Hola estoy paseandome de nuevo por estos lares, hoy solo dejare este capitulo y tal vez el fin de semana actualice porque tengo un poquitin de trabajo, de hecho ahora mismo deberia estar haciendo una presentacion para una capacitación mañana a las nueve, ¡es de dos horas que horror!.

En fin, que se le va hacer, agradezco muchisimo todos los comentarios que me han hecho y de verdad es algo inesperado. No considere que este finc tuviera tan buena aceptacion por ustedes.

Disclaimer: Los personajes de Bleach son propiedad intelectual de el maestro Tite Kube, el uso de los mismos es solo para crear un trama sin animos de lucro.

Sin mas demora les dejo el siguiente capitulo de la historia titulada

**** Siempre tu ****

Capítulo 4 La residencia Kuchiki.

Rukia miraba por la ventana de la cocina mientras esperaba que el café estuviera listo, le encantaba ver el sol salir por las mañanas; pero para ser honesta el sol en esta ocasión solo era una distracción, en su mente, una y otra vez aparecian imagenes de un atractivo chico que no podía alejar por eso había ido a preparar el desayuno desde muy temprano. Al pasar frente a la habitación de su hermano se percató de una tenue luz y supo que había pasado la noche en el departamento, ahora solo esperaba que él acudiese a desayunar. Eran pocas las veces en que podía tener la oportunidad de estar a solas con su hermano fuera de las oficinas de la empresa. No espero demasiado tiempo, cuando sonó el indicador de la cafetera escucho los pasos dirigiéndose a ella deteniéndose a un lado.

- Te prepare el desayuno como te gusta - dijo sonriente y dejando el café sobre la mesa.

- Gracias, pero no tendrías que hacerlo si dejaras que contratara servidumbre – contesto en tono serio.

- Eso lo hemos discutido mucho y no es necesario me encanta preparar el desayuno cuando estás aquí, siempre que estoy sola no me esmero demasiado – sonrió un poco apenada.

- ¿No desayunas bien? – levantando la ceja derecha e inspeccionando a su hermana con esos ojos negros inquisitivamente.

- ¡Desde luego que sí!, solo que en menos abundancia – sonriendo nuevamente.

- ¿Te divertiste anoche? – sin dejar de mirarla.

- Fue divertido – sin dejar de sonreír, sabía que tarde o temprano llegaría a ese punto ya que seguramente "ellos" le habían informado además de que llego de madrugada y que el tema saliera a relucir era inevitable.

- Seguramente si llegaste muy tarde, ¿Dónde fuiste? – sin cambiar el tono de su voy y tomando sorbos de café.

- Cenamos en casa de Rangiku y luego a bailar – mintió un poco.

- Ya veo, ¿Dónde? – respondió y Rukia abrió los ojos un poco más de lo normal.

- Es un club nuevo, no sé cómo se llama Rangiku lo conoce y por eso me llevo - bajando la mirada a su plato para eludir la de su hermano.

- ¿Bebiste? – pregunto nuevamente con un tono suave.

- ¿Eh?... solo un par de cervezas… - contesto sin pensar – pero…

- Es que te vez diferente y pensé que sería por la combinación del desvelo y alcohol, es todo – siguió comiendo.

- ¿Diferente? – cuestiono con curiosidad.

- Tu mirada ha cambiado, tienes un brillo diferente – concluyo bebiendo por completo su taza de café.

- ¿Nii-sama… puedo preguntarte algo? – tímidamente mirándolo cuando el levanto la mirada dirigiéndola a ella - ¿sería posible que fuéramos a la residencia este fin de semana?

- Imposible – moviendo la cabeza – tengo que salir esta tarde del país por un par de semanas, voy a Estados Unidos para cerrar un negocio muy importante… - miro como la expresión de Rukia perdía su brillo y saco de entre su ropa un sobre dejándolo sobre la mesa – pero quizá puedas ir tú con alguna amiga – refiriéndose claramente a Rangiku – y Rukia, cuando regrese quiero conocer a la persona que te ha cambiado – dándole un beso en la frente en señal de despedida.

