Hola de nuevo, hoy voy a subir dos capitulos y tal como lo prometi agradesco las muestras de apoyo al primer capitulo esperando a que el segundo y tercero cumplan con las espectativas.

Agradesco a: Yare Kurosaki, RukiaJr-chan, Kiaru87, Metitus, Kia, DaisukiNekoHentai y Sakura-Jeka por darme animos de continuar y a peticion suya continuo con esta historia.

Disclaimer: Esta historia hace uso de personales de la serie Bleach propiedad intelectual del sensei Tite Kube, sin nunguna intencion de lucro ni de insultar el concepto de la misma. Se crea esta historia a partir de que pasaria si los personajes estubieran en el mundo real, es todo.

Bien sin mas les dejo el tercer capitulo de la historia llamada

Solo Tu

Capítulo 3. El club Soul Society.

Ichigo se encontraba impaciente, había llegado un poco antes de la hora en que tenía la cita pero ya eran casi las seis y no venía a la chica que esperaba. Decidió ir buscarla porque si llamaba por teléfono seguramente no contestaría o tendría apagado su teléfono, cuando comenzaba a caminar hacia la puerta vio asomarse la chica rubia de ojos grises mirando para todos lados y luego salir completamente llevando con ella sujeta de la mano a una linda chica de cabello negro, vestida con unos jeans hasta la cintura con unas botas altas de tacón en punta, un top negro y encima una blusa de maya negra.

Ichigo se quedó inmóvil y sin poder pronunciar ninguna palabra al ver caminar hacia él a esa hermosa y sexy chica pero Matsumoto lo saco de ese estado.

- ¿Verdad que es hermosa? – con una voz muy infantil y una pequeña risa dibujada en su boca.

- ¿Q…cómo? – balbuceando.

- Nada, dime dónde es que nos has invitado porque supongo que no pensaras llevarnos en eso… - señalando una motocicleta.

- Bueno es que esperaba que no aceptaras venir – sonriente y recuperándose de la impresión

- De eso nada, no te desharás de mi tan fácilmente, pero ya sabes necesitamos quitarnos de encima algunas molestias, ustedes adelántense yo iré un poco después – acercándose al oído de Ichigo dijo dulcemente – No intentes hacerte el gracioso porque si tengo que hacerlo te cortare lo que te hace ser hombre y que supongo es tu orgullo – separándose y con una gran sonrisa - ¡¿De acuerdo?

- Ok, ok – haciendo una expresión con sus manos – vamos a ir al club de un amigo, se llama Soul Society.

- Lo conozco, entonces nos vemos.

- Rangiku espera…. – pero la rubia solamente se despidió y camino de nuevo al interior del edificio, era fácil deducir donde iría, ya antes se habían desecho de la escolta impuesta por su hermano de la misma manera, buscaría el auto de Rukia a algún lugar alejado de ellas llevándose consigo a sus perseguidores.

- Vamos, sube… - Ichigo ya estaba sobre su moto extendiéndole el brazo para darle un casco.

- Es… - poniéndose su abrigo antes de tomar el casco – yo …

- ¿Qué pasa? - interrogante.

- Bueno es… - sujetando el casco entre su pecho – yo nunca he subido a … - sin dejarla terminar.

- No es difícil dame tu mano y te ayudare – impulsando a la chica para subir al asiento trasero de su moto – ahora sujétate fuerte que ya nos vamos – Cuando se colocaba el casco, Ichigo piso el pedal y acelero haciendo sonar el motor fuertemente, Rukia se aferró a la parte trasera de su asiento. Dándose cuenta, Ichigo arranco y freno bruscamente ocasionando que la chica lo tomara de la cintura evitando caer – ¡Listo, vamos!

Avanzaron a bordo de la motocicleta a toda velocidad, Rukia abrasada a la cintura de Ichigo, cerró los ojos y comenzó a sentir una extraña emoción muy placentera. La velocidad hacia que el viento no se escuchara del todo por el casco sin embargo el movimiento tenía un efecto sobre ella que no podía explicarse, se sentía tan bien. Cuando el chico disminuyo la velocidad, Rukia abrió los ojos observando que entraban a un callejón deteniéndose frente una puerta aparentemente común.

