Hola! nuevo capítulo wiiii! Likarian y georgina: gracias por sus buenos comentarios y espero que les guste el capítulo y tambiéna mis otros lectores ;) ya vamos en la recta final así que prepárense y actualizaré muy pronto. The Hobbit pertenece a J. R. R. Tolkien y ésta continuación junto con mis OC son de mi imginación.

Capítulo 25 "La Reina Bajo la Montaña"

Thalia llevaba una semana encerrada, puesto que todo el asunto del juicio debería esperar a que se reconstruyeran los salones o al menos la mayoría, estaba sentada en la esquina de su celda, las celdas eran de piedra pero tenían una pequeña ventana con barrotes que daban a las demás celdas y las puertas eran barrotes gruesos y obviamente con cerraduras difíciles de abrir, hacía frío puesto que estaban en lo profundo de la montaña y no había actividad de minería en mucho tiempo, Thalia pensó que probablemente se enfermaría por estar encerrada en la fría celda, además de que les habían llevado poca comida, claro que además no había tanta comida en Erebor. Era de madrugada cuando unas figuras encapuchadas los visitaron.

-¿Quién está ahí?-preguntó Thalia levantándose y asomándose en los barrotes al oír las pisadas cercanas y apresuradas.

-Está bien, somos nosotros.-dijo un Fili quitándose una capucha que antes cubría su rostro, Kili hizo lo mismo y se acercaron más.

-Tauriel.-llamó Kili al no ver a la elfa asomada en los barrotes.

-¿Kili?-preguntó la elfa que estaba sentada en la esquina de su celda, se sentó y se arrastró hasta llegar a los barrotes y Kili se sentó en el suelo, quedaron frente a frente con solo los barrotes entre ellos.

-Les tragimos más comida.-dijo Fili sacando una canasta pequeña con comida envuelta.- Mi madre nos ayudó a conseguirla.

-¿Dónde está?-preguntó Thalia al no verla cerca.

-Se quedó arriba cuidando de que no venga nadie.-dijo Fili y le entregó a Thalia un paquete de comida, Thalia lo abrió, habían trozos de pan y sobras de carne de cordero.

-Gracias chicos.-agradeció Thalia y al no poder resistirse más empezó a comer, ya que no había comido casi nada en días pero le extrañó ver una cuchara de madera algo gruesa, nada ocupaba cuchara, pero al ver que Fili se dirigía a la celda de Ruby se acercó a los barrotes para medio ver o escuchar.

-G-Gracias.-dijo una tímida Ruby aunque sin perder su tono antipático, al recibir su paquete de las manos de Fili quien para su sorpresa se quedaron sosteniendo los brazos de Ruby, ella empezó a sonrojarse y Thalia rio en silencio.- Gracias, ya tengo la comida.-dijo Ruby tratando de esconder su rostro colorado en las sombras de la celda, Fili rio.

-Ten Bardo.-dijo amable Kili al darle a Bardo su paquete de comida.

-¿Tienen noticias del Valle?-preguntó Bardo mientras abría su paquete y empezaba a comer.

-Solo sabemos que por ahora está a cargo el hombre que tenías como segundo al mando.-dijo Fili aún hincado frente a la celda de Ruby quién con la mirada le pedía que se fuera.

-Percy… y mis hijos, ¿saben algo?-insistió Bardo.

-Bueno, no están aquí así que podemos asegurar que están bien.-dijo Kili despreocupado mientras volvía con Tauriel.

-¿Y Tauriel qué comerá?- preguntó Thalia al recordar que como elfa tenía una dieta diferente a ellos.

-De eso quería disculparme…-empezó Kili con tono más triste, aunque se dirigió más a Tauriel que a Thalia.-no pude traerte más que trozos de pan, no tenemos comida para… elfos…

-No te preocupes Kili, estoy bien-dijo Tauriel sacando su mano derecha acariciando el rostro de su amado enano- estoy bien… con saber que estás aquí conmigo…-dijo algo apenada Tauriel.

