Holis! Qué pez? He aquí nuevo capítulo, les recuerdo visitar wattpadd para ver imágenes de la vestimenta de Thalia, o de la misma Thalia, y aunque en éste capítulo no sale Bilbo, les aseguro que los tendrá atrapados, he de aclarar de nuevo que todos los que han aparecido en ésta fanfic volverán conforme pasen los capítulos, y no solo una, sino más veces. Por último el Hobbit pertenece a J. R. R. Tolkien y las películas a Peter Jackson, los personajes no reconocidos son míos.
Capítulo 21 " De princesa a saqueadora y fugitiva"
Pasó un mes desde que Bilbo Bolsón tomó su camino de vuelta a Bolsón Cerrado, Thorin Escudo de Roble empezó a liderar en la montaña y con ayuda de los enanos de las Colinas de Hierro repararon la mayoría de Erebor, la compañía estaba contenta de haber vuelto a su hogar, Thalia estaba felíz de ver cómo su hermano recuperó su reino, pero en su corazón había un pequeño vacío, una clase de vacío que sabía que nada ni nadie lo llenaría jamás.
Con su vestido azul marino con unas orillas doradas, Thalia estaba sentada en un tronco grueso que formaba parte del sauce, el cual ya no volvió a funcionar curativamente desde que salvó a Thalia, pero se encontraba aún sano en aquel balcón que guardaba muchos sucesos importantes en la vida de Thalia. Una vez vió como el enano Ori dibujaba en su cuadernillo, lo cual la hizo recordar una vez en su infancia, solo recordaba fragmentos, ella más niña, dibujando en un pequeño diario que su madre le había conseguido; sentada en el tronco cerró los ojos y buscó en sus sentimientos, ¿qué le faltaba?, recordó a su madre, recordó a su tío Beorn, pero el que realmente quería a su lado,…
Empezó con pequeñas ondas, que formaron rizos, orejas algo gruesas y punteagudas, luego un camisón blanco con un pañuelo verde muy bien atado, un saco rojo vino de terciopelo, mirada algo seria y formal, nada inesperado pasaría en el hobbit ahora plasmado en un diario, Thalia lo observó, tanto era la necesidad de su presencia que la hizo dibujar a su hobbit.
Negó con la cabeza sabiendo que era una fantasía, un sueño imposible, se levantó cerrando el diario y se adentró en Erebor, se dirigió al ala real donde estaba su habitación y dejó el diario en la mesa de noche, se sentó en su cama y luego se permitió desplomarse en el colchón para mirar al techo, no podría volver a ver al hobbit que se adueñó inesperadamente de su corazón, así que pensó en alguna forma de olvidarlo, empezó por pensar en otras cosas, como era la princesa, aunque aún no había coronación, debía pensar en el reino, hasta que a Thalia notó algo, ¡su reino no estaba ahí!, los enanos que alguna vez pertenecieron a Erebor aún se encontraban en Ered Luin.
Thalia se levantó tan rápido y salió de su habitación corriendo al salón donde hacían las reuniones con enanos de alto rango, entre ellos Dain Pie de Hierro, supuso que ahí estaba Thorin, al llegar no había nadie, decidió buscar a los enanos de la compañía, mientras iba en su búsqueda recordó Ered Luin, esos enanos debían regresar a su tierra natal, entró a las cocinas donde encontró a los enanos de la compañía riendo, ebrios y cantando en Khuzdul, entre ellos se encontraba Balin sobrio por suerte, Thalia se acercó.
-Mi princesa.-dijo Balin.
-Ehh… no me digas así Balin, ¿sabes dónde está Thorin?-Balin se acercó más a Thalia diciéndole que estaba en el trono, al parecer estaría solo, al escuchar eso Thalia agradeció y se fue al gran trono, encontró a Thorin parado frente al trono pensativo, con las manos en su espalda, Thalia se acercó más lento y silenciosamente.
-Muy pronto estarás ahí…-dijo Thalia sonriente,- y serás un buen rey.
-Aunque no lo creas… a veces no estoy muy seguro…-dijo Thorin con la mirada baja.
-¡Claro que si!-gritó Thalia- pero aún falta una cosa que pensé anteriormente.-Thalia se puso al lado de Thorin quien aún miraba al trono.- Los enanos que pertenecían aquí aún están en Ered Luin,… deben regresar.
