Qué tal? AL FIN CON ELECTRICIDAD DESPUÉS DE 8 DÍAS

Espero que disfruten el capítulo.


Vivir en la mansión Kuchiki era mucho más simple de lo que Ichigo había pensado en un comienzo. Byakuya no le exigía que siguiese algún protocolo noble o algo por el estilo, algo de lo que en verdad tenía miedo, en especial por todos los rumores de que Byakuya era una clase de maniaco por las reglas en todo lo que hacía.

Hasta el momento, la única exigencia que parecía tener era aparecer en la cena y compartir esta comida con los hermanos. Y la verdad es que, aunque la primera noche en la que cenó con ellos había estado un poco incómoda porque no sabía qué esperar, al final lo había disfrutado.

La primera noche había decidido presentarse a la cena con su uniforme de shinigami, ya que no sabía si debía vestirse de alguna forma especial o algo. Por suerte para ella, ambos hermanos también estaban ataviados con sus uniformes de shinigamis, había hecho una pequeña reverencia hacia ambos antes de sentarse.

La cena se había pasado rápidamente mientras Ichigo escuchaba a Byakuya y Rukia platicar sobre lo que había pasado en sus respectivos escuadrones. Rápidamente notó que ninguno de ellos habló de cosas relevantes, solo de cosas mundanas que pasaron un día a día, cómo iban los entrenamientos de los reclutas, las peleas que había habido en las calles y una pequeña discusión acerca de quiénes eran los principales candidatos a ser los nuevos capitanes que cubrirían los puestos vacantes que habían dejado la guerra.

Sólo en esta última discusión Ichigo se sintió cómodo dando su opinión, ya que en realidad no sabía cómo era el funcionamiento dentro de cada división. Ichigo estaba firmemente a favor de que Kensei volviera a ocupar su lugar como capitán de la novena división, de donde nunca debió haber sido retirado. También pensaba que Lisa sería una buena capitana para la octava, aunque era más reservada en su opinión, aún grababa las imágenes de los mangas pervertidos que le gustaba leer a la mujer.

Esa rutina se había repetido durante la semana siguiente, sin embargo, ambos Kuchiki se aseguraron de también incluir otros temas en los que Ichigo pudiese participar. Como lo era el avance del dispositivo que estaba creando Urahara-san para que Ichigo pudiese pasear libremente por la sociedad de almas sin necesidad de preocuparse por abrumar a algún pobre shinigami desprevenido, y ese era el tema de esta noche.

—El primero que hizo se rompió luego de usar media hora — dijo Ichigo un poco avergonzada, recordando lo divertido que había estado Yoruishi al ver su cara cuando el collar supresor se había convertido en polvo luego de usar por un rato, y eso que ni alguna vez habia ocurrido.

—Recuerdo eso — dijo Rukia con una pequeña risa —, se suponía que ese collar era capaz de suprimir el Reiatsu de hasta dos capitanes juntos. No sé quién estaba más decepcionado aquella vez. Si tú porque lo rompiste, o él porque su invento falló.

La pelinaranja hizo un pequeño ruido de molestia, mientras tomaba su vaso de agua para poder pasar el mar sabor del recuerdo.

—Urahara fue demasiado iluso — dijo Byakuya —, cualquiera que alguna vez se haya enfrentado a ti, o te haya visto pelear durante la última guerra sabe que tu reiatsu es muy superior al que tiene cualquiera de nosotros.

Ichigo se sintió bastante sorprendida y complacida, quizás Byakuya solo estaba diciendo lo que creía como verdad, pero por alguna razón, Ichigo sintió que era casi como un cumplido.

Rukia miró a su hermano un poco sorprendida, para ella también le sonó como un cumplido para su amiga, uno raro, pero un cumplido al fin y al cabo. Pero lo atribuyó a que durante los últimos años su hermano había comenzado a respetar la fuerza de la pelinaranja, en especial una vez que la vio en batalla, defendiendo a toda la sociedad de almas y el mundo de los vivos.

Días después de aquella cena, Ichigo se encontró tan aburrida que ya ni siquiera pelear contra Shiro en su mundo interior le causaba satisfacción. Eso era lo que había estado haciendo desde que llegó a vivir a la mansión para pasar el tiempo.

Aún no se había designado un horario para su entrenamiento y acondicionamiento, no era muy seguro entrenarla en el Sereitei sin ningún tipo de medida de seguridad, y por ahora todos los esfuerzos estaban enfocados en volver a poner en orden todo el desastre que era la Sociedad de Almas en ese momento.

Si estás tan aburrido, vamos a ver a Shorty — dijo Shiro desde su mundo interior, y pensándolo bien, Ichigo pensó que era una buena idea.

Cualquier cosa era mejor que pudrirse en un lindo patio sin hacer nada.

