*ACLARAMOS QUE LOS PERSONAJES SON DE MEYER AL IGUAL QUE LA IDEA ORIGINAL, EL CAMBIO EN LA HISTORIA ES FRUTO DE NUESTRA LOCURA COMPARTIDA XD
°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 21: Adiós, una nueva vida comienza °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Leah POV
- ¡LEAH! ¡LEAH! ¡LEAH!
-¿Qué? ¿Qué? ¿Qué pasa? – Contesté a los gritos provenientes desde afuera de mi habitación, era Seth quien gritaba como un animal - ¡¿Qué rayos quieres Seth?! – le grité exasperada, sus gritos me había despertado de golpe, me senté rápidamente en la cama, me sentía mareada, confundida y desorientada. ¿Por qué estoy en mi cuarto? ¿No se suponía que estaba en la playa? ¿Fue todo solo un sueño? Miré a mi alrededor, aun estaba vestida, cubierta por un chal encima de mi cama, sentí una opresión en el pecho, me dieron ganas de llorar y una extraña sensación de que algo importante había perdido se apoderó de mi, sentí un gran vacío en el estomago, todo había sido un sueño, un mágico sueño y había despertado de la peor manera, sobresaltada con los gritos de mi hermano, ahora sí que lo ahorco.
- Leah despierta tienes que levantarte y venir a tomar desayuno con nosotros, hoy es el gran día – dijo mi hermano demasiado emocionado para mi gusto, recordándome a lo que debería enfrentarme en unas horas más, como si no supiera que hoy partía a una nueva vida lejos de todo lo que conocí.
- Maldición…ya voy, ya voy, entra si quieres – le dije fastidiada mientras refregaba mis ojos y sacudía mi cabello. Seth abrió rápidamente la puerta y entró – por favor entra, así podré ahorcarte más rápido por tu cariñosa forma de despertarme – le dije mientras me dedicaba una gran e irónica sonrisa.
- Vaya Leah justo hoy se te pegan las sábanas, y lo de ahorcarme tendrá que esperar, se te hace tarde y ni creas que por ser tu último día aquí te la dejaré fácil – dijo en tono de broma - oye pero si ni siquiera te pusiste pijama, ¿Dónde tienes la cabeza que ya ni te cambias para dormir? Y para peor te quedas dormida sobre la cama, ¿Qué haré contigo?, ya levántate y anda al baño
- Parece que estás muy interesado en que me vaya y no me deje el transfer aquí y yo que creía que eras el único que no quería que me fuera, que equivocada estaba – lo miré desconfiada frunciendo el ceño.
- No hermana, que cosas dices claro que no quiero que te vayas, pero es que quedan pocas horas para tu partida y quiero aprovecharlas estando contigo y a ti se te ocurre dormir más de la cuenta por primera vez en mucho tiempo – dijo mientras bajaba los brazos a sus costados totalmente ofendido e indignado.
- Vale, vale, bien me voy a dar un baño y voy a la cocina, ¿al menos me dejarás tomar un baño? ¿No? – le contesté mientras me paraba de la cama, al sacudir mi vestido sentí como pequeños granos de arena caían al suelo, de mi cabello también caía arena y me di cuenta que estaba enmarañado y pegote como cuando se mojaba en el mar, Seth me miró confundido, pero yo lo estaba más, entonces ¿no había sido un sueño? Sentí como algo se me removió en el estomago, el agujero que sentía al despertar aumentó su tamaño.
- Leah ¿Dónde anduviste anoche? – me interrogó Seth.
- En…ninguna parte, estuve aquí dormida como tu… creo – le respondí no muy convencida.
- No sabía que tu cama tuviese arena ¿es un toque especial? – preguntó mi hermano, yo lo miré ceñuda negándoselo con la mirada, él obviamente supo que le decía que no, mas no me creyó - Si claro - dijo él mientras se daba media vuelta y salía por mi puerta – te espero en la cocina, pero si no escucho la ducha en 5 minutos vengo yo mismo y te meto a la fuerza – me amenazó Seth, lo miré haciéndole una mueca burlona de miedo.
- ¡JA! Como si pudieras.
