Hola:
Bien aqui estoy de nuevo para traerles un capitulo más de esta historia. Es un poco largo pero espero que sea de su agrado. Bueno quienes hayan leido los capitulos anteriores saben que me gusta el dialogo entre los personajes asi que este no es la escepcion aunque me parece que me exedi un poquito.
Es inevitable cada vez que me da inspiración.
Disclaimer: Es bien conocido que Bleach pertenece a el genial Tite Kubo asi que hago uso de los nombres, personajes, con el fin de contar una historia sin animos de lucro aunque en tematica diferente.
Este es el capitulo de la historia titulada disfrutenlo es un poco Ecchi, solo un poquito:
Siempre Tu
Capítulo 8. Las alas del pasado.
Sin importar lo que pasara ese día, Rukia ya había dado el primer paso. En su habitación que ahora compartía con Rangiku e Inoue, los minutos de pronto se volvieron tan lentos que esperar al amanecer acabo por robarle el sueño. Debía descansar si quería tener energía para llegar al castillo, el trayecto muy era largo, pero no podía alejar de su mente el recuerdo de lo que paso cuando los chicas regresaron del pueblo dispuestas a tomar un baño antes de dormir.
- ¡Vamos Rukia! ¡Acompáñanos! – decía Matsumoto literalmente arrastrándola.
- ¡Ya tome un baño! ¡Tengo cosas que hacer mañana temprano!
- ¡Lo sabemos! – Respondió Yoruichi – Me lo dijo Kisuke – gañéndole un ojo.
- ¡Y a mí, Gin! – sonrió con malicia Rangiku.
- ¡¿De qué están hablando? – soltándose de Matsumoto.
- ¡Tú pequeño paseo de mañana con Ichigo! – susurrando al oído de Rukia contesto Rangiku.
- ¡¿Cómo? – roja de vergüenza.
- ¿Qué pasa? – la llegada de Inoue interrumpió a Rukia a punto de protestar.
- Hacen demasiado escándalo por nada – contesto Rukia desvistiéndose.
Una a una, fueron entrando al agua chapoteando al hablar sobre sus atributos físicos, chicos y toda clase de chismes sin importancia. Después de un rato quedaron en silencio disfrutando de la agradable brisa nocturna. Rukia estando simplemente observando, comenzó a preguntarse hasta donde había llegado la relación de Ichigo con Inoue, viéndola de cerca era muy atractiva e incluso se sintió un poco intimidada por eso; hubo una propuesta matrimonio y un rechazo. ¿Qué había pasado entonces? Deseaba tanto saberlo que la manera extraña con la que miraba a Inoue fue descubierta.
. ¿Sucede algo malo Kuchiki-san? – interrumpió sus razonamientos.
- No, no para nada – sonrió nerviosamente.
- Kuchiki-san ¿Puedo llamarte por tu nombre? – sonriendo
- D... desde luego – se sorprendió esperaba todo menos eso.
- ¡Genial! ¡entonces seremos amigas! – mostrándole una gran sonrisa - He esperado el momento preciso para poder agradecerte – aun sonriendo miro las estrellas – sé que ahora no es el mejor pero debo hacerlo…
- No lo hagas, nunca me ha gustado que me agradezcan lo que hago por gusto – bajando la mirada.
- Ya veo – soltando una pequeña risita.
- ¿Qué es gracioso? – pregunto con un poco de enfado.
- ¡Que Rukia e Ichigo son muy parecidos! – siguió – ¡Ya se! Aunque no sé si lo desees, quizá quieras saber algo.
- ¿Sobre qué? – contesto restándole importancia.
- Sobre mi relación con Ichigo – con una mirada ligeramente triste pero con una sonrisa grande.
- En realidad no me interesa – mintió sintiéndose descubierta.
- Entiendo. Supongo que los demás te habrán dicho que fui su novia…
- Inoue, de verdad no… - Inoue puso un dedo sobre la boca de Rukia.
- Por favor, necesito hacerlo de lo contrario sentiré que te miento y eso no se hace con los amigos…
- Está bien – suspiro Rukia.
