directo a casa.

—¿En serio? Yo pensaba ponerlos a trabajar —habló con sinceridad el Uchiha.

—¡¿Qué clase de Club piensas crear?! ¡¿El de los trabajadores idiotas?! —gritó con enojo Daisuke.

Y así comenzaron los insistentes días de Uchiha Madara de crear un grupo que ayudara a la humanidad, según la idea implantada por Kotori claro. Madara no estaba interesado en entrar en un club convencional o solo para subir sus notas, no, si él estaba en la secundaria, el sería capaz de formar un club que quedara marcado antes de graduarse y él se convertiría el presidente de ese club. La primera en ayudar seria a Lorenette, la joven inglesa que se encontraba sola comiendo debajo de un árbol. La de cabello blanco se encontraba comiendo un pan tostado con un huevo frito arriba y la bebida era un jugo de naranja.

—Con que aquí estas —se asomó detrás del árbol el Uchiha mientras le mostraba el bento a la inglesa—. ¿Ves? A mí también me hicieron un bento —se sentó a un lado de ella con toda confianza.

—What are you doing here? —preguntó mostrando una ceja arqueada en su rostro—. Where are the twins?

—¿Por qué te empeñas tanto en hablar en ingles? —preguntó extrañado Madara—. Sé que eres inglesa pero en tus ojos se ve que hablas japonés.

—You are strange… You know —habló soltando una pequeña risita al final. Con eso ultimo Madara supo que ella no era normal; la presencia de la joven extranjera denotaba que era de la alta clase y que a la vez ignoraba de muchas cosas de Japón, como lo hacia el mismo Madara sobre la sociedad—. Well, you're so funny too —se cubrió la boca con elegancia mientras aguantaba la risa.

—"Me pregunto qué fue lo que dije que era gracioso"—pensó Madara extrañado—. ¡Ya se! Lorenette, si entras a mi nuevo club, te enseñare muchísimas cosas del japonés. ¡Hasta te enseñare a utilizar los palillos!

—Espera, ¿Cómo sabias que no se utilizar palillos? —preguntó apenada.

—De la misma manera que se que sabes hablar un poco el japonés —comenzó a comer su bento—. No pensé que mi mamá supiera cocinar así de delicioso —se sorprendió el joven observando sus palillos—. Es la primera vez que como un bento. Con razón no comes en la cafetería —razonó.

—¿Quieres intentar comer con mis cubiertos? —preguntó Lorenette.

—Claro —asintió Madara.

Poco a poco se hicieron un poco más cercanos y Madara pudo entender lo difícil que es para un extranjero vivir fuera de su país según palabras de Lorenette. No solo por el idioma, si no que te sientes fuera de lugar, una pieza de más. Con mucha insistencia todos los días invitaban a Lorenette al formar el dichoso club. Hasta que finalmente un día en el salón de clases…

—¡Paste! Tenemos un nuevo miembro —presentó Madara a Lorenette ante los dos jóvenes rubios.

—Yo no soy Paste —dijo con enojo Daisuke—. Y nunca dije que iba a estar en ese club extraño.

—Pero eres el Vicepresidente —afirmó Madara—, no puedes renunciar así.

—Irresponsable —concluyó Lorenette.

—No sé como hiciste para que ella te hiciera caso —frunció el ceño ante la presencia de Lorenette—. Y además no soy irresponsable ¿Por qué tengo que tener un cargo? Prefiero mi club de irme temprano a casa a leer manga.

—Ese club no existe hermano —negó con la cabeza Daiki.

—Pero ya que están tan desesperados por mi presencia —dijo con orgullo Daisuke—. Les ayudare a formar ese club.

—"Se que también te morías por estar allí" —rió su hermano Daiki—. Ahora solo les falta un solo miembro para que puedan iniciar como club.

—¡No se preocupen por eso! —exclamó Kotori entrando a salón de clase con su guitarra—. Yo le conseguiré los otros miembros. Se de algunos miembros en la preparatoria que son recién llegados y no saben en qué club estar debido a sus extravagantes gustos —acarició la cabeza del joven Uchiha—. Buen trabajo —rió—, pero lo mejor está por comenzar —observó a todos y comenzó a caminar hacia atrás—. Bueno, me tengo que ir a mi club. Tengo unas actividades pendientes y además iré a avisarle al chico que les dije sobre el club.

—Esa mujer aparece siempre en los momentos indicados —admiró Daisuke—. En realidad no sé si sorprenderme o temerle.

—Aozora-senpai es sorprendente —dijo Madara con una sonrisa amigable en su rostro—. Ella es una muy buena persona.

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Un estudiante con la camisa un tanto desarreglada se encontraba en la azotea del edificio estudiantil. Su cabello de color azul —con tonos purpura— un tanto largo llegaba sobre sus hombros y cubría parte de su rostro dándole un ambiente deprimente. Sus ojos ámbar observaban el cielo distante mientras lanzaba aviones de papel para que se los llevara el viento y con su otra mano sostenía un cigarrillo. Aparentaba la edad de dieciséis años y según su número en su camiseta, estaba en segundo de preparatoria. Solía tener un maquillaje oscuro en el rostro y las uñas pintada de negro.

—¡Yutaka-kun! —gritó Kotori con alegría entrando a la azotea. El humo del cigarrillo le hizo toser un poco y cubrirse la boca mientras se acercaba al guapo muchacho—. ¡Yutaka-kun, no deberías estar fumando! —exclamó con un leve enejo en su voz—. Si los profesores te descubren te podrían expulsar. Además, eso hace daño a los pulmones.

—¿Podrías dejar de molestar por una vez en la vida? —preguntó cansado el chico.

—Pero no me gustaría que te sucediera algo en un futuro —explicó con preocupación— ¡Ya se! ¿Qué tal si lo reemplazas con esto? —metió la mano dentro de su bolsillo para mostrar una chupeta de sabor fresa.

