*ACLARAMOS QUE LOS PERSONAJES SON DE MEYER AL IGUAL QUE LA IDEA ORIGINAL, EL CAMBIO EN LA HISTORIA ES FRUTO DE NUESTRA LOCURA COMPARTIDA XD
°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 41: inesperado final °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Jacob POV
- ¡Bájame animal idiota! – Exclamó tirando de mis hombros con todo el poder de sus brazos, el cual era menor a la que yo poseía, a regañadientes la solté y la puse nuevamente en el piso ella rápidamente retrocedió un par de pasos - ¿Qué mierda le pasa a todo el mundo que le da por abrazarme? ¡Primero Seth y ahora tu! – no pude sino sonreír, se veía hermosa enojada, después de tanto tiempo sin verla, la veía hermosa en cualquier faceta sin importar en cual - ¿me puedes decir porque actúas como imbécil necesitado? – me preguntó aun con ese tono enojada, entonces caí en la cuenta. Abracé a Leah cuando ella no sabe mis sentimientos por ella, la abracé cuando a ella no le gusta que lo hagan, ¿Qué le diré? "te extrañé tanto que solo quería sentir tu piel sobre la mía" le digo eso y me golpea o me mata según este su humor "no pude evitarlo, te abracé porque en algún momento me enamoré de ti Leah y al verte mi corazón saltó y no reaccioné de otra forma porque te amo" con eso hago que me golpee por cursi y luego se marche y no vuelva nunca más. Tenía que pesar en algo rápido.
- No estoy actuando como idiota – me defendí alejándome unos pasos de ella levantando los hombros como para no darle importancia, pero tuve que desviar mi mirada de sus ojos, ella vería la mentira escrita en mi frente.
- ¿Cómo que no? Tienes cara de muerto Jacob, ¿te viste las ojeras? ¡Pasas por familiar de los chupasangres! – Dijo apuntando la casa blanca – tanto tiempo besando el suelo que pisan que ya te ves como ellos, y además de eso me vez y me abrazas ¿finalmente te volviste loco Black?
- Eso creo – acepté, no sabía cuánta razón tenía ella – pero en fin, hemos practicado mucho para la batalla y no he dormido bien y casi no recuerdo la última vez que comí algo decente por eso mi aspecto y por el abrazo… - dejé la frase aun sin terminar ya que no sabía que decirle, ninguna escusa era suficientemente buena para engañarla – fue un impulso, no te acostumbres a eso – agregué elevando mis hombros, tiré la peor razón que tenía en mi cabeza, a estas alturas de mi vida mis neuronas ya no funcionan de forma correcta, vi un deje de decepción en su rostro, lo sabía, mi escusa tiene que haberle convencido tan poco como a mí.
- Esta demente – murmuró. "es verdad, pero ahora con ella en la reserva todo será mucho mejor, seré un demente feliz" pensé sonriendo por eso, Leah estaba en la reserva, era real, no un producto de mi imaginación, volvió y yo no desperdiciaré esta oportunidad ahora, aprendí mi lección, haré todo lo que esté a mi alcance para conquistarla, si tuve el valor para hacerlo con Bella tiempo atrás, ahora no me veré como un cobarde, ya basta con esa actitud, prefiero que ella sepa que la amo y pelear por ella, a quedarme viendo como el tiempo pasa y me quedo sin hacer nada. Agotaré mis fuerzas intentando que Leah me ame, agotaré mi vida en ese intento. No sé cómo, pero lo haré.
Nos quedamos un momento en silencio, ella pensando en no sé que, yo admirándola detenidamente y grabando en mi memoria cada uno de sus rasgos, cada una de sus curvas, descubriendo nuevos brillos en su rostro, en su cuerpo, mi mente lo le hacía justicia y yo que pensaba que tenia buena memoria, no sabía que hacía en el bosque, ni desde cuando estaba aquí, pero noté lo diferente de la imagen actual con la de antaño, anteriormente se ponía un camisa extra ancha y unos pantalones que le llegaban a la rodilla, ese era su atuendo de patrullaje, su atuendo diario. Pero no ahora, tenía un hermoso traje café que se perdía con el bronce de su piel, sus largas piernas al descubierto por el pequeño pantalón y sus hombros al aire por el strapless, solo cubiertos por su hermoso cabello color ébano. Sexy era la palabra que se te venia primero a la mente cuando la veías. Definitivamente sexy. Yo feliz de que ese sea su conjunto cuando vayamos a patrullar. Porque ella iría conmigo, Embry, Quil y Seth pueden seguir corriendo juntos, Leah va conmigo sin importar lo que los otros opinen, no me arriesgaré a perderla de vista, no ahora que tengo la facultad de tenerla a mi lado. Disfrutaré cada segundo de ella. Cada respiración.
