°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 32: además de imbécil con mala suerte °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°

Jacob POV

- ¡No tienes derecho! – me gritó Leah empujando mi pecho para separarse de mi abrazo, al apartase de mi sentí como el frío me envolvía cuando dejé de sentir el calor de su cuerpo, daba lo mismo que yo tuviese cinco grados más de calor corporal que el normal de las personas, me sentí congelado cuando salió de mis brazos, en unos pocos minutos mi piel se había ajustado y regulado a su cercanía, ahora no sabía cómo volver a la normalidad. Aunque no fue solo eso lo que me heló hasta los huesos, era su mirada de rabia contra mí, aunque la había tenido miles de veces antes, la motivación tras esa mirada me hería, estaba enojada porque metí a Taylor en la discusión, ella lo defendía sin cansancio, como si lo conociera bien, de toda la vida, como si ese tipejo fuese importante, cuando en realidad no valía nada, no entiendo porqué está con él, ella es demasiado para ese… debería estar con alguien mejor, a su altura, alguien que pudiese con la fuerza que ella guarda en su interior…me comencé a enojar por eso, comencé a temblar, ya no pensaba claramente, mi vista y pensamientos se comenzaron a nublar de un modo que nunca había experimentado, tanto que no medía las cosas que salían de mi boca.

- ¿Por qué volviste? – junto con él… ¿Por qué la ultima parte no salió? ¡Maldición!, "¡con él, con él!" traté de que las palabras salieran de entre mis labios, pero no había caso, yo quería que ella volviera, pero sola, no con un novio.

- Eres un maldito…

- ¿Puedo bailar con la señorita? – La voz de ese imbécil de San Diego interrumpió lo que Leah me iba a decir, conociéndola no sería nada amable, realmente, las cosas que ella me dice nunca lo son, mierda, mal pensamiento, mi ánimo decayó un poco más de lo que ya estaba, me volteé para mirarlo, estaba a mi espalda y me miraba serio, claramente él solo quería interrumpir mi charla con ella ¿Quién diablos se cree para meterse en medio de una conversación con Leah? "se cree el novio" me contestó una voz en mi cabeza… era obvio, tanto como lo imbécil que soy.

- No te metas extranjero – escupí en su dirección a pesar de que sabía que tenía derecho a meterse, facultad que a mí me importaba un rábano. Él no se movió.

- Mi nombre es Taylor ¿o tu inteligencia no da como para recordar mi nombre? – abrí mis ojos sorprendido por su respuesta, no sabía en lo que se estaba metiendo ni con quien, yo no soy un simple humano al cual trata de intimidar, soy Jacob Black, alfa de una manada, líder y protector de mi pueblo por derecho sanguíneo, he peleado contra vampiros y ganado… ¿y este insignificante personaje cree que puede venir a tratarme de tonto?

- No eres lo suficientemente importarte como para recordar tu nombre – dije desafiándolo de vuelta, aunque era la pura verdad, él no es nadie aquí, nadie… pero pareció no percatarse de eso, ya que no se inmutó por mi dicho, vi como Leah se fijaba en el resto, sabía tan bien como yo que tanto lobos como vampiros estaban atentos a lo que pasaba, muchos esperando el momento para interferir si las cosas se salían de control.

- Pues si no lo soy para ti me da lo mismo – respondió Taylor – mientras a Leah le importe al diablo con el resto, aunque al parecer eres el único, todos aquí saben cómo me llamo, incluido tu padre.

- No te metas con mi familia maldito arrogante, además Sam te odia igual que yo – ¿estoy metiendo a Sam en el mismo saco que yo? Me debo ver realmente patético tratando de intimidar a este débil humano.

- Él no cuenta, es igual de idiota que tu – gruñí en su dirección, no porque le haya dicho idiota a Sam, eso yo también lo pensaba, sino mas bien por qué este altanero no mantenía la boca callada, y todo por defender a Leah, cuando ella es de MI manada, YO la defiendo, no necesita a nadie más.

- Ser de ciudad no te hace más inteligente, extranjero – dije temblando, trataba de controlar mi ira para no volverme lobo en medio de la fiesta, pero se me estaba complicando, ese inútil frente mío no me lo hacía fácil, tentaba su suerte al tratar de buscar pleito conmigo, y si quería pelea se la daría con gusto.

- Claro que no, pero me ayuda a saber cómo tratar a las mujeres, deja tranquila a Leah ¿me escuchaste? Ella no está sola – ¿escuché bien? ¿La escuálida persona frente mío estaba tratando de amenazarme? De no ser por la tensión del momento me habría reído de su patético intento por intimidarme, pero tenía que reconocer que era valiente, no se ha movido ni un centímetro, quizás por eso a Leah le gusta ¿Qué rayos dije? ¡Mierda! A Leah le gusta este imbécil porque a pesar de ser un débil humano es valiente y cuida de ella, ¡Pero si eso también lo puedo hacer yo! ¡Mierda! ¿Qué rayos dije de nuevo?