—¿Lo reemplazo con censura americana? —preguntó con sarcasmo.

—¡Yutaka-kun! ¡No me entiendes!

—Bien, bien —apagó el cigarrillo y tomó la chupeta para comenzar a comerla—. Y bien, ¿Esto era lo que querías? ¿Censurarme?

—Humm… ¡No! —se sorprendió al recordar a lo que estaba allí—. Estoy aquí para que entres a un club. Todavía no tiene nombre pero es para ayudar a las personas y también los estudiantes de es…

—Me rehúso —cortó las palabras de Kotori—. No pienso a unirme a un club tan homosexual.

—No digas eso. Es por una buena causa, y creo que podría ir bien en tu expediente escolar—intentó convencer Kotori.

—¿Estás diciendo que mi expediente es una mierda? —preguntó arqueando una ceja.

—¡N-no, claro que no! —tartamudeó—. Pero creo que sería muy bonito que formaras parte ¡En serio! Serias el mayor de allí.

—Entonces todos son unos niños de secundaria… Ahora me rehúso más.

—EEEEEHH… —gritó de la sorpresa—. "Se suponía que debía sentirse más atraído."

—Aunque el consejo ya esta molestando a que entre en un club de una buena vez…

—Yay —susurró alegre.

—Pero no he dicho que acepte algo.

—Awww…

—Pero te devolveré el favor por la chupeta, además, si son de secundaria serán fáciles de manipular —analizó—. Sera más pacifica mi vida si estoy en ese tipo de club.

—"Yutaka-kun también necesita ser ayudado" —pensó Kotori escuchando las palabras de burla del chico.

—Seguir hablando sobre esto me dará dolor de cabeza —confesó—. Los veré en frente del edificio de los clubes —salió de la azotea dejando a una Kotori un poco entristecida.

—¡Kotori-chan! —llegó después de Yutaka se fuera.

Una jovencita de la misma edad que Kotori y voluptuosidad como cualquier chica de preparatoria bien desarrollada. Esta tenía una peculiaridad en sus ojos que llamaba la atención de todos; eran de un color grisáceo pero se podían notar espirales en el iris. Poseía un cabello largo hasta la cintura de un color naranja. Su uniforme estaba un poco desarreglado y llevaba algunos accesorios de colores. Era una de las chicas más populares de la preparatoria y también de la secundaria al ser la líder de la banda musical «The underworld Goddess only knows». Esta era Akabashi Kanon, una diosa del bajo mundo.

—Líder —susurró Kotori al darse media vuelta para ver a su amiga.

—Con que aquí estabas —se alegró la chica—. ¡Te estuve buscando por todos los salones! —regañó—. Hoy tenemos ensayo y no podemos empezar sin la guitarra.

—Disculpa líder —dijo Kotori y se acercó a Kanon.

—Nada de disculpas —se quejó Kanon acomodando su cabello y así mostrando múltiples perforaciones en las orejas.

—Deberías dejar de hacerte perforaciones, líder —susurró Kotori.

—¿Dijiste algo? —preguntó con el seño fruncido.

—¡No, no! —negó rápidamente—. ¡Vamos de inmediato! —empujó a su amiga fuera del lugar.

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Los cuatro estudiantes de secundaria estaban en frente del edificio. Kotori mando una carta mediante una persona y para que los demás supieran que había «logrado» por así decirlo, conseguir el cuarto miembro que les ayudaría a empezar el club. Madara se encontraba alegre pues era la primera vez que recibía una carta de su senpai, pero en cambio, Lorenette estaba enojada pues ya tenían un largo rato esperando por el misterioso miembro y nadie llegaba a parte de estudiantes de otros clubes.

—Ese chica nos mintió —analizó la situación Daisuke—, desde un principio me pareció rara la idea de formar un grupo y de que ella conseguiría el otro miembro.

I'm going home —dijo con frialdad Lorenette dando media vuelta para largarse del lugar.

—Hasta ella se canso de esperar —señaló Daisuke—, y es la más paciente de todos.

—Yo solo estoy aquí por curiosidad —sonrió Daiki.

—¡Yo fui arrastrado a esta idiotez! —exclamó Daisuke. Iba a seguir quejándose hasta que con su único ojo visible observó a un joven de cabello morado acercarse. Lorenette se detuvo de inmediato.

—¿Ustedes son los que quieres formar el nuevo club? —preguntó con fastidio y después soltó un largo bostezo.

—¡¿Eres tú!? —gritó Daisuke colocándose en frente del estudiante de preparatoria.

—Me llamo Yutaka Ryo —dijo de la nada el chico de preparatoria.

—¡No queremos saber tu bendito nombre! —gritó furioso Daisuke—. ¡En primer lugar llegas una hora tarde! Y en segundo… ¿¡Por qué carajo usas maquillaje!? ¡Maldición, no me agradas para nada!

—Porque me hace ver genial…

—¡Eso no es nada genial! ¡Yo soy GE-NI-AL! SOY LA MAXIMA PRESENCIA DE LO COOL.

—Paste, estas exagerando —apaciguó Madara—. Mi nombre es Uchiha Madara y seré el presidente del club.

—Whitehead Hamilton II Lorenette —habló con seriedad.

—Yo soy Okamoto Daiki —hizo una leve reverencia— y el que te grito es mi hermano gemelo, Daisuke. Discúlpalo, suele ser muy imprudente nada. Yo no seré miembro de este club así que soy un mero observador.

—Son solo pequeños de preparatoria —se burló Ryo.

—¡¿A QUIEN LE LLAMAS PEQUEÑO!? —siguió gritando Daisuke—. Para que sepas soy el vicepresidente ¿Ok?

—Pero antes decías que no te unirías —agregó Madara.

—Y te quejabas —siguió Daiki.

—Además eres del club que se va a casa a leer manga ¿No? —dijo con una sonrisa Lorenette.

