GOME

Hola, despues de mucho tiempo sin escribir, hoy por fin termine este capitulo, que en lo personal es el que mas me ha gustado de todos. Se que a pesar de que es un fic y es Ichiruki, pues no puedo evitar algunos temas que son digamos confusos y conflicitivos, espero que no sean tan severos conmigo a pesar de la tematica de estos que son un poco para una mentalidad amplia.

Bien voy a disculparme mas que nada con Sakura-Jeka , porque en el ultimo capi me pidio que no me demorara sin embargo tarde muchisismo en subir este capitulo. Mil disculpas a todos pero en especial a ella.

Disclaimer: Bleach no me pertenece, es obra intelectual de tite kubo, gran sensei, sin embargo utilizo los personajes para esta historia con otra tematica.

Este capitulo tiene contenido LEMON, si no te interesa o te ofende porfavor no lo leas. 8D

Siempre Tu

Capítulo 9. Sin secretos ni promesas…. Sin arrepentimientos.

En aquella pequeña casa a la ladera del risco, un chico de cabello naranja esperaba con la impaciencia marcada en sus facciones. Sus pensamientos se alejaban de él regresando a la imagen que la ropa mojada de la morena le dejo ver, haciéndolo sentir culpable pero al mismo tiempo emocionado, ella no lo había rechazado pero después de llegar a la casa lo evadido marchándose sin permitir que siguiera a su lado. En realidad no tenía la menor idea de lo que pasaba en la mente de esa chica aunque era cierto que al dejarse llevar por el momento fue más que atrevido, actuó por el solo impulso del deseo sorprendiéndose de sí mismo al tener la suficiente fuerza para detenerse antes de poseerla por completo, era tan extraño sentirse así, tan satisfecho y feliz. Anteriormente, él había gozado del placer que otorga un cuerpo femenino con Inoue, pero esa experiencia en particular fue completamente diferente y satisfactoria al mismo tiempo aunque él mismo no hubiera gozado de placer físico. El susurro del viento soplando en su oído y el sonido de las olas chocando contra las rocas del acantilado a la lejanía, no dispersaban las ideas caóticas se empeñaban en regresar una y otra vez a esa chica quitándole nuevamente el aliento.

Desde aquel lugar, podía apreciarse con cierto esplendor el acantilado que semejaba una media luna. Un espectáculo de figuras danzarinas, que con suaves movimientos acariciaban los riscos y avanzaban paulatinamente persiguiendo al sol, hizo aparecer una sonrisa en el rostro del chico. Se detuvo a pensar que ese lugar era realmente alto a la vez que fascinante y si la magia existiese, era un hechizo muy poderoso lo que lo atraía a ese sitio tanto como a la chica, aunque para ser sincero, de algún modo nada en todo eso era común. La brisa, aunque agradable, comenzó un juego de suaves movimientos sobre su de por sí ya alborotada melena. En esa cabellera naranja, unos destellos rojizos hicieron alarde de presencia causados por el paso de la luz entre los revueltos mechones. Esa figura de pie, muy cerca de la orilla, capto la atención de una chica cuyos ojos violetas recorrieron minuciosamente cada parte de él. En esa pose, con la cabeza ligeramente atrás levantando su pecho y las manos en los bolsillos del pantalón, lucia más que atractivo, si él quisiera, en ese mismo instante podría tener el mundo a sus pies; bueno al menos el de ella.

Sin poder evitar recordar lo sucedido junto a la cascada, desvió la mirada sintiendo como un ligero calor recorrida su rostro siguiendo al resto de su cuerpo, sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos cargados de sensaciones y llevo la mano a su brazo contrario sujetándolo con fuerza para evitar templar. Exactamente no supo cuánto tiempo se apartó de la realidad pero no se dio la oportunidad de recapitular encaminándose a la casa. Sus pasos apresurados fueron detenidos con brusquedad por un pecho fuerte que la hizo retroceder al encontrarse repentinamente frente a él y buscar instintivamente donde sostenerse a causa de sus torpes movimientos. Ichigo la sujeto con amabilidad entre sus brazos provocando con eso un mayor estupor.

- Tardaste demasiado – tratando de actuar naturalmente al fruncir el ceño – por eso te dije que debía acompañarte.

- No era necesario – apartando la vista del rostro del chico – ¡y ya regrese! – separándose inmediatamente de él.

