*ACLARAMOS QUE LOS PERSONAJES SON DE MEYER AL IGUAL QUE LA IDEA ORIGINAL, EL CAMBIO EN LA HISTORIA ES FRUTO DE NUESTRA LOCURA COMPARTIDA XD

°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 29: Invitaciones °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°

Emily POV

- Y bien… - dijo Leah mientras entrabamos a la cabaña algo desconfiada - ¿Cómo fue que tu boda término siendo un espectáculo entre licántropos y chupasangre?

- Vaya que directa… había olvidado tu sutil forma de entablar una conversación – le dije - o ¿será que no quieres contarme de ti?

- No se dé que hablas Emily – me respondió Leah confundida, creo que de verdad no entendía que yo solo quería hablar de ella y Taylor – contarte de mí, no hay mucho que contar además de que estuve 3 meses fuera de La Push y cuando vuelvo me encuentro con que los lobos y las sanguijuelas son "amigis" – me dijo burlonamente Leah.

- No, Leah tanto como amigos, amigos no, claro no tenemos que contar el hecho de que Seth es amigo de todos y que Brody es cercano a Jasper, pero si al menos ignoramos esas dos cosas, podemos decir que hay un estado de tregua o paz entre ambos bandos. Y bueno como no quieres empezar por ti comenzaré yo.

Había pasado una semana desde que Sam me había propuesto matrimonio románticamente - Leah me miró con cara de asco mientras rodaba los ojos, así que no le conté como fue la propuesta - y yo me encontraba aquí en la cocina como siempre, pensado en cómo se llevaría a cabo la boda – le dije a Leah mientras nos sentábamos a la mesa, podía ver que aun le costaba trabajo estar en mi casa, sus movimientos aun eran precavidos, incómodos, pero su rostro era otro, menos como hace tres meses, más como cuando niñas - a quienes invitaríamos y esas cosas, Sam me había dicho que yo me encargara de todo y tomara las decisiones ya que ese día seria mi día y que tenia completa libertad, claro que todo bajo el contexto de que no tenemos mucho dinero y que la gente de aquí no es muy de grandes fiestas. Así que basándome en eso, comencé por lo más fácil, o eso creía yo, la lista de invitados.- Leah me miraba con un poco de interés en su rosto, yo respiré y seguí con mi relato - Comencé por las personas más cercanas, tu madre, Seth, tú, la manada de Sam y la manada de Jake, con él incluido. Luego de eso vendrían Billy, el viejo Quil, algunas personas de mi tribu, como unas tías, hermanas de mi madre que en paz descanse, también tíos en común de nosotras, en total no más de 30 personas.

- Ya, hasta ahora solo me hablas de gente de tribu, lobos, pero aun no me imagino cómo es que con eso se te ocurrió invitar a los vampiros… - me interrumpió Leah.

- Bueno pero déjame hablar, entiéndeme que no hablo mucho con mujeres, tu sabes que siempre estoy aquí y quiero contarte todo con lujo de detalle – le dije ella me medio sonrió – así que concédeme eso. Bueno como decía, según yo eran alrededor de 30 personas, entonces recordé que era necesario, al menos para mí, invitar al Doctor Cullen y su señora porque ellos se portaron muy bien con la manada para la batalla contra los neófitos, curando las heridas y atendiendo a todos lo que estuvieron luchando ese día, sobre todo a Jake – al decir el diminutivo de Jacob Leah entrecerró los ojos y dio un pequeño suspiro con una mezcla entre irritación y añoranza , estos dos aun no se dan cuenta que son el uno para el otro – y por cortesía decidí que quería invitarlos, pensé que Sam no pondría reparos ya que a él le agrada el Doctor, o al menos no lo rechaza como al resto de los Cullen, le tiene cierto respeto.

- Emily me estoy haciendo vieja… ¿podrías contar con menos detalles? – me pregunto Leah, yo entorné los ojos.

- No, primero que nada tu no envejeces así que no me vengas con cuentos, y segundo soy la novia y tengo derechos – dije levantando el pecho. Leah solo rió con ganas. Hacía mucho que no la oía reír así.

- Pero tu día es mañana no hoy – me dijo medio implorando clemencia.

- Lo siento. Bueno si quiere podemos hablar de ti – le dije algo esperanzada.

- Mejor sigue contándome como las sanguijuelas entraron a tu vida.

- Está bien. Bueno como decía, luego recordé que Bella me había invitado a su boda, solo que Sam no me llevó, por precaución dijo él, así que tenía que devolverle el favor, y es así como también incluí a Bella y por ende también a Edward.

- Vale, eso lo puedo entender, aunque no me guste, pero ¿la rubia sádica y la pequeña vidente con sus respectivos esposos?

- Ya voy a llegar a esa parte. Como la lista aumentaba, y yo no tengo la más mínima idea de cómo organizar una boda y bueno solo tenía a tu madre para ayudarme, recordé que Bella me había hablado de Alice muchas veces cuando se venía a quedar por las tardes aquí en la casa, y siempre decía que a Alice le encantaba organizar eventos. Así que pensé que no sería mala idea pedirle ayuda, además yo solo soy humana y no tengo porque cargar con sus rivalidades – dije mientras Leah soltaba un bufido – solo tenía que convencer a Sam de que me dejara que Alice me ayudara con la organización y también de que invitaría a los Cullen, ¿y la rubia sádica como le dicen? Bueno a ella y a Emmet el grandulón solo los invité porque sería feo invitar a todos menos a ellos, además siempre tuve curiosidad de conocerlos. Sobre todo a Emmet, ya que Seth siempre habla de él con gran alegría y sentía como si los conociera – Leah me miró algo aturdida, como si le estuviera hablando en chino.

- Mm interesante historia, casi tanto como el libro que me pasaste cuando me fui, cuando leí que el protagonista era un vampiro casi lo tiro por la ventana del bus, agradece que no lo hice, y lo seguí leyendo, pero creo que me llené de hormigas de tanta cursilería y empalagosos relatos de amor incondicional…ahora cuéntame la cara de puso es estú…Sam cuando le contaste.