—¿Con quién están? ¿Están en contra mía o con ese emo? —señaló a Ryo.

—"Lo dice el que tiene un ojo cubierto" —pensaron sus tres amigos.

—¿Y tienen al rubio como vicepresidente? —arqueó una ceja Ryo curioso—. Lo bueno es que esto no es una película de terror… Porque serias el primero en morir como un idiota.

—¡LO VOY A HACER EXPLOTAR DESDE SUS ENTRAÑAS! —exclamó para ir a caerle a golpes a Ryo pero Madara y Daiki lo sostuvieron—. ¡Suéltenme! ¡Ese idiota muere hoy porque si!

—Solo estoy aquí porque Kotori me lo pidió —confesó—. Como fui su amigo en la infancia no me importo pero… Creo que me lo seguiré pensando.

—Daisuke tranquilízate —habló con frialdad Lorenette—. Haciendo eso, actuaras como él quiere.

—Admiro tu inteligencia —le habló Ryo—. Como tus apellidos son confusos te diré solo Lorenette.

Daisuke logró tranquilizarse y Madara pudo seguir la conversación.

—Si Aozora-senpai te escogió debe ser por algo —razonó Madara—. Bien solo tenemos que rellenar los papeles y listo; ¡Club creado!

—Me parece bien y todo pero creo que olvidas algo importante —anunció Ryo llamando la atención de los demás chicos—. ¿Cuál es el nombre de este extraño club? Y además, ¿Tienen una razón válida para que sea aceptado?

Los demás miembros se observaron los rostros sorprendidos, no se habían percatado que para la creación de un club era necesario un nombre o lo sabían, pero Madara y Kotori llevaron las cosas muy aprisa que no dio tiempo de pensar en uno.

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En un salón se encontraban varias chicas con diferentes instrumentos eléctricos, pero también en la misma aula se encontraban diferentes figuras artísticas de arcilla y madera. Las chicas se tomaron un descanso por el momento y Kotori solo se dedicó a divisar por la ventana la discusión que tenían Madara y su nuevo grupo de amigos, esto le hizo sonreír un poco y sentir alivio ante los nuevos rostros y expresiones de los jóvenes.

—Me pregunto qué clase de senderos recorrerás con esas personas —expresó con una amigable sonrisa mientras los observaba detenidamente con sus ojos azules— y que vientos te encontraras.

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La sección de Zetsu-chan

Zetsu: ¡Bienvenidos a mi sección queridos lectores y lectoras!

Sasori: Si, lo que sea. Solo lee los reviews y ya.

Zetsu: Simplemente ignoremos a Sasori-kun "Como siempre".

Sasori: ¡¿Por qué siempre soy ignorado?! —corre a un rincón.

Zetsu: Me siento tan mal por no haber participado en este capítulo, ni en el anterior. Además hay muchos OC's.

Sasori: ¡MAMAAAAA! ¡PAAAPAAAAAA!

Zetsu: Bueno Sasori-kun es el más emocionado de ver a sus padres… O algo así… ¡Kotori-san! Ella fue la que conecto a Madara en todo y por ende nos tortura…

Sasori: Conoce a mis padres también.

Zetsu: ¡¿A quién no conoce?! Es un capitulo después de un tiempo, lo sé.

Sasori: ¡AUTORA FLOJA! ESCRIBE DE NOSOTROS.

Zetsu: O de Tobi-kun —dijo sonrojada—. Ahora hablemos de Road to Ninja… ¿Por qué no apareció mi versión femenina de 19 años? ¿Y porque en este fic no aparece?

Sasori: Porque todo tiene un tiempo.

Zetsu: Seguro seré una supermodelo muy sensual.

Sasori: Me imagino que utilizaste el sarcasmo en esa oración.

Zetsu: ¡Pubertado! ¿Intentaste decir que soy una creación de Kabuto?

Sasori: ¡NUNCA DIJE TAL COSA!

Zetsu: Bueno, como dijo Sasori-kun, es hora de leer los reviews o mejor dicho responderlos —entró a la página de fanfiction y entró en la categoría Akatsuki—. Por aquí debe estar… ¡Aja! Los reviews, a ver… Ya, comenzaremos con nuestra fiel lectora, la amante al cien por ciento del MadaDei ¡Dhangerina! —se escuchan aplausos—. Entendemos tu situación "Espero este todo mejor y gracias por seguir leyendo el fic a pesar de todo lo que ha pasado"Gracias por comprender a la lectora y sus días difíciles y por comparar este fic con algo literario "Se hace lo que puede para que podamos entretener a nuestros lectores y que todo vaya acorde con la historia. Claro que habrán otros veinte capítulos mas, pero como siempre se intenta escribir rápido" Pero la falta de imaginación hace las cosas más graves.

Sasori: Es cierto, Kakuzu tiene veinte años. Ya lo saben, bueno Konan lo sabe… Creo que Deidara es demasiado como decirlo, es una cabeza dura, siempre diciendo o haciendo cosas sin pensarlo. Sus emociones son una explosión como las de Daisuke. ¿Estás diciendo que rompa con Itachi para que ellos dos estén juntos? ¿Y mi kokoro?

Zetsu: A ver, tu kokoro no importa. "Ya sabemos de tu hermosa obsesión por Madara" y Hikari-san no es tan mala y espero que todo le vaya bien con Tobi-kun y Madara-san… Sobre Shisui-kun… Bueno, eso es un misterio por ahora "Y las actúales son un poco graciosas, amables y apetitosas… Las maids de Madara, aunque no me gustaría estar en su lugar… ¡Maldito Director pervertido!"