- ¿Entonces ya nos vamos? – ligeramente desconcertado.

- Estoy cansada además de que el clima ha cambiado un poco – mirando rápidamente el cielo – si llueve, el camino se vuelve resbaladizo y sería peligroso tratar. Pero, aún si nos marcháramos ahora mismo y camináramos rápidamente no llegaremos antes del anochecer, en ambos casos lo mejor será esperar hasta mañana – suspiro continuando su camino al interior de la casa, donde recibió una inesperada sorpresa.

- Bueno… ya que tardabas decidí preparar algo con los encurtidos que empacaste para cuando regresaras – recargándose sobre el quicio con actitud despreocupada.

- Esto es… yo no… no… esperaba que nos quedáramos – apareciendo un ligero rubor sobre sus mejillas.

- Escucha… tampoco esperaba eso pero tampoco es para tanto – envió su mirada a encontrarse a la de ella y pronuncio en voz baja – el que te haya dicho que quiero que seamos honestos no significa que quiera una declaración firmada – cambiando el semblante se acercó hasta donde estaba tomándola de la barbilla – paso a paso estará bien además tenemos toda la noche ¿o no?

- ¿Hablaremos… toda la noche?

- Si… también – guiñándole un ojo tomo un servicio de té comenzando a servir un poco – encontré muchas cosas aquí, seguro que pasas algo de tiempo cuando estas por aquí.

- Usualmente vengo sola y me quedo por unos días aquí de camino al castillo, aunque también he venido con algunas personas – quitándose la bolsa donde llevaba las plantas que recolecto dejándolas en la entrada – ¡huele bien!

- Es una receta de mi madre aunque sabe mucho mejor frio, todavía le falta un poco así que tendremos que esperar – comento y prosiguió el interrogatorio – ¿alguien en especial?

- ¡¿Especial? – sorprendida pensó – «entiendo, desea saber todo…» – tocándose una oreja, signo de su nerviosismo.

. Si no deseas hablar de eso esperare a que puedas hacerlo – levantándose al darse cuenta de su actitud.

- ¡Ichigo….! – sujetándolo del brazo – es solo que… cuando trato de hablar sobre mí… me resulta difícil…

-Entonces tendremos que hacer algo al respecto ¿no? – dijo el confiado chico esbozando una sonrisa.

A partir de aquel momento, el ambiente que en un principio fue tenso con el paso de los minutos se fue aligerando poco a poco. Ichigo hablo de los recuerdos felices de su infancia, momentos familiares tan comunes que arrebataban de vez en vez expresiones de admiración de los bellos ojos que en ningún momento lo habían dejado de mirar motivándolo para continuar con sus relatos más íntimos.

- Tu vida ha sido divertida – tomando un poco de te cuando Ichigo hizo una pausa – ¿y cuando comenzaron a interesarte las chicas? – sin sutileza pregunto tornándose seria.

- Eso te lo diré cuando me respondas algo que me ha estado dando vueltas en la cabeza… – cambiando por completo la expresión despreocupada que hasta entonces había mostrado – es sobre Naoko, ¿ella tiene algún parentesco contigo?

- ¡¿Naoko? Pero…

- Solo responde.

- Pues… no… - dudando al responder la pregunta repentina, no era precisamente lo que quería que Ichigo preguntara – dime… ¿Qué crees que es Naoko de mí? – pregunto en cuando se percató de la actitud del chico mientras servía el guiso en un par de tazones.

- Para ser sincero esperaba que nada, cuando fui al pueblo en busca de las refacciones escuche a una mujer platicar algo sobre ella, luego cuando hicimos los papalotes no pude evitar observarlas cuando dormían… ¿no te has dado cuenta de eso? Son idénticas, una Rukia en miniatura – soltó una pequeña risa.

- Supongo que debe ser lógico que lo notaras en cambio yo… me di cuenta de eso hace poco tiempo pero… – con un timbre de voz tranquilo su expresión se tornó más seria.

- Si dijeras que nunca has sentido curiosidad por eso no te creería – dijo despreocupadamente sin darse cuenta del cambio de Rukia – me parece que eres demasiado curiosa como para quedarte con la duda y apuesto que lo averiguaste, ¿verdad? – levantando su rostro mirando directamente a Rukia que trato de ocultar su estado.