- Eso es otra historia – le dije.

- ¿Tan larga como la que me contaste recién? – me pregunto Leah con cara de sufrimiento extremo.

- Mas o menos – le contesté, ella bajó los hombros y apoyó la cara contra la mesa en son de derrota – Como sea, tendrás que escuchar, estuve días pensado en cómo decirle, sabía que él no me negaría nada pero aun así no quería herir sus sentimientos ni pasarlo a llevar, aunque fuera mi día como él decía, también quería que fuera el de él. Así que un día, haciendo recuerdo de tu personalidad y tratando de copiarlo saqué todo lo Clearwater de mi y lo esperé con una rica cena, eché temprano a los lobos de mi cocina y lo llamé para que conversáramos. Todo comenzó así.

- Sam cariño ¿podemos hablar? – le dije con la voz más melosa que encontré, por lo general soy muy cariñosa con él, pero ahora necesitaba de todas mis armas para que él se tomara la noticia de la mejor forma posible.

- ¿Hablar? ¿De qué amor? – me respondió el calmadamente, su semblante es tan distinto cuando estamos solos, más calmado, más amable, se acercó a mí tomándome por la cintura y me perdí en sus oscuros ojos, es increíble como soy capaz de olvidar todo lo que está a mi alrededor cuando Sam me mira, con todo mi esfuerzo tuve que pestañar y alegarme un poco de él o no podría hablar nada, me miró algo extrañado, esas cosas no eran comunes en mi, le señalé que se sentara y luego me senté yo.

- Bien – dije mirando un papel sobre la mesa, el cual tenía la lista de invitados – ya tengo a la lista de invitados – le hablé mientras extendía mi mano entregándole el papel, lo tomó y lo comenzó a leer, cuando llegó a los últimos nombres, abrió los ojos y apretó la mandíbula, pude ver como su cara de desfiguraba.

- ¿Es una broma verdad? – me dijo serio, yo lo miré lo más tranquila que pude.

- No, tu dijiste que yo me encargara de todo, y bueno esa es la lista, no hay objeciones – le dije calmada

- Pero Emily, eso es imposible, tu sabes…

- Nada de imposibles – le conteste interrumpiéndolo con una voz más firme de lo que pensé, el tomó mi mano con cariño y pude sentir su calor, sentí que me derretía mirando sus ojos, pero usé el poco autocontrol que tenia y continúe - yo soy humana, no soy licántropo ni vampira, una simple y común humana.

- Tu jamás serás un simple humana Emily – me interrumpió Sam como la voz más amorosa que pudo, quería que cambiara de opinión pero no lo lograría, yo ya había tomado una decisión, y soy algo terca como todos los Clearwater.

- Eso solo lo piensas tu y no eres muy objetivo que digamos – le dije – pero aun así yo no tengo porque cargar con las riñas de ustedes, además tu dijiste que ese era mi día – me sentí muy mal diciendo eso, nunca desde que lo conocí le había llevado la contraria, y se sintió horrible hacerlo y ver como sus ojos se llenaban de contrariedad y tristeza, el rostro de Sam se volvió serio, jamás me había mirado así, sentí el corazón apretado, él aun tomaba mi mano, creo que solo está pensado y sopesando las opciones.

- Amor ¿Por qué quieres invitar a los fríos? – me preguntó Sam después de un largo e incomodo silencio, su semblante estaba más relajado.

- Pues porque el Doctor Cullen fue muy bueno con ustedes para la batalla pasada, Bella es como mi amiga, pasé largas tardes con ella conversando y esperándolos a ustedes y además ella también me invitó a su boda solo que tu no me dejaste ir – le lancé sin tapujos él solo entornó los ojos – y bueno como no sé mucho de organizar bodas pensé en esa vampira Alice, dicen que es muy buena para eso, y al resto de ellos, no podía dejar de invitarlos si había invitado a los otros – lo miré con ternura dejando de lado la vergüenza que me daba el coquetearle, tenía que sacar un si por respuesta, tenía que usar todo lo que tenía en mis manos.

- ¿Pero qué dirán los lobos, los ancianos? – me preguntó algo preocupado, no tenía indicios de negación en su voz, como siempre quiere hacerme feliz.

- Nada, no dirán nada, Jake no creo que se niegue y los ancianos pues ellos, no sé, se tendrán que aguantar – Sam abrió los ojos ante mi comentario, yo jamás hablaba así, pero realmente quería que mi boda fuera la mejor, no la más pomposa ni lujosa, pero que todo saliera hermoso - además me lo merezco, arto hago por ambas manadas, me preocupo más que sus propias familias, les sirvo comida, les ayudo a los que aun van a la escuela, y muchas otras cosas, creo que es mi regalo de retribución, tómalo como un agradecimiento de todos para mi, jamás pido nada Sam, tú lo sabes, soy muy feliz con mi vida, con lo que tengo, contigo, y tengo el presentimiento de que todo saldrá bien y de que ambos recordaremos la boda como el día más feliz de nuestras vidas – le dije sonriendo.

- El día más feliz de mi vida fue el día en que me aceptaste como tu compañero

– dijo Sam sonriéndome, quería engatusarme pero no lo lograría, estaba usando las ultimas tácticas que tenía para hacerme cambiar de parecer, pero ya lo tenía, me diría que sí.

- El mío también, pero ahora es para el resto de nuestras vidas, ahora si nos perteneceremos como Dios manda y ante la ley, no te podrás escapar de mi – le dije juguetona.

- Jamás – me dijo el acercando su rostro al mío, casi me desmayo pero me pude controlar.

- Y bien Sam ¿me concederás esta única petición? – le dije haciendo puchero y moviendo mis pestañas, mientras sentía que me sonrojaba.

