*ACLARAMOS QUE LOS PERSONAJES SON DE MEYER AL IGUAL QUE LA IDEA ORIGINAL, EL CAMBIO EN LA HISTORIA ES FRUTO DE NUESTRA LOCURA COMPARTIDA XD
°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 49: Tengo de lo que me pidan °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Leah POV
- Leah – me paralicé por esa voz. No quería escucharla, aun era demasiado pronto para enfrentarme a eso, mi cabeza no tenia cavidad para él, no quería verlo aun. Por lo que no me voltee – Leah por favor necesito que hablemos.
- Déjame tranquila Seth – gruñí. Me dolió internamente hacer eso, me dolió incluso darle la espalda y no mirarlo a los ojos.
- No hasta que me escuches. Necesito que hablemos – pidió nuevamente, el ruego era notorio en su voz. Mierda. Ese niño tiene una facilidad endemoniada de hacer que mis defensas se vayan al suelo. Y lo malo es que lo sabe, tiene conocimiento de que no puedo tratarlo mal sin sentirme como una maldita. Sabe que le basta con mirarme de manera suplicante para que yo haga lo que quiera… maldito niño.
- Habla rápido que tengo que ir a patrullar – espeté secamente sintiendo como las palabras me dolían al pasar por mi garganta.
- No hay prisa, Jacob ya comenzó – me envaré al escuchar ese nombre ¿Ya despertó? ¿Demoré tanto en mi baño como para que él saliera de el sueño profundo en el que estaba? No lo creía, puede que Billy lo haya despertado ¿Quizás jamás estuvo dormido mientras estuve en aquella habitación? "estás pensado estupideces Leah, muchas estupideces" pensé, aunque lo peor de todo es que ya se me estaba haciendo costumbre – dijo que teníamos todo el tiempo del mundo – siguió Seth sacándome de mis pésimas especulaciones.
- Bueno yo no lo tengo Seth así que apúrate – aun no lo miraba directamente. No podría hablarle así si veía sus ojos tristes.
- Yo… yo…lo lamento tanto hermana… tanto – se le quebró la voz en la última palabra y me quise dar de patadas por hacerlo llorar, mi trabajo autoimpuesto en la vida había sido siempre evitarle cualquier dolor que el destino pudiese darle, así de simple. Que me tratara a mí como una basura no significaba que podía hacer lo mismo con mi hermano. Pero aquí estaba yo, parada sin mirarlo y haciéndolo llorar. No contesté ya que tenía un nudo en mi garganta que me dificultaba incluso respirar – no quería que esto pasara, no sabía cómo actuar, me encontré entre tú y mi mamá otra vez y quedé paralizado. Parte de mi quería decírtelo todo, pero iría en contra de lo que mi otra mitad quería que era proteger a mamá de la obvia ira que ibas a sentir cuando lo supieras todo… - se detuvo, podía escuchar su respiración - Leah por favor mírame – rogó. Y no se lo pude negar, no con esa voz.
Me giré lentamente hasta verlo, estaba un par de metros de mi, alejado como si temiese que lo dañara o dañarme, podía notar el sus ojos que tenia pavor de que lo rechazara otra vez. Mire sus pupilas, ahora llenos de dolor y remordimiento, se veía como un niño, como mi niño pequeño, el anterior al lobo que se había convertido en estos momentos, su imagen indefensa distaba tanto de su cuerpo enorme de protector que enternecía.
Llevaba mucho tiempo sin ver así a Seth, como si me necesitase para protegerse. Siempre fui su escudo hasta que los genes en su sangre le dieron el cuerpo y la confianza para hacerlo por sí mismo además cuando me fui de la reserva le pedí que fuera fuerte y había cumplido muy bien su parte dejándome vivir un poco más tranquila lejos de él, ya que sabía que estaba siendo maduro, sensato y todo un hombre, pero ahora, y bajo estas circunstancias me pedía por favor que lo volviera a cobijar, tal y como hacía antes de todo. Pude ver a mi pequeño e indefenso hermano. Y creo que la cosa fue reciproca, ya que lentamente mis barreras desaparecieron hasta no tenerlas frente a él y ser solo Leah, su hermana, no la harpía, ni la loba, ni la maldita y refunfuñona mujer que todos odiaban. Era solo Leah. Y él era solo Seth.
