°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 44: por favor, dime que no es verdad °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°

Jacob POV

- Escúchenme bien tropa de imbéciles, no permitiré que la vuelvan a tratar de esa manera ¿me escucharon? – advertí al momento en que ella había cerrado la puerta, los miré con furia, contuve mis temblores lo que más pude, no quería matar a ninguno a pesar de que eso fuera lo que mi sangre reclamara. Quería patear sus traseros y hacerlos tragar sus palabras.

- Pero Jake, tu sabes que solo bromeábamos – intentó defenderse Embry sin resultados.

- No seas cínico, sabes muy bien que no lo hacían – volteé a ver a un enfurecido Seth, se mantenía a un par de pasos de mi, e intentaba al igual que yo controlar los temblores – se burlaban de ella como suelen hacerlo desde siempre, incluso siendo unos malditos crueles. Que ustedes acostumbren a tratarse como perros no significa que lo puedan hacer con ella, hay una línea muy delgada entre ser unos groseros, idiotas como lo han sido ahora y ser unos bromistas – Quil y Embry bajaron la mirada sabiendo que habían hecho mal, al menos tiene un dejo de vergüenza.

- Son unos exagerados, no fue gran cosa la que dijimos, hemos dicho comentarios peores y no se ha enojado tanto, Leah se volvió la reina del drama desde que se fue de la reserva – Paul elevó los hombros como si no fuese gran cosa lo que pasó.

- ¡Ya basta! – grité enfurecido, de alguna manera mi puño dio contra la pared a mi lado, agradecí mentalmente que mi fuerza no haya sido la suficiente para romperla. No tendría como explicarle a la señora Ateara el daño a su hogar – ¡esto fue suficiente! - no iba a permitir que la volvieran a humillar, si tenía que usar mi voz de alfa lo iba a hacer sin detenerme o sentirme culpable ya que lo principal para mí era Leah – ella ya no es cualquier persona en este sitio, ya no será blanco de sus burlas porque no se los voy a permitir – aclaré caminando hacia la puerta – ella vino por ustedes y se merece respeto simplemente por ser Leah, ha cambiado desde que se fue, demostró que puede ser diferente con las personas que merecen su confianza y respeto, ustedes también cambiarán su trato con ella o van a lamentarlo profundamente ¿estamos claros manada? – nadie habló, Embry y Quil me miraron sorprendidos, no use mi voz, pero el timbre de autoridad usado les dejó en claro que tenían que cambiar o los obligaría a hacerlo.

- Puedes tragarte tus palabras ya que la amenaza no funciona con nosotros – la voz de Paul se estaba volviendo insoportable.

- No tengo problemas en obligarte personalmente Paul, me importa una mierda que mi hermana se vuelva en mi contra después y me odie por volverla una imprimación viuda. Además sabes tan bien como yo que una vez que Sam se entere de lo que pasó aquí no los va a amenazar, usará la voz sin aviso y tendrán que agachar la cola como los malditos perros falderos que son – el idiota de Sam no me cae de maravilla, pero tengo que rescatar que cuidaría de Leah como si fuese Emily, ya que aun sentía algo por ella, podía verlo cada vez que hablábamos en fase su corazón aun tenía guardado el amor de antaño sentido hacia Leah, aunque ahora era un amor casi de hermandad, el amor que sentía Sam por Leah había mutado, ya no era del corte romántico pero aun así se sentía desagradablemente sobreprotector con ella. Lo último me fastidiaba increíblemente y me atemorizaba, pero al menos se que se encargaría de que los idiotas de Paul y Jared cerraran la boca frente a ella. Es lo único que me agradaba de él, el resto podía odiarlo.

- ¿Ahora andas de bocón Jacob? – por primera vez Jared hablaba, y solo decía idioteces – no te hacia tan poco hombre, y menos por la harpía de Leah.

- Yo te voy a demostrar… - dije mientras con rapidez llegaba a su sitio, no me costó nada poner mis manos en su garganta y despejar sus pies del suelo, el tomo mis brazos sosteniéndose e intentando soltarse.

