*ACLARAMOS QUE LOS PERSONAJES SON DE MEYER AL IGUAL QUE LA IDEA ORIGINAL, EL CAMBIO EN LA HISTORIA ES FRUTO DE NUESTRA LOCURA COMPARTIDA XD
°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 39: ¿un lobo puede parecer vampiro? al parecer si °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Leah POV
Me fui todo el viaje en taxi pensando en las explicaciones que tendría que darle ha todo el mundo en la reserva, comenzando con mi madre hasta llegar a los ancianos y pasando por la manada, sobre todo Seth, quien no se quedaría tranquilo hasta hacer que les respondiera cada una de las preguntas que se le vendrán a la mente. No tenia explicaciones buenas que darles, no tenía ningún tipo de explicación, ni si quiera una malo, de hecho aun estaba intentando encontrarles respuestas a algunas de las interrogantes que yo tenía en mí mente. Luego de romperme la cabeza inventando alguna buena escusa tomé la decisión de rendirme frente a la búsqueda de alguna respuesta, resolví que lo mejor que podía hacer era ignorarlos o decirles que se metieran sus preguntas por donde mejor les cupiera. Al que le gustaba bien, y a quien no, me daba igual, y si alguien se ponía antipático con su interrogatorio lo muelo a palos. Solo les diré, que volví a patear traseros fríos.
Me bajé frente a mi casa y me encontré con que todas las luces estaban apagadas, no se vislumbraba un alma en los alrededores. Al parecer no había nadie, cosa que me extrañó, era comprensible que Seth estuviera afuera, pero no Sue. Ella usualmente estaba dentro preparando algo de comer para el hambriento de mi hermano y la manada de ladrones que solía pasar a robar algo de comida, al menos acostumbraba hacer eso antes de que yo me fuera hace más de tres meses. Tomé mis maletas y saqué mis llaves, me demoré su buen rato en encontrarlas ya que se encontraban al fondo de mi bolso. Fui directamente hacia mi pieza pasando por cada habitación cerciorándome que realmente no había nadie. Ya era bastante tarde. Estaba anocheciendo por lo que no tenía intenciones de ponerme a ordenar nada de lo que había en mi maleta, sonreí a mi misma ya que de aquí me fui solo con un bolso de mano con poco y casi nada de ropa, ahora vuelvo con dos maletas grandes con ganas de reventar por su contenido. Odio comprar, pero con Loreto las cosas eran mucho más entretenidas y fácilmente podía pasarme el día viendo cosas. Miré las maletas y definitivamente no tenía ganas de ordenar algo, pero tampoco me quería quedar en mi cama mirando el techo sin hacer nada. Unas ganas irrefrenables me llenaron el cuerpo de forma totalmente incoherente cuando mi mirada se posó en el bosque adyacente a mi casa. Quería hacer algo que no hacia hace meses, algo que amaba hacer entre estos bosques y que era lo único que extrañaba de mi antigua vida de lobo, lo único que me gustaba de ser lobo.
Quería correr.
A máxima velocidad sin detenerme a pensar en que alguien me podía ver o en que no tenia espacio suficiente para hacerlo. En San Diego había lugares para correr, pero como humano, no como lobo.
Caminé hacia la puerta pero me detuve de golpe. Se me había olvidado que tenía puesto zapatos y pantalones. Me reí de misma al notar que algunas cosas las había olvidado. Fui a mi maleta y saque un traje café, era un pantalón corto que me llegaba al primer tercio de mi muslo y hacia arriba llegaba hasta convertirse en un strapless. Era de tela liviana y caía en cascada por mi cuerpo. Taylor siempre me había alagado por mis curvas y me había hecho varios comentarios sobre lo favorable que me quedaba este ropaje. Ahora solo me importaba que era fácil de sacar y de poner y que sin mayores problemas lo podría amarrar a mi tobillo cuando quisiera transformarme, justo como quería hacer ahora. Luego de despojarme de toda la ropa que me sobraba y colocarme la nueva prenda fui hacia la puerta. Corrí al bosque y tomé el borde superior de mi vestido para sacármelo.