Thalia suspiró al ver como las respectivas parejas, pero por un momento quiso acercarse a Bardo ya que él y ella eran los únicos que añoraban a personas que estaban ausentes ahí, Bardo añoraba a su familia, y Thalia a los hobbits que tanto extrañaba. Thalia terminó de comer mientras escuchó todo tipo de cosas divertidas de parte de Kili y Fili al coquetear con Tauriel y Ruby, aunque ésta última trataba de verse antipática, pero no podía evitar mostrar una que otra sonrisa y mejillas coloradas, pero los interrumpió un silbido, no era un silbido de algún ave, era uno que emitía una persona.

-Es nuestra madre, debemos irnos.-dijo Fili apurado y se levantó, recogió los trapos de cada uno para dirigirse a la salida.

-Aún sostengo mi promesa.-le dijo Kili a Tauriel.

-Lo sé, te voy a esperar.-dijo Tauriel sonriendo, para su sorpresa Kili le dio un pequeño y dulce beso a la elfa para después irse con su hermano a la salida, Tauriel parpadeó muchas veces pero a la vez sonreía.

-Eso si es nuevo…-dijo Ruby sorprendida mientras que las sombras de los hermanos desaparecer con la luz de sus antorchas, Thalia rio y Bardo también.

-Te lo dije, su amor es real.-dijo Thalia sonriéndole a Tauriel por los barrotes aunque no se veían entre si ya que estaban lado a lado.

-Mira quién lo dice.-dijo Ruby entre risas, lo que causó que Thalia borrara su sonrisa para dirigir una mirada asesina a Ruby quien empezó a reír a carcajadas.

-Mira quién lo dice, "gracias, ya tengo la comida"- Thalia imitó a Ruby quien se molestó y gruñó, para luego acurrucarse en la esquina se su celda y encorvarse para "dormir", los demás hicieron lo mismo. "Tenemos que salir de aquí" pensó Thalia una y otra vez, de repente recordó que la gruesa cuchara no se la regresó a Fili.- ¿alguno de ustedes recibió una cuchara en su paquete?-preguntó Thalia a sus compañeros quienes negaron al unísono, "Dis me la habrá dejado", luego algo reaccionó en su cabeza, "No… Thorin me la envió", los otros tres solo escuchaban atentos sentados y recargados en las frías paredes, Thalia con sus manos hizo un truco que le enseñó Thorin cuando quisiera abrir candados sin llave, con la cuchara gruesa partida en dos, hacían dos palos suficientemente resistentes, se levantó y se acercó al candado.

-¿Qué haces?- preguntó Bardo al escuchar que Thalia hacía ruidos en su candado.

-Tratando de…-un ruido la asustó, quitó la cuchara partida del candado, se tumbó al suelo y escondió la cuchara en sus botas, se quedó totalmente acostada en el suelo fingiendo no haber hecho nada mientras se veía las uñas.

-Buenas tardes Thalia.-dijo Dain parado junto con cuatro soldados enanos frente a la celda de Thalia quien seguía acostada en el frío piso e hizo los ojos hacia atrás.- ¿Me pregunto si sabes algo de los juicios y cómo se llevan a cabo?

-Algo sé…-dijo despreocupada Thalia mientras se miraba las uñas, era como una burla para Dain quien perdía la paciencia al notar dicha intención por parte de ella.

-Pues para que estés confirmada, el juicio para ti y tus queridos compañeros se llevará a cabo dentro de uno o dos meses,-anunció Dain- ya que se necesita reconstruir ciertos salones de Erebor para llevarlo a cabo, así que tienes suficiente tiempo para hallar dentro de estas celdas lo que vayas a decir a tu favor, así también para poder salvar a tus colegas.

-Tienes razón Dain- dijo Thalia sentándose después de un suspiro y le sonrió falsamente.- En éstas celdas tengo suficiente tiempo para pensar, pero no solo en eso Dain, también en cómo hacer que Thorin te ponga en tu lugar.-le dijo Thalia a Dain señalándolo, éste solo gruñó y puso mala cara, giró bruscamente hasta la salida, dejando solo el sonido del hierro desaparecer conforme subía los escalones, al dejar de escuchar aquel ruido, Thalia se levantó y continuó con su misión de abrir el candado, después de tantos movimientos con la cuchara, el candado abrió.

