Hola regresando al frente, lo siento si mis capitulos no cumplen con algunas espectativas pero bueno si no envian mensajes como voy a saberlo, jeje.

Tambien lamento que estuve de simple en el capitulo pasado, ademas que quiero ofrecer disculpas a una escritora que soy fan ademas de que me apoya mucho metitus, escribi mal su alias, sorry., tambien espero con ansias sus actualizaciones. Como es una costumbre a Sakura-jeka y a Rukia Kurosaki que la verdad sin ustedes no se que seria de mi triste existencia, sfh.

Disclaimer: Pasando a cosas mas agradables, Bleach pertenece al talentosisimo de Tite Kubo, y aunque quisiera tener el talento para ser mangaka lamentablemente no lo tengo, mis dibujos son bolitas y palitos. El uso de los personajes es unicamente para contar una historia sin ningun interes en lucrar. Me disculpo si algun fan de esta serie se ve ofendido por mi narrativa.

Una vez echas las advertencias pertinentes entonces les dejo un capitulo mas de la historia titulada

Siempre tu.

Capítulo 6. Una verdad innegable.

Tras casi dos días de viaje, el grupo comandado por Ishida se acercaba a su destino. El joven médico no solo acudía al llamado de Matsumoto también lo hacía preocupado por la reacción de Rukia al trabajar más allá de sus fuerzas, sabia lo obsesiva que solía ser cuando se imponía un reto, pero esto era diferente, la salud, no, la vida de alguien que le importaba estaba en riesgo. La conocía de tiempo atrás, durante la época de estudiantes en una universidad prestigiosa. La primera vez que la vio pensó que se trataba de alguien sin ninguna importancia, ella pasaba desapercibida ante cualquier estudiante de ese lugar donde el estatus lo era todo. A pesar de acudir a facultades diferentes coincidieron en algunas materias que tenían en común sin embargo Kuchiki no era alguien fácil de abordar. Su carácter era muy frio y en ocasiones desdeñoso, tal como su padre describió que fue el de Rukia con quien tenía negocios, Shiba Hiroshi aunque tomo el apellido Kuchiki. Su primer encuentro fue fortuito, ella formaba parte del club universitario de Kendo y durante una competencia intercolegial sufrió una lesión que la llevo a estar bajo su cuidado; el tiempo y la relación que había entre sus padres, los llevo a iniciar una amistad que en la actualidad existía.

Suspiro cuando al fin vio las montañas, la última parada del tren, de ahí en adelante el viaje hasta la residencia Kuchiki tendría que ser por carretera. Hubo necesidad de planearse de esta manera porque no solo ellos viajarían, llevaban consigo muchas herramientas para equipar una pequeña clínica en la isla, proyecto de Uryu y Rukia, además del necesario para practicarle exámenes adicionales a Hisana sin tener que movilizarla a algún hospital.

Ciertamente los pasajeros de ese vagón privado viajaban con una comodidad envidiable, aunque para ser sinceros no era claro cómo fue que todas esas personas estaban ahí. Era de esperarse que Yoruichi, la novia de Urahara, viajara con él, Inoe también ya que era la asistente personal de Ishida, pero los demás; ¿Cómo demonios acabaron ahí?, era la pregunta que se hacía Ishida cada vez que miraba a su alrededor observando a gente demasiado ruidosa.

- ¡Esto parece una excursión! – pensó y simplemente suspiro tratando de relajarse y pensar lo menos posible en ello.

En otra parte del vagón un chico de pelo naranja se acercaba a Inoe que tenía toda su atención en el libro que llevaba en sus manos.

- ¿Puedo sentarme? – preguntó Ichigo esperando una respuesta afirmativa.

- ¡Eh! – volteando inmediatamente al reconocer la voz del muchacho.

- ¿Eso fue un sí? – comento al ver a la chica que movió simplemente la cabeza en aceptación.

- Lo siento, es solo que me sorprendiste Kurosaki-kun – dejando de lado el libro.

- ¿Estudias de nuevo? – pregunto sentándose frente a ella con actitud serena.

- ¡Sí! – contesto emocionada – estoy verdaderamente agradecida con Kuchiki Rukia porque me dio la oportunidad de poder continuar en la universidad – mostrando su mejor sonrisa.

- ¿Puedo saber cómo paso? – tenía tiempo tratando de preguntar eso y al fin lo había hecho.

