N/A: Entre Química, Matemática, Economía y Lenguaje he logrado escribir esta próxima pieza. Como he comentado por mensaje privado a algunos de los Reviewers, he decidido hacer un capítulo con una palabra por cada letra del alfabeto.

Espero disfruten esta entrega aunque no es tan poético como el anterior.

Agradecimientos: MayraAyelenZ, tamarboa, Cucurucho, guiguita, MyDreamsComeTrue y iBelle6.

Dedicado a Cucurucho, mi lectora más fiel –y preciosa- y una increíble ficfriend.

Báculo.

"Sust. Alivio, Consuelo."

Hace varios años, cuando empecé a seguirte en la comisaría, una reportera me preguntó qué era lo que me había motivado a usarte como inspiración para mi nuevo personaje. De inmediato, una cantidad incontable de cualidades pasaron por mi mente, y me fue imposible elegir alguna de ellas. ¿Cómo resumir en un simple adjetivo todo lo que te hace especial a mis ojos? ¿Cómo decir en una sola palabra la esencia de tu bondad, de tu imperfección, de tu inteligencia, de tu sensualidad? Yo, que tanto me enorgullezco de mis palabras, no podía encontrar ninguna que lograra describirte, incluso ahora que he escrito toda una serie de libros, siento que aún no lo he logrado.

Tuve que contestarle con la verdad. Toda tú eras la razón para escribir a Nikki.

Tiempo después, te vi consolando a la hija de una víctima. Fue ahí cuando lo supe. De entre todos tus atributos, el que más me conmueve, el que más me enamora, es tu compasión, tu capacidad para empatizar con quien sea y hacer lo posible para ayudarle, para reconfortarle.

Eres como un bálsamo. Haces que todas las partes cortantes de mi alma se suavicen hasta tomar una forma completa. Haces que incluso el más oscuro de mis días tenga un poco de luz.

Cuando veo mi pasado, veo dos hilos de luz que brillan más fuerte que todo lo demás; que, entrelazados como un solo haz eclipsan todo lo que les rodea: Alexis y tú. Cada vez que me sentía desfallecer ante las dificultades que se avecinaban, cada vez que sentía que me perdía en el abismo, ese haz me mantenía firme en la tierra.

¿Recuerdas cuando secuestraron a Alexis? Estoy seguro de que sí, está tan grabado en tu cerebro como lo está en el mío. Tal vez no lo habrá parecido en el momento, pero fuiste tú quien me mantuvo cuerdo, quien me mantuvo enfocado en la realidad y no perdido en un océano embravecido de angustia y desesperación.

Sé lo que este trabajo le cuesta a todos los involucrados, sé cómo sientes que una parte de tu alma se pierde con cada nueva fotografía que debes colocar en la pizarra, y precisamente por eso quiero que sepas que no hay modo alguno en que llegues a perder esa sensibilidad que te caracteriza y te mantiene como la mejor en tu trabajo. Sé que ese es uno de tus mayores miedos, insensibilizarte ante los casos que llegan a tu mesa y convertirte en otro Raglan.

Puedo imaginar miles de razones por las cuales sé que es imposible que eso suceda, así como también sé que es imposible que me creas. Pero igual intentaré convencerte.

La compasión y el consuelo son una parte tan intrínseca tuya que, la única manera de que se extingan es que dejes de existir, y esa es una realidad demasiado dolorosa como para contemplarla y plasmarla en estas páginas.

Sé que crees que aún no eres suficiente. Que no has sido quien quieres ser y no tienes todas las cualidades que piensas conforman la perfección. Déjame decirte que, para todas aquellas familias a las que entregaste respuestas, para aquellos afortunados que logran contar con tu presencia en sus vidas, para mí y nuestra familia, ya eres más que suficiente.

De algún modo, tus esquinas y cortes se limaron con las nuestras para formar un todo. Un maravilloso, imperfecto y completo todo. Todo gracias a ti.

Eres consuelo, Kate. Eres un báculo para nosotros los heridos. No lo olvides, y permíteme recordártelo cuando lo hagas.