Habiendo tomado la decisión, Ichigo se levantó de debajo de la sombra del árbol de sakura bajo el cual había estado tendida durante las últimas horas. Este lugar era su favorito para pasar el rato, no solo por la excelente sombra que le proporcionaba el árbol, sino también por lo relajante que era el sonido constante de la fuente de bambú. Y si se concentraba, a veces casi podía oír el sonido de los peces koi nadando en el lago.

Cuando iba a salir se topó con Kana-san.

—¿Va a salir, Ichigo-sama? ─ el que la llamara Ichigo-sama en vez de Kurosaki-sama había sido el máximo acuerdo al que había podido llegar con la mujer mayor, pero, aunque fuera pequeña, Ichigo lo pensó una victoria.

—Sí, iré a ver a Rukia, creo que si me quedo aquí me volveré lo suficientemente loca como para ir voluntariamente a la onceava — dijo ella medio en broma, medio en serio.

Kana-san sonrió levemente y, luego de una reverencia, le deseó un buen viaje y se acabó de vuelta a sus quehaceres diarios.

Al salir a las calles del Sereitei, Ichigo se preguntó por un momento por qué no lo había hecho antes. No es que le hayan prohibido salir ni nada, pero por alguna razón inconsciente, se había limitado a conocer el interior del hogar de su amiga y recorrer los patios interiores, no es que fuera una tarea fácil, ya que los patios de la mansión eran realmente grandes. Y se había autoimpuesto la meta de un día recorrer el río que atravesaba el terreno.

Mientras más se adentraba en las calles, mayor era el flujo de gente. Poco a poco empezó a notar las miradas que le daban los otros shinigamis, eran las mismas que había recibido desde el final de la guerra; una mezcla de respeto, asombro y miedo.

Podía entender el porqué de las miradas, pero eso no hacía que se volviera más cómodo ni fácil de aguantar, nunca le había gustado ser el centro de atención.

Se estaba poniendo cada vez más incómoda, y su punto de ruptura llegó cuando vio a un grupo de cinco mujeres susurrando entre ellas mientras la miraban, en el momento en el que el grupo empujó a una de ellas en su dirección fue cuando decidió que, ya que conocía a casi todos los capitanes, no importaba a qué división fuera mientras se alejara de ese lugar. Todavía recordaba la vez que se estuvo riendo de Tatsuki durante horas porque se le confesó una chica de un curso menor, en ese momento la escena había sido muy parecida; un grupo de chicas riendo y susurrando y luego empujando a una para que saliera al frente. No estaba segura si era lo mismo, pero prefería prevenir que lamentar. En especial porque no sabría cómo reaccionar. Nunca se le habian confesado.

Sin embargo, se dio cuenta de que estaba por entrar en la quinta división, y no estaba de humor para lidiar con las bromas de Shinji ni la incomodidad que aún sintió alrededor de Hinamori, así que rápidamente dio media vuelta y se animó a la división de Byakuya, al menos ahí estaba Renji y este era menos molesto que el rubio. Y también podría jugar la carta de conocer los sentimientos del pelirrojo por Rukia.

En la entrada de la división se encontró con dos guardias que custodiaban la puerta, pero solo la miraron y volvió la vista al frente, por lo que Ichigo dejó escapar un leve suspiro de alivio. Al parecer no era tan malo que la división de Byakuya fuera tan respetuosa de las reglas y, por ende, de los protocolos.

Una vez dentro, se dio cuenta de que no tenía idea de dónde estaba Renji, por lo que simplemente comenzó a pasear sin rumbo fijo por la división, unos minutos después escuchó el sonido distintivo de espadas golpeando entre sí, por lo que se siguió el sonido, hasta llegar a lo que parecia un enorme patio. Ahí pudo ver a cerca de 100 hombres y mujeres enfrentándose entre sí, bajo la atenta mirada del tercer asiento de la división.

Al ver que era Rikichi quien estaba a cargo del entrenamiento, se acercó a él para poder conversar un rato. El chico, aunque tímido y, a veces, algo torpe, utilizó con gran respeto y agradecimiento a Ichigo desde que esta salvó a su hermano menor, Ryunosuke de un Hollow, justo antes de que empezara la guerra de los mil años.

—Buenos días Rikichi — dijo cuando estuvo un poco más de un metro del chico, que saltó un poco sorprendido al escuchar su voz.

—Ah, Kurosaki-san, buenos días — respondió al verla acercarse, haciendo una breve reverencia.

—Ese chico va a caerse si sigue así — comentó la chica mientras señalaba a un chico de cabello amarillo.

-¿What? — llegó a preguntar el tercer asiento mientras miraba al rubio antes de que este efectivamente callera al piso incluso antes de que su compañero de práctica acertara un golpe — ¿Cómo lo supo? — le preguntó a Ichigo sorprendido.