Sasori: El pelirrojo de este fic responderá a tus preguntas con gusto… ¡EJEM!: Eso se ve en los diez capítulos extra del manga, en mi opinión Karin está más bonita "Su cabello le da un gran estilo y belleza. Sí, creo que solo es el cabello". Orochimaru está por allí con Taka, y para sorpresa de todos —alerta de sarcasmo— cada vez más joven y femenino. Kabuto se convirtió en monja y tierne su orfanato a lo Candy Candy "Sus sueños fueron realizados". Karui en su momento desesperado por buscar pareja para finalmente casarse, busco en una página de solteros empedernidos y… ¡Tadan! Encontró a Chouji con el cual mantuvieron cálidas y sensuales conversaciones las cuales no diré; se fueron conociendo poco a poco en persona y pufff nació Chouchou. Es totalmente una niña como Deidara —nótese el sarcasmo—. Según nuestra fuente de información, Naruto no tiene tiempo ni para sembrar una planta y por ende para tener un tercer hijo…

Zetsu: Madara mi trasero. ¡Yo debo ser la diosa suprema del universo! ¿A que si? Observa este punto de vista, la única manera de matarlo fue de una manera ruin y sucia; la traición. Madara es tan genial y poderoso que no podía ser vencido de otra manera. "La escritora por fin tuvo su peluche de Deidara (recién regalado) y es simplemente feliz. Ella te entiende porque ella dejo de ver el anime en el episodio 260… Quizás lo retome, como yo"

Sasori: ¡¿La chica de los gatos?! Es la que menos le agrada a la autora de todos personajes de Naruto además de Sasuke… Debe ser porque está aparentemente con Kiba "Quizás sea eso" La de cabello de chicle no me agrada en realidad, aunque admito que le dio pelea a mi contraparte en el manga. Sarada es…Hum… ¿Enternecedora? Solo porque es sobrina de Itachi, la soporto. Es muy genial tener un anime que te acompañe siempre a pesar de lo que digan de él. Como siempre, sabemos de tu KakuHida… Creo que una de las películas más esperadas ha sido The Last.

Zetsu: ¡Cierto! Vamos a responder tu siguiente review, del capítulo 25: El tío de Deidara-san…Tranquila, es normal equivocarse… Con un apellido tan extraño.

Hidan: ¡Joder! ¿Qué tienen en contra de mi apellido?

Zetsu: ¿No te había sacado de mi sección hace muchos capítulos?

Hidan: Fuck… Pero no jodas mucho bipolar, quiero responder el review también. Es cierto, Kakuzu también lo busca para sacarle provecho… ¡Y ES SU AMIGO!

Sasori: Sigo aquí…

Hidan: Pobre enano…

Sasori: ¡Que sigo aquí! Kakuzu se las sabe toda ¡Hasta de Zetsu-chan!

Zetsu: ¿No es sorprendente? "Hablare un día con él para que me investigue unas cosas" ¡Detective Kakuzu a su servicio!

Hidan: Hay cosas en el paso que uno ni quiere recordar, hasta las más felices porque hubo algo que nos vuelve todos los recuerdos en tragedia. ¡Esa es mi rubia! Siempre consiguiendo todo a un estilo muy explosivo o así lo diría ella. ¡AHG! Ese puto líder ¡Llevare a cabo mi venganza algún día! ¡Lo matare con una guadaña y le sacrificio a Jashin-sama!

Zetsu: Cuando este al ciento por ciento tu fic me gustaría volver a leerlo y Hidan no debes matar un personaje importante del fic. ¡Tajima-san me da miedo mucho miedo! Con razón son tan diferentes: El director y el sub director.

Hidan: Madara es el malo en todo Naruto eh… Hasta en el fic…

Sasori: ¿Podemos continuar con su review del capítulo 26? Pues bien, Tajima-san es una persona en verdad malvada. ¿Por qué siempre los Uchiha tienen que tener ese tipo de pasado? Madara no merecía eso, ni tampoco su madre a pesar de ser consumida por el mismo odio. Madara-san no se encuentra en este momento…

Hidan: Parece que la mala suerte te acompaña… Espera… ¡¿Dijiste yaoi lemon KAKUHIDA!? ¡OH MY JASHIN! ¡¿POR QUÉ!?

Sasori: Dejemos un momento a Hidan que se encuentra hinpaktada, en todo el sentido de la palabra anterior… Pues yo me siento impactado del horror ortográfico.

Zetsu: Algunas veces los amigos no existen en este mundo, solo uno mismo y personas que le rodean… Pero habrá momentos en que encuentres esa persona que será tu hermano, tu amigo o tu persona más especial ¿o quizás esté hablando de uno mismo? La autora te manda un fuerte abraza y un gracias por todos estos años seguir leyendo su fic.

Sasori: Creo que esto lo hicieron para que no hubiera personas que les gusta copiarse los fics… Pero debería ser una elección propia; Si deseas proteger tu fic o no. Bueno, lo hicieron por una buena causa pero como la autora también es una lectora tampoco le gusto mucho la idea.

Zetsu: Tener que escribir a mano es un gran proceso y más cuando luego de todo tiene que ser llevado a la computadora. Hay que esforzarse en que este fic sea muchísimo mejor ¡Y supere a todos!

Sasori: En lo último exageraste…

Zetsu: Bueno… ¿Qué tal que sea aceptado por todos?

Sasori: Sigue siento un poco… Olvídalo. No es mucho lo que arreglamos en Wattpad, pero hacemos lo que podemos en ser mejor. Aunque allí no existe la sección de Zetsu-chan. Todo se irá descubriendo poco a poco en el pasado de Madara-sama, no te preocupes. ¡Espero tengas suerte en tu trabajo! Y como siempre esperaremos un review tuyo.

Zetsu: Nuestra siguiente lectora de siempre será nuestra querida Sakhory: Si, a la autora no le va mucho el Thriller al parecer… Bueno, lo intento. Yo también odio eso, creen que porque son pequeños pueden manipularlos a su conveniencia. ¡Ellos también viven, carajo!