Los hermanos Clearwater en su más pura esencia, siendo los humanos. No los lobos.
- Me dolió Seth – susurré sabiendo que él me escucharía – no sabes cuánto… cuánto… yo te amo con el alma hermano, daría todo por ti, mi vida si es necesario. Y por lo mismo sentí que la traición fue tan grande. Sé – dije antes de que me interrumpiera – que no sabías que hacer, sé que no te gusta estar entre Sue y yo y sé que soy en parte la culpable de eso, si no es que la completa y la única culpable. Pero aun así dolió ya que por primera vez en mi vida sentí que ya no podría confiar en ti, vi mi pilar de apoyo completamente roto y sin posibilidad de enmendarlo y eso… eso fue lo peor – noté una lagrima recorrer su mejilla. Y de mis ojos escapo otra para acompañarla. Demonios, Leah Clearwater estaba llorando.
- No sé qué decirte… lo siento mucho, fue un error, debí explicarte sin importar nada mas, tu confianza en mi debió ser más importante, el no tenerte engañada debió primar… lo siento – agachó la cabeza para que no viera como las lagrimas seguían cayendo por sus mejillas, intentó limpiarlas inútilmente con el dorso de sus manos. No pude aguantar más, fui débil, muy débil y tal como presagié antes lo perdoné tan fácil como respirar. Inclusive antes de sentir que debía hacerlo. Ni siquiera tuve que pensar en olvidar todo, ya lo había hecho en el momento en que dijo mi nombre. Corrí hacia su lugar y lo abracé con fuerza, recordé con un poco de gracia que antes podía abrigarlo con mis brazos y acunarlo en mi pecho, ahora era todo lo contrario, era yo quien terminaba con mi cabeza en su pecho y su mentón en mi coronilla – odio enojarme contigo Leah, y odio enormemente que tu lo hagas conmigo, casi me dio un ataque cuando no llegabas a casa y no sabía dónde demonios te habías metido, quise salir a buscarte pero mamá me dijo que lo mejor era darte espacio, casi no dormí, necesitaba hablarte, que entendieras las cosas y que volvieras a mirarme sin el odio con que lo hiciste…
- Cierra la boca Seth – le dije. Ya no eran necesarias las palabras. Estábamos bien y eso era suficiente. Él no dijo nada mas, sentí como me besaba la cabeza y me acercaba más a él. Niño chico, lo echaba de menos.
Pasamos algunos minutos más de esa manera. Pero no podía alargarlo, tenía que soltarlo y volver a ser yo, el momento sin barreras había terminado, mi coraza debía volver a su lugar o me iría peor de lo que ya me estaba yendo. Lentamente me separé de él.
- Basta de cursilerías, es hora de que me ponga a patrullar – le dije, Seth me sonrió limpiándose los últimos restos de lagrimas de sus mejillas, de manera afectuosa, como si estuviese esperando el momento en el que volviera a ser la de siempre.
- Sí, creo que yo iré a dormir – me dijo él y para enfatizar las cosas se le escapó un bostezo, un enorme bostezo
- Cierra esa boca o te comerás el bosque entero – le dije golpeando su costado, Seth sonrió y paso su brazo por mis hombros.
- Eres una antipática – murmuró besando mi frente.
- Eres un glotón, flojo y vago – respondí sin poder evitar sonreír – y yo no te lo recrimino.
- Claro que no – me dijo irónicamente – además no soy vago, pretendo volver a la escuela – me detuve al escuchar eso.
- ¿En verdad? – el tono de alegría en mi voz era evidente. Levantó los hombros como si no fuera gran cosa, el siempre restándole importancia a las cosas que realmente lo tenían.
- Una vez que termine todo esto me inscribo en el instituto – no pude evitar abrazarlo cuando me lo dijo, lo que más quería era que volviera a estudiar, que saliera de la reserva y tuviese una vida llena de todo aquello que yo no tengo. Eso le ayudará a salir adelante una vez que yo no esté para apoyarlo. Si hay algo que le puedo dejar al morir son las ganas de superación y los estudios, de otra forma no lo lograría y muerta ya no podré ayudarlo – quiero ser un gran ingeniero, o un abogado de renombre aunque también podría ser doctor – arrugué el entrecejo.