- No me digas que hacer y que no, Leah se puede defender bastante bien sola así que no la trates como si necesitara compañía – le dije repitiendo lo que él me había dicho en el bosque, me fije por un leve momento en Leah, y ella miraba a Taylor con ojos diferentes, ya no con preocupación por la pelea, tenía algo así como satisfacción en su mirada, como si le hubiese gustado su tono de protección para con ella, no lo entendí ¿ella quiere que alguien la resguarde? ¿Desde cuándo? ¿De qué me perdí mientras ella no estaba? Leah se caracteriza por ser una persona que no necesita de nadie, independiente y fuerte por si misma… y ahora se dejaba proteger por… ¿un simple humano? – Además ella no es tuya – terminé de decir, "Ella tampoco es tuya" dijo una voz dentro de mi cabeza que me hizo enfurecer aun mas.

- No veo que sea de tu propiedad, por lo demás ella no es un objeto – dijo Taylor acercándose más de lo que le convenía si quería mantener su corazón latiendo y aun en su pecho, de nada se me dificultaba enterrar mi mano y sacarle un órgano – madura y aprende a tratar a una dama – suficiente, este imbécil está buscando pelea y se la voy a dar.

- Yo te voy enseñar… - dije tomando la solapa de su traje, pero no alcancé a hacer mas ya que unas suaves manos tomaron mis brazos, reconocí a la dueña de ese calor incluso antes de que mis ojos se fijaran que era Leah quien me detenía salvándole el pescuezo a mi futura víctima.

- ¡Basta los dos! – dijo empujándome, luego tomó el pecho de Taylor de forma protectora, él la miró a los ojos y le sonrió, ¡maldición! ¡Ella le devolvió la sonrisa! ¡Se la devolvió! Mientras que a mí solo me devolvía insultos y malas miradas ¿Por qué? "¿Por qué?" – no sean unos niños y dejen de pelear, además hablan de mi como si no estuviera y eso no es nada agradable.

- Tu amiguito comenzó, nadie lo invita y mete su lengua donde no debe – gruñí.

- Si no dirás algo inteligente será mejor que guardes la tuya niño – me dijo Taylor ¿Qué? ¿Me llamó niño? ¡Que se cree!, mi físico oculta mis 17 a la perfección para parecer de la misma edad que él.

- No… me hagas… enojar – jadeé intentando no tirarme a su garganta matándolo de un simple golpe… era tan fácil, solo unos pasos… solo…

- Ya basta – dijo Sam tomando mi hombro, al parecer se había dado cuenta de mis intenciones de asesinato – no quiero peleas en mi boda ¿está claro?

- Dile a este que se vaya – de la boda, del pueblo, de este mundo, yo ayudo en la última parte, de un golpe lo mando al infierno y lo alejo de ella.

- Es mejor, pero si Taylor se va yo me voy con él – la voz de Leah resonó en el sitio y en mi cabeza de manera firme, totalmente segura de lo que había dicho, quería irse con él, no quería estar aquí ¿Por qué me hace esto? Me costó seguir respirando, sus palabras me daban vueltas, pero eso se opacó por la furia que me llenó ver como Taylor la abrazaba de forma posesiva y con una mirada de victoria en sus ojos, él sabía que ella quería estar lejos de este sitio, lejos de mí, la persona que más daño le había hecho además de Sam, él lo sabía, y se jactaba de mi derrota.

- Al diablo con ambos – rugí volteándome, quería salir del lugar, dejar de ver la forma en la que esos dos se miraban, ella se quería ir con él, lo había dejado bien en claro ¿necesitaba otra prueba que me confirmase que eran novios? No, pero aun así no podía creerlo… me alejé unos pasos de la carpa, pero de un golpe me detuve, sentí mi pecho contraerse, y estaba seguro que era debido a la distancias que estaba interponiendo nuevamente entre Leah y yo, de un momento a otro quise verla una vez más antes de perderme en los bosques, se veía hermosa con ese traje, una diosa más allá del entendimiento humano, licántropo y vampírico, algo que nunca creí ver ni menos llegar a adorar, los vampiros eran naturalmente hermoso, pero Leah no necesitaba de ponzoña para igualar e incluso superar su belleza, no podía creer lo ciego que estuve todo este tiempo, como fui capaz de ignorar la perfección que tenía corriendo a mi lado, ¿Cómo tan imbécil para sacarla de mi vida?... me sorprendí por mi último pensamiento. Lentamente me devolví para verla aunque sea un poco antes de irme.

Pero no quería guardar ese tipo de imagen en mi cabeza.

