Mi querido aviso: Los personajes son de nuestro querido Masashi-sama, mi no ser responsable de su bendita creación T_T
―Diálogos―
―Pensamientos―
―ZetsuNegro―
(―...―
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― ¿Ya llegamos o aún "falta poco"? ― preguntó Kisho con cierta ironía.
Kisame chasqueó la lengua. Esa pequeña de tan solo siete años ya le estaba colmando su paciencia de forma definitiva, cosa que ni siquiera Hidan y su vocabulario pudieron hacer en los años en que lo conocía.
Akatsuki, en las diez horas que iban compartiendo con los pequeños, se preguntaban si ser increíblemente irritantes era una condición fundamental para ser un ninja en Konoha. Porque de ser así esos pequeños monstruos iban muy bien encaminados.
―Tengo hambre― dijo Hotaru Akimichi cuando pasaron cerca de un río cristalino.
Deidara enarcó una ceja. En todo el camino lo único que vio hacer a esa pequeña era devorar bolsas de frituras sin parar.
―Comiste hace veinte minutos hm― le recordó de mala gana. Aún seguía ofendido porque esa mocosa no quiso compartir la bolsa de papitas con chili.
―Pero sigo con hambre― insistió.
Al ver que el rubio no le iba a obedecer, la joven Akimichi se adelantó un par de pasos hasta alcanzar al pelirrojo de Sunagakure. Lo jaló de su remera de red tres veces hasta que, hastiado, el marionetista se dio cuenta de que ya no podía ignorarla.
― ¿Qué? ― no le gustaban los niños, y no lo iba a disimular.
―Tengo hambre― repitió con las mejillas infladas.
Sasori le lanzó una mirada desinteresada.
― ¿Y?
¿Cómo que "Y"?
―Detengámonos a pescar algo― no sugirió, directamente ordenó.
― ¿Tú que dices, Itachi? ― preguntó al Uchiha. Este, con el pequeño Shun dormido entre sus brazos, miró a los niños.
―No debemos retrasarnos― fue todo lo que dijo.
Sin embargo, tanto Yuriko como Daichi, sus sobrinos, estaban sufriendo las consecuencias de no haber desayunado. Además, era una mañana demasiado calurosa como para seguir avanzando con el estómago vacío.
―Pero nosotros también tenemos hambre― saltó Yuriko. Itachi solo la miró.
―Por favor, Oji-san― suplicó el pequeño Daichi con sus enormes y bellos ojos esmeralda.
¿Por qué, de entre todas las cosas, tenían que tocar su punto sensible? No los conocía, apenas sabía sus nombres, pero eran sus sobrinos. Hijo de su pequeño Ototo y su mujer de cabello rosa.
Tal vez Itachi nunca vuelva a tener la oportunidad de volver a verlos, tal vez esta era su última oportunidad…
Maldijo en voz baja. Tenían que ser tan tiernos y compradores lo muy renacuajos.
―Solo quince minutos― cedió bajo la mirada incrédula de sus compañeros. ― Deidara, Kisame… Pesquen algo, lo que sea. Pero alimenten a estos niños.
Entre risas y exclamaciones de júbilo, los niños corrieron en dirección al río. Detrás de ellos, Kisame y Deidara los acompañaban con aire resignado. Sasori e Itachi se quedaron cerca de ellos, sentados bajo la sombra de unos árboles.
Shun seguía durmiendo entre los brazos del Uchiha.
―Te has vuelto permisivo, Itachi― comentó el marionetista mientras observaba como su compañero y el hombre tiburon se metían al río para cazar la comida.
El Uchiha entre-cerró los ojos.
―No creo que lo entiendas, Sasori.
El Akasuna No le dio la razón. No tenía hermanos, primos, ni padres… Habían sido él y su abuela, su abuela y él. ¿Qué iba a saber el sentimiento encontrado en uno de los Akatsuki más letales? Aunque, ciertamente, no le interesaba.
― ¿Quién es la madre de esos dos? ― preguntó de la nada.
Itachi intentó hacer memoria, pero el cabello rosado de Yuriko fue suficiente.
―Haruno Sakura.
Los ojos miel de Sasori brillaron con cierto reconocimiento.
―La que está destinada a vencerme ¿No? ― Itachi asintió con cierta desconfianza.
Sasori era un tipo tranquilo, pasivo… Pero seguía siendo un desalmado asesino. Deseaba con todas sus fuerzas que no se le ocurriera la idea de matar a uno de sus sobrinos en venganza a la acción futura de su cuñada.
Él era, además de Kisame, uno de los miembros con que mejor se llevaba. No le dolería, pero si le molestaría tener que desacerse del marionetista.