- Me conoces más de lo que esperaba – musito con sorpresa y elevando la voz continuo - tienes razón – acomodándose de rodillas en el piso rechinante, contesto – Nana me hizo prometer que no hablaría de eso.

- Si es así no quiero que rompas esa promesa – dijo restándole importancia.

- Creo que… está bien si lo hago contigo – sonrojándose de sus palabras al ver la cara atónita del chico – quiero decir, todos tenemos algún tipo de secreto aunque en las familias como la mía suelen haber demasiados… algunos tan dolorosos y difíciles de entender que el hablar de ellos… no es nada fácil – perdiéndose en el contenido del tazón sobre su mano dijo en tono triste – trate de averiguarlo haciendo cosas de las cuales ahora me avergüenzo… – pauso sus palabras y suspiro – Naoko…. es hija de mi hermano… supongo que desde siempre Kane estuvo enamorada de él… cuando finalmente lo supe, comprendí que todo lo que hice en busca de "la verdad" solo me había servido para demostrar que realmente era una persona egoísta, no me había importado el daño que pudiera causar a los demás. Naoko siempre ha sido la más inocente en todo eso.

- Entiendo, creo que deberías comer un poco ahora…

- Ichigo… ¡¿Te incomoda algo? – cuestiono al chico por el cambio en su voz y dejando el tazón en el piso se acercó a él.

- Es que… sé que no es mi asunto pero creo que ningún motivo justifica el negar la existencia de un hijo.

- También lo creo sin embargo sus motivos son muy grandes, quizá no lo puedas entender pero en las familias como la nuestra, los hijos nacen para dar continuidad al nombre familiar y el prometerlos en matrimonios concertados sirve para crear alianzas que mejor convengan a los intereses familiares. En todo caso, casarse por amor es un sueño lejano … la consecuencia de esos matrimonios sin amor son hijos creciendo totalmente solos, en el mejor de los casos rodeados de sirvientes amables que lo hace aún más doloroso porque no dejan de ser extraños para ellos – tomando un poco del guiso.

- Lo sabes bien ¿verdad? – cambiando su semblante trato de escoger sus palabras.

- Mi familia no es la excepción aunque no puedo quejarme, es cierto que mis padres nunca fueron muy cercanos a mí pero tuve la fortuna de crecer junto a mis hermanos – tomando un poco más del tazón - ¡esta delicioso!

- ¿Quieres seguir hablado de eso? – haciendo lo mismo – Está bien parar si te incomoda de algún modo.

- Es cierto que me incomoda, pero quiero llegar hasta el final si deseo que esto llegue a alguna parte – regresando a su sitio.

- El silencio es un peso demasiado grande para cualquier persona ¿no? – tomando lo que había escuchado con tranquilidad aunque en su rostro apareció un pequeño destello de rubor.

Aunque aquello no pasó inadvertido para Rukia, decidió permanecer en silencio y coordinar sus ideas. Tras la pausa, termino el resto del guiso depositando suavemente el tazón junto a sus pies, se levantó en dirección a la puerta deslizándola con lentitud y se recargo sobre el quicio.

- Mi infancia fue totalmente diferente a la tuya, mis hermanos y yo recibíamos educación especial; idiomas, diferentes artes marciales, ceremonia del té, caligrafía… en fin, cosas que un miembro de la aristocracia debe conocer según sus destrezas; la mayor parte del tiempo impartidos por mi abuela en esta isla. Los escasos momentos libres los pasábamos juntos y eso nos unió mucho. Como era de esperar cuando llego el tiempo que Nii-sama fuera a la universidad, Hisana y yo nos volvimos muy solitarias por su ausencia.

Ichigo contemplaba la figura de Rukia expectante, no quería dejar de hacerlo. No después de darse cuenta de la triste expresión de su rostro y el tono melancólico de su voz; un sentimiento lo impulsaba a estrechar entre sus brazos aquella frágil mujer para confortarla. Su corazón lo deseaba desesperadamente aun así, su mente no le permitía esa libertad y se obligaba a permanecer en espera de lo que pudiera decir, después de todo comenzaba a conocer un poco más sobre ella. Rukia estaba lejos de ser frágil sin embargo aquella escena reflejaba una parte de ella que casi nadie conocía haciéndola lucir la más rara belleza de una flor.