Lo primero que vi al llegar fue a Leah de espaldas, eso no sería malo, ya que su vestido dejaba al descubierto gran parte de ella y era una recreación para la vista… lo horrible del asunto eran las manos de Taylor tocándola, bajando y acariciando cada pulgada de la piel desnuda de su dorso, teniendo la suerte de alcanzar con sus dedos aquello que yo no podría alcanzar a menos que fuese en sueños, ver como la abrazaba, y como ella, a pesar de dudarlo un poco, posiblemente por estar frente a tanta gente, le devolvía el abrazo, como se sonreían, como se miraban a los ojos, como ella aceptaba esas muestras de cariño de parte de él… me sorprendí a mi mismo soltando un gruñido gutural desde el fondo de mi pecho causada por la escena ante mis ojos, uno tras otro salían por mis labios, gruñidos de lobo herido, furioso con la vida y consigo mismo, apreté mis manos en puños con tal fuerza que sentí la sangre correr por entre mis dedos, pero no le tomé importancia, serían heridas que curarían en un par de segundos… pero el daño que tenía en el pecho no podría sanarse nunca, sentí mi corazón sangrar forzándose a trabajar el doble para bombear la sangre a mi cuerpo, doliendo, doliendo más que cuando fui herido por los neófitos de la fría Victoria, más que la vez en la que pensé que perdería a Bella, mis músculos se tensionaron tanto que los temblores se hicieron incontrolables, pero no eran los que indicaban entrar en fase, eran convulsiones de encono, no podía hacer otra cosa que pensar en lo que mis ojos veían, ella, Leah, con ese, Taylor.

Ahora los celos me tenían vuelto loco, porque tenía claro que eran eso, celos.

Celos porque él la abrazaba de esa manera y con toda tranquilidad, yo había gozado de cada escaso segundo con Leah en mis brazos sintiendo como su corazón latía cerca de mi pecho, disfrutando del calor que emanaba de su cuerpo, deleitándome de cada célula de ella a pesar de la pelea que estábamos teniendo, pero Taylor podía hacer eso sin preocuparse de que las cosas terminaran mal, podía abrazarla y deleitarse del placer de una retribución por parte de ella, de una conversación sin peleas, al menos no tan acidas como las que tiene conmigo, de un momento en el que basta tenerla en tu pecho respirando tranquilamente para ser la persona más feliz que pudiese existir, sin tener que hablar, simplemente sabiendo que la tenías así para ti… sola y únicamente para ti…

Me volteé y comencé a correr hacia el bosque, no podía soportar ver más esa escena de entrega mutua que me sacaba de quicio, a medida que avanzaba sentí que el mundo se me venía encima, mi velocidad se hizo aterradoramente rápida, ya no veía lo que había cerca, esquivaba las cosas solo por instinto y más de algún árbol sufrió las consecuencias de mi velocidad y brutalidad, los árboles se cerraban a mi alrededor asfixiándome, dejando mis pulmones sin espacio para el aire y sin nada para ver, sin poder oír, completamente a la deriva, mis manos se movían tratando de sacarme la ropa para tratar de sentirme menos ahogado, rasgué la tela que tenía encima, trataba desesperadamente de sentirme menos perdido, disipé en alguna parte la camisa y corbata que estaba usando, los zapatos fueron lo primero en desaparecer, lo único que aun tenía en mi eran los pantalones de vestir azul oscuro pertenecientes al traje. La velocidad no calmaba mi ira, cada vez soltaba más y más bramidos de rabia ¿Por qué? ¿Por qué ese imbécil y no yo?

- No… ¡NO! – grité tomando un árbol cercano y lanzándolo lejos, derribé un par mas con ese lanzamiento, pero mi ira no se disipaba, no soportaba la idea de ella en los brazos de otro, riéndole a otro, besando a otro, la simple idea de otro hombre tocándola me enloquecía hasta el punto de querer hacer rendir cuentas ante mí a aquel que osara en solo pensar tocarla, porque Leah era parte de mi manada, era mi beta…

- ¡Nadie puede tocarla! ¡Ella es mía! – confesé en la fuerza de otro lanzamiento. Finalmente me quedé quieto. Mi respiración era rápida, mis manos tenían heridas que sangraban y otras que ya estaban cicatrizando, mi pecho se elevaba exageradamente con cada inhalación, pero aun así sentía que el aire no llegaba a mis pulmones. Con cada segundo que pasaba mi pulso desaceleraba un poco más, calmándose, a diferencia de mi rabia que no amainaba con nada, mi mente no se cansaba de repetir la escena de ellos juntos, de cada vez que ellos estaban juntos, porque desde que llegaron casi no se habían separado, ella lo buscaba y protegía de nosotros de la misma forma en que lo hacía él, Leah confiaba en Taylor a tal punto que yo estaba seguro que sería capaz de confiarle el secreto de su licantropía si fuese necesario, y eso no lo podía aguantar, que ella estuviese cerca de él me enfermaba, los celos me cegaban por completo con solo pensar que ella lo pensaba a él, porque ahora yo solo una cosa tenía una cosa en mi mente, Leah no puede ser de nadie, solo mía, el destino lo quiere así, las leyendas lo quieren así, yo lo quiero así… porque yo la quiero…

- No… - susurré para mi mismo dándome cuenta de algo que me quise negar desde hace tanto tiempo – yo la amo.