Miré hacia mi ventana la cual estaba totalmente abierta, un camino de arena aun mojada con forma de pisadas deformadas recorría toda la trayectoria desde mi cama a la ventana ¿había sido un sueño? ¿No? No estaba segura, esa arena podría haber entrado con el viento dejando la forma de pisadas de forma totalmente coincídete… ¿pero qué estupideces estoy pensando?, mi cabeza ya no funciona con claridad, "todo fue un sueño, todo fue un sueño", me dije a mi misma reiteradas veces, nada podía ser real, ni la luna hermosa de esa noche, ni la primera noche con estrellas desde hace mucho tiempo, ni nuestro juego… entonces recordé, si fue un sueño no debería tener algo en mi cuello, alcé mis manos y me las lleve al base de mi cuello posando mi dedo donde se juntan las clavículas, una parte de mi esperaba no encontrar nada y enterrar ese sueño en un rincón como un lindo recuerdo de algo que jamás sucedió, pero la otra parte ansiaba fuertemente que si encontrara algo, haciendo que mi corazón saltara de su lugar. Mis manos temblorosas siguieron su camino, me daba miedo mirar directamente en un espejo y confirmar la existencia o no de aquel objeto. Toqué la piel de mis hombros delicadamente con la punta de mis dedos y comencé a recorrer el camino que me llevaría a encontrar aquel objeto, lo hice demasiado lento hasta para un humano, subí y subí lentamente.
- ¡Mierda! – grité demasiado fuerte, mis manos abrochadas a mi cuello abrazaban aquello que solo existía en sueños, porque me repetía firmemente que eso había sido un sueño, ¿entonces como diablos había llegado ese collar a mi cuello? simplemente no me atreví a mirar, esto aun es un sueño, aun no despierto bien, son ilusiones mías.
- ¿Qué pasó Leah? – Me preguntó Seth desde donde estuviera - ¡Leah aun no escucho la ducha correr! – volvió a gritar mi hermano en tono amenazante.
- Esto no puede estar pasado – me dije en voz alta mientras salía por la puerta de mi cuarto.
A regañadientes fui al cuarto de baño, abrí la llave del agua caliente, busqué la toalla, me desvestí y cuando estaba dispuesta a meterme a la regadera recordé que tenía que confirmar lo que mis manos habían encontrado, con algo de temor y nerviosismo me paré enfrente del espejo sin abrir los ojos, suspiré cansadamente "Leah no seas estúpida abre los ojos", pensé, esto era demasiado bizarro hasta para mi, hasta para la tribu, nos convertíamos en lobo pero no éramos magos. Volví a suspirar y dejándome de imbecilidades abrí los ojos y enfoqué la vista en la imagen del espejo, podía ver claramente aquel collar que adornaba mi cuello, lo acaricié dudando aun de su existencia, el colmillo quedaba un poco más abajo del final mi cuello casi llegando a mi escote, era hermoso… y real, lo podía ver claramente en mi cuello. No quería sacármelo, sentí como que si lo hiciera desaparecería y no quería que se fuera, pensándolo fríamente es algo estúpido, ya que quiera o no me iré y las cosas cambiarán, pero esto me unía a el por siempre, dudé mucho, no quería sacarlo de mi cuello, pero no quería arruinarlo, así que a regañadientes lo colgué del perchero de las toallas y lo contemplé por unos instantes. Me metí a la ducha, podía sentir el aroma a sal en mi piel, rocé mis labios por uno de mis brazos para confirmar que había estado en la playa, mi piel estaba salada y olía a mar, a arena mojada, a madera y mentas, mi cabello tenía rastros de arena y al igual que mi piel tenía ese sabor a sal. Aspiré profundamente y pude sentir como el estomago se me removía a causa de las mariposas nocturnas. "Esto no puede estar pasando, esto no puede ser real" pensé, ¿cómo era que no recordaba como rayos había vuelvo a mi casa? a mi cama, pero por otro lado estaba la prueba de que todo lo soñado si había sucedido, sino cómo diablos tendría el collar en mi cuello, y el rastro de arenas en mi pieza, me sentía confundida y quise gritar, mas no podía hacerlo o el histérico de mi hermano me llenaría de preguntas sin respuestas, largué un pequeño gruñido a causa de la frustración. No entendía nada, me refregué el cuerpo y el pelo tratando de borrar ese aroma a playa que tenia impregnado y no solo ese olor si no también el que le pertenecía el. Finalmente terminé, me envolví con la toalla, puse otra en mi cabeza y fui directo a mi habitación, me puse ropa cómoda, ya que me tocaba pasar un par de horas sentada antes de llegar a mi destino, así que solo me puse ropa deportiva y zapatillas, las cuales había comprado el día anterior con Sue.
- ¿¡Leah terminaste!? – gritó mi pequeño hermano
- Si, y deja de fastidiar Seth si es que me quieres ir dejarme en silla de ruedas al terminal de buses – le contesté mientras terminaba de cepillarme el cabello, me hice una cola de caballo y al pasar una de mis manos por la nuca me di cuenta de que algo faltaba - ¡Mierda! – volví a gritar demasiado fuerte.
Salí disparada de mi habitación al cuarto de baño, Seth estaba a punto de entrar a este, pero me adelante y cerré la puerta.
