°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 20: El sueño °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Narradora POV.
»Una brisa cálida inundaba La Push, la noche estaba tranquila, las hojas de los arboles susurraban y bailaban al son del húmedo viento, la luna no quería salir a bañarse en el mar, el cual estaba raramente tranquilo, las olas rompían plácidamente en la orilla. La espuma se disolvía lentamente en la arena y algunas aves nocturnas planeaban en la brisa rompiendo la negrura del cielo nublado con sus alas plateadas. Las nubes no querían regalar la brillantez de las estrellas las cuales estaban ocultas esperando a salir a mirar el tranquilo mar.
Los habitantes de la reserva dormían serenamente en sus casas arrullados con el canto del viento al pasar por las copas de los arboles, agitando levemente sus ramas y hojas. El viento se colaba a través de las ventanas entreabiertas, las delicadas cortinas danzaban dejando entrar la calidez de la brisa a los hogares, intoxicando los ambientes de un dulce olor a naturaleza y mar. Era una noche templada y aplacible, pero existían dos corazones y almas que no disfrutaban de esa noche, la cual era un regalo de los dioses para apaciguar los sueños de los Quileutes.
Dos corazones que se sentían intranquilos y llenos de ansiedad. Dos almas que esperaban impacientes que la noche que los abrigaba cediera ante el implacable amanecer y comenzara un nuevo día, un día lleno de comienzo y de finales, penas y alegrías. Esos corazones se agitaban con cada brisa que entraba por sus ventanas y esparcía el dulce aroma de las flores del bosque, humedecía sus rostros con la sal del mar y adormecía sus labios con el murmullo de las ramas de los arboles. Ambos se removían pesadamente en sus lechos, sacudiendo las cobijas y dejando que sus cuerpos fueran rosados por la suave brisa nocturna, erizando y empapando sus pieles con la salinidad del mar que traía la impetuosa brisa.
Ella se levanto dejando caer el chal con el cual estaba cubierta. Cansada de no poder volver a conciliar el sueño que estaba siendo esquivo esa noche. La brisa la había despertado suavemente al entrar por su ventana y no pudo volver a pegar un ojo, se dio cuenta que aun estaba vestida, se había quedado acostada con la ropa puesta, fue a abrir aun más la ventana dejando entrar libremente la calidez de la bruma nocturna. Se apoyó en el marco y respiró hondamente dejando que el aire inundara sus pulmones, la nostalgia de lo perdido se hizo presente, porque ahora nada de eso era de ella, extrañaría cada rincón de su querida reserva, aunque en ella solo conociera el sufrimiento, la extrañaría, cada árbol, cada flor y por sobre todo el mar y la playa. Sintió la urgencia de salir de su habitación, se quedó quieta escuchando atenta a los ruidos de la casa, se dio cuenta que los habitantes de su prontamente ex hogar, dormían sumidos en el más profundo de los sueños, nadie la sentiría si salía de la casa. Con gran agilidad saltó por la ventana y aterrizó suavemente en la hierba, iba descalza y su vestido se movía con el viento rosando sus piernas. Caminó lentamente, sabía que tendría toda la noche y nadie la vería, no había apuro alguno, sus pasos la llevaban lánguidamente hacia la playa, con cada paso sentía como el aire marino se impregnaba en su piel haciéndola erizar, era húmedo y tropical, el viento se arremolinaba en su pelo perfumándolo a sal y arena mojada. Con cada paso sentía como su corazón palpitaba suavemente, llenándolo de añoranza. Finalmente llegó a la playa, enterró sus pies en la fría arena, y por un momento contempló la inmensidad del mar, el cual estaba sumido en la oscuridad, aun así ella podía ver claramente el romper de las olas en la orilla, cada ráfaga del oleaje que traía con ella conchas de mar y sal. Y se quedo ahí como una estatua llenándose de arena, sal y paz.