- Suéltame – jadeó, pero no tenía intenciones de hacerlo, no pensaba con claridad, lo único que pasaba `por mi mente era el hacerlos pagar por su ofensa hacia Leah.

- Ya basta Jacob – la voz de Paul me llegó de alguna parte, me giré para verlo y vi su mirada de miedo – no seas imbécil, no vale la pena – toda mi ira se dirigió hacia él. ¿Cómo podía decir que ella no valía la pena? Ella que con su sola sonrisa mueve mi mundo completamente, Leah valía más que la pena, ella lo valía todo.

- No digas eso de ella – bramé soltando a Jared haciéndolo retumbar contra el sillón y dirigiéndome hacia Paul, este se levantó de su asiento listo para enfrentarme a pesar de saber que no era competencia para mí. Me acerqué a su sitio y lo empuje – ella vale más que tu.

- No seas idiota Jacob, el que tenga buenas curvas no la hace más importante que ninguno de nosotros – lo miré enardecido, esta me las va a pagar, nadie además de mi puede mirarla de esa manera. Estiré mis manos con intenciones que ahorcar hasta la muerte al estúpido lobo frente a mí, pero unos brazos en mi cintura me detuvieron de seguir mi camino.

- Sabes bien que no vale la pena – me susurró Seth al oído, vi como Jared se ponía a un lado de Paul sobándose la garganta y acompañándolo en su mirada furiosa, como si de alguna manera me intimidaran. Al parecer no saben con quién se está metiendo.

- Tienes razón, no lo valen, al menos no ellos – le respondí relajando mi postura.

- Estas hecho un idiota más grande que antes – soltó Jared relajando su postura también, pero sin dejar de verme asesinamente.

- Si hay algo que no me importa en la vida es tu opinión sobre mi Jared. No tengo nada en tu contra, pero si te metes con Leah la pasarás mal, yo me encargaré de eso – amenacé, ahora era un ultimátum directo, la tocan, los mato, me da igual que sean parte de mi misma raza – lo mismo para ti Paul.

- No me creo esa de que no es personal – espeto Paul un poco más tranquilo.

- ¿Me veo interesado en lo que tu creas? – respondí.

- ¿Por qué la defiendes tanto? No entiendo de donde tanta preocupación – me giré a ver a Embry. Escuché la voz de mi conciencia gritando idiota a máximo volumen, sin pensar en lo que hacía me dejé cegar por la rabia y mi excesiva preocupación por ella me dejó al descubierto frente a todos – antes te unías a nuestros juegos contra Leah, eras igual de cruel que nosotros tú mismo le pusiste la 'arpía de la Push' – gruñí ante el recuerdo, si, había sido yo quien había esparcido el apodo, nació de un momento de rabia, supe que no había estado bien cuando vi el rostro contraído por el pesar que puso Leah cuando se enteró de cómo la llamaban, pero guardé silencio y continúe con mi trato antipático hacia ella. Ahora me arrepiento de eso.

- Antes no la conocía – "antes no la amaba" conteste en mi interior, pero obviamente no podía decirlo, tenía que inventar algo mejor o las caras de incredulidad no se borrarían de sus caras.

- Jake se dio cuenta que mi hermana no es tan mala como todos piensas, Leah, Jacob y yo fuimos los primeros en ser parte de una manada diferente, por lo que hemos vivido cosas de las que ustedes no tienen idea, nos conocemos mejor y por lo tanto nos tratamos con respeto, una fidelidad y protección especial entre manada, algo que ustedes no conocen, ella fue de gran apoyo para nosotros – dijo Seth, pero sabía que ese nosotros solo se aplicaba a mí, Leah había sido un gran apoyo para mí – ustedes ni siquiera le dan la oportunidad de comportarse como realmente es – el pequeño Seth al rescate siempre con las palabras correctas, que adoro a este niño.

- A ustedes no les tiene que importar el porqué la defiendo ya que no es asunto suyo, les debería importar la paliza que les daré si la vuelven a tratar mal, y que quede claro que es algo más que una amenaza para todos, sean de mi manada o no – fue lo último que dije antes de salir por la puerta. No podía seguir perdiendo el tiempo con esos imbéciles. Quería estar con Leah, necesitaba saber como estaba, si quería compañía, si está triste por lo que había pasado, todo, quería saberlo todo.