Rukia simplemente se quedó helada con el sobre entre sus manos, la actitud de su hermano era irreconocible y no podía creerlo. El comentario final era como un acertijo para ella, nadie la había cambiado seguía siendo la misma; fijo nuevamente su atención al sobre entre sus manos el cual miro detenidamente. El sobre resulto ser una carta de Nana, una persona muy importante en su vida; junto a dos pasajes de avión en primera clase.

- ¡Señorita Kuchiki, señorita! – la llamaba la recepcionista de la empresa cuando caminaba junto a un empleado dándole las ultimas indicaciones rumbo a la salida.

- ¡Si, Akane! – volviendo a donde estaba la empleada.

- Perdóneme señorita – haciendo una reverencia – no pude salir a donde usted se encontraba.

- No te preocupes, ¿Qué sucede?

- Ha estado llamando la señorita Matsumoto preguntando sobre la hora de su vuelo, menciono que tal vez usted dejo olvidado su celular porque no le ha contestado.

- ¡Cielos! – tocándose la cabeza – ¡olvide encender el celular después de la junta! , Akane lo siento seguramente Matsumoto ha hablado más de 20 veces – un poco roja.

- Descuide señorita, solo fueron 13 …

- Gracias, me voy tengo un poco de prisa – encendiendo su celular en la pantalla el indicador de mensajes señalo que tenía 20 mensajes de texto y 13 de voz, seguramente todos de Matsumoto.

- ¡Espere todavía tengo más mensajes para usted! – dijo la empleada angustiada.

- Hay más, ¿de quién? – sorprendida.

- Hay cinco que están escritos tome, una tarjeta que estaba adjunta a un hermoso ramo de flores que hice llevar a su departamento y este sobre de su hermano – hablando rápidamente.

- ¿Flores?... gracias Akane te traeré un presente – gruñéndole un ojo se alejó sin escucharla más. Leyó los mensajes que no le parecieron tener ninguna importancia aunque anoto citas en su agenda luego volvió a mirar la tarjeta que simplemente decía "perdón si me porte como un patán pero no huyas" - ¿"huir"?, quien está huyendo – rompió la tarjeta enfadada repentinamente sintió como era bruscamente llevada hacia un lado y al voltear sorprendida descubrió de quien se trataba.

- ¡¿Por qué te vas después de nuestro trato? – pregunto con el ceño fruncido.

- ¿Qué?, esto no tiene que ver contigo – dijo mirando la hora en su reloj – para que estés enterado no estoy huyendo y aunque no lo parezca tengo una vida que hasta ahora no te incluía - dijo molesta.

- Vamos, te llevare – cambiando de expresión - ¿Cuánto tiempo te vas?

- El plan es solo un fin de semana – contesto y aunque quería seguir hablando fue interrumpida por el sonido de su teléfono – seguramente es Matsumoto si no le contesto va a enloquecer. ¿Dime?

- Escucha, seguramente estas con Ichigo, lo siento hable con Gin para decirle que no podía acudir a la cita que tenía con él porque iría contigo. - sonando muy preocupada.

- Así que fuiste tú… - suspirando.

- ¡No te enojes! Solo que no pensé que Gin se lo dijera a Ichigo, parece que sus amigos han notado que es diferente, no habían visto que se interesara por alguien como lo hace por ti. Gin considero que había sido imprudente al comentarlo por eso me llamo diciéndome que tal vez iría a verte. Intente localizarte pero me dijeron que estabas en una junta y que tardarías cuando llame a la empresa y luego estuve haciéndolo a tu celular pero fue inútil.

- No te preocupes más, el vuelo sale a las seis. Te veré a las cinco y media en el aeropuerto, todavía tengo que pasar por mi equipaje al departamento ¿está bien?, adiós. - termino la llamada y guardo su celular en el bolso de mano.

- Bien, te llevo al departamento – contesto Ichigo cuando Rukia lo miro.