- ¿Hasta dónde llegarías para que te diga que si? – lo miré confundida pero entendí su pregunta.

- Hasta donde tú quieras, seré tu esclava – le ofrecí, el rió algo avergonzado.

- No es necesario, con que jamás te vayas de mi lado me siento pagado, sabes muy bien que no te podría negar algo que deseas tanto, sino jamás habríamos tenido esta conversación, ni tus insinuaciones, si realmente esto es lo que quieres, tratare de hacer un tregua entre lobos y vampiros, pero tú le dirás a las manadas.

- No hay problema – le dije mientras le sonreía triunfante y me acercaba para besarlo, después de una charla como esta ese beso se sintió el cielo

- Con esto dejas en claro que eres una Clearwater – me dijo al separarnos, yo la miré extrañada – eres igual de terca que cualquiera de tu familia, y te amo por eso – yo le sonreí como respuesta y me acerqué para besarlo de nuevo, en eso escucho sonar el teléfono. Le besé la punta de la nariz y corrí al fono.

- ¿Si, Diga? – podía escuchar una melodiosa voz cantaría a lo lejos cantando "Boda, Boda" miré a Sam extrañada, sabía perfectamente que él podía escuchar lo que sucedía al otro lado del teléfono.

- "Hola Emily soy Bella"

- Hola Bella – le respondí algo confundida por su llamado.

- "Emily disculpa que te llame a estas horas pero Alice no dejaba de insistir en que te tenía que llamar y decirte que si aceptamos ir y ayudarte con la boda, lo siento"

- No te preocupes Bella ¿pero como sabían?

-"Alice lo sabe de hace semanas y no dejaba de hablar de ello, está muy emocionada porque podrá organizar tu boda, estaba que explotaba porque tú no te decidías jamás en hablar con Sam, incluso quiso ir a tu casa y hablar ella con él personalmente, pero la pudimos contener, ella sabía que él te diría que si"

- Pues debería haberme dicho, hubiese sido de mucha ayuda – ambas reímos. Podía escuchar, la que asumí como voz de Alice, por detrás preguntando que colores me gustaban, flores y todo tipo de cosas de bodas, Bella la hacía callar diciéndole que ya tendremos tiempo para eso, ahora era muy tarde y que yo si necesitaba dormir.

-"Bueno Emily te dejo buenas noches"

- Buenas noches Bella – le dije mientras cortaba el teléfono por donde aun se escuchaban gritos de preguntas, al parecer Alice es todo un caso. Me giré y vi a Sam con una gran sonrisa.

- No tienes idea en lo que te metes con juntarte con Alice – me advirtió Sam, el conocía más cosas de ellos que yo.

- No importa, se que todo será perfecto. Te amo Sam, gracias.

- Te amo Emily y quiero que seas la mujer más feliz del planeta.

- Ya lo soy – le respondí mientras nos abrazamos.

Leah me miraba atónita, creo que ella también quedo algo desencajada por mi manera de pedir este pequeño regalo.

- Wow… Sam sí que es un sometido, con esto lo deja más que demostrado – me dijo Leah luego de que terminé de contarle.

- No seas así, él solo quiere mi felicidad – le dije sonriendo.

- Claro, debe quererlo de sobremanera para aceptar una tregua con los Cullen, aunque más le vale que te haga feliz, sino yo misma me encargo de hacerle la vida una infierno y al final de la tortura hago parecer que su muerte fue un accidente – dijo amenazante, hay cosas que no cambian.

- Ya es tu turno, cuéntame de ti y Taylor.

- ¿Quieres que saque los palillos y tejamos también? – me preguntó ariscamente, debe ser porque aun no se acostumbra a la idea del tener novio.

- Leah no seas así cuéntame algo.

- Bien pero no hay mucho que contar, Taylor es mi profesor de yoga y poco a poco nos fuimos haciendo amigos, él me ayuda a calmarme ¿sabes? – dijo ella algo cabizbaja, como recordando todos los arrebatos de furia y sufrimientos que vivió aquí, aun le cuesta mucho estar en La Push. Ambas nos quedamos en silencio, no quería presionarla luego me contará si quiere, me gusta mucho verla así como ahora, creo que Taylor ha conseguido que comience a sanar ¿pero qué pasará con Jacob? – Escucho pasos, creo que ya vienen ¿vamos a poner la mesa?

Asentí y comenzamos a preparar todo para el almuerzo, pusimos los cubiertos, los platos y la comida, cada quien se servirá lo que quiera.

- ¿Me extrañaste? – le preguntó coqueto Taylor a Leah mientras se acercaba a nosotras con una gran sonrisa, los ojos de ese hombre brillaban al ver a Leah, pero los de Leah no ¿Qué estará pasando? ¿Son realmente novios?

- Claro, como quien extraña un dolor de estomago – dijo ella sonriéndole, pero en su risa no había daño, solo humor, cosa que me sorprendió ya que cada vez que ella decía algo así a alguien era con la clara intención de herirlo y ofenderlo, pero no con Taylor, tal vez si hay algo entre ellos… son muy confusos.

- Admítelo, no vives sin mi – le dijo él tomando su cintura y sonriendo.

- Pues una vez que te mate haré el intento – le respondió ella, me sorprendió que no se alejara de su agarre – ahora suéltame que debo terminar con la mesa.

- ¿Les ayudo? – preguntó Taylor amablemente.

- No, eres un invitado, además ya tenemos todo listo, solo hay que esperar a algunas personas – le contesté y me alejé de ellos, podía ver como Leah conversaba con él tranquilamente, le sonreía, era amable, él por su lado siempre le tomaba la mano, o acariciaba su rostro, se ven tan bien juntos.

- ¿Qué te parece Taylor? – le pregunté a Sam

- No me gusta – me contestó serio.

- ¿Por qué? Creo que es encantador, además se nota que a Leah le gusta y le hace bien estar con él, si hasta sonríe, creo que es un buen chico – le dije sonriendo.

