Hello

Buenas tengan todos, me alegro muchisimo que el primer capitulo de esta historia haya tenido tantos comentarios. Muchas gracias por cada uno de ellos y en respuesta a ellos aqui esta el siguiente.

Como anteriormente comente esta historia creo yo, es comun adaptada a nuestros personajes favoritos Ichiruki, entonces pues nuevamente dejare que ustedes decidan si continuo.

Disclaimer: Los personajes de Bleach son obra intelectual del grandisimo y talentosisimo sensei Tite Kube, el uso de estos personajes es para contar la trama que no tiene el fin de lucho sino de la diversion de los lectores.

Sin mas que comentar les dejo el siguiente capitulo de la historia llamada

Siempre Tu

Capítulo 2. Una chica común.

Rukia terminaba su informe en la oficina que compartia con una chica muy extrovertida llamada Matsumoto Rangiku. Matsumoto tenía la facilidad de hablar de todas las cosas que podían molestar a cualquiera incluyendo a Rukia, tal vez ese fue el motivo de que se convirtiera en su conciencia, una muy reprochable pero la mayoría de las veces con cierta razón. Se conocían hace poco tiempo pero eso no impedía que Rukia le tuviera confianza, después de todo para ella no era tan fácil hacer amigos como para Rangiku. Completamente concentrada en su labor Rukia no se percato de la figura recargada en el marco de la puerta.

- ¿Y bien? – se acercó la chica hasta el escritorio con aire de reproche.

- ¡Eh? – sacando a Rukia de su concentración.

- ¡Estoy sumamente molesta contigo! – cruzándose de brazos – ¡no fuiste a mi fiesta! ¡te espere toda la noche!

- Lo siento, pero créeme no pude llegar – dijo Rukia, abandonando su silla camino hasta la puerta y la cerro bajando las persianas que daban al pasillo – algo me detuvo.

- ¿algo? – con una sonrisa malévola.

- En este tiempo, he aprendido que te enteras más rápido de las cosas que incluso las propias personas interesadas, así que no vengas con esa actitud que no te queda – regresando a su silla – vamos comienza el interrogatorio…

- ¡Esa actitud me ofende! – dignamente se dejó caer en el sofá de un costado del escritorio.

- Pensé que no vendrías estando de vacaciones, pero ya que estas aquí llévate esa caja que tengo para ti, me has ahorrado enviarlo con alguien.

- ¡Uy, un obsequio! – muy sarcástica - ¡grandioso! te disculpas por no haber ido esa noche.

- Rangiku, no tengo tiempo para dar explicaciones, tengo una junta con Nii-sama a las 12 y como sabes es muy puntual. – recogiendo los papeles del escritorio.

- ¿Ya regreso, eh? Eso fue muy rápido – comento Rangiku.

- Sí, no he terminado y estoy…..grsss – angustiada

- Te conozco y nunca me has podido engañar, dime ¿Qué sucede?, te noto más nerviosa de lo habitual tratándose de tu hermano – quitándole los papeles de la mano la sentó en la silla y ella sobre el escritorio.

- Bueno, en realidad no sé qué decirte, por que….

- Sé que no es por tu hermano…. es ese chico, ¿verdad?

- No del todo, no sé… yo no…

- Cariño, es la misma pregunta que te haces siempre y yo diría que vivir tu vida es lo que debes hacer mientras puedas, ya se lo que me vas a decir pero el que te vigile como si fueras un delincuente no es precisamente la vida de princesa que yo describiría, ahora si me dices que es por tu familia pues no entiendo, la gente común y corriente como yo, sin alcurnia…. pues simplemente vive. No hay plazo que no se cumpla, la fecha se acerca y después de eso solo vivirás como alguien que no eres.

- Sí, eso es otra cosa que no me entusiasma.

- ¡Vamos a tomar un café para animarte y no acepto un no! Te conozco mucho mejor de lo que crees y sé que ya terminaste el informe, tal vez solo te falta algo como una coma o punto. Hay un lugar donde hacen un exquisito frappe capuchino además de ser muy íntimo – guiñándole un ojo - me platicas todo lo que te sucede.

Sin más remedio, Rukia termino de acomodar sus documentos y un poco después en una cafetería cercana Rangiku daba rienda suelta a su espontanea risa.

- Lo, siento…. Perdóname es que no lo puedo creer – a punto del llanto por lo que había escuchado.

- Pero eso no fue precisamente gracioso… me moría de vergüenza – ocultando sus mejillas sonrojadas con la taza de té.

- Lo siento pero, sigo sin poder creerlo, la pequeña Kuchiki Rukia se ha vuelto una "maestra de la seducción" con un chico de…. No sé ¿Cuántos años?