Mis ojos se clavaron en el suelo y sentí como una lágrima caía a la vegetación que estaba siendo espectadora de mi declaración. Maldita sea, me enamoré de Leah sin si quiera darme cuenta, de alguna manera ella se había vuelto la razón de mi todo, si ella estaba lejos no podía vivir, me volvía… un zombi. La imagen de Bella el tiempo en el que estuvo sin Edward se me vino a la mente y por primera vez la entendí, yo había estado sufriendo de la misma forma estos tres meses, solo que Bella sabia la razón de su desdicha, yo solo me dejaba hundir mas en el barro sin razón, supe porqué se tomaba el pecho cada vez que se decía su nombre, si le dolía de la forma en la que a mí me duele pensar en Leah, es totalmente entendible que sintiera que su pecho se iba a desintegrar de un momento para otro, lo entendí porque a mí me está pasando lo mismo, entendí porque ella lo había elegido a él sobre a mí, si Bella se sentía de esta forma cada vez que no lo tenía a su lado, con razón no dudo en aceptarlo en su vida cuando él volvió.

Pero en mi caso las cosas eran diferentes, ella no se fue, yo la eché de mi vida y ahora no sabía cómo hacerla volver… la rabia volvía a mi cuerpo, porque ya no podía hacerla volver, ella estaba con alguien más y todo era culpa mía.

- ¡Mierda! – grité y lancé otro tronco a alguna parte del bosque - ¿Por qué? ¿Por qué de ella? ¡De todas las mujeres en este planeta tenía que enamorarme hasta la medula de la más cascarrabias, petulante, cabeza dura, altanera y harpía que existe! – le preguntaba al viento, como si fuese capaz de responderme o si de alguna manera pudiese encontrar la respuesta en mi si decía mis interrogantes en voz alta, pero nada ocurría, tenía la cabeza hecha un lio, más que nada porque aun trataba de procesar la información, por primera vez me daba cuanta que aquello que sentía por Leah no era una simple preocupación porque es parte de mi manada, no, era algo mucho más fuerte, el amor que de pronto supe que sentía por ella se adentró en mis venas con una fuerza sobrecogedora, una que hacía que me doliera con cada latido por la presión que ejercía contra las paredes de mis vasos sanguíneos , tuve que verla en brazos de otro para abrir mis ojos a mis propios sentimientos, la rabia por mi ineptitud caló hondo en mí, me sentía como un animal enfurecido con el mundo y consigo mismo.

- ¿Qué tiene ella? ¿Qué tiene que me hace sentir vivo con su sola presencia? ¿Qué me hace sentir sin aliento si no la tengo cerca? – Murmuré apretando mis puños y bajando mi cabeza, otra lágrima cayó al suelo - ¿Por qué darme cuenta justo ahora que ella encontró la felicidad en los brazos de alguien que no soy yo? ¿Qué mierda tiene el destino en mi contra? – la situación parecía un vil burla a costa mía, primero Bella y ahora Leah… ¿Por qué? ¿Por qué?... yo la quiero, la amo ¿Cómo no me di cuenta antes? Si estaba tan claro, Billy me preguntó al respecto, hasta el imbécil de Sam mencionó que yo sentía algo por ella y Seth en algún momento dijo que no entendía porque no podíamos ser felices juntos y yo como idiota lo negué esta el cansancio, desechaba la idea de ser feliz con ella sin siquiera pensarlo, yo quería salvarla pero es ella la que me tiene que salvar a mí, sin ella no soy ni valgo nada, me lo negué a mí mismo y ahora estaba pagando las consecuencias de mis estúpidas acciones.

Dejé que mis piernas finalmente perdieran sus fuerzas y mis rodillas se doblaran dejándome caer al suelo sobre estas y mis manos, cerré mis ojos con fuerza tratando de retener inútilmente las gotas que brotaban de mis ojos sin parar. Las imágenes de Leah se arremolinaban frente a mi retina recordándome lo hermosa que era y lo endemoniadamente increíble que había vuelto, era alguien diferente, ¿Cómo cambió tanto? Desde su vuelta de San Diego la había visto sonreír más veces que el tiempo que estuvo aquí en la Push… y todas esas venían de la mano de las conversaciones con su novio o de su simple cercanía, me dolía… no, esa palabra se queda corta frente al sufrimiento que siento… me desgarraba cada parte de mi darme cuenta de eso, de lo feliz que ese tipo la hacía y de lo bien que ella estaba con él lejos de mí, porque era obvio que su problema era conmigo… Leah es alguien diferente a todas, si quiere ir contra las leyes y leyendas de nuestro pueblo lo hará, y lo está haciendo, dejó en claro que en su vida y en su destino mandaba ella.

"No crean ni por un segundo que me obligarán" había dicho ella aquella vez que nos contaron sobre la leyenda que unía nuestros destinos "soy la única en mi especie, por lo tanto nadie puede usar su voz sobre mí en ese tema, yo decido… y decido no hacerlo" estaba claro que no haría lo que los ancianos le estaban pidiendo, no quería ser el reservorio de una nueva especie "…está claro que la repulsión con Jacob es mutua" había dicho, y en ese momento había estado de acuerdo con ella, pero ahora me doy cuenta de lo equivocado que estaba, no podía sentir repulsión por ella, solo el prejuicio de ese entonces me tenía de esa forma, ella era la harpía del pueblo, la mujer que destilaba odio en cada mirada sin importar lo inocente que fueras en su problema con Sam, todos la odiaban, y yo junto con ellos, más que nada contagiado por el sentimiento de los demás, pero no ahora, cuando se unió a mi manada todo cambió, ya no sentía ese rechazo por ella, claro que era una molestia y muchas veces me sacaba de quicio pero en el fondo la llegué a comprender, pero no ahora que los demás no influyen en mi, ahora que me importa una mierda lo que los demás opinen, ahora, y solo ahora me doy cuenta de lo desesperadamente enamorado que estoy de ella…

- ¿Qué hago ahora? – me pregunté a mi mismo cerrando mis puños en el suelo - ¿Qué? - Al parecer de los dos yo sería el único que cumpliría con la historia, sería el único enamorado hasta perder el juicio… mientras que ella decidía irse lejos para vivir tranquila en otro sitio… y con otro hombre.

