Hola a todos, he vuelto.
Después de muchisisisisissimo tiempo finalmente he podido continuar con esta historia. Este esta dedicado a nuestro grupo de whatsApp "ICHIRUKI/LOVE4EVER" que de alguna manera contribuyeron a mi deseo de seguir escribiendo. Sin mas les dejo este capitulo que espero sea de su agrado.
DISCLAIMER: Aunque me encantaría haber sido la creadora de este grandioso manga la realidad es que es de la autoria del sensei Tite Kubo, el uso de los personajes es únicamente con el fin de crear un mundo donde cuento una historia sin fines de lucro. La historia después de todo no es enteramente mía pero le puse de chile, dulce y de manteca.
NOTA IMPORTANTE: Desde que deje de escribir, la manera en que redacto ha cambiado un poco. Por favor discúlpenme. Cuando el texto se encuentre en cursiva se trata de un pensamiento, cuando escriba asteriscos, esta cambiando el tiempo y el lugar. Espero no confundirlos.
Capítulo 11: El deseo de la luna.
Para muchos en la isla, el festival era una fecha importante desde tiempos remotos. En los últimos años las celebraciones habían atraído a muchos turistas ya que, por idea de Yoruichi y Urahara, se incluyó un concurso musical. En esta ocasión la festividad despertaba mayor expectativa a causa de la inauguración del complejo hotelero eco turístico haciendo que en la isla se reunieran los representantes de las más grandes empresas nacionales y extranjeras.
Rukia no pudo descansar como se lo había dicho a Nana, sus decisiones le pesaban, tenía resuelto decirle a Ichigo que un hijo los unía pero el enterarse que la actual relación de él iba a ser formalizada sus sentimientos la traicionaron, de pronto ya no quería compartir el mayor tesoro de su vida; eso que hasta entonces había sido únicamente suyo y que era parte de él.
Camino por el pueblo para poder despejar su mente, todo lo que se relacionara con Ichigo la alteraba y no quería sentirse así de vulnerable. Recorriendo las calles pudo darse cuenta de lo mucho que el proyecto había beneficiado a los habitantes, les había regresado la esperanza en el futuro y ellos lo agradecían esforzándose al máximo.
Sin darse cuenta llego a los escalones que conducían al templo que, lucía una excepcional magnificencia, repleto de papeles multicolores y lámparas de papel en espera de toda la gente que por las calles provocaba un bullicioso ir y venir. Desde donde estaba pudo admirar todo lo que la rodeaba y supo que todo lo pasado había valido la pena, ahora solo debía llegar al final, cumplir el trato hecho tiempo atrás con su abuela. Los recuerdos comenzaron a fluir en su memoria. Recuerdos de casi cinco años atrás.
Sentados en la habitación Hisana, Byakuya y Rukia esperaban que la abuela paterna comenzara hablar.
- Es muy inusual que los haya citado aquí – dijo poniendo su mirada fija en Byakuya quien permanecía sentado junto a sus hermanas.
- Ciertamente es una sorpresa considerando que nos desconociste como familia – contesto fríamente Byakuya conservando su pose inmutable.
- El motivo de que este aquí – señalo con el abanico que sostenía a Rukia - es ella.
Hisana miro sorprendida a su abuela e inmediatamente trato de protestar creyendo que podría sin embargo fue detenida con un ademan de Byakuya.
Los asuntos de la familia no te incumben – con un tono sereno lleno de desdén - ya interferiste y no creo que debamos permitirlo más….
- Mi querido omagosan, los asuntos de una u otra familia me incumben - quiso sonar dulce bajando la mirada y fingiendo acomodar la fajilla de su yukata y tratar de parecer una indefensa anciana – Son las hijas de mi segundo hijo, no esperaras que me quede sin hacer nada – deposito sus manos en el regazo – Después de hoy nada me agradaría más que fuéramos más cercanos, aunque me temo que quizá eso no sea posible… – miro a Rukia – Y bien… ¡¿ya has decidido?! – cambiando su actitud miro con frialdad a Rukia.