- ¿Leah? – una voz entre los árboles me detuvo de quedar desnuda al medio de los arboles – Leah ¿eres tú? – volvió a preguntar, ahora estaba más cerca y lo reconocí. Me volteé y vi como Seth corría a mi dirección.
- La última vez que me vi al espejo era yo – respondí, mi hermano se acercó a mi corriendo con una sonrisa enorme en su rostro y sin previo aviso saltó y se agarró de mi cuello pasando todo su brazo por sobre mis hombros - ¡mierda Seth! Salte de encima animal – grité pegándole en la espalda intentando respirar por sobre su hombro, pero no me tomó en cuenta y me abrazó más fuerte.
- Hermana, no sabes el gusto que me da verte otra vez, creí que eras un espejismo. Pero no ¡aquí estás! – exclamó con voz de pito en mi oído. A este niño le está llegando la pubertad porque está cambiando la voz.
- Veamos si te da el mismo gusto cuando te arranque los brazos de cuajo – le amenacé intentando soltarme pero nuevamente sin resultados- ¡suéltame niño! – finalmente me lo saqué de encima, pero en ningún momento se le quitó la sonrisa del rostro, al contrario, parecía más sonriente que antes de abrazarme. Este chico es raro pero lo amo con todo mí ser.
- ¿Cuándo llegaste? ¿Estás sola? ¿Taylor está dentro? – preguntó emocionado aun mirando por sobre mi hombro hacia la casa.
- No te recordaba tan hablador… ni tan chillón – dije tocando mi oído, creo que el tímpano se rompió - llegué recién, estoy sola y Taylor está en San Diego – contesté, aunque por una parte deseé que Taylor estuviese realmente en la casa, tendría más paz mental en estos momentos, si no fuera porque las ganas de correr llenaban mi cabeza tendría una ansiedad enorme en mi estomago.
- ¿Por qué? ¿Qué pasó Leah? ¿Te hizo algo y por eso volviste? Te juro que lo mato si te hizo algo – su rostro se crispó en una mueca de disgusto y amenaza, me dio risa que tomara el papel de hermano protector cuando siempre he sido yo quien lo ha protegido a él.
- Cálmate hombre – espeté, ya quisiera yo que hubiese sido él quien terminara conmigo y no correspondiera mis sentimientos, me sentiría menos mal, tendría odio hacia él en vez de culpa hacia mí, lo cual, aunque suene egoísta es preferible. Mejor odiar a otros que a ti mismo – Taylor no me hizo nada – además de ser completamente comprensivo e indulgente.
- Ya me imaginaba yo que no podía hacerte nada, te quería mucho para hacerlo ¿entonces? – genial "gracias Seth, mete el dedo en la yaga" pensé en mi fuero interno.
- ¿Qué te importa? No te metas donde no te incumbe y mejor cuéntame dónde demonios esta Sue, fui a la casa y no hay nadie – dije enojada, no llevaba ni 10 minutos con Seth y ya me había llenado de preguntas de las cuales no tenia respuesta y no quería ni intentar contestar.
- Oh, mama… bueno… he, ¿no está en la casa? – balbuceó sin mirarme a los ojos.
- ¿Qué me ocultas? – pregunté, esa mirada ya la conocía, Seth tenía el mal de muchos en este lugar, es pésimo mentiroso, no se porque lo sigue intentando.
- ¿Te dije lo feliz que estoy de que estés aquí? – preguntó sonriente intentando pobremente de distraerme. Algo me ocultaba y eso comenzaba a irritarme.
- Seth…
- Me tengo que ir, tenía que juntarme con los chicos para… comer, claro comer, quedamos de comer donde Emily ahora, justo ahora… ¡adiós! – volvió a balbucear volteándose con las intensiones de desaparecer, antes de que pudiese irse le tomé el brazo y lo detuve.
- Para allí mismo pedazo de mal mentiroso, no te creo absolutamente nada así que ponte a decir que mierda está pasando si no quieres meterte en problemas – demandé, Seth me miró sin querer decirme absolutamente nada.