- ¿Cómo van los preparativos de la pelea? – preguntó Leah sacándome de mis ensoñaciones sacudí mi cabeza para aclararme y verme un poco más normal, agradecí que me hablara, ya que seguramente me la estaba comiendo con la mirada.
- Bien, varios amigos de Carlisle han llegado para ayudar, todos harán de testigos frente a los italianos…
- ¿Testigos? – Espetó incrédulamente elevando una ceja - ¿habrá un juicio o algo por el estilo? Que ridículo.
- La idea es que ellos digan que Nessie no es vampiro del todo, no es una niña inmortal como dicen ellos, y que tiene un corazón que late y todo eso, si las cosas se ponen difíciles están dispuestos a pelear, pero ya sabes cómo es Carlisle, prefiere que las cosas se arreglen de modo pacífico antes de que pase a mayores instancias, y piensa que con testigos se puede evitar una pelea, todos ellos ya han compartido con Nessie, y con eso han comprobado la verdad de su naturaleza – aclaré acercándome un poco más a ella. Solo un poco más de su calor…
- Vampiro ingenuo – bufó - ¿la vidente no puede adelantar si habrá batalla o no? – arrugué el ceño, Alice, ¿Dónde se habrá metido? Aun pienso que debe haber una explicación racional a su conducta, ella no es cobarde y menos aun Jasper. La pobre de Bella está destrozada al igual que toda la familia, su comportamiento ha cambiado mucho y la he escuchado discutir más de una vez con Edward. Yo se que le oculta algo. Él sabe que ella le oculta algo, y le duele que, por primera vez en todo este tiempo y después de todo lo que han pasado, ella no tenga la confianza para decirle lo que le ocurre, o las cosas que ella está haciendo, porque no es tonto, si yo soy capaz de darme cuenta de que sale a escondidas quien sabe dónde y regresa horas más tardes con una escusa pobre, él lo sabe con antelación, aun así él guarda las distancias y prefiere no preguntar mucho en el fondo confía de que Bella debe tener alguna buena razón para todo esto – bien, no me cuentes, después de todo me interesa un rábano lo que pase con la estúpida familia Cullen…
- ¡No espera! – dije cuando ella amenazaba con irse, el terror me inundó al pensar en que se quería ir – es solo que me quedé pensando, tienes todo el derecho de saber qué es lo que pasa, después de todo eres la beta de esta manada – me miró sorprendida, esa respuesta no se la esperaba, mi mente trabajó rápidamente en compensación por todo el tiempo que estuvo en sopor y me dio una idea – te explicaré cada sucio y jugoso detalle de estas semanas, pero no aquí, vamos acompáñame – le dije, me dieron ganas de extenderle la mano para que la tomara y así entrelazar mis dedos con los suyos, pero si lo hacia ella haría un nudo con mis dedos y luego los tiraría lejos, así que me aguanté las ganas metiendo mis manos a los bolsillos, "el collar" pensé mientras lo acariciaba, pero no era el mejor momento para dárselo, quité esa idea de mi cabeza y caminé delante de ella.
- ¿Qué diferencia hay de hablar aquí con hablar donde sea que me lleves? – preguntó a mi espalda con tono de desaprobación, yo desaceleré mi paso para poder tenerla a mi lado y así ver sus ojos mientras hablábamos. Necesitaba verla. Aun había una parte de mí que tenía miedo de que si la dejaba atrás, al voltearme, me diera cuenta que ya no estaba.
- No mucha realmente, pero no quiero que los vampiros en la casa de los Cullen escuchen lo que tengo que decirle a la segunda al mando de mi manada, son cosas de seguridad nacional – bromeé, vi como ella esbozaba una pequeña sonrisa y movía la cabeza negando, seguramente pensaba que estaba loco, pero no me importaba, había logrado hacerla sonreír y eso era lo importante. Para mí, su sonrisa valía oro.
- ¿Por qué volviste Leah? – Pregunté sin pensarlo y al segundo me arrepentí, hizo una mueca de desagrado por mi pregunta – solo si me quieres contar, no es obligación – traté de aligerar la conversación "mal tema para seguir conversando con ella, idiota" pensé.