-También pensé en eso, quisiera que mi pueblo esté presente para la coronación.-dijo Thorin levantando la mirada- Ahí Thalia,… Thrór, nuestro abuelo se sentaba para gobernar un pueblo tan grande, era poderoso y sabía muy bien las decisiones que tomaba para proteger a su pueblo…
-Escucha… tal vez no eres como él, Thrór era más… ambisioso,-dijo Thalia tratando de no ofender a su propio antepasado- tú eres más justo, y por eso confío en ti.-puso su mano en el hombro de Thorin y le sonrió ella.
Gracias a las palabras de Thalia, Thorin convocó una reunión donde estaba el consejo real, Thorin, Dain, Balin y Dwalin, algunos enanos de las Colinas de Hierro y medio atolondrados Fili y Kili puesto que momentos antes estaban embriagados, lo que provocó que Thalia les mojara la cara con un pañuelo mojado mientras los hermanos se quejaban, Thalia también formaba parte del consejo real, estaban en una mesa redonda con el símbolo de Durin al centro.
-Estar en Erebor de nuevo después de mucho tiempo, me hace recordar memorias de este reino, enanos fabricando joyas, excavando en lo profundo de la montaña, me hizo recordar que aquellos enanos que sobrevivieron al fuego de dragón no están aquí…-dijo Thorin- debemos traer a los enanos de Ered Luin de vuelta a su hogar.
Todos ahí empezaron a hablar de lo que Thorin había dicho, excepto Thalia quien aún no se sentía parte de la realeza, así que solo se mantenía callada poniendo atención a lo que decían los enanos, al final estaban todos de acuerdo.
-También quiero comunicar… que seré yo mismo quién los traiga de vuelta- dijo Thorin y todos sorprendidos incluyendo a Thalia, se callaron.
-Thorin, no puedes abandonar Erebor ahora en plena construcción, ¡eres el rey aún sin la coronación!-dijo Dain en desaprobación.
-Yo los llevé hasta Ered Luin, yo lideré a ese pueblo durante años y ahora es mi deber como rey, traerlos de vuelta a su hogar.-dijo Thorin serio y decidido.- Dain debo hacerlo- dijo Thorin poniendo una mano en el hombro de su primo- Si alguien se opone a mi orden que hable.- Nadie habló.
-Yo secundo la orden de mi rey-dijo Balin.- Estoy de acuerdo.
-Estoy de acuerdo también mi señor-dijo Thalia hablando en ésa reunión por primera vez, ganándose las miradas de todos.- Mi hermano ha sabido cuidar de su pueblo, durante mucho tiempo siempre ha visto por el futuro de su gente, no pienso hacerlo cambiar de parecer, y mucho menos ahora.-Thorin le sonrió a su hermana y ella se la devolvió, Dain hizo mirada desaprobatoria ya que Thalia y Dain se llevaban de lo peor, Thalia era muy hermosa lo cual Dain pensaba que provenía de elfos, cosa que él detestaba.
Fili y Kili también lo apoyaron, luego los demás enanos, solo faltaba Dain- Solo espero que sepas lo que haces Thorin, -puso su mano en la espalda de Thorin dando un pequeño golpe-Te apoyo.
-Durante mi ausencia quisiera que te encargaras de los enanos que reparan Erebor, volveré lo más pronto que se pueda.-dijo Thorin y la sesión se había concluido, Thorin iría a Ered Lui con su pueblo, al salir todos Thorin y Thalia se quedaron en el salón a solas.- Quisiera pedirte algo Thalia.
-Lo que sea Thorin.-dijo ella sonriendo.
-Quiero que te quedes aquí.
-Lo que sea menos eso.-dijo seria ahora.- Yo quiero ir contigo Thorin.
-Thalia por favor-dijo Thorin tomándola de los hombros- casi mueres salvándome la vida, lo que menos quiero ahora es que algo malo te pueda volver a suceder.
-Yo debo estar contigo, sin mi estarías muerto ahora, debo protegerte aunque parezca que debes protegerme a mí.-dijo Thalia- además quiero ver a Dis, hace mucho que no la veo.
-Lo siento Thalia, pero no irás.-dijo Thorin soltándola y saliendo del salón dejando a Thalia con la palabra en la boca y entró el enano que menos quería ver.
