Naruto-Hinata

-Eri (13 años)

-Kimura (7 años)

Sasuke-Sakura

-Daisuke (14)

-Yuriko (8)

-Daichi (3)

Sai-Ino

-Ayame (13)

Shikamaru-Temari

-Ayako (14)

-Kisho (7)

-Chie (3)

-Shun (Recién nacido)

Kiba-Kurotsuchi

-Haruto (10)

-Usagi (7)

Kankuro-Hana

-Eiko (18)

-Yuzuru (10)

Gaara-Matsuri

-Aiko (15)

-Yosuke (8)

Choji-Miki

-Hotaru (10)

Lee-Tenten

-Gai Jr. (16)

-Neji II (10)

Shino-Hanabi

-Ryo (6)

― ¡Ya, ya, ya!― gritó Kisame cuando Neji II activó su Byakugan.― ¡No somos los malos! ¡Somos los buenos!― intentó convencerlos. Itachi alzó una ceja ante esa ironía.

Los pequeños se habían formado en círculo en torno a Chie Nara, la más pequeña entre ellos. Tanto Neji como Yuriko activaron las especialidades de sus respectivos clanes, y Kimura permanecía en pose defensiva.

―No los atacaremos― intentó tranquilizarlos Kisame nuevamente.― Nosotros ser niños buenos...

―Eso no es verdad― se rehusó a creer Chie.― Los niños buenos son lindos, y tú eres muy feo.

Un aura depresiva rodeo a Kisame. Esa niña había leído muchos cuentos sobre príncipes azules y doncellas desesperadas.

Un ruido los alertó. De entre los arbustos se oían varias quejas, todas provenientes de distintas voces, algunas conocidas y otra no tanto. Itachi rodó los ojos.

―Me alegra saber que el idiota de Deidara es tan buen niñero― comentó con sarcasmo.

Un rubio de ojos azules se hizo presente con tres niños sujetos en su pierna derecha, y uno utilizando su brazo como mordaza.

― ¡Tía Ino!― gritó Yuriko pero cerró la boca al ver su error... ¿Desde cuando su tía Ino era tan plana?

― ¡No soy tu estúpida tía, hm!― gritó el joven, tambaleándose a causa del poco equilibrio que le dejaban los niños. Y, cuando menos lo esperó, se cayó.

― *¡Onee-san!― gritó Daichi a ver a su hermana. Se bajó de la cabeza del rubio y corrió a abrazarla.

Haruto y Usagi Inuzuka, dos de los niños que sujetaban fuertemente las piernas de Deidara, también corrieron al encuentro con los otros. Solo Hotaru Akimichi seguía sujeta a la pierna del rubio, mientras comía papitas.

Itachi y Kisame veían con cierta vergüenza a su compañero... ¡Vamos! Eran Akatsuki, debían poder con un par de críos.

―Espero que tu debilidad sea tan efímera como tus muñequitos piratas, baka― comentó una voz con cierto dejo de burla.

Akasuna No Sasori estaba de pie sobre la rama de un árbol, con su apariencia superior destellando desde lejos. Yuriko jamás creyó ver algo tan lindo en su vida.

― ¿Dónde dejaste a los niños, Sasori?― preguntó Itachi con cierta desconfianza.

El pelirrojo suspiró. Detrás del ninja de Sunagakure se encontraban Yosuke, Yuzuru, Ryo y Kisho, total y completamente calmados y sonrientes. Solo cuando los cinco descendieron del árbol, los demás pudieron notar el pequeño bulto que el pelirrojo cargaba entre sus brazos.

― ¡Shun!― gritó Kimura lleno de alivio. El pequeño parecía estar sano y salvo.

― ¡Se te da bien el papel de papá, he!― se burló Kisame al ver como el pequeño bebé no quería desprenderse del pelirrojo.

―Tsk. Y a ti el papel de monstruo marino también ¿Verdad?― los pequeños rieron con ganas, en especial Yuriko.

―Oi, creo que lo matamos― comentó Hotaru picando las mejillas del rubio de Akatsuki.

Kisame se acercó al rubio y lo cargó sobre su hombro, si que se había dado un buen golpe. Los pequeños miraron a Akatsuki con cierto recelo... Eran diez, pero solo cuatro se habían presentado a... ayudarlos.