Comencé a correr por los bosques siguiendo su aroma, me dejé guiar por su exquisito efluvio llenándome las fosas nasales y la cabeza. Me volvía loco. Me encantaba, ese aroma a mujer que emanaba por cada poro me hacía perder la cabeza y los estribos, la cordura, todo aquello que ataba mi cuerpo a esta tierra eran desarmados con solo aspirar su aroma. Y despertaba cosas en mi que no conocía hasta ese momento, nunca necesité tanto del calor de alguien como el de ella, necesitaba de ella como del aire, creo que mas, la quería a mi lado llenándome por completo, porque la quería cerca todo el tiempo, una clase de… calor corría por mi venas de solo imaginármela en mis brazos, de imaginarme besándola, tocando cada rincón de su piel, poniendo sus curvas bajo mi cuerpo y llenarla completamente, hacerla mía en cada sentido que esa frase pusiese tener. Porque no lo iba negar, como buen adolescente he fantaseado con Leah miles de veces desde que descubrí que estaba enamorado de ella, aunque siendo sincero lo haga desde mucho antes. Nos veo a ambos de manera poco decente, de diferentes formas, en diferentes lugares… en diferentes posiciones… y una y otra vez sin parar, sin nunca cansarnos, sin nunca dejar de necesitarnos. Suspiré, no debería pensar así de la mujer que quiero como madre de mis hijos… pero de alguna manera teníamos que hacer la descendencia y solía pensar en el en acto de reproducción con más frecuencia de lo sanamente establecido.

Hundido en mí pensamientos no me di cuenta cuando llegué a casa de Sue. Iba a tocar la puerta cuando escuché sonar el teléfono. No tocó más de dos veces cuando ella contestó. Paralicé todos mis movimientos donde me encontraba, la curiosidad podía más.

- Casa Clearwater – Respondió con un tono de voz seco y enojado - ¡Taylor! – el aire se estancó en la garganta cuando escuché su nombre, es que no podía ser verdad, creí que me había librado de él, que ya no tendría que ver como ella sonreía al escucharlo, creí con mucha confianza que la etapa Taylor había sido pasada, pisada, enterrada y olvidada… pero había olvidado la existencia de los teléfonos. Graham Bell era un idiota, menos mal que ya está muerto y lo mataba yo mismo. Caminé con cuidado hasta ponerme frente a la ventana, la vi sentada en el sillón al lado del teléfono y sonreía. Maldita sea, ¡sonreía con solo escuchar su voz!

- Llevo un día en este sitio y ya quiero arrancar algunas cabezas – siguió hablando, arrugo el entrecejo. Moría por saber que era lo que él respondía pero no alcanzaba a escucharlo con claridad, solo un murmullo poco entendible - ¿recuérdame porque fue que volví? - ¿porque le preguntaba eso él? ¿Qué tiene él que ver con su regreso? A menos que… no. No creo que le haya contado sobre nosotros… que lindo suena eso. Pero me refiero sobre la manada y el hecho de que realmente era una manada de la manera más literal posible. No, de ser así él hubiese venido con ella, Leah no puede ser tan insensata como para contarle eso a Taylor, por mucho que fuese su… su… novio, la leyenda es más importante que un simple amorío de verano.