Él tenia el corazón agitado, lleno de tristeza y desesperación, no había podido quedarse dormido por más cansado que se sintiera, se dio miles de vueltas en su cama quedando finalmente exhausto de tanto moverse, la culpa le calaba hondo en su alma no dejándolo estar en paz. Sentía como un agujero negro se apoderaba de su corazón despojándolo de toda paz que pudiese haber sentido alguna vez. Se sentó en la cama y respiró hondo tratando de calmar sus demonios internos pero no resultaba, podía sentir como entraba el cálido aire en sus pulmones, podía percibir el delicado aroma de las flores del bosque, el exquisito aire marino y la sal que venía en el viento le traían recuerdos de ella, recordó su aroma, su piel, su rostro, su cuerpo, manteniendo su imagen suspiró y cerró los ojos. Su piel húmeda por la brisa se erizaba al sentir el aire tibio recorrer su habitación el cual estaba espesamente impregnado a ella, aunque ella jamás estuvo ahí, la brisa nocturna le llevó su esencia, arena, mar y flores, de pronto un nuevo sentimiento se apoderó de su cuerpo, tenía que salir de allí, salir a correr y respirar el fresco aroma del bosque y con suerte encontrarse en esa tibia noche con el aroma de ella, se conformaba con sentir su aroma y verla solo en sus recuerdos. Entonces como un rayo se levantó y salió por la ventana como un fantasma, corrió sin sentido dejándose llevar por el sonido del viento y ese aroma tan particular que le hacía palpitar el corazón, sus pasos inconscientes y arrebatados lo llevaron a la playa, la cual estaba cubierta por las sombras de las rocas y árboles caídos. Pero él podía ver como con la claridad del día, observó cada rincón del vasto lugar y escuchó atentamente como esperando una señal divina. Un fuerte viento proveniente del bosque lo distrajo haciéndolo voltear hacia las montañas. Se dio cuenta que el viento estaba despejando las nubes, las cuales se movían en circulo dejando a la luna justo en medio de ella. La luna estaba llena y muy brillante, se veía enorme y pequeñas estrellas la acompañaban, la admiró por un momento pensando en que quizás si le aullara la luna le cumpliría un deseo, ese deseo oculto que ni siquiera él sabía. Porque nada de lo que él estaba sintiendo o queriendo tenía razón alguna, y ni siquiera él sabía claramente que deseaba pero el recuerdo de ella lo atormentaba y lo perseguía.
Ella estaba aun en la orilla de la playa justo donde las olas dejaban su generosa espuma, cuando sintió como una brisa más cálida aun le golpeaba la espalda haciéndola girar hacia las montañas, vio entonces como un marco de nubes dejaban a la luna alumbrando el lugar casi tan brillante como el sol pero con una tonalidad que confería al lugar un aire de ensueño. Se deslumbró con su luz y contempló cada forma nueva que se formaba en la playa, las rocas, los árboles caídos y las pequeñas aves se veían distintos con esta nueva luz, diferentes formas, colores y sonidos fueron naciendo. Disfrutó cada rincón que contempló, su corazón se llenó de dicha pensando en que este era un regalo solo para ella, era la única que se lo merecía, porque el paisaje era demasiado hermoso y delicado y que solo sus redondos ojos verdes podían disfrutar. Pero ella no estaba sola y aun no se daba cuenta, estaba demasiado sumida en la maravillosa vista como para saber que era observada por un par de ojos cafés. Entonces gracias a esa nueva alegría que no había sentido en demasiado tiempo, jugó como una niña, corrió libre a través del agua marina que bañaba la orilla salpicando todo a su alrededor y mojando su vestido sin importarle, observó a los pequeños animales marinos que salían de sus escondites, escapaba de las pequeñas olas como si estas la pudiesen alcanzarla y rio con ganas, su cara se iluminó y una sonrisa verdadera se apoderó de su rostro. Elevaba sus brazos hacia el cielo y giraba riendo, siempre riendo.