- Se nota que tienes súper clara tu decisión – ironicé.
- Soy joven aun como para tomar una decisión como esa, la verdad es que me gustan varias carreras.
- Tiene que haber alguna en especial – dije intentando saber si necesitaba ayuda con eso, quizás podría ver a un orientados vocacional o algo.
- La medicina me gusta un poco más que las demás – alcé una ceja con escepticismo - ¿Qué?
- Medicina – repetí, Seth elevó sus hombros, bufé bajo ya que sabía exactamente porque le apetecía ser doctor, habían unos colmillos de por medio, pero lo dejé pesar solo porque esos colmillos me simpatizaban.
- Me alegro, ya estaba bueno, no quiero burros en la familia – respondí separándome y caminando hacia el bosque.
- Ser un burro tiene su lado bueno – bromeó y no pude reprimir una carcajada por el doble sentido de esa frase.
- Te juntas demasiado con Embry – comenté antes de irme, era la única persona que le metería ese tipo de comentarios en la cabeza a mi hermano aunque Quil es del tipo que se hace la mosca muerta y se lanza comentarios peores, o quizás fuese Jared… habían muchos sospechosos de estar pervirtiendo a mi hermanito.
Seth salió corriendo hacia el lado contrario a mí y sentí como mi alma se sentía un poco más tranquila, mi hermano era mi tesoro más apreciado y tenía pensado aprovecharlo lo que más podía estas últimas semanas o días. Ahora solo tenía que sacarme de la cabeza el incidente de esta mañana para poder comenzar a patrullar con algo de cordura mental.
No demoré mucho en volverme lobo y comenzar a patrullar. Sentí inmediatamente la presencia de Jacob en mi cabeza, la sentí mucho antes de siquiera sentir mi propia voz mental. Eso era algo grave
- "¿Salió todo bien?" - me preguntó.
- "Sí" - pensé recordando todo lo que había pasado con Seth hace solo unos segundos, después de todo, él lo sabría aunque yo no lo quisiera, sería más cómodo si yo misma se lo mostraba en vez de que se meta a mi cabeza sin permiso. Sentí un sentimiento de alegría recorrerme, pero no era mía sino de él, alegría de él por mí.
- "Me alegro mucho" - dijo luego de un momento, la sinceridad inundaba esa frase - "te fuiste sin avisar" – y el reproche inundaba la siguiente frase.
- "Le dije a Billy" - respondí agradecida de que la conversación fuera por temas más superficiales.
- "No me dijiste a mi".
- "Billy es el importante aquí, además tú estabas durmiendo" – dije sin pensarlo siquiera y no pude evitar que una imagen de Jacob estirado en el sofá apareciera en mi mente, me pateé mentalmente por eso. Sentí el pánico recorrerme completamente, ¡Mierda! Tengo que tener cuidado con lo que pienso o digo, sino Jacob. No podía saber lo que había pasado, no podía hacerlo o mi vida habría acabado en ese mismo instante por mis propias manos, preferiría morir a que se enterara de todo.
- "¿Estás bien?" – preguntó ansioso Jake seguramente por el pánico que sintió proveniente de mi. Me concentré en que mis recuerdos se perdieran en algún sitio de mi cabeza. ¡No pienses en estupideces Leah, será mejor que no pienses en nada!
- "Sí" - dije buscando algo en mi estúpida cabeza con que distraerlo y distraerme a mí también de mis pervertidos pensamientos - "quiero ir a la casa de los Cullen" - lancé sin pensarlo, me arrepentí al instante pero ya no me podía echar para atrás. Sentí la distracción de Jacob por la sorpresa de esa petición.
- "¿Y eso porque?" - no solo había distracción y curiosidad en su voz, también enojo, cosa que se me hizo incomprensible pero ahora no importaba, lo importante era dejar de pensar en lo que sucedió esta mañana.