- Leah… la verdad es que yo no sé dónde está Sue he estado todo el día fuera de la casa, pero si quieres puedes preguntarle a Jacob, estoy seguro que él sabe – me dijo sonriendo. Una punzada cruzó mi cuerpo al escuchar su nombre, la misma que me cruzaba cada vez que alguien decía algo relacionado con él. Quise ir a preguntarle, no necesariamente lo de mi madre, si no cualquier cosa, admití para mi misma que las ganas que me llenaron de forma tan repentina eran las ganas de verlo. Pero tampoco quise hacerlo, quizás porque, no encontré una razón para mentirme a mi misma en esos momentos. Una estúpida mezcla de emociones creció en mi cuerpo paralizándome por un momento y ¿Si me volvía a echar de aquí?, y ¿Si me decía que para qué volví y que me fuera? No, no lo haría, él me pidió que me quedara, no podía devolverme a San Diego como si fuera un producto mal rotulado… ¿Alguna vez había dicho que soy una reverenda imbécil? Creo que sí.
- ¿Jacob?, ¿Por qué Jacob? Es tu madre, tú deberías saberlo… Jacob… ni si quiera se porqué salió en la conversación – dije, ahora era yo la que tenia enormes ganas de irme.
- Está bien, tranquila – levantó sus manos rindiéndose y sonriendo enormemente – a todo esto ¿Dónde ibas?
- Quería correr, hace mucho tiempo que no cambio de fase, en una de esas ya no puedo transformarme y no serviré de nada en la batalla.
- ¿Por eso volviste? ¿Pelearas con nosotros? – la voz de Seth tenía un tono de alegría y esperanza solo equivalente a un niño esperando un regalo de navidad casi seguro.
- Claro, claro, pateemos los traseros de chupasangres y todo eso – dije sonriendo pero evitando a lo máximo que esto se volviera una situación sentimental, las cuales eran sabidamente desagradables para mí. Pero claro, Seth no era de aquellos que tenían problemas con esas situaciones, así que sin pedirme permiso alguno paso sus manos por mi cintura y me elevó por los aires dándome vueltas mientras reía feliz y hacia este momento más desagradable de lo que ya era.
- ¡¿Pero qué demonios te pasa?! – pregunté agarrándome a su cuello, giraba tan rápido que pensé que nos caeríamos o yo saldría volando en cualquier oportunidad. Si solo me soltaba un poco.
- Te quedas, Leah, te quedas. Odio tu humor tan huraño y antipático, pero por alguna extraña razón estoy feliz de que estés aquí – me dijo deteniéndose y sonriendo de oreja a oreja nuevamente, me pregunté si se la había soldado a la cara mientras no estuve.
- Eres un verdadero idiota – afirmé saliendo definitivamente de sus brazos, a mí también me alegraba mucho verlo, pero esto era demasiado.
- Claro que si hermana, estoy feliz de que estés aquí, solo eso me vuelve en idiota – se había alejado un poco de mi pero si perder su sonrisa eterna. No pude evitar sonreírle de vuelta, mi hermano era un caso completamente perdido, de verlo me daba risa – ve a correr, yo me iré a la casa a dormir un poco, he patrullado todo el día y estoy agotado.
No alcancé a decir nada cuando Seth ya corría en dirección a la casa. Me pregunté quien era el que patrullaba ahora y como estaban las rotaciones, ¿con quién me tocara correr? También pensé en la batalla ¿Qué estarán haciendo para entrenarse?... ¡Maldito lobo! Logró entretenerme y olvidé presionarle para que me dijera dónde estaba metida Sue y lo que es peor me mintió descaradamente, me había dicho que iría a comer donde Emily y salió rápidamente corriendo a casa a dormir, ya me las pagará mas tarde. Intenté no enojarme. Llevo media hora con suerte en la reserva e intentaré no enojarme. Comencé a respirar de forma acompasada y recordé a Taylor. Sonreí, seguramente él me diría "respira Leah, respira".
Pensando en él me hice una promesa. Intentaré no enojarme, intentaré no ser la arpía del lugar… aunque conociendo a los idiotas en mi manada va a ser un trabajo demasiado duro… de hecho, me tinca casi imposible.