- Bueno – soltando una risita nerviosa y tocándose la mejilla – el caso es que, después de que Tatsuki se fue a Corea pues me quede sin saber qué hacer, ya no me alcanzaría para la renta del departamento con mi trabajo de medio tiempo así que salí dispuesta a dejar la universidad. Estaba un poco triste porque estaría sola y ya no podría continuar con mi sueño, en fin, caminando tropecé con alguien y cuando trate de disculparme una mano me sujeto con fuerza y fue entonces cuando me di cuenta de que era Kuchiki Rukia – con ojos soñadores - ¡De verdad que es realmente genial! Y a pesar de ser pequeña es realmente fuerte.

- ¿De verdad? – aunque no era totalmente ajeno a eso.

- Debí preocuparla porque me invito a tomar un café junto a esa chica rubia, cuando le conté lo que me pasaba me llevo con Ishida-Kun y lo demás ya lo sabes - muy sonriente.

- Inoe, ¿Por qué no acudiste a mí? – poniendo a la reacción de la chica.

- La verdad es que no quería preocuparlos, esto fue un "bello accidente" – sin perder la sonrisa.

- ¿Tal vez ya no me consideras tu amigo? – un poco relajado

- ¿Sabes algo?, sé que después que regrese y hablamos dijimos que seguiríamos con nuestra amistad pero… - evitando la mirada de Ichigo – aunque todo quedo en el pasado y decidimos avanzar… aun me afectaba un poco…

- Inoe yo no sé… - sorprendido.

- No, no te preocupes…- moviendo la cabeza y suspirando profundo para poder continuar - sé que lo que sentí por ti fue especial y que fui yo quien escapo pero... no lo lamento. Las cosas fueron demasiado para mi, ahora hay alguien a quien le intereso y me interesa, voy a tomar la oportunidad que tengo frente a mí – sonriendo y dirigiendo la mirada al chico de cabello negro y gafas.

- Entiendo – bajando la mirada y sonriendo ligeramente.

- De verdad espero que encuentres la felicidad que buscas Kurosaki – kun – levantándose del asiento para ir a donde estaba Ishida e Ichigo la imito yendo hasta donde se encontraba Gin y Chad.

- El panorama es hermoso ¿verdad? – comento Orihime al sentarse al lado de Ishida.

- ¿Perdón? – respondió ante la pregunta.

- Nada. Has estado pensativo últimamente – sonrió al darse cuenta que no había sido escuchada.

- Lo lamento, ¿puedes repetirme la pregunta? – mirándola mover la cabeza negándose hacerlo.

- ¿Te preocupa mucho Kuchiki?

- Si – observando como su semblante cambiaba un poco e inmediatamente continuo – es una gran amiga que aprecio mucho.

- ¡No tienes que darme explicaciones! – dijo sonriendo y luego bajo la cabeza para decir – no tengo derecho a hacerte preguntas de ese tipo – ante la mirada de Ishida.

- ¿Qué dices?, si lo que quieres es saber si me gusta, la respuesta es no. Rukia es una mujer muy bella e inteligente pero jamás he sentido algo más que amistad por ella – tomando su barbilla para levantarle el rostro – Discúlpame por traerte hasta aquí… ten en cuenta que no solo fue por trabajo, sabes lo mucho que me gustas y quisiera que me conocieras más sin embargo no quiero forzarte a hacer algo que no deseas – observo al chico que estaba en el otro asiento junto a Gin y ella entendió a lo que se refería.

- No quiero que malinterpretes lo que voy a decir, pero esa es la razón por que quiero aceptar tu propuesta – ruborizándose al decirlo continuo – también me gustas pero necesitas que aclare esto de lo contrario podrian surgir malos entendidos y no quiero eso - mirando con mucha atención al muchacho prosiguió - lo que me motiva no es el despecho sin embargo uno de los motivos… si es él – miro a los ojos de Ishida que no entendía – creo que si estoy aquí… él de algun modo pueda reprimir lo que siente por Kuchiki temiendo hacerme daño y no deseo eso.

- Mmm, de acuerdo – dijo y la atrajo a él para besarla – pero ella se levantó para ponerse frente a él.

- ¡Es oficial!, somos novios pero solo después de la oficina – y le dio un beso en la frente dispuesta a irse pero Ishida la detuvo obligándola a sentarse de nuevo a su lado.

- ¿Q…? – sorprendida.