Hidan: Me parecieron bien tu palabras sobre Tajima, es mas yo también le dedicare algunas…

Sasori: ¡NO! Si es Hidan mejor que no dedique nada y más si es un insulto. Yo creo que Tajima-san es así por naturaleza.

Zetsu: No le eches la culpa a la naturaleza por ese maldito ser.

Sasori: ¡TODOS A ODIAR A TAJIMA-SAN!

Hidan: ¡JAJAJAJAJA! NARUTO… POR JASHIN…SAKURA… ¡JAJAJAJAJA! Bueno es verdad que el hermano de Itachin tiene el peinado de una cacatúa o trasero de gallina. Creo que si sería como un bar para desahogarte ¿Cuántas cosas habrá escuchado el viejo del puesto de ramen? Ese Madara es todo un loquillo, como yisus.

Sasori: ¿Quién es yisus?

Hidan: El hombre que está en una cruz.

Sasori: ¡ESE ES JESUS, NO YISUS!

Hidan: Como sea. Bueno es normal olvidar los nombres o como son… Mira que a este lo llamo enano porque no se me su nombre.

Sasori: Hidan, eso es diferente. Tú tienes cerebro de gallina, Sakhory no.

Zetsu: ¡Soy la pro! ¡SOY LA BASTEDAD EN ESTE FIC! ¡SOY LA SUPREMA DIOSA CONTESTANDO REVIEWS! ¡TODOS LO SABEN! ¡TOMA ESO RINCON DE ITACHI-SAN! ¡LA SECCION DE ZETSU-CHAN HA GANADO!

Mientras tanto en el rincón de Itachi-san.

Itachi: Siento que me duele el kokoro…

Kisame: ¿No estarás recordando a tu hermano?

Madara: O algún pasado trágico Uchiha.

Itachi: No, es algo más que eso… Quieren derrocar mi sección.

Obito: Y por eso es que me gusta Rin…

Tobi: Ya entendí primo, ¡Seguro es muy linda! Pero creo que no aparece en el manga.

Obito: #RINFAIL…

Izuna: Todos ustedes están locos…

Mientras en una heladería.

Sasuke: ¡¿Por qué nunca respondo un review?!

Volviendo a la sección de Zetsu-chan.

Sasori: Gracias por siempre responder a las preguntas. Es un poco extraño, uno termina perdiéndose en tantos personajes, pero sería un pecado que no aparezcan en el fic. ¿No crees? Este fic debería esforzase más en ser mejor. Tus comentarios siempre son muy elaborados… Siendo sincero.

Zetsu: No importa, que a esa idiota se le canse la mano ¡Se tarda muchísimo en escribir! ¡Ash! Es cierto que Lee siempre quedara con su eterna juventud "Es importante ver los ojos de Shino y el rostro de Kakashi". Suigetsu es el más genial y si no me equivoco ellos se ven un poco en los diez capítulos extra de Naruto. ¡Nos veremos en la próxima Sakhory!

Sasori: Y nuestro siguiente lector será… Tatataran…reiko namikaze: Es cierto que el pasado de Madara y la muerte de sus hermanos es triste ¡Pero, aun así le queda Izuna!

Hidan: ¿¡Madara es tierno!? ¿En serio?

Zetsu: ¡Aquí traemos un nuevo capítulo para ti! Si deseas leer los otros fics solo tienes que ver arriba en la pagina donde dice Precious Days in Akatsuki, debajo de este tiene que decir «By: Deidara-Inuzuka» y haces clic en lo que está en azul ¡Y puf! Te aparecerán todas las obras de la autora. Esperamos haber ayudado. ¡Nos vemos en la próxima!

Sasori: Nuestra siguiente lectora será… ¡Faireyx! Gracias, y como siempre con otra actualización. Gracias, intentamos mejorar cada capítulo. Madara-san siempre se ha considerado sexy, hasta desde tiempos inmemorables. Qué bueno o serás como Konan, esa si es Fujoshi.

Zetsu: Me sorprende que nos hallas encontrado por google ¡Nuestro fic esta en google! ¡Genial! Algún día revelaremos los secretos de los personajes… Quien quita quien pone, quizás no sean la gran cosa "o quizás sí. Kakuzu depresivo mode on".

Hidan: Ese viejo quiere averiguar el pasado de todos para usarlo en nuestra contra. ¿Lo presiento! Es hora de leer ese fic, si tú lo recomiendas. La autora lo tendrá en cuenta y cuando lo lea te escribirá. ¡Espero hallas tenido una navidad muy Jashinista! ¡Que Jashin-sama te bendiga este año también! No te desesperes, puedes encontrar la película en buena definición en animeflv; ¡Allí me veo los anime cuando no quiero descargarlos! ¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Sasori: Ahora vamos conCataleya Ikenagi: Hola nuevamente y esperamos que este capítulo sea de tu agrado. Realmente la rivalidad de ellos se debía a los adultos y no a ellos mismos. Lo bueno es que Madara vio mas allá de ese odio y rivalidad, eso sí es en verdad amor de hermanos.

Zetsu: Parece que el estúpido Director conmovió a todos. "Otra vez el amor prohibido". Pobrecitas… Tener que soportar a Madara, son la paciencia en persona y además muy sorprendentes. Pobre familia Aburame, siendo siempre ignorada ¡eso se debe a sus insectos! Sí, pero no siempre todos quedan como quisieran. Los gemelos hyuga son unos loquillos.

Hidan: ¡Mujeres al poder! Kushina es la mujer. Ahora son el Inoshikachou y un Uchiha desecho. Quizás Tsunade-sensei se hizo tu sabes que para tener mas pechonalidad, nadie sabe qué fue lo que hizo en realidad. ¡Todavía no se ha llevado a cabo el dibujo! A la Autora se le ha dificultado un poco, pero se está llevando a cabo poco a poco; por lo menos ya está pensando en cómo colocar todos los personajes.