Thalia abrió lentamente la puerta de su celda para no hacer ruido, pensó en abrirle a los demás- Volveré.

-¿Qué? Thalia tienes oportunidad de escapar, vete.-le dijo Ruby sin comprender.

-Me encontrarían y aunque no lo hicieran, solo haría más larga mi condena por pagar así que solo haré lo que debo hacer.-explicó Thalia cerrando lentamente la puerta.

-¿Qué se supone que debes hacer?-preguntó Bardo desde su celda y Thalia lo miró.

-Tengo que hablar con Thorin, quizá logre liberarnos de esto.-dijo Thalia tomando su rumbo hacia los escalones iluminados con pocas antorchas lo cual los hacía oscuros, con pasos sigilosos fue subiendo más y más, ya que estaban en uno de los salones más profundos de la montaña.

… … …

Ya era de noche y Thorin estaba en el gran salón de Thrór, estaba solo, caminando frente al trono que muy pronto sería suyo, en él estaba una prenda para la persona que estaba esperando, caminó en círculos hasta sentir una presencia.

-Supuse que recordarías los días en Ered Luin, junto con todas las cosas que te he enseñado.-dijo Thorin ya sin caminar dándole la espalda al trono.-Veo que las has aprendido.

-Me han servido en muchas ocasiones, todo, creo que la técnica de la cuchara era la única que faltaba por llevar a cabo pero… gracias a ti, la lista ya está completa.-dijo Thalia apareciendo con sigilo detrás del trono entre las sombras de la oscuridad, Thorin se giró.

-Es para ti.-dijo él señalando con la mirada a la prenda en el trono, Thalia miró hacia la prenda, la tomó en sus manos y la alzó, era un vestido de terciopelo, azul celeste y blanco, con listones también blancos, era suave y caliente, era como una pijama de la realeza.-Perteneció a Dis y ambos acordamos en dártelo, las celdas allá abajo son muy frías.

-Así que realmente me has hecho venir para volver a mandarme a la celda.-dijo Thalia incrédula y riendo.

-Te hice venir para hablar contigo más que nada, no puedo bajar porque tengo cosas que hacer aquí, por eso el juicio se retrasará más de lo debido.-Thorin ahora miraba al suelo, estaba como siempre con el aire de majestuosidad, pero ahora también parecía dispuesto a escuchar.

-Nos tienen comiendo escasamente, en paredes frías y ni esta piyama me podrá calentar, no creo que sobrevivamos allá abajo Thorin.-Thalia estaba molesta y estaba haciendo lo posible por gritar.- y Tauriel, no ha comido en días, puede que sea una elfa Thorin ¡pero es mi amiga!-Thalia gritó en susurro.

-Lo sé hermana pero no puedo hacer nada, ni si quiera tenemos suficiente comida aún para nosotros.-Thorin trató de calmarla pero su voz dura solo la hizo enojar más.

-Disculpa Thorin, pero mientras estemos encerrados y no hagas nada por sacarnos de ahí, no me llames así.- Thorin abrió los ojos sorprendido.

-¿Tú crees que no he hecho nada por ayudarte? ¿Después de todo lo que hemos pasado? ¿Me crees capaz de dejarte encerrada o peor… dejar que te ejecuten en el juicio?-Thorin en el fondo estaba herido, por fuera estaba molesto y con la mirada parecía querer golpear a Thalia.

Thalia suspiró sacando todo el aire que quedaba en sus pulmones.- Pienso que no haces lo suficiente, no niegues que te he dejado decepcionado,- Thalia no quiso escuchar más y se giró con la pijama en las manos.- Dile a Dis que gracias por el vestido.- Thalia se escondió entre la oscuridad detrás del trono y de ahí siguió su camino casi invisible para que nadie la viera.

Dis apareció llegando al salón de Thrór, después de escuchar aquella conversación, llegó hasta estar al lado de Thorin y le tocó el hombro con su mano.- Debemos entenderla, lo que siempre ha tenido es que no descansa hasta lograr alguna justicia, aún si ella sale ilesa de este asunto pero los demás no,… es capaz de quedarse con ellos.