- Me parece que te excedes, Shiba Kaede, con quien deberías hablar es conmigo - conservando su porte altivo y firme contuvo su enojo sin rehuir la mirada de la anciana.
- Te has atrevido a pronunciar mi nombre… – bajo la mirada aprisionando el abanico con fuerza y con un ligero movimiento de su muñeca lo abrió abanicándose suavemente – se te olvida que me debes respeto – esbozo una ligera sonrisa en su arrugado rostro – espero que hayas aprendido la lección de modales.
Hisana no comprendía lo que estaba pasando y volteo a ver a Rukia quien expresaba en su rostro una mezcla de incredulidad y sorpresa. Rukia por su parte, fue sorprendida por la velocidad de la anciana para atacar a su hermano. Imperceptible a la vista de cualquiera, una pequeña daga lanzada desde el abanico, se dirigió a Byakuya y finalizo su viaje en la pared a sus espaldas dejando en el trayecto un pequeño mechón de su negro cabello en el piso.
- Y ya que me has hablado como el cabeza de familia entonces mi visita será breve – dejándose de abanicar – hice una propuesta y solo me marchare con mi sucesora.
A Byakuya no le sorprendió la reacción de la anciana al atacarlo, sabía de lo que era capaz para lograr sus propósitos, sin embargo su expresión cambio cuando escucho las intenciones que ella tenía con respecto a Rukia, sin dudar se levantó sumamente enfurecido pero conservando su altivez.
- ¡Te presentas y dices que necesitas a Rukia! ¡¿Cómo te atreves después de todo lo que nos han hecho los tuyos?!
- ¡¿Perdidas dices?! – sin moverse hablo con voz potente - ¡Perdiste a tu madre! … ¡ellas perdieron a su padre y madre!…pero yo… ¡He perdido más… padre, hermanos, hijos y nietos! En el trayecto – hablaba sujetando fuertemente su abanico entre sus manos - ¡¿y eres tu quien me va a dar lecciones de dolor?!...
- ¡Eso es solo culpa suya! – realmente exasperado - ¡Esto no nos concierne!
- ¡Basta!… ya es suficiente – Dijo Rukia tomando la mano de su hermano mientras Hisana se abrazaba a él – No es necesario que discutan… - suspiro dejando caer la pequeña maleta que Ukitake le había dado, frente su abuela y la sorpresa de los demás.
- Puedo ver que… - Rukia no dejo que su abuela continuara y se puso delante de sus hermanos.
- Aceptare tu propuesta solo si aceptas mis términos – dijo firmemente aunque temblaba de rabia.
- Y… ¿Cuáles podrían ser estos? – haciendo un gesto de triunfo.
- Te lo diré durante el viaje a Tokio – haciendo una pausa continuo – pero por ahora será mejor que esperes en el yate… - dio unos pasos en dirección a su abuela - ¿en cuánto tiempo tendrás todo listo?
- Solo falta tu firma y sello, los documentos ya están listos. – Acentuando la voz - partiremos en dos horas – contesto levantándose sin ayuda.
- Bien… estaré a tiempo – dándole la espalda regreso donde estaban sus hermanos. La anciana no dijo más al salir del salón.
- ¡¿Qué has hecho Rukia?! – pregunto Hisana al borde del llanto y aunque su hermano permaneció inmóvil Rukia sabía que él se hacia la misma pregunta. Se puso de rodillas frente a Byakuya inclinándose hasta el piso.
- ¡Perdóname Nii-sama! ¡Tenía que hacerlo! – decía sin levantarse aun - ¡lo sé todo!, lo de la empresa, las acciones, ¡todo! – sollozante.
¡¿Rukia?! ¡Nii-sama! ¡¿de qué está hablando?! – interrogante Hisana contemplaba a sus hermanos.
Byakuya camino hasta llegar a la puerta corrediza que separaba el salón del jardín y con un movimiento rápido la abrió, necesitaba aire fresco. Respiro con profundidad y luego con voz ronca dijo – Rukia levántate, si alguien debe pedir perdón ese debería ser yo – hizo una pausa y volvió junto a sus hermanas – me equivoque al ocultar la situación que estamos pasando porque creí que todo tendría solución…
Un silencio tenso invadió el salón porque ninguno de ellos se atrevía a decir lo que pasaba por su mente. Rukia tomo la pequeña maleta entre sus manos y la puso con suavidad frente a Hisana.
