Hola! perdón la tardanza pero estuve fuera de casa pero regresé! lamento decir que son los últimos PERO he estado preparando una sorpresa para ustedes, por lo cuál me tardaré poquito, casi nada. Likarian: Como dije esto no ha terminado así que estate al pendiente con esos dos loquillos que aún tienen más por pasar en su amor :3, también aparecerá una nueva OC y espero que les agrade. El Hobbit le pertenece a J. R. R. Tolkien y los OC y ésta continuación es mía.

Capítulo 26 "Bailes, canciones y charlas"

Dis andaba por los pasillos muy temprano por la mañana con un regalo en sus manos hasta llegar a la habitación de Thalia quien daba vueltas y la cambia pieles Ruby estaba tumbada en la cama.

-Mi señora Dis, le tengo que pedir ayuda con cierta mestiza.-dijo Ruby sentándose en la cama al ver a Dis entrar.

-¿Qué pasa?-preguntó Dis con una ceja levantada.

-No voy a ir a la coronación ni mucho menos al baile.-negó Thalia cruzándose de brazos y recargándose en la pared.

-Debes ir, eres la princesa y la salvadora del linaje Durin.-insistió Ruby- hasta yo voy a ir.

-¿Por qué no quieres ir Thalia?- preguntó Dis a su hermana.

-Porque no…- Thalia miró con curiosidad lo que cargaba Dis.- ¿Qué es eso?

-Un regalo para ti.- Dis extendió el gran vestido en la cama, Ruby abrió la boca sorprendida, era un vestido azul marino con unas telas debajo azul un poco más claro, con bordes plateados, largo hasta el suelo y mangas pegadas hasta el codo y de ahí eran anchas, un vestido digno de una princesa.- lo mandé a hacer para ti.

-Dis no tenías que…- empezó Thalia que también se hallaba sorprendida por la belleza del vestido.

-Basta, vas a ir al baile, todos estarán esperando al rey, a sus hermanas y a sus sobrinos.- dijo Dis sonriéndole y tomándola de los hombros.

-Es que yo… no sé bailar- confesó Thalia.- Ni Ruby.

-Les enseñaré – dijo Dis – pero antes que nada, se debe aprender a bailar con el vestido puesto, así que vamos a bañarlas.

Dis preparó el baño en el mismo cuarto primero para Ruby que estaba teniendo problemas, empezaban realmente los últimos días como cambia pieles, sus rasgos de lobo iban a empezar a ser más notorios por última vez, tenía el pelo más alborotado que nunca, la nariz volvió a tener la mancha marrón haciendo parecer la punta de la nariz muy redonda, sus brazos tenían más pelo de lo normal, y era más alta que Thorin o Dwalin por unos cuatro o cinco centímetros, es decir, más alta que cualquiera que estaba ahí.

Entre jalones de Dis y Thalia lavaron el cabello de Ruby quien se quejaba por el dolor de los jalones y los pelos que lograban quitarle, también le ayudaron con los brazos y la espalda, las piernas se las lavó sola ya que negó a que la tocaran aún más aunque fueran mujeres, al final aún con todo el pelo de más que tenía, quedó limpia y lista para envolverse en una toalla y esperar a que medio secara el pelo, mientras tanto Dis y Thalia prepararon otro baño para Thalia quien se bañó un poco más rápido por el tiempo escaso, envueltas Ruby y Thalia en toallas esperaron a Dis quien se metió a bañar al último, la hermana mayor se vistió y se peinó con un vestido azul con bordes dorados, era largo y parecido al de Thalia a excepción de la talla, el de Dis era más ancho y tenía más dorado, su pelo se lo peinó el dos pequeñas trenzas que se unían.