- …Durante una reunión de la familia Shiba lo conocí, – cruzándose de brazos – recuerdo que no me causo una gran impresión, era realmente arrogante – bajo su mirada y sonrió – un tonto apenas mayor que yo. Su exasperante sonrisa me hizo enfurecer tanto que al tratar de golpearlo caí sobre la mesa de banquetes cuando me esquivo. Si lo pienso ahora, fue muy divertido aunque en ese momento me pareció demasiado vergonzoso. Cuando enfrentaba mi castigo apareció con esa estúpida sonrisa defendiéndome y asumiendo la responsabilidad del incidente. El asunto no paso a más, no lo reprendieron severamente después de todo era el nieto mayor de Shiba Kaede, ella también es abuela de Hisana y mía – lanzó un pequeño suspiro – ese era Shiba Kaien.

Ichigo no pudo evitar sentir un poco de celos al escucharla hablar con tanta nostalgia, quería saber más pero no debía presionarla, Rukia por si misma dejaría en claro esa parte de su vida ya que era un hecho que esa persona fue muy importante y nada podría cambiarlo; estaba seguro que en cualquier momento descubriría la razón por la que ella se comportaba de esa manera cuando estaba él.

- Y… ¿te enamoraste? – Ichigo salió de la casa sentándose cerca de los escalones de piedra frente a la entrada fingiendo mirar al vacío.

- ¿Enamorarme? – una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios y lo siguió sentándose a su lado, tomo sus piernas entre sus brazos y recargo su cabeza en las rodillas – supongo que eso nunca sucedió – suspiro y giro sobre si para dejarse caer en el piso ante la mirada atónita de Ichigo – sucede que con sus constantes visitas a la casa que en ese entonces mi familia tenía en la ciudad termino simpatizándome, solía ser muy divertido y seguro aunque demasiado irresponsable; siempre metiéndome en problemas por hacer cosas que no tenía permitido. Supongo que esa fue la verdadera razón por la que nos hicimos grandes amigos.

- ¿Amigos? – acercándose a ella, Ichigo cuestiono.

- En ese momento, para mi así era – contesto sin duda en su voz – Ya que llegamos a ser tan cercanos, muchos imaginaron que éramos algo más, incluso la abuela quien comenzó a considerar esa relación un tanto riesgosa, quiero decir, Kaien no era de las personas que se dejaba dar órdenes y hacia lo que deseaba hacer igual que yo en ese entonces. Cuando mis padres nos ordenaron a Hisana y a mi regresar a la isla, él simplemente se mudó aquí.

- Eso es lo que haría cualquier chico enamorado – contesto Ichigo recostándose a su lado.

- Si – contesto con tristeza, por un tiempo dudo en continuar y miro de reojo la silueta a su lado – «cuando escuche lo que voy a contar ¿cambiará de opinión sobre mí?»

- ¿Sientes culpa por no corresponderle? – Ichigo interrumpió los pensamientos de Rukia.

- En cierta forma, pero de lo que más me culpo es… haber usado sus sentimientos y terminar traicionándolo – sin decir nada más Rukia se levantó y preguntó - ¿quieres en verdad saber lo que paso?

- Si así lo deseas – buscando los ojos de la chica continuó – si a lo que temes es que te juzgue mal no soy nadie para eso además todos tenemos indudablemente un pasado, pero si no quieres continuar – sonriendo con amabilidad – por mi está bien.

- Tienes razón me importa lo que pienses de mi – sorprendiendo al chico por su franqueza – y serias el único que conozca la verdad porque ni mi mejor amiga sabe lo que paso en realidad – suspiro pesadamente - muchos piensan que entre Kaien y yo pasaron cosas pero eso no es cierto.

- ¿Tu culpa se reduce a guardar silencio? – Ichigo minimizo el asunto.