- Sera el sereno, pero no es para ella, ya sabes cómo son las cosas Emily.

- Ya se, ya se, solo espero que él no quede con el corazón roto, si la leyenda se cumple como todas las demás.

- ¿Por qué te preocupas por él? ¿Acaso te gustó también? – me preguntó Sam girándome hacia él y abrazándome por los hombros.

- ¿Celoso? – Le dije mientras reía – Sam para mí no hay hombre más que tú – le contesté mientras él me sonreía y nos quedamos mirándonos directamente a los ojos, podíamos estar así por horas.


Leah POV

Vi como Emily se alejaba a conversar con Sam, dejándome a solas con Taylor, debía realizar un control de daños

- Que hermosa pareja hacen ellos, cuando unos los mira, da la impresión de que Sam no puede vivir sino es a través de los ojos de Emily, y ella no puede estar lejos de su Sam, se llega a sentir el amor que irradian – dijo Taylor maravillado por la escena de amor eterno que teníamos al frente.

- Si, si, muy bonita, ellos siempre son así de empalagosos, le provocan caries a todo el que esté a su alrededor – le dije media harta, esas escenas ya no me importaban como antes, ahora solo me resultaban algo cursis, ya no sentía el mismo dolor en el centro del pecho al verlos tan compenetrados, había desaparecido ¿acaso si estaré sanando? Me sentí algo feliz ante ese descubrimiento, entonces ¿porque aun siento que me falta algo en el pecho? Me he sentido incompleta desde que me fui de La Push, pero ahora veo que no es a causa de Emily y Sam, es otra la razón, solo que no se cual es, debe ser

Porque extrañaba a mi familia ¿no? Sentí los ojos de Taylor en mi rostro y continúe la conversación, luego podría analizarme - ¿Cómo lo pasaste? Si te hicieron algo dímelo inmediatamente, no quedará huella de ellos.

- Que chistosa eres Leah y tierna, me encanta que te veas tan preocupada por mí, pero no te preocupes lo pasé muy bien junto a tu "manada", es algo extraño lo que pasa con ellos, sobre todo con un tal Jacob, ese chico es muy extraño daba la impresión de que quería combatir conmigo pero al final no hizo nada más que hablar cosas que no entendí, creo que él tampoco entendía porque me hablaba con tanta rabia, ni me conoce, al parecer a nadie le gusta que este aquí contigo, sobre todo a él y Sam, pero decidí que no quiero entender ni saber qué pasa con ellos, hablan en claves y dicen cosas que casi no comprendo. Primero me dicen que si te hago daño me crucificarán pero que en realidad tú no les caes bien ¿eso es de locos sabes? así que decidí divertirme y mi visión de diversión es simple: ignorar al resto y estar junto a ti, es lo que más me importa – me respondió Taylor con una gran sonrisa acercándome más a él – y dime algo ¿te gustaría estar así como ellos?

- Así como ellos ¿Cómo? – le pregunté confundida, esto era un cambio de tema drástico.

- Así – dijo apuntando a la feliz pareja, yo le puse cara de asco – no crees que sería bonito que tu y yo nos viéramos así – dijo Taylor acercándose peligrosamente a mi rostro.

- Si quieres conservar tu nariz y volver a San diego, deja de acércate y decirme esas cosas, tu sabes muy bien que yo no tendré novio ni pareja jamás – le amenacé.

- Pero Leah, aquí todos me dieron su aprobación, excepto esos dos que ya nombre, creo que les caigo bien a todos – me sonrió – se podría decir que tengo sus permisos para conquistarte.

- Ja…ya quisieras tu conquistarme – le conteste alejándome un poco de su rostro pero él mantenía mi mentón entre sus dedos.

- Bien todos, escuchen – dijo Emily interrumpiendo el momento entre Taylor y yo, pude ver como una sonrisa pasaba por su rostro al notar lo que pasaba, pero preferí hacerme la desentendida o me vería bajo una lluvia de preguntas por parte de ella – vayan a ponerse algo más de ropa y a lavarse las manos – ordenó ella, como siempre tan maternal.

El grupo de adolecentes lobos hormonales corrieron hacia la casa para ver quien ocupaba el baño primero, mientras Sam les gritaba que él lo ocuparía primero por ser el dueño de casa. Con Taylor nos acercamos a Emily y nos pusimos a conversar, pero fuimos interrumpidos por Rachel y Raquel, les presenté a Taylor y ambas quedaron con la boca abierta, tuve que pedirles que las cerraran o les entrarían las moscas, no pararon de alagarlo, diciendo que era guapo, además de encantador y todo eso, yo les decía que si a todo, porque sinceramente pensaba que era verdad, pero no con la misma connotación que ellas le daban. Luego llegó Claire con su madre, pronto llegó Quil a cogerla en sus brazos. Solo faltaba él, aun no lo había visto y me sentía muy nerviosa, inconscientemente tomé la mano de Taylor, tenía que aceptar que con él me sentía mucho más relajada y ahora lo necesitaba más. Él me miró sonriendo y apretó mi mano, sabía que le pedía inconscientemente apoyo, y como siempre está dispuesto a dármela sin decir nada, es una lástima que no pueda querer a nadie, hay veces en las que me encantaría poder enamorarme de Taylor, pero sé que es imposible

Pronto nos sentamos todos a la mesa, se formaron pequeños grupos de conversación y yo no dejaba de mirar el asiento vacío que tenía en frente, sabía perfectamente de quien sería ese lugar, pero no estaba segura si quería que se llenara o no, entonces recordé lo que había dicho Taylor, que Jacob había estado en la reunión y que la había hablado con rabia pero ¿rabia de qué? Pensé en esto por un par de minutos. ¿Porque podría sentir rabia Jacob de verme con otro? no tiene motivos, yo soy libre de hacer lo que me plazca ¿será por la leyenda? ¿La leyenda tiene que ver en esto y no quiere verme con otro por eso? Imposible, que estupideces piensas Leah, Jacob solo está enojado porque, porque… no tengo idea, deben ser celos de Alfa, quizás quiere que le pida permiso para tener amigos, o quizás esta enojado porque volví, eso debe ser, porque volví y para más remate traje conmigo a alguien desconocido ¡Mierda! Debo dejar de pensar en Jacob y en su torcida mente, a él nadie lo entiende, ni el mismo. Sacudí mi cabeza y volví a tomar atención a la mesa. Todos hacían preguntas sobre Taylor y mi vida en San diego, no me agradaba ser el centro de atención, pronto logré desviar la conversación hacia la novia, ella era la festejada.