- No, iré en mi auto… no pretendo montarme en tu motocicleta con esta ropa – señalando que llevaba un traje de falda – sígueme o ¿nos vemos en el edificio? – preguntándole cuando caminaba al estacionamiento.

- Te sigo – con evidente satisfacción.

Ya en el departamento, en la habitación de Rukia, Ichigo estaba sentado en la cama mientras la veía ir y venir preparando su equipaje.

- Soy más una chica de campo aunque no lo parezca, estos seis meses lejos han sido una cruel tortura – dijo sin reparar en la expresión de Ichigo.

- Supongo que este fin de semana será uno muy largo – suspirando.

- No lo tomes así, supongo que teniendo la cantidad de amigos que tienes encontraras algo divertido para hacer.

- Supongo, me tome unos meses de vacaciones porque estaba cansado de la dirección que había tomado mi vida, el día que te conocí limpiaba el Dōjō que fue de mi abuelo esperaba poder relajarme ahí…

- ¿Tienes un Dōjō?, es fantástico quizá cuando regrese podremos practicar un poco – gañéndole un ojo.

- Déjame llevarte al aeropuerto – dijo con resignación.

- ¿Pero mi equipaje? – contesto.

- Deja que uno de esos estirados lo lleven, quiero mostrarte algo antes de que te vayas.

- No puede ser después estoy muy justa de tiempo – mirando el reloj.

- Llegaras te lo prometo, lo que quiero mostrarte está muy cerca del aeropuerto

- Bien, vamos.

Rangiku se paseaba de un lado a otro con extremo nerviosismo, el llegar tarde no era normal en Rukia seguramente algo le había pasado, tal vez el chico peli naranja la había secuestrado o quizá matado y ocultado; tapo su boca para evitar gritar cuando tales pensamientos llegaron a su mente y dándose unos golpecitos con las yemas de los dedos en las sienes trato de alejar su negatividad, el equipaje de Rukia ya había sido registrado por uno de los guarda espaldas y era evidente que llegaría pronto. El avión ya estaba siendo abordado y era cuestión de unos quince minutos para que despegara.

Rangiku sintió como un gran peso desaparecía de su cuerpo en cuanto vio a Rukia cruzar la sala de espera hasta donde ella se encontraba y tras de ella ese odioso chico Ichigo.

- ¡Tonta, me has hecho pensar las cosas más horribles! – dijo casi al borde de la histeria.

- No hay tiempo Rangiku, subamos o nos dejara el avión – contesto agitada Rukia.

- ¡Pero no es culpa mía! – haciendo un pucherito divertido – ¡Oye Ichigo, Gin acaba de irse tal vez si te apuras podrás alcanzarlo!

- No te apures lo veré en otro momento – comentando esto porque sabía que la haría enojar más de lo que ya estaba – me quedare hasta que despegue el avión tal vez se arrepientan al final, ¿no crees?

- ¡Tonto! – gritaba Matsumoto siendo arrastrada por Rukia para abordar su avión, dejando atrás a Ichigo con una enorme sonrisa y agitando su brazo en señal de despedida.

Ya estando en el aire, Matsumoto respiro aliviada cuando comenzó a recibir los aperitivos exclusivos de los pasajeros de primera en el avión.

- Cielos pensé que nunca llegarías – sus pirando un poco.

- ¿Por qué? – contesto Rukia.

- Bueno, no se… Gin me trajo y mientras no llegabas me conto algunas cosas sobre tu enamorado, no me queda claro algo pero prefería que tú misma te dieras cuenta de eso – comento casi sin pensar.

- Me asustas, acaso es un demente o algo así – abriendo sus expresivos ojos – me he quedado sola con él en varias ocasiones y no ha pasado más que…. – palideció al recordar los besos – ¡es un violador!, ¿es eso?