- Es más que eso – espació sus palabras y continuó – todos sabían lo que sentía por mí incluso yo, aunque prefería pensar que era solo un capricho que se le pasaría con el tiempo. No obstante, algunas personas pensaban diferente y trataron de aprovecharse de eso, primero con Kaien y luego con mis padres. En ese entonces desconocía muchas cosas, pero el que mi padre se negara le trajo como consecuencia graves problemas económicos en su empresa. Poco tiempo después la muerte de mis padres y con ello la desgracia Hisana, quien fue atacada cobardemente – su voz sonó diferente, llena de rabia y dolor. Ichigo intento abrazarla pero Rukia no lo permitió – Por favor, si lo haces ahora no podré seguir y necesito hacerlo – aclaro su voz para poder continuar – Se dijo que mis padres recurrieron al suicidio porque era preferible a la deshonra de la bancarrota y Hisana al tratar de detenerlos fue una víctima fortuita – apretó con fuerza los puños cuando hablo de eso – Sin embargo la realidad es otra, ellos fueron víctimas de la misma persona. Decidí tomar las cosas por mi cuenta cuando el consejo de presidentes del grupo financiero Kuchiki dijo que había sido una lástima el desenlace pero que era mejor de esa forma, las acciones de las demás empresas del grupo no se verían afectadas con el nombramiento del nuevo presidente general… fue cuando acudí a Kaien. Sabía que la familia Shiba tenía ciertas conexiones que podrían ayudarme y con la promesa de casarme con él si me ayudaba accedió. Recuerdo perfectamente las palabras que me dijo – aligerando el peso de sus hombros continuo - "Aunque no quisieras compartir tu vida conmigo te ayudaría porque eres mi mejor amiga, sin embargo la venganza no te hará sentir mejor ni regresara a los tuyos pero si sabiéndolo quieres continuar yo estaré ahí para ayudarte", sonriéndome como era su costumbre. Tardo un tiempo pero comenzó a encontrar información, fue realmente absurdo todas las mentiras que surgieron alrededor de todo – sin justificarse al hablar – cuando me ordenaron hacer que Kaien dejara de investigar, el odio me segó y perdí por completo la razón, no intente detenerlo… lo envié a su muerte – Rukia comenzó a llorar al decirlo pero continuo aunque el llanto entrecortaba sus palabras – la última vez que hable con él… dijo que la persona que buscaba se llamaba Sosuke… también que todo eso era más grande y solo había comenzado con la muerte de mis padres – un poco más tranquila continuo - no sé exactamente si lo que averiguo lo había hecho cambiar pero ya no era el mismo, sus ojos ya no tenían ese brillo que los caracterizaba sin embargo seguía sonriéndome, quizá eso me hizo sentir que algo andaba mal y me invadió la necesidad de reconfortarlo – titubeo antes de seguir – solo quería hacerlo feliz y lo bese – suspiro – me correspondió, estaba dispuesta a llegar hasta donde fuera necesario para hacerlo sentir mejor - volteo a ver al cielo cuando sintió la intensa mirada de Ichigo – pero no fue necesario, me miro y luego me dijo "estoy feliz de saber que te gusto un poco". Había comenzado a llover así que no podía regresar a casa y tampoco quería hacerlo. Preparo la cama para mí y él durmió en el sillón. Por la mañana nos despedimos, me dio un golpecito en la frente como siempre lo hacía y prometió que regresaría pronto – soltó un risita irónica entrecortada por su llanto – desde luego eso jamás paso. Supongo que la pregunta sobre Naoko es porque te enteraste que pase la noche con él ¿no? – volteando a verlo.

- ¿Eh? – sorprendido desvió la mirada – Si… así es…

Rukia entendió, ante la respuesta de Ichigo, que era inútil seguir hablando ya que con seguridad todo había cambiado y cualquier cosa que dijera estaba de más, aun así dijo – No estoy muy segura de la razón por la que te dije todo esto, tal vez es porque entre tú y él hay rasgos que los hacen parecerse como… la expresión en tu rostro que es idéntica a la de él… - como si lo que acababa de decir no tuviera importancia prosiguió – Voy a preparar los futones, no tardes en entrar, la noche ha enfriado porque seguramente no tardara en llover – dio la vuelta para entrar a la casa con un rostro triste.

- ¡Rukia! – la detuvo sujetando su mano – en cuanto lo que a mi concierne nada ha cambiado, siento lo mismo por ti, lo que acabas de contarme no lo entiendo del todo pero sé que has sufrido, quizá una de las razones por las que me trajiste es para que te ayudara aunque ahora mismo no sé cómo, estoy seguro que voy a hacerlo – habiéndola atraído hacia él tomándola dulcemente con ambas manos de sus mejillas, poco a poco atrajo sus labios a los suyos. Para su sorpresa la respuesta de ella no fue lo que esperaba. La chica retrocedió para desasirse de ese inesperado intento de beso - ¿A que le temes? – le pregunto acortando el espacio entre los dos.

