Hola,

Bueno hoy les traigo un capitulo un poco cursi, creo. Es solo que me acorde de mi sobrinita y no pude evitarlo. Agradezco a las personitas que me han hecho comentarios, Sakura-Jeka, no es molestia al contraro te agradesco la correccion y si no te importa este capitulo curci te lo dedico.

Desclaimer: Bleach es obra intelectual de Tite Kubo, el uso de los personajes es para la descripción de una historia diferente al manga o anime y porque no, para la diversion de todos nosotros, jeje.

Sin nada mas que comentar, les dejo el capitulo de la historia llamada

Siempre tu.

Capítulo 7. El cielo cubierto de papalotes.

Habían pasado unas semanas desde que Rukia tuvo una visita interesante en su habitación, por alguna razón no había vuelto coincidir con Ichigo a pesar de que permanecian bajo el mismo techo. Finalmente aceptaba que Ichigo no solo le gustaba, el sentimiento que tenía hacia él era más profundo y haberlo reconocido la llenaba de felicidad, ahora la pregunta que se hacía era si sería capaz de corresponderle. Meditando al respecto llego a la puerta de la habitación de Hisana siendo alcanzada por su realidad al escuchar fuertes risas, lentamente deslizo la puerta para encontrase con una imagen agradable pero inesperada. Hisana sentada sobre su futon sonriendo con la conversación que tenían Urahara y Matsumoto.

- ¡Rukia, me alegra verte! – dijo Matsumoto abalanzándose sobre ella para abrazarla.

- ¡Basta, basta! – decía Rukia al verse sofocada por aquel abrazo tan efusivo.

- Lo siento, es solo que estoy muy feliz – decía Matsumoto.

- ¡¿Feliz? – preguntó Rukia.

- Antes que nada, pasa y acompáñanos con una taza de té – sonriendo Urahara sirvió la taza y la puso en las manos de la chica – con todo el equipo que trajimos de la ciudad hemos podido realizar nuevamente los estudios de Hisana obteniendo resultados más confiables ahora determinaremos el mejor camino en su tratamiento, fuiste de gran ayuda controlando las crisis, ¡te felicito!

- ¡¿Quieres decir que se recuperara?

- Bueno, tenemos un progreso – tornándose serio – Ciertamente los estudios anteriores nos dieron pie a pensar que se trataba de un problema muy serio.

- Entonces no entiendo – contesto Rukia mirando a Hisana que todavía continuaba con una sonrisa en los labios.

- Digo que el diagnostico anterior se basó en esos estudios y suposiciones ya que ninguno de los especialistas estuvo con Hisana, entonces no es para emocionarnos demasiado pero el hecho es que por ahora descartaremos los malos pronósticos.

- Lo que están tratando de decir es que no moriré – contesto Hisana – Al menos no por ahora – Mostrando su mejor semblante.

- ¿Es cierto? – incrédula y con sus ojos a punto de llanto.

- Falta concluir algunos estudios más y aunque encontramos una lesión creo que no hay razón para alarmarse, hay que mantener la calma porque aún me preocupa la causa de las crisis convulsivas pero fuera de eso muy pronto podría hacer su vida con normalidad evitando emociones fuertes, claro que todavía tendría que permanecer en cama por unos días más en los que progresivamente retiraremos toda dosis medicamentosa.

- ¿Se quedara sin medicamentos?

- Sí, quiero evaluar si una probable causa de las crisis sea el tipo de medicamento que se indicó, monitorearemos el proceso que calculo tardara aproximadamente un mes, después valorare la necesidad de medicar.

- ¡Es maravilloso! – grito tan fuerte Matsumoto que no le dio tiempo a Rukia de procesar lo que acababa de escachar.

- ¡Tienes amistades muy ruidosas! – comento Hisana a Rukia que simplemente comenzó a sonreír al tiempo que lágrimas de felicidad rodaban por sus mejillas.