- Cuando mi hermano murió en un accidente yo solo tenía 11 años, era mi único familiar así que me quede sola. Conocí a Ichigo en la clínica de su padre, donde llevaron a mi hermano para tratar de salvarlo, él tenía 14 así que no asistíamos a la misma escuela pero supongo que al verme en ese estado algo le hizo prometerme no dejarme sola y por todo un año espero en la puerta de mi colegio a que saliera para llevarme a casa… supongo que desde entonces lo ame. ¿Sabes que tiene una madre hermosa? Ella simplemente es fabulosa, no es japonesa pero es tierna y muy amable. Tiene dos hermanas mellizas, Yuzu y Karin, son un año menor que yo y su padre, bueno él es agradable aunque un poco loco…
- ¡¿Ichigo tiene 25 años? – sorprendida
- No apenas los va a cumplir el 15 de julio… ah pasado mañana – sonrió - ¿te preocupa la edad, Rukia? – mirándola detenidamente – pero si tú debes tener unos 23 años ¿no?
- No es así, cumplo 28 en enero. – seria.
- ¡Cielos!, no parece que tengas esa edad.
- Inoe, ¿porque solo fue solo un año…?
- Cuando cumplió 15, el padre de la señora Kurosaki enfermo en el extranjero y uno de sus deseos era conocer a la familia completa de su hija así que estuvieron en Londres un año. Supe que Ichigo continuo la escuela ahí por eso es muy bueno hablando inglés.
- ¡¿Estudió en Londres?
- Si, fue una larga espera para mí, ansiaba que regresara y cuando por fin lo hizo note que algo había pasado pero no me importo era realmente feliz. Con el tiempo me pidió ser su novia y me sentí con la suficiente confianza para preguntarle sobre eso sin embargo solo evadía el tema hasta que un día cansado de mi insistencia me lo dijo. Conoció a una chica que lo impresiono mucho y después de 8 años pensó que jamás la volvería a ver. Creo que esa fue la verdadera razón por la que decidió estar conmigo – sonriendo con pesar – Desde entonces todo cambio para mí, ahora sabía que estaba enamorado de otra persona. Cuando me hacia el amor no podía evitar sentir que lo hacía con ella – volvio a sonreir con pesar - fui una tonta, sentía celos de una mujer que no conocía aun así seguí con él pensando que podría llegar amarme…
- Pero te pidió matrimonio – dijo Rukia expectante.
- Pienso que…. creyó hacer lo correcto al formalizar la relación conmigo. El día que lo hizo debió ser el más feliz en mi vida, siempre soñé con ese momento no obstante fue completamente diferente lo que sentí, una increíble tristeza tan grande que creí que mi corazón se rompería. Al final no pude soportarlo y decidí alejarme.
- Lo dejaste… - susurrando al decirlo
- Fue lo mejor, de lo contrario no se hubieran conocido. Esta verdaderamente enamorado de ti, lo veo en sus ojos… es realmente feliz – sonriendo abrazo a Rukia – deseo que lo puedas hacer feliz.
Rangiku y Yoruichi que escucharon todo a la distancia se unieron al abrazo, cuando se separaron Rukia se sintió más confundida alejándose de ellas. Rangiku por su parte preguntaba insistentemente como era Ichigo en la cama haciendo sonrojar a Inoue más de la cuenta.
Ya en la obscuridad de la habitación parecía inútil tratar de conciliar el sueño para Rukia, así que su mejor opción fue preparar lo que necesitaba para su viaje de la mañana.
Nana caminaba algo nerviosa iluminada apenas con la luz de una lámpara de aceite sobre el pasillo, desde su habitación había escuchado extraños ruidos que provenían de la cocina, pronto descubrió quien era el culpable y simplemente apago la lámpara de su mano acercándose en completo silencio. La miro, hacía tiempo que había dejado de ser una niña sin embargo no pudo evitar recordar la última vez que la vio así, llenando frascos tiempo atrás.
- Te esmeras demasiado – interrumpió el silencio.