- ¡Leah! ¿Qué rayos te pasa el día de hoy? ¡Necesito usar el baño! – alegaba mi hermano desde afuera golpeándome la puerta.
- Pues usa un árbol del patio, eres lobo ¿no? Podrás utilizar uno cualquiera – le grité desde el baño mientras buscaba frenéticamente el collar, el cual había dejado colgado en el perchero pero ya no estaba, el maldito collar no estaba ¿había sido mi imaginación? ¿Qué rayos me pasa? Me debo estar volviendo completamente loca, pero no puede ser, estoy segura que era real, lo toqué, lo sentí, lo vi… mi imaginación nunca ha sido tan viva como para hacerme creer algo de esa manera… creo que todo esto me está afectando.
- ¡Leah sal del baño! – seguía diciendo Seth desde afuera, estaba pidiendo a gritos que le arrancara la lengua, me estaba cansando.
- Ya salgo, ya salgo – le dije derrotada luego de un rato, el collar no estaba, busqué por todo rincón del baño y no estaba, ¿cómo era posible que desapareciera? ¿Había sido mi imaginación? No puede ser, estoy segura de que lo vi y lo toqué, ese maldito collar estaba en mi cuello esta mañana me volví a repetir, una ola de desesperación y locura de apoderó de mi, apreté lo puños y quise llorar de impotencia, sacudí mi cabeza tratando de calmarme pero los gritos de Seth clamando el baño me hicieron recobrar un poco la cordura.
- Uf, gracias Leah por salir del baño pero creo que ya no lo necesito – me dijo Seth apoyado en la pared con los brazos cruzados.
- Bueno si es así vuelvo a entrar.
-¡No! ¡Déjame entrar! – me dijo Seth mientras me empujaba fuera del baño y cerraba la puerta.
Me fui a mi cuarto y volví a buscar aquel collar entre la ropa sucia, entre las toallas, donde fuese, pero no estaba, me senté en la cama frustrada, estaba segura de que ese collar existía pero ¿Dónde, solo en mi cabeza? ¿Realmente había sido mi imaginación? Mi mente me jugaba bromas de muy mal gusto, muy crueles y demasiado reales para mi gusto, me estoy convirtiendo en un caso digno de análisis psicológico.
Me fui a la cocina y me serví el desayuno, Seth hablaba y hablaba hasta por los codos, estaba demasiado emocionado por mi partida, pero sé que lo hace para que no me preocupe por él, se está haciendo el fuerte, Sue casi no habló, aunque es normal, es una mujer de pocas palabras, y yo, creo que solo dije dos palabras y ambas monosílabas, el asunto del collar ocupaba toda mi mente. Finalmente volví a mi cuarto a ordenar las últimas cosas que tenía que guardar en mi bolso de mano, eran cerca de las diez y media de la mañana y el transfer salía a las doce treinta.
Me senté en la cama y me puse a recordar aquel sueño que se hacía cada vez más borroso, había pasado casi toda la mañana tratando de recordar detalles de pero mientras más me esforzaba mas olvidaba, y no quería hacerlo, quería recordar ese sueño y guardarlo, la sensación de pérdida y vacío se estaba incrementando de forma desesperante. Respiré profundo, no puedo permitir sentirme así, no puedo, no ahora que solo me quedan horas aquí.
- Leah ya es hora de irnos - dijo Seth mientras entraba a mi habitación - ¿estás lista?
- Si – respondí pesadamente, la nostalgia se apoderó de mi corazón y por unos instantes dejé de pensar en mi sueño nocturno – ya voy espérame en la entrada – le dije mientras le daba una pequeña sonrisa, debía despedirme de mi cuarto, Seth me miró con tristeza.
- Bien… cuarto me voy – dije en voz alta mientras paseaba mi dedo sobre mi mesita de noche, mi cómoda, debí verme ridícula despidiéndome de cosas inertes, pero eso llenaba las despedidas que no ocurrirían ese día – rayos como extrañaré este lugar.
Guardé un par de cosas más que había olvidado en mi bolso de mano y noté que uno de los cajones de mi escritorio estaba entreabierto, me acerqué para cerrarlo pero algo hizo que hiciera todo lo contrario. Abrí el cajón hasta donde más pude sin sacarlo de su lugar, estaba lleno de papeles, lápices, elásticos y muchos otros objetos sin importancia, las quedé contemplando sin saber por qué. Comencé a revolver las cosas, buscando algo, "¿Qué rayos buscas Leah?" me pregunté a mí misma, no sabía el porqué de mi actuar pero debía hacerlo, algo más grande que yo hacía que revolviera el contenido de ese cajón. Mis dedos se encontraron de pronto con una textura diferente que llamó mi atención, tomé el objeto y lo levanté de su escondite.