- ¿Disfrutaste el paseo? – pregunto el chico sabiendo por como lo había tomado de la cintura Rukia sujetándose que así había sido.

- Fue algo nuevo, agradable – dijo quitándose el casco y relajando la voz.

- Bueno, ven vamos por aquí – tomándola de la mano se dio cuenta que tenía las manos heladas así que aprisiono con fuerza su mano derecha guiándola por el lugar.

En ese sitio todos lo saludaban al verlo pasar, sin soltarla la llevo a una oficina donde se encontraban varios chicos.

- ¡VAYA!, contamos con la presencia del señor Kurosaki por fin en el nido – dijo un hombre delgado de cabello blanco y ojos de apariencia de estar cerrados.

- Vamos Gin, seguramente se retrasó por algún motivo importante nuestro Ichigo jamás llega tarde – dijo otro de aspecto un poco más amistoso, cabello rubio hasta los hombros, sin rasurar. Inspeccionando con curiosidad a los recién llegados se encamino a la puerta para recibirlos.

- Lamento llegar tarde, ella es… Kuchiki Rukia – señalando a la chica presento a quien se había acercado a ellos – él es Urahara Kisuke, aquel de ojos extraños es Ichimaru Gin, el grandote es Sado Yasutora aunque me gusta decirle Chad, las chicas de allá son Inoe Orihime, Arisawa Tatsuki y Yoruichi la novia de Urahara.

- Vaya, ¡¿que tenemos aquí? Sí que es linda tu amiga Kurosaki, ¿Cuántos años tiene?, ¿no la sacaste de algún instituto, verdad? Te meterás en problemas si es así – dijo sonriente Urahara – voy a pedir que nos traigan unas cervezas – molestando al peli naranja salió de la habitación.

- No te preocupes es un mal bromista – comento una chica de piel morena que venía tras de él sin darle tiempo a Ichigo para protestar – me puedes llamar Yoruichi, ven deja a los chicos que se pongan de acuerdo en sus asuntos – llevándola a un sillón donde estaban las otras chicas – así que ¿Dónde estudias?

- No, yo no…

- Te conozco, pero no sé bien donde te he visto – dijo Tatsuki.

- No lo creo Tatsuki, dudo mucho que ella asista a los mismos lugares que tú – dijo Inoe soltando una risita.

- Tonta, tu eres la extraña que te perderías hasta en un centro comercial – molesta dirigiéndose de nuevo a la recién llegada – disculpa que insista pero te he visto y no recuerdo donde…

- No sé dónde, no suelo salir mucho… - dijo apenada.

- ¿Saben lo que sería interesante? Saber cómo conoció a nuestro Ichigo – sonrió Yoruichi.

- Ya, dejen a nuestra invitada, es amiga de Ichigo y no necesitamos saber más – se acercó Urahara con unas bebidas en las manos dándoselas a las chicas.

Todos continuaron conversando animadamente, Urahara contaba historias de sus días en la universidad junto con sus cómplices en aventuras, el cómo se le ocurrió formar un grupo musical que no tuvo el éxito que esperaba dado que no hubo oportunidad de que alguien los descubriera. Esa noche había logrado reunir al grupo después de un largo tiempo en el que por las diferentes actividades de los integrantes no habían podido hacerlo, recordarían viejos tiempos tocando en ese club que había abierto para que jóvenes prospectos encontraran un lugar donde dieran a conocer su música. Rukia conoció por otros ojos a su acompañante; no era como lo imaginaba, ese chico de aspecto rudo era en realidad un leal y verdadero amigo para todos los que estaban ahí, ahora sentía una enorme curiosidad por la razón que la había llevado a él, posiblemente una broma del destino y a pesar de que sabía que no pertenecía a ese lugar se sentía como si los conociera de mucho tiempo.