Yo no era quien para negarle esa felicidad, no tenia las fuerzas para verla sufrir, además el culpable de que ella esté con otro soy yo, únicamente yo, yo la empujé a irse y ahora tengo que pagar las consecuencias. Me preguntaba a mi mismo el porqué no luchaba por ella como lo hice por Bella tiempo atrás, me siento derrotado antes de comenzar la batalla por su amor, y después de todo la respuesta era simple, no tenía como ganar. Con mi amiga sabía que ella de alguna manera me amaba, tenía sentimientos por mí que hubiesen terminado juntándonos para siempre de no haber aparecido los Cullen en su vida… pero no Leah, ella nunca ha sentido nada por mí, y sé que nunca lo hará, ni si quiera estima, nada que pase del leve respeto de un beta hacia su alfa, y ni eso, ella no dudaba en contradecir lo que yo decía, en ella no se aplicaba el respeto que el alfa tenía de forma innata dentro de una manada, Leah se pasaba por buena parte ese respeto y te lo hacía saber. Mi lucha por y con ella era una batalla perdida.

Tenía entonces dos opciones, luchar sabiendo lo mal que la pasaré y la humillante derrota que tendré, o dejarla ser feliz aunque sea en los brazos de alguien diferente a mí. La idea de que se alejara de mi vida nuevamente me dejaba sin la capacidad de respirar, como si un camión se pasara por mi cuerpo y se quedara sobre mi pecho impidiéndole moverse… pero era lo mejor para ella, con Leah no podía hablar sin una disputa ¿Qué oportunidades tenía entonces de decirle que la amo y de convencerla que se quedara por mi? ¿Qué esperanzas podía albergar de conquistarla de alguna manera y ganarme aunque sea un poco de su afecto? La respuesta era clara y dolorosa. NINGUNA.

Yacía en el suelo desde hace bastante tiempo, lo supe porque finalmente la noche había llegado a la Push sumiendo todo con su oscuridad característica, pero yo ya estaba sumergido en ella desde hace bastante rato. Mi cabeza ya no podía pensar con claridad, además de imágenes y recriminaciones a mi mismo nada más pasaba por mis pensamientos. Pensé en volver a la reserva, pero directo a mi casa, tal vez cambiarme de ropa y perderme por el mundo, ya no había problemas en la Push, los Cullen eran buenas personas, digo, vampiros. Victoria estaba muerta, mi amiga era una frio con una hermosa hija, y la razón de mi vida se iría mañana al atardecer para no volver más… solo sufriría por mi padre, pero él sobreviviría sin mi presencia… los chicos de la manada… bueno ellos deberán volver a su vida como corresponde, volver a estudiar, hacer algo más que vaguear por los bosques.

Sí, eso haré, recorreré el continente y me perderé tratando de olvidar, o de que duela menos. Con la decisión de alejarme de todo me levanté de mi lugar y comencé a correr hacia mi hogar, lo tomé con calma, sin la velocidad con la que llegué hacia ese lugar, por alguna extraña razón quería postergar mi huida del sitio, una recóndita parte de mi sabía que eso significaba mi separación total con la Push y con Leah, porque esta vez, si me marchaba, no volvería.

Estaba a unos pocos kilómetros cuando un olor me hizo detener.

- No puede ser – murmuré, ese olor dulzón no puede estar aquí. He estado mucho tiempo con los Cullen como para reconocer su aroma, y este no correspondía a ninguno de los miembros de esa familia. No, era otro vampiro el que merodeaba los límites de la reserva. No, no puede estar pasando, no después de tanto tiempo de paz en este sitio.

De un salto entré en fase y quedé en forma de lobo, mis sentidos son más finos de esta forma y me ayudarán a encontrar al dueño de ese olor. ¿Qué hace un vampiro merodeando por Forks? Mi nariz guiaba mis patas por el bosque, al sentir que el aroma se hacía cada vez mas fuerte comencé a desacelerar, sigilosamente empecé a moverme por entre los árboles y a camuflarme con la maleza y oscuridad de la noche, mis ojos se adaptaron en segundos al ambiente sin luz y sombrío del lugar, mis latidos disminuyeron al igual que mi respiración, todo controlándose para pasar desapercibido por mi enemigo. A un kilómetro de donde me encontraba vislumbré una figura agachada a los pies de una roca. Podía ver su perfil perfectamente, era un hombre, más bien un niño, no más alto que Alice, su pelo negro como la noche estaba tomado como una trenza en la parte baja de su cabeza llegando hasta la cintura, daba la impresión de que no tenía más de 18 años. Su contextura física era delgada, lo que seguramente lo hacía un ser veloz ¿Qué hace alguien tan peculiar como él aquí? Y más raro aun era su vestimenta, la cual podía hacer pensar que el vampiro había salido del siglo diecinueve.