- La pulsera…- dije casi en un susurro. Y ahí estaba la pulsera de mi sueño, la que supuestamente le había entregado a Jacob, la misma maldita pulsera, exactamente la misma endemoniada pulsera – no puede ser, no recordaba que poseyera esta pulsera… yo, no la tenía de antes… ¿o sí?
Pero si, luego de esforzarme un momento recordé que esa pulsera era mía, la había fabricado hace mucho tiempo, creo que hasta era un proyecto del instituto, un trabajo que realice en una clase de artes manuales en último año de instituto, o tal vez era un regalo para Harry que nunca entregué, ya ni recuerdo el porqué de su existencia. La observé con atención, era la misma pulsera de eso no cabía duda, entonces ¿Qué debía hacer con ella? ¿Se la debo entregar a su nuevo dueño, a su verdadero dueño? Un escalofrió recorrió mi espalda. Un arrebato de inseguridad de apoderó de mi y la devolví a su lugar, todas las dudas y confusiones que había podido dejar un poco atrás volvieron a golpear mi cabeza, "Fue solo un sueño, fue solo un sueño" me repetí por enésima vez a mí misma. Si fue solo un sueño, eso estaba más que claro, ya que la pulsera estaba en mi poder y el collar no existía, solo era un juego de mi cabeza, un maldito juego, y yo misma me estaba dejando en jaque. Salí disparada por la puerta de mi cuarto cansada de todo lo que estaba pasando, pero solo alcance a avanzar dos pasos.
- Mierda Leah eres una estúpida… no sé porque hago esto – me dije y volví corriendo a mi cuarto, abrí el cajón y saqué la pulsera, la envolví en un trozo de papel café y me la guarde en el bolsillo y me maldije a mi misma
Cuando ya me dejé de estupideces de pulseras, collares y sueños bizarros, salí por la puerta de calle, Sue y Seth me esperaban y podía ver la tristeza en sus rostros.
-¿Estas lista hija?
- Si, vamos – le dije mientras me acercaba a ellos. A lo lejos escuché la bocina de un auto. Me volví para ver quién podía ser - ¿A qué viene Billy? – pregunté un poco confundida, hasta que otro sentimiento se apoderó de mi al pensar "¿vendrá solo?" Y ante esa pregunta sentí como todo mi cuerpo se tensaba, una mescla de sentimientos se apoderaron de mi, si venia solo, pues bien, es decir, es lo mejor, aun no me encuentro lista en los más mínimo en verle la cara de idiota a Jake, pero por otro lado, tenía que cumplir con la entrega del objeto que tenía en mi bolsillo sino me volvería loca, me llevaría esa estúpida pulsera a San Diego y seria una tortura. No sabía el porqué, pero debía hacerlo, de la forma que fuese necesaria.
- Se ofreció a llevarnos al terminal de Forks hija. Y tranquila viene solo – me dijo Sue, al parecer se dio cuenta de mi estado anímico.
- No me interesa – dije despreocupada levantando los hombros, ambos me miraron sin creer mi respuesta, saber mentir debería ser una cualidad de los lobos, pero como siempre, cuando más necesitaba algo, no se cumplía, odiaba no saber mentir, mi coraza de siempre se desmoronaba.
- Hola – nos saludó Billy – dejen los bolsos atrás y partamos a Forks – nos ordenó amablemente, Seth tomó los bolsos y los colocó en la parte trasera de la camioneta. Sue se subió a la cabina principal mientras que yo me senté justo detrás del conductor, lo cual me pareció una muy mala idea recién habiéndome sentado, Billy no dejaba de observarme por el espejo retrovisor, me sentía realmente incomoda, pero puse mi mente en blanco y traté de controlarme, no sería correcto arrancarle la cabeza al pobre de Billy y menos si era tan amable de llevarnos al pueblo, es más, Billy era el único del consejo de ancianos que me simpatizaba, posiblemente por su gran amistad con mi padre y porque apoyó mucho a Sue con lo del duelo. Sentí como el motor del auto se encendía furiosamente y comenzamos a avanzar, suspiré, Seth tomó mi mano, me volteé a verle pero él miraba hacia fuera, vi como secaba su rostro tratando de hacerse el grande, me sentí culpable ¿quizás le pedí mucho al decirle que ahora tenía que ser fuerte? Es solo un niño, cosa que a veces olvido por todo lo que ha pasado pero también es el hombre de la casa, además es un Clearwater podrá soportarlo. Apreté su mano para infundirle valor, entonces volteó, pude ver la tristeza dibujada en sus tiernos ojos, aunque creo que yo no estaba mejor que él, ambos sonreímos y nos fuimos en silencio durante todo el camino.