- ¿Llevas mucho tiempo observando? – pregunto
- No, escuche ruidos y decidí venir a investigar – contesto la anciana – pero creo que tu si has estado muy ocupada.
- Vine buscando algo para poder dormir – continuando con su labor – entonces me di cuenta que los estantes están un poco vacíos y decidí aprovechar mi falta de sueño tratando estos frutos de temporada para dejarte una buena reserva.
- Si, tus amigos comen un poco – riendo contesto la anciana – pero si no mal recuerdo, estas cosas no son algo que te agrade mucho.
- Es cierto – cerro el ultimo frasco.
- La vez en que te vi hacerlo fue cuando tu abuela te obligo – acercándose un poco más.
- Hace más de 10 años ¿no? – sirviendo un poco de té a la anciana, puso en un plato las frutas que preparaba – desde entonces creo que he mejorado, prueba.
- Están deliciosas – mordiendo y saboreando una.
- Nana... ¿crees que merezca ser feliz? – sentándose al lado de la anciana.
- ¡Cariño! – recostándola en su regazo – tú y tus hermanos han pasado por pruebas difíciles manteniéndose en pie gracias a su fuerza de carácter y a que siempre están juntos – acariciando su cabello – decidas lo que decidas, creo que eres tu quien merece más ser feliz.
- Aun cuando haya sido yo la culpable de todo…
- Las cosas pasaron de esa forma porque así debían ser, no es culpa de nadie – hablándole dulcemente – nunca fue culpa tuya aunque todo este tiempo lo hayas pensado y con eso causándote mucho dolor.
- Nana te quiero mucho…. – quedándose dormida al ser consolada por la anciana.
Sobre una almohada y cubierta con una manta, Rukia, despertó con el agradable aroma dulce de una taza de té recién hecha, a su lado adjunta a pequeña nota.
"He dejado sobre la mesa bentos preparados para hoy,
además agregue pescado seco, arroz cosido
y las verduras deshidratadas
que preparaste, creo que será suficiente.
Nana."
Al terminar de leerla simplemente sonrió y se encamino a su habitación para cambiarse. Antes de llegar fue interceptada por una melena rubia que se movía rápidamente frente a ella y jadeante comenzó a hablarle de cosas que no alcanzaba a escuchar hasta que Rukia freno sus pasos haciéndola parar también.
- ¿Qué sucede? – pregunto - ¿puedo caminar sola?
- ¡Rukia! ¡te quería ver antes de que te fueras! – con tono angustiante.
- ¡¿Sucede algo con Hisana? – alarmada por la actitud de Rangiku.
- No – suspirando para calmarse – pero son noticias aunque no sé si sean buenas – caminando tras de Rukia.
- Todo lo demás puede esperar a mi regreso – tomando el equipaje preparado.
- Se trata de tu hermano – diciéndolo con franqueza ante la actitud de su amiga – Llego el aviso de su llegada.
- ¿Cuándo? – acomodando el equipaje a su espalda.
- Pasado mañana, pero lo que tengo que decirte es que… - jalando el equipaje de Rukia.
- Para entonces habré regresado y si no es así tendrás que decirle que fui a ver a Ukitake Sensei – tomando con decisión su equipaje.
- Ruki… - sin poder continuar con su protesta por la interrupción de Nana.
- Debes partir ahora – llevando la comida y dándosela a Rukia – tu invitado está un poco impaciente por decirlo así – brindándole una tierna sonrisa.
- Pe… - Rangiku trato de protestar nuevamente, Nana la sujeto del brazo.
- Déjala ir – bajando la voz la vieron salir de la casa – confió que este viaje le dé la fuera necesaria para enfrentarse a su destino.
- Nana… - musito Rangiku.
Ichigo se encontraba de mal humor afuera de la casa aunque era difícil decir si era porque tendría que llevar a cuestas esa enorme mochila de montaña o por haber esperado. Suspiro aliviado al ver salir a su pequeña guía antes de comenzar a gritar.