A Thalia la peinó más sencilla, dos mechones de cada sien unidos para luego darles vueltas para que quedaran enrolladas, en cambio a Ruby para que no se esponjara más el pelo, de cada sien Dis tomó dos mechones más gruesos, en cada mechón hizo una trenza, aunque el pelo de Ruby no era tan largo como el de Thalia, ambas trenzas lograban dar la vuelta a la cabeza de Ruby, las puntas las amarró a un mechón suelto de cada lado, quedando una diadema de trenzas, el vestido de Ruby era marrón con bordes dorados, sin embargo era lo suficientemente sencillo para ella.

Tras unas horas, Ruby y Thalia estaban al menos con unos cuantos pasos de baile aprendidos, sin embargo no eran las únicas que habían practicado, Thorin también preparó a sus sobrinos, la diferencia era que ellos ya sabían lo básico, no había que hacer tanto trabajo con ellos, los salones ya habían estado reconstruyéndose durante todo ese mes, así que todo estaba listo, Gandalf, Ragadast y Beorn se habían quedado en Dale para la coronación, Ragadast y Beorn se quedaron principalmente por Thalia y Ruby más que nada, Gandalf por ambas y por la compañía de Escudo de Roble, Gandalf dirigiría la coronación por petición de Thorin, que había cedido ante las súplicas de Thalia, Bilbo y Frodo también se quedaron pero en Dale en casa de Bardo, que se habían hecho buenos amigos después de todo.

Ya era hora, era medio día, el salón estaba listo, con listones y banderas, era llamada La Cámara de Thrór, en la cámara al frente se hallaba un trono, tan grande y majestuoso como el que se hallaba en el gran salón de Thrór, solo que éste sería para la coronación, los enanos de Ered Luin y las Colinas de Hierro estaban formados en dos partes de la cámara muy anchas abriendo un pasillo con una alfombra roja, en frente del trono se hallaba Gandalf, esperando a la realeza, un poco a su derecha se hallaban unos 5 enanos de Ered Luin y Dáin, con almohadas de terciopelo con coronas de oro en cada una, en la esquina izquierda de Gandalf, se hallaba un invitado de último momento, el Rey Thranduil con quien ya había firmado un tratado de paz entre ambos reinos por la devolución de las gemas de Lasgalen al elfo, pero lo que más extrañaba era cierto elfo que estaba a un lado de Thranduil, Légolas Thranduilion. Tauriel, Ruby, Bilbo y Frodo estaban junto con la compañía al frente de los enanos que sostenían las coronas y detrás de la compañía estaban Beorn y Ragadast. Bardo, señor del Valle y su familia junto con algunas personas del Valle estaban del otro lado.

Las trompetas empezaron a sonar anunciando la llegada de la realeza, primero estaban Fili y Kili, con trajes marrón y azul, dignos príncipes, llegaron hasta el frente y se hincaron frente a Gandalf, dos enanos se acercaron, primero Gandalf tomó en sus manos una corona de oro algo grande, se la puso a Fili, después tomó una igual a la primera, pero era de plata y se la puso a Kili.- He aquí los príncipes de Erebor, quienes marcan el linaje Durin.- anunció el mago y se oyeron aplausos por unos segundos, Kili y Fili subieron más al frente y se giraron para tener al público de frente.

Luego venían Dis y Thalia, Bilbo estaba pasmado al ver la belleza de Thalia mientras que Frodo tenía la boca en una O, ambas llegaron al frente y también se hincaron pero más femeninas, Gandalf tomó una tiara de oro y se la puso a Dis, luego tomó otra tiara igual pero de plata y se la colocó a Thalia.- He aquí las princesas de Erebor, raíces del linaje Durin.

Por último, apareció Thorin, todos lo miraban con admiración, vestido con un traje azul marino, bordes plateados y dorados, la capa era de un negro terciopelo, se hincó una vez en el frente.

-Thorin, hijo de Thráin, hijo de Thrór.- empezó Gandalf mientras tomaba la corona en sus manos, una gran corona de plata y oro, la más grande de todas las coronas, la que marcaba un líder, la alzó frente al público.- ¿Juras proteger al reino de Erebor, tanto sus habitantes como sus riquezas?