- ¡Shhh Rukia, no digas tal cosa! – sonriendo y tomándola de la mano – no, tanto ayer como hoy, platique mucho con Gin, de verdad es un chico increíble quiero conocerlo mejor… - ante la mirada exorbitada de Rukia – no me mires así, y ¡SI! solo platique con él, después de todas esas charlas contigo la verdad es que quiero cambiar, tienes razón la mujer no tiene por qué tener valor por lo que tiene entre las piernas si no por lo que tiene en la cabeza y en el pecho- siendo demasiado grafica al decirlo.

- ¡Tonta!, eres una mujer increíble y no tienes que retener a nadie con tu cuerpo… pero entonces que es lo que quieres que me dé cuenta.

- Ese chico es literalmente perfecto, pero eso no me termina de pasar, es decir, buen hijo, buen amigo e inclusive buen novio, es demasiado bueno para ser verdad.

- Bueno, si me parece que es buena persona – sonrojándose un poco.

- ¡Entonces eso ya lo sabias ¿eh? – hablando con un tonito infantil.

- Es solo que hemos platicado un poco – ruborizándose.

- Es verdad, no hemos conversado de eso, pero ya me lo contaras ahora quiero que sepas lo de su anterior novia – sentándose de lado para ver a Rukia de frente – sabes que ha tenido novia ¿verdad?

- Si – dijo algo

- Pero no sabes que estuvo a punto de casarse – dejando a Rukia sin palabras y con un movimiento de cabeza negando – pues veras, estaba a punto de dar ese paso cuando la chica desapareció dejando a Ichigo con un palmo de narices, bueno solo tenía pensado proponerle matrimonio pero… en fin, también se quién era esa chica…

- ¿Quién era la chica? – con mucha curiosidad contesto apenas siendo audible.

- Esa chica es… la chica que ayudaste esta mañana – contesto con una expresión de preocupación.

- ¿Inoe Orihime? – contesto.

- Sí, creo que así se llama, lamento haberte pedido que la ayudaras amiga – siguiendo con esa expresión – es solo que al verla así esta mañana no pude evitar imaginarme cuando te conocí, yo ya había rodado mucho y de no haber sido por tu ayuda seguramente seguiría rodando.

- No importa, me alegro haberle ayudado a conseguir trabajo con Ishida, no sé qué paso entre ellos pero seguramente Ichigo me lo dirá cuando esté listo, si estaba a punto de dar ese gran paso seguramente era porque la amaba, es del tipo de personas que solo lo hace cuando está listo.

- ¿Tanto lo conoces? – pregunto sorprendida.

- Te parecería extraño si te dijera que en estos días que tengo de conocerlo, he visto sus facetas; es protector, es divertido, dulce, apasionado, intrépido y aventurado…

- Bueno que se le puede decir a una mujer enamorada… - lo soltó sin pensarlo.

- No… no estoy enamorada, es solo que nunca había conocido a alguien como él – dijo ruborizada.

- Está bien amiga como quieras verlo, solo creo que cuando una mujer ve en un hombre muchas virtudes es que está enamorada o a punto de estarlo y eso me preocupa, no quiero que salgas lastimada por …

- Matsumoto, disculpa estoy cansada y desearía dormir un poco mientras llegamos, ¿de acuerdo?

- Bien – contesto sin evitar sentir un poco de pena por ella, no quería verla sufrir más, no lo merecía.

- ¡Nana, Nana! – gritaba una pequeña niña que corría desde la puerta al interior atravesando un amplio jardín – ya llego, Nana la señorita ha vuelto.

- ¡Calma, calma! Naoko ya sabíamos que vendría así que se buena niña y ve con la abuela a contarle – tocándole la cabeza a la niña la mujer salió al jardín para recibir a la recién llegada.

Caminando por el jardín aquella mujer de fina silueta y andar suave, de cabello largo atado en forma de trenza solo llego a la mitad, Rukia y Matsumoto ya avanzaban a su encuentro mientras un hombre cargaba el equipaje de ambas.

- ¡Kane! ¡Que agradable volver a verte! – Dijo alegremente Rukia.

- Señorita – haciendo una reverencia – bienvenida a casa.