- Ahí viene Jacob, ya era hora – gritó mi hermano e instantáneamente me sentí petrificada, Taylor a mi lado sintió mi tensión y pasó su mano por mi cintura. Me giré hacia la dirección por donde venia Jacob para verle, y pude notar que su rostro no era el mismo, estaba como seco, sin vida ¿lo habrá estado pasando muy mal por culpa de su amada chupasangre? Al parecer sí, porque tenía tatuado el sufrimiento en sus ojos. Se sentó justo frente mío y me miró fijo, sentí que me quemaba, tuve que desviar la mirada, era algo que no podía soportar. No habíamos tenido la oportunidad de hablar, aunque realmente no me importaba, él ni siquiera fue capaz de ir a verme o buscarme, estaba recién llegada y ni siquiera me saludó, es un mal educado estúpido lobo faldero, perro de cuarta categoría.

- Tranquila – me dijo Taylor al oído, no había notado que había comenzado a temblar. La voz de mi acompañante logró calmarme un poco.

Jacob seguía serio, traté de no tomarle atención, pero cada cierto tiempo no podía evitar mirarlo, puso sus manos sobre la mesa y pude ver que llevaba puesta la pulsera que le había enviado con Billy y algo dentro de mi salto de su lugar, no pude evitar esbozar una pequeña sonrisa la cual fue borrada inmediatamente por una nostalgia enorme, él contaba con aquel objeto, pero yo no tenía el collar del sueño y creo que nunca lo tendré, después de todo, Jakob nunca sabrá que la noche antes de irme nos vi a ambos en la playa, felices por primera vez en mucho tiempo , todos hablaban de no sé qué cosas, en algún punto deje de oírlos y sentí como si solo estuviéramos él y yo, frente a frente. Jacob ya no me miraba, estaba tomando atención a la conversación de la mesa, o al menos eso daba la impresión, creo que solo estaba evitando seguir mirándome, pero era yo ahora la que no podía dejar de verle, se veía tan distinto, este no era el Jacob al que dejé de ver ese día de mi partida, era otro, se notaba que sufría y verlo así hizo que mi alma se encogiera, a pesar de todo no me gustaba verlo sufrir, su rostro era inexpresivo y no me dejaba leer sus verdaderos sentimientos, noté que movió su brazo y con su mano derecha acariciaba la pulsera con mucha suavidad , el ver ese gesto me impacto mucho ¿Por qué lo hace? ¿Por qué la trata con tanta ternura? Por alguna razón necesitaba esa respuesta. ¡Estúpida Leah! Deja de pensar tonteras, "debe ser un acto reflejo, quizás no sabe que mas hacer" pensé. Jacob se volteó y se dio cuenta que lo estaba mirando, bajó los ojos hacia su muñeca, dándose cuenta que lo había visto realizando aquel acto, rápidamente bajó los brazos, dejándolos fuera de mi vista pero no así sus ojos, y nos quedamos así, en silencio quizás por cuantos minutos mirándonos directamente a los ojos sin decir nada pero la mano de Taylor en mi cintura me sacó de mi trance, volví a la realidad y rompí el lazo de miradas con Jacob, el seguía sin decir nada y al notar que Taylor me abrazaba frunció el seño visiblemente, todos hablaban, comían y reían, todos menos él ¿realmente estará sufriendo tanto? ¿Aun sufre por la estúpida de Bella? Quizás su mejor opción no era quedarse, pero irse conmigo no, eso jamás, si quiere ser como antes tendrá que arreglárselas solito.

Luego de una par de miradas furtivas más sentí la necesidad de querer hablarle, pero mis fuerzas no eran suficientes, quise que todos desaparecieran y me dejaran con él a solas, pero simplemente no era posible, deseché la idea de encontrarme con él a escondidas ¿Por qué a escondidas? Yo no tenía que ocultarme de nada ni de nadie. Pensamientos locos volaban por mi cabeza llenándola de estupideces, extraños encuentros nocturnos pasaron por mi mente, aquel sueño se volvió a anclar en mi mente y solo lo veía a él y al mar, algo dentro de mí se abrió y comenzó a doler nuevamente, volví a sentirme incompleta pero ¿Por qué? ¿Jacob es aquella parte de mí que me faltaba? No, es decir, desde que soy lobo que me siento vacía, Jakob no llenaría eso… ¿y si las leyendas tienen razón y mi felicidad será solo con él? ¿Y si es Jakob el único que me puede hacer feliz? ¿El único con quien quiero ser feliz? No puede ser ¡déjate de estupideces Leah para ya! Pero a pesar de todo quería hablarle pero este no era ni el lugar ni el momento.