Sin embargo…
―No pienso tocarlos― informó descifrando la mirada del Uchiha. Su rostro estaba desprovisto de total desinterés. ― No soy rencoroso, pero si en extremo curioso.
― ¿A qué te refieres con "Extremo curioso"?
En el río, los niños y Kisame se reían de Deidara, quien, en un intento de atrapar un pez, se resbaló y cayó de lleno en el agua. Unos segundos después, Usagi y Haruto Inuzuka se tiraron sobre el rubio para jugar a la "lucha acuática".
Kisame, entusiasmado, también se lanzó contra Deidara. Seguidamente todos los niños y el Akatsuki luchaban contra el rubio en el río, disfrutando de la frescura del agua en pleno día de verano.
―Quiero medir su nivel de fuerza y averiguar porqué me venció― confesó el de cabello rojiso. ― Pero no pienso lastimarla. Ni a ella ni a nadie.
Una pregunta se formó en la mente del Uchiha.
― ¿Por qué nos ayudas? ― preguntó con fingido desinterés. ― Yo lo hago por mi hermano, Kisame porque dijo que somos amigos y los amigos siempre se ayudan, Deidara porque ni en sueños se unía a Hidan… Pero… ¿Tú?
El Akasuna sonrió de medio lado.
―Una mezcla de Kisame y Deidara. ― admitió. ― Además, estoy ligeramente interesado en la técnica de marionetas de ese tal Kankuro.
Itachi asintió. Sabía que pudiendo mejorar sus técnicas, Sasori se "uniría", por así decirlo, a su organización clandestina.
― ¿Qué sabes de Tobi?
La pregunta del marionetista lo tomó por sorpresa. Frunció levemente el ceño.
―Solo lo que Konan y Pain nos han dicho.
Sasori dirigió su mirada miel a los niños, quienes, además de que se habían proclamado ganadores ante el encuentro de lucha acuática, ahora echaban porras ante el nuevo enfrentamiento: Deidara Vs Kisame.
― ¿Crees que debamos preocuparnos? ― preguntó mientras observaba como Kisame, de un golpe, noqueaba al rubio artista.
Itachi guardó silencio por unos segundos.
―Por el momento, si.
Kisame se proclamó ganador en ese encuentro acuático.
―…―
―Ya he mandado la notificación tanto a Suna como a Konoha― anunció Matsuri al llegar al campamento. ― No tardarán en mandar a los escuadrones.
Ino y Sakura, ambas del futuro, asintieron mientras las lágrimas permanecían en sus ojos.
―Podemos comenzar por esta zona― comentó Shikamaru del futuro mientras señalaba un punto no muy lejano en el plano.
Sasuke y Naruto del futuro asintieron de acuerdo.
― ¿Aún no tienen una idea de a donde pudieron haberse llevado a nuestros pequeños? ― Temari del pasado se unió al pequeño grupo.
Los tres negaron.
―Itachi, de Konoha― anunció Gaara del futuro mientras se unía. El resto dejó de empacar lo del campamento para prestar atención. ― Sasori, de Suna; Deidara, de Iwa; Kisame, de Kirigakure.
― ¿Y qué hay con eso? ― preguntó Lee del pasado.
Gaara entre-cerró los ojos.
― ¿Qué tienen en común?
Todos quedaron en silencio. El Kazekage tenía razón, algo en común debían tener para así dirigirse a un mismo destino.
Pero… ¿Qué era?
―Su guarida está por completo destrozada― recordó Kakashi.
―Será imposible para ellos si quiera entrar― apoyó Eiko.
Minuto de silencio. Encontrar algo que tuviesen en común era bastante difícil, ya que lo único que conocían era que estaban en el Libro Bingo.
― ¿Sus líderes? ― preguntó Sai del futuro en un suave susurro.
Los rostros de Pain y Konan llegaron a sus recuerdos.
―Ellos son de Amegakure― recordó Hinata del futuro. ― ¿Creen que Akatsuki los haya llevado con ellos?
―Es posible― opinó Kurotsuchi. ― Después de todo, siguen siendo Akatsuki.
― ¿Pero qué nos asegura que Pain y Konan estén en Ame?― preguntó Daisuke.
Ambos Naruto se incorporaron en medio segundo.
―No perdermos nada con intentarlo, Dattebayo.
―…―
La lluvia se volvía más insistente a medida que pasaban los minutos.
Desde le ventana más alta de aquel edificio, Pain observaba como las nubosidades grises se cerneaban sobre su aldea. Era una imagen nostálgica, accesible… Pero tanto él como su Ángel debían permanecer escondidos en ese edificio abandonado.
Después de todo, su preciada aldea los creían muertos.
―Nagato― no despegó su vista de la ventana, ni siquiera cuando su joven amiga le depositó su mano sobre su hombro. Estaba fría. ― Entiendo como te sientes al respecto. Pero recuerda porqué hacemos esto en primer lugar.