- Baja la voz, creo que es unos dos o tres años menor… pero ya es suficiente – molesta por el comentario – solo trate de hacer lo que me dijiste, ser segura.

- Supongo que está bien para empezar, pero lo que realmente quiero saber es... bueno algo que comento Ishida... eso es lo que me preocupa…- tomando un sorbo de su bebida puso una cara seria.

- ¿Qué dijo?

- Bueno que… tiene que ver con… Shiba…

- Kaien… no, en realidad no es así, comento algo en el departamento y le pedí discreción, por ti más que nada…

- Escucha, lo hizo porque te estima y ahora te lo digo por lo mismo, estoy segura que...

- Además él se fue por la mañana, sin más desapareció… hace ya dos semanas.

- Bien entonces no hay nada que nos preocupe de eso ¿verdad?

- Bueno, solo que… me siento mal por haberme comportado de esa forma.

- Bah, déjalo así…

- Si creo que ya no lo volveré a ver.

- También lo creo.

Cuando estaban a punto de salir de la cafetería, comenzó a sonar el celular de Rukia, pero no se sentía de ánimo para contestarle a su hermano, o al menos pensaba que él era quien la llamaba, nadie más tenía ese número y sin pensarlo se lo dio a Rangiku que al mirarlo solo sonrió y contesto.

- Hola, ¿en qué puedo servirle?

- Disculpe, ¿Este es el número de Kuchiki Rukia?

- Así es, soy su asistente personal.

- Entonces, ¿puedo hablar con ella?

- Me temo que no será posible.

- Umm, entiendo. ¿Sabes lo que creo?... Creo que eres una adorable mujer que quiere proteger a su amiga pero si no hablo con ella tendré que cruzar la calle y armar lio con esos grandotes, pero… eso no es lo que quieres…

- ¿estás aquí? – buscándolo con la mirada.

- No entiendo porque buscas si no me conoces, te hare una seña y veras como soy, mira este soy… hola… - levantando una mano desde donde se encontraba - sé que no me conoces y que no tendrías razón para creerme, pero ¿Por qué no las invito a un lugar esta tarde como a las 5?, ¿Qué te parece?

- ¿Nos seguiste? – volteando y bajando la voz para que Rukia no se percatara.

- Nunca pierdo de vista lo que me interesa – contesto.

- "Un lugar" no suena tan bien, escucha no sé lo que buscas pero lo que sea búscalo con una chica más de tu tipo.

- ¿Qué pasa si digo que esa chica a tu lado es más de mi tipo que cualquiera? Tengo buenas intenciones, soy buena persona y solo quiero pagar una deuda además de conocer a esa hermosa chica de ojos grandes color violeta…

- Yo…

- Rangiku, quiero hablar con él, por favor – con una mirada suplicante tomo el teléfono con un brillo nuevo en su rostro. – Hola, te ves genial…

- Gracias, te lo debo y quiero…

- No, temo que no puedo, de verdad te agradezco que me hayas ayudado pero no… no quiero que tengas ideas equivocadas.

- No tengo ideas equivocadas, tal como le dije a tu amiga. "SOLO QUIERO PAGARTE EL SHOW" – al escuchar eso apareció un rubor en las mejillas de la chica - te espero a las cinco en la puerta trasera del edificio donde está tu oficina.

- No…voy…

- Si lo harás y trae a tu amiga. Se divertirán - El chico colgó y desapareció entre la gente que caminaba por esa calle.

- Bueno- suspirando de resignación - supongo que será divertido, iré a casa y te traeré una muda de ropa, nos vemos en tu oficina a las cuatro.

- ¿Qué dices? – con una expresión de entre sorpresa y regocijo.

- Digo que debes hacerlo, no entiendo las cosas que pasan en tu familia pero la realidad es que si no vives un poquito siempre te reprocharas el no haberlo hecho, además estarás conmigo, umm… - camino cruzando la calle para tomar un taxi. –después de todo será divertido, bye.

Durante su junta programada, Rukia efectuó el informe de actividades con su hermano entre otras cosas, en fin un día de trabajo cualquiera. La relación entre Rukia y su hermano era complicada, ella lo respetaba, le tenía miedo pero sobre todo un cariño que nadie podía entender. Cuando estaban juntos con otras personas un ambiente tenso era palpable sin embargo cuando estaban a solas, Rukia tenía de su hermano muestras de afecto genuinas que podrían ser envidiadas. Eran descendientes de una familia aristócrata con historia militar muy antigua que con el paso del tiempo mantuvo su posición gracias a las exitosas inversiones en la industria mercantil y naviera. En la actualidad la empresa que más éxitos cultivaba de todo el consorcio era dirigida por Kuchiki Byakuya, cabeza de familia y presidente. Esta empresa esencialmente era farmacéutica aunque había incursionado con éxito en otras ramas como la cosmética, textil y de alimentos. Rukia era química farmacóloga especializada en botánica, su labor, que realmente adoraba, era la investigación. Como empresarios eran una dupla envidiable, mientras Rukia era la responsable de mantener las innovaciones de la empresa con sus investigaciones y patentes, Byakuya, era un implacable inversionista y negociador.