- "Hay chupasangres nuevos, tengo que conocerlos o mataré a alguno sin querer" - respondí rápidamente, di gracias a los dioses de que mi cerebro comenzaba a funcionar, su risa retumbó en mi cabeza, a pesar de que el enojo aun estaba, el alivio también lo embargó. Que lobo más raro.
- "Si llegas a matar a alguno estoy seguro que será queriendo" - me dijo con gracia. Aunque traté de contenerme lo acompañé en sus risas, después de todo tenía razón. Luego de correr por unos pocos minutos más nos encontramos fuera de la casa blanca de los Cullen. Me detuve al divisarlo, mis ojos lo miraron por primera vez convertido después de mucho tiempo, puede que mi cabeza no lo recuerde con exactitud, pero viéndolo como lobo me di cuenta de algo. Estaba más grande que antes.
- "Que conste que es musculo y no grasa" - me dijo ante mi observación.
- "Creces en proporción a tu estupidez así que no es raro" - respondí escondiéndome de su vista para poder volver a mi forma natural, antes de cambiar sentí su risa en mi mente, sonreí de manera involuntaria, chico estúpido… estúpido pero con una hermosa sonrisa contagiosa… mierda, mejor olvido la parte de hermosa.
Me vestí con rapidez y salí hacia nuestro destino. Aparecí como humana con una maldita sonrisa en mi rostro, todo por su risa. Nos encontramos al medio del camino. No tenía idea de que hacía en frente de esa casa, no se me antojaba estar allí, al contrario, prefería estar en cualquier otro lugar menos aquí, yo podría estar corriendo por el bosque con Jacob a mi lado. La imagen de nosotros besándonos entre los arboles apareció ante mis ojos como si fuera real. Sacudí mi cabeza por la estupidez que estaba pensando, el que haya cometido algo tan imbécil como lo que pasó en la mañana no significaba que debía repetirlo, aunque su calor aun estaba en mis labios. Y el sentir su presencia a un par de centímetros de mi no me ayudaba a calmar mi imaginación. Estaba absolutamente desquiciada, no sabía cómo podía estar pensando en besarme con Jacob nuevamente mientras estaba por conocer a una tropa de mal olientes chupasangres, algo en mi cabeza debe de estar muy mal conectado.
- Me he vuelto una idiota – susurré para mi, olvidando que estaba en un sitio lleno de chupasangres con mega oído.
- Hasta que uno de los chuchos se da cuenta de eso – la voz de la sanguijuela rubia apareció desde el garaje, tenía las manos llenas de grasa y el pelo tomado en un moño alto, vestía un entero plomo manchado de aceite negro y café, pero aun así podía perfectamente hacer un anuncio para alguna tienda de ropa. Se veía impecable, de una manera sádica, sucia y muerta, pero aun así perfecta. Sonreí con ironía. La rubia era una perfecta muerta, lástima que lo último no fuese a cabalidad. Aunque si me provocaba solo un poco yo estaría encantada de terminar el trabajo
- Mi inteligencia se debió ir en busca de la tuya perdida hace años – le respondí mirándola desafiante.
- No pensé que volveríamos a ver a la famosa Leah Clearwater – se limpió las manos con un paño y seguía viéndose perfecta, si parecía que estaba filmando un comercial de autos, llegaba a ser enfermarte ¿no tendrá algún diente desviado, o un dedo de mas? Algo, cualquier cosa que la haga ver menos perfecta de lo que es, ¡Ah sí ya me acorde! Es una maldita mofeta. Lástima que solo los de mi clase sean capases de notarlo.
- ¿Famosa?
- Todos saben que eres la oveja negra de la reserva – ya encontré otro defecto. Su personalidad. Ya sabía yo que no podía ser perfecta. Al menos no completamente. Si mantuviese la boca cerrada sería mejor.
- Más bien soy un lobo y mi color es gris – corregí sin borrar mi sonrisa. Íbamos caminando por la casa y casi llegábamos hacia la sala de estar, lugar donde solo había estado una vez, cuando le dejé algunas cosas en claro a la humana esa, había pasado bastante tiempo de aquello pero el sitio seguía igual, al parecer los chupasangres son tan congelados en el tiempo que ni los muebles cambian de lugar – y no me ofende ya que me enorgullezco de mi mala fama.