Comencé a correr por los bosques antes de transformarme intentando entrar en calor. Hice que mis piernas se movieran lo más rápido que podían hasta que las sentí tirantes y calientes por el esfuerzo. Los músculos de mis piernas trabajaron como no lo habían hecho en tiempo y se sintió increíblemente liberador, era como si una gran explosión de energía fuera finalmente liberada de mi cuerpo. Los árboles pasaban a mi lado como manchas borrosas y sentía como las ramas rompían mi piel, pero no me preocupo ya que esas heridas se curaban antes de que comenzaran a sangrar. Superficialmente podía sanar igual que cualquiera de la manada, pero las cosas cambiaban cuando de heridas internas hablábamos. Ellos sanaban rápido, yo no, era un poco más rápida que cualquier humano para curar mi heridas, pero no lo suficientemente rápida como para sobrevivir en el caso de una batalla. Algo con lo que contaba a mi favor cuando llegara el momento de la pelea.
Mis piernas me llevaron a alguna parte, no tenía idea donde, solo corría fundiéndome con la sensación de adrenalina que conllevaba la velocidad llenando mis venas y haciéndome sentir grande y poderosa.
Un olor captó mi atención entre mi carrera. Desaceleré mis pasos y tomé atención. Era leve, pero conocido, no lograba recordar donde había estado en contacto con esa esencia antes, pero lo reconocía. Otro olor vino junto con él. Uno dulzón. Muy dulzón. Arrugué mi nariz ante la picazón que ese efluvio me provocaba. Ese aroma lo conocía, demasiado bien para mi gusto. Me maldije por haber corrido allí. Ni si quiera sabia porque lo había hecho. ¿Había llegado a la casa de los Cullen sin darme cuenta? ¿Cómo pasó eso? Y peor aún, ¿Cómo puedo tener tan mala suerte para que justo ese chupasangre estuviese afuera?
- Las cosas siempre pasan por algo – la voz de Edward a mi espalda me hizo girar en redondo, allí estaba él, con su sonrisa de afabilidad que te da diabetes y la ropa impecable de diseñador. Había una niña a su lado, ella era la dueña del primer aroma que había sentido. Se me hacia conocida, algo en su rostro me era familiar – es Renesme Leah, se que te acuerdas de ella, seguramente viste su nacimiento en la cabeza de alguien más – dijo respondiendo mis pensamientos, la imagen de una bebé se me vino a la mente, un recuerdo que no era propio, si no perteneciente a la mente de Jacob y Seth. Una bebé de curiosos ojos chocolate ¿su hija? ¿Ese monstruo que casi mata a la idiota de su esposa? Escuché un gruñido proveniente de Edward.
- Es mejor que te quedes fuera de mi mente si no te gusta lo que escuchas – espeté mirando a la niña que me devolvía la mirada de forma curiosa, no pude quitar mis ojos de ella. Podía ver el parecido con su madre, los mismos ojos y las mismas mejillas rojas… aunque el cabello tenía el color de Edward, también se parecía en algo a Charlie. Ella alargó la mano hacia él de forma demandante, genial, la niña era toda una malcriada. Edward la tomó en brazos y ella tocó su cuello.
- Es Leah cariño, un lobo igual que Jacob – dijo él posiblemente respondiendo a algún pensamiento de su hija, ella me miró y arrugó el entrecejo. Volvió a tocar el cuello de su padre. ¿Qué le pasaba a esa niña? ¿Es que no podía alejar sus manos de allí?
- Renesme se comunica de forma especial Leah, ella puede mostrar sus pensamientos tocando a las persona, no necesito leer su mente para saber qué es lo que piensa.
- ¿Se supone que eso me tiene que importar? – pregunté con interés pero aparentando no tenerlo. No podía esperarme otra cosa de la hija de un vampiro con poderes ¿Ellos no podían ser simplemente vampiros normales? Creo que ellos son los fenómenos dentro de los vampiros al igual que yo dentro de los licántropos.