—El tipo no estaba poniendo atención a sus alrededores — dijo Ichigo encogiéndose de hombros —. Estaba demasiado concentrado en su objetivo y olvidó que también tiene que vigilar sus pasos, está en un terreno casi plano, pero a causa de tantas personas caminando y pasando por él, se han creado algunos baches. A veces tu entorno puede pelear por ti, como en el caso de él, provocar que pierdas incluso antes de que te acierten un golpe.

Rikichi se sintió un poco idiota al escuchar esto, debió haber dado cuenta por sí mismo de lo que estaba hablando la pelinaranja, una de las primeras cosas que aprendí en la academia era mantenerte alerta a tu entorno, no solo porque nunca sabes a qué te Puedes cuando peleas contra Hollows, sino también por lo que había pasado segundos antes.

—Tanaka, presta atención a tus pies y lo que hay a tu alrededor. La visión de túnel en una pelea significa tu muerte — dijo Rikichi en voz alta, dirigiéndose al recluta rubio.

El chico llamado Tanaka miró al tercer asiento avergonzado, y esta vergüenza se multiplicó al ver a Ichigo parada a su lado mirándolo.

—Supongo que la experiencia te ha enseñado lo básico, Kurosaki Ichigo — dijo una voz a sus espaldas sobresaltando a ambos Shinigamis que se encontraban conversando.

—¡Byakuya! — exclamó Ichigo girándose para encontrar al capitán de la sexta división parado justo detrás de ella —Me asustaste! ¿Cómo es que casi todos ustedes se las arreglan para aparecer detrás de la gente sin siquiera hacer ruido? — preguntó molesta.

—¿Nosotros? — quiso saber Byakuya.

—Capitanes —aclaró ella—. Incluso Shinji, con lo molesto que es, puede hacer eso.

—¿Qué haces aquí? — preguntó Byakuya sin responder a su pregunta.

—Estaba aburrida — dijo Ichigo restándole importancia. Ni siquiera pensé en exigir una respuesta, sabía lo suficiente a Kuchiki Byakuya como para saber que este no respondió muchas preguntas, y menos si las encontré sin sentido —. Iba a ir a la división de Rukia, pero me encontré con algo… inquietante en el camino.

Byakuya la miró por un instante, al parecer intentando descifrar sus palabras, pero no hizo ningún comentario al respecto.

—Así que decidiste venir aquí porque estabas aburrida— aclaró él.

—Era la sexta o Hirako — dijo ella encogiéndose de hombros, como si eso lo explicara todo. Y para ella lo hizo.

—Estás distrayendo a mis reclutas — dijo Byakuya mirando fríamente por encima del hombro de Ichigo.

Al darse cuenta de la vuelta, ella se dio cuenta de que casi todos los reclutas habían dejado de lado sus batallas y miraban en su dirección boquiabiertos. Al ver que su capitán los miraba, se pusieron firmes y saludaron.

—¡Kuchiki Taicho! — se escuchó el coro de voces en el patio.

—Yo no los estaba distrayendo — se defendió Ichigo molesta —, antes de que tú llegaras ni siquiera se habían dado cuenta de mi presencia.

—Pero ahora todos lo saben. Eres una distracción — el capitán fue implacable —. Ven conmigo — dijo dándose media vuelta, sin siquiera mirar atrás para ver si Ichigo lo seguía.

Suspirando de impotencia, la chica se despidió de un sorprendido y mudo tercer asiento con una ola de su mano, antes de seguir la espalda de Byakuya y segundos después de alcanzarlo, ya que este se había alejado de forma pausada.

—¿A dónde vamos? — preguntó curiosa.

—A mi oficina, ahí será más difícil que distrae a mis reclutas — dijo él sin mirarla.

—Yo no los distraje, fuiste tú quien hizo que se distrajeran — dijo ella mirándolo feo.

Por un momento pensó en lo mucho que había cambiado la relación entre ellos, hace unos años ella le estaría gritando y Byakuya lo más probable es que intentara hacerla pedacitos con Zembonsakura, pero ahora estaban discutiendo de forma casi amigable, por lo que estaba bastante contenta . Eso no significaba que aceptara de buena gana que la culpara por algo que no era cierto.

Caminaron unas cuantas docenas de metros más antes de llegar a la oficina del capitán.

Ambos entraron y Byakuya cerraron la puerta.

—Genial, de encerrada en la mansión a encerrada en la división — se quejó Ichigo dejándose caer medio tendida sobre el sofá que estaba frente al escritorio.

—Hay una cama, una silla y una ventana en el Teisharo.

-¿What? — Ichigo se había distraído mirando los libros que adornaban las paredes.

—La sala de prisión de la división.

Ichigo lo miró fijamente.


Espero sus comentarios. Durante la semana actualizaré mi otra historia. Bye