-Lo juro.- Thalia pudo observar desde su lugar nerviosismo y miedo en lo profundo de los ojos de Thorin, pero él no cedía ante ello y eso hacía que lo admirara más.

-¿Juras compartir las riquezas de Erebor con el reino y con reinos vecinos y así hallar la paz en tu reino?- Gandalf esperó la respuesta.

-Lo juro.- Gandalf colocó la gran corona en la cabeza de Thorin, éste alzó la vista.

-¡Comienzan ahora los días del Rey Bajo la Montaña!- anunció Gandalf, Thorin se levantó y se puso en más al frente, Gandalf bajó los escalones para admirar a sus recién coronados, Thorin frente al trono, a su derecha Dis y Thalia y unos metros más alejado, Dáin; a su izquierda estaban Fili y Kili. Después de tantos aplausos hombres y enanos empezaron a cantar:

¡El Rey bajo la Montaña,
el Rey de piedra tallada,
el señor de fuentes de plata,
regresará a sus tierras!

Sostendrán alta la corona,
tañerán otra vez el arpa,
cantarán otra vez las canciones,
habrá ecos de oro en las salas.
Los bosques ondularán en montañas,
y las hierbas a la luz del sol;
y las riquezas manarán en fuentes,
y los ríos en corrientes doradas.

¡Alborozados correrán los ríos,
los lagos brillarán como llamas,
cesarán los dolores y las penas,
cuando regrese el Rey de la Montaña!

Después de aplausos y de haber terminado de cantar la canción, empezaron a reunir las mesas y las sillas, solo los coronados permanecieron donde mismo, entre el acomodo de las mesas y sillas, Ruby se acercó a saludar a su amigo Radagast y a su "tío" Beorn, Bilbo los observó de lejos, luego se fijó en que la elfa Tauriel se hallaba en una esquina con las mejillas rojas, jamás se imaginó ver a una elfa valiente de esa manera, Bilbo dejó a Frodo con Balin, y se acercó a la elfa.

-Discúlpeme señorita, pero ¿por qué no se une a nosotros?-preguntó Bilbo como siempre, curioso.

-Creo que aún no soy bien vista entre los enanos.-respondió apenada Tauriel.

-¿Y cómo es que usted está aquí?-preguntó Bilbo.

-Thalia, Kili y su hermano Fili lograron hacer un acuerdo con el rey para dejarme hospedar aquí junto con Ruby.-respondió.

-Bueno, entonces si el rey ha accedido a que usted se quede aquí no creo que tenga problema, debería venir con nosotros, después de todo usted es amiga de la princesa y el príncipe.- sonrió Bilbo y la elfa sonrió y lo acompañó.

-¿Estás lista?- preguntó en bajo Dis a Thalia.

-¿Para qué?- preguntó Thalia confundida.

-Para el baile.- respondió Dis tranquila.

-¿Cuál baile?- preguntó Thalia con el presentimiento de que Dis se refería a un baile en específico.

-El que vas a bailar con Thorin en unos instantes.- Thalia miró que aunque se acomodaban las mesas, dejaban cierto espacio en el centro, como una pista de baile.- Es tradición que el rey baile primero con su esposa, hija o en este caso hermanas, pero como tú eres la menor serás la primera.- Thalia abrió los ojos de par en par.

-No me dijiste.- se quejó Thalia asustada, viendo que ya habían terminado el acomodo del lugar y habían enanos preparándose a tocar música.

-Lo sé, si te lo hubiera dicho te habrías negado más.-confesó Dis, la música empezó a sonar y a Thalia le faltaba el aire, Thorin pasó por enfrente de Dis para extenderle la mano a Thalia.

-Sería un placer bailar contigo esta pieza hermana mía.-dijo Thorin, Dis empujó a Thalia por la espalda para que tomara su mano.