- Da igual, cuando seamos lobos te meterás en mi cabeza y sabrás de todos modos – dijo seria y sin mirarme, cosa que me desesperó ya que yo quería ver sus ojos verdes – Seth es mi hermano y no podría vivir con la idea de que algo le pasara y yo no estar allí para protegerlo – claro, Seth, la decepción recorrió mi cuerpo como si esperase que la razón de su regreso fuese yo, pero era imposible, Seth, ese muchacho volvía a salvar mi trasero, había traído de regreso a su hermana sacándome del infierno en el que me encontraba.
- Claro – murmuré sin poder evitar que saliera el tono de decepción que tenía.
- ¿Qué hacías en la casa de los Cullen? – preguntó ella de vuelta mirándome curiosa. Sonreí, finalmente veía sus ojos.
- Pasando el rato, mi turno en el bosque es de noche y no podía dormir, además allá hay cosas bastante entretenidas – comenté, como ver a Emmet intentar ganarle a Bella en las vencidas aun sabiendo que es imposible, o ver a Zafrina corriendo tras de Nessie o a la vampira Kate lanzándole electricidad al nómada Garrett solo porque se quería hacer el lindo con ella.
- Claro, había olvidado tu admiración por los chupasangres vegetarianos, me imagino que te pasas de maravilla viendo a tu amada Isabella – espetó Leah acelerando el paso, no demoró mucho en enojarse conmigo y yo ni siquiera había dicho algo como para enojarla.
- No es eso Leah – le contradije – no estoy en esa casa por Bella aunque pienses lo contrario, dejé de estar en esa casa por ella hace mucho tiempo, es solo que me ayudaba a no pensar, estar en la reserva llenaba mi cabeza de cosas que no quería – cada pequeño espacio de la Push tenía su aroma, cada objeto me recordaba a Leah, era más de lo que podía soportar. Si me mantenía allí, me hubiese vuelto loco con mayor rapidez.
- Claro – dijo sin creerme ni un poco, mordí mi lengua, si le decía algo seguramente pelearíamos y no quería discutir con ella, al menos intentaría no hacerlo hoy. Quiero paz. Su sonrisa. Su compañía - ¿Dónde vamos?
- A la casa de Quil, los demás tienen que sabe que volviste – le respondí saltando un tronco que estaba a un nivel más alto del suelo. Ella iba a saltar y yo en un acto de reverenda y condenada estupidez tomé su cintura y la bajé a mi altura. Me di cuenta de lo que había hecho cuando la tenía frente a mí con mis manos aferradas fuertemente a su cintura. Ella quedó con la boca abierta y con los ojos muy abiertos.
- ¿Qué mierda acabas de hacer? – me preguntó con el rostro desencajado, no vi rabia, pero si sorpresa, mucha sorpresa, yo me quedé paralizado. No tenía idea que estaba haciendo, mi cuerpo nuevamente actuaba solo, se le estaba haciendo una costumbre, ella nunca, nunca aceptaba esto, tratarla como una dama era rebajarla a un nivel inferior, ¿quiero quedarme sin brazos antes de pelear contra los fríos? Hablando de brazos, sentí una calor exquisito en mis manos que se extendía hacia arriba, me di cuenta que aun sostenía la cintura de Leah y se sintió genial, más que eso, se sintió el cielo. Ella aun me miraba pidiéndome una explicación.
- No pensé que te molestara – le dije inventando mis palabras a medida que las soltaba, rogaba porque las cosas que salían de mi boca tuviesen sentido – no tenias problemas en que lo hiciera Taylor, y como yo soy un caballero, aunque no lo creas, pensé que no tendrías problemas en que te ayudara – listo, creo que es una excusa decente. Rara, pero decente ¿yo era un caballero? No lo sabía pero lo intentaría, no puede ser tan difícil imitar al en extremo caballero de Edward.
- Taylor era mi novio – dijo, vi la confusión y la pena en sus ojos. Algo en la frase me llamó la atención y provoco que mi corazón saltara.
- ¿Era? – sí, estaba seguro que había usado el tiempo en pasado, lo que significaba que habían terminado y ella estaba soltera, disponible… potencialmente y futuramente mía. Aun que eso no me importaba demasiado, con novio o sin él, ella tenía que ser mía.