― ¿Qué quieren de nosotros, Akatsuki?― Neji II les hizo frente.― ¿Usarnos como rehenes, tal vez? ¿O prefieren torturarnos hasta que les digamos nuestros secretos?― Kimura tragó saliva.― No pensamos decir nada, que les quede claro. Ustedes son nuestros enemigos y es por eso que debemos destruirlos...

―Cállate.― ordenó Itachi. Su Sharingan estaba activo, por lo que Neji II obedeció.― Viajamos hasta aquí para ayudar, no para perjudicar. Algunos, como Hidan y Kakuzo, tienen otros objetivos muy diferentes a los nuestros, por lo que no estamos del mismo bando, se podría decir.

― ¿Y qué objetivos son esos? ¿Someternos a 100 años de oscuridad?― cuestionó Kisho con su hermanito ya en brazos.

Kisame se encaró a la niña. Levantó uno de sus dedos azulados y la golpeó levemente en la frente, como una madre riñendo a su hija.

―No me agrada tu altitud altanera, mocosa.

Kisho levantó una ceja.

― ¿Sabes? No vine a este mundo para que mi actitud agrade a un pescado con más dientes que cerebro.― Kisame rechinó sus dientes.

―Suficiente.― Sasori cortó el intercambio silencioso de miradas asesinas.― No me gusta esperar ni hacer esperar. Tomen a los mocosos y larguémonos de una vez, no tardará mucho en llover nuevamente.

Se escuchó un trueno a lo lejos. Sasori alzó las cejas como confirmando lo dicho.

―No nos moveremos― Usagi se cruzó de brazos.― Ustedes son niños malos, y mamá siempre dice que no debemos ir con personas malas o desconocidos... Además de feos― añadió mirando significativamente al pez.

Nuevamente un aura oscura rodeó a Kisame... Pero no era su culpa, sino de Pain, quien le dio como compañero al sex symbol de la organización.

Itachi y Sasori suspiraron. Sobre el hombro del hombre pez, el artista de lo efímero se estaba despertando.

―Oi... ¿Qué pasó? hm― cuestionó el rubio mientras aterrizaba en el suelo.

―Cuatro niños te vencieron― le respondió Itachi con acritud.― Estaba al tanto de tu debilidad, Deidara, pero esto es... decepcionante.

El rostro del joven se tiñó de varios tonos carmesí, pero justo cuando estaba por decir algo, un nuevo trueno sonó asustando a los más pequeños. Itachi pareció divisar algo en las lejanías, porque en seguida le hizo un asentamiento a Sasori que él pareció entender a la perfección.

―No tenemos tiempo para formalidades ni indulgencias. Debemos irnos.― antes de que alguien pudiese decir algo, un rayo cayó en las cercanías, iluminando rostros aterrorizados.

...

...

― ¿Los encontraron?― Sakura e Ino del futuro salieron entre los matorrales. Sus rostros reflejaban terror.

Naruto del futuro, el cabecilla del grupo, negó lentamente.

Fue todo un engaño, estaban seguros. Se habían enfrentado a Hidan, el jashinista inmortal, y a Kakuzo, el avaricioso de Akatsuki. Al principio solo se habían dedicado a esquivar sus ataques, lanzando burlas y comentarios sarcásticos. Pero todo acabó cuando los gritos de los niños se escucharon. Cuando Hidan y Kakuzo volvieron a atacarlos, ya se podía ver la silueta de los niños en el bosque, perdiéndose en la oscuridad.

Por el momento no había señales de ellos, y la lluvia había borrado los restos de sus huellas. Estaban solos, perdidos, sin nada ni nadie.

― ¿Habrá sido un plan de Akatsuki?― se preguntó Gaara del pasado.

―Sin duda alguna― afirmó Sasuke del futuro.― Era inevitable, debimos adivinar sus movimientos...

―Fue todo mi culpa― gimoteó Eri.― Debí quedarme con ellos...

―Todos tenemos parte de la culpa, Eri.― intentó consolarla su madre.― ¿Cómo podríamos sospechar de una trampa? Además, cualquiera que viera a Zetsu saldría corriendo...

― ¡Hey!

Todos se pusieron alerta ante ese grito abundante en queja. Desde unos matorrales más alejados se podía definir una vaga silueta bicolor. Zetsu sonreía... O al menos lo hacía su lado blanco.