-P-per…- Thorin no le dio tiempo de responder y la guió hasta el centro de la cámara mientras Thorin puso una mano en la cintura de Thalia y en la otra ambas manos derechas se unían.- Thorin, yo no sé bailar.- le susurró Thalia a Thorin.

-¿Crees que no lo sé?- preguntó Thorin con un fantasma de sonrisa en su rostro, Thaia lo miró sorprendida- Solo sígueme, esto está en tu sangre, no te costará trabajo.

Thalia no se tranquilizó con ello, pero trató de hacerlo y no dejar que el miedo la dominara, un paso atrás, otro adelante, luego un giro, "tal vez Thorin tiene razón" pensó "lo llevo en la sangre", puesto que después de un rato podía seguirle el paso a su hermano, después bailó con Fili y Kili mientras muchos se unían, claro que con aquellos hermanos era más juego y bromas que un baile formal.

Pero en una esquina del salón una cambia pieles se encontraba sola y aburrida, con un milagro Kili había sacado a Tauriel a bailar aún con el disgusto de algunos enanos, dejando a Ruby sola y provocando su huida hacia otra parte de Erebor que se encontraba sola, hasta que el enano que menos quería ver apareció.

-Si vas a pedirme que baile contigo prepárate para decepcionarte.- dijo Ruby a la defensiva.

-De hecho vine por otra razón.- mintió Fili, en parte iba también a sacarla a bailar.

-¿Para qué?- preguntó Ruby sin interés notorio.

-Una buena charla.-respondió sin pena.

-¿Una buena charla?- preguntó Ruby con cierto tono de burla.

-Una buena charla empieza una buena relación.-aclaró el enano.

-Yo no tengo buenas relaciones con enanos.-dijo Ruby.

-Eso lo sabrías si trataras con enanos.- dijo Fili y Ruby se sonrojo.- ¿o me equivoco en saber que soy el primer enano con el que hablas?

-Tú ganas.- se rindió Ruby después de un largo silencio.- pero la verdad nunca he sido buena haciendo amistades, solo con gente más… amable, que sea muy fácil de hablar, que sea más dulce o amigable que yo.

-Thalia no es tan dulce cuando recién la conoces.- corrigió Fili riendo.

-Pero ella es mi familia al igual que Beorn, pero por ejemplo, Bilbo, y con Tauriel porque cuando quieres hablar con ella es fácil, yo hablo y ella escucha, así de fácil, además…

-¿Además?-insistió Fili al ver que quedó un rato sin hablar.

-Nada, solo eso.-mintió la castaña.

-Entonces no soy fácil de tratar.-dijo Fili con una ceja arqueada.

-No, porque tú eres… eres… muy… vanidoso.

-¿Vanidoso yo?- preguntó Fili- admito que soy el heredero al trono pero eso no me hace vanidoso, yo pienso que te pones nerviosa cuando te hablo porque soy un enano muy guapo.- Ruby lo miró con una extraña cara y Fili entendió.- Está bien, soy un poco vanidoso, pero solo un poco y tu eres… muy orgullosa la verdad.

-¡JA! Orgullosa –exclamó Ruby- yo solo no respondo ante palabras de alguien que aunque puede pensar en los demás, siempre va a considerarse a sí mismo, eres un canalla.- Ruby susurró lo último pero cerca de Fili.

-Y tú una odiosa.- dijo Fili, pero lo decía más para molestarla.- a una odiosa siempre le gustan los canallas.- Ruby abrió la boca para decir algo pero se calló, hasta que volvió a hablar.

-¿Ves por qué no me gusta hablar contigo enano? ¡Canalla! – gritó Ruby enojada y roja saliendo del lugar, dejando atrás un Fili que sonreía victorioso.

Ruby gruñía sintiéndose a punto de transformarse, pero trató de calmarse, no era buena idea ser un lobo en medio de una fiesta, solo él había logrado sacarla de sus casillas, pero lo peor… era que en el fondo,… le gustaba la sensación. Regresó al salón de baile, donde se encontró con una sorpresa que la hizo reír de felicidad.