Jacob POV

Me alejé del lugar corriendo, no sé porque acepté ir a la famosa reunión de la manada con el forastero, sabía que era una mala idea, la forma en la que Taylor hablaba de Leah me desagradaba, con tanta libertad, con tanta familiaridad, con tanta intimidad, no es necesario que me recuerden lo maravillosa que ella es, me da un coraje impresionante que la trate con tanta confianza, el muy desvergonzado. Ofuscado me detuve un momento en medio del bosque. Sacudí mi cabeza como si alguna idea se pudiese aclarar con tal acto, pero nada pasó, estoy hecho un lío, literalmente hablando. ¿Qué pasa conmigo? ¿Cómo es posible que no sea capaz de controlar mis emociones cuando se trata de Leah? Hasta hace un par de meses las cosas no eran así, yo lloraba y penaba por otra persona, no estaba mucho mejor que ahora, pero al menos sabía que era lo que me pasaba, podía decir a viva voz que estaba completamente enamorado de Bella Swan… pero ahora, no sé qué es lo que tengo. Antes de que se fuera Leah estaba mal, dolido, luego se fue y quedé peor que antes, avergonzado, arrepentido y solo, ahora volvió y aun así no se qué me pasa, al principio estaba contento de que volviera pero ahora no estoy seguro.

Apoyé mi espalda contra un tronco cercano y miré el cielo soltando un sonoro suspiro, podía ver las nubes plomas surcando los cielos, el ambiente estaba agradable, y no había indicios de tormentas, la última vez que vi a Alice dijo que podíamos estar tranquilos, la boda de Emily y Sam tendría un clima apacible e ideal para el acontecimiento…

Mi mente siguió divagando un momento más, realmente no sé cuando tiempo y no me importaba, miraba el cielo tratando de encontrar una respuesta a todo lo que ocurría en mi interior… sin tapujos comencé a hacer un mea culpa de todo esto, me confesé a mi mismo que Leah no me era indiferente, ella me importaba, lo que pensara, lo que le pasara, incluso quienes estaban a su alrededor eran detalles que no pasaban desapercibidos para mi… pero no sabía el porqué de ese interés, comparándolo con aquello que alguna vez sentí por Bella, puedo decir que es diferente, una sensación completamente distinta y nueva… no sé cómo llamarla… ¿Qué era? ¿Simple preocupación? No, es más que eso, preocupación ciento por Billy cada vez que me voy de casa, lo de Leah es más fuerte y simplemente me está volviendo loco… me cansé de usar como escusa el hecho de que ella fuese mi beta, sabía que no era eso… ¡maldición! ¿Cómo puedo ser tan inútil para ni si quiera saber qué rayos es lo que me pasa? O quizás la respuesta es más sencilla, no quería aceptar lo que sentía por ella.

Lentamente me incorporé y comencé a caminar hacia la casa de Emily, tenía un almuerzo al cual asistir, un lugar donde estaría ella y su acompañante, el cual me desagradaba por el solo hecho de respirar y estar en el mismo metro cuadrado que Leah. Me congelé en mi lugar, una verdad cayó en mi cabeza como si de una bomba se tratase.

"Estoy celoso de Taylor"

¿Por eso odiaba tanto a alguien a quien no conocía? Ya no había vuelta atrás, la palabra celos se adentró en mi cabeza y no habrá manera de quitármela a menos que yo mismo me demuestre que no es eso lo que me pasa, pero sé que no podré hacerlo, sé que estoy celoso de Taylor porque fue capaz de entrar en la vida de Leah en solo tres meses, es capaz de hacerla sonreír de forma apacible, tal como lo quiero hacer yo, ella le abrió las puertas de su vida, y yo aun no logro si quiera acercarme a su casa sin que quiera arrancarme algo … creo que tengo mi ego herido, yo fui quien quiso primeramente ayudarla a sanar, a que volviera a ser la Leah antes de Sam, pero no lo hice, al contrario la expulsé del lugar ocasionando seguramente su encuentro con Taylor, el cual la curó, el cual la quiere y seguramente ella corresponde. Leah encontró lo que buscaba, curar su alma y por mi parte la mía está cada vez más hecha pedazos.

Otro suspiro salió de mi boca mientras comenzaba a caminar nuevamente, bien, al menos ya tenía reconocido una de las cosas que me pasaban, celos eran los que tenía contra Taylor, pero eso más que ayudarme me hundió mas, lo único que provocó fue que aparecieran nuevas interrogantes, ¿Por qué estaba celoso? ¿Es solo por daño a mi ego? ¿Por algo más? ¿Por Leah? No alcancé a pensar mucho en alguna respuesta ya que me encontré saliendo del bosque y con la imagen de una gran mesa frente a la casa de Emily, donde ya estaba todos reunidos, todos sentados, Sam a la cabeza, su futura esposa a su derecha, en esa misma dirección estaba Seth, un puesto vacío que asumí como mío, luego Embry y Quil. Frente a Sam estaba Raquel con Claire. Por último a la izquierda del dueño de casa estaba Paul, Rachel, Leah y junto a ella ese Taylor, el cual le servía algo de tomar mientras ella le sonreía… me dieron nauseas de solo verlos, pensé en irme, escapar, luego solo tendría que darle una escusa a Emily de porque no llegué al almuerzo, pero no podía ser tan cobarde, tengo que enfrentarla, a ella y a mis endemoniados celos. Caminé hacia donde estaban todos y tomé mi asiento… justo frente a Leah.

Al principio me sentía muy inseguro e incomodo, no quería enfrentarla, pero algo dentro de mi me doblegó y sin poder soportar un segundo más levanté la cabeza para encontrarme con aquellos ojos verdes que tanto añoraba, mi corazón saltó de su lugar y sentí como si hubiese vuelto a funcionar, no sabía que me sentía así, no sabía qué tan muerto estuve antes de verla directamente a los ojos. No supe hasta que la vi que la extrañaba demasiado y que lo único que quería era volver a verla. Demasiadas sensaciones y emociones se apoderaron de mí al observarla, las cuales ni siquiera entendía, era otra, era mejor, era una nueva Leah.

- Menos mal que llegaste Jacob – dijo Emily sonriéndome – demorabas un poco mas y no quedaba nada de comida para ti.

- Pues Jacob últimamente no está comiendo mucho así que no hay de qué preocuparse – bromeó Embry, pude ver la mirada confusa de Leah, el bromista pareció percibirla ya que explicó su bendito chiste – hace tres meses que con suerte vive.