- Ya han acaparado a esta señorita, voy a llevármela antes de que toquemos – tomando del brazo a Rukia, ella lo siguió hasta un extremo de la habitación.

- Tus amigos son muy divertidos, me han contado infinidad de anécdotas que admito me han causado mucha curiosidad – dando un trago a la botella que traía en la mano.

- ¿Has bebido? – pregunto Ichigo un poco confundido.

- Solo un poco – contesto Rukia – pero no demasiado como para emborracharme.

- Bueno solo preguntaba – desabotonándose la camisa.

- ¿Qué pretendes? – Rukia exorbito los ojos dando un paso atrás.

- Voy a cambiarme para ir al escenario… pero hable de un pago – acercándose al oído de la chica – ver un poco no te haría daño – sonrió divertido.

- ¡Eres un engreído! – tratando de escapar.

- ¡Y tú no eres como decías ser! – contesto dándose la vuelta.

- ¡Estás en tu ambiente es todo! – haciendo una expresión de enfado cruzo los brazos.

- En cuanto a ser arrogante, en realidad no creo que sea pero sí que es algo que me debes – mirándola de frente y poniendo un brazo para impedirle el paso.

- ¡Yo no te debo nada! – un poco exaltada pero sin elevar su tono de voz.

- Claro que si – tomándola de la cintura la atrajo a él y toco suavemente sus labios con los suyos murmurándole – me debes un beso de la buena suerte – uniendo sus labios en un beso ardiente que le quito totalmente el aliento.

- ¡ya, ya! Déjate de cosas Ichigo, tenemos que concentrarnos – Gin lo tomo del brazo – recuerda las ultimas notas empezando desde abajo en do re mí en vez de mi do re ¿de acuerdo? – llevándolo por el pasillo todos los demás lo siguieron dirigiéndose al escenario.

- Vamos, seguro querrás escuchar a los chicos – la tomo del hombro Yoruichi sacándola de su estado.

- ¡¿Eh? Si, si, es que una amiga – tartamudeo.

- Oh, eso no es problema, hay unas mesas cerca y le diremos a los chicos de seguridad sobre tu amiga, no le será difícil encontrarnos.

Guiada por Yoruichi caminaron hasta las mesas atravesando a una multitud de chicos que esperaban a que el grupo en el escenario comenzara a tocar, algunos veían a las chicas que arreglaban los detalles de los micrófonos. Rukia seguía con curiosidad a Ichigo que una vez que afino su guitarra volteo a verla lanzándole un saludo para la envidia de las chicas que al verlo arribar comenzaron a gritar. Apenada volteo justo en el momento que Rangiku se sentaba a la mesa bebiendo rápidamente la cerveza que Rukia tenía en la mano.

- ¡Uf, sí que me tarde! – dijo después de beberla hasta el fondo – lo siento es que simplemente tuve que dejar el auto muy lejos y llegar a pie.

- Matsumoto Rangiku es una amiga – dirigiéndose a Yoruichi.

- Hola, me disculpo y… El chico ¿Dónde está?

Recibiendo como respuesta una mirada de Rukia y el anuncio de un hombre sobre el escenario.

- Hola queridos amigos, empezaremos en instantes con la música pero no podía hacerlo sin antes darles la bienvenida a este lugar de expresión que hemos iniciado para aventurarnos y llevar a todos los oídos las nuevas propuestas musicales… sin más preámbulos iniciaremos con un grupo que llevan mucho sin tocar juntos pero que eran realmente buenos… aquí tenemos a los chicos de…

Ya no se escuchó nada más que un alarido generalizado al iniciar la música con los acordes de la guitarra eléctrica de Ichigo, luego el acompañamiento de la batería por Chad, el bajista Gin y el rubio vocalista que también había presentado al grupo, Urahara.

Tonight, Tonight, Tonight (Beat Crusaders)

"Desperté con un bostezo, es de madrugada, aún sigo vivo.

Encendí la radio para empezar un nuevo día

Mientras que el condenado DJ habla acerca de cómo sobrevivir

Fabulosas noticias recorren las ondas radiales.