Billy y Sue platicaban de cosas superficiales, Billy se quejaba mucho de que le dolía la espalda por culpa de la silla que era un trasto viejo como él decía. Yo por mi parte aun no podía dejar de pensar en el sueño, en mi querida Push y en como extrañaré todo, a mi familia, a la playa, el bosque y el correr libremente entre los árboles, nunca pensé lo mucho que podría llegar a añorar un sitio en el cual la pasé tan mal por culpa de su cultura, pero era así, aun no me iba completamente y ya sentía que la extrañaba, a pesar de todo era mi hogar. El viaje se me hizo corto, vi como se transformaba el paisaje cambiando los frondosos árboles por casas, pavimento y más gente, llegamos al estacionamiento del terminal, Billy apagó el motor de la camioneta y los cuatro nos quedamos inmóviles y callados dentro del auto sumergidos en un silencio incómodo.
- Vamos, no quiero perder el transfer por culpa de despedidas cursis, así que sáquenlo de sus cabezas, porque no las quiero – dije rompiendo el incomodo silencio y bajando del auto rápidamente.
Seth bajo las maletas acomodándolas en la acera junto a Sue que nos observaba cabizbaja, mientras yo ayudaba a Billy a abajar de la camioneta y sentarlo en su silla. Tuve que usar toda mi fuerza de voluntad y morderme la lengua de una vez para no preguntarle por Jacob, tenía que pensar una manera discreta de cómo hacerle llegar la pulsera que aun tenía en mi bolsillo, hubiese sido más fácil si él estuviese aquí… mentira, hubiese sido peor, mis nervios no hubieses aguantado su presencia y lo más probable es que hubiésemos terminado discutiendo y enojados y jamás le hubiese entregado nada. Entonces pensé en que Billy se la podría pasar, otra vez las confabulaciones de los dioses me ayudaban con todo el asunto de Jacob y yo, el es un hombre discreto y si lo amenazo de que le dolerá algo más que la espalda si llegara a decir algo no habrá problemas.
Fuimos al andén de mi transfer y esperamos, aun era temprano faltaba media hora para que saliera, con Seth dábamos las maletas al auxiliar y nos quedamos abrazados cerca de Sue y Billy. La conversación fue fácil de llevar, Sue me hacia recomendaciones de que no me junte con extraños, consejo que no entendí él porque me lo hacía, si alguien se trataba de meter conmigo lo más posible es que lo mate con una sola mano antes de que llegase a tocarme… supongo que son típicas preocupaciones de madre, me pidió que me asegure de comer y que apenas esté instalada en algún sitio tenía que avisarle, además de avisarle en cada parada que hiciera, cuando llegue al aeropuerto y cuando llegue a San Diego… la cosa era avisarle, jamás la había visto tan preocupada por mí, se notaba que estaba nerviosa, la tranquilizaba diciéndole que solo es un viaje y aunque chocáramos o pasara algo malo en el viaje lo más probable es aun así me salvara, era una loba.
- Leah aun me queda un regalo más – me dijo Seth algo tímido.
- No Seth, en serio que no, déjate de bobadas.
- Vamos Leah este regalo te servirá mucho, mucho – me dijo con sus ojitos triste, no tenia corazón para negarme, en realidad no tenía ánimos tampoco.
- Está bien ¿Qué es? ¡AH! Y nada de cerrar los ojos esta vez – le dije seria.
- que agua fiesta eres, pero no importa está envuelto en papel y no tienes visión de rayos X – me contestó mientras reía, pero sus ojos aun eran tristes, extendió su gran mano y me entregó una cajita en vuelta en papel de colores, lo abrí con cuidado.
- Y ¿Qué se supone que es esto? - Le pregunté mirando la cajita en mis manos, es decir sabía que era, pero no entendía para que me lo daba.
- Pero Leah como tan desconectada de la tecnología, es un reproductor de música, te servirá para el viaje, así no te aburrirás.
- Ya lo sé, tan boba no soy, pero ¿tiene música me imagino?
- Claro, las preguntas obvias que haces, si no tuviera música la cual yo escogí para tu viaje personalmente y que me tomó muchas horas de trabajo no te serviría para tu viaje – dijo el triunfante – además te puse un par de pilas mas para que te dure unas 6 horas.
- ¿Y si no me gusta la música que escogiste para mí? – lo mire levantado una ceja.
- Me ofendes Leah, te gustara créeme.
- Bueno, gracias pero este es el último regalo que acepte de cualquiera – y amenace con la mirada a Billy, Sue y Seth.
