Hacker estaba en completo shock, ¿Qué hacia ese hombre ahí?, ¿Cómo rayos sabía dónde se hospedaba?, ¿Acaso estaba ya a la mira de ÉL? Ella no sabía qué hacer, hasta que reacciono y tomo el vaso con agua y bebió, para luego coger la libreta y su lápiz, por si necesitaba escribir.
-Jeje al parecer no te gusta mucho mi visita, ¿Eh?-dijo el hombre con sorna y ella le mostro la libreta.
"¡OH! Cuanto tiempo sin verte Albert Torres, y al parecer eres adivino, porque la verdad no es que no me agrade tu visita, pero es que como veras… como GENTE NORMAL que creo que deberías ser, debiste de haber tocado el timbre, pero mis dudas fueron aclaradas al ver que definitivamente no eres una persona normal"- decía la libreta.
El mencionado era alto, de ojos azules, cabello rubio y queda recalcar que tiene unos veinticinco años o menos a pesar de que no lo aparenta.
Cuando acabó de leer la libreta, estalló en risas.
-Ah tan chistosa como siempre, pero estas rebuena ahora. Antes a tus inicios eras un simple renacuajo, después de tus líos amorosos te mostraste algo crecidita obteniendo muchos pretendientes-la miro cínicamente de arriba abajo relamiéndose los labios-. Aunque gracias a esa mascara nunca he podido ver tu cara, bueno no solo yo… ¿desde hace cuánto que no te veo?...no sé...creo que desde hace unos siete años cuando jugabas "Futbol Americano" para la "NFL".
Y en ese momento recuerdos del pasado azotaron la cabeza de Hacker haciéndola perder el interés en la conversación y solo enfocarse en recordar.
Flashback
Cuando Hacker tenía unos seis años, específicamente cuando se separó de sus mejores amigos Kobayakawa Sena y Anezaki Mamori, debido a que su padre había obtenido un trabajo en USA llevándose a su hija consigo para un futuro con más oportunidades en Estados Unidos.
Ya que su madre había muerto cuando esta tenía unos cinco años y debido a eso se había vuelto más sobre-protector con ella, porque la muerte de su madre fue un asesinato no una simple coincidencia, así que le puso esa mascara a su hija para que no le hicieran nada y no la conocieran. Él no le oculto ni un detalle a su hija, no sabiendo lo que podría hacer esta.
Era una niña inofensiva después de todo, ¿no?
Dos días después de instalarse en USA se habían mudado a una casa y en ese mismo día tenía que inscribir a "Hacker" en un colegio privado duraron una hora en llegar y vieron a lo lejos las grandes edificaciones de dicho instituto. Cuando llegaron todos le miraban, porque supuestamente ese colegio solo dejaba entrar a los estudiantes y profesores, y rara vez a los que entrarían por medio de un examen, pero como era muy difícil a menos que tuviera una cantidad de dinero en específico como para entrar, entonces no dejaban entrar a nadie, pero Hacker era el caso del examen.
Mientras padre e hija buscaban en donde era el aula para tomar el examen de ingreso un profesor se les acerco.
- Usted debe de ser el padre que va a inscribir a su hija ¿verdad?-le pregunto.
- Si, así es-contesto el padre.
- Bueno, sígame es por aquí-guio el hombre.
Más tarde estaban en un aula grande con unos papeles y el profesor se sentó en la silla detrás del gran y largo escritorio de caoba, les indico que se sentaran en las dos sillas con respectivas mesas estudiantiles que quedaban frente al escritorio.
- Bueno, ¿me puede decir en qué curso planea inscribir a...?-pregunto además de que no sabía el nombre de la niña se quedó a medias.
- Hacker, se llama Hacker. Nada más, nada menos-respondió el padre mientras el profesor anotaba lo que decía- ella va a ir en Segundo grado de preparatoria- le dijo, haciendo que el profesor dejara de escribir.
- ¿Cómo que en noveno grado?- le pregunto el profesor con una notable cara de molestia en su rostro exaltado- Esta niña aparenta tener unos siete u ocho años.
- Esa es la edad que tiene siete años, recién cumplidos-le afirmo-. Además ella tiene el nivel de inteligencia suficiente, así que no se preocupe ella no tiene el MISMO nivel de los estudiantes de esta institución- dijo para colmar más la paciencia del profesor resaltando algunas palabras más de lo que debía.
Dicho instituto constaba con cuatro niveles de primaria, ocho de secundaria y 6 de Preparatoria
El profesor hizo una cara maléfica captando un poco la atención Hacker que andaba más ocupada en lo que pasaba con su sistema digestivo que últimamente le daba un apetito voraz y a su lo sorprendió un poco padre-el profesor tenia cara de un señor tranquilo, no de un asesino en serie-. Después vieron como salía del salón y regreso con unos exámenes.
- Aquí están los exámenes-dijo simple.
- Gracias- contesto el padre- ¿De qué curso busco los exámenes?
- Del cuarto grado de preparatoria- respondió el profesor sin importancia.
- Este bien-dijo el papa de Hacker sin analizar, hasta que pensó lo que dijo- ¡¿Qué?! Usted está loco, le dije de segundo no de cuarto grado, ¡¿Cómo se le ocurre que podrá completarlo?!- le gritó enfadado.
- ¿Cuál es el problema? Además usted me dijo que ella puede con algo así de simple- le dijo sarcástico el profesor y empezaron a gritarse groserías, duraron unos quince minutos discutiendo y no notaron que Hacker ya había completado el examen tranquilamente. Había nacido en un barrio donde a las tantas horas de las noches había balaceras esa discusión era el canto de unos pajarillos a sus oídos.