- Es… no, era… mierda ¿Qué te importa? Es mi vida privada aléjate o te arranco un órgano – me dijo a la defensiva y se volteo saliendo de mi agarre, no quería hablar del tema y se notaba a lo lejos, lo que me hizo pensar que había sido él quien la había dejado a ella, la había lastimado, otro hombre que había jugado con ella, claro, esa sería la razón del porqué volvió después de haberse negado tan terminantemente, no soportó que otro hombre la abandonara y retornó a La Push para olvidar sus penas. Voy a matar al maldito. Nadie podía hacer sufrir a Leah sin quedar impune, no importaba si eso había provocado su vuelta a la reserva.
- Leah – tomé su brazo y no dejé que se alejara mas, sentí el mismo agradable calor subiendo por mi mano, pero lo ignoré, tenia cosas más importantes que resolver aquí - ¿te hizo algo? – No hubo respuesta y yo me estaba desesperando – dime si te lastimó de cualquier modo, por más mínimo que sea y no importa si estuvo indirectamente relacionado con ello, te juro que lo descuartizo si se atrevió a herirte… ¿te dejó? ¿Te engañó? Dime que te hizo Leah – mis ojos estaban fijos en los de Leah, rogando por su respuesta, intentaba ver algo en ellos, pero las emociones que pasaban por allí eran demasiado variadas como para saber cual correspondería a cada pregunta o cual era realmente la que sentía.
- ¿Desde cuándo te preocupa tanto lo que me pase? – no nos habíamos movido y seguíamos atentos el uno en el otro, sus ojos estaban fijos en los míos. Ella trataba de desviar el tema, pero no lo lograría.
- ¿Te hizo algo? – repetí impaciente, una desagradable imagen de él lastimándola se me pasó por la mente. De hecho fueron varias, algunas donde la engañaba con otra mujer, otra donde le decía que ella era poca cosa para él, otra donde el daño era físico… algunas más creíbles que otras, pero todas resultaban en lo mismo, con ella lastimada, y por lo tanto eran desagradables para mí. Esa idea se me antojaba espantosa.
- Taylor es la única persona que no me ha dañado bajo ningún motivo Jacob, nunca, en todo el tiempo que lo conocí me dijo algo que no fuese verdad o con intenciones de lastimarme… fue… considerado, cuidadoso, protector al punto de incomodarme un poco, no se alejó de mi lado aun cuando se lo pedía, porque sabía, de alguna forma sabia, que no era eso lo que necesitaba, si no lo contrario, me sabía leer, me sabia tratar… no, él no me lastimó… - se quedó callada por un momento perdida en la nada, no pude descifrar lo que pasó por su mente en ese momento, pero no eran cosas buenas, ya que su semblante denotaba intranquilidad y en algunas ocasiones se distorsionaba por la pena. Mi corazón se encogió cuando la escuché hablar así de él. Con tanto cariño y respeto por alguien a quien había conocido por solo unos meses, como quise que ese alguien fuese yo, que esa persona a quien tanto quería fuese yo… ahora tendrá q conocerme y ver qué puedo hacerla feliz tanto o más que el.
- ¿Entonces porque estás aquí? – Leah me miró directo a los ojos.
- Porque esta estúpida sangre es más fuerte – gruño continuando su camino y saliendo de la jaula que tenia con mis manos en su cintura. Estábamos por llegar a la casa de Quil, pero no quería estar allí, no tendría esta privacidad con Leah si los demás se encontraban llenándola de preguntas, la quería para mí y para nadie más. Mire el cielo y noté que ya estaba haciéndose de noche, debería patrullar, pero eso tampoco se me antojaba mucho, una noche sin lobos dando vueltas no ocasionaría una guerra sorpresa ni nada por el estilo, ya sabíamos que el día siguiente de la primera nevada seria el gran día, y yo no veía nieve por ninguna parte. Decidido, esta noche seria rebelde y adiós con mis responsabilidades.
- Leah– la llamé, ella se volteó a mirarme – no quiero ir a la casa de Quil – le dije mirándola con ojos de perrito mojado, quizás lograría que ella se compadezca de mi.
- Pero si pareces mujer por dios – suspiró rodando los ojos - ¿Dónde demonios quieres ir Jacob? – lo pensé un momento y lo supe, quizás pudiera conseguir solo una noche con ella, aunque Leah no lo supiera.