- Si, no más regalos se me acabó el dinero – todos reímos ante ese comentario. Cuando estaba guardando el reproductor en mi bolso de mano sentí un olor familiar. Me volteé para ver lo que mi olfato me había anunciado.
- ¿Qué hacen aquí? – dije muy poco contenta con lo que veían mis ojos.
- Ella quiso venir a decirte adiós y desearte un buen viaje – contestó Sam señalando a Emily.
- Si Leah, espero que no te moleste mucho – contestó siempre tan amable mi prima Emily, yo solo bufé por lo bajo.
- Ya que mas remedio, no los puedo echar de aquí.
- Leah te traje algo – dijo Emily ¡Rayos mas regalos! – Toma – me dijo mientras alargaba su delgado brazo, de su mano colgaba una bolsa de papel. La tome y vi su interior, en el había un libro.
- ¿Y esto? Espero que no sea un libro de autoayuda sicológica, "Como volver a ser la niña de antes" o "Sacando a la arpía de tu alma"
- Claro que no Leah, que cosas dices, jamás te he considerado una arpía ni nada parecido – decía Emily mientras Sam entrejuntaba el ceño, "claro tu no pero el resto de la reserva sí" pensé, no tenía motivos para ser mal agradecida con Emily – es una novela que leí hace un tiempo, te servirá para entretenerte en el viaje.
- Mmm pues gracias pero no tenias para que molestarte, parece que todos quieren que me divierta en el viaje, tengan claro que no es una fiesta – saqué el libro para leer el titulo "Crepúsculo" – no me digas que es una historia de amor – le dije decepcionada mientras leía "completamente enamorada" en la contra tapa. Lo que menos necesitaba era una historia de amor cursi.
- Si, pero te gustara – me contestó ella sonriendo.
- Claro, claro me gustará mucho, soy de las típicas chicas románticas, creo que comprare un paquete de pañuelos – dije mientras observaba la tapa del libro – Bien salvada por la campana, a despedirse rapidito – les dije cuando escuché que anunciaban la partida de mi transfer.
Vi como el chofer del bus se subía al transfer y el auxiliar pedía que las personas que viajaban se subieran lo más pronto posible porque partíamos en cinco minutos. Una gran brisa recorrió el lugar y un aroma familiar entró directo por mi nariz, miré hacia todos lados rápidamente pero no lo pude encontrar, "Puede que haya sido mi imaginación" pensé ya que el día de hoy estaba de lo mas ocurrente, giré hacia Seth para ver si reaccionaba de alguna forma diferente ante ese aroma, era imposible que él no lo sintiera, pero seguía conversando con Sue sin inmutarse pero se dio cuenta que lo miraba y se giró mirándome confundido, me giré hacia Sam, el no es de los que esconde las emociones, pero tampoco parecía percatarse del aroma, aun estaba con su estúpida cara sin expresión alguna, al menos ninguna expresión que denotase nada salvo molestia y desagrado por estar acompañando a Emily, se notaba que estaba aquí por la fuerza, quizás que artimaña utilizo Emily para que traerlo hasta aquí. Aun que no debió serle tan difícil, basta que lo mire a los ojos para que el imbécil de Sam caiga rendido a sus pies… debía caer rendido en plena autopista o mejor en las líneas de un tren.
- El no vendrá Leah – me dijo Seth al oído mientras me abrazaba para despedirse de mí, yo me envaré en el lugar, ¿Cómo es posible que este niño siempre haga lo mismo? El siempre lo sabe todo, quizás tiene un poder que no nos ha querido contar.
- No sé de que hablas – le dije levantando los hombros. Intentando mostrar indiferencia.
- Aunque no lo creas te conozco, cuídate mucho hermanita te quiero.
- Y yo a ti – le contesté mientras me alejaba un poco de su abrazo de oso – ya Seth deja que me despida del resto.
Y así lo hice, esto de los momentos cursis no se me da bien, me despedí de Emily quien me dio un fuerte abrazo, era como si no me fueran a volver a ver nunca más en la vida, lo cual era casi cierto. A Sam solo le di la mano, me deseo suerte y esa fue toda nuestra conversación. Luego fui donde mi madre, tenía los ojos brillosos, solo nos abrazamos fuertemente, no se necesitaban palabras entre nosotras.
- Bien Billy cuídate mucho, y cuida esa espalda tuya de viejo achacoso y gracias por traernos – le dije mientras me acercaba a él y le extendía los brazo agachándome para quedar a su altura.
- De nada muchacha, es lo menos que puedo hacer para enmendar los errores de otros – me contestó mientras me envolvía entre sus pesados brazos, no tenía que ser una genio para saber de quien hablaba – cuídate mucho y mantennos informados de tu vida, no te olvides que aquí hay gente que te quiere.