- ¿Todavia te consideras su amiga? – poniéndole un dedo en la boca y ella solo afirmo con la cabeza – Aconséjale que se aleje de Rukia. No dudo que ella esté interesada en él y eso no sería asunto mío si no fuera por ti. Conozco demasiado a la familia de Rukia, Byakuya nunca permitirá que ellos tengan algo que ver ¿entiendes? – quitando el dedo de la boca de Orihime – él tiene demasiado que perder si Rukia llegara a casarse con alguien como Kurosaki.

- ¿Es porque le gusta tocar? – pregunto.

- No es por eso – contesto – se trata de dinero.

- ¡Eso no tiene importancia! – dijo alegremente dejando a Ishida sorprendido por la respuesta – Kurosaki no… - en el momento en que estaba por decirlo fue detenida por Ichigo que se acercó.

- Veo que los tortolitos tienen buen tema de conversación al hablar de mí - sentándose frente a ellos – y si no te importa Inoe, lo que quieras saber solo pregúntamelo Ishida – sonriente.

- ¿Celoso Kurosaki? – Inclinándose hacia delante para quedar más cerca de Ichigo.

- Por el contrario, me alegra que una buena amiga este feliz – levantando los brazos – lo que me apena es que sea contigo.

- ¿Por qué lo dices? – enfadado.

- Por una sencilla razón, eres A B U R R I D O . – burlonamente.

- ¿Quién lo dice? ¿Tu? – mucho más enfado que antes.

- ¡Si lo digo yo! – parándose frente a Ishida retadoramente y este respondiendo de la misma manera.

- ¡Ya, ya! – dijo Urahara – me alegra que se hayan hecho tan amigos, pero ya hemos llegado. Tenemos que bajar ahora mismo quiero descansar por la noche en algo que no tenga ruedas.

- ¡AMIGOS NI LOCO! – al unísono.

Cuando llegaron a la estación ya había personas que los esperaban para transportar las cosas a la isla, eran gente del pueblo con dos camionetas y un auto, ellos se ofrecieron en beneficio a su comunidad. Listos para partir, Ichigo que había llevado su motocicleta se acercó a Ishida.

- Es claro que al traer todo esto no todos podremos ser transportados, ¿ya lo tenías en mente verdad? – tratando de molestar al chico al hacer incapie que solo habia un auto – Así que si no te importa me voy con Orihime y tú con los demás – mostrando una sonrisa maliciosa al decirlo.

- Por mi está bien si ella quiere – sin dejarse llevar por su juego.

- ¡Orihime! Hey, ¿quieres ir en la motocicleta? – le pregunto a gritos cuando ella estaba lista en uno de los vehículos.

- ¡Por supuesto Kurosaki! – bajando para sorpresa de todos y ante la sonrisa de su amigo contesto - eres muy amable seria lindo volver a conducir ¿no crees? – sin importarle que llevaba puesto un vestido monto la motocicleta, se colocó el casco y antes de que Ichigo subiera - ¿Por qué no vienes conmigo Ishida?

- ¿Cómo? – contestaron ambos.

- Si ¿Por qué no? – dijo Ishida y subió a la motocicleta – "Eres muy amable" – dijo por ultimo con sarcasmo y una sonrisita dibujada en los labios cuando avanzó Inoe dejándolos atrás. Al verlos a la distancia Ichigo comenzó a reír y junto a él los demás.

Rukia había dormido poco después que Matsumoto le dijera que llegaría un especialista, aunque no era precisamente esa la principal razón, siendo obstinada, además de continuar con la búsqueda de algo que detuviera permanentemente las crisis de Hisana, trabajaba en los proyectos de la empresa, tenía fechas que cumplir y debía hacerlo le gustara a los demás o no. Matsumoto había intentado convencerla de salir nuevamente sin resultado alguno, si llegaba a salir era por algo relacionado con Hisana o a tomar un baño pero en últimas fechas no había ninguna noticia agradable, a causa de lo que Rukia daba a Hisana las crisis habían disminuido pero la mantenía letárgica la mayor parte del tiempo.

Esa mañana Rukia fue despertada por unos fuertes golpes en la puerta y tras levantarse sin ningún ánimo acudió atender muy molesta.

- ¿Quién demonios toca de esa manera? Ya les he dicho que no voy…. – abriendo la puerta se llevó una sorpresa, ninguno de los habitantes de la casa era quien estaba de pie en la puerta - ¿Quién eres?