-Es lo que más me temo, con mi ayuda solo podría salvarla a ella y no le gustará, siempre ha sido muy justa, a veces llegué a pensar que sería buena reina,… y no lo dudo.-a Dis le sorprendió el comentario de Thorin y abrió los ojos como platos.

-¿Estás pensando en sacarla a ella para que sea la reina de Erebor?-preguntó Dis incrédula y Thorin con su mirada asintió.

-Sería una ventaja para ella, así podría liberar a sus amigos, ella mejoraría muchas cosas, ella sería la mejor Reina Bajo la Montaña que pueda existir.-Dis estaba que no se creía ni media palabra.- Ella tuvo razón en pensar que yo quería que ella fuera la reina.

-Pero no lo haces solo por ella Thorin, lo haces por ti mismo- Thorin evitó la mirada de su molesta hermana- Entiendo que tengas miedo, miedo de ser o no ser como Thrór o incluso de ser mejor rey que él, pero Thalia se sacrificó, casi muere para salvarte la vida, ella desea que tú seas el rey, y yo la apoyo, todos apoyamos eso Thorin, y te diré los mismo que le decías a Thalia: los hijos de Durin no huyen de una batalla, no huyas de ésta que es la más importante Thorin.- ambos recargaron sus cabezas unos instantes, luego se separaron.- Además,… si fuera la Reina tendría que… contraer matrimonio, con algún enano de alto rango… y ambos sabemos que se negará aún más.- Thorin asintió.

-Solo queda a esperar al juicio, si no hay manera de salvarlos a todos, la salvaré a ella y será Reina.- Sentenció Thorin y dejó el salón con Dis a los talones mientras negaba preocupada su cabeza. Pero detrás de todo aquello Thalia se había quedado para escuchar la conversación de sus dos hermanos, temblaba mucho y le faltaba aire, lo más sigilosa posible se encaminó a los escalones y bajó hasta las celdas.

Al llegar a su celda aventó la pijama dentro a través de los barrotes y tomó la cuchara de su bota y abrió con cuidado la celda para luego encerrarse a ella misma.-No puede ser, no puede ser.- Thalia susurraba a toda velocidad.

-¿Qué sucedió?-preguntó Tauriel desde la otra celda recargada en la pared mientras escuchaba la respiración agitada de Thalia.

-Thorin, Thorin…-Thalia trataba de recuperar el aliento- quiere sacarme solo a mí, piensa que no hay manera de sacarnos a todos así que me quiere sacar a mí para que yo sea… la Reina… Bajo… la Montaña-tragó en seco.

-¿Qué?-preguntó Ruby incrédula sin creerse nada.-No lo entiendo, Thorin luchó para recuperar Erebor y reinarlo.

-Sí pero… si yo soy la Reina habría más posibilidades de liberarlos a ustedes, además… Thorin siempre ha pensado que yo sería la mejor Reina de Erebor.-Thalia suspiró y se sentó con la fría pared a su espalda.- Tiene miedo, de no ser un gran rey, pero él es el mejor Rey que Erebor tendrá yo lo sé.

-¿Y qué pasará entonces?-preguntó Ruby.

-Solo podemos esperar hasta el juicio,… pero la verdad… no sé lo que vaya a suceder.-Thalia tenía la piel de gallina y al no querer usar el vestido estando sucia, la usó como manta solo cubriéndose, para luego quedar dormida entre sus pensamientos, ella no quería ser reina porque su hermano debía serlo, además de que tendría que contraer matrimonio con un extraño, separándose para siempre de su amado hobbit.

Un mes después…

Los prisioneros estaban débiles, sucios y hambrientos, no comían lo suficiente, pero en una semana más los salones estarían lo suficientemente listos para llevar a cabo el juicio para decidir su libertad… o su ejecución, Thorin trató de hacer todo lo posible por sacar a Thalia de ahí, pero no logró nada, aún tenía la opción de convertirla la reina, a lo que ella se negaría puesto que nadie ocuparía el lugar mejor que Thorin, Dáin estaba a cargo de supervisar toda la reconstrucción de Erebor y tenía serias pláticas con el consejo real sobre los prisioneros. Todo iba normal hasta que llegaron unos visitantes inesperados.