En su oficina Rukia ultimaba los detalles para finalizar su día de trabajo cuando un hombre alto de cabello negro, figura estilizada con actitud fría y arrogante llego hasta ella con paso firme.

- ¿Rukia? – llamando su atención

- ¿Nii-sama? – sorprendida

- Te he estado llamando y no has contestado.

- Lo siento, es solo que estaba corriendo las últimas simulaciones en mi computadora y no puse atención – cerrando bruscamente su laptop.

- Voy a ir a una cena de negocios con unos posibles inversionistas, la escolta esta lista para cuando termines, ¿iras al departamento o tienes algún plan?

- ¿plan? – nerviosamente contesto.

- Sé que estuviste antes con Matsumoto, siempre que estas con ella sales algún lugar – en forma inquisitiva prosiguió – te prometí no interferir con tus amistades pero no creo que sea una buena influencia para ti.

- Nii-sama lo sé, dijiste que podría llevar una vida lo más cercano a normal, Matsumoto es mi mejor amiga. Solo iremos a cenar a un lugar que ella conoce… podrías… solo por esta ocasión…. Al menos…

- No, conoces la razón por la que lo hago, espero que llegues temprano ¿de acuerdo? – se acercó tomándola de los hombros para ver sus ojos y cambiando su semblante apático beso su frente tiernamente al recibir una respuesta afirmativa y se despidió.

Cuando vio salir de la oficina a su hermano, Rukia se dejó caer en la silla y volteo a la enorme ventana de cristal que tenía tras ella, el sol se ocultaba entre unas nubes amenazantes era muy probable que lloviera más tarde.

¿Cómo sería llevar una vida normal?, en su vida nunca nada había sido normal, desde que nació hasta ese momento todo había sido relativamente fácil en comparación de personas que conocía o sabia de ellos, incluso Rangiku tuvo una niñez difícil, sin ningún familiar logro por si misma obtener lo que deseaba, entonces qué tipo de persona era ella cuando todo lo que tenía era porque los demás lo habían decidido por ella, así era su vida, cada momento decidió por alguien más; su nacimiento, su educación, su matrimonio.

- ¿Tiene algún sentido que trate de oponerme a mi destino Sensei? – cerrando los ojos para recordar el rostro amable de su maestro - ¿De verdad podré cumplir con mi destino, nana? – se cuestionaba en voz alta.

- Bueno yo creo que el destino no está escrito y que cada quien lo escribe a cada paso que da, en cada decisión pero eso sería muy cursi y no va conmigo.

- ¡Rangiku!

- Decidí subir para traerte tu ropa, desde mi punto de vista no tienes nada para salir a ligar chicos guapos – soltando una risita coqueta - Decidí pasar a buscarte nueva y es fabulosa te quedara estupenda….

- Rangiku, ¿escuchaste todo?

- Bueno, lo suficiente. No creo en esas cosas como tu pero hay algo en lo que estoy de acuerdo, debes divertirte…

- Rangiku yo no…

- Basta de ponerte en ese plan, debes arreglarte porque tienes que ser una linda chica que va de fiesta, te arreglare el cabello para que estés más linda, ¿de acuerdo? - dejando la ropa sobre el escritorio - Sinceramente no creo que ese chico planee llevarte a un restaurant y por lo tanto al menos por esta noche cumple tu deseo.

- ¡¿Mi deseo? - un poco más animada - mi... deseo...ser una chica común - penso.

Con eso en mente sonrio al ver a Matsumoto tomar la rienda de su vestimenta y aspecto, no sabia que es lo que le deparaba el resto del día pero solo por ese momento se dejaria llevar por el único deseo que podria tener al alcance, el ser una chica normal.

continuará...

Bien les dejo este capitulo esperando que tenga la respuesta que tubo el anterior, no es mala onda pero en el proximo capitulo agradecere a cada una de las personas que dedico un poquitin de tiempo para comentar. Por cierto esta historia esta dedicada a mi amiga linkklauss que me pidio parejas asi que aqui las describire.

Me despido y cuidence todos.

Pronto nos leeremos de nuevo.

Bye, bye.