- S…señorita Kuchiki – tartamudeo el chico alto y peli rojo ante ella.

- ¿Qué demonios quieres? – contesto mal humorada.

- Antes que nada le pido que deje de gritar – con una pequeña reverencia prosiguió – una persona como usted no debería dejarse llevar por su temperamento – levantando la mirada para el asombro de Rukia - lamento haberla despertado pero tuve necesidad de regresar antes por el remedio de Sensei Ukitake.

- ¿C…cómo? – desconcertada.

- Arriba me dijeron que se terminó, pero supe que usted se encontraba aquí y pensé en pedirlo personalmente, disculpe mi atrevimiento. – contesto cortésmente.

- ¿Trabajas aquí? – pregunto.

- Desde hace año y medio.

- ¡¿Y como es que no te he visto? – sin salir de su espasmo al ver aquel chico de 30 años sumamente atractivo y bien educado en su puerta.

- No lo sé, quizá porque siempre está en este lugar cuando bajo al pueblo para cubrir las necesidades del castillo – señalando el interior del laboratorio – Señorita quisiera quedarme a conversar con usted pero tengo que irme de lo contrario cuando tenga lo que necesito será muy tarde para ir a la montaña.

- Si, tienes razón permíteme ver si tengo lo que necesitas – regreso al interior y busco en los estantes – lo siento pero al parecer no prepare suficiente – muy preocupada.

- ¿Qué debo hacer señorita?

- Su problema ha empeorado ¿verdad?

- Así es.

- Tampoco tengo lo necesario para prepararla, tendría que ir a la montaña para conseguir los ingredientes – pensaba en voz alta mientras el chico la seguía con la mirada recorrer cada uno de los estantes - ¡Ya se! Preparare un remedio menos efectivo pero le ayudara a respirar un poco mientras puedo preparar el que necesita.

- ¿Señorita? – acercándose a Rukia justo cuando las manos de ella comenzaron a temblar cuando intentaba mezclar los ingredientes - ¡Pare! – dijo el chico tomándole la muñeca al dejar caer el frasco – yo limpiare – cruzando la mirada con esos ojos violetas.

- Lo siento después de todo creo que no po… - retrocediendo un poco cayó al piso al desmayarse.

Ya casi anochecía cuando Rukia abrió los ojos, se incorporó un poco sintiendo como su cabeza daba vueltas. Supo que ya no estaba en el laboratorio un poco después de haber despertado y ver a Matsumoto a un costado profundamente dormida.

- ¡Qué bueno que ya despertaste! – dijo Matsumoto todavía somnolienta al verla sentada en el futon.

- ¿Cuánto tiempo ha pasado? – pregunto

- No sé pero no creo que te debas preocupar por eso – contesto ofreciéndole un poco de agua. – debes descansar.

- Rangiku ¿entiendes que tengo que regresar a trabajar, verdad?

- Entiendo que si no paras podrías enfermar gravemente

- Pero… - tratando de levantarse

- ¡Kuchiki Rukia! ¡No te atrevas a levantarte! – en la entrada se encontraba la anciana Nana. – perdóname que no te hablara de Ukitake pero ya eran demasiadas malas noticias.

- Nana…

- Basta de niñerías, deja de darle preocupaciones a esta vieja. Es suficiente tener que ver como una de las criaturas que tuve en mis brazos está enferma como para tener a mis dos niñas postradas en cama, mi corazón no lo soportaría.

Las palabras de la anciana junto a su rostro lleno de lágrimas dejaron desarmada finalmente a la menor de la familia Kuchiki, aunque solo por unos instantes ya que la pequeña Naoko entro gritando a todo pulmón que había llegado Ishida. Realmente no supo cómo pudo salir de la habitación pero de pronto Rukia se encontró corriendo por el jardín hacia la puerta principal al encuentro de su querido amigo. El sonido del motor apagándose de la motocicleta la freno en seco al reconocer por unos momentos en el físico de Ishida, quien decencia con el casco puesto, a la persona que ocupaba sus sueños.

- I…I… - caminando lentamente hacia aquella persona que al quitarse el casco dejo ver su cabellera negra.

- ¡¿Rukia? – girando para mirar en la chica que había balbuceado a su espalda.

- ¿Ishida? – contesto respirando nuevamente después de haber contenido la respiración al pensar que era otra persona.