- Acompáñame – susurré tomando su mano y comenzando a correr, ella luego de dudarlo trotó a mi lado, me sentí en el cielo con sus dedos entre los míos corrí sonriendo pero sin mirarla, no quería que el motivo de mi felicidad fuese tan obvio.
- ¿Qué mierda te está pasando niñito? – Preguntó tranquilamente, la miré extrañado por su cambio de humor, al correr sin soltar mi mano pensé que finalmente lo había aceptado – suéltame la mano Jacob – me pidió deteniendo su trote bruscamente, a regañadientes hice lo que me pidió - ¿necesitas cariño o algo así que no paras de tocarme? ¿O se te despertaron las hormonas y al ver que Bella no te toma en cuenta decidiste intentarlo con la primera mujer que viste y para la mala suerte de ambos resulté ser yo? – la respuesta a la primera pregunta fue un SI mayúscula y gritado con megáfono, necesitaba cariño, muchas toneladas de cariño, específicamente el suyo ahora y siempre. Con respecto a la segunda parte, la respuesta era parcial, mis hormonas estaban al tope, pero solo por ella y por ninguna mujer más en este mundo, podría pasar la diosa Venus por mi lado y yo no la vería más que como una mujer de pelo largo. Solo su cuerpo hacia que mis hormonas me rogaran tocarla completa, desvestirla y hacer cosas que se supone no debo por ser menos de edad.
- Que delicada estás, solo tomé tu mano para que me siguieras, no le veo lo malo al asunto, pensé que habías dejado de ser tan antipática Leah– dije tratando de sonar como el Jacob de antes, pero verla así solo despertaban en mis las ganas de hablarle tranquilo y acariciarla con calma.
- No sé porque lo pensaste, vine a pelear no a entablar amistades, si antes nadie era mi amigo no veo porque las cosas han de cambiar ahora.
- Te equivocas, las cosas ya no son como antes – "ahora yo te amo hasta la locura" completé para mí procurando que no saliera por mis labios si no quería meterme en problemas.
- Claro que lo son, dime algo que haya cambiado.
- Un vampiro te habla – respondí pensando en Edward, retomé mi marcha, sintiendo como ella lo hacía también. Intenté que mi tono de voz no sonara celoso, aunque eso era lo único que sentía al recordar el cómo se habían tratado la noche en que llegó el sirviente de los Volturi.
- Edward no cuenta, él es especial – dijo. Me paralicé al escucharlo. No podía estar hablando así de él.
- ¿Edward? ¿Ya no lo llamas chupasangre o sanguijuela o lector de mente o bicho asqueroso como hacías antes? – Pregunté aséptico, el tono venenoso salió aunque intenté evitarlo - ¿y porque mierda es especial esa cosa? – el tono de mi voz se volvió un poco más aguda por la rabia que estaba creciendo en mi, rabia provocada por los celos, muchos, muchos celos, no podía ser que a Edward lo tratara mejor que a mí, esta era un injusticia demasiado grande.
- Punto uno: bájame el tono o te corto las cuerdas vocales, recuerdas que hablas conmigo, no con cualquiera, yo te parto el trasero de una patada si no me gusta cómo me tratas, punto dos: según él yo soy mejor que el resto de perros de la reserva y por lo tanto soy capaz de llamarlo por su nombre, y estoy pensando en hacerle caso ya que es verdad que soy mejor que la manada de pulguientos zánganos. Punto tres: es especial porque insiste en hablar conmigo a pesar de que nadie quiere hacerlo y eso lo vuelve un fenómeno más grande que antes, además de provocarme por alguna extrañísima razón cada vez menos reticencia a que lo haga y por ultimo: ¿con que cara me haces esas preguntas cuando tu le dices "Nessie" a la cosa esa y eres "amiguis" de todos los fríos que ves? – tenía las manos en sus caderas como cada vez que se enojaba y me miraba desafiante a que le dijera algo. A pesar de mi rabia y los celos, no pude evitar notar lo linda que se veía de esa manera, esta era una batalla perdida, yo no podía pelear con ella, estaba demasiado embelesado por su hermosura.
- No es lo mismo – contradije.
- Claro que no, lo tuyo es mucho peor, solo te falta que la enana te diga tío y hagas de niñera mientras todos cazan – yo hice una mueca recordando que hace dos días me había quedado con Nessie mientras todos cazaban – o rayos, ya lo haces, que patético te has vuelto – dijo decepcionada y con voz de derrota.