- Solo respondí las preguntas que tú te hacía, me pareció de mala educación no informarte las cosas que estaban aconteciendo.
- Había olvidado tu complejo de caballero antiguo – dije. La mirada de la niña me estaba comenzando a incomodar - ¿Qué miras? – le pregunté intentando quitar la mirada de ella. No sabía que me molestaba más, el hecho de que pareciera una niña humana normal a pesar de ser hija de un vampiro, o que esa imagen tan normal y por lo tanto indefensa me provocara ternura. Creo que lo que más me molestaba era todo. Simplemente ella. Y su madre, pero eso era cosa aparte.
- Le causas curiosidad, ella conoce a toda la manada de Jacob, pero nunca vio una mujer que pudiese convertirse, se pregunta cómo te veras como lobo, cree que tendrás el pelaje rosado – sonrió mirando con demasiada adoración a su hija.
- Mira niñita, cuando me veas con algo rosado estarás segura que perdí la cordura o que estoy en mi lecho de muerte – dije irónicamente. Ella me sonrió y yo quise darle algún sarcasmo, pero su sonrisa me detuvo, era una copia de la sonrisa de su padre, pero en ella se veía demasiado humana para mi gusto.
- Eso la hace especial – me dijo Edward sonriendo, al parecer le había gustado mi comentario.
- Eso la hace un fenómeno – contradije.
- Tú misma te consideras uno.
- Y mira como estoy ahora – dije apuntándome - que me considere así no quita que no sea algo malo, ser un fenómeno es una mala característica – el me miró por un momento, luego le dijo algo a su hija y la soltó. Ella cayó al piso grácilmente y me quedó mirando.
- Un gusto Leah– me dijo con una voz perfecta y musical propia de un vampiro. Si no abre la boca pasa por humano. No le respondí a pesar de que ella espero una respuesta. Luego se puso a correr y vi que se dirigía hacia la casa blanca. Corrección, si no abre la boca ni corre pasa por humana.
- Le simpatizaste – me dijo Edward dándome una sonrisa y caminando hacia mí, quedando a solo unos pasos de distancia.
- Mi día hubiese sido horrible de no haberle caído bien a la hibrido de tu hija – Edward gruño en su lugar, pero sonrió luego de respirar profundamente.
- ¿Las cosas no resultaron en San Diego? – me sorprendí por el descaro que tuvo al hacerme esa pregunta, no quería que mi familia me hiciese ese tipo de preguntas, menos aun las esperaba de un vampiro, por mucho que este fuese Edward Cullen – lamento si te incomodó mi curiosidad, aunque más que eso es preocupación, puedo ver que no estás feliz de estar aquí, tu mente lo grita es imposible no oírlo, no estás segura de la decisión que tomaste, tu consciencia aun se pregunta si esto está bien…
- No entiendo cuál es tu afán de estudiarme, no encontrarás nada interesante, en mi cabeza solo oirás cosas poco agradables ¿te gusta ser insultado mentalmente? – le pregunté. Aun me costaba creer que el chupasangre frente mío se empecinara en entender el enredo que tenía en mi cabeza. No tenía sentido, ni pies ni cabeza, sobre todo porque yo era su enemigo y debía alejarse de mí, no comenzar a hablarme.
- No, no me es agradable escuchar la palabra 'chupasangre' o 'sanguijuela' en tu cabeza, sobre todo porque sé que eres mejor que solo la harpía de la manada Leah, si solo dejaras de comportarte como si debieras odiar al mundo las cosas serian mucho mejor para ti y para quienes te rodean.
- No recuerdo haberte pedido consejos alguna vez, no empieces ahora, solo dedícate a ser el sanguijuela lector callado de la esquina que siempre has sido y déjame tranquila – le dije. Me sentí confundida, porque no quería hablar con él ya que sabía que las cosas no debían ser así, él es mi enemigo, yo tengo que matarlo y regodearme de alegría sobre su cadáver calcinado, fin del asunto. Pero al mismo tiempo quería decirle todo ya que me daba una estúpida sensación de confianza. Insisto que me debo estar volviendo loca, no hay más explicación para eso. Debería ir a internarme en un hospital psiquiátrico de forma voluntaria.