- Desde luego – ajustándose los anteojos y acomodándose la ropa.

- Pero… ¿eres Orihime? – percatándose de la chica que acomodaba la motocicleta.

- Si, vino conmigo – contesto Ishida – por lo que puedo ver – acercándose a Rukia – lo me comunico Matsumoto es verdad.

- No interesa lo que te haya dicho Matsumoto, ¿vino el especialista? – ansiosa por recibir respuesta no se percató que los vehículos ya habían llegado y que los demás estaban bajando de ellos.

- Supongo que preguntas por mí – contesto una voz conocida haciéndola mirar a los recién llegados.

- ¿Ura…hara..? – confundida busco la mirada de Ishida quien solo sonrió – No entiendo…

- ¡Quizá debas pedir explicaciones después que nos hayas invitado a pasar! ¿No crees E N A N A? – surgió espontáneamente la voz de Ichigo detrás de Urahara cargando unas maletas.

- ¡I….chigo! – la sorpresa y su condición en ese preciso momento hicieron que nuevamente perdiera el conocimiento ante la sorpresa de todos.

Rukia entreabrió los ojos tratando de entender lo que sucedía, sentía estar dentro de un loco sueño donde todos los amigos de Ichigo habían llegado a su casa. ¿Lo extrañaba a tal grado que tenía fantasías sobre él? Fue un tiempo muy corto y sin embargo se sentía como una adolescente cada vez que pensaba en él. Esa voz varonil, la forma de su boca cuando sonreía haciéndolo lucir tan atractivo a pesar de su edad y finalmente esos ojos de mirada profunda que tenían un efecto devastador sobre ella haciendo a su corazón latir fuertemente además de traerle el recuerdo de esa ardiente sensación de sus labios posandose sobre los suyos. Llevo una mano a su boca recorriendo los labios con suavidad sonrojándose de sus pensamientos, suspiro tratando de alejar esas tontas ideas que rompían sus propias reglas.

Cuando se incorporó para saber si aquello había sido solo un sueño o era real la voz de Matsumoto llego repentinamente a su mente.

- Tal vez estas enamorada de ese chico…

- No es posible – se dijo.

- Has cambiado mucho y creo que es por él…

- No es cierto – seguía diciendo.

- Tu mal humor es porque no has podido ver a esa zanahoria…

- Es una T O N T E R I A – grito.

- ¿Qué es una tontería? – contesto una voz afuera de su habitación.

- ¡¿Cómo? – sorprendida al reconoce esa voz dirigiendo su mirada a donde se encontraba Ichigo sentado y recargado sobre un costado de la puerta.

- ¡¿Ichigo? – avanzando a gatas hasta la puerta, la deslizó rápidamente.

- No deberías de abandonar la cama de esa manera, has dormido mucho y podrías marearte – contesto sin moverse.

- Entonces… no fue un sueño – bajando la mirada tratando de asimilar lo que pasaba.

- ¿El qué? – pregunto acercándose demasiado cuando Rukia volvió a mirarlo.

- Esto… todo… quiero decir… - retrocediendo al sentirse intimidada por la mirada de Ichigo.

- Parece que esto se ha vuelto una costumbre – desviando la mirada de Rukia, que al intentar escapar su ropa de cama había dejado al descubierto sus bien formadas piernas y un poco más.

- ¡Eh! – apenada rápidamente acomodo su ropa.

- Voy a pensar que me has hecho una invitación – dijo muy seductor y avanzando hasta donde estaba Rukia.

- ¡Eres un tonto! – tratando de darle una bofetada fue sujeta del brazo y jalada con fuerza para caer sobre el futón. Ichigo se puso sobre ella y primero le dio un beso en la frente y luego su boca se dirigió a su oído estremeciéndola por completo.

- Me alegra que ya estés bien, princesa. – soltándola se levantó dirigiéndose a la puerta y antes de irse dijo – nos vemos después.

Aturdida solo se quedó inmóvil, sabía que algo maravilloso sucedía dentro de ella y quería que la invadiera por completo. Ahora estaba segura, aquel chico había logrado su objetivo, estaba totalmente enamorada.

Contuniará...

Bien, es un deseo que les haya gustado.

Es un capitulo algo corto pero bueno, el proximo sera mejor lo prometo.

Cuidence mucho y nos leeremos despues "frase de metitus"

Bye, bye.

;D