Bilbo y Thalia bailaban entre los demás enanos y enanas que bailaban, bailaban como si lo hubieran ensayado, como si les saliera del corazón, que era lo que estaba pasando. Ruby miró hacia otro extremo del salón, encontró a Thorin en el trono, que observaba la escena con cierta duda, pero en lo más profundo de su mirada se veía felicidad, también estaban Dis y Balin quienes sonreían y reían al verlos.

Entre tantos movimientos de baile, Thalia había visto algo peculiar que la hizo reír.- Bilbo.- El hobbit volteó a ver a Thalia, puesto que él se había distraído viendo a Kili bailar con Tauriel, la elfa estaba un poco sonrojada, puesto que ella no bailaba como Kili acostumbraba, sin embargo hacía su mejor esfuerzo.- Mira allá.- Thalia señaló con la cabeza hacia un lado del salón, en una mesa donde estaban los enanos Bifur, Bofur y Bombur.

Frodo estaba sentado en una silla de la mesa, pero estaba viendo hacia otro lado ignorando a los enanos que lo cuidaban y hablaban sin cesar en especial Bofur, ya que Bifur solo hacía expresiones y señas para responder, Bilbo siguió con la mirada la dirección en que su pequeño sobrino miraba, una niña enana estaba parada en una esquina, estaba sola y con cierta timidez en ella.

Bilbo miró de nuevo a Thalia desconcertado.- deberías ir con él.- sugirió Thalia sonriendo, cuando el hobbit iba a protestar Thalia le plantó un beso en su mejilla haciéndolo asentir varias veces y dirigirse a donde estaba su pequeño sobrino.

-Te veo un poco nervioso Frodo.- dijo Bilbo poniéndose de un lado de la silla de Frodo quién se resaltó al oír la voz de su tío.

-¿Tío?- preguntó Frodo sonrojado.

-Deberías acercarte, se ve muy sola.-sugirió Bilbo mientras se dirigía con la mirada hacia la pequeña.

-Tío, ¿cómo hablaron por primera vez tú y Thalia?- preguntó Frodo.

"Me dio un pañuelo para la nariz" pensó el hobbit pero decirlo no era del todo conveniente para animar a su sobrino.- Solo empieza una charla normal Frodo, pregúntale algo sobre ella, háblale como hablaste con la elfa Tauriel, solo que más.

Frodo tragó saliva, Bilbo se fue hacia otro lado para dejar a Frodo sin público cerca, levantándose de la silla y estirándose mientras tomaba aire, el pequeño hobbit se armó de valor y camino hacia donde se encontraba la niña quién miró hacia otro lado al darse cuenta del hobbit que se acercaba.

-Hola.-saludó Frodo.

-Hola.-susurró la niña, era de cabellos castaños con algunos mechones rubios y con ojos de color almendra que dejaban a la vista su timidez y era de la misma estatura que Frodo, quizá unos centímetros más alta.

-¿Cómo te llamas?-preguntó Frodo.

-Dalia.- contestó la pequeña.

-Gusto en conocerte Dalia- dijo Frodo un poco más animado.- soy Frodo Bolsón de la Comarca.

-¿La Comarca?- preguntó Dalia mostrando ahora más interés.

-Sí, está al oeste de Bree, en Arda, ahí vivimos nosotros los hobbits.-contestó Frodo.

-Nunca he ido ahí.-dijo la niña.- y nunca ví a unos hobbits.

-Espero que algún día vayas, es muy hermoso, y sí, soy un hobbit, somos muy pequeños, a veces más que los enanos y tenemos pies grandes y peludos- la niña rió ante lo último- también tenemos orejas en punta y más anchas que los elfos. Y tú eres una enana por lo que veo.