- ¿incluido tu? – le pregunté.
- Sobre todo yo hija – me dijo mientras besaba mi mejilla.
- Gracias Billy – le dije mientras depositaba rápidamente el pequeño paquete de papel café en el respaldo interior de su silla. Me alejé y me di cuenta que el sintió que le coloqué algo, me miró confundido, yo moví levemente mi cabeza en señal de que no hable, al parecer el comprendió lo que le estaba pidiendo silenciosamente – Bien me voy adiós a todos y no me extrañen.
- No lo haremos hermanita – dijo Seth mientras volvía a envolverme con sus brazos.
- Ya basta Seth, tus abrazos me están ahogando así que déjate de cursilerías – le hablé mientras lo volvía a abrazar, de él era de quien más me costaba alejarme.
Finalmente me solté de su agarre le señale mi corazón y toqué su pecho, era lo único que podía hacer para demostrarle lo mucho que lo quería sin tener que decírselo, de haberlo expresado en palabras lo más seguro es que lo hubiese arruinado, suspiré y caminé hacia la puerta del transfer. Cuando estaba casi por subir, sentí la necesidad de parar y voltearme a mirar por última vez hacia el lugar de donde había provenido ese aroma tan familiar. Subí el primer escalón, me tomé de la baranda para subir y me volteé, miré hacia el horizonte buscando a la persona de la cual no sabía si quería despedirme… pero no vi nada, decepcionada giré mi cabeza hacia donde estaba mi pequeña familia y las pocas personas que sentían algo por mí, a excepción de Sam obviamente, les dediqué una sonrisa y me subí.
Fui a mi asiento y acomodé el bolso del laptop en la parte superior, me senté junto a la ventana, sentí como el bus encendía el motor, Sue movía su mano haciendo adiós, Seth la tenia abrazada por el costado y se contenía el llanto, vi como corrían unas lagrimas solitarias por sus mejillas, la cuales me partían el alma, Emily junto a Sam ondeaba su brazo al igual que Billy, me acerqué a la ventana aun mas y traté de enfocar mi vista hacia el fondo del terminal, aun buscaba esa silueta, no sé porque parte de mi solo quería poder verla, al menos para saber que realmente estuvo aquí, aunque fuese de lejos. Cuando comenzamos a avanzar me despedí con la mano de todos, "Adiós querida Push" me dije a mi misma. Vi como todos se volteaban para marcharse cuando iba saliendo por la puerta del terminal, menos mi querido hermano que se quedó parado en el mismo lugar moviendo su brazo con fuerza hasta cuando el bus salió completamente y le perdí de vista.
Me acomodé en mi asiento, dejé mi bolso de mano en el asiento de al lado ya que estaba vacío y fui mirando el paisaje, primero eran solo casas, edificios, negocios luego comenzó a cambiar y supe que ya estaba saliendo de Forks, comenzaron a hacer sus presentaciones los arboles y pequeños trozos de prados, al principio eran solo unos pocos puntos verdes entrelazados por casas de maderas con techos blancos y paredes rojas, luego solo fueron arboles, arboles y mas árboles, el bosque era como una gran pared verde y café, espeso y muy familiar para mi, como si segundo hogar, mas de alguna ves debo de haber corrido por aquel campo de carreras para mí. Miré detalladamente cada árbol, tronco, hoja, musgo, helecho y rama que paso ante mis ojos.
- ¿Qué rayos es eso? – Me pregunté en voz baja mientras veía como una silueta negra y borrosa se movía entre los árboles en la misma dirección que mi bus – maldita sea no puede ser – dije incrédula mientras trataba de enfocar la vista, pero no distinguía que era lo que seguía el bus ¿será Seth? No lo creo, pero tampoco puede ser él, ¿cuál es el objeto?, ¿qué rayos hace? ¿Se viene a despedir? ¿Detendrá el bus? No podía creer lo que veía, o al menos trataba de ver, por el tamaño, tenía que ser él no había otra opción, nadie en la Push tenía esa altura siendo un lobo, además me sabía su figura de memoria por todo el tiempo que estuvimos juntos en fase. Apoyé mi mano en el vidrio de la ventana para que supiera que le decía adiós, que supiera que me había dado cuenta de su presencia, sentí como mi corazón de llenaba de tristeza y nostalgia, unas mariposas, más bien unas águilas volaban en mi estómago, "Tienes que ser fuerte Leah, se fuerte". Con la otra mano me tomé el cuello y una grande desilusión me invadió al encontrarlo vacío, "Fue solo un sueño Leah no seas estúpida, pero al menos él tendrá su regalo" pensé esperanzada de que Billy haya entendido mi petitorio.