- ¿Qué haces allí? – preguntó de pronto. Me envaré en mi sitio, temí lo peor, pensando que me había descubierto, ella era capaz de matarme si veía que la espiaba, pero me relajé un poco al darme cuenta que aun hablaba por teléfono – lo estás haciendo en vano porque no lo voy a decir - ¿decir? ¿Decir qué? – no olvídalo… no serias capaz… - esperó un momento a que le contestaran antes de volver a hablar - está bien… te quiero mucho y te echo de menos – una punzada en mi pecho me dejó sin aire, inevitablemente comencé a hiperventilar, no puede ser ¿escuché lo que creo que escuché? No lo creía, ¿le dijo a Taylor que lo quería? ¿Qué lo extrañaba? Es decir, mi lado racional me dijo que era lo obvio, si habían sido novios es porque ella lo quería, mi lado racional era bastante masoquista, sabía que lo quería, sabía que por algo estuvieron juntos… pero escucharlo salir de sus labios, escuchar que quería a alguien que no era yo… había sido duro – también… lo digo enserio – y se lo confirmaba ¿es que el tipo es imbécil que se lo tienen que repetir? ¿Es que quieres hacerme sufrir más? Me dolía demasiado como para seguir escuchando, no quería saber lo mucho que lo quería, no podría soportarlo, suficiente había tenido con esas tres palabras. Me alejé de su casa con rapidez. Necesitaba estar solo, necesitaba saber que mierda iba a hacer ahora, como borrarlo de su mente, como lograr sacar a Taylor y poder ocupar su lugar.


Leah POV

Llegué enfurecida a mi casa, echando humos. Estaba iracunda, no solo con ellos, si no también conmigo, por idiota, por sentimental, por ser una reverenda imbécil. ¿Cómo fue que dije lo que dije? ¿Realmente admití mi preocupación por ellos? Mierda, soy una imbécil, demasiado para mi gusto. Ahora era la maternal Leah Clearwater, la que vuelve y deja todo por cuidar a una banda de idiotas adolescentes sin cerebro y llenos de un cromosoma con los genes específicos de pelea e impulsividad, combinación que a mí no me daba confianza, son unos estúpidos, rebeldes, difíciles, mal educados y todo lo que un hombre no debería ser, pero a pesar de eso les dije que me preocupaban… es que soy tarada, no podía estar más enojada conmigo misma, ¿Cómo les dije eso con los idiotas que se habían comportado conmigo? ¿Qué pasa conmigo? Ya ni si quiera sé lo que hago y mi mal humor quiere volver con fuerza… necesito a Taylor o no podré calmarme

Rezongaba dentro de la casa vacía cuando el teléfono comenzó a sonar, de mala gana lo levanté.

- Casa Clearwater – soné cortante casi ladrando, sobre todo porque pensaba que podía ser alguno de los idiotas y no quería hablar con nadie.

- ¿Cómo? ¿Me alejo 48 horas y ya estás enojada? – esa voz me tranquilizó al instante.

- ¡Taylor! – exclamé con un poco mas de euforia de lo que debería, lo escuché reír y no pude sino sonreír como reflejo, no pude evitar que mi cuerpo se relajara completamente y volviera a sentir la paz que me provocaba él. Al menos una vez en la vida los dioses habían escuchado mis deseos.

- ¿Qué fue lo que te pasó preciosa? – me preguntó, me sentí bien por el calificativo, y mal por recordar la razón de mi enardecimiento.

- Llevo un día en este sitio y ya quiero arrancar algunas cabezas – le conté sin pensármelo mucho, si no fuese porque no le he dicho que me convierto en lobo cuando me enojo, mi confianza con Taylor seria completa, deseaba poder hacerlo algún día - ¿recuérdame porque fue que volví?

- Porque no estabas tranquila aquí sabiendo que en la reserva algo importante iba a pasar. Tienes un instinto maternal bastante fuerte aunque te niegues a aceptarlo – comenzó a decir, le iba a reprochar cuando alguien grito - "¿Leah maternal? Debe ser una broma".

- ¿Qué haces allí? – pregunté a Loreto quien había sido la que gritó. Me alegraba escuchar su tono despreocupado, todo lo contrario a lo que era yo.

-¿Crees que Taylor se hubiese animado a llamarte de no haber tenido que obligarlo? – Contesto alegre – además vine para escuchar lo mucho que me quieres y extrañas – siguió, no pude evitar sonreír por ello, la extrañaba.

– Lo estás haciendo en vano porque no lo voy a decir – respondí negándome a pesar de que era cierto, la extrañaba mucho. Pero no por eso iba a aceptarlo o peor aun decirlo.

- Si lo vas a decir – contrarrestó ella con el tono de voz típico que usaba cuando me quería amenazar por algo.