- No deberías…. – siendo interrumpida por una voz proveniente de interior.

- Los buenos modales jamás deben pasarse por alto – muy enérgica.

- ¡Nana! – corriendo a su encuentro y antes de abrasarla hizo una gran reverencia arrebatándole una risita picara a la anciana.

- ¡Mi pequeña niña!, nos has abandonado por mucho tiempo, ¡imperdonable! – decía la anciana.

- ¡Lo siento, de verdad lo siento! – arrodillada en el regazo de la anciana sollozaba.

- ¡Mi niña!, ¡¿estas llorando?, ¡no es posible! – Tomando el rostro de Rukia para mirarlo – esos hermosos ojos no deben derramar lágrimas por esta pobre anciana… - mirándola detenidamente – ¡oh, pero que ven mis cansados ojos…! ¿Quién es el culpable de este cambio tan hermoso en ti? – con una dulce voz pregunto a una Rukia irreconocible.

- ¿Cómo?

- Siento interrumpir esta escena, me llamo Matsumoto Rangiku y he venido acompañando a Rukia – haciendo una reverencia – el cambio de mi querida "A M I G A", me parece que se lo debemos a una "Z A N A H O R I A" – diciéndolo en forma infantil.

- ¿Escuche bien? ¿zanahoria? – abriendo incrédula sus entrecerrados ojos arrebatando una risa de los presentes y el abochornamiento de Rukia.

- No tiene importancia Nana, son cosas de Rangiku – ayudando a levantarse a la anciana.

- Señorita, seguramente está cansada por el viaje, la cena esta lista ¿desean usted y su amiga tomar un baño después de cenar? – Kane dirigiéndose a Rukia con mucha propiedad.

- ¿Por qué tanto formalismo? – pregunto Rukia dirigiéndose a la joven mujer quien seguía con la reverencia en espera de la respuesta.

- Ven, Rukia, te lo explicare – la tomo por el brazo indicándole que debía seguirla – las cosas han cambiado y Byakuya ha dado indicaciones que todos los empleados de la casa deben dirigirse a ti con las reglas de etiqueta, pero deberás disculpar a esta anciana y a mi nieta si es que no te hablamos así.

- No importa, si eso los hace sentir mejor háganlo, seré feliz mientras estén bien – arrancándole una gran sonrisa a la anciana y haciendo salir como bólido a una pequeña niña llamada Naoko.

- ¡Te he sorprendido!, ¡te he sorprendido! – tapando los ojos de Rukia por su espalda.

- ¡oh!, cielos, no puedo ver – emitió un pequeño grito y luego aplicando una llave marcial se deshizo de la pequeña niña depositándola suavemente en su regazo ante las risas de todos – pero todavía te falta mucho para poder vencerme – haciendo una trompetilla sobre el estómago de la pequeña.

- ¡Cada vez me sorprendes más Rukia! – comento Rangiku.

- Nana, he venido tan pronto como Nii-sama me dio tu mensaje – Dijo Rukia con ansiedad.

- ¡Mi niña!, no seas impaciente ahora solo descansa habrá tiempo para hablar mañana ¿de acuerdo? – dijo dulcemente la anciana abanzando con la ayuda de Kane – también estoy algo cansada me voy a dormir.

- ¿Tan temprano? – Se sorprendió Matsumoto.

- No estamos en la ciudad, aquí se duerme temprano.

- Tú, ¿duermes mucho, verdad? – comento la niña con curiosidad.

- ¿Por qué preguntas cariño? – contesto dulcemente Rangiku.

- Porque mamá dice que si no duermo no voy a crecer – haciendo un ademan refiriéndose a los grandes motivos delanteros de Rangiku haciéndola reír ampliamente.

- Demasiado temprano para despertar - se decía entre sueños Rangiku escuchando como jugueteaba a su alrededor la pequeña Naoko quien ya había logrado despertar a Rukia con esa inocencia característica que solo los niños poseen al inicio de su vida, con solo cuatro años, sí que poseía una gran energía y era capaz de alegrar a cualquiera que estuviera deprimido con solo escucharla reír.