El bus comenzó a tomar una curva, miré hacia adelante y vi que en un par de metros más se terminaba el bosque, ya que empezaríamos a tomar la salida para comenzar a tomar la autopista central. "no seas estúpido, No salgas del bosque no lo hagas te pueden ver" pensé con la mano aun apoyaba en el vidrio, "Adiós" volví a pensar y cerré los ojos para evitar que cualquier cosa escapara de ellos. Cuando los volví a abrir enfoqué la vista lo que más pude y estoy segura de que vi un pelaje rojo entre los árboles que se hacían cada vez menos espesos, confirmándome lo que ya sabía sin la necesidad de ver, era él… el bosque llegaba a su fin y también así su frondosidad, si seguía corriendo existía el peligro de que alguien más lo viera y muriera por el susto de ver un gran lobo rojo. "¡Maldición! Deja de correr… detente…" pensé mirando fijamente su silueta "Adiós" articulé con mis labios, sabía que él me vería y comprendería lo que le estoy pidiendo "Adiós Jacob" dije por última vez antes de girarme en contra de la ventana, no quería verlo por última vez.
Mi corazón se fue acelerando y las mariposas chocaban fuertemente contra las paredes de mi estomago, no quería hacerlo pero tenía que de alguna forma cortar el lazo que nos unía, no pude aguantar mucho tiempo y me volteé hacia la ventana nuevamente, sentí como las lagrimas querían salí de su lugar pero fueron reemplazadas por una sonrisa de despedida, vi como el bosque terminaba a poco metros y mi compañero de viaje externo desaceleraba la marcha, justo cuando pasé fuera de los últimos arboles apoyé mi frente en el vidrio, cerré los ojos y volví a pegar mi mano al frio vidrio y escuché el aullido de un lobo a los lejos, yo sabía exactamente lo que decían esos aullidos.
Cuando finalmente pude girarme apoyé nuevamente mi espalda contra el vidrio de la ventana, con el corazón acongojado le supliqué a los dioses Quileutes que por primera vez en mi vida hiciesen algo bueno por mí y me ayudasen a que mi nueva vida sea mejor que la que dejé atrás, les pedí que cuidaran a quienes amaba en mi pueblo, pero por sobre todo les pedí que todo saliera bien, al final de cuentas eso era lo que importaba, me senté correctamente y traté de despejarme mientras escuchaba la música que mi querido hermano había guardado para mí…. La primera canción era bastante buena, mire el reproductor y decía "MUSE – SUPERMASIVE BLACK HOLE".
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: se fue!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! juajaujaujaa (risa malevola) les dije que se iría!!!!!!!! y olvidenlo Jakob no la detuvo ajjajajajaj.... se que nos queiren matar por eso... pero creo que un cambio de aires a la niña le hacer bien... ahora... que creen que pasara???? vamos apuesten!!!! y de paso nos dejan un revi. espero que a todas les haya ido bien en clases y en las pruebas y too eso, por mi parte termine y ahora a la practica... un revi nos ayuda a actualizar con mas ganas... entre mas mensajes mas posibilidades de que esos dos cabezas duras se junten... un besote !!!!
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: bueno leah se jue jue jue! y nadie la detuvo, weno jake como que kissas kiso pero no ! leah debe irse y se jue! pobre seth!! esstaba muy triste! ...que creen que pasara ahora???? sse olvidaran??? sse amaran mas? no pasara nada?' y lo del collar?? jajaj q habra pasado con esso xDDDDD............... less gusto que jake perssiguiera el bus? esperaron que lo tdetuviera? xD jajaj pos io tb pero no paso na! porq no!!! suerte a todas ya que esstamos a finales de año y siempre hay cosass por ahcer! besos!
CAMPAÑA POR UNA ESCRITORA FELIZ
AMBAS ESCRITORAS ESTAMOS MUY PERO MUY CANSSADAS! UNA COMIENZA UNA NUEVA ETAPA (LIRIT) Y LA OTRA NO TENDRA VACACIONES HASSTA EN UN AÑO MASS! NECESITO JUERZA CHIKAS!
ASI QUE POR FAVOR DEJEN UN REWI PA QUE SE NOS SUBA EL ANIMO!!!!!!!!!!!!
Gracias a : doble vida, Vainilla Black, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, Karmele Black, carichoextremo,Polynessia POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!!!!!!
Seguiremos respondiendo los rewis a todas y cada una de ustedes!!! besos!!!
PUEDEN DEJAR REWIS AUNQUE NO ESTEN REGISTRADAS EN EL FANCFICTION ASI QUE NO HAY ESCUSA PARA NO HACERLO!!!!!!!!!!!!!!!!