El par de ojos cafés se voltearon en dirección a lo que alumbraba la luna y vio una esbelta y lejana silueta dorada que se movía como si estuviera danzando al son de una delicada canción que no escuchaba pero que su corazón seguía el compas, la curiosidad y el interés que le despertó esa hermosa figura hizo que avanzara más aun hacia la playa, sintió como el suelo cambiaba de forma, sintiendo la arena suave y fría debajo sus pies. Se acercó al fantasma dorado que divisaba a lo lejos, a medida que avanzaba la suave figura se le hacía cada vez más familiar. Era ella quien danzaba frente a sus ojos, detuvo su marcha pensado en que si lo veía ella dejaría de bailar y de llenar el ambiente con su melódica risa y se iría de la playa, una desolación inundó su corazón, se ocultó detrás de una roca y la observó embobado, como si ella fuera una ninfa del bosque que lo había embrujado. Vio como ella elevaba sus brazos y giraba, cuando paraba sonreía, se tapaba la boca en tono de vergüenza como si supera que alguien la estaba mirando, pero no era así, ella estaba sumida en la alegría que le producía la luz de la luna, la cual recargaba su corazón de nuevas sensaciones y era el regalo que el cielo le estaba dando debido a su partida, giraba, bailaba y corría por la playa solitaria, perseguía y huía de las olas que solo querían acariciarla, se tomaba el vestido para no mojarlo aun más dejando ver sus largas piernas doradas, su piel brillaba bajo la luz de la luna, corría nuevamente y entraba en el frio mar dando pequeñas patadas al cielo salpicando gotas de mar por todos lados y seguía bailando con las piernas cubiertas de agua hasta la rodillas, diminutas gotas de sal se le quedaban en la piel haciéndola brillar aun mas, veía como las gotas de agua refulgían a su alrededor y acariciaban su rostro y cabello, el cual bailaba al son del viento.
En aquel momento él quiso hablarle, acercársele y acompañarla en este juego de niños, pero tenía miedo, miedo de que ella huyera, se alejara de él, lo rechazara. Su corazón comenzó a latir cada vez más fuerte y pensó en irse y dejarla ahí en la playa, ella no sabría que él estuvo ahí contemplando su felicidad, observando cada movimiento que hacía, cada cambio en su rostro que quedaron grabados con fuego en tu memoria, esta era una noche que él jamás olvidaría, de alguna manera esta noche la había provocado él, la última noche en su querida Push, en donde la luna le había entregado un regalo, la brisa la había traído a la playa y junto con ella lo había traído a él. Esta noche era un regalo de despedida para ambos.
Entonces ella oyó un sonido que no había escuchado en toda la solitaria noche de danzas y risas, "Tum, tum, Tum, tum", se quedó muy quieta mirando el horizonte del negro mar. "Tum, tum, Tum, tum" volvió a escuchar un poco más claro, se concentró, cerró sus ojos y agudizó lo que más pudo su oído. "Tum, tum, Tum, tum" era un sonido familiar, un dulce sonido que había escuchado antes, pero no sabía de dónde provenía, "Tum, tum, Tum, tum", se concentró en los sonidos que la rodeaban, la brisa, las olas, las aves, la arena y buscó frenéticamente aquel sonido que hizo que su corazón saltara de su lugar. Entendió que no estaba sola y que alguien la estaba observando, se preguntó desde cuando estaría esa persona escondida en algún rincón mirándola, pero no se molestó, no se enfadó, más bien se puso nerviosa y se llenó de curiosidad y ansiedad, esperaba que ese sonido le perteneciera a él, estaba casi segura de que pertenecía a él pero sus dudas fueron confirmadas ya que una brisa le llevó un aroma familiar hacia su nariz, ella respiró hondo, el aire estaba cargado de un delicioso aroma a madera y mentas entonces supo fielmente que era él, esa persona de la cual no quería despedirse pero que necesitaba ver con urgencia. "Tum, tum, Tum, tum".
Vio como ella dejaba de danzar y moverse con una gracia que le parecía única, ella se veía más hermosa que nunca y se quedaba muy quieta, pensó en irse, pensó en que lo habían descubierto y que había sido revelado por el desesperado latir de su corazón. Quiso escapar pero no podía moverse, se sentía petrificado y atraído hacia aquella silueta blanca. Entonces decidió que lo mejor era quedarse ahí quieto y esperar su condena, una brisa helada recorrió su nuca y siguió su camino hacia ella. Lentamente observó como ella comenzó a moverse de nuevo, girando sobre sus talones, alzando los brazos a cada lado de su cuerpo, moviendo los dedos como si estuviera tocando un piano, lentamente ella giró sobre su eje, se detuvo, bajó los brazo y alzó la mirada, lo impactaron como un rayo sus hermosos ojos verdes lo cuales lo miraban expectantes, él se quedó inmóvil sabiendo que había sido sorprendido, pero no se movió de su lugar, aun seguía entre las sombras de las rocas donde la luz de la luna no llegaba.