-A veces no siempre se logra lo que se quiere.-dijo Dain entrando al salón.
-Sí, así como no conseguiste ser rey de Erebor.-dijo Thalia provocando una mirada fulminante de Dain.
-¡Siempre he confiado en Thorin como un gran líder!-gritó Dain ofendido.
-Pero siempre has querido ser más que señor de las Colinas de Hierro-dijo retando a Dain con su mirada seria y sin miedo a Dain.
-Ten cuidado Thalia, tu osadía puede llevarte más lejos de lo que crees.-dijo Dain sin embargo no tan amenazante.
-No me harás nada.-dijo Thalia segura de lo que decía.
-No me refiero a mí, aunque si algún día llegas a traicionar al linaje Durin, seré el primero que te pondrá tu castigo-dijo Dain con algo de enojo.
-Lo mismo digo para ti.-dijo ella acercándose amenazadoramente y luego dio la vuelta para irse de aquel lugar, ella realmente no se fiaba de Dain y él no se fiaba de Thalia, pasar días ahí sola con los enanos de Hierro serían muy estresantes para ella.
A la mañana siguiente…
Thorin y compañía se despidieron de los enanos de Hierro para partir a su nuevo viaje, Thalia estaba ahí pero no iba a ir al viaje con ellos, solo les deseo lo mejor a su hermano y compañía para que fueran y regresaran a salvo con la gente de Ered Luin, Ruby también se fue pero por otra dirección, ya que iría a visitar a Beorn pero no quería viajar con los enanos. Thalia observó desde aquel amado balcón suyo como la compañía se alejaba con ponis hacia Ered Luin, ahora estaba sola, sola en Erebor con la compañía de Dain, negó con la cabeza y se fue a su habitación.
Se recostó en su cama negando todo el tiempo con la cabeza con ideas negativas, "¿Y si algo les pasa?" se preguntaba una y otra vez, "Lady Galadriel, dígame qué hago por favor" recordó el nombre de aquella elfa que soñó una vez, aunque jamás la vio de nuevo ni la soñó, ante esa pregunta no hubo respuesta y Thalia resopló, luego hubo una idea en su mente que hizo que se levantara y se dirigiera a su ropero, no tenía más que uno o dos vestidos medievales, su traje que usó en la batalla, ya limpio, y otro vestido pero de viaje, se lo puso junto con sus botas y tomó un nuevo arco y flechas junto con su espada, luego vio en la mesa de noche su tótem, un pequeño zorzal de madera (más adelante se explicará esto), lo tomó y lo guardó en un bolsillo que tenía su bota derecha; Dain estaría tan desinteresado en ella que no iría a buscarla, Thalia se hizo una trenza de lado pero hasta por debajo de sus hombros y lo demás era suelto amarrado con un listón delgado azul, salió de su habitación al oír de nuevo el sonido de los enanos trabajando, hierro y piedras moverse por manos enanas, salió discreta pero a medio camino pensó: "me falta algo", regresó y se dirigió al salón donde ella vio que Thorin mantuvo las joyas que le pertenecían a Thranduil, Thorin no le permitió a ella regresárselas pero ella hizo una promesa y quería cumplirla.
Thalia entró silenciosamente al salón donde aún había oro, no lo habían ni tocado, moviéndose entre las montañas de monedas y joyas llegó hasta el cofre que tanto buscaba, lo tomó y salió por dónde mismo, llegó a la entrada y entre las sombras se fue escabullendo, luego escuchó la voz del enano que menos quería.
-¡¿Dónde está Thalia?!-gritaba el enano cerca de la zona, los que montaban guardia se adentraron al reino- ¡¿Dónde está?!- se escuchó a los enanos responder,- ¡Quiero que la busquen en cada rincón de Erebor!
Thalia al escuchar la orden, salió corriendo entre las piedras que la ocultaban hasta salir del reino, corrió con el cofre en manos y sus armas atadas a ella, se cansaba pero solo le importaba seguir corriendo entre las rocas y pastizales hasta llegar a Dale. Una vez que llegó buscó a la única persona en la que podía confiar su misión, entre personas y personas Thalia prefirió ponerse la capucha que venía integrada al vestido, se topó con una mujer adulta que traía telas y mantas que repartía entre las personas que pasaban.