-Sí, bueno… en parte, mi madre era humana y mi padre un enano.- contesto Dalia algo apenada.

-¡¿En serio?!- se emocionó Frodo- Thalia es mi amiga y también es humana y enana.

-¿Hablas de la princesa Thalia?-preguntó asombrada la niña.

-Sí, soy amigo de ella y mi tío está enamorado de ella.- dijo Frodo sin temer a que alguien escuchara.- y ella de él, aunque dijo mi tío que le llaman mestiza por ser las dos razas.- Frodo sonrió.

-Entonces soy mestiza.- dijo Dalia.

-Sí lo eres.- asintió Frodo.

Frodo sacó todos sus intentos para seguir hablando con Dalia, supo que era una mestiza, su madre era del Valle y su padre de Erebor, pero Dalia nació en Ered Luin, resultó que su padre era un soldado de Erebor pero trabajó como herrero en Ered Luin, pero tristemente su madre había fallecido por enfermedad cuando Dalia era aún más pequeña y apenas comenzaba a caminar. Eso entristeció a Frodo y trató de comprenderla contándole que sus padres también habían muerto hace poco. Pero después sacaron más temas del que hablar charlando toda la noche hasta que Bilbo fue a buscarlo para dormir, rato después también se llevaron a Dalia, pero ambos habían entablado una nueva amistad.

Thalia había aprovechado para ir a saludar al rey Thranduil por haber llegado a su juicio y a la coronación.

-Admito que dude bastante incluso mientras me encaminaba hacia Erebor- admitió Thranduil- pero recordé que usted me ha hecho ver nuevas cosas, me devolvió las gemas de mi difunta esposa también y eso vale mucho para mí.- decía Thranduil.

-Bueno, permítame decirle otra cosa: su esposa no le dejó las gemas en este mundo.- Thranduil levantó una ceja- Su esposa le dejó a su hijo.- Thranduil asintió y vio a lo lejos como Légolas hablaba con Tauriel mientras Kili los veía algo celoso.

-Lo sé princesa, me lo ha hecho saber Gandalf, y también por eso me quedé en la batalla antes de irme.- dijo Thranduil.

-Me alegro señor Thranduil.-le dijo Thalia con una sonrisa.- Espero volver a vernos en un futuro.- se despidió Thalia.

-Así lo espero yo también Tauran. – dijo Thranduil y Thalia sonrió más, para luego ir entre los enanos y algunos humanos que bailaban para llegar a la entrada del salón, afuera mientras seguía a alguien.

-¿Te vas tan pronto?-preguntó Thalia a aquel elfo.

-Solo he venido a despedirme de Tauriel.- dijo Légolas de espaldas, pero no sonaba más arrogante, sonaba diferente, cambiado.

-La verdad Légolas Hoja Verde, no creo que lo que sentías por ella haya sido amor.- dijo Thalia.

-Empiezo a pensarlo también, aun así la extrañaré.- confesó Légolas mientras se volteaba en dirección a Thalia.

-Tranquilo, me encargaré de que sea bien tratada, y estará bien aquí.- prometió Thalia.

-Gracias.- dijo Légolas, ahora Thalia lo veía diferente, amable y sobre todo, tratando de buscar algo mejor, sentía que debía encontrar su lugar, lo buscaba.

-Légolas.- llamó Thalia antes de que el elfo se fuera.- Te has perdido Hoja Verde, pero te aseguro que te encontrarás algún día.- Légolas le sonrió y se dirigió hacia las afueras de Erebor.

Más tarde…

En la oscuridad de la noche, Thalia ya en ropa para dormir, caminó a escondidas hasta el sauce que aún se encontraba en aquel balcón, se recargó en el barandal a un lado de la cambia pieles Ruby.- Disfrutaste de tu coronación ¿verdad?- preguntó Ruby riendo.- en especial el baile.

-La verdad sí, -sonrió- hasta que me di cuenta que es lo mejor que me puedo quedar.-dijo Thalia para luego borrar la sonrisa.