- ¡Ya era hora de que vinieras! – con actitud desafiante - ¡parece que dormiste en el piso!
- Si tienes todo lo que necesitas – paso de largo a su lado – sígueme, no me detendré a esperarte y si comienzas a quejarte sobre cualquier cosa te juro que te pateare donde más te duele.
Ante tal advertencia, Ichigo, camino tras ella preguntándose que pudo haber pasado para que se comportara de esa manera. Tomaron una vereda que se encontraba tras el invernadero, donde Rukia cultivaba las plantas que utilizaba en sus investigaciones. Su ascenso inició con el pie izquierdo, ella estaba molesta y el chico no sabía la razón. Él no era bueno tratando de descifrar los gestos de las personas y no estaba seguro de cuánto tiempo tardarían en llegar a su destino así que decidió tomar la iniciativa para romper aquel silencio entre ambos comenzando con mirarla, desde que salieron de la casa solo se limitó a cuestionarse sin reparar en la vestimenta de la chica. No tendría nada de especial la forma de vestirse para una travesía de ese estilo no obstante era la chica, ¡cielos!, en verdad poseía tantas formas de enloquecerlo. El cabello recogido, su blusa a la cintura sin mangas y esos pantalones cortos por arriba de sus muslos ocasionaban que se sintiera como un tonto pervertido al desear tenerla entre sus brazos. Con eso en mente apresuro el paso rebasándola hasta llegar a un claro donde se detuvo observando a su alrededor.
- Desde aquí se puede ver casi toda la isla – dijo – veo el pueblo, un poco más allá el mar y de este lado tu casa – señalando abajo – cuando me dijeron que vendríamos al castillo Kuchiki imagine que sería más grande.
- Te equivocas si crees que ese es el castillo – comento al llegar – esa es solo la casa que se usaba para el descanso de los visitantes, una especie de recepción. El castillo está escondido entre la arboleda en lo más alto de la montaña. Esta isla actuaba como una fortaleza para que Japón no fuera atacado desde el mar, la primera línea defensiva.
- ¡Sí que tiene historia!
- Sí, es una pena que no podamos… - frunciendo el ceño - ¿Seguimos?
- Desde luego, ¿llegaremos hasta el castillo?
- Ese es el plan, pero antes te mostrare algo muy especial para mí.
- ¡tienes el mando! – encogiéndose de hombros – te sigo.
- Por tu sarcasmo me doy cuenta que no eres del tipo que sigue a otros – avanzando sobre el camino.
- Usualmente me gusta saber hacia dónde me dirijo, por eso siempre voy al frente.
- Eso es lo que pensé – sonrió – eres el tipo de persona que imagine. Por experiencia puedo decir que eres decidido, también impulsivo y buen negociador.
- ¿negociador? – con curiosidad
- Si – deteniéndose para mirarlo – creo que serias un buen hombre de negocios tienes un buen sentido de la oportunidad.
- Bueno por desgracia no me importa eso – siguiendo de largo – aunque lo consideraría si en tus palabras hay una propuesta.
- Pues… - bajando la mirada ligeramente sonrojada – comencé a pensar en el trato que hicimos – nerviosa se detuvo a unos pasos de distancia – dijiste que ambos ganaríamos y de cierta forma yo si lo he hecho pero…
- Ahora te estas comportando como una de esas chicas tímidas, en verdad no lo haces bien siendo una mujer de negocios… - sarcástico interrumpió.
- Deberías de aprender a callar cuando alguien trata de decir algo importante – plantándose frente a él con una mirada completamente diferente sonrió – pero tienes razón debo actuar como la persona que soy… lo voy a plantear abierta y clara mente…quiero romper nuestro trato.
- ¡¿Romper…nuestro…trato…? - palideciendo un poco contesto.
- ¡Shh! – cubriendo la boca del chico con una mano y haciéndole una señal de negación con el dedo de la otra mano – Si lo pienso fue un mal trato, a partir de este instante se terminó – dando la vuelta diciendo antes de volver a caminar – Deseo conocerte y hacer que me conozcas. Ichigo no esperaba esa declaración, estaba feliz, al fin había conseguido que esa chica aceptara sus sentimientos.