Lo quedé mirando fijamente sin perderlo de vista, me extrañó que no se hubiese dado cuenta de mi presencia, estaba muy concentrado viendo algo. Seguí su mirada y me percaté que frente a él, a no más de tres kilómetros estaba llevándose a cabo la fiesta del matrimonio de Sam, se podía ver con claridad a todos bailando y riendo, todas las especies como amigas, lobos, humanos y vampiros. Mis ojos se abrieron por el miedo de pensar que esta criatura pensase en atacarlos, pero me relajé al poco tiempo al recordar la cantidad de lobos que allí habían, un simple vampiro como él no podría contra dos manadas ya experimentadas en la lucha contra los de su especie, y mis sentidos me decían que no había nadie más que él en los alrededores. Me moví un poco mas hacía su dirección, tenía intenciones de capturarlo, ya cuando lo tuviese entre mis manos vería que haría con él. Pero ese chupasangre finalmente se dio cuenta de que alguien más lo acompañaba en los bosques.

Levantó su cabeza de golpe y la giró en mi dirección fijando sus ojos escarlata directo en los míos. Mis piernas reaccionaron y avanzaron hacia mi enemigo natural, un gruñido escapó de su garganta y se movió justo antes de que mis garras cayeran sobre su pequeño cuerpo, de un giro quedó frente mío y levantó sus labios sobre sus largos colmillos en modo de advertencia, yo reflejé ese movimiento y volví a abalanzarme sobre él, pero este comenzó a correr para tratarme de perderme. Hacía cambios de dirección bruscos entre los árboles mientras corría, pero ese bosque era mío, un simple vampiro no me ganaría en mi territorio.

Mis patas aumentaron su frecuencia hasta que estaba justo en su espalda, de un golpe lo tiré contra un tronco cercano, tambaleándose el chupasangre se levantó y se tiró en mi dirección, lo esquivé pero sentí como su uñas tocaban mi rostro de la misma forma en que las mías rajaban su pecho, sentí un poco de sangre caer por mi hocico, pero nada que ocupara mi mente. Ambos nos gruñimos listos para un nuevo ataque, pero la sanguijuela se movió hacía un costado y tomando el mismo tronco que antes yo le había lanzado lo tiró en mi dirección, yo lo esquivé sin problemas, pero cuando miré en su dirección vi como una roca del tamaño de un auto iba hacia mí, giré mi cuerpo con velocidad para esquivarlo, salté del sitio y caí de costado sobre el fango, sentí como una rama incrustada en el suelo se clavaba en el costado izquierdo de mi cuerpo con el que había caído, el deslizamiento por el piso debido a mi derrumbe provocó una gran herida en mis costillas provocando la salida de sangre por ella, esa tardaría un poco más en sanar, despejé mi mente para ocuparme de lo que importaba, al final de cuentas había esquivado la piedra. Sacudí mi cabeza y comencé a buscar a ese vampiro, pero ya no estaba, me acerqué al árbol que me había lanzado buscando su presencia, su olor para poder seguirlo, pero ya no quedaba mucha de su hediondez, la maldita sanguijuela se había escapado.

Lancé una aullido al viento para advertirles a todos en la carpa que algo pasaba, debía dirigirme donde los demás para decirles que un vampiro ajeno al clan vegetariano de la zona se encontraba rondando. Antes de girarme vi algo bajo el tronco, me acerqué y con una pata tiré de ella, era una especie de capa, la misma que el chupasangre estaba usando, arrugando mi nariz por lo fétido del aroma tomé la tela entre mis dientes y comencé a correr en dirección de donde estaba la fiesta, ellos tendrán que salir para encontrarme, a menos que quieran que los humanos allí vean a un lobo de dos metros aparecer.

Al llegar vi a Sam quien ya me estaba esperando, con su mirada me dijo que no saliera de la oscuridad de los bosques. Él comenzó a correr y a adentrarse en la frondosidad, yo lo seguí hasta que llegamos a un círculo rodeado de árboles, nuestro usual sitio de fogata. Todos se encontraban allí. Tanto lobos como vampiros… y ella.

Mientras yo aun me encontraba en las sombras Sam se me acercó y lanzó en mi dirección unos pantalones de mezclilla negros y cortos. Salí de fase y me los coloqué, de esta forma salí para poder hablar. Miré a todos los que estaban frente mío esperando ansiosos una respuesta que explicara el porqué de mi aullido. De una forma extraña ambas especies estaban mezcladas, en un extremo Bella era abrazada por Edward, a su lado estaba Seth y Embry sentados en el piso con las piernas cruzadas, luego Alice y su marido me miraban fijos y a sus pies Brody y Collin, seguían Rosalie y Emmet, él pasando su brazo por sobre los hombros de ella, parados a su lado vi a Quil, Jared y Paul. En una esquina estaba el Dr. Cullen y su señora, y sentada sobre una roca junto a ellos estaba Leah con su hermoso vestido, sus increíbles piernas cruzadas y los brazos sujetos bajo su pecho. Demoré mí vista un poco más en ella buscando su aroma en el aire y guardando su imagen, la cual era mejor a la última que tenía de ella en mi mente, a los segundos vi como Sam me miraba exigiendo una explicación. Yo lacé la capa en dirección a Edward quien la tomó en el aire.