¡¿Nos estás diciendo feo, ninja con pechos?! O debo decir... ¿Pechos con ninja?― se burló. Hinata del futuro se sonrojó y cubrió sus atributos superiores con sus manos.

Su marido saltó en su defensa.

― ¡Ya te gustaría tener sus pechos, Dattebayo!― o lo intentó...

Ino Yamanaka del pasado golpeó al Hokage justo en la cabeza.

―No estamos para discusiones pueriles, baka― le insultó. Le lazó una mirada gélida a Zetsu y prosiguió.― ¿Dónde tenéis a nuestros niños?

Ambos Zetsu's se miraron entre sí, tan confusos como Naruto en su primer examen Chunin.

―No lo sabemos...― respondió el lado blanco con amabilidad.― Esos mocosos huyeron antes de ser rociados con nuestro aderezo especial para niños― gruñó su otra mitad.

Gaara del futuro dio un paso adelante, desafiando al hombre áloe vera.

― ¿Están tratando de decir que no los han secuestrado?― ambos lados asintieron.

―Hidan y Kakuzo solo querían tomar venganza pero las alimañas gritonas huyeron antes de poder secuestrarlos o devorarlos, provocando nuestra repentina huida.

Las madres, al escuchar ese pequeño trozo de información, suspiraron del alivio. Pero otros comenzaron a tener fuertes sospechas.

― ¿Por qué brindarnos esta información?― cuestionó Kakashi con recelo.― Somos enemigos...

―Me gusta hacer mi buena acción del día antes del almuerzo― respondió el lado blanco con brutal sinceridad.

Porque sabemos quienes tienen a sus mocosos llenos de sales y óxidos― respondió el lado negro con aura misteriosa.― Ustedes son un chiste en su comparación...

― ¡Dattebayo!― Naruto del pasado se posicionó al lado del Kazekage.― Nadie es más fuerte que el Hokage y el futuro Hokage juntos... ¡Sean quienes sean, caerán! ¡Dattebayo!

Sasuke del futuro se posicionó al lado del rubio hiperactivo.

― ¿Quienes son?― exigió saber.

Una malévola sonrisa surcó en su rostro bicolor.

―Las peores personas que pisaron estas tierras; por sus ojos destellan la maldad pura, y su crueldad solo es comparada con los mismísimos ninjas del Infierno...

...

― ¡Deja de llorar! ¡Hm!― se podía divisar a un rubio desesperado acunando entre sus brazos un recién nacido que no paraba de llorar.― ¡Danna! ¡Se rompió!

El joven pelirrojo miró por sobre su hombro.

―Cántale una canción de cuna, baka― fue su contestación.

Deidara comenzó a descuartizare los sesos en los vagos recuerdos de su infancia.

En la aldea de las rocas, Iwagakure se levanta... el Raikage asesina sin cesar... Manchas rojas tiñen el honor... El Raikage en su esplendor... Muerte, devastación...

― ¿Qué porquería le estás cantando?― le cuestionó Kisame al ver que el niño lloraba aún más fuerte― Sasori te dijo "Canción de cuna", no el Himno de tu aldea o el último hit del verano.

Deidara lo miró feo.

―Esa es una nana tradicional de Iwagakure hm.

―En los funerales, tal vez― le cortó Kisho Nara entrando en la conversación.

El rubio estuvo a punto de lanzarle los mil y un insultos que había aprendido con Hidan en todo este tiempo, pero justo un rayo volvió a caer cerca de ahí.

―Por ahí hay una cueva en la que podemos refugiarnos― informó Itachi señalando un lugar cubierto por rocas y musgos.

Sin esperar aprobación, los Akatsuki arrastraron a los niños en el interior de la cueva. La lluvia llegó unos segundos después.

―Enciendan el fuego― ordenó Itachi.

Sasori arrancó las ramas de un árbol cercano y las tiró en medio de todo. Itachi utilizó su jutsu de bolas de fuego, calentando la cueva. Los niños rodeador la fogata improvisada.

―No podremos llegar con esta lluvia.― mencionó Sasori. Detrás de él, Deidara seguía luchando con el bebé y su llanto.― Aún si partimos mañana, el camino estará inestable.

―Podríamos ir por mar― opinó Kisame.― Dejemos que los pequeños descansen por esta noche, después iremos al puerto que queda cerca de la Aldea del Té, y de ahí tomaremos un... ¡¿Podrías callar a ese bebé?!