- ¿No entiendo? – muy sorprendida.

- Tal vez esperabas que después de lo que dijiste te diría que te detesto, ¿es eso? – acorralándola con sus brazos.

- No, esperaba que comprendieras lo que pasa en mi mundo, que a pesar de que sienta por ti siempre habrá algo que impida cualquier relación – escapando nuevamente de su lado.

- ¿Qué pasaría si te dijera que pertenezco a una de las familias adineradas de Inglaterra? – pregunto tratando de alcanzarla.

- No importaría, la familia a la que pertenezco no solo busca posición económica también cierto nivel que permita la continuar nuestras tradiciones, es una familia muy conservadora – mirando de frente al chico – no puedo prometer que estaré a tu lado el día de mañana o al día siguiente – sonrojándose – solo puedo ofrecerte el tiempo más importante. El presente, el ahora o si lo prefieres este momento… - tomando la mano izquierda de Ichigo la puso sobre su pecho – esto que siento y que no podría expresar de otra manera, ¿lo sientes? – cerrando los ojos sonrió – sin ningún tipo de compromiso, sin ningún reproche por el futuro.

- ¿Estas segura de lo que dices? – sin terminar de entender lo que escuchaba.

- ¿No es lo que quieres? ¿acaso no me deseas? – mirando el rostro del chico que ahora había retrocedido – Esa no es la impresión que tuve en la cascada – sin mostrar ninguna emoción dio la vuelta con la intención de entrar en la casa.

- ¿Cómo puedes decir eso? – deteniendo sus pasos – Sabes que no solo te deseo, estoy loco por ti – titubeo antes de proseguir abrazándola por la espalda – pero que hay con lo que siento, si acepto sería solo sex…. – no termino la frase porque Rukia tapo su boca con un dulce beso lleno de pasión.

Aun con dudas Ichigo correspondió con la misma intensidad a la caricia recibida y sin fuerza de voluntad se dejó llevar por el sentimiento que nacía en su interior extendiéndose por todo su ser. Ambos resbalaron por el quicio de la puerta y Rukia termino sentada sobre el cuerpo sin voluntad de Ichigo separando sus bocas por necesidad.

- No voy a dejar que sufras solo – dijo Rukia expresando en sus ojos una intensa flama capaz de derretir hasta el corazón más frio – compartamos juntos este momento y hagámoslo nuestro más preciado recuerdo – sonrió con ternura.

- No… tengo fuerza para… negarte eso – tartamudeo Ichigo ante esa mirada encantadora.

- De eso ya me di cuenta – sonriendo pícaramente, Rukia acerco más su entrepierna al bulto creciente del pantalón de Ichigo y con movimientos de su cadera siguió frotando gentilmente.

Mientras que sus besos se hacían cada vez más intensos, Ichigo en un momento de lucidez se separó de la chica sorprendiéndola, luego trabajosamente se levantó dejándola sobre el piso y sin decir nada paso sobre ella para ingresar a la casa. Aun respirando agitadamente, Rukia sobreponiéndose a la reacción inesperada del chico se obligó a tranquilizarse, en poco tiempo comprendió que la habían rechazado. Teniendo el pulso todavía apresurado se incorporó lentamente con la ayuda del quicio, mantenía la mirada baja para evitar enfurecerse con ella misma por tomar una actitud sin dignidad para alguien como ella. Casi por completo de pie escucho el sonido de unos pasos detenerse a su lado, sin dudar y con su orgullo herido levanto la mirada encontrando a Ichigo quien se apresuró a tomarla por la cintura cargándola, por unos instantes la sostuvo en sus brazos antes de depositarla suavemente sobre los futones extendidos en el piso. En shock por las emociones confusas observo como aquel chico se apresuró a deslizar la puerta y cerrar las contraventanas dejándolos en una obscuridad donde apenas se podía distinguir su silueta. La flama de un cerillo produjo una luz tenue que primero ilumino el rostro de Ichigo y luego encendió una lámpara de aceite. Sujeto la lámpara a una de las paredes de la casa, segundos después camino hasta Rukia arrodillándose a su lado, sonrió al ver que en el rostro de la chica se deslizaban unas lágrimas fugitivas y trato de secarlas sin embargo la reacción de Rukia no se dejó esperar, tan pronto como estuvo a su alcance le propino una certera bofetada e intento huir pero Ichigo fue más rápido y la aprisiono entre sus brazos agregando unas suaves caricias en sus mejillas, luego deslizo sus labios sobre su cuello hasta llegar a su oído y poco a poco logro que Rukia se recostara sin oponer la menor resistencia al susurrarle cuanto la amaba.