- No quiero pelear – murmuré olvidándome del tema.
- Pues no me preguntes estupideces, yo hago lo que quiero ahora y siempre, mantenlo grabado en tu cabeza o tendremos graves problemas – me giré y continúe mi camino deseando llegar lo más rápido posible a la cascada. No quería pensar en que Edward era más especial para Leah de lo que era yo.
- ¿Carrera?
- ¿Quieres morder el polvo que levanto? – me preguntó soltando una pequeña sonrisa de autosuficiencia, yo reí, se veía mucho mejor de esa manera.
- No te creas, no me vencerás con facilidad, llevas mucho tiempo sin correr y yo mucho tiempo de práctica, tómalo como entrenamiento – le dije.
- Oh, te vas a arrepentir, correr está en mis venas desde siempre, la velocidad es algo que me sale como respirar… solo dime donde y te esperare allá.
- Vamos a la cascada – dije poniéndome en posición, ella tomó su cabello y se hizo una trenza en la parte baja de su cuello, yo no pude hacer más que admirarla deseando ser sus dedos pasando por sus hombros. Admiré su largo cuello y para mi placer descendí hacia su escote. Bendito vestido, mis mayores deseos a su diseñador.
- ¿Listo? – preguntó obligándome a desviar mi mirada de su pecho. Me fijé si ella había notado que me la devoraba con los ojos, pero al parecer no lo hizo ya que me miraba en posición de carrera.
- Claro, uno… dos…. ¡Tres! – grité comenzando a correr.
Leah POV
Las cosas iban de lo más raro, eran surrealistas, nunca pensé que algo así podía pasar. Desde que vi a Jacob salir de la casa de los Cullen mi corazón no paro de saltar como si fuese algo muy emocionante aunque aun no le veía que cosa era, luego el idiota me abraza y aun puedo sentir el calor de su cuerpo cerca al mío el cual no quiero que se esfume, pero no solo eso, después al tarado le da por tomarme de la cintura y luego de la mano, aun siento el cosquilleo en ambas partes debido a su toque, siento el hormigueo que provocó en mi el simple hecho de que su piel rosara la mía, este niño es un reverendo estúpido. No sabía si enojarme con él o alegrarme por su comportamiento extraño. Aunque lo más sensato en estos momentos era enojarme conmigo misma, porque podía ser factible que para él solo fuesen impulsos y sus ganas de tratarme como una amiga y nada más que eso, mal que mal jamás fuimos muy amigos, siempre mantuvimos unas distancias sanas, quizás él se está comportando como lo hace con cualquier amiga y eso yo no lo sé, lo cual me confunde. Definitivamente me tengo que enojar conmigo, ya que la idea de que sus intenciones sean puramente amistosas me decepciona y frustra, no sé cómo lidiar con eso, son sentimientos muy extraños y nuevos para mí. Estoy hecha una retardada. Lo mejor es no darle muchas vueltas al asunto y pensar que él es así con todas, aunque esa idea tampoco me gusta. Mierda deja de pensar estupideces Leah.
Íbamos corriendo por el bosque camino a la cascada chocando uno con el otro o acelerando la velocidad para tratar de adelantarnos, Jacob me miraba y reía feliz y por estúpido que parezca me contagiaba su alegría y no podía evitar devolverle la sonrisa, estábamos comportándonos como unos colegiales, realmente parecíamos amigos y no sabía que tan bueno podría ser eso.
- Te quiero hacer un desafío – me gritó entre los árboles, su voz era inmaculada sin ápice de cansancio en ella.
- ¿No te basta con perder en esta? – le grité con el mismo tono de voz, podíamos correr por días sin que nuestra respiración se agitara demasiado.
- Veamos quien cae primero por la cascada – me dijo, ¿por la cascada? No entendí a que se refería ¿quiere que nos tiremos por la cascada?
- No te entiendo – dije, no estaba segura de lo que había gritado, pero no me respondió, detuve un poco mi velocidad buscándolo con la mirada pero no lo vi. Perro maldito, seguramente me distrajo para ganarme, aceleré lo que más pude y dejé demostrado porque soy la más rápida de la Push, los arboles eran manchas a mis lados mientras pasaba a máxima velocidad, ningún lobo de este planeta o vampiro podría superarme en una carrera, de eso estoy segura. Solo en un par de segundos llegué a la cascada. Me detuve de golpe al límite del precipicio, un poco más y caigo al abismo. Me di cuenta que había tomado el camino hacia la parte alta de la catarata. Mire hacia todos lados en busca de Jacob pero no lo vi allí. Bajé mi mirada para ver si había llegado a la parte baja de la cascada pero no estaba, arrugué mi ceño en desaprobación, ¿Dónde se había metido? Agudicé mi oído y escuché algo a mi espalda, me volteé y traté de ver que había allí.