Anochecía cuando Rukia decidió salir a caminar para poder pensar mejor, últimamente la casa se había vuelto un poco escandalosa con el ir y venir de gente de un lado a otro. Todo pasaba tan rápido; por una parte la noticia más importante sobre la salud de su hermana era una bocanada de aire fresco, establecer la pequeña clínica en el pueblo era un sueño hecho una realidad, entonces ¿por qué sentía que le faltaba algo?

Sus pasos la llevaron a una construcción usada como almacén que por falta de mantenimiento aparentaba ser más vieja de lo que era. Tenía tiempo que no visitaba ese lugar y al acercarse pudo observar la puerta cerrada sin el cerrojo puesto, su curiosidad la llevo a entrar, al hacerlo no tardó en encontrar una lámpara de gas encendiéndola debido a la poca visibilidad del interior; antes trato de encender luz pero no funciono quizá porque la bombilla se había fundido tiempo atrás. Ese sitio contenía muchas cosas, la mayoría con recuerdos de su infancia. Comenzó a deslizar una de sus manos sobre los objetos avanzando lentamente quitando el polvo que los cubría, se detuvo al encontrar una muñeca de trapo sucia vestida con un kimono y peinado típico japonés. La sostuvo entre sus manos dejando de lado la lámpara, recordó vagamente el rostro de su madre y lo feliz que se había sentido cuando se la obsequio. Los recuerdos surgieron uno tras otro tan rápidamente que ni siquiera el crujir de la puerta al abrirse y el sonido de pasos deteniéndose a su lado logró sacarla de sus pensamientos.

- No pensé que te gustaran ese tipo de cosas – hablo fuertemente para ser escuchado.

- ¡¿Eh? – producto de la sorpresa su brazo golpeo la lámpara que cayó al piso rompiéndose dejándolos en la obscuridad.

- ¡Enana tonta! – grito.

- ¡El tonto eres tú! ¡no consideraste que estaba distraída! – moviéndose torpemente para buscar algo que alumbrara.

- ¡Quédate quieta por un momento! – alargando su brazo para detenerla.

- ¡Que es lo que quieres! – forcejeo sorprendida.

- ¡Si sigues moviendote solo lograras lastimarte! ¡Espera a que tus ojos se acostumbren a la obscuridad! – dijo calmándola – hace rato me di cuenta que no había luz, la bombilla no sirve pero hay electricidad así que fui a la casa por un repuesto, lo que me sorprende es que teniendo tanto dinero, en la casa no haya ninguna bombilla extra.

- ¡Por si no te diste cuenta, en la casa no hay electricidad! – dijo enojada.

- ¡Por eso tuve que ir al pueblo!

- ¿Y ahora?

- Puedo ver un poco, no te muevas encenderé la luz delantera de la moto de esa manera podremos colocar el repuesto - Ichigo hizo exactamente lo que dijo iluminando parcialmente el lugar.

- ¿Y qué haces aquí? – pregunto cubriéndose los ojos.

- Le pregunte a la anciana sobre algún lugar donde pudiera reparar la motocicleta – regresando junto a Rukia.

- ¡¿Está descompuesta?

- Está fallando un poco – suspirando con resignación – pero tengo la culpa, deje conducir a Inoue y estas son las consecuencias – mirando directamente a Rukia sonrió – pero hay algo que me consuela, conociendo como conduce seguramente Ishida tuvo un buen susto.

- Eso me hace suponer que no él no te agrada – recargándose en sobre un mueble.

- No es que no me agrade, es algo entre hombres – contesto imitándola y cruzando los brazos.

- ¿Competencia por mujeres? – pregunto sorprendiéndose ella misma.

- ¿Cómo? – volteando a mirarla.

- Nada, ¿Cómo planeas poner el repuesto? – escapando un poco de Ichigo.

- No veo alguna escalera, supongo que no hay remedio... tendré que cargarte – levantando los hombros y caminando un poco.