-Bilbo…-dijo Thorin sorprendido al ver a su amigo hobbit en la entrada de Erebor junto a su sobrino pequeño, la compañía de enanos sonrió y rió, los soldados enanos dejaron entrar a los hobbits, Thorin se acercó y le dio un amistoso abrazo a su amigo, el cual fue correspondido por Bilbo.- Me alegro de que estés aquí, tengo que darte una noticia…

-Lo sé Thorin, Thalia está encerrada y hemos venido para darle apoyo…-dijo Bilbo mientras asentía y Thorin arqueó una ceja.

-¿Cómo lo sabes?-preguntó.

-Yo le envié una carta Thorin.-dijo Dis apareciendo entre los enanos.-Me alegro de conocerlo en persona señor Bolsón.

-El placer es mío mi señora.-dijo Bilbo haciendo una pequeña reverencia y al verlo Frodo lo imitó haciéndolo ver más tierno.

-¿Y quién es él?-preguntó Dis al ver al pequeño hobbit inclinado.

-Él es mi sobrino Frodo Bolsón.-dijo Bilbo señalando a Frodo.

-¿P-podemos ver a… Thalia?- preguntó nervioso y avergonzado Frodo, con mejillas rojas y hombros encogidos, Dis miró a Thorin.

-Será rápido.-dijo Thorin haciéndolos seguirlo y Dis abrió los ojos sorprendida, pensó que no era posible que recibiera visitas, supongo que no le dio importancia.-Dis, guíalos.

Dis asintió y pidió a los hobbits que la siguieran, los llevó hasta los oscuros escalones, empezaron a bajar, y aunque los pies de los hobbits son más grandes, los pies de Frodo ya no aguantaban bajar más, Frodo empezó a cansarse pero recordó las ganas que tenía de ver a su amiga Thalia, Bilbo estaba igual, cuando por fin llegaron empezó a buscarla en las celdas.

-Thalia, alguien vino a verte.-la llamó Dis puesto que ni ella sabía cuál de todas era la celda de Thalia. Bilbo notó que una figura se asomó en una de las celdas pero no era Thalia, era la elfa de cabellos rojos, la vio en la batalla junto con otro elfo que hablaba con Gandalf, también la vio con el rey Thranduil, se preguntó qué hacía ella aquí, también vio que en otra se asomó la cambia pieles Ruby.

-¡Ja! ¡Thalia Bilbo vino a verte!-gritó Ruby mientras sonreía haciendo desbordar su felicidad.

-¿Bilbo?-preguntó una voz entre las sombras, provenía de la celda entre la elfa y Ruby, Bilbo soltó la mano de Frodo y se agachó en la celda donde arrastrándose se acercaba Thalia, Bilbo notó su pelo muy alborotado, su carita con ciertas manchas de polvo y su ropa muy desgastada y arrugada.-Viniste- dijo Thalia mientras se recargó en los barrotes.

-Sí, vine para sacarte de aquí Thalia.-dijo Bilbo tomando una de las frías manos de Thalia, al hacer esto Thalia sonrió más pero luego se puso seria.

-¿Pero cómo?-preguntó.

-Reuniendo testigos Thalia o personas que estén a favor de que tus acciones no fueron un crimen o que fueron para bien.-dijo Dis detrás de Bilbo.

-Pero no son muchos…-dijo Thalia, se notó que estaba dormida y estaba cansada.

-Ya verás que lo lograremos Thalia-dijo Bilbo seguro- no dejaré que te quedes encerrada aquí.

-Thalia.-se acercó Frodo.

-Hola Frodo.-dijo Thalia feliz, sonrió y le tocó las mejillas a Frodo.- No sabes cuánto te extrañé pequeño hobbit.

-Yo también te extrañé mucho Thalia.-dijo Frodo pero luego miró a su izquierda y se acercó a la elfa que tanto le llamó la atención.- ¿Quién eres?- preguntó Frodo curioso.

-Tauriel-respondió la elfa algo apenada.-soy una elfa Silvana.