Cuando por fin el silencio en la habitación se prolongó, Rangiku ya había perdido el interés en dormirse; con un enorme pesar abandono el futon donde había dormido no tan plácidamente pues ya se había acostumbrado a su mullida cama de los últimos 5 años. Recorrió la puerta para salir directamente a una vista espectacular, un cielo completamente azul, un jardín rebosante totalmente verde y a lo lejos podía escuchar susurrar al mar, sin verlo podia imaginar el ir y venir de las olas, ya sabía que estaban muy cerca de él.

Al bajar la vista observo a Rukia jugando con unos niños, la pequeña Naoko y otros niños que se unieron a su juego, realmente era refrescante verla, ese lado infantil de Rukia no había tenido la oportunidad de conocer y ahora le parecía simplemente adorable, una persona que tiene una posición económica envidiable nunca haría ese tipo de cosas, se sentía afortunada de tenerla como amiga, sentándose para continuar con el espectáculo.

Sus pensamientos no fueron completamente privados dos personas estaban junto a ella cuando comenzó a reírse porque todos los niños se abalanzaban a Rukia tomándola por sorpresa.

- Te he traído el desayuno – comento la anciana.

- Oh, lo siento no quise… - dijo Matsumoto haciendo una reverencia.

- Para, no te molestes. ¿Te divierte ver jugar a mi nieta y sus amigos? – comento abiertamente ante el desapruebo de su hija.

- ¡Madre!

- ¡Bah!, ve a continuar con tus deberes, anda, anda – ordeno la anciana y Kane con recelo siguió adelante con otro servicio.

- Usted se parece a mí – comenzó hablar Matsumoto.

- No querida, temo contradecirte… lo cierto es que te pareces a mí, te sobrepaso en experiencia – dejando ver una sonrisa sin dientes a Matsumoto.

- Tiene razón – tomando un sorbo de té.

- Si no te apetece la comida quizá podamos prepárate algo diferente – comento la anciana al ver que no tocaba lo contenido en los platos.

- No es eso, solo que por las mañanas no acostumbro comer nada, además quisiera desayunar con Rukia.

- Temo que Rukia ya desayuno, acostumbra dormir hasta las cinco y hacer el desayuno, Kane tuvo que reprenderla por eso…

- ¿Qué hora es? – realmente exaltada.

- Supongo que como las siete o siete treinta, no se nunca he llevado reloj en mi vida.

- ¡¿Qué? Cielos nunca había despertado tan temprano - tocandose la cabeza.

- Tu vida es un poco desordenada ¿no?

- Puede decir que sí, pero ahora ya no lo es tanto desde que conocí a Rukia, ella cambio en mi muchas cosas, me dio empleo, me cuido y aconsejo, es una enana entrometida, pero le debo mucho.

- Entonces me dejas tranquila, su posición le dificulta encontrar amigos leales, pero una vez que es ella misma nunca te abandona. Su carácter es un poco difícil pero tiene un alma generosa y sencilla.

- Quisiera conocer a esa Rukia que dice, en realidad siempre se muestra callada y voluntariosa, en ocasiones me es difícil saber qué es lo que está pasando en su mente.

- En eso se parece a su hermano, pero aquí es diferente, exterioriza fácilmente lo que siente…

- ¡Madre, madre…! ¡de prisa es Hisana!

- ¡Corre, ve por las sales! ¡Rukia!, ¡Rukia!

Llamaba la anciana a Rukia, quien en el momento que vio el semblante de su rostro supo inmediatamente lo que pasaba ante el asombro de Matsumoto que no entendia lo que ocurría vio pasar a su amiga corriendo, tras ella la anciana y Kane.