-Disculpe, ¿sabe usted dónde se encuentra Bardo el arquero?- preguntó Thalia tratando de no parecer tan misteriosa pero la capucha y la mirada ocultándose la hacía ver misteriosa, pero era para que nadie la reconociera, sobre todo si habían enanos ahí.
-¿Quién lo busca?-preguntó curiosa la mujer mirándola extraño.
-Una amiga,…-dijo Thalia después de pensar unos segundos lo que iba a decir. La mujer solo la seguía mirando curiosa y algo desconfiada, después guió a Thalia hasta llegar a un salón enorme, al parecer Bardo ahora se hacía cargo de la gente del nuevo Valle. Llegaron hasta un hombre con prendas nuevas pero algo viejas, el hombre volteó y se sorprendió al ver a Thalia.
-Esta muchacha pidió verlo.- dijo al mujer haciendo notar su desconfianza.
-Permítanme un momento a solas con ella.-dijo Bardo sonriendo ya que estaba con más hombres en aquel salón.- Está bien, ella es una amiga.-dijo Bardo acercándose a Thalia, después los hombres y la mujer se retiraron del lugar, Thalia abrazó a Bardo y éste le correspondió, al separarse Bardo seguía mostrando satisfacción por ver a su amiga de vuelta.
-Thalia, me da tanto gusto verte aquí.-dijo Bardo sonriente.
-A mí también Bardo, pero me temo que esta visita no es prolongada como quisiera como para ver tu nueva vida en Valle.-dijo Thalia borrando su sonrisa que antes tenía.
-¿Por qué?-preguntó Bardo extrañado también borrando su sonrisa para poner cara de preocupación.
-Sabes que Thorin y la compañía han partido hacia Ered Luin.-empezó Thalia.
-Sí, me fue informado cuando pasaron por aquí.- asintió Bardo.
-Bueno, entonces yo… ¿pasaron por aquí y te avisaron?-preguntó Thalia extrañada, Thorin no haría tal cosa.
-Thalia… Thorin pasó por aquí, él solo, dejó a la compañía sola esperándolo en las afueras de Dale,… lo siento Thalia… pero… me dijo lo que sospechaba que ibas a hacer… y creo que es lo que estás haciendo…
-¿Bardo?
-Me pidió que te detuviera de que huyeras para ir con él.-dijo Bardo con cara preocupada, podría perder su amistad por hacerle caso a Thorin.- y me temo que tendré que detenerte…
-No… por favor Bardo ¡no lo hagas!- reprochó Thalia negando con la cabeza- Debo ir con él, además Dain…-se detuvo.
-¿Además Dain qué?-insistió Bardo.
-Me está buscando… ahora soy una fugitiva Bardo.-dijo Thalia con cara preocupada.
-Pero tienes derecho de entrar y salir cuando quieras, eres la princesa por sangre.-dijo Bardo sin comprender a lo que Thalia se refería.
-No solo es que me escapé de Erebor desafiando las órdenes de Thorin y de Dain,… sino que también… también…- Bardo miró al cofre que Thalia sostenía cada vez más fuerte ante lo que ella decía.
-¿Qué llevas ahí?-preguntó Bardo y Thalia después de un suspiro abrió el cofre dejando ver las joyas de Lasgalan, Bardo abrió los ojos sorprendido y miró a Thalia.
-Son las joyas del rey Thranduil, le prometí que se las daría pero Thorin no me dejó- Thalia cerró el cofre al decir esto- Por favor Bardo, solo te pido esto: dame un pony o caballo, algunas provisiones, solo pocas ya que visitaré a Thranduil y… guarda mi secreto.-Bardo pensó un poco.
-Será nuestro secreto.-dijo poniendo una mano en el hombro de Thalia y le dedicó una sonrisa la cual Thalia también devolvió.
Después de eso Bardo consiguió un caballo negro sin embargo no era tan grande, también consiguió una pequeña mochila con agua y algunas frutas junto con pañuelos y una manta azul, Thalia se montó en el caballo después de poner el cofre en la mochila y Bardo se acercó.
-Ten cuidado Thalia, el camino podría ser peligroso- dijo Bardo mirándola aún preocupado.