– No, olvídalo – negué nuevamente divertida por la voz amenazadora de Loreto por teléfono.

- Me lo dices… o mato a Taylor – amenazó.

- ¿Qué? ¿A mí porque? – preguntó él asombrado por la amenaza a su vida, ya podía imaginarme la escena, él sobre un sillón y ella de pie con los brazos cruzados y, mirada amenazantemente divertida, al menos para mí, ya que pocas veces lograba convencerme de algo con esa miradita.

- No serias capaz – respondí con un tono de burla en la voz haciéndome la incrédula.

- Leah… me está mirando feo – dijo Taylor con voz de susto – dilo o serás la culpable de mi muerte… y si realmente me mata te penaré cada noche de tu vida no importa dónde te encuentres – ahora el que amenazaba era él. Sonreí abiertamente por la situación, ellos dos lograban hacerme feliz por al menos unos minutos, con ellos aquí todo sería más fácil.

- Está bien – accedí, pero cuando me disponía a hablar me di cuenta que no sabía cómo decirlo, soy mala en esto, no, soy pésima en todo lo que implique sentimientos.

- No es tan difícil Lee, repite conmigo "te quiero mucho y te echo de menos" – la voz de Loreto sonó divertida, había interpretado correctamente mi silencio, ella me conocía lo suficiente como para saber que si no me decía la línea de mi libreto no sería capaz de actuar sentimentalmente. Suspiré para agarrar el valor que requería decirle a alguien que lo quieres.

- Te quiero mucho y te echo de menos – repetí al pie de la letra lo que ella me había dicho, su risa melodiosa resonó en el ambiente, Taylor rio al teléfono quizás por la sonrisa de victoria que se plantaba en el rostro de Loreto.

- ¿A mí también me quieres mucho y me echas de menos? – preguntó Taylor.

– También – respondí, no podría repetir la frase nuevamente sin sentirme débil y ya basta de eso por el día de hoy, una expresión de sentimentalismo mas e iba a vomitar. Hoy he dicho más veces mis sentimientos de lo que lo he hecho en una década.

- No vale que lo digas por cumplir – podía imaginarme el puchero que estaba haciendo.

- Lo digo enserio – y si, era enserio, me encariñé con Taylor más de lo que pensé, más de lo sanamente establecido para ambos, y realmente lo extrañaba, no tenía mi puerto seguro, me había marchado de mi refugio y de la persona que me calmaba los nervios, del único que tenía el tono de voz exacto para tranquilizarme. Definitivamente lo echaba en falta.

- Será mejor que me vaya – sonó la voz de Loreto al otro lado de la línea.

- ¿Cómo es eso? ¿Pensé que morías de ganas de llenarme de preguntas? – ella rio melodiosamente.

- Vine solo para convencer a Taylor de que te llamara, ahora que finalmente tuvo el coraje me voy – no alcancé a decir más cuando se escuchó la puerta cerrarse.

- ¿Desde cuándo eres un cobarde? – pregunté divertida. Taylor rio provocándome una sonrisa inconsciente.

- No lo soy, es solo que no quería molestarte o actuar como un acosador, te fuiste solo hace dos días y no quería que pensaras que estaba desesperando por escucharte o saber cómo estabas.

- Es decir que en realidad no quería hablar conmigo – afirmé poniendo lo que él me decía bajo otra perspectiva. Use un tono de voz triste pero juguetona.

- Para serte sincero moría por saber cómo estabas – confesó, y yo me sentí mal, lo mío era broma, lo de él no, al contrario. Creí quelo nuestro no había sido como para que el me extrañara tanto. No quería hacerlo sufrir, y al no corresponderle sé que lo estoy haciendo, parte de mi me recalca que debería cortar toda relación con él, pero mi lado egoísta lo necesita de alguna manera presente en mi vida.