Esta noche, el amor esta racionado

Esta noche, consternación

Esta noche el amor infecta a todo el mundo

Y casi todos los días"

"Desperté con un bostezo, es de madrugada, aún sigo vivo.

Encendí la radio para empezar un nuevo día

Mientras que el condenado DJ habla acerca de cómo sobrevivir

Fabulosas noticias recorren las ondas radiales.

Esta noche, el amor esta racionado

Esta noche, consternación

Esta noche el amor infecta a todo el mundo

Y casi todos los días"

"y casi todos los días

Ella es una estrella fugaz, buenas noches, buenas noches,

Ella es una estrella fugaz, adiós

Esta noche el amor esta racionado

Esta noche, consternación

Esta noche el amor infecta a todo el mundo

Esta noche, consternación

Esta noche el amor infecta a todo el mundo

Y casi todos los días

Búscame en otro día"

Esta última parte fue interpretada por Ichigo y a Rukia le pareció que estas palabras se las decía a ella. Desde que la había besado tenía una sensación increíble recorriéndole el cuerpo haciendo palpitar rápidamente corazón. Nunca se había sentido así ni siquiera cuando la beso Kaien, su primer beso. Ya no escucho nada de lo que pasaba a su alrededor, se sumergió en sus pensamientos sobre todo eso que le estaba pasando. Ese chico de cabello naranja y ojos marrón le gustaba mucho no obstante permitirse enamorarse no podía, tenía en mente la promesa que había hecho ante la tumba de sus padres, más que esa promesa el acuerdo con su hermano. Faltaba poco para que acabara, ya habían pasado tres años y medio desde aquello y en menos de un año tendría que volver a su realidad. No era fácil lidiar con el hecho de que tendría que contraer matrimonio con una persona que no amara pero que poseyera un status social adecuado para asegurar la continuidad de su noble apellido. Antes le habían parecido injustas estas reglas pero aun así jamás había desobedecido. Era un hecho que en ella no recaía la responsabilidad de la continuidad de su clan, el cabeza de familia tendría que optar por hacer lo correcto pero aún estaba ese otro inconveniente, el testamento de la matriarca Kuchiki.

Su abuela había sido para ella una persona muy dura y fría, indescifrable casi todo el tiempo. Durante su niñez, ella y su hermana Hisana, habían pasado largos periodos en la residencia Kuchiki bajo la tutela de su abuela. En ese tiempo su abuela se encargó de inculcarle las reglas de su status, desencintes de un clan noble y militar, tuvo que aprender kendo entre otras disciplinas debido al carácter rebelde que mostraba contrario al de su hermana, amable y condescendiente. A la muerte de su abuela la cabeza de familia fue su madre pero ese hecho solo agravo su situación familiar y finalmente a la muerte de sus padres debido a una serie de eventos desafortunados su hermano tomo las riendas de la familia a la edad de 25. Si no acataba las cláusulas del testamento perdería la fortuna que le correspondía a ella y su hermana, una cosa era segura no la perdería, aunque eso fuera un castigo auto infringido, era por el bien de su hermana. Considero inútil pensar que tendría una salida fácil y lo más adecuado era hacer lo que debía, sin embargo anhelaba más, detestaba tener que conformarse pero si eso era lo que le quedaba viviría al máximo el poco tiempo que le tuviera aun cuando entregar nuevamente su corazón estuviera en la lista. Antes debía dejar las cosas claras con ese chico, si el aceptaba las condiciones seguiría adelante. Un rubor recorrió su rostro al pensar detenidamente la relación que tendría con ese chico si eso pasaba.

- ¿Te sucede algo? – el chico que había ocupado sus pensamientos se encontraba a su lado y toco su mano al preguntarle.

- ¡Eh! ¡No, estoy bien! – retirando su mano discretamente de la de Ichigo.

-¡¿Y bien? Realmente no fue nuestra mejor actuación pero estuvo bien… ¿les agrado? – había recorrido su asiento junto a la morena y pasado su brazo en el respaldo mirándola con impaciencia y curiosidad.