-Gracias Bardo,… por todo.- dijo Thalia sonriendo y luego hizo al caballo cabalgar saliendo de Dale pero por una calle abandonada para que nadie la viera huir.
-Que la sangre Durin te proteja amiga mía.-dijo Bardo viendo cómo Thalia desaparecía a lo lejos del Valle, pero luego alguien lo llamó.
-Bardo, soldados enanos,-dijo Percy llegando hasta él.- solicitan tu presencia, vienen en nombre del señor Dain Pie de Hierro.
-Iré, gracias Percy.-agradeció Bardo dando una palmada en la espalda de Percy para empezar a caminar hacia el salón.
-Bardo- lo llamó Percy, Bardo se detuvo- creo que buscan a la muchacha que acaba de irse, Bardo se giró y se acercó a su amigo pescador.
-Nunca la viste, nunca estuvo aquí, ¿entiendes?-pidió Bardo para ocultar la verdad de Thalia, Percy asintió y ambos entraron al gran salón donde encontraron a unos ocho enanos soldados.
-Venimos en nombre del señor Dain Pie de Hierro-dijo un enano.
-Sean bienvenidos, ¿en qué les podemos ayudar?-preguntó Bardo como si nada.
-Mi señor Dain pide que confiese cualquier noticia reciente ante una enana llamada Thalia que forma parte del consejo real del próximo rey Thorin II.-dijo otro enano.
-Me temo que lo último que supe de ella fue que formó parte de la gente de Erebor y ha empezado a vivir ahí, y tomaré en cuenta la nueva información que me acaban de otorgar ustedes.-dijo Bardo fingiendo muy bien que no sabía nada de Thalia.
-Como un pequeño aviso le decimos que esa mujer ha desafiado las órdenes del mismo futuro rey y de mi señor Dain, por lo tanto es traición a la corona.-dijo otro enano.
-Y por tanto… cualquier cómplice de ella también cometería traición, a los que se les otorgarían un castigo por el mismo consejo real.-dijo otro enano y Bardo se tensó un poco pero no lo hizo notar.
-En cuanto sepa de que alguien ha tenido contacto con ella, les haré saber.-dijo Bardo seguro de querer proteger a Thalia y dejar que ella siguiera en su viaje, pero al oír las palabras de los enanos se preocupó por su libertad, aunque Thorin era su hermano y la protegería… no la puede proteger ante la ley.
Lejos de Erebor, cerca de Mirkwood…
Thalia dejó que el caballo descansara un poco, como aún había luz de día no hubo necesidad de encender una fogata, Thorin habrá querido rodear el reino de Thranduil, así que estaría Thalia aún lejos de la compañía. Thalia estaba sentada en el pasto con las manos sobre las piernas que estaban dobladas frente a ella, eso le hizo recordar algo y buscó su tótem en el bolsillo de su bota y lo sacó para sostenerlo en su mano.
-Te extraño mucho mamá…- susurró sonriendo tristemente.
Recordó cómo su madre la regañaba por estar sentada como estaba, "No te sientes así Thalia, pareces hombre" le decía su mamá cada vez que se sentada de aquella manera y Thalia solo seguía en esa posición ya que no le gustaba sentarse como su madre lo hacía, bien derecha y con piernas tan juntas que parecían pegadas, nunca agachar la cabeza y usar las manos con delicadeza para todo, Thalia no hacía nada de eso, pero lo de usar las manos delicadamente solo lo hacía cuando consolaba a Ruby cuando lloraba por los regaños de su mamá o por su confusión cuando despertaba y tenía más pelo, también cuando consolaba a su mamá cuando la hallaba despertando en las noches por pesadillas, cuando tocaba el tronco de su viejo sauce cuando le hablaba, solo para las ocasiones donde ella quisiera mostrar consuelo era cuando lograba que sus manos se volvieran delicadas.
Thalia no se dio cuenta de que mientras estaba recordando se había recostado en el pasto y se había quedado dormida, despertó gracias a que el caballo le puso su hocico en una parte de su rostro, Thalia se levantó extrañada de cómo sus sentimientos de nostalgia la hicieron dormir, ya era de mañana, se estiró un poco y tomó algo de agua y una manzana y otra se la dio al caballo, Thalia se montó en él y con un movimiento de manos hizo que el caballo empezara a caminar, ya que estaban algo cerca de Mirkwood.