-Ohh-exclamó sorprendido Frodo.- ¿Eres amiga de Thalia?

-Sí.-respondió Tauriel sonriendo.

-Entonces eres mi amiga.-dijo Frodo asintiendo con la cabeza haciendo reír a Tauriel.

-Hola Bardo.-saludó Bilbo al ver a Bardo asomado desde su celda.

-Bilbo-respondió Bardo asintiendo y correspondiendo el saludo.

-Tenemos que irnos, no deberíamos de estar aquí.-dijo Dis y se dirigió hacia la salida.

-Te sacaré de aquí.-prometió Bilbo.

-¿No te irás esta vez?-preguntó Thalia.

-No lo haré.-Bilbo se acercó y la besó y Thalia le correspondió aunque el beso fue pequeño, pero significó mucho para ambos. Al separarse Bilbo tomó a Frodo de la mano, Frodo se despidió con un movimiento de mano y Thalia se lo devolvió, después sus pisadas desaparecieron mientras subían.

-Vaya, vaya.-decía Ruby mientras reía.

-Cuando salgamos de aquí te voy a traer a Fili.-dijo Thalia hacia Ruby.

-No, no lo hagas.-se quejó Ruby.

-Si es que salimos…-susurró Thalia.

Una semana después…

Thorin le había contado a Bilbo sobre el plan de salvar a Thalia y convertirla en reina, lo cual Bilbo dudó, pues así la perdería pero seguiría viva, prefirió eso que a verla encerrada o ejecutada, los enanos de Erebor y las Colinas de Hierro se preparaban para el juicio junto una parte de la gente del Valle, era en un salón enorme de piedra tallada, el reino se había reparado bastante para ese entonces, sacaron a los prisioneros de las celdas y los encadenaron, rodeados de soldados enanos subieron los escalones y fueron escoltados hasta el salón donde su libertad sería decidida. Thalia observó todos los presentes o más bien los que le importaban, parte de la compañía de enanos, Bilbo y Frodo y al frente en un trono no tan grande como el de Thrór pero que emanaba grandeza, estaba Thorin con Balin y Dwalin, Fili y Kili a su izquierda y con Dis y Dáin a su derecha, luego miró al suelo mientras caminaba para ocultar su pena, los cuatro prisioneros fueron puestos en fila, de izquierda a derecha estaban Tauriel, Thalia, Bardo y Ruby. Un enano empezó a hablar sobre la razón por la cual era el juicio y los cargos, pero Thalia estaba ida en sus pensamientos pero hacía lo posible por mostrarse firme.

-Balin y el testigo que…-preguntó Fili en susurro.

-No ha de tardar.-aseguró Balin.

Thalia seguía hundida en su mente pero las palabras del enano volvían a escucharse-… de los hechos, la culpable deberá exponer información que será deliberada por el consejo.- era el momento para que ella hablara pero Dáin al parecer tomaría el curso del juicio ahora.

-Thalia hija de Thráin, se te ha culpado de haber cometido crímenes contra la corona, tomar gemas que forman parte del tesoro de Thrór y haber huido del reino desafiando órdenes de autoridades superiores a ti,… ¿niegas los cargos?-preguntó Daín y todos esperaron su respuesta.

-No, no niego los actos que he cometido- dijo Thalia firme y segura- sin embargo no considero que mis actos hayan sido para contradecir a mi futuro rey, si hacer tratos con reinos cercanos y buscar el beneficio del reino es un crimen… que me encierren si lo consideran, así mi conciencia estará limpia.-dejó pensando a los presentes con esa respuesta, Thalia no temía de decir la verdad, pero temía que no podría ser suficiente.

Cuando el enano empezó a hablar se escuchó un cuerno, no era de enanos o de orcos, era de elfos. Soldados enanos fueron a la entrada, Thorin se levantó dejando a Dáin a cargo del juicio, Dis se fue con Thorin a la entrada, ahí se encontraba el gran rey elfo Thranduil, venía con unos cuantos soldados elfos. Thorin se acercó y exigió una explicación a su inesperada llegada.

-Me había sido informado de que la princesa Thalia y una elfa de mi reino se encontraban siendo juzgadas el día de hoy y se requería mi presencia.-explicó Thranduil con aire tranquilo y superior.