Un gruñido amenazante escapó de los labios del líder.
―Nos traicionó― susurró con creciente odio en su voz. ― Ese maldito nos engañó todo este tiempo.
Konan le dedico una mirada compasiva, cargada de cariño. Deslizó su pálida mano por el brazo del "Dios" hasta detenerse en su mano. Aferró sus dedos a los de él y cargó su frente en su espalda.
―Los demás tardarán un poco en regresar― informó con voz suave, musical.
Pain asintió. Tener a Konan a su lado lo reconfortaba, pero además saber que, al menos, cuatro ninjas de la antigua organización seguían creyendo en él lo hacía mantener vivo, con esperanzas.
La lluvia en su amada Amegakure fue cediendo poco a poco, hasta convertirse en un suave tintineo contra los cristales.
―Seguiremos siendo "Akatsuki" ― anunció con voz carente de emociones. ― Planearemos y atacaremos bajo nuestros propios ideales. ― Konana asintió. ― Si el idiota de "Tobi" quiso traicionarnos, lo pagará con el dolor.
Afuera la lluvia había cesado, pero el dolor de haber sido traicionados seguía recorriendo las venas en los Akatsuki.
―…―
―Me rehúso. Yo también― negaron dos voces al mismo tiempo.
Kakuzo suspiró con resignación. Una cosa era convencer al idiota de Hidan, quien estaba sentado en una esquina de la habitación con los brazos cruzados como cual niño enfurruñado, pero otra era convencer a Zetsu… con dos opiniones diferentes.
― ¿Por qué no? ― cuestionó el ex-tesorero.
―No somos caza-recompensas― le recordó el lado blanco. ― Ni tus asquerosos sirvientes.
El no tan joven ninja rodó los ojos, exasperado.
―Entonces díganme lo que haremos hasta que él vuelva― ordenó mientras se sentaba frente a la planta.
Los minutos pasaron y ninguno dijo palabra.
―Tsk. El idiota ese ya se tardó mucho― se quejó el jashinista. ― Primero nos manda de distracción, ahora quiere que esperemos… ¡Ni que fuéramos sus %&#* lacayos!
El avaro rodó los ojos. En parte estaba de acuerdo con Hidan: Él solo accedió porque le habían asegurado que la paga sería mucho más jugosa que en Akatsuki, además de tener más libertades. Hidan, en cambio, accedió a formar parte solo porque tenía permiso libre para sacrificar a quien se le cantara la reverenda gana. Y Zetsu únicamente por fidelidad y conveniencia.
Akatsuki se había separado en dos grupos: Uno era liderado por Pain, y el otro por…
― ¡Hasta que llegas, Tobi! ― lo recibió Zetsu.
El joven de máscara naranja caminó hacia ellos con pasos lentos y pausados, en aparente calma.
―Están con Itachi y los demás― aseguró con voz gruesa, muy diferente a la voz infantil con la que lo habían conocido.
Hidan sonrió con ansias.
―Dime que voy a poder matarlos― la sangre ya se visualizaba en sus pupilas.
"Tobi" sonrió detrás de la máscara.
―Uchiha Itachi, Akasuna No Sasori, Hoshigaki Kisame… Y hasta a Deidara― el jashinista se tronó los dedos ante los mencionados por el nuevo líder. ― Los quiero… Muertos.
―…―
Itachi miró a la nada. Podía oír a Deidara quejarse por su reciente derrota, mientras Kisame y los niños reían libremente.
Sin embargo, sentía el ambiente tenso.
― ¿Está todo en orden? ― la voz carente de emociones del joven de Suna lo sacó de su insismamiento.
Una angustia se extendió por el pecho del Uchiha.
―Debemos ir con cuidado, Sasori― las facciones usualmente imperturbables del marionetista comenzaron a demostrar preocupación. ― Tengo un mal presentimiento…
(―...―)
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¡Buenas re que te buenas!
¿Corto? Lo sé, pero esto es como un breve vistazo a cómo está la situación en esos momentos. Hace días que tengo preparado este capítulo, así que espero que, a pesar de su brevedad, lo hayan podido disfrutar. Ya estoy armando el siguiente y ese compensara lo corto de este, asegurado :)
Si algo no les ha quedado claro pueden preguntármelo por MP o por un simple y sensual review (?)
¡En verdad les agradezco por sus comentarios! ¡Y también por seguir esta historia a pesar del gran retraso de la vez anterior!
Próxima actualización: 22/11/15
Me disculpo por no contestar pero ahora se me fue un poquitito el tiempo entre correcciones de este y mi otro fic, además no sé porqué no puedo enviar MP -.-
¡Muchos cariños y besos de un sensual Itachi! (?)
―Yuritzi.