Después de unas horas Thalia llegó a la entrada, aún estaba el bosque enfermo pero ya no era tan abundante, al parecer solo se había calmado temporalmente, se bajó del caballo para empezar a jalarlo con la mano en la cuerda, el caballo se resistió pero Thalia con unas caricias lo convenció, entraron al bosque y caminaban por el camino, luego su vista empezó a ser algo borrosa y luego, sentía que se mareaba, solo se sostenía fuerte de la cuerda del caballo cuando algo saltó en frente de ella.
-¿Otra vez aquí?-preguntó la elfa sonriendo, Thalia suspiró aliviada.
-Tenemos que dejar de encontrarnos así.-respondió Thalia a Tauriel y ambas rieron para luego dirigirse hacia el hogar de Thranduil, mientras que en el camino iban hablando.
-¿Y cuándo regresarás?-preguntó Thalia a su amiga.
-No sé si pueda regresar Thalia- dijo Tauriel con la mirada baja y Thalia abrió los ojos ante ello.
-¡¿Qué?!
-Thalia, soy una elfa, y los elfos y enanos nunca se llevarán bien.-dijo Tauriel muy triste.
-Pero yo soy enana, Kili es enano, ¡hasta a Fili le caes bien!-dijo Thalia al recordar que un día de esos Fili le dijo que desde que Tauriel salvó a Kili le tiene respeto a la elfa.
-Llegamos.-dijo Tauriel cambiando el tema, llegaron a la gran entrada y Tauriel le habló a los guardias en élfico y las dejaron pasar con algo de duda, los elfos tomaron al caballo y se lo iban a llevar.
-¡Esperen!- Thalia tomó la mochila donde estaba el cofre y más cosas, luego les permitió llevárselo confiando en que lo cuidarían ya que ellos no mataban más que orcos. Luego llegaron al trono del Rey Thranduil.
-Siento que ya hemos pasado por esto antes Thalia hija de Thráin, espero que no traigas más secretos que revelar.-dijo Thranduil que parecía estar esperándola con una explicación sobre haber repetido el mismo acontecimiento hace tiempo.
-Le aseguro mi señor que esta vez mi visita será más corta y le diré lo que necesite saber.-dijo Thalia y sacó el cofre de la mochila.-Le he traído la muestra de que yo cumplo mis promesas.-abrió el cofre dejando ver las gemas de luz de estrella, Thranduil no resistió poner cierto rasgo de sorpresa en su rostro y se levantó d su trono- Pero antes debo pedir un favor.
-Un favor por un favor.-dijo Thranduil recordando esa frase en otro enano.
-Solo pido que mantengas en secreto que te di las gemas por mí misma,… sin el permiso de nadie.-dijo Thalia.
-¿Has robado el tesoro de tu propio hermano?- preguntó sorprendido Thranduil.
-He tomado las gemas para devolverlas a su dueño, a cambio de eso espero que mantenga en secreto durante un tiempo mis actos.- corrigió Thalia y Thranduil por un segundo se sorprendió pero volvió a su mirada fría.- Dudo que enanos vengan a este reino pero si lo hacen, no diga que estuve aquí.-dijo Thalia cerrando el cofre.- ¿tengo su palabra?- Thranduil se quedó pensando un momento.
-De todos los enanos y enanas que hayan existido y que existan,… Thalia, tú eres la más razonable, aunque no lo creas esta reliquia tiene mucho significado para mí… tienes mi palabra.-dijo finalmente Thranduil.
-Le agradezco mi señor,- Thalia estiró los brazos entregando el cofre y Thranduil con un movimiento de cabeza pidió a otro elfo que lo tomara y se alejó un poco.- Ahora si no tiene inconveniente permítame seguir en un viaje que tengo planeado.
-¿Por qué no acepta mi invitación a pasar aquí la noche? Casi oscurece y sería un peligro para usted salir sola.-se ofreció Thranduil y Thalia dudó, pero tenía razón, al parecer Thalia pasaría ahí la noche, luego recordó de nuevo a su madre tiempo antes de que partiera, "aunque eres enana Thalia,… tienes la capacidad de ser razonable y convencer a todos con tu simple mirada, aunque no sea intencional, haces que los demás se convenzan de lo que haces o dices".