Desarmada por completo, Rukia, correspondió cada caricia que surcaba su piel con la misma intensidad con que las recibía. Entre besos y suspiros la ropa comenzó a estorbar, ambos eran presa de sus sentidos. Cada uno se las arregló para despojar a su amante de cada una de sus prendas en forma diferente, Ichigo comenzó siendo gentil pero la paciencia no era una de sus virtudes y término arrancando literalmente los obstáculos que le impedían la posesión de aquel cuerpo, en cambio Rukia, no necesito usar la fuerza, solo basto con poner sus manos sobre la piel de Ichigo guiándolo para que el mismo retirara sus ropas aunque de vez en cuando lo ayudo con algún botón o necio zíper hasta dejarlo totalmente desnudo.

Ichigo a los pies de la chica, que permanecía recostada sobre los futones, contemplaba el cuerpo desnudo apenas visible por la tenue luz que los iluminaba. La mirada que el chico mantenía sobre su cuerpo, hizo que Rukia se ruborizara más y tratara de ocultar su rostro bajo sus manos en el instante que Ichigo tomo uno de sus pies y comenzó a acariciarlo.

- ¡Eres tan hermosa!, ¡pareces tan frágil! ¡casi un ángel!

- ¡no, no digas eso! – protesto ella.

- Tengo tu aroma prendado en mi mente y ahora quiero impregnarlo en mí – acariciando con la yema de los dedos el cuerpo de la chica, comenzando desde el pie recorrió cada una de las curvas, como si quisiera grabarlas en su memoria, hasta su mejilla y se recostó a su lado. Retiro las manos del rostro de la chica obligándola a mirarlo. – El ser tímida no va contigo – sonrió y tomando la mano de ella la coloco sobre sí. En su pecho, la respiración agitada a causa del deseo por ella era evidente. La chica apenas roso la piel de Ichigo con las palmas de sus manos y logro que este, se excitara aún más.

Ichigo deseaba más que nada gozar del placer que aquel cuerpo le proporcionaría y en otras circunstancias habría actuado más de prisa pero se había propuesto que la llevaría hasta el grado que nunca lo dejaría ir. Su plan era simple, le enseñaría la necesidad de amarlo, tenía demasiada confianza en lo buen amante que era. Con eso en mente, la atrajo hacia él abrazándola al mismo tiempo que la besaba, sus labios se posaron en los de Rukia para después seguir por su cuello y sin detenerse llego a los senos, los contemplo por unos instantes. Eran hermosos como la flor de loto y tan blancos como la propia luna, palpitantes ante la expectación de la chica y coronados por unos bien formados botones color café. Ichigo embelesado ante tal imagen dirigió su boca a uno de ellos y con una de sus manos tomo el otro, cuidadosamente con dos de sus dedos aprisiono el pezón frotándolo con suavidad mientras que con su traviesa boca acariciaba, mordisqueaba y succionaba al que se había aferrado. Rukia gozaba plenamente de las caricias, de vez en cuando se lo hacía saber emitiendo pequeños gemidos y jalando del cabello del chico para que no se detuviera aunque él tenía otros planes. Ichigo dedujo que Rukia nunca había experimentado los placeres del amor aunque sabía lo que tenía que hacer, quizá por su educación o por las experiencias de su mejor amiga pero no se detentaría a pensarlo. Casi al final de su camino y habiendo librado una pequeña batalla en el monte de venus, Ichigo se incorporó para contemplar nuevamente a su princesa, ya no podía esperar más y poco a poco separo las piernas de Rukia para encontrar su parte más femenina. Sin meditarlo pasó uno de sus dedos sobre la carnosa apertura haciendo que la chica enviara sus caderas hacia el frente incitándolo a tomarla pero todavía no era tiempo. El chico paso sus brazos por debajo de las caderas de Rukia atrayéndola a él y ella creyó que había llegado el momento, para su sorpresa lo que sintió fue la traviesa boca de su amante, trato de impedir sus intenciones pero no lo logró la audacia del chico fue mayor. Teniendo el rostro hundido entre los muslos de la chica, Ichigo comenzó en el interior de su cavidad dando unos tímidos lengüetazos al principio y después de unos minutos lamio con desesperación, el resultado fue gratificante. Sentir como Rukia se mojaba copiosamente por al placer provocado al instante que ella impedía un gemido tapando su boca con su mano derecha ya que había llevado la otra a tocar la melena naranja de su amado. El se separó un poco para poder contemplar su obra. Ella tenía las mejillas rojas, la boca entre abierta respirando agitadamente y los ojos cerrados con fuerza. El joven trago saliva y se acercó a la altura de su rostro. Cuando Rukia sintió su respiración, abrió los ojos para encontrarse con la cálida mirada del chico. Ella le sonrió dulcemente y lo beso con pasión, probando de su propio ser y él, correspondió el desesperado beso después de haberse quedado en blanco unos segundos.