Entonces su rostro cambió, buscaba algo en mi, una respuesta, una palabra, no estaba seguro, pero yo no tenía las fuerzas para hablarle y tampoco sabía si quería hacerlo, me volvía a sentir muy enojado, enojado con ella, ¿cómo se le ocurría venir con un desconocido? ¿Qué rayos estoy diciendo? Ella puede hacer lo que se le venga en gana, pero me molestaba que todos siguieran molestándome por estos tres meses de precaria existencia, ellos no entendía lo que me pasaba, francamente yo tampoco. Arto de la situación acaricié la pulsera, es un acto reflejo que me calma, que me da algo de paz y me permite seguir viviendo.

Luego de un par de segundo volví a mirarla, pero ella estaba como en trance, observando algo, por curiosidad seguí con la vista lo que ella con tanta atención miraba y me di cuenta que era a mí, pero no a mi rostro sino a mis manos y noté que observaba mi acto reflejo, un pánico desconocido se apoderó de mi y bajé los brazos ella levantó la mirada consternada, creo que al igual que yo no sabía porque hacia eso, para mí era algo de costumbre que comenzó hace tres meses.

- ¿Tres meses? – preguntó Leah posando sus ojos verdes en mi nuevamente llenos de preocupación y unas ganas de abrazarla se me cruzaron por la mente, quería disculparme quería que me perdonara quería tenerla cerca como en aquel sueño, sentir su calor ¡Calla estúpido Jake! ¿Qué mierda estas pensando?

- Embry… más vale que te despidas de tus padres, no los volverás a ver porque te mataré hoy mismo – le amenacé, ganándome una sonrisa por parte del futuro muerto.

- No le hagas caso Leah, el imbécil de Embry no sabe de qué habla – me defendió Seth, este chico siempre me ha caído bien.

- Embry nunca ha sabido lo que dice, me sorprende que siga vivo con la nula inteligencia que tiene – dijo Leah provocando una risa colectiva, Taylor rió con todo el resto como si fuese parte de la familia, como si supiera de siempre que Embry es un completo idiota. Yo no podía parar de mirar a Leah, era la primera vez que estábamos frente a frente desde que ella llegó a la Push, se veía preciosa con esa polera blanca, definitivamente San Diego le había provocado un cambio enorme, la antigua Leah no hubiese usado esa polera, ni tampoco unos pantalones tan cortos dejando al descubierto esas preciosas piernas, pero más que nada, no hubiese sonreído de la forma en la que lo estaba haciendo. Debí quedarme por mucho tiempo mirándola ya que de pronto ella volvió a fijar su mirada en mi de forma contrariada, yo por inercia desvié mi mirada y me di cuenta que más de uno se había percatado de mi actitud y me miraba de forma divertida, sobre todo el bandido de Seth el cual tenía una sonrisa enorme en su cara.

- ¿Tengo algo en la cara Seth? – le pregunté un poco molesto, frunciendo el ceño, aunque últimamente mi rostro siempre traía el ceño fruncido

- Deja que el niño te mire, está enamorado de ti – dijo Paul a un lado de Rachel. Al fin un cambio de tema ahora se reirá de otros.

- ¿Celoso? – contraatacó Seth, este niño siempre de muestra sus genes, se sabe defender.

- Para nada, pero creo que Collin te hará una escena de celos a la noche – dijo Paul ganándose una mirada de odio de él nombrado, el resto solo rió.

- ¿Son siempre así? – le preguntó Taylor a Leah… al oído. No tenia para que hacerlo, podíamos escucharlo perfectamente, aunque él no lo sabía ¡Aun así no tiene porque hacerlo! No podré soportar mucho más verlos así de cerca, si no me marcho pronto cometeré un homicidio.

- Son peores, de hecho se están comportado porque hay visitas – le respondió ella… al oído ¿Qué pasa con esos dos? ¿No pueden dejar sus demostraciones en público? ¡Ella sabe perfectamente que la escuchamos!, él solo rió.

- Tortolitos, compartan el chiste para que todos riamos también – gritó Quil desde una de las esquinas de la mesa, Claire en sus brazos jugaba con un tenedor y el pedazo de carne. Leah lo miró molesta y Taylor solo sonrió, ¿el siempre sonríe? ¿Jamás dejará de tener esa estúpida sonrisa en su estúpida cara? Esta frase me es familiar…creo que la ocupé con Edward alguna vez. Estuve celoso de él también, y ahora de este imbécil recién llegado, ¿será mi destino tenerles celos a unos modelos con cara de estúpidos?

- Ella me decía que ustedes retienen su comportamiento solo porque hay visita – le respondió el forastero – cosa que encuentro chistosa, ya que no me imagino como son en momentos normales – casi todos rieron antes sus palabras.

Yo seguía allí, sin decir ni pío, todos trataban a Taylor de la mejor manera, inclusive Paul, el cual no trataba bien a nadie a menos que sea el mismo o mi hermana, Emily también le hablaba como si lo conociera de toda la vida, cosa que notoriamente le molestaba a Sam por las miradas furtivas que le daba. Mis hermanas ya lo querían, le decían "Tay" como diminutivo… traidoras… inclusive la pequeña Claire le sonreía como si nada, como si fuese uno más de los amigos de su mami… increíble ¿Qué le pasaba a este pueblo? ¡Es solo un forastero venido a más que está con Leah!

- Dime Taylor – habló Rachel, su tono y su mirada no presagiaba ningún comentario bueno – ¿es verdad que conociste a Leah en tus clases de Yoga?

- Sí, pensé que sería un día normal y aburrido, hasta que ella entró a mi salón y lo cambió todo, es lo mejor que me ha pasado desde que comencé a hacer clases – me pican las muelas, este tipo es empalagoso, ahora lo odio mas, cada vez es más meloso al igual de Edward, los hombres soltaron un silbido general, mientras que las mujeres un suspiro, menos Leah que bufó en su sitio, hay cosas que nunca cambian, ella aun no se siente cómoda con las demostraciones de cariño en público.