Sasori: El problema es que son demasiados personajes en una hoja de papel. Pero no te preocupes, ella se lo tomó como un reto para ella misma y lograr aprender a dibujar mucho mejor. Cuando esté terminado lo posteara en el grupo de Facebook y espero sea de tu agrado.

Hidan: Suerte en la Facu, nos vemos en el siguiente capítulo, esta vez con tu dibujo listo ¡Promesa de Jashinista! ¡Maldice a cualquiera que te moleste en nombre de Jashin-sama!

Zetsu: ¡Bien! Sigamos con nuestra siguiente lectora, Abisag Freiheit: ¡hola como siempre Abisag-san! Woah, ¿Entonces la autora tiene un don divino? Que envidia… "a que Hidan lo quisiera para hablar con Jashin-sama". Las personas nunca llegan a entender como en verdad se siente uno a pesar de no aparentar nada ¡Ash! La Autora es de Venezuela y ta manda un gran abrazo. Claro que nos gustaría, es mas ¿No nos hiciste el favor de hacer el capitulo 1?

Sasori: La cafetería literaria… Tiene buen nombre, algún día me pasare por allí a ver de los temas que hablan; aunque no lo creas, me gusta la literatura, en una forma eterna de expresarse. Quizás sean familia de Deidara, aunque esta mas que obvio. Fugaku-san estaba llorando por haber sido rechazado.

Hidan: Esos Uchiha están malditos desde las entrañas. Cuando buscas a una familia disfuncional y maldecida son los primeros en aparecer en google. Tu fic es genial ¡Jashin-sama lo bendice! La autora se siente un poco apenada por todas las palabras que le dedicaste, a pesar de todo se seguirá esforzando.

Zetsu: Las personas no entienden lo genial que pueden llegar a ser las parejas Crack, además todos tenemos nuestra ilusión de con quién haya podido terminar tal personaje; las parejas son crack porque son extrañas y por ende sea imposible que se realice en el manga pero… ¿No es así mas interesante? "Un verdadero uso de la imaginación son las parejas crack y como llegan a desenvolverse en la historia para que den fruto. ¡Eso si que es de alabarse!" . Chouchou es muy graciosa e Inojin muy guapo; ¡Himawari es una ternura igual que Boruto! ¡Kawaii nee!

Sasori: Naruto The Last es bueno, te la recomiendo. Ha sido una de las mejores películas de Naruto desarrolladas y con una gran animación. Además Ino está muy guapa, como todas las demás. Y la señorita de cabello rosado que me derroto está más bonita.

Zetsu: ¡Waaa! ¡Yo mando! ¡Soy genial! ¡Soy el villano principal en todo Naruto! ¿A que los sorprendí a todos? ¡GENIAAAAAAL! ¿Indra no es uno de los hermanos de no seque sobre no se que mas? … ¡Estoy confundida!

Sasori: Ok, la autora sabe de los personajes más negados del manga pero los más importante los olvida ¿Qué es lo que era Indra? O ¿Quién es?

Hidan: Espero que el acosador de Dei-chan le de sus buenas pataditas al Director. ¿Dónde encontrar nuestros dibujos? Es difícil, no todos son hechos por nosotros pero… ¡Ya se! En la cuenta de deviantart de la autora; buscala como sakuradeidara14 o también en esa misma página puedes buscar colocando «Precious Days in Akatsuki». Esperen un momento… ¡Santa no me trajo mi regalo!

Sasori: Alguien se porto mal.

Zetsu: Kukuku… Hidan, tonta.

Sasori: No agradan los reviews largos así que no tienes que preocuparte por eso, fue todo un gusto haberte leído. Hasta el próximo capítulo Abisag.

Zetsu: ¡Es hora de ir cooooooon! ¡Ta chan! Tobey Cooper: Hola Tobey, no te preocupes, seguro no eres la única. Debe haber muchas personas que nos leen y que no nos dejan un review "Pero estamos igual de agradecidas por leernos, joder" ¡Muchísimas gracias! ¡Estamos totalmente agradecidas! Siempre nos esforzamos en hacer que este fic sea mejor cada día y que tenga cada vez más lectores que lo aprecien.

Sasori: Juju ¿Te diste cuenta quien es el padre y el tío de Deidara? ¿Pero quién es la madre entonces? Es triste cuando eres consumido por el mismísimo odio por alguien que pensabas o que pensaste que te amaba. El trío y Fugaku-san son todo una gracia. ¡Ahora es hora de redirigirse al rincón de Itachi-san! Así te podrán responder tus preguntas.

Zetsu: Bien, ¡Aquí vamos! —pisó el botón de un control del cual hizo salir una pantalla enorme del suelo. Otro botón hizo se apagaran las luces—. A ver… Creo que era en Play… ¡Ok! Aquí.

La pantalla mostró a todos los Uchiha menos a Sasuke.

Itachi: Con que pidiendo ayuda. ¡No te la negare pues es por un lector! Comencemos con las preguntas: Madara, ¿Te gusta el MadaIzu?

Madara: ¡Pues claro que sí! ¡Adoro a mi hermanito menor! Es todo serio pero en su interior en nuestro momento de intimidad… Sé que grita mi nombre.

Izuna: ¡Espera un momento! ¡Nunca hemos tenido un momento íntimo! ¡Y no se vale buscar en fanfiction!

Madara: ¿Ves como me ama?

Itachi: Siguiente, «Sabe que amo mucho a su hijo, demasiado...algún día será mi futuro suegro» esa es para Izuna-san.

Izuna: ¡¿Mi hijo!? ¿Tu suegro!? ¡¿QUEEEEEEEEEEE!? MI HIJO TODAVIA ES MUY JOVEN.

Madara: Izuna esta impactado… ¡Izu-chan esta impactado!

Izuna: No me digas así; Bueno eso solo dependerá de mi hijo.