- ¿Bromeas verdad? – mirándolo.

- Hablo en serio, pero no te preocupes mi intención es tener luz no estoy interesado en aprovecharme de ti – regresando a su lado – piensa si vamos a la casa por una escalera tardaríamos más que si lo hacemos de esa manera y si pones atención ningún mueble nos seria de utilidad además supongo que estás aquí buscando algo.

- En realidad no buscaba nada, pero tienes razón si utilizaras algún mueble quizá este se rompa debido al desgaste del tiempo – suspirando – está bien te ayudare.

- Levanta los brazos – poniéndose frente a ella al entregarle el repuesto, Ichigo la tomo de la cintura y comenzó a levantarla – voy a tocarte pero es necesario, no quiero que te enojes – puso la mano sobre el trasero de ella para levantarla un poco más y en ese momento, tanto Ichigo como Rukia sintieron sus corazones latir aceleradamente ante el estremecimiento de aquel contacto.

- Y…Ya está… Ichigo – hablando entrecortadamente sin saber si era por el esfuerzo de mantenerse en calma o por tratar colocar el repuesto. Ichigo dejo que el cuerpo de Rukia se deslizara con suavidad sobre el de él deteniéndola cuando sus miradas se encontraron.

- Me gusta como hueles – dijo y segundos depués la dejo llegar al piso.

- ¡¿Qué? – sorprendida comenzó a pensar al verlo dirigirse al interruptor – ¿Qué fue lo que paso?, por un momento creí que me besaría – agachando la mirada – No la verdad es que yo quería que me besara.

- ¿Sucede algo? – dijo al encender la luz y verla así.

- No – buscando su mirada – ¿Sabes? desde hace unos días me he preguntado el motivo por el que has venido.

- Es simple, tenemos un trato – apagando la motocicleta – dijiste que solo era un fin de semana y no regresaste. No sabía dónde localizarte, pensé que algo malo te había pasado.

- ¿Te preocupaste por mí? – tomándola por sorpresa cuando caminaba resbalo sobre los vidrios de la lámpara rota jalando una lona al tratar de detenerse sin lograrlo.

- ¡Eres una tonta sin remedio! ¿Estás bien?– extendiéndole la mano para ayudarla a levantarse.

- ¡Deja de tratarme como una tonta! – roja de coraje y vergüenza rechazo la ayuda.

- ¿Eso es…? – Lo que estaba cubierto bajo la lona llamo su atención – una Kawasaki…

- Es una motocicleta – sacudiéndose el trasero al levantarse.

- Desde luego que sé lo que es, me refiero a que es de la misma marca que la mía – emocionado.

- ¿Por qué te emocionas tanto? – recorriendola desde el asiento con sus dedos.

- En la isla no hay forma de conseguir refacciones, seria afortunado si puedo usarla para arreglar la mía ¿Sabes quién es el dueño? – pregunto sin ver la expresión de Rukia.

- La única tienda en donde se podían conseguir refacciones de este tipo en el pueblo cerró hace unos cinco años – con nostalgia en su voz – cuando murió el dueño en un accidente – dirigiéndose a la salida – él ya no la necesita así que supongo que puedes utilizarla.

- Rukia… - deteniéndola – ¿esta motocicleta era suya?

- Sí – mirándolo con una expresión triste se marchó enseguida dejando solo a Ichigo.

- ¡Que idiota soy! – recogiendo la lona para cubrirla de nuevo, descubrio un nombre en el tanque de gasolina –…Shiba Kaien… ¿Quién demonios eres?... – Al salir y cerrar la puerta se dijo – me siento miserable de solo ver esos ojos tristes – suspiro –…Shiba Kaien… me pregunto ¿qué tan importante fuiste para ella?