- Mira Jacob si intentas asustarme te advierto que rogarás por tu vida cuando te alcance – amenacé, no hubo respuesta, algo se movió nuevamente, llegué a pensar que no era él, quizás algún vampiro - … ¿Jacob? – otro sonido apareció más fuerte que el anterior, lo sentí acercándose. Olí el aire y no sentí el efluvio de algún chupasangre. El bosque a mi alrededor solo olía a hombre, a Jacob. Y como si mi pensamiento lo hubiese llamado él salió de entre los árboles y sin darme tiempo a reaccionar por su velocidad, tomó mi cintura y me pegó contra su cuerpo empujándome por el precipicio y cayendo junto con el agua de la cascada.
Solo por instinto aferré mis brazos al cuello de Jacob y oculté mi cabeza en su hombro. Sentí sus brazos rodear fuertemente mi cintura y una de sus manos asirse a mi cabeza protegiéndome y dándole la seguridad de colocar su rostro en contra de mi cuello, sentí su respiración en mi piel y el estremecimiento volvió. Todo mientras caíamos al abismo.
Casi no sentí cuando nuestros cuerpos unidos rompieron contra el agua y se hundieron en la oscuridad del lago, su profundidad y presión nos unió aun mas haciéndome sentir cada curva de mi entidad junto a alguna parte del cuerpo de Jakob, cada centímetro de mi piel en contacto con su calor, el que se sentía a pesar de la baja temperatura del agua.
Luego de algunos segundos de caída dentro del agua decidí soltarme de Jacob, estaba enojada, si había dicho que cayéramos por la cascada, pero no mencionó nada de empujarnos y el idiota lo hizo por sorpresa, quería golpearlo, pero no aquí, en la superficie donde mis golpes le dolerían mas, finalmente logré zafarme de sus brazos pero solo a la fuerza, ya que él no me quería dejar ir.
La turbulencia por la cascada me dificultaba ver hacia dónde ir, intenté que mis ojos pasaran atreves del agua, pero no fue fácil. Jacob quien estaba frente a mi hace algunos segundos ya no estaba, ¿se habrá ido o habré sido yo quien se movió? No tenía idea, solo sabía que me encontraba sola y sin poder llegar a la superficie, intenté moverme pero sentí que no avanzaba hacia ningún sitio se me pasó por la mente quedarme tranquila y acabar todo de una vez. Por lo que sabía los licántropos solo morían por la mordida de un vampiro y ahogados, nosotros a diferencia de los fríos si necesitamos respirar y nuestros pulmones no se regeneran… para mi caso deben haber más opciones de muerte y ser mucho más rápidas debido a mi menor capacidad regenerativa que el resto ¿muero ahora y acabo con todo? Seria definitivamente lo más fácil y rápido, pero también lo más cobarde… y yo no soy cobarde, bueno, no tan cobarde, prefiero ser mártir y esperar a morir sin que nadie intervenga como en la pelea con los neófitos, de esa forma el suicidio se oculta bajo la manta de valentía de la riña y terminas siendo un valiente mártir en vez de un cobarde estúpido.
Intenté descubrir donde nadar, pero no sabía donde era arriba y donde era abajo, mis pulmones estaban comenzando a reclamarme por aire… ya no podía aguantar más, tenía que respirar aun sabiendo que no había aire allí y que hacerlo tan solo provocaría mi muerte de forma irremediable "que patética forma de morir, ahogada" pensé mientras me movía intentando salir a la superficie pero sin lograrlo. Sentí la desesperación en mi interior, más que nada porque mi garganta se estaba abriendo, pero yo obstinadamente mantenía mi boca cerrada.