- Taylor…

- Tranquila, no lo veas necesariamente como algo amoroso, más bien como una preocupación de amigos, te lo dije antes de que te fueras, antes que mi novia eres mi amiga, eso prevalece por sobre todo – no supe que responder, nunca tuve amigos de ese tipo y me sentí extraña – además, debes admitir que tu también morías por escucharme, se notó en tu voz cuando supiste que era yo – bufé, por más que lo odiara admitir, tenía razón, y lo peor de todo es que el cambio en mi estado de ánimo era demasiado notorio hasta para mí.

- Es verdad – admití con pesar, no debería tener esas reacciones que nadie.

- ¿Lo es? – preguntó escéptico sin poder creerlo, no pude evitar reír. Lo había dicho como broma y lo había terminado admitiendo.

- Sí, eres el único capaz de tranquilizar mis nervios, si no fuera por ti me acrimino, salvaste a alguien de ser asesinado por mi furia – lo escuche reír y no pude reprimir la sonrisa. Taylor es la persona de la que debería enamorarme, no de Jacob… como dicen las leyendas que se supone que debo hacer. Hay que aclarar el último punto, porque es algo que quieren las leyendas, no es que yo este enamorada de él… Leah deja de pensar.

- Bueno, sabes bien que puedes regresar cuando gustes – me quedé callada un par de segundos al escuchar eso. ¿Quería que volviera? ¿Quiero volver? La pregunta me removió por dentro, nada me ata aquí, y con el recibimiento que tuve me queda claro que nadie me extrañaba… pero no me quería ir… si voy a morir como estaba dispuesta a hacerlo en batalla debería ser aquí, en mi pueblo, en mi tierra…

- Primero me hechas y luego me pides que regrese ¿Quién te entiende? – dije en tono de broma para aligerar la conversación, pero su voz fue seria al contestarme.

- Nunca te eche, solo tomé una decisión que por ti misma te negabas a tomar a pesar de morirte de ganas de hacerlo – me respondió. Bufé nuevamente porque tenía razón, lo que me molestaba ya que significaba que me conocía más de lo que pensaba – además, te digo que cuando terminen los problemas por allá, si gustas puedes volver, siempre te estaré esperando Leah – se me terminó de estrujar el pecho con esa frase. No era justo para él hacer eso yo no merecía la pena ser esperada, nade en mi lo merecía, y menos de él ya que era demasiado bueno para pensar en alguien como yo, genéticamente dañada.

- Te dije que te patearía el trasero si me esperabas, debes buscar a alguien Taylor – recordé.

- Y lo haré, Taylor novio buscará a alguien con quien compartir su vida, pero Taylor amigo no se irá nunca, Leah. Sabes que puedes confiar en mi sin importa que ni cuánto tiempo pase, te volviste alguien demasiado importante en mi vida como para dejarte pasar así como así – sonreí con cada una de sus palabras. Mi cabeza se pregunto por milésima vez ¿Por qué no lo conocí antes? ¿Por qué no era parte de la manada? ¿Por qué no me imprimaba de él? ¿Por qué no le podía decir todo lo que me pasaba? ¿Por qué…?

- Gracias – fue todo lo que pude decir. Pero intente que el tono de mi voz sonara lo más sincero posible.

- cuando quieras, puedes confiar en mi… y mas te vale llamarme Leah Clearwater, no quiero ser el único que gaste en larga distancia – reí. Taylor realmente me encantaba. Al menos como amigo.

- Lo prometo… te llamaré mañana ¿te parece? - ¿de dónde salió esa promesa? No me di cuenta en el momento en el que salió de mi boca. No apliqué filtro a mis pensamientos, el decir lo que pienso no me está resultando en estos momentos, era más fácil cuando lo que tenía que decir eran insultos hacia los demás, pero ya era tarde, prometí hacerlo y lo haré.

- De acuerdo, al menos para tranquilizarte un poco, ya que solo mi sedosa y aterciopelada voz es capaz de calmar a tu fiera interna, puedes llamar cuantas veces quieras cariño – no pude evitar reír.

- Una voz de pito nunca ha sido aterciopelada – ataqué.