- Todo lo que necesitas saber se encuentra dentro pero quizá Nii-sama pueda explicarte mejor – suspiro antes de levantarse – es hora de que me vaya – sonrió con tristeza en forma de despedida.
- Rukia… – Byakuya la llamo pero por primera vez en su vida no supo que decir, todo su orgullo parecía haber desaparecido y él, envejecido más de lo que debía en cuestión de minutos.
- Nii-sama, eres un hombre honorable y digno de ser cabeza de familia, déjame tomar esta decisión para salvar todo – apretando sus puños– tomare el lugar que me corresponde y tendré el poder suficiente para recuperar todo lo que nos han arrebatado, lograre que la empresa vuelva a ser la más importante del Japón y entonces todos los que se burlaron de nosotros tendrán su merecido… esa es una promesa – cambio completamente su actitud, tanto que Hisana no reconocía a la persona que se alejaba de ella.
- Rukia pero tú… - comenzó a decir Hisana.
- Hisana – la interrumpió Rukia mientras caminaba dispuesta a marcharse – la decisión ya está tomada y en cuanto a nosotros… bueno… somos los descendientes de un clan guerrero y honorable, nos guste o no… a veces hay que hacer lo correcto aunque eso incluya arrancarse el corazón.
El semblante de Rukia se había endurecido tras los recuerdos, hacía tiempo que el pasado no volvía a ella tan crudamente.
Durante un largo tiempo permaneció de pie en aquel lugar dejando que la suave brisa nocturna juguetera con su cabello negro. – Es verdad, no puedo simplemente culparlo – suspiro al decirse en voz baja – ambos tomamos caminos diferentes, es todo. Sin embargo, Ren no puede verse inmiscuido en esto. Creí que era lo mejor decirle a Ichigo todo sobre él, pero eso ya no es posible. Ahora la protección de Ren es mi prioridad. Conmigo deberá bastar – sus manos fueron llevadas a su pecho – Lamento romper mi promesa y usarlos pero no tengo alternativa, "ellos" son mi única defensa.
Sin proponérselo, los sentimientos que mantenía ocultos regresaron con mucha más intensidad, su corazón quería traicionar a su mente. Odiaba sentir un rencor tan grande por su abuela porque a pesar de todo, gracias a ella el presente era su realidad. Odiaba sentir celos tan grandes por Ichigo que además, no tenía derecho a sentir. Pero lo que más odiaba era dejar de ser ella misma. Levanto su rostro al cielo y cerró los ojos al mismo tiempo que respiro profundamente. Quería gritar tan fuerte que le dolía no poder hacerlo así que solo pudo aferrarse al silencio.
"¡Quiero ser tan fuerte como tú, Kuchiki-san!"
La voz de Inoue hizo eco en su memoria – Cierto, la casa de la Madera Podrida no caerá fácilmente – pensó. Algo nuevo ilumino sus grandes ojos violetas. La venganza.
Sin poder evitarlo al salir del funicular, Ichigo, miro a su alrededor con gesto melancólico. Él había estado ahí, en otro tiempo, antes de que la tecnología fuera parte de todo. Cuando por un corto tiempo había sido realmente feliz.
Admiro la belleza a su alrededor. Un verdadero acierto el combinar la arquitectura tradicionalista con la moderna. La iluminación, desde las escaleras del funicular hasta la entrada al santuario; por las lámparas de led en forma de antorcha dispersas por todo el camino, contribuía a crear la ilusión enigmática de antaño. Era algo extraño, como si acabara de despertar de un largo sueño y los recuerdos de este se fueran disipando poco a poco.