Ichigo ya estaba llegando a su límite así que se acomodó entre las piernas de la chica y ella se abrazó a su cuello mientras esperaba lo que seguía. Con cuidado, tomo su engrosado miembro viril y comenzó a introducirse en el bien lubricado interior de ella, Rukia sentía que en cualquier momento comenzaría a gritar. El joven se detuvo por unos instantes pero luego siguió con aquella agotadora y placentera misión. Una vez que estuvo lo más dentro que pudo, tomo fuerza y repitió la acción lentamente; mientras, la chica sentía que ya no estaba consciente de nada, que había salido casi por completo de sí, arqueaba su espalda al recibir a aquel invasor de su intimidad. Gemía y se contorsionaba por lo que estaba recibiendo; esto estímulo a Ichigo para continuar cada vez con mayor velocidad.

-¡Umm, Ahh! ¡Ichigo! -

-Rukia…Ah, mi amor - Esforzándose mucho más.

Rukia abrazo las caderas del joven con sus piernas mientras lo acompañaba en el movimiento. De repente, Ichigo aumento la velocidad de sus embestidas, Rukia entendía que se debía a que en cualquier momento terminaría. Lo abrazo con fuerza y cerró los ojos de nuevo mientras sentía como Ichigo besaba desesperadamente su cuerpo.

El mayor éxtasis de aquella lucha estaba a punto de llegar para ambos. Primero fue en Rukia, ella dejo escapar el sonido más gratificante para el chico que, unos instantes después, cuando sintió las contracciones del interior de su compañera no pudo evitar vaciarse dentro de ella. Ichigo dejo descansar su cabeza en el pecho de la chica, aun sin salir de ella. Podía sentir claramente como el pecho de la chica subía y bajaba al compás de su respiración agitada. Sonrió mientras sentía las manos de la chica acariciar su cabello ligeramente mojado por el sudor.

Sería imposible decir cuántas veces más sostuvieron estos encuentros amorosos durante el tiempo en que la noche tarda en irse, basta con mencionar que una vez no fue suficiente para apaciguar la pasión que se desbordaba en ambos.

Muy cerca del alba, cuando Rukia pudo separarse de un exhausto Ichigo que dormitaba a su lado, se incorporó trabajosamente, nunca había hecho nada parecido y a pesar de su flexibilidad tuvo la necesidad de sostenerse de las paredes para evitar caer al encaminarse a la puerta para tomar un poco de aire fresco. Cuando en su rostro sintió la frescura del amanecer, sintió como se renovaban sus fuerzas, ahora se sentía incapaz de separarse del hombre dormido en el interior de la casa. A lo lejos, el croar de las ranas, tenía un cierto aire de inquietud aunque en ese momento la mente de Rukia se encontraba ocupada con las opciones de la situación actual. Solo cuando decidió regresar al lado Ichigo se percató de la presencia en medio las sombras que inmediatamente reconoció.

Continuará...

Bien, es todo por el día de hoy, por ahora no se cuando pueda subir otro capitulo, en cuanto pueda lo hare espero que sea en breve, aunque a veces tengo la intencion de tirar la pluma, no me gusta dejar las cosas inconclusas.

En fin, tratare en cuanto me sea posible.

Todos los que se paseen por aqui y se tomen el tiempo para leer este finc espero que la vida les sonria y que tengan un excelente dia. A los que no pues no XD, broma.

Bye, bye y nos leeremos pronto.

4ever Ichiruki!