Deidara seguía acunando al bebé de arriba a abajo, aunque a nadie le sorprendía si el pequeño terminaba por los aires.

― ¡No me gustan los niños! ¡hm!― se defendió.

Itachi, en un ataque de furia, arrebató al bebé de los brazos del rubio, acunándolo con suavidad y tarareandole una nana. El pequeño se tranquilizó al instante.

―Ni un comentario al respecto―advirtió el portador del Sharingan.

Tampoco es como si fueran lo suficientemente tontos como para buscar una muerte segura o, en su defecto, 72hs de tortura mental. Después de todo, era Itachi Uchiha de quien hablaban.

Los niños miraban al Uchiha con cierto temor; solo Yuriko, descendiente del mismísimo clan, era capaz de hacerle frente. Al fin y al cabo... Eran tío y sobrina.

Sobrina.

¡Rayos! ¡Que bien sonaba! Le entusiasmaba enormemente tener como tío a un tipo frío, inteligente y muy guapo. Estaba segura que sería la envidia de muchas niñas cuando su Oji-san la llevara a la Academia, y más aún si los llegaba a acompañar el apuesto pelirrojo de mirada sombría.

La idea de esas posibilidades la hizo sonreír involuntariamente. Tal vez podían comer juntos todos los domingos, y su oji-san podría enseñarle a perfeccionar su Sharingan para así sorprender a su padre... ¡Hasta incluso podrían ir a los festivales, reuniones, eventos importantes...!

―Dejaremos a los niños en el país del té.― anunció Itachi, obligando a Yuriko a volver a la realidad.― Después partiremos a Ame en busca de el líder.

― ¿El país del té?― repitió Kimura parpadeando unas cuantas veces.― Eso no queda muy lejos de casa...

―Pero nos llevará un par de días llegar a pie.― razonó Neji II.― Sin mencionar que el País del Té son dos islas con carentes estilos ninjas y...

―Si, si, si hm. No necesitamos un cerebrito.― bufó Deidara recostado desde una roca.― ¿Usted que dice, Danna?

El pelirrojo, quien se había mantenido alejado de todo ese ajetreo de razones, permanecía impasible observando la lluvia que cada vez tomaba más fuerza.

―El líder y Konan no estarán felices si esperan demasiado― fue todo lo que dijo.― Tomad una decisión. Ya.

Yuriko se adelantó un paso en dirección a Itachi.

―Etto... No entiendo...― admitió. Itachi enarcó una ceja mientras Deidara silbaba por lo bajo.

―Un Uchiha que no entiende hm― comentó con socarronería― Que alguien grabe este momento...

―Baka― Itachi le lanzó una mirada envenenada antes de centrarse en su... sobrina.― ¿Qué no entiendes?

Los ojos negros de la joven Uchiha se centraron primero en el bebé que Itachi cargaba entre sus brazos; parecía una imagen muy diferente a la que sus padres le habían descrito...

― ¿No van a matarnos?― sus palabras apenas fueron un suave murmullo, pero bastó lo suficiente como para acaparar la atención de los Akatsuki presentes.

― ¿Deseas que los matemos?― cuestionó Itachi.

― ¡No, claro que no!― el movimiento brusco de cabeza hizo sacudir las hebras rosadas de la pequeña.― Solo quiero saber el porqué nos ayudan, si es que se puede llamar así.

Kisame y Deidara intercambiaron una mirada llena de confusión, mientras que Sasori aún no despegaba su mirada de la lluvia.

―Ya les dijimos― respondió Itachi mientras Shun se removía inquieto entre sus brazos.― Nuestros objetivos...

―Son diferentes, ya lo sabemos― le cortó Kisho mientras fruncía el ceño.― Díganos que objetivos son esos y no habrá problemas...

Kisame estalló en sonoras carcajadas.

―Una pequeña mocosa como tú no nos atemoriza― dijo entre risas. Kisho enarcó una ceja.

Con pasos rápidos, llegó hasta el gran pez y le propinó una fuerte patada en la espinilla. El Akatsuki profirió un alarido lo suficientemente fuerte como para despertar nuevamente a Shun, quien se puso a llorar.

―Es tu culpa― acusó Itachi mientras le tendía el pequeño a Kisame. Este lo agarró entre maldiciones a la niña y gimoteos.