- Yo no tengo la voz de pito – respondió subiendo varios tonos su voz sonando agudo. Nos reímos por teléfono, parecíamos los mejores amigos. Sensación que me incomodaba hasta cierto punto, no quería que se encariñara conmigo. Yo moriría en un par semanas más, y no quería que él sufriera por mi causa – hablamos en 24 horas preciosa. Esperaré junto al teléfono a la misma hora.

- Nos hablamos, cuídate Taylor – respondí. Sentimientos encontrados se acumularon en mi pecho.

- Adiós Lee – dijo para luego colgar.

Llevé lentamente el auricular del teléfono hasta colgar. Suspiré sonoramente cerrando mis ojos. Yo no amaba a Taylor, eso lo tenía claro. Por más que quisiera amarlo no lo hacía. Pero si lo quería mucho, demasiado si soy sincera podía catalogarlo como mi mejor amigo… bueno, mi único amigo si nos ponemos a contar, de hecho, he llegado a pensar, que si no existiera todo esto de la leyenda que me condena a elegir entre una soledad absoluta o Jacob, seguramente ahora estaría imprimada de Taylor, a ese punto llegaba el cariño que le tenía… pero no era suficiente. Moría de ganas de decirle todo, cada uno de los más sucios secretos que guarda mi alma, me haría bien tenerlo a mi lado para calmarme. Pero al mismo tiempo sabia que esa era la peor idea que se me podría ocurrir, porque, como había decidido hace unos días, yo moriría en la batalla sin importar que bando ganara al final. Confirmé mi decisión con lo que pasó en la casa de Quil. Obviamente nadie en la manda me quería, no tenía nada que me obligara a mantenerme con vida. Moriría dignamente defendiendo mi tierra de los malditos chupasangre. Por esa razón no podía traer a Taylor, él me convencería de que sobreviviera, encontraría la forma de atarme a la vida, lo conocía lo suficiente como para saber que me prometería el cielo y el infierno si lo quería con tal de que volviera a casa. Y yo no quería volver, no quería una vida después de esto ya que no sabría que hacer ¿volver a San Diego? ¿Intentaría volver a ser la novia de Taylor? ¿Me quedaría en la Push siendo la harpía eterna?... ¿sucumbiría a los mandatos de las leyendas?

Pensando en Taylor, en la batalla, y extrañamente en Jacob me quedé dormida.


(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸:no quiero malos comentarios de Taylor…. ¬¬… gracias. Bueno, finalmente un capinuevo. Lamento la demora, pero fue culpa mia, estaba haciendo un voluntariado y no me encontraba ubicable en ningún sitio, menos en internet. Mi amiguita Agnes pacientemente me espero. Gracias a todos por leer y espero les haya gustado, las cosas se enredan cada vez mas y todo comienza a dar un vuelco… será raro pero lindi ^^

Cuidanse millones y ya saben dejen revis que me hacen feliz hasta las estrellas!

(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: jajaj eso le pasa jake por estar escuchando detras de las puertas! jajajaj xD pobre... ven! que si reacciono! jake ojala les guste! y leah con llamado telefonbiko? xD jajaja en fin ojala les guste tanto como a nosotras! un abrazo a todas!


Les cuento que una niña de nombre Smoothcloud

esta publicando Luz de luna en frances! asiq estamos muy felices y orgullosas de eso

gracias por todo el apoyo que nos han dado! ya que las historias leah/jake sabemos que no son

tan populares pero nos a ido muy pero muy bien! y todo es gracias a ustedes!

estamos muy felices =)

les confieso que cuando comenzamos deciamos, ojala nos lean aunq sean 4 personas

y ya no se cuantas son! así que muchas gracias!


Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94, Sprite Moony, drake dark, Pao Redwolf Black, Caperuzzita de Black, Chilli Black, Allison Marie Malfoy-Black, Jo Harv.,maria-fan, momojons, Arya Delacour, Jahzeel, Seleniita Black de Malfoy, MiaRiddley, BeHappyWithLove, crazypaige1306, kerVEROs, misteriO58, Carter86, ReshaAngel, sarlia, pazlux, claa black 1981, Oraculo, Ely Uchiha, saskeyo, Haeleen Black Clearwater, Neko-Tiara, CHELABLACK POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!

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