Rukia corría por el pasillo hasta llegar a la puerta abierta de una habitación, al entrar la escena de una figura contorsionándose y agitándose lastimosamente fue un shock terrible, por unos segundos fue incapaz de moverse a pesar de haber presenciado anteriormente la misma escena. La voz de la anciana la hizo salir de su espasmo e inmediatamente tomo los brazos de la joven que se encontraba en el piso y Kane sus piernas tratando de inmovilizarla mientras la anciana introducía una pequeña perlita en su boca abierta. El tiempo que llevo a la medicina hacer efecto parecía interminable, el cuerpo seguía moviéndose cada vez más lento hasta que finalmente se quedó inmóvil. Las mujeres respiraron aliviadas y soltaron lentamente a la chica, Kane sin decir palabra se levantó y salió de la habitación dejando a Rukia con su madre a solas, Matsumoto que había sido testigo de todo simplemente guardo la distancia que creyó sería lo más conveniente en ese momento.

- Rangiku, te presento a mi hermana mayor Hisana – acomodando su alborotado cabello negro a causa de la brusquedad de sus movimientos.

- Rukia… - contesto en un hilo de voz.

- Cariño, vamos dejémosla descansar, no despertara por ahora – comento la anciana.

- ¿Por qué no me dijiste? – en tono de reproche pero sin alterar su voz.

- No quería que te enteraras de esta forma – prosiguió la anciana.

- ¿Desde cuándo? – pregunto sin inmutarse

- Rukia no tiene…. – la anciana se vio interrumpida ante la mirada fiera de Rukia.

- ¿Desde cuándo te he preguntado?

- Una semana después de que te fuiste, comenzó a tener estas crisis – contesto con tristeza.

- ¡¿cada cuánto las tiene?

- Al principio eran esporádicas pero en las últimas semanas se han agravado

- Entonces no voy a esperar, la llevare a un hospital Byakuya me ayudara – tratando de ponerse de pie fue detenida con mucha fuerza por la anciana.

- ¡Detente! – grito firmemente – has pedido explicaciones ahora me escucharas atentamente y sin interrupción…

- Está bien – al sentirse acorralada por la fuerza de carácter de esa anciana antes dulce.

- Byakuya lo sabe, cuando empezó el problema busco especialistas yendo a cualquier lugar donde le dieran esperanza pero no logro nada. Hicieron diferentes estudios encontrando un problema en su cerebro, no sé exactamente que es porque no entiendo términos médicos pero lo que dijeron es que este problema pudo ser una secuela del accidente que dejo inconsciente a Hisana por mucho tiempo. No es operable y solo controlan las crisis. El medicamento poco a poco no surtirá efecto y cuando eso suceda, puede morir a causa de alguna de ellas. Hable con Byakuya para decirle la frecuencia de las crisis y él lo hizo con el medico quien mencionó que posiblemente el tiempo estaba cerca…

- Entiendo, esa fue la razón de su cambio repentino de actitud, es un hipócrita nunca le ha importado Hisana…. – una bofetada cayó como un balde de agua fría sobre Rukia.

- ¡Cálmate!, no eres la única que sufre… Byakuya e incluso nosotros que hemos cuidado a Hisana todo este tiempo, pero hemos acabado por aceptarlo y hacer que sus últimos momentos sean lo más agradables posibles…

- ¿Solo eso?, Nana, me estas pidiendo que solo espere y vea morir a mi hermana, no me conoces… - levantándose y alejándose llena de furia.

- Rukia… - trato de detenerla Rangiku.

- Déjala por ahora, cuando se pone así nadie puede hacerla cambiar de opinión. Acompáñame quiero conversar contigo – poniéndose de pie después de arropar a la joven, hasta entonces Rangiku se percató del enorme parecido que tenía con Rukia, podrían ser incluso gemelas, aunque Hisana tenía un semblante demacrado debido a la enfermedad, poseía el color de piel blanca y cabello negro, características de los Kuchiki.

Continuara...

Bien, un poco dramatico el contenido de este capitulo, pero chicos como todo en la vida hay pruebas duras.

En fin, espero que les agrade tanto como los ateriores.

Me despido y cuidense un monton.

Bye, bye.

Nos leeremos pronto.