Ella se dio cuenta de que él aun no se movía de su lugar, ella lo podía ver claramente entre las sombras, vio si rostro serio, sus ojos entre abiertos, su mandíbula apretada, su cuerpo inmóvil y se impacientó, sintió que quería compartir con él esa última noche, la cual estaba siendo cada vez mejor. Entonces le sonrió, con la sonrisa más sincera que podía entregarle, infundiéndole valor para salir a la luz. Él se sorprendió, jamás la había visto sonreír de esa manera, tan sincera, abierta, gentil y cálida, sus ojos brillaban con un fulgor que desconocía, el verde de sus ojos se hacía más profundo y el sintió como si jamás pudiese volver a dejar de mirarlos, jamás la había visto tan espectacular como ahora, parecía una diosa del Olimpo que lo invitaba a acercase a ella. Ella esperó tranquila a que él tomara la decisión de avanzar, sin presiones, tenía aun una larga noche por delante. Él dudó por unos instantes, no porque no quisiese estar cerca de ella sino porque se sentía aturdido ante tanta belleza.
Se armó de valor y salió de su escondite, se movió lentamente y comenzó a avanzar hacia ella que lo miraba atenta sin borrar de su rostro aquella sonrisa que lo tenía alucinado, cuando estuvo cerca, ella extendió el brazo y le ofreció su mano. Él la miró dudoso y ella le respondió sonriendo aun mas, sus ojos parecían dos esmeraldas que iluminaban su cara, su pelo caía libre enmarcando su rostro y brillando como el azabache, la piel de su delicado brazo extendido brillaba como el oro cubierto de pequeñas gotas de sal seca. Se acercó otro par de pasos más y temblorosamente tomó la mano de aquella mujer pero que parecía una niña esperando un regalo. Sintió como pequeños choques eléctricos recorriendo su brazo al sentir la suave piel de ella, ella por su lado sintió el calor proveniente de la mano de él y las mariposas que revoloteaban en su estomago se agitaron aun mas. Pero él seguía sintiendo dudas, no sabía qué hacer o que decir, ella notó sus vacilaciones, se acercó tímidamente quedando a escasos centímetros de su cuerpo, observó cada detalle de su torso desnudo que era como tallado en piedra, su piel morena brillaba pareciendo terciopelo bajo la luz de la luna, se deleitó por unos segundos con cada curva, forma y aroma de su torso el cual expelía su aroma característico que impactó en su rostro aturdiéndola, pero se recompuso rápidamente, lo miró a los ojos fijamente, se puso en puntas de pies y le beso la nariz.
Él aun no salía de su asombro, queriendo que ese momento se alargara, cuando sintió que ella lo jalaba del brazo, pestaño confundido y ella soltó una gran risotada que lo hizo reír, entonces se pudo relajar y entregarse completamente a esta nueva aventura nocturna. Ambos rieron fuerte y melodiosamente. Entonces ella volvió a jalarlo del brazo y comenzó a correr, él la siguió hacia el agua. Ella se giró y sin previo aviso lo roció con agua salada golpeando su fisonomía, él quedó empapado y atontado, gotas de agua caían por su rostro y cabello abrillantando aun mas su sedoso torso, ella lo miró ocultando su risa con la mano, él se veía muy gracioso en esos momentos, entonces a velocidad poco humana él juntó ambas manos y la baño completamente, ella simplemente no pudo ni quiso escapar de aquel ataque acuático. Los dos rieron y jugaron como niños, empujándose, persiguiéndose, tirándose bocanadas de agua salada y arena, la alegría y el regocijo que los cubría hacia que sus corazones se sintieran vivos, ambos corazones no querían que esa noche tan especial terminara jamás. La luna los observó divertirse como nunca, las aves buscaron un buen lugar para admirar el espectáculo y las nubes se alejaron aun más del cielo dejando que las estrellas también pudieran entretenerse con la danza que aquella pareja estaba dando solo por una noche.