No vi mi vida pasar frente a mis ojos, solo un par de rostros: mi padre Harry, Sue, Seth, Emily, ¿Sam? ¿Qué demonios hace él entre mis últimos momentos?, se supone que no quiero verlo y menos en mi segundo de muerte... ¿Edward? ¡Oh Vamos! ¡No puedo creerlo! ¿Dónde están mis prioridades?, ¿desde cuándo quiero acordarme de un chupasangre cuando la vida se me está escapando por entre las manos?... Loreto, mi amiga, ella me querrá matar nuevamente cuando sepa que volvía a la Push solamente para morir… Taylor… me demoré un poco más en su rostro, que pena haberlo dejado de ver solo para venir a morir de esta forma, de haberlo sabido nunca me hubiese ido de San Diego, una vida tranquila a su lado se me antojaba más que morir ahogada en una estúpida cascada, no quería verlo sufrir por mi causa, nadie debía sufrir porque yo dejaba de existir, menos aun él… y por ultimo: Jacob. En él sí que me demoré un buen rato. No solo tuve un rostro frente a mí, si no varios de la misma persona. Expresiones felices, enojadas, tranquilas, eufóricas… tristes, dolientes, desgarradoras… Jacob… ¿Qué tienes que me haces sentir así? ¿Cómo es posible que te odie y me preocupes al mismo tiempo? ¿Cómo puedo sentirme partida en dos con el solo hecho de pensar en que algo te dañe? No puedo soportar la idea de que algo malo le pase o verlo sufrir, Jacob… ¿Dónde estás? Espero que haya logrado salir del agua, no quiero que nada le pase por muy idiota que sea. No entendí porque mis últimos pensamientos eran hacia él, cuando lo más sensato era que pensara en mi familia, en mi hermano, mi madre. Pero no. La última persona a la cual recordaría era a Jacob. Y por estúpido que parezca, me sentí feliz de que fuera así.
A lo lejos noté que algo se movía, nadaba muy rápido a pesar de la fuerte corriente del lugar, noté como movía su cabeza buscando algo en todas direcciones. Intenté pensar ¿hay algún animal en este lago? No recordaba haber oído de cocodrilos u otras cosas… pero no, ahora que lo notaba no era eso… aunque en este caso daba igual, de todas formas iba a morir. La pequeña voz que me decía con todas fuerzas que siguiera luchando ya casi no la escuchaba, la sentía lejana. ¿Quería luchar? ¿Quería seguir viviendo? ¿Por quién, por mí? No, no quería seguir viviendo por mí, quería seguir viviendo por alguien más… pero era un pensamiento que no lograba mantener en mi cabeza y me confundía ¿Quién era esa persona por la cual no quería dejar, por la cual quiera seguir con vida? ¿Quería seguir luchando por él? "Lucha por él Leah, siempre ha sido él" me decía aquella voz pero mis pulmones exigían aire donde no lo podían conseguir desconcentrándome de la petición ¿Luchar por él, eso es lo que quiero realmente? Puede que sí, puede que no, ya no sabía qué era lo que quería, pero ya no me quedaban fuerzas para pensar, y para ser sinceras ya no podía luchar, estaba cansada de hacerlo y la derrota tomaba ventaja de aquello hundiéndome más en el abismo.
Sin darme cuenta había dejado de moverme y me hundía poco a poco, aunque de nada serviría seguir luchando, ya no podía aguantar más, mis músculos aun tenían fuerza para nadar pero, mis pulmones exigían respirar ahora y ya no podía negárselos. Estiré mi mano hacia aquello que se acercaba sin saber porque tenía la idea de que podría sacarme de allí.
En ese instante mi garganta finalmente cedió y sentí como el agua entraba a mis pulmones.
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: por si tienen confusiones con el título: no es el final de la historia así que no se preocupen, es sobre el final de la vida de Leah, ya sé que no es como lo pensaron y que creen que estamos locas, pero… es verdad, lo estamos y no hay nada que hacerle.
Disculpen la tardanza, fue toda exclusiva culpa mia, yo fui la que demoro en mandar el capi y AGNES y ella como encanto que es me esperó
¿Qué tal el comportamiento de Jakob? Como ustedes querían esta decidido a conquistarla… ahora hay que ver si ella vive para que lo haga.
Besitos mil para todas y gracias por leer, dejen un revi y nos leemos más adelante!
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•:jajaj weno nose que decir, aqui un nuevo cap, espero les guste, hasta q ya saben como reaciono leah con jake con el abrazo xD jajaja les gusto? kien dijo yo?
bueno esperamos muchos rewis! y comentario un abrazo! ( no tengo ganas de escribir sry! )
Por una escritora feliz?
deje su rewi comentario, tomate, amenaza o lo que sea! gracias =D
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