Itachi: La ultima es para Obito, «te amo! ya lo dije que mal que no tengas mucha participación pero te amo mucho… Algún día te violare C: ».

Obito: Eh… Pero yo… Yo amo… Esperen un momento, ¡Ella tiene razón! Quiero más participación en el fic. ¡¿Cómo que me violaras?! ¡¿Eso se avisa?! ¡No quiero!

Itachi: Eso lo diría alguien que va a ser violado. Vamos con la sección de Zetsu-chan.

Zetsu: ¡Yay! Eso ha sido todo entonces; ¡Nos vemos Tobey! Ahora continuamos con pamela-chan: Gracias por seguir leyendo este fic "El lío entre esas dos fue muy enredoso hasta para la autora" La triste historia del director y qué bueno que te hallan gustado. ¡Ya escuchaste! ¡Atuendo sexy para ti! —le da varias cajas—. Mira que tienes fans en todo el mundo.

Sasori: Estoy agradecido —tomó las cajas— creo… ¡Nos vemos en otro capítulo Pamela-chan!

Hidan: Uchihalove 96 eres la siguiente: No te preocupes, hemos actualizado como siempre. ¡No fallamos en eso! ¡No te preocupes! Jashin-sama te bendice por el review y espero te guste esta actualización. ¡Nos vemos después!

Sasori: La siguiente será hinnata doms: Hola, muchas gracias por todos esos halagos hacia el fic, no tienes que esforzarte tanto; ¿Castigos duros y físicos?

Hidan: ¿Eres Jashinista?

Zetsu: Hacemos lo posible en publicar lo más rápido, pero cuando la imaginación deja de venir… ¡Ash! ¡No es justo! ¡Nada justo! Claro que te responderemos lo reviews, por nosotros nunca habrá problema en responderlo… ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

Sasori: y también Melody Hyuga nos ha escrito: Hola Melody, no te preocupes, nunca pararemos.

Zetsu: Siempre seguiremos ¡Nos vemos!

Hidan: Un invitado (Guest) nos ha escrito: Senpai te agradece que la esperes, ella seguirá escribiendo para todos sus lectores.

Zetsu: Y esos son todos los reviews por este capítulo. "¿En serio?" ¡Yeah! Ya casi llegamos a los 400 reviews, estoy muy alegre por eso ¡Esta sección se sustenta de reviews! ¡Y muchas cosas más! "Este fic va a paso de vencedor. Ni siquiera hemos salido del primero año de preparatoria"

Sasori: Pues es hora de ir despidiéndonos pero debemos decir lo que siempre decimos y todos esperan… Creo.

Zetsu: ¡Y lo ha dicho el pubertado! ¡Albina, tienes el honor!

Hidan: ¡Que Jashin-sama bendiga lo que diré! En el próximo capítulo de Precious Days in Akatsuki: "Conoció a diferentes personas en el pasado que siguen vinculados en su futuro. La preparatoria para el ya no es nada nuevo; el club que formó con cada una de esas extravagantes personas. Las agujas del reloj se mueven a una velocidad impresionante ocasionando lo que llamamos tiempo y formando recuerdos detrás de él. ¿Quién es aquella pequeña y delicada persona de cabello amarillo y radiante?"

Sasori: Todo y mucho más en el capítulo 28: El club del inicio.

Zetsu: Porque ese club significo el inicio de nuestro director y quizás de nuestras mismas vidas.

Sasori: ¡No vemos en el próximo capítulo!

Hidan: Jashin-sama los maldice a todos —es sacada por guardias de seguridad—. ¿¡Que está pasando aquí!?

Zetsu: Solo te utilice albina, ahora fuera de mi sección.

Hidan: ¡Jodida dos caras!

Sasori: Ahora sí, nos vemos.

Zetsu: ¡Byeee byeee beee!

¿Sasuke podrá estar en el rincón de Itachi-san algún día? ¿Hidan lograra no ser sacada por guardias de Zetsu-chan? ¿Lograre un buen manejo de OC's? ¿Por qué los padres son tan identificables? ¿¡Deidara tiene dos padres?! ¿Izuna admitirá que solo ama a Madara? ¿Todos leen este fic por el MadaIzu? ¿Por qué Kisame esta en el rincón de Itachi-san si no es Uchiha? ¿Dónde está Mikoto? ¿Lograra llegar los sentimientos de Hashirama a Madara? ¿Este ultimo dejara de ser homofóbico por el bien de su amigo por cinco segundos? ¿Sasori dejara de ser un pubertado? ¿Por qué a su padre lo trataban de igual manera, como todo niño shota y angelical? ¿Hashirama y Madara sirven como actores de telenovela? ¿Ganaran un oscar? ¿Identificaron a los padres de cada quien? Y lo más importante… ¿Podre escribir más rápido y nos seguirán leyendo a pesar de fallar en lo anterior?

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(Puede contener Spoiler de la película).

Deidara-Inuzuka:

Buenas, el día de hoy les traigo un nuevo capítulo. Como siempre soy muy lenta ¿No creen? Esta vez fue por falta mía, no sabía en realidad mucho de que escribir. ¿No es frustrante cuando deseas escribir pero no te sale nada o no sabes expresarlo bien en palabras? ¡Espero que pueda imaginar cosas mejores para el próximo capítulo! ¿Demasiados OC's? Debería notar ver que personajes integro y mostrar un poco mas a Izuna.

En cuanto a Naruto The Last; En mi opinión ha sido una de las mejores animaciones que han tenido todas las películas de Naruto, aunque solo me falte por ver la cuarta película y Boruto y la tercera de Naruto (pequeño). Las historia la desarrollaron bien para que fuera creíble y fuera entendible para todos los espectadores. Habian cosas que pasaban muy rápido, como esa confesión de Naruto-kun, me quede WTF?! ¡¿Qué es eso!? ¡¿Naruto el primero en confesarse?! Hinata se confesó primero en lo de Pain ¡¿Lo olvidaron todos?! EHHHHH… (Algo asi fue mi reacción), sin embargo, tomando en cuenta de que es una película y solo tienen dos horas o menos para mostrar los personajes, los sentimientos y la historia, lo acepte a la final. ¡NARUTO-KUN GANBATTE!