- Creo que te estas apresurando un poco Ichigo, deberíamos felicitar a todos ¿no les parece chicas? – dijo Yoruichi haciendo notar que los demás se acercaban – además acosas demasiado a esta chica que todavía no te da el sí o ¿me equivoco?

- Bien, bien – haciendo unos movimientos con sus manos en señal de que no quería seguir con el tema.

- ¡Eso fue tan increíble, había tanta energía! – dijo Orihime que fue la primera en llegar a la mesa pero no tomo asiento hasta que los demás llegaron a hacerlo – Yoruichi ¿se notó que cambie la letra? Me puse nerviosa y se me olvido – riendo nerviosamente y sentándose junto a Gin quien se acercó a Matsumoto presentándose e interactuando.

- En realidad no pero si les costó trabajo a los demás seguirte verdad mi amor – sonriendo a Urahara quien solo movió la cabeza al sentarse del lado de Rukia.

- Sobre todo a mí – comento Tatsuki que parecía estar enojada - a ti nunca se te olvidan las letras de las canciones que escribe Ichigo…

- Calma este es el inter y van a poner música para bailar así que hay que hacerlo, después de todo no se les olvide que hacíamos esto por diversión – dijo Gin.

Todos rieron y comenzaron a hablar de cosas sin sentido, Ichigo fue el primero en animarse a bailar tomando la mano de Rukia ante las miradas incrédulas de los demás, seguidos de Gin con Rangiku. En la pista Rukia miro a su alrededor, sentía sus mejillas calientes al percatarse del sitio donde había sido arrastrada, se encontró sin saber que hacer buscando con la mirada a su amiga quien feliz mente movía su cuerpo al compás de la música. Estando ahí se sentía tonta y fuera de lugar así que intentó huir tropezando con unos brazos fuertes que la sujetaron por la cintura. Al reconocer a quien la detuvo inmediatamente se separó ruborizándose aún más.

- ¿Qué pasa?, ¿no bailas? – pregunto Ichigo con una mirada incrédula que a la chica hizo sentir incomoda, no sabía la razón de que esos ojos la hicieran sentir así, eran penetrantes y profundos, poseían un extraño brillo enigmático que la invadía de una sensación de calidez desarmándola al instante.

- Este tipo de música no – retirando la mirada de la de él.

- Bueno entonces te enseñare – pasándose a su espalda la tomo de las caderas sorpresivamente al instante que le hablo al oído estremeciéndola por completo, lo que no pasó inadvertido para él, sin embargo continuo atrayéndola hacia si – solo siente la música y muévete de esta manera – apoyándola contra su cuerpo la guío siguiendo el ritmo de la canción.

Rukia solo pudo sentir como sus piernas y el resto de su cuerpo se movían sin que ella fuera la dueña de esos movimientos, los escasos segundos que duro aquello hicieron que su mente analítica se volviera un caos al recordar el ardiente beso que correspondió y la descarga eléctrica que ahora sentía recórrele la espalda por la cercanía de aquel chico tan despiadadamente atractivo, así que antes de que su juicio se nublara a causa del alcohol y la lluvia de sensaciones nuevas se apartó del chico.

- Ya… entendí… - todavía con rubor en sus mejillas comenzó a moverse sola mirando a los pies de Ichigo.

- Entonces sígueme – moviéndose cada vez más rápidamente sin perder el ritmo haciendo trastabillar a Rukia. Nuevamente la tomo arrastrándola a un lugar alejado de la muchedumbre, una especie de terraza a la intemperie.

- ¿Por qué me trajiste aquí? – soltándose de Ichigo un poco sorprendida.

- Bueno pensé que estar ahí te había acalorado un poco, solo eso – evitando el espacio que lo separaba de ella.

- ¿Solo eso, eh?, me parece que no eres de los que hace las cosas solo por hacerlas – reusando su cercanía nuevamente.

- Me das mucho crédito pensando así de mí – volteando al cielo permaneciendo en el lugar donde antes estuviera ella metiendo sus manos en las bolsas de su pantalón – pero pensando así entiendo porque me evades – mirándola con una sonrisa en sus labios.