- Si el lado que quiere contarme todo gana, solo piénsalo, estoy dispuesto a escucharte, soy bueno en eso.
- Se supone que eres inteligente, pero no tanto como para entender que te quiero fuera de mi cabeza ¡ahora! Piérdete, desaparece, transfórmate en murciélago o algo, mejor hazte humo, y que sea morado si es posible – comencé a decir. Edward no dijo nada, miró en dirección a la casa y luego agacho la cabeza en señal de despido.
- Ya sabes que estoy disponible – me dijo antes de comenzar a correr.
- Deberías estar disponible para quemarte bajo el sol, pero no, brillas como campanita en primavera – murmuré para mí, escuché su risa mientras se marchaba. Intenté olvidar lo que acababa de pasar y el alivio que sentí al saber que el maldito de Edward Cullen, el vampiro más exasperante de esa familia estaba dispuesto a escucharme. Rogué a los dioses que no me hicieran caer tan bajo como para ir a hablar con él en algún momento de estúpida debilidad. Aunque conociendo mi historia y el aparente odio que me tienen los estúpidos dioses es más que seguro que termine usando al sanguijuela como diario de vida.
- Nessie me tengo que ir – esa voz me congeló, las cosas no podían ir peor, me giré para ver la puerta de la casa de los Cullen – vuelvo mañana – tragué en seco cuando vi que Jacob salía de la casa y se dirigía exactamente a mi sitio. Por eso el idiota de Edward había mirado a su casa antes de marcharse, seguro escuchó en la mente de Jacob que este se iría. Maldito sanguijuela que no me dio aviso con ante mano, ¿no que quería ser algo así como mi amigo? Pues ahora perdió todos los pocos puntos que tenía, ósea quedo peor que antes.
Me fije en el rostro de él mientras caminaba la distancia hacia el linde del bosque. Noté el cambio que sufrió cuando salió de la casa, la expresión en su rostro y la posición de su cuerpo cambio de forma automática cuando desapareció de la vista de la gente, vi las ojeras bajo sus ojos, la pena en su rostro, la posición de derrota que tenía en su cuerpo. No entendí el porqué de su aspecto, porqué se veía como si ya le hubiesen ganado una batalla, como si estuviese rendido frente al destino sin ánimos de pelar por nada. ¿Se suponía que era un alfa de esa manera? ¿Cómo planeaba darle esperanza a tanta gente si parecía muerto en vida?
La voz de Bella resonó a su espalda y el rostro de Jacob volvió a cambiar, intuitivamente me oculté tras un árbol pero sin sacar mi mirada de él. Jacob se enderezó y tiró hacia atrás sus hombros, su rostro se tornó seguro y tranquilo, pero no lo vi feliz, no había felicidad en él, ni un atisbo o rastro, y si intentaba aparentarlo lo hacía fatal. Me di cuenta que habían dos Jacob, el que se mostraba a la gente y aquel que se mantenía solo en la soledad de las sombras del bosque, ambos completamente diferentes. Concluí que el primero, aquel que se veía seguro y confiado era aquel que usaba al ser alfa, pero el otro, me preocupó. Bella se asomó a la puerta y le sonrió, pero no dijo nada, solo volvió a entrar. Con Jacob arrugamos el ceño al mismo tiempo extrañados por lo que acababa de pasar, sabía que Isabella era idiota, pero esto me lo confirmaba. Escuché un gruñido proveniente de la casa, de seguro era Edward, "Te lo tienes bien merecido por no avisarme", gruñí mentalmente
Jacob sacudió la cabeza, confundido mientras seguía su camino hacia el bosque, el estómago me dio un vuelco al notar que se acercaba. Pero al ver que el Jacob derrotista volvía a surgir la rabia brotó en mi ¿Qué clase de alfa tenia ahora? Me importaba un carajo que aparentara seguridad ante el mundo, de nada me sirve que por dentro sea un lobo a medio morir. No recordaba que Jacob se pusiera de esa forma antes, nunca lo vi así y me enfermó, a él le faltaba que le hablaran golpeado, estoy segura que nadie en la manada le decía las cosas como eran y solo le decían que si, ahora va a tener que tragarse mis palabras. No salí de mi sitio de confianza con Taylor en San Diego para que el imbécil de Jacob se comportara de esa manera tan enfermizamente triste y derrotada, ¡dios! ¡Verlo me dan ganas de suicidarme!