-¿Aún piensas en que debes quedarte?-preguntó Ruby sin entender.

-Bilbo jamás dejaría la Comarca y aún si lo hiciera no quiero apartarlo de su casa, su hogar.- dijo Thalia segura de lo último.

-Sí es cierto, pero no puedes solo dejarlo ir Thalia.- dijo Ruby y Thalia solo calló.- Tienes todo para irte ¿sabes? Eres la princesa pero más que nada, eres la que salvó el linaje Durin, salvaste al rey y a los príncipes, arriesgaste tu vida en ello, formaste una alianza con los elfos del Bosque Negro. Y hoy vi que el pueblo si te admira y adora por ello,… si quieres algo solo pídelo, y se te entregará con gusto.- dijo Ruby y Thalia se dio cuenta de que tenía razón, pero ahí también estaba su familia, a la que daría todo por ellos incluso su amor propio.

-Has crecido- dijo Thalia sonriendo y viendo al horizonte.

-Lo sé, ahora estoy a muy poco de estar a la altura de Tauriel, aunque pronto me bajaré hasta un poco hasta estar como el enano Dwalin.- dijo Ruby y Thalia rió.

-Me refiero a que has madurado, pero sí, también eres más alta.-dijo Thalia.

A la mañana siguiente…

Thalia corría por los pasillos a lado de Dis, quien había ido a buscarla para avisarle que Ruby la necesitaba urgentemente, al llegar a la habitación de Ruby, encontró a Tauriel enfrente de la puerta del baño.

-¿Qué pasa?- preguntó Thalia.

-Se encerró y no quiere salir.- respondió la elfa.

-¿Ruby? ¿Qué tienes?- preguntó Thalia un poco más fuerte para que se escuchara al otro lado de la puerta.

-¡Váyanse!- gritó Ruby desde el otro lado algo desesperada.

-¿No dijiste que me necesitaba? –preguntó Thalia a Dis quien regresó de cerrar la puerta de la habitación.

-Sí pero no te había llamado.-respondió Dis pero tenía razón.

-Ruby abre la puerta por favor.-suplicó Thalia, después de un silencio la puerta se abrió dejando ver a Ruby pero no parecía del todo ella.

Ruby era igual de alta que Tauriel, pero su pelo estaba, además de enredado, como si tuviera aún más pelo, y sus brazos tenían aún más pelo, sus dedos tenían pelo y estaban más anchos, su cara había también más pelo, tenía en sus mejillas y de su nariz negra y redonda, bajaba una línea hasta su labio, sus ojos estaban algo rasgados, y lo que más llamaba la atención era que cuando Ruby se atrevió a salir del baño y cerrar la puerta, se notó su cola, era una cola de lobo, al parecer Ruby se había hecho un hoyo en sus pantalones para dejar salir su cola, ya que en la cama había un cuchillo.

Thalia estaba estupefacta al ver a Ruby en ese estado, jamás imaginó verla así. –Lo sé, me veo horrenda, ser cambia pieles jamás me hizo sentir así de mal.- Ruby estaba totalmente triste y desesperada, entre todas trataron de calmarla pero solo lograron que se volviera a encerrar.

-Dejémosla, necesita tiempo.- dijo Dis a Thalia y las tres salieron de la habitación de la cambia pieles que seguía encerrada.

El resto del día fue atareado, sobre todo para el Rey Thorin y sus hermanas, sus sobrinos también un poco, aunque uno de ellos se daba una escapada para estar con la elfa que amaba cada vez más, Dwalin por sus habilidades en armas estaba encargado de reforzar a los soldados de Erebor junto con algunos de las Colinas de Hierro, Dáin seguía ahí y eso molestaba a Thalia, Thorin debía estar presente entre ellos para lograr calmar a los rivales, pero lo que en realidad calmaba a la princesa Thalia era la presencia del saqueador, quien seguía como huésped junto a Frodo, quien lograba encontrar a su nueva amiga Dalia y jugar con ella, lo que ponía nervioso a Bilbo.