- No te evado solo quiero dejar las cosas en claro – con una mueca de enfado y sin moverse cuando Ichigo avanzó hasta donde ella había huido.

- Bien, soy todo oídos – al pasar a su lado acaricio el lóbulo derecho de Rukia con sus labios haciéndola reaccionar a la caricia.

- D… déjate de eso… - recobrando un poco la compostura.

- ¿Qué pasa? Solo quiero conocerte mejor – dijo comenzando el descenso de sus manos por el cuello para sujetar las manos de la chica.

- Entiendo, lo que quieres es sexo ¿no es así? – sin resistirse ante su captor – solo me has buscado por eso – mirándolo completamente diferente causando que Ichigo la soltara.

- Bueno… - tratando de descifrar lo que estaba pensando – creo que no has comprendido lo que quiero de ti.

- Por el contrario me parece que eres tú el que se equivocó de persona, mi comportamiento en el departamento te dio pie a pensar cosas incorrectas pero la realidad es que no soy ese tipo de persona… - Hablando con mucha serenidad y mostrándose segura - ¿Acaso no es un extraño pasatiempo acostarse con chicas convirtiéndolas en trofeos?

- Claramente no has entendido.- Notablemente perturbado – Me gustas mucho… mentiría si dijera que aquel momento como ahora me han hecho desearte enormemente… cada segundo que pasa… - estaba siendo presa del nerviosismo al ser observado por aquellos grandes ojos violetas llenos de reproche - eres una mujer muy hermosa… – tomando un respiro para poder expresar con la mayor claridad posible aquello que pensaba sin equivocarse – ahora mismo, junto a mí, tan exuberante que no puedo evitar pensar en ti de esa manera, pero no es lo que quiero decir cuando digo que quiero conocerte – notablemente nervioso miraba al vacío del lugar - quiero que me permitas seguirte viendo y que…

- Lo siento, no puedo dejarte continuar… - recargándose sobre un barandal que se encontraba ahí – no quiero darte falsas esperanzas no sería justo, también me gustas mucho pero no debes desperdiciar tu tiempo intentando algo que no sería posible, no de la manera que quieres… - guardando silencio.

- Es porque no tengo… dinero ¿verdad? – contesto titubeante.

- No soy una mujer superficial, quisiera decirte que soy una mujer que vive para sí… sin embargo no puedo… tengo deberes que cumplir con mi familia. – mirándolo su rostro bajo la tenue luz de la luna para apreciar su reacción prosiguió - Entiendo que no comprendas eso…

- Ciertamente no lo entiendo y sé que no tengo derecho de pedir alguna explicación pero aquí y ahora solo hay dos personas… un hombre y una mujer.

- Es verdad que no te doy ningún derecho a pedir explicaciones pero… estando aquí me doy cuenta de lo ingenua que he sido al querer ser diferente y tal vez pienses que soy rara por quererlo, estoy un poco celosa de las personas como tú que pueden decidir libremente de quien enamorarse incluso con quien tener sexo el día de hoy…

- Realmente no envidio estar en tu lugar, si fuera tú no dejaría que nadie decidiera por mí.

- Es curioso, Rangiku dijo exactamente lo mismo – sonrió después de suspirar profundamente con semblante triste.

- Dame solo una respuesta – tomándola de una mano la hizo girar para mirarlo a los ojos - ¿el hombre de cabello negro en las fotografías de tu departamento?

- Si – mirándolo con curiosidad

- Es… ¿tu hermano?

- ¿Cómo? – un poco desilusionada y confundida, no esperaba que le preguntara eso.

- Cuando estuve en tu departamento hablaste de un hermano así que supuse que eras soltera, ahora que dices que tienes compromisos familiares, como lo veo pueden ser dos cosas, la primera es que estés casada con él y la otra que estés comprometida con él.

- ¡¿Cómo? – sin poder detener su risa que salió tan natural – Lo siento, no quise reírme – recobrando un poco la calma – estas equivocado, Byakuya y yo somos hermanos aunque suele ser un poco protector.