El estómago del chico interrumpió el momento recordándole que se acercaba el medio día, durante el trayecto e incluso antes, no había probado ningún alimento y ahora su cuerpo le reclamaba.
- ¿Rukia? – pregunto un poco mal humorado.
- Dime…
- Ya es casi medio día…
- Apresúrate entonces que tenemos que llegar al medio día, después de esa pendiente llegaremos – comenzando a correr.
Llegando tras de Rukia, Ichigo se quedó momentáneamente sin habla, en verdad aquel sitio era hermoso. Una planicie totalmente verde, rodeada de frondosos árboles y flores silvestres, no muy lejos de ellos un riachuelo formado de una pequeña laguna alimentada por una espectacular cascada.
- ¡Vamos! Deja las cosas ahí - tomándolo de la mano lo jalo para que la siguiera.
Rukia comenzó a escalar seguida de Ichigo y en pocos momentos llegaron a la cima. Estaba muy emocionada cuando el chico recupero el aliento, a pesar de su apariencia atlética el escalar sin alimentos acabo por agotarlo. Se veía bellísima, la expresión infantil de su rostro dejo atrás el cansado chico.
- Corre, espera aquí y mira hacia abajo – señalo la chica.
- Es un arcoíris… - aun jadeante.
- No es solo un arcoíris, uno normal solo tiene siete colores – dijo aun emocionada – observa bien este, es más que un efecto óptico y solo a esta hora se puede ver.
- Es verdad – un poco sorprendido – ya desapareció…
- Si, solo dura unos segundos, es tan hermoso y efímero… - cambiando la mirada - ¿tienes hambre?
- Un poco – tocándose el estómago.
- Bajemos entonces… - observando el agua comento – Ichigo, ¿alguna vez has sentido la sensación de querer saltar?
- ¿Qué? – sorprendido porque Rukia comenzó a correr y salto al llegar a la orilla.
El chico la vio angustiado caer y entrar al agua, tardo unos instantes en salir sonriente y animándolo a seguirla.
- ¡Idiota! ¡Me has dado un susto de muerte!
- Salta, no tengas miedo – decía Rukia.
- ¡No tengo miedo! ¡Y ni loco me lanzaría a la nada!– descendiendo por la pendiente de la cascada.
Cuando Ichigo llego a donde estaba Rukia, ella había acomodado los bentos para el almuerzo sobre una manta dispuesta en el césped. Todavía llevaba la ropa mojada y comenzó por secar el cabello cuando el chico se dejó caer al piso.
- Cámbiate de ropa antes que te haga daño – un poco perturbado la hizo notar su blusa mojada, la que mostraba sus pequeños y bien formados senos pues no llevaba sujetador.
- ¡¿Um? – apareció un ligero rubor en sus mejillas – tendrás que darte la vuelta – exprimiendo la blusa al quitársela, busco en el equipaje una seca sin embargo para su sorpresa sobre su ropa apareció lencería muy sensual.
- Tardas demasiado – lanzando sobre ella su camisa – póntela, tengo mucha hambre.
. ¡Tonto! ¡si tanto apetito tienes deberías comenzar y dejarme en paz! – tomando la camisa que le lanzo aun confundida.
- No quiero hacerlo hasta que tú también lo hagas – comento.
- Bien, enseguida voy – quitándose el resto de la ropa para dejarla secar mientras almorzaban, la camisa de Ichigo le quedaba tan grande que no se preocupó de ponerse algo abajo.
Indudablemente, cada uno a su manera, disfruto de aquel momento. Para Ichigo represento al mismo tiempo una cruel tortura. Estar junto a ella, como en sus sueños lo ponía nervioso y no quería sentirse así. Había que aceptar que vistiendo una de sus camisas con el cabello húmedo era sumamente tentador para él, ella era la mujer que amaba y la deseaba más de lo que podía imaginar.