Al fin y se enteraron de su ausencia cuando después de dejar suavemente las hojas sobre el escritorio, la puerta se cerró fuertemente y ambos se asustaron- ¡Vio, su hija es una cobarde!- el padre confundido fue a ver el examen y se sorprendió al ver que todo estaba terminado, miro de reojo al profesor y le hizo un gesto para que viniera y así lo hizo- ¿Qué pas...?- no pudo articular palabra hasta que pensó "por lógica" que una niña de siete años no podría llenar el examen- No puede ser verdad déjeme revisarlo.
~Cinco minutos más tarde~
- No puede ser posible- dijo quitándose las gafas con dos dedos de su mano derecha presionando el tabique en donde estaban anteriormente su gafas.
-¿Qué pasa?- pregunto el padre al ver la reacción del profesor.
- Esta niña obtuvo un nueve punto cinco de un total de diez, increíble ¿Cómo es que ella sabe ese tipo de clase?-miro al padre de Hacker que parecía estar un poco asombrado pero recobro la compostura y volvió a su estado normal.
- Se-se lo que ella puede hacer, aunque me extraña que no haya sacado un diez «me van a cortar la lengua». Bueno, me llama para avisarme, si logro ser admitida o no al instituto-y salió del aula sudando frío.
Más adelante encontró a su hija, si es que más adelante le puedes llamar a separada de todo en un lugar lejano que parecía un bosque pero con fuentes -que al parecer se había subido la máscara solo que se le pudiera ver su boca rosada, estaba comiendo un helado y debajo de ella se podía distinguir su libreta y lápiz.
-Hacker-la llamo y ella de inmediato dejo el helado y se arregló la máscara y fue caminando hacia donde estaba el, mientras escribía en su libreta.
"Hola, lo siento pero tenía hambre"- decía la libreta.
- No tienes por qué disculparte-le dijo- ¿Me puedes explicar porque no sacaste un diez en el examen? «Definitivamente estoy loco, ¿Por qué le reclamo? Si ya es mucho que haya contestado eso, si lo que debí de haberle preguntado es ¿Dónde aprendiste eso?»- pensó él.
"Si, tiene a razón padre para estar molesto″-(¿La tengo?- pensaba el)- ".Debí de haber sacado un diez pero es que me aburrí y se me olvido racionalizar la raíz del denominador, además de que por el RUIDO, que tenían tú y el profesor ese de mierda no me dejaba concentrar"-decía la libreta.
- Ya veo, lo siento y bueno creo que ya es hora de irnos. No uses esas palabras conmigo jovencita-sermoneo al final.
"Esta hija mía me da miedo a veces, esa inteligencia que tiene, pero que se puede decir, si es mi hija"- pensó el muy orgulloso.
Más tarde llegaron a una casa hermosa y grande, ellos estaban en buena situación económica y más ahora ya que su padre trabajaba como XX-XX.
Al siguiente día el padre de hacker la levanto temprano porque había recibido una llamada, pero se notaba molesto y Hacker le pregunto el ¿Por qué? Y él le dijo que había sido el profesor, que no la pusieron en el curso que él quería, sino en el sexto de secundaria y era mucho ya que Hacker solo tenía siete años y que desgraciadamente en esa escuela no le gustaba la diferencia de edad entre estudiantes de un mismo curso.
Llegaron al Instituto y visualizaron de inmediato al profesor que los esperaba en la entrada ya a diferencia de la vez pasada, los recibió como se debía y le dio su uniforme a Hacker una vez que le indico donde estaba el vestuario y ella salió vestida con su uniforme.
Dicho uniforme consistía en una falda roja de vuelos, una chaqueta que solo se abotonaba en la parte de en medio con el sello en el bolsillo que quedaba justo en su pecho izquierdo y una camisa blanca debajo. Le quedaba muy bien, entonces el profesor se le acerco.
- Bueno Hacker, si quieres puedes dar un paseo por la escuela-y ella solo asintió y se fue dejando al profesor y a su padre solos.
Estaba más interesada en conocer el sitio que era inmenso.
"Ok, maldito profesor hipócrita. Ayer nos trató como vagabundos y ahora viene con carita de perrito muerto, ojala adopte el muerto de esa oración. Además pienso que fue bueno invertir esos treinta minutos que mi padre me daba de descanso los fines de semana... ¡Maldito Colegio tan extravagantemente grande!"- pensaba ella mientras caminaba por la acera alta y justo había una pequeña bajada la cual tenía al final un campo de futbol bastante amplio pero Hacker no se había dado cuenta de este ya que escucho un ruido le dio la espalda y se iba a ir.
Eso hasta que sintió un extraño viento detrás de ella y por reflejo levanto las manos formando una perfecta "O" y cuando sintió que algo había interceptado el círculo, miro y se encontró con un balón. Un extraño balón ovalado parecido al de Rugby.
Ella se asustó porque escucho un grito como- ¡OYE TÚ BAJA!- pero le lanzo el balón a la voz desconocina perfectamente como un Quarteback sin mirar hacia atrás y se fue corriendo extremadamente rápido y desapareció dejando una nube de humo.
- ¡Genial! ¿viste eso?- pregunto un chico animado.
-Si fue sorprendente- dijo el otro y puso cara pensativa.
-¿En qué piensas?- pregunto el primero
- En hacer a esa chica, parte del equipo de FUTBOL AMERICANO.