Tomados de la mano recorriendo la playa, sin hablar, solo disfrutando de cada momento, de cada risa sin sentido, de cada nueva cosa que observaban juntos, las palabras sobraban entre ellos esta noche. Entonces ella se detuvo y el sintió terror, lo miró a los ojos buscando la afirmación de que aquel momento mágico había terminado, los ojos de ella se llenaron de nostalgia, los ojos de él se cubrieron de tristeza.
Ella metió su mano en el bolsillo de su vestido y empuñando su mano le dijo "te tengo un regalo pero debes cerrar los ojos", él muy obediente los cerró, "Extiende tu brazo izquierdo" dijo ella y así lo hizo. Él sintió como ella tomaba su brazo y lo envolvía, podía sentir claramente los delicados dedos de ella tocando la piel de su muñeca, "Bien ahora ábrelos" le ordenó alejándose un par de pasos de él, él la miro confundido estirando su mano para que ella no se alejara, ella le sonrió aclarándole de que no escaparía de ahí, ella le recordó con un gesto que debía mirar su muñeca izquierda, y cuando lo hizo, no sin antes cerciorarse de que ella no desaparecería si dejaba de mirarla, levantó su brazo y vio que en su muñeca tenia atada un pulsera de cuero. La observó detenidamente, eran dos cuerdas de cuero entrelazadas en espiral, una era de color canela y la otra era marrón oscuro, "Esas dos lianas somos nosotros" le dijo ella aclarando el significado de aquella pulsera, "La de color canela soy yo y la marrón eres tú, y significa que nuestras vidas siempre estarán unidas, jamás estaremos solo, siempre nos tendremos el uno al otro" le dijo ella acercándose un paso hacia él, el corazón del joven se sintió triste, sabía que este era el final, ella se marcharía y solo le quedaría el recuerdo de esta maravillosa noche y el tormento de lo que pudo ser, solo tendría aquel regalo que lo haría recordar lo sucedido esta noche. Ella vio la desolación en el rostro de él y le dijo "Si te sientes solo algún día, debes mirar la pulsera y recordaras que no lo estas, esta pulsera se conecta directamente con nuestros corazones, es por eso que deberás ocuparla solo en el brazo izquierdo", pero esas palabras no le bastaban, él quería que ella se quedara y no tener que solo recordarla, pero era lo correcto ella debía marchar.
"Entonces ahora me toca a mí" le dijo él una vez que salió de sus pensamientos, al igual que ella metió la mano en el bolsillo de sus pantalones cortos, con ambas manos cubrió lo que tenia y le dijo "Es tu turno de cerrar los ojos" ella se cubrió el rostro con ambas manos y se quedó muy quieta en su lugar. Ella sintió como el cambiaba de posición y se colocaba justo detrás de ella, podía sentir el calor de su cuerpo penetrándola, haciéndola querer girar y abrazarlo con todas sus fuerzas, pero se contuvo. "Tendrás que quitar tus manos de tu rostro pero sin abrir los ojos" demandó él, ella obedeció la orden. Él tomó el cabello de ella y lo acomodó en un solo hombro, ella instintivamente ladeo un poco su cabeza, sintió como los dedos de él recorrían su cuello hasta las clavículas, luego sintió como algo pequeño y helado se alojaba en su pecho, él cuidadosamente ató un los extremos de su regalo en la parte posterior del cuello de ella, la giró tomándola de los brazo, y dejó que el aroma de ella se colara por su nariz, era algo que él quería recordar a toda costa. "Ahora puedes abrirlos" dijo él sin soltarla. Ella bajó su cabeza y vio que de su cuello colgaba un collar, al igual que su regalo era de una liana de cuero negra y al medio de esta se enganchaba un pequeño dije, lo levantó con una de sus manos y lo observó, era un diente de lobo, incrustado en una bella pero sencilla base de madera tallada, el colmillo de lobo era muy blanco y brillaba. "Este es mi regalo para que me recuerdes y sepas que siempre habrá un lobo esperando por ti en el bosque". Los ojos de ella se llenaron de lágrimas y la tristeza se apoderó de los dos, sabían que era el final.