- Este lugar no ha cambiado nada – dejando a un lado los alimentos – a veces, cuando voy al castillo no vengo a este lugar y aun así se conserva como la primera vez que lo vi.
- Um – consumiendo los alimentos.
- Creo que estoy satisfecha – guardando la comida sobrante en el mismo recipiente.
- Por eso eres muy delgada – comento.
- ¿Por qué? – replico guardando el recipiente en la mochila junto a Ichigo.
- Casi no comité nada – contestó.
- Ah, lo que pasa es que me siento un poco incomoda – arrodillándose a un costado del chico.
- ¿Incomoda? – sujetándola del brazo la atrajo sorpresivamente - ¿Cómo se supone que debas sentir si la persona que amas está a tu lado sin más que una camisa? ¿acaso no lo consideras una tortura muy cruel?
- P…perdón no fue mi intención – sorprendida.
- Demasiado tarde – dijo – tienes que pagar por ello.
Sin que Rukia pudiera hacer nada, Ichigo, la hizo caer suavemente sobre el césped besándola con pasión desbordante. Cada beso dado era recibido de igual manera; ardientes, apasionados y sin ningún tipo de censura que los conduciría poco a poco al éxtasis. Ichigo había aprisionado completamente el cuerpo de Rukia sin embargo la chica fue capaz de liberar una de sus piernas y cooperar con las carisias que él le entregaba. Ichigo presa de la excitación buscaba saber si ella se sentía igual, tomo la pierna libre y deslizo suavemente una de sus manos sobre ella. Comenzó desde la rodilla, siguiendo sobre el muslo para finalmente detenerse en la cadera. La yema de sus dedos continuo de ahí en adelante tocando ligeramente la piel de la chica, con ello logro arrebatarle un pequeño suspiro sin dejar de besarlo. Quería más pero no debía apresurarse, ese momento tenía que ser único. Los traviesos dedos volvieron a la carga, ahora adentrándose más en busca de la intimidad de la chica, cuando se encontraron ahí, continuaron a pesar de los obstáculos que intentaron detenerlos para llegar al botón de la dulce felicidad.
El perpetrador encontró su tesoro anhelado y sin ninguna consideración a los susurros de la chica comenzó su ardua tarea. Inicio con ligeros y suaves movimientos circulares hasta que gradualmente consiguió que saliera de su escondite el preciado botín. Tomándolo entre los dedos le arrebato a Rukia un grito lleno de deleite seguido del sonido de su nombre al conceder esos movimientos tan placenteros. Cada vez que la chica intentaba no gemir y pronunciaba su nombre lo provocaba aún más. La verdad era que él no alcanzaría el éxtasis de esa manera pero estaba dispuesto a entregársela a ella. Aumento la fricción en sus masajes hasta que por último la miel del interior de Rukia se derramo al alcanzar el cielo.
Al ver la reacción que logro, Ichigo, coloco su cabeza sobre el pecho de Rukia escuchando los sonidos mezclados de su respiración agitada y su acelerado corazón.
- ¿Qué sucede Ichigo? – sonrojada tomo la melena del chico.
- Basta del castigo – contesto sin moverse.
- ¿Castigo? – intrigada
- Sí, porque si yo continuara dejaría de serlo…
- Eres un tonto – sonriendo.
- Rukia, quiero que seamos honestos el uno con el otro – levantándose para ver los ojos de la chica.
- Yo también…
- Quiero saber todo de ti, lo bueno y lo malo… no quiero hacer ningún tipo de conjeturas aunque por ahora solo quiero permanecer entre tus brazos – recargando nuevamente su cabeza sobre Rukia.
No dijeron nada más sin embargo Rukia quería que ese momento no terminara, tenía miedo de que esos ojos la miraran diferente al conocer su pasado, de Kaien.
continuara...
Bien, espero que la lectura haya sido totalmente de su agrado. Quiero aclarar que la isla es enteramente de mi imaginacion aunque trate de investigar nada se asemejaba asi que si soy poco descriptiva disculpenme.
Bueno los dejo y saludos a todos,
Cuidence un buen
Bye, bye.
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