Por la mañana, como se había hecho costumbre en la casa, el ajetreo no se hizo esperar. Todos se habían reunido para el desayuno cuando Rukia y Matsumoto llegaron al salón. Inmediatamente Rangiku se sentó junto a Gin haciendo que Ichigo quedara cerca de Rukia sin embargo tanto ella como Ichigo permanecieron en silencio a pesar de que los demás charlaban entre ellos amenamente. En poco tiempo, los que compartieron el desayuno con ellos los dejaron solos al final.

- Gracias por la comida – comento Ichigo levantándose.

- ¿Reparaste tu motocicleta? – pregunto Rukia.

- No – siguió caminando.

- ¿Puedo preguntar por qué? - insistió.

- Simplemente no quise – llegando a la puerta.

- Serias tan amable de regresar, quiero hablar contigo – Ichigo con evidente sorpresa regreso sentándose frente a ella.

- ¿Sobre qué deseas hablar? – poniendo la mano en la mejilla y recargando el brazo sobre la mesa.

- Hisana está mucho mejor, al parecer el diagnóstico inicial fue precipitado e inexacto… - observándolo detenidamente como si tratara de adivinar lo que pasaba por su mente.

- Me alegro, eso quiere decir que pronto nos marcharemos ¿verdad? – comento con desgano.

- ¿Por qué eres un cabeza hueca y no escuchas nada?

- ¿Me llamas cabeza hueca?

- ¡Sí! ¡Y ahora mismo te callas y escuchas con atención! ¡¿entendiste? – amenazante.

- ¡E…Esta bien! – contesto.

- Urahara dice que tendremos que esperar un mes más, así que le pregunte si estaría monitoreando a Hisana personalmente o lo tendríamos que hacer nosotros, me preocupaba que tuvieran asuntos que atender y sobre todo que eso dependiera de una sola cosa – comenzó a juguetear con su cabello pasándolo tras su oreja – seguramente tienen una vida fuera de aquí…

- ¡Di claramente lo que piensas! – perdiendo la calma.

- ¡Te dije que guardaras silencio! – nuevamente amenazándolo – Digo que por ejemplo Inoue asiste a la universidad, Ishida dejo pendientes en la oficina y bueno tus amigos desconozco que es lo que hacen o si tienen alguien que los espera.

- ¡Que te puedo decir! – encogiéndose de hombros – Gin trabaja como ejecutivo en una empresa transnacional y tiene un jefe sumamente comprensivo, no ha tomado vacaciones en casi 10 años así que supongo que no le importara quedarse, Chad pues es un alma libre y yo estoy gozando de un descanso.

- ¡Supongo que está bien entonces! – con una sonrisa forzada.

- ¿Es todo? – observándola.

- No, también hable de sus honorarios – bajando la mirada y jugando con una taza de té vacía - Urahara dijo que no me preocupara porque ya habían sido liquidados fue entonces cuando supuse que había sido Ishida, al hablar con él no lo dijo claramente sin embargo me dio a entender que tenías que ver en eso y…

- Sé a dónde quieres llegar, de una vez te digo que no diré nada – sin dejar ver su enojo.

- Pero yo…

- No importa lo que quieras saber nadie que me conozca te lo dirá.

- Tengo maneras de convencer a las personas – molesta

- ¡Solo eres una princesita mimada que crees que con dinero todo lo puedes solucionar! – sarcásticamente.

- ¡No soy de ese tipo de persona! – grito enojada - ¡¿Qué quieres de mí?

- ¡Nada que tengas me interesa! – levantándose – ¡Demonios! ¡ya te lo dije! ¡Yo solo te quiero a ti! – golpeando con las dos manos la mesa al perder la paciencia dejando a Rukia pasmada – Simplemente no puedo sacarte de mi mente, tu aroma, tu sonrisa, tus ojos… se han metido en mi corazón profundamente, siento celos de ese Shiba Kaien tanto que no puede dejar de pensar toda la noche en eso – dejándose caer sobre su lugar – también esta ese maldito trato y lo que dijo esa anciana, me estoy volviendo loco…

- I-chigo… yo… – acercándose a su lado le tomo la mano obligándolo a verla a los ojos, sabía que estaba interesado en ella pero desconocía lo importante que se volvió en su vida.

