Disclaimer: Los personajes no me pertenecen a mí, sino a Sir Arthur Conan Doyle y a la BBC. Los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.

Notas: Este fanfic participa en el Rally "The game is on!" del foro I am Sherlocked, para el equipo "El sabueso de Baskerville".

Advertencias: AU. John reportero. Sherlock naturalista. Johnlock.

Beta: Ertal77

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Tuvalu, Tuvalu…

Epílogo

La actividad en la revista era frenética, como cada miércoles por la mañana. Todos querían terminar a tiempo sus reportajes, ya que la tirada del viernes era la más importante de todas. Los proyectos se debían entregar a más tardar a las tres de la tarde y luego, durante el jueves, la directiva aprobaba unos y desestimaba otros.

Ese era el motivo por el que todos andaban con nerviosismo de un lado a otro, tanto era así que la dulce melodía de fondo que siempre les acompañaba hoy era difícilmente distinguible entre tal algarabía. Aunque no todo el mundo era partícipe de ella.

John estaba sentado en su escritorio, en silencio. Pasaba una a una las fotografías que conformaban su selección final, decidiendo cuáles serían las imágenes que finalmente entrarían en su gran reportaje. Ese del que casi no sale con vida. Pero claro, eso no lo podía incluir de ninguna de las maneras, por mucho que le gustara.

Se pasó su mano por el muslo, llevaba ya dos semanas desde su precipitado regreso y el cuerpo todavía le dolía; por supuesto había tenido que dar algunas explicaciones del porqué parecía que le habían dado una paliza. Explicaciones que para nada convencieron a su jefa.

Afortunadamente, todo salió como esperaba aquel día. Consiguieron una lancha que los trasladó a Funafuti. Y horas después ambos estaban de regreso a Londres. Parecía increíble que hubieran tenido que coincidir al otro lado del mundo, pero de otra manera tal vez nunca hubiese ocurrido. Es increíble las vueltas que da el destino.

Recordaba con una sonrisa la noche que pasaron en Sydney, mientras arreglaban su vuelo de regreso. Algo con mayor carga administrativa que el llegar hasta Sydney, eso simplemente se organizó en minutos.

Compartieron habitación, ya que por nada del mundo iba a dejarle solo en aquel estado, que aunque había mejorado dejaba mucho que desear. Preparó la bañera y lo ayudó a meterse en ella. Lavó con cuidado cada herida, y Sherlock simplemente se dejaba hacer, demasiado concentrado en lo que fuera que estaba pensando. Únicamente reaccionó cuando John se dedicó a lavarle el cabello, lo vio cerrar los ojos y sonreír, y en ese momento todo valió la pena. Absolutamente todo.

Aquella noche la guardaría para siempre entre sus recuerdos más preciados: el frescor y la suavidad de la cama, cuya blancura de sus sábanas ya les hacía sentirse mejor, la calidez de su cuerpo por primera vez a su lado, abrazándolo de la única manera que sabía, protectoramente. Y aquel beso que duró horas…

Varios pitidos seguidos en su móvil le hicieron reaccionar, sacándole de semejante ensoñación. Rápidamente lo tomó entre sus manos y abrió el mensaje:

Tengo una pista – SH

Puede que sea peligroso – SH

Ven si lo crees conveniente – SH

— ¡Joder! — Rápidamente, terminó de colocar las imágenes, envió el archivo a su jefa, tomó su chaqueta y salió corriendo del lugar cámara en mano. Documentaría cada dato, cada pequeña pista. Elaboraría un gran artículo. Así la próxima vez que se encontraran con Moriarty lo tendrían atrapado en su propia red.

La vida ya nunca sería la misma, desde que conociera a Sherlock Holmes.

El juego acaba de comenzar…

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N/A: Y ahí van mis niños de nuevo, tras la red de Moriarty xDDD

Afortunadamente lo terminé a tiempo, espero sinceramente que haya sido de su agrado. ¿Fue así? (*.*)

Besos, Lord.