Me gustó la cara de Toneri cuando Hinata fue hacia él asi no mas, su rostro era de "Hum, te quite a la mujer que empezaste a querer unos momentos bitch y que de tantos años amándote cuando te das cuenta de la quitan" me dio risa pensar que diría algo asi xD y Naruto-kun "¡¿Por qué no le dije nada cuando lo de Pain?! ¡¿Por qué todavía me gustaba Sakura?! ¡¿Por qué perseguía al emo vengador teniendo a Hinata!? ¡¿Por qué me la quitan ahoraaaa dattebayo!?" Uy, ese Naruto-kun es un loquillo, si dijera eso.

¡Apenas y vi a Inuzuka Kiba y Aburame Shino! #Fail Queria verlos hablar no se…interactuar… Es que yo se que son tan secundarios que solo aparecen de reojito (pero por lo menos lo hacen).

Gracias a todos por su apoyo desde lejitos. Intentare seguir escribiendo como pueda, según el doctor estoy mejorando muchísimo. ¡Estoy muy feliz! ¡Gracias por sus ánimos! Es muy amable de su parte.

Faireyx: ¡Discúlpame la tardanza! Gracias por todos tus reviews me hicieron animarme nuevamente, pues estaba en una tranca con el capitulo… ¡Me enojo de solo recordar el no poder escribir!

AbisagFreiheit: ¿De los dioses? ¿En serio *v*? A ver… No siento ninguna presencia de dioses por los momentos xD… ¡Rayos! ¡Siempre se me olvida entrar en facebook! Mas que olvidar creo que no me gusta… Porque no me gusta estar todo día pegado a una red social como hacen muchos, ¿Eso me haría mas asocial? ¿Perdona pero podrías seguir siendo mi Beta reader? Solo si puedes TvT.

TobeyCooper: ¡Wa! 2 años? Me siento alagada por todo lo que has dicho de mi fic TvT… ¡En serio! Me gusta muchísimo que hallas podido comentado y hacerme una crítica, intentare mejorar cada día mas.

CataleyaIkenagi: ¡Perdona por no tener tu dibujo a tiempo! Es que no se como dibujarlo… Estoy pensando si hacerlos chibis o cada uno en diferentes paginas bailando el oppa akatsuki style. ¡Es que son todos los akatsuki! Y hacer que se vean en el escenario con cada detalle ¿Tienes alguna idea en mente?

Ahora los datos de cosas que posiblemente no conozcan el concepto:

Uwabaki: es un tipo decalzadojaponéshecho para ser usado en ambientes interiores decasas,escuelas, algunasempresasy algunos edificios públicos, donde está prohibido el uso dezapatosque hayan pisado lacalle.

Bentō:es una ración de comida sencilla preparada para llevar, bastante común en la cocinajaponesa. Tradicionalmente elBentōsuele contenerarroz, pescado o carne y una guarnición o acompañamiento, por lo general a base de verdura. Está hecho a mano y suele ir en una bandeja o recipiente al uso, como cajas de madera.

Tamagoyaki: es una especie de tortilla de huevo que se puede encontrar en la cocina japonesa.1 Se suele servir como parte del desayuno en Japón o en platos de sushi. Por su composición puede ser dulce o salado, dependiendo del gusto del consumidor y de la zona.

Onigiri: es un plato japonés que consiste en una bola de arroz rellena o mezclada con otros ingredientes. Suele tener forma triangular u oval, y a veces está envuelta en una pequeña tira de alga nori.

Kawaii: es unadjetivodelidioma japonésque puede ser traducido al español como "lindo" o "tierno".1Este término ha tenido cabida dentro de lacultura popular japonesa, en el entretenimiento, en lamoda, en lacomida, juguetes, apariencia, conducta y hábitos personales.

Aokigahara: conocido como Mar de Árboles. El bosque es conocido por ser un lugar popular para suicidarse. El bosque tiene una asociación histórica con demonios de la mitología japonesa, habiendo poemas de 1000 años indicando que el bosque está maldito. Es el lugar en el que más gente se ha suicidado en Japón y el segundo en el mundo, después del puente Golden Gate ubicado en San Francisco, Estados Unidos. No está prohibido adentrarse en este bosque, se colocan numerosas señales de advertencia en varios idiomas para ayudar a las personas que piensan en suicidarse, a buscar ayuda de familiares antes de dejarlo todo.

Danna: Kotori se refería a Danna como a un ser protector, como lo es para una geisha. Y no solo el que la protege, si no en que la mantiene y provee de objetos y le mantiene. Tambien puede ser utilizado como maestro o esposo.

Geisha: No hay que malinterpretar Geisha con una "prostituta" o como se suelen pensar de las Geishas. Ella eran utilizadas para proveer entretenimiento y servir a los hombres. Algunos cumplían deseos sexuales al hombre que la comprara por esa noche; las Geisha podían tener a su danna que velaban por ella y la protegían en cualquier momento (estas Geisha si eran mal vistas).

Rantaro: es un anime producido por la cadena de televisión NHK, el cual está basado en el manga Rakudai Ninja Rantaro (El ninja fracasado Rantaro) de Amako Soube. Es una producción infantil de humor, juegos de palabras, peleas y sobre todo amistad. La serie ha producido una secuela la cual aún se emite.

Kanji: Los kanji son uno de los tres sistemas de escritura japoneses junto con los silabarios hiragana y katakana, para los que existen reglas generales a la hora de combinarlos, pues cada uno tiene una función diferente.