Verlo… me da una sensación en el estomago que no debería sentir, me da… un tipo de alegría que no se si catalogar como tal… y lo peor, ¡me dan ganas de consolarlo! Quería saber qué rayos le sucedida y poder ayudarlo. Mierda Taylor me convirtió en una buena persona.
Estaba tan sumida en mis pensamientos que no me percaté que ya había llegado a los bosques y que estaba parado al medio, pensé que se sacaría el pantalón para cambiar de fase, y aunque debí, no quise desviar mi vista, genial, una cosa más que agregarle a mi lista de defectos, pervertida y pedófila. Pero no hizo eso. Sino que se quedó parado y cerró los ojos levantando la cabeza levemente hacia el cielo. Sonrió. Bien, Jacob se estaba volviendo loco. Sacudió su cabeza y volvió a verse sombrío, si, definitivamente perdió la cabeza, aunque admito que verlo de esa manera me daban ganas de abrazarlo, pero no lo haré, si no que lo pondré en su lugar como corresponde. O la batalla será una matanza de alfa depresivo.
- ¿Desde cuándo un alfa tiene cara de muerto? – dije saliendo de mi escondite detrás de los arboles. Jacob se giró lentamente a mi lugar y abrió pesadamente los ojos, sonrió levemente, como si lo que tuviese frente a sus ojos le aliviara algún tipo de dolor, me miraba como si hubiese visto un espejismo – pareces estúpido Jacob – espeté agriamente, pero no reaccionó - ¿quieres bajar a la tierra lobo idiota? – creo que eso lo hizo despertar ya que abrió sus ojos y su expresión cambio, ahora me veía realmente.
- ¿Leah? – preguntó con asombro, oí el latido de su corazón detenerse por un segundo para comenzar nuevamente de forma desaforada.
- No, tu abuelita, bajé del cielo para patearte el trasero por parecer tarado – respondí poniendo una mano en mi cadera y mirándolo exasperada. Él siguió mirándome por unos segundos más como si fuese una fantasma o una alucinación difícil de creer. Dio unos pocos pasos en mi dirección de forma lenta, como si le diera miedo acercarse. De pronto Jacob esbozó una enorme sonrisa capaz de borrar cualquier indicio de su demacrado rostro anterior, se acercó a mí dando dos enormes zancadas y pasó sus brazos por mi cintura alzándome en un abrazo.
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: wiii!!! se vieron otra vez!!! xD, espero que con esto ya no nos quieran matar ni nada por el estilo ya que finalmente hubo reencuentro y hasta un abrazote por parte de mi lobo querido. ¿Alguna adivino donde demonios esta metida Sue? jajaja, mas les vale porque es bastante obvio xD. y Seth… nada que decir con el, mi hermano me abraza de la misma manera cuando llego a mi casa luego de no vernos por semanas, asi que a Seth solo lo puedo querer.
esop. Perdón la tardanza, pero insisto que mi vida es un asco con la U… de hecho ya no tengo vida… un beso a todas!! (Les desearía un Jakob pero el es solo mío, sorry)
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•:Y? que les parecio? leah volvio, hablo con seth, jue donde los cullen, se encontro con eddy xD con nessie y luego con jake y casi lo golpea porq el estaba too depre. bueno y ademas jake penso q era un espejismo y la abrazo!!!!!!!! asi que ahi tiene accion entre ellos jajajajja seth es un amor! y confabula para que ellos dos se hagan pareja xD ajajajja bueno espero que les haya gustado y ya saben denele al link de comentarios
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FELIZ DIA DE LAS MAMAS por si hay alguna mama que lee, y si no diganles a sus mamas que feliz dia de parte de Lirit y Agnes =D
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