- Debo entonces deducir que tampoco estas interesada en alguien o estas comprometida ¿verdad? – muy serio.

- Así es, no tengo compromiso matrimonial ni tampoco tengo interés por alguien en particular pero eso no cambia el hecho de no poder evadir mis responsabilidades – continuó.

- Entonces, no voy a darme por vencido – Sonriendo con aire triunfante – eso solo quiere decir que puedes interesarte en mi… permíteme hacer que lo hagas… eres una mujer de negocios y voy a proponerte que – acercándola suavemente a él – me des un poco de tiempo… te aseguro que no voy a desperdiciar ningún momento de mi vida si estoy contigo – acariciando la barbilla de Rukia.

- ¿un negocio? – alejándose de él, esa cercanía la intimidaba y no le gustaba sentirse así, esos ojos la invitaban a deshacerse de las inhibiciones para responder a esos besos apasionados que la llevaban al límite - ¿o un trato? - intuyendo de lo que se trataba.

- Pues, me parece que sería mejor un trato – dijo entendiendo que había llamado su atención - Mira, las cosas se darán por si solas, continuemos juntos, ambos ganaríamos con eso.

- ¿Ganar?... – la curiosidad de Rukia estaba saliendo a la luz.

- Bien, tú ganas el ser una chica común durante el tiempo que estemos juntos, no pretendo tratarte como princesa y mis amigos tampoco, conocerás muchas cosas diferentes que aún no conoces – bajando la mirada – y yo gano tiempo para conocerte y tal vez…

- Si acepto será bajo unas condiciones – dijo seria.

- ¿Reglas? – la miro extrañado.

- Sí, es obvio que somos adultos así que en algún momento esperaras – apareciendo un ligero color rosado en sus mejillas - bueno tu esperaras … sexo…

- Me parece que eso quedo claro – dijo con curiosidad pues aunque Rukia parecía mantener la calma aquello que trataba de expresar simplemente no podía hablarlo claramente, hacia un extraño movimiento con sus manos y constantemente pasaba su cabello de tras de su oreja derecha.

- Si…pero…eso que haces con tu… boca – sonando como un susurro.

- ¿Besarte? ¿me vas a decir que no te gustan mis besos? – con una notable cara de satisfacción.

- Si me gustan pero no es el punto, no debe haber ese tipo de contacto físico entre nosotros – termino.

- Si te doy mi palabra que no voy a tocarte más allá de lo que me permitas – dijo comprendiendo que ella estaba siendo seria y que no lograría nada si no aceptaba sus condiciones.

- Sería un trato – mostrando esas pequeñas muecas que eran parte de su personalidad.

- Entonces antes de aceptar – la tomo por la cintura besándola con toda la pasión contenida en él quitándole totalmente el aliento, liberándola de sus brazos retrocedió unos pasos antes de comenzar a hablar al recobrar la respiración – Acepto, pero te diré una cosa…. Estoy seguro que terminaras pidiéndome que te bese nuevamente… – se alejó atravesando la puerta por donde minutos antes entraran juntos.

- ¡Eres un engreído si piensas que lo haré! – gritando desde el barandal - Cielos, este chico sabe cómo hacerme perder el control y lograr lo que quiere… espero no haber cometido un error – suspirando fuertemente hablo con a ella misma bajo la luz de la única testigo y cómplice de ese pacto, la noche.

continuará...

Bien aqui les dejo el ultimo capitulo de hoy, prometo que pronto actualizare la otra historia que escribo. Antes de despedirme pido perdon a aquellas personas que saben de musica, simplemente se me ocurrio que asi seria las indicaciones de los cambios en lo que es musica, me gusta el jpop japones, asi que tambien me gusta la cancion por su letra, imaginensela es muy buena ademas que es un opening del anime de Bleach.

En fin, seguire por aqui mientras ustedes quieran de acuerdo.

Que dios bendiga a todos ustedes.

nos seguimos leyendo.

frase de Metitus.

bye, bye.