― ¿Y bien?― Yuriko se cruzó de brazos a la espera de su respuesta. Daichi, miembro menor del clan Uchiha actual, esperaba también la respuesta.

Itachi suspiró. Menuda familia.

―Si les dijéramos que nuestras razones no los dañarán ¿Nos creerían?

Un coro de "No" rebotó en la cueva.

―No podemos culparos― dijo Sasori encogiéndose de hombros.

―Escuchen, mocosos hm― Deidara tomó la palabra― Después de cruzar la cosa negra esa caímos en una aldea, Ahí descubrimos nuestras historias y como "acabó" cada uno de nosotros hm...

―Es decir, muertos― apuntó Kimura. Deidara se enfurruñó.

―Y ahora cambian de planes para no ser destruidos― dedujo Neji II.― La pregunta es "¿Qué clase de planes son esos?"

La cueva se sumió en un inquietante silencio; los pequeños intercambiaban miradas analíticas, sospechando de las intenciones escondidas de los Akatsuki.

―No tienen porqué confiar en nosotros― Sasori irrumpió el silencio― En estos momentos son obstáculos en nuestros objetivos. Nos desharemos de ustedes en el país del té y seguiremos nuestros propósitos.

―Linda forma de decir que abandonarán a niños menores de once años a su suerte― ironizó Kisho.

Sasori sonrió de medio lado.

―Muy sutil, si.

Deidara observó cuidadosamente a los niños antes de toparse con la figura de Kisame.

― ¿Hm? ¿Y a ti qué hm?― preguntó al hombre pez, quien parecía a punto de llorar junto con Shun.

―Ahora recuerdo porqué no quiero tener hijos―gimoteó con el pequeño revolviéndose entre sus brazos.

―Y yo que creí que era porque eres muy feo― comentó Kisho como si nada.

Nuevamente una discusión, el bebé llorando, el resto de los niños asustados...

Iban a ser días largos para Akatuski.

―...―

¿Me extrañaron? ¿No? ¿Nada? Bueno... T_T

¡Actualizando nuevamente desde...! Hem... A ver... 2014... Bueno, desde hace mucho tiempo.

Mil perdones, mil disculpas, mil lo que sea necesario para conseguir su perdón(?) Mi preciada computadora (Mejor dicho, netbook) se rompió (¡Nuevamente la porquería esta...!) y recién hace dos días me la devolvieron (Utilizo el técnico del colegio porque mi net es propiedad del Estado y bla bla bla). Lo que pasó después es que el fui al técnico, el año pasado antes de Navidad, y me dijo: Para el comienzo del ciclo escolar la tendrás nuevamente. Bueno, pensé que no había problema ni nada de eso si publico recién el año que viene, además de que tenía la net de mi hermano. Cuestión es que a los pocos días la net de mi hermano se rompió (Sufrí tanto T_T). Fui en marzo al técnico y me dijo "No ha llegado. Preguntame en Mayo". Fui en Mayo "Para septiembre va a estar". Fui en Septiembte "Me dijeron que para Octubre, más o menos". En Octubre llegó (¡Wiiii!) pero estaba bloqueada... "Vení mañana que para entonces ya te la voy a poder desbloquear". 03/11/15 mi netbook llegó a mis brazos y tan pronto fue así comencé a escribir los capítulos atrasados (Me tuvo que formatear mi net T_T).

Así que tuve que esperar para actualizar. Entraba desde mi celular pero no me permitía editar absolutamente nada... Así de miserable era mi vida T_T. ¿Qué le pasó a la ent de mi hermano? Ni idea, sigue en el técnico...!

Pero ahora que ya tengo mi poderosa entre mis brazos, actualización semanal de este fanfic y de mi otro experimento "A.C.R.S (Academia para Criminales Rango S)"

Muchas gracias a todos por sus reviews, en especial a Kasumi que leía sus reviews y me daban ganas de llorar T_T ¡Gomen!

Les dedico este capítulo a todos los lectores fieles y al técnico de mi colegio. Si está leyendo esto, ¡muchas gracias por hacerme sufrir durante un año! Mi más sentido odio :)

La próxima actualización será el domingo, no este sino el otro... A ver... Domingo 15/11/15. ¡Prometido!

¡Muchas gracias por su paciencia sin fisuras y nos leemos pronto!

―Yuritzi.