- S-si apenas me conoces ¿Cómo es posible que tus sentimientos sean tan intensos por mí? – afligida.

- Solo sé que me enamore de ti desde el día en que te conocí – acaricio la mejilla de Rukia – tus ojos me atraparon, en aquel instante eran como ahora, tan expresivos. ¿Acaso no lo recuerdas…? – hablaba con mucha tristeza en su voz

- ¡Rukia, Rukia! – entro gritando de alegría la pequeña Naoko, mostrando un papalote muy orgullosa. Ichigo se levantó dejando a Rukia sin poder decir nada para detenerlo en el precio momento que la pequeña corría hacia ella, la colisión fue inevitable, el resultado, la pérdida del papalote que cayó al piso y fue aplastado por Ichigo.

- ¿Por qué? ¡el papalote no te había hecho nada! ¡eres malo!, ¡muy malo! – lloraba desconsolada Naoko.

- ¡Calma, calma! Seguramente podremos conseguirte otro – decía Rukia con quien se había refugiado Naoko.

- ¡Lo siento!, ¡no te vi! – decía Ichigo conmovido por la pequeña.

- ¡No puedo comprarlo! – decía - ¡Toushiro dijo que si lo compraba no valía! – continuaba llorando - ¡mañana queria ganarle! – llorando aún más fuerte.

- ¡Tengo una idea! – tomando a la pequeña suavemente de su rostro y limpiándole las lágrimas - ¡Haremos otro! – con aire vencedor dijo Rukia – ¿tienes material para hacerlo?

- ¡SI! – contesto emocionada – voy por el – corrió nuevamente.

- ¡Ya se solucionó esto! – Ichigo suspiro - ¡Me voy!

- ¡No te atrevas a irte! ¡Eres el culpable de esto y lo vas a remediar! – con una mirada fulminante continuo - ¡además no tengo la menor idea de cómo se hace un papalote!

- ¿Y se supone que debo saberlo? – contesto el aludido.

- Si no, estas en graves problemas – enseñando su puño amenazador.

Naoko no tardo en regresar con todo lo que le permitían sus pequeñas manos, así que Ichigo y Rukia tuvieron que ayudarla con el material que faltaba para hacer el papalote. Ichigo aunque sabía cómo hacer uno a la perfección decidió divertirse fingiendo que no. Tomaron una figura básica para hacer el de Naoko y ya que Rukia insistía en que fuera un conejo ella opto por hacer uno propio. Fue realmente divertido armar sus papalotes, en el proceso jugaron con el pegamento untándolo en sus rostros y pegando pequeños trozos de papel de colores en las frentes o mejillas de cada uno. Cuando acabaron los papalotes, ya era tarde y estaban tan exhaustos por los juegos que simplemente se recostaron cuando Naoko se quedó dormida.

- Ichigo, mañana es un día de fiesta en la isla – comento Rukia – La competencia de papalotes es parte de esa celebración, por la noche hay fuegos artificiales…

- No habías comentado nada – recargándose en su brazo para ver a Rukia.

- Lo quería hacer, solo que…

- Termine diciendo cosas que no querías escuchar…

- Estas equivocado, pero será mejor que guardemos esta conversación para un momento más oportuno – refiriéndose a que Naoko estaba dormida entre los dos. Finalmente con el correr de los minutos se quedaron profundamente dormidos.

Rukia se despertó sobresaltada al percatarse que el pequeño cuerpo que había sentido durante la noche no se encontraba a su lado y los papalotes que dejaron sobre la mesa por la noche habían desaparecido, pensó que tal vez Naoko, quien estaba realmente emocionada, ya estaría preparándose y los habria tomado. Ligeramente adormilada y adolorida por dormir en el piso se limpió el rostro y llego donde se encontraba Naoko acompañada de su abuela.