Advertía poco a la bulliciosa gente que pasaba a su lado y sin terminar de decidir si quería caminar junto a ellos comenzó a moverse en su misma dirección. Cualquier persona que conociera a Ichigo Kurosaki afirmaría que aquel hombre entre la multitud definitivamente no era él. La verdad es que el hombre frío en los negocios en el que se había convertido, el siempre seguro de sí y extremadamente orgulloso; tenía una única debilidad, su nombre, Rukia.
El verla ya había hecho estragos en él, no había podido descansar a pesar del largo viaje del aeropuerto a la isla y ahora solo deambulaba. Quería tantas cosas. ¿Hablarle? pero ¿sobre qué?, no podía ser personal solo estaba ahí por un contrato que debía finiquitar, se lo había repetido mentalmente tantas ocasiones y aun así, anhelaba tanto. Estando frente a ella el impulso de abrazarla y besarla fue dolorosamente reprimido ademas de lo impensable de su deseo de hacerle el amor, ¡demonios! Esa yukata le sentaba demasiado bien.
¿En que estaba pensando al regresar? Seguramente habría alguien calificado que pudiera hacerse cargo de este negocio. El tiempo que había invertido para seguir adelante, convencerse de que ella no era para él, en tan solo un instante, se había desvanecido.
Perdido en sus pensamientos había caminado por mucho tiempo, tanto que, el momento de los fuegos artificiales había llegado. Fue sorpresivo y tan familiar que solo pudo sonreír para sí mismo. Cerca del pequeño puerto, donde había llegado, solo fue un expectante más. Estático en ese pequeño espacio notó que todas las luces de las calles cercanas se habían apagado y que la luz centellante de los fuegos artificiales iluminaba todo en aquella oscuridad, realmente era un gran espectáculo de pirotecnia y coordinación que le causó una gran impresión.
Cansado, quizá por su largo viaje o por estar de pie ahí tanto tiempo, y a punto de regresar a su habitación. Giró a un lado topándose con la espalda de una mujer que estaba junto a él, causándole que perdiera el equilibrio. Sus rápidos reflejos impidieron que la mujer fuera a parar al agua pero el movimiento brusco con que la atrajo a él hizo que ambos se golpearan la cabeza entre sí. Ninguno cayó al piso sin embargo el golpe lo dejo totalmente aturdido.
Después de unos minutos, durante los cuales Ichigo tuvo necesidad de sentarse; pudo enfocar la vista en la mujer que estaba hincada frente a él. Saludándolo con una enorme sonrisa, y un creciente chichón apenas unos centímetros arriba de su ojo izquierdo, Orihime Inoue.
- ¡Vaya forma de encontrarnos de nuevo! ¿Verdad? – atino a decir la chica de ojos grises y grandes atributos - ¿Te encuentras bien Kurosaki-Kun? – acercándose aún más a él incomodandolo ligeramente.
- Eso creo – contesto un tanto desconcertado sin dejar de mirar a la chica. – Supongo que dada la situación… es normal que este un poco desorientado y… tú ¿Cómo te sientes? - percatándose del chichón creciente arriba del ojo de Orihime.
- ¡En realidad estoy bastante bien! ¡siempre he sido de cabeza dura así que esto no es nada! – dándose ligeros golpecitos sobre la frente.
- ¡Para por favor! – suplico - ¡no es necesario que hagas eso! – continuo diciendo para detener a Orihime ante las miradas de extraños que comenzaban a murmurar sobre la situación. Con torpeza, Ichigo, se puso de pie y extendió una mano para ayudar a su amiga – ¡tómalo con calma! – sujetándola del brazo – Si te levantas rápidamente puede que te sientas mareada…
- No te preocupes Kurosaki- Kun, no soy tan… - al ver que perdía el equilibrio, Ichigo termino abrazándola – creo que después de todo tenías razón – dijo desvaneciéndose sus brazos.
Ok, por algún lugar puse una linea horizontal que no pude quitar pero me parece que no afecta al texto.
Espero que este capitulo los deje deseando mas, bueno a quienes todavía siguen mis historias, jiiji.
Si no recibo rew no me voy a deprimir, pero seguiré hasta que este terminada, casi llego al clímax así que porfa no se desesperen.
Bye. Cuídense un montón.