- Que lindo eres… que suerte Leah – suspiró Raquel, la aludida la miró con cara de no entender el comentario - ¿piensas inscribirte en la misma universidad de Taylor? – Leah elevó sus hombros.

- No tengo idea, el periodo de postulación se abre en un par de meses más, tengo hasta entonces para saber donde haré la prueba para poder entrar – respondió ella despreocupada pero para mí fueron fuertes declaración, eso quiere decir que no volverá, con los estudios por delante no habrá fuerza que haga que vuelva a La Push, ella está armando su vida allá, con él. Sentí como mi corazón volvía a dejar de latir.

- ¿Ya sabes que estudiarás? – le preguntó Embry.

- Pensaba en educación física…

- Aunque trato de convencerla de que siga kinesiología deportiva – le interrumpió Taylor, lo miré feo ¿Qué se cree por venir a hablar por ella?

- Eso mismo trata de hacer, pero sin mucho éxito – agregó Leah sin inmutarse por la intromisión de su acompañante. Esto me estaba comenzando a enfermar.

- Pero entiéndelo – comenzó a decir Emily – lo hace porque quiere conllevar tus intereses con los de él – luego se giró y fijó sus ojos en los míos – quiere compartir más tiempo contigo – yo no aparté mi mirada de la de Emily, ese comentario iba dirigido claramente a mi persona, no entendí el porqué, pero tampoco me dieron ganas de saberlo, en realidad si se, todos me culpan o al menos recriminan por el hecho de que expulsé a Leah. Simplemente me levanté de la mesa sintiendo la mirada de todo el mundo en mí.

- Muchas gracias por la comida – dije sin mirar a nadie en particular – nos vemos después – mis ojos se posaron en las pupilas de Leah quien me miraba extrañada, luego miré a Taylor e inevitablemente lancé un bufido, un gruñido salió después cuando me fijé que su mano estaba situada en la cintura de Leah. Rápidamente comencé a caminar hacia el bosque ignorando los comentarios a mi espalda, tenía todas las intenciones de perderme un rato.

La tarde pasó de forma expedita, más que nada porque dormí casi todo lo que quedaba de ella, me desperté bien de madrugada en medio del bosque, fui a mi casa y tratando de meter el menor ruido posible me di una ducha caliente, quería aflojar mis músculos antes de salir, hoy me tocaba patrullar y ya estaba atrasado. Algo así como a las tres de la mañana me puse en cuatro patas y comencé a correr, me dirigí a la casa blanca de los Cullen, me sorprendió ver a Renesme en el patio jugando con Edward, la pequeña me vio y sin pensarlo mucho se lanzó a mi lomo, yo solté algo parecido a una carcajada mientras desaceleraba mi marcha, el chupasangre síquico tomó a su hija y la bajó de mi espalda.

- "No seas aguafiestas" – pensé – "Nessie solo se estaba divirtiendo"

- Es hora de que se acueste, mañana debe ser la niña de las flores en el matrimonio de Emily por lo tanto necesita dormir.

- "Tu imagen de adolescente no pega con tu prehistórico pensamiento de cincuentón ¿sabías?" – le espeté.

- Realmente tengo más de cien años chucho, no cincuenta.

- "Actualízate anciano, métete al siglo veinte o no entenderás a tu hija cuando sea adolescente" – le dije.

- Mientras yo me actualizo tu aclaras el embrollo de tu cabeza – me indicó caminando hacia la casa.

- "Sale de mi mente sanguijuela" – dije enojado.

- Es inevitable escuchar los gritos que pegas con tus pensamientos.

- "Te metes en la cabeza del resto para compensar el no poder meterte en la mente de tu esposa" – estaba ofuscado desde la mañana y tonto de Edward era el único disponible para desquitarme de alguna forma.

- No te daré el lujo de botar tu ofuscación conmigo Jacob – me dijo respondiendo a mi comentario.

- "Cobarde" – espeté buscando una pelea.

- No la conseguirás conmigo, yo no soy Taylor – me dijo antes de entrar a la casa, yo solté un gruñido y volví a correr.

- "Maldita e entrometida sanguijuela, por el bien de la privacidad mental de todos espero que un día te quedes sordo" – pensé sabiendo que podía escucharme, supe que había oído mi comentario cuando percibí una risa proveniente del interior de la casa – "para navidad te regalaré unos tapones y trataré de soldarlos a tus oídos, le haré un favor al mundo"

Las horas pasaron sin sobresaltos, no escuché el ruido de nada en particular, era el único que patrullaba esa noche, ya que nadie más quería estar trasnochado para la fiesta de la boda. A mi anteriormente me daba lo mismo, ahora no sabía si quería quedarme más tiempo o no.


(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: volvimos!!!! Ahora saben porque Emily invito a los sanguijuelas… y antes de que alguien pida explicación aclaro que Alice puede ver e Emily porque es humana, y no siempre esta rodeada de chuchos… bueno eso… hace tiempo que no teníamos un Jakob POV y resulta que esta celoso jajajj… finalmente se da cuenta de eso… más lindo mi lobo hermoso… en fin, espero les haya gustado aunque sea un poquito, si es asi den un revi, si no es asi tambien xD

Que tengan una linda semana y nos estamos leyendo.

Besos!!!

(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: un emily pov! se lo esperaban? weno ella tb necesitaba algo de importancia, siempre detras de Sam como una sombrea xD jajajja ahora le toko su minuto de fama =) y?? les gusto?? alfin se reencontraron xD jajja era lo q esperaban?? o no? jajajjaja jake admitio que esta celoso!!! es un gran paso! xD jajja sobre todo para el, pero no pueden negar que tay es un amor xD no olviden q amamos mas a jake xD jajajja y leah? les gusto como como reacciono? xD jajajja se viene cosas mejores!!!!!!!! besos ojala dejen rewis!!!!!!!! besos a todas!


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