-No necesitamos su…-Thorin fue interrumpido.

-Llega justo a tiempo mi señor Thranduil.-dijo Dis y Thranduil inclinó su cabeza, Dis puso una mano en el hombro de Thorin.- Le pedí al señor elfo que nos ayudara a liberar a Thalia.

-No necesitamos la ayuda de un elfo.-se quejó Thorin con Dis.

-Sí, lo necesitamos Thorin, además él está involucrado en el asunto.-repuso Dis, Thorin suspiró enojado y lo dejó pasar, volvieron al salón donde estaba el juicio, todos se sorprendieron al ver a Thranduil, sobre todo Thalia, Thranduil le dedicó una mirada de saludo inclinando ligeramente la cabeza, Thalia le correspondió.

-Tío Bilbo, ¿quién es él?- preguntó en voz baja Frodo a Bilbo.

-Él es Thranduil Frodo, rey elfo del Bosque Negro.-respondió Bilbo a su asombrado sobrino quien en respuesta abrió la boca sin creerlo mientras veía como Thranduil se ponía de pie a unos metros del trono de Thorin para observar el juicio.

Dáin buscó explicación con la mirada hacia Thorin- El rey Thranduil ha venido para participar en el juicio a favor de la liberación de los prisioneros.-explicó en general Thorin y Dáin hizo notar su desaprobación negando con la cabeza.

Siguieron explicando las leyes y los castigos para los prisioneros haciendo tragar en seco a Thalia y a Bilbo, también se dió a conocer por qué deberían ser encerrados eternamente y mientras más hablaban menos oportunidad había de salvarlos. Cuando todo parecía perdido…

-Me temo que no hay más por…-decía Dáin cuando alguien lo interrumpió.

-Me presento como testigo a favor de la liberación de los prisioneros… Gandalf el Gris.- Gandalf apareció entrando y poniéndose a la vista de todos en frente de los prisioneros.

-Ya llegó.-sonrió Balin sacando el aire que le quedaba y asintiendo con la cabeza.

-Gandalf el Gris.-dijo Dáin.- Creo que se te está haciendo costumbre en interrumpir en mis asuntos.

-Éste es un asunto de Erebor y su rey- lo calló Gandalf- Me he tomado la libertad de traer a dos amigos más a favor.-dijo Gandalf e inmediatamente aparecieron más, Beorn el cambia pieles y Ragadast el Pardo- ¿Desde cuándo la familia es menos importante que unas simples reglas Thorin hijo de Thráin?- Thorin quedó estupefacto.

-He hecho este juicio precisamente para salvarla.-se defendió Thorin.

-Pero la ley dice claramente- empezó Dáin- que cualquier acto cometido por un miembro del consejo real cometido a espaldas del mismo, recibirá un castigo.

-Si es necesario la ley puede cambiarse.-dijo Thorin y Dáin lo miró sin creerlo.

-Si la ley se puede cambiar no habría un orden ni respeto, así cualquiera haría cualquier cosa a espaldas de a quien le debe su lealtad y respeto.-se quejó Dáin.- Ahora, no hay que olvidar que robó parte del tesoro de Thrór.

-Esas gemas no forman parte del tesoro de mi abuelo, ya no, le pertenecen al Rey Thranduil- dijo Thalia.

-Hablarás cuando se te pida.-le ordenó Dáin.

-Ella hablará cuando pueda dar cualquier información para defenderse.- calló Thorin a Dáin y Thalia le guiñó el ojo.

-¿Es que has perdido la cabeza? ¡Ella te robó!-gritó Dáin enojado.

-Debo recordar que la princesa, mucho antes de cometer los crímenes que ustedes juzgan, ya me había prometido devolverme las reliquias de mi pueblo, así que no es del todo un crimen, las gemas jamás habían sido parte del tesoro de Thrór.-Thranduil habló por primera vez desde que llegó al salón.

-¿Y qué hay sobre los otros tres?-preguntó Dáin.