El día pudo haber seguido normal a pesar de la ausencia de Ruby, hasta que escucharon un cuerno de orcos, un ejército de orcos, huargos y trasgos se acercaba por los grandes hoyos que seguían presentes por la anterior batalla, El Rey pelearía, por supuesto, al igual que sus sobrinos, sus hermanas se quedarían dentro del reino en un refugio que habían construido junto con los huéspedes, entre filas y ordenes en lengua enana, los enanos combatían a los orcos, que venían de otras tierras de orcos que se encontraban cercanos.

Thorin luchaba contra un orco, pero al estar también al cuidado de sus sobrinos, se distrajo y el orco lo desarmó, pero un cuchillo que había sido lanzado mató al orco, por un instante Thorin creyó que era de Fili, pero resultó ser de Thalia.

-¿Qué haces aquí? Te dije que te quedaras en el refugio.- dijo Thorin aunque en el fondo supo que en algún momento su hermana menor aparecería.

-Tengo que estar presente para salvarte mi hermano.- dijo riendo Thalia mientras empuñaba mejor su espada para matar a otro orco que se acercaba a Thorin.- Eres muy distraído.

Thorin rodó los ojos y levantó su espada para seguir combatiendo, para mantener a su familia cerca, Thorin ordenó que Fili, Kili y Thalia pelearan cerca de él, en un círculo, de la nada cuando Kili estaba por matar a un orco que se aproximaba a él, una flecha atravesó a la horrible criatura, Tauriel rodó y mataba a cualquier orco que se le atravesara.

-Supuse que querrías verla de nuevo.-sonrió Thalia al igual que Kili.

Combatían y aunque Thorin se desconcertó con la elfa, le permitió seguir ahí ya que era buena en batalla y no discutiría en medio de la lucha, peleaban, cortaban cuellos y salpicaban sangre, aunque no había gran pérdida aún, Fili mató a dos orcos pero un huargo de la nada apareció y le rasgo el brazo que sostenía la espada.

-¡Fili!- gritó Thorin al ver a su sobrino mayor en una roca grande con una mano sobre el brazo herido, el huargo saboreaba a su presa y le iba a atacar para comerlo vivo.

Fue entonces que Thalia vio a un rostro peludo muy conocido, Ruby corría a toda velocidad, cuando llegó a lo alto de la piedra donde Fili se recargaba dio un salto y se transformó en lobo rompiendo sus ropas, pero en un lobo más grande que la última vez, rodó por encima del huargo, se levantaba y con sus fuertes garras arañaba al huargo provocando chillidos y rasguños, de un mordisco Ruby mató al huargo al haberle dejado sin cuello completo. Luego notaron que había un oso grande también combatiendo a los orcos, era Beorn, quien había decidido quedarse un tiempo por sus "sobrinas".

Fili se levantó y como pudo sostuvo su espada con el otro brazo, Ruby se le mantenía cerca, Fili siguió combatiendo a lado de su familia, Thorin seguía sorprendido al ver cómo la cambia pieles defendió a su sobrino, pero no dejó de poner atención en batalla. Aunque los enanos vencían por alguna razón aparecían más orcos, pero nadie cedía, fue cuando un aullido llamó la atención del Rey, los príncipes, la princesa y la elfa.

-¡RUBY!- gritó Thalia asustada al ver cómo la gran loba había sido herida por un orco que le había hecho una cortada grande en el estómago, Fili corrió y a pesar de estar herido, decidido a defender a Ruby mató al orco en segundos, Beorn también se enojó y rugió matando a más orcos con su gran furia, pero al voltear Fili observó cómo Ruby cojeando se retiraba del lugar mientras chillaba.

OK, calma calma que no tardaré mucho subir el siguiente. Lo prometo. ;)