- ¡Naoko!, ¿Por qué no estas afuera? – pregunto Rukia.

- Naoko no puede ir a la playa – contesto la anciana acariciando la cabeza de la niña.

- ¿Por qué? – cuestiono al mirar el semblante triste de la niña.

- Rukia, no estoy de acuerdo con esto pero eso ha sido decidido por su madre – simplemente sentándose junto a la niña - Kane es mi hija, pero ella quiere educar a Naoko a su manera.

- ¿Dónde está Kane?

- Es parte del comité que organiza el festival representando a la familia así que ha lido al pueblo – contesto la anciana.

- ¡Rukia, Naoko! ¡ya está todo listo incluso la camioneta! – llego emocionado Ichigo - ¿nos vamos?

- Adelántate, en un momento voy - respondió Rukia e Ichigo salió extrañado en dirección a la camioneta.

- ¡Lo siento Naoko! – saliendo de la casa pensativa escuchando tras de ella como la pequeña rompía en llanto.

- ¿Sucede algo? – pregunto Ichigo al ver salir a Rukia sola.

- Naoko no vendrá – dijo triste.

- Estaba tan emocionada, ¿Qué paso?

- Su madre no quiere que vaya, ¡cielos es tan injusto! ¡Naoko no entiende porque le hace esto su propia madre! – renegando por ello.

- ¿Qué pasa? – decía Gin - ¿Nos vamos o qué?

- ¿Quieres ir a la playa Rukia? – pregunto con una sonrisa en los labios Ichigo.

- ¿Qué estás pensando? – contesto ella.

- ¡Vayan! – grito - ¡Nos vemos por la noche!

- ¡Ok, nos vemos! – Gin subió a la camioneta junto a los demás despidiéndose de ellos.

- No puede ir al festival de la playa pero nadie dijo que el festival no se podría hacer aquí ¿Verdad? – guiñándole un ojo - ¡Naoko! Ven volaremos los papalotes ahora – gritaba cuando salía corriendo la niña lanzándose para abrazarlo.

- ¡Nana! ¡prepáranos aperitivos! ¡Hoy comeremos al aire libre! – Decía Rukia antes de comenzar a correr alegremente soltado el hilo para que su papalote se elevara.

- ¡Naoko corre más, no nos dejaremos ganar por la enana con ese ridículo papalote! – gritaba Ichigo – ¡El nuestro se elevara más alto que cualquiera! ¡Ganaremos el primer lugar del festival de Naoko! ¡Tenemos el cielo únicamente para nosotros!

Entre risas y bromas lograron elevarlos haciéndolos flotar por un largo tiempo. Poco a poco a lo lejos, desde la playa, el cielo se cubrió de incontables figuras de diferentes formas y colores haciendolo un gran espectáculo visual.

En lo alto del acantilado, donde habían ido para elevar los papalotes Rukia contemplaba las dos figuras soltarías que a lo lejos parecían darse un fuerte abrazo.

- Ichigo… gracias...

- ¿Por qué? – contesto

- Este día será muy especial para Naoko.

- Se lo debía…

- Quiero que me acompañes a un lugar muy especial para mí – ligeramente sonrojada

- ¡Me pides una cita! – sonriente.

- Hay que caminar, te veré temprano – dejando que Ichigo fuera abrazado por Naoko justo en el momento en que el sol se ocultaba y comenzaban a verse en el cielo los fuegos artificiales. Ciertamente el día fue especial para muchas personas, pero sobre todo para una pequeña de cuatro años, quien a su corta edad solo deseaba hacer flotar un papalote y estando en los brazos de Ichigo, su sueño se hizo realidad.

continuara...

Bien, dije que este capitulo era un poco cursi, espero que les guste.

Estare esperando sus comentarios, y hasta el proximo capitulo.

Cuidence un monton

Bye, Bye

Ichiruki forever