- Vampiro – le dije recordando lo sucedido en mi cabeza, obviamente él lo vería, y me di cuenta que lo hizo ya que sus ojos comenzaron a abrirse con expresión de pánico en ellos, antes de que digiera nada comencé a hablar – percibí un aroma en el bosque, al seguirlo vi un chupasangre cerca del sitio de la fiesta, observaba cada detalle del lugar. Traté de atraparlo, pero escapó, eso es de él – terminé apuntando la tela que tenía Edward en sus manos.

- Eso es de…

- Si – interrumpió el lector de mentes a su padre – es de un Volturis, tiene su sello – dijo mostrando una insignia extraña.

- Queremos explicaciones – dijo Sam serio.

- Los Volturis son una familia de vampiros muy antiguos y poderosos, son la realeza de nuestra raza, nadie escapa del poder que ellos tienen.

- ¿Qué tienen que estar haciendo aquí? – preguntó Seth.

- Tranquilo Seth – le pidió Carlisle mientras continuaba – ellos son conocidos míos, estuve un tiempo con ellos en Italia hace muchos siglos ya.

- ¿Vinieron a la boda? – pregunto Collin.

- No seas imbécil, la boda era de licántropos no de sanguijuelas – respondió Paul, se escuchó como Emmet siseaba en respuesta, pero nadie se detuvo en eso, la relación de esos dos era así, disfrutaban peleando sin llegar nunca a hacerse daño, al menos no de forma mortal.

- Cuando tomé la decisión de acabar con mi vida la vez que pensé que mi Bella ya no existía, me dirigí a Volterra, sitio donde ellos residen – comenzó a decir Edward, su esposa lo abrazaba fuertemente de la cintura mientras intentaba esconder el miedo en sus ojos, hacía mucho tiempo que no veía a mi amiga tan aterrada, sentimiento que aminoró rápidamente, era seguro que el culpable de eso era Jasper – los Volturis eran los únicos con el poder para matarme, pero no quisieron… pasaron cosas entre medio de la historia, una de ellas fue que Bella acudió a mi rescate, arriesgando su vida humana para salvar mi triste existencia – siguió él tocando la mejilla de ella con ternura, vi como Leah rodaba los ojos y gruñía bajo, sonreí por eso de forma interna, me encantaba eso de ella… mierda, perdí la concentración.

- El problema del asunto, además del obvio, es que vieron un increíble potencial en mi esposa, y me exigieron que debía convertirla o lo haría ellos – dijo Edward.

- Pero lo hiciste ¿no? – Interrumpió Emmet – la mordiste y todo eso antes del tiempo que ellos pusieron como límite, pasaste a Bella de humana patosa a Vampira patosa ¿Cuál es el problema? – Bella lo miró feo mientras que el resto de vampiro rodaba los ojos.

- Posiblemente querían comprobar que yo ya fuese un vampiro – dijo Bella.

- Saliel es uno de los guardias de los Volturis – dijo Edward – vi su imagen en los pensamientos de Jacob, no está hecho para atacar, su poder principal es la comunicación a larga distancia, puede hablar con alguien a kilómetros. Debe haber una conexión enorme entre emisor y receptor.

- Aro tiene esa unión con Saliel, llevan más de un siglos juntos – dijo Carlisle.

- Seguramente mientras nos observaba le decía a Aro todo lo que pasaba en el sitio.

- Aun no veo lo malo de todo, Bella ya no es humano y fin del asunto – la voz de Embri sonó aburrida.

-¿Hay algo en todo esto que pueda ocasionar problemas con su élite? – preguntó Sam a Carlisle.

- Tal vez su cercanía con nosotros – especuló Brody.

- No lo creo, la existencia de su especie no es común, a menos que hayan visto que montábamos perros del tamaño de un caballo no tienen como saber que tenemos lazos de amistad con licántropos, solo vieron a Jake convertido, no tienen como asumir que otros miembros de la fiesta también pueden convertirse – dijo Edward.

Yo comencé a pensar que podía ser, recordé lo que había pasado, lo que ese vampiro había visto, a los Cullen bailando, los lobos comiendo y riendo, los novios mirando todo lo que pasaba, humanos bebiendo o bailando, Claire jugando con Nessie.

- Jacob – dijo Edward interrumpiendo mis pensamientos.

- ¿Qué? – pregunté, de pronto todas las miradas estaban en mi.

- Repítelo – lo miré con cara de no entender nada – que fue lo que Saliel vio – pensé en todos en la fiesta – esa imagen detenla en tu mente.

- No lo creo posible – bromeó Brody.