-Cuando salí de Erebor la cambia pieles Ruby se ofreció a acompañarme, puesto que quería salir y partir a otro lugar, ella no colaboró en tomar las gemas, al igual que la elfa Tauriel.-explicó Thalia.

-Pero ocultaron sus actos princesa- dijo Dáin pero con cierto tono de burla e ironía.- al igual que el señor del Valle.- ¿O usted lo niega?

-No niego en haber colaborado en un intento de tregua con el Rey Thranduil.- respondió Bardo y miró al elfo.- ¿No es así?

-El intento habrá sido exitosa… si existe la liberación de la princesa.-sentenció Thranduil y eso dejó en claro un voto para liberar a Thalia, quién le sonrió al elfo y este solo bajo los ojos como una pequeña reverencia.

-Hay otra opción…-empezó Thorin.

-Thorin, no lo hagas.-rogó Dis a su lado.

-Hay suficiente poder para liberar a la princesa, pero solo a ella y…-Thorin fue interrumpido.

-Perdóname mi hermano, pero si no puedes liberarnos a los cuatro, no me liberes solo a mí, yo soy la que planeó los actos a los que se les ha juzgado como crímenes y ellos tres me han ayudado, los cuatro seremos liberados o encerrados.-dijo Thalia rechazando la idea de Thorin sobre ser la Reina y Thorin entendió el mensaje.

-Es cierto que cuando un miembro del consejo real comete actos a espaldas de éste mismo, se considera traición pero solo si es para perjudicar a la corona o para buscar y arrebatar el cargo real, -empezó Gandalf al ver que nadie decía nada- los actos cometidos por los prisioneros fueron para beneficio del reino, su princesa logró lo que ningún enano había logrado en años, una tregua con los elfos del Bosque Negro y su rey, además desde hace tiempo las gemas se habían declarado anteriormente como propiedad del Rey Thranduil, y bien, el acto del señor del Valle, la cambia pieles y la elfa fue nada más y nada menos en colaborar en este acto que solo facilitó la relación entre los reinos,… y si hay algún crimen aquí es el de haber juzgado y castigado los actos que buscaron el beneficio del reino olvidando las diferencias entre las razas.- se escucharon murmullos en el salón, Thorin se levantó pero Dis lo detuvo.

-Creo que hemos cometido ciertas equivocaciones con los acusados- empezó a decir un lord enano entre varios mientras se levantó- debo admitir que no me agradan mucho los elfos que digamos, pero la princesa ha logrado una tregua, sino podemos ganar en definitiva una batalla con los elfos por lo menos hemos conseguido un enemigo menos, así estamos en contra del mismo enemigo que son los orcos y la oscuridad en la Tierra Media, justo como sucedió en la última batalla.-terminó de decir el enano y muchos empezaron asentir.

-Aquellos que estén a favor de retirar los cargos en contra de los prisioneros.-dijo Dis en voz alta y los primeros en levantar la mano fueron los de la compañía y de ahí todos los presentes a excepción de los elfos pero Thranduil le dirigió una mirada a Dis y asintió.

-Los cargos son anulados, los prisioneros quedan libres.-sentenció Thorin y se escucharon risas de parte de la compañía, Thalia rió y los soldados enanos les quitaron las cadenas a los cuatro, Thalia corrió y abrazó a Gandalf.

-Me salvaste en el último momento.-dijo Thalia sonriéndole a Gandalf.

-Como siempre.-respondió él devolviendo la sonrisa.

Rato después, ya aseados y con ropa nueva, los cuatro antiguos prisioneros se reunieron en la entrada de Erebor con sus seres queridos, Dis había traído a los hijos de Bardo, éste último se acercó y se reunió con ellos, Thalia corrió y se reunió con sus dos hobbits abrazando a ambos y llenándolos de besos, Tauriel llegó y abrazó a Kili y éste le dio un beso sorpresa haciéndola sonreír, Ruby se acercó y en su tiempo en Erebor se había hecho amiga de los enanos de la compañía en especial de Ori, Dori y Nori, los abrazó y se topó con Fili detrás, le entraron nervios y solo se dieron la mano mientras Ruby se ponía… del color de un rubí. Pasaron unos días hasta que llegó el momento de la coronación.