Sin poder contenerse más él la acercó a su cuerpo y la abrazó, como queriéndola aprisionar para no dejarla escapar, ella rodeó la cintura de él con su brazos apoyando su rostro en el dulce pecho de él. Sin moverse de sus agarres ambos se miraron a los ojos, sus corazones latían fuertemente, era el adiós, una despedida que no quería ser vivida pero la cual era totalmente inevitable. Él tomó el rostro de ella con una mano y acarició su mejilla, se acercó a su boca y respiró su esencia, ella se colocó en puntas de pies queriendo poder acortar aun mas las distancias. De pronto él sintió frio, sentía como sus brazos se congelaban, sin saber lo que pasaba alejó un poco su rostro del de ella y la miró aturdido, por las mejillas de ella corría un mar de lagrimas saladas, ella tapó su boca con una mano tratando de controlar su llanto, el vio como el rostro de ella se volvió pálido, blanco muy blanco, sus cabellos se teñían de plateado y su piel antes de color dorada se volvía translucida como el cristal. Él quiso abrazarla aun mas pero se dio cuenta que el cuerpo de ella se desasía, se volvía grumoso y delicado. Se volvió a alejar un poco lleno de temor pero sin soltarla, "Adiós" dijo ella mientras su cuerpo se volvía de sal, un manto de burbujas transparentes cubrieron su cuerpo, las burbujas comenzaron a girar rápida y delicadamente alrededor del cuerpo de él, depositando un dulce beso salado en sus labios, un viento proveniente del bosque soplo fuertemente llevándose con el todas las partículas de sal y burbujas hacia el mar. Observó como la brisa se llevaba consigo esa niebla blanca de partículas de sal hacia el horizonte dejándolo a él solo en medio de la solitaria noche, sus músculos no reaccionaron y de sus labios solo escapó una palabra "no""«
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: T_T… bien, algo de magia nunca es malo no creen??? Al contrario, ahora… que piensan??? De quien fue el sueño de ella o él??? Asumo que saben de quien se trata no? Quien apuesta mas??? (paresco emmet xD) en fin, eso es todo, vamos dejen revis que una palabra de aliento nos ayuda mucho, no solo como escritoras a mi también como estudiante estresada y con serios pensamientos suicidas por culpa de la carga academica. Se les quiere y dejen un revi!!!!!!!!!!
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•:y que piensa??? ami me gussta mucho este cap! le da algo de misterio! xD jajja fue real? fue un sueño? fue ambas? como dice lirit quien lo ssoño??? yo lo escribi pero ni yo se kien fue! creo que ssolo fui yo en un momento de lokura romantica xD y bien que creen que pasara ahora? jake se dara cuenta de algunas cosas? o leah? sse ira? kien dice SIIII xD dejen su comentario porfa!!!!!!!!!!!!!
TENGO DOSS TEORIAS O EL CAP ANTERIOR NO LES GUSSTO NADA O SIMPLEMENTE NO NOS KIEREN NI UN POKITO PORQ NO NOS DEJARON REWIS CASI T.T ASI QUE AQUI VAMOSS DE NUEVO
CAMPAÑA POR UNA ESCRITORA FELIZ
AMBAS ESCRITORAS ESTAMOSS ESSTRESADAS, CANSADAS, INFELICES Y CON EL ANIMO POR EL SUELO
ASI QUE POR FAVOR DEJEN UN REWI PA QUE SE NOS SUBA EL ANIMO!!!!!!!!!!!!
Gracias a : doble vida, Vainilla Black, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, Karmele Black, carichoextremo POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!!!!!!
Seguiremos respondiendo los rewis a todas y cada una de ustedes!!! besos!!!
PUEDEN DEJAR REWIS AUNQUE NO ESTEN REGISTRADAS EN EL FANCFICTION ASI QUE NO HAY ESCUSA PARA NO HACERLO!!!!!!!!!!!!!!!!