- Cierra la boca – dijo Seth mirándome, yo traté de ignorar a todos y fijarme en la imagen de fiesta.

- ¿Qué es Edward? – preguntó Carlisle, el nombrado se puso más pálido de lo que es normalmente.

- Vio a Renesme – susurró, nadie entendió el problema del asunto, pero sí lo hizo el doctor.

- No – susurró – vio a un niño inmortal – Edward cerró los ojos con fuerza y abrazó de la misma forma a Bella, nadie entendía nada.

- Esto me está cansando, abran la boca y digan qué diablos pasa – gruñó Leah desde una esquina.

- Es una larga historia – le dijo Carlisle.

- Entonces doctor colmillos comience a hablar que solo pierden el tiempo temblando de miedo igual que niñitas – bramó ella en contestación, yo volví a mirarla sonriendo para mí mismo. Carlisle suspiró y comenzó su relato sobre niños pequeños convertidos en vampiros. Los llamados niños inmortales fueron una plaga peligrosa en algún momento de la historia, mataban sin pensarlo ya que no tenía el desarrollo moral para saber que lo que hacían estaba mal, aunque los vampiros adultos tampoco, pero al menos lo hacen a escondidas y cuando tienen hambre, ellos pueden comprender ciertas reglas que se aplican a los de su especie. Los Volturis mataron a cada niño que existía y el tema se volvió tabú para la especie de fríos.

- Mi hija no es un niño inmortal, ella crece, tiene pulso y un hermoso corazón latiendo en su pecho, ella nació de mi vientre, fue engendrada – comenzó a decir Bella desesperada y nerviosamente, se podía sentir en la piel el temor de su voz.

- Pero Saliel no vio eso, solo se fijó en una niña pequeña con nuestras características, según los recuerdos de Jacob, Nessie se encontraba haciendo algo típico de nuestra raza, corrió a gran velocidad desde donde estaba Claire hasta donde había lanzado una pelota, ningún humano se percató de eso, ni si quiera la pequeña Claire, la velocidad de Renesme fue demasiada, evidenciando que no era humana – comenzó a explicar Edward acunando en su pecho a una asustada Bella.

- ¿Qué pasará ahora? – preguntó Emmet.

- Alice – la voz de Jasper se elevó por primera vez desde que todo esto había comenzado, y era solo para tratar de hacer reaccionar a su esposa, quien estaba entre sus brazos con la mirada lejana – cariño, tranquila, fíjate bien en lo que ves – le dijo, luego de unos segundos la llamó - Alice, vuelve – la tranquilidad con la que le hablaba era increíble, ella lentamente comenzó a parpadear, y cuando volvió en si nos miró.

- Malditos chuchos que interfieren en mis visiones – dijo ella arrugando el ceño visiblemente enojada.

- ¿Qué viste? – le preguntó su esposo.

- No mucho y de poca claridad, era invierno, todo cubierto de nieve, un gran grupo de vampiros acercándose a nosotros, tenían puestas las capas distintivas de la guardia real… Carlisle, traen a todos, los guardias, los tribunales, algunos testigos… hasta a las esposas – dijo Alice mirando a su padre.

- No puede ser, para que saquen a las esposas de su tierra deben estar decididos a algo.

- ¿A qué? – fue la primera vez que hablé, todos pasaron su mirada de mi a el doctor.

- O conquistar o destruir.


(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: wa!!!!!!!!!!!!!!!!!! Finalmente Jakob se dio cuenta que ama a Leah!!!!! Finalmente lo aceptó!!!! Al releer el capi me di cuenta que me fui en lo profundo con los sentimientos de Jake, pero al final el resultado quedó genial. Las cosas no podían detenerse en la felicidad, no podíamos olvidarnos de los temidos Volturis… se preguntarán, porque no fue Irina quien los delató, pues AGNES tuvo una idea mucho mejor que esa y yo solo la plasmé. Dejen revis porque realmente me gusta el tono deprimente de este capitulo, las cosas serán diferentes desde hoy y nada será como ustedes lo creen.

Espero que el capi compense la demora en la actualización. Se les quiere mucho, pero mas aun cuando dejan lindos revis.

(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•:wiiiiiii jake ama a leah, jake ama a leah xD tenia que ponerse ultra celoso para darse cuenta xD de sus sentimientos jajajaj pobre como sufre reacionando y descubriendo finalmente la verdad de su vida, y los vultiris? no podiamos olvidarnos de ellos!!!!! ahora vienen cosas muy interesantes! espero que les guste!! porq anosotras nos encanta! encuanto a mi idea para irina no adelantare nada!!!!!!! jajajja pero es wena la odia aunq presiento que me odiaran! pero no lo hagan es solo para darle mas sabor a la historia! espero disfruten y SRY por la espera!!!!!!!!!!


Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, Karmele Black, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele,diosapagana,MaLiGnA BlAcK,Dark-Shinda,JoseCullenGD,susyh,sweetcullen12,Lorraine Cullen Swan,Shara Black,milets,Keiian,indramar,StillDollProduccions, Dream-espered POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!!!!!!

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Seguiremos respondiendo los rewis a todas y cada una de ustedes!!! besos!!!

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