- ¿A si? – me pregunto la rubia oxigenada bajándole el cierre al entero gris que llevaba, debajo tenía una impecable blusa de tiras roja… impecable y perfecta. Demonios que desesperante ¡si ni siquiera se le arrugó la ropa!
- Prefiero mi fama de oveja negra que la tuya de rubia hueca – aclaré sonriendo aun mas. Jacob a mi lado soltó una carcajada, no había abierto la boca en todo ese tiempo.
- Ya sabía yo que te podías defender sola – comentó sentándose con confianza en el sillón blanco, yo me quedé de pie a un lado. Por eso no había hablado, porque confiaba en mi capacidad de autoprotección. No sabía si alegrarme por la independencia que me daba, o enojarme porque quería que me defendiera sin saber que pasaría realmente pudiendo ponerme en ridículo. Preferí no pensar en eso. Giré mi cabeza y la tal Rosalie se estaba marchando, me pareció ver una sonrisa divertida en sus labios.
- ¡Leah! – esa voz resonó exageradamente desde la cocina. Con pasos fuertes entró a la sala el que recordaba como Emmet, el más fuerte de la familia Cullen venía a mi dirección.
- Si se te ocurre hacer algún signo de fraternidad hacia mí te descabezo sin miramientos – amenacé dando dos pasos hacia atrás, recordé la primera vez que él vio a Embry, lo recibió con un abrazo. Al menos esos eran los recuerdos de Embry y Quil. Si tan solo se atrevía a tocarme rompería el tratado sin pensarlo. No sé que tienes ese cadáver ambulante que abraza a todo el mundo como si fueran los mejores amigos.
- Claro que no te abrazaría, no quiero problemas con el jefazo de la manada – dijo riendo y apuntando con el pulgar a Jacob en el sillón, este le dio una mirada asesina y un gruñido al vampiro enorme quien solo rio de manera estridente – vamos Jake ¿dos de tres? – preguntó mostrando uno de los controles del juego de video. En el monstruosamente grande televisor de pantalla plana apareció la imagen del video juego City of héroes. Vi el brillo en los ojos de Jacob cuando lo miró, parecía un niño pequeño mirando el regalo de navidad de otro. Pero al dar su mirada hacia mí se puso serio.
- No Emmet, vengo a hacer algo…
- No te preocupes Jacob – la voz de Edward apareció desde la escalera, venia bajando con una enorme sonrisa en sus labios y sus ojos puestos en mi. ¿Por qué sonreía de esa manera? No es que me desagradara, solo era raro… aunque más raro era el hecho de que no me desagradara… ¿dije en algún momento de que estaba completamente loca? Se está confirmando…
- Solo me alegra verte en mi casa y el hecho de que no te desagrade – respondió a mi pensamiento, en un parpadeo estuvo a mi lado. Escuché el gruñido proveniente de la garganta de Jacob.
- No es tuya es de Carlise – le respondí, luego me retracté con rapidez – dijo, del doctor colmillos – mierda, los estoy tratando como humanos.
- Aunque no lo admitas eso es algo bueno – me dijo Edward sonriendo "no, claro que no lo es" – discrepo contigo – "no discrepes conmigo" - ¿y por qué no? – "ya tengo suficiente con que no me desagrade el hecho de que tú me hables, no quiero que pase lo mismo con tu familia" – gracias por tu consideración hacia mí persona, pero no logro entender ¿por qué no puede ser igual con el resto? No veo que sea algo malo, el pequeño Seth lo hace sin problemas – "mi hermano es un confiado" – deberías aprender de él.
- Es de mala educación tener un conversación de esa manera frente a más personas – interrumpió Jacob, noté el tono iracundo de su voz, sus manos comenzaron a temblar, ¿Qué diantres le pasa?
- Luego de un tiempo no te importa, yo ya estoy acostumbrado – dijo Emmet moviendo una mano quitándole importancia y mirándonos con gracia.
- Cálmate Jacob – dije al ver que sus temblores no paraban.
- Por favor Jacob, si quieres jugar con Emmet ve sin preocuparte por nada, yo le muestro a Leah los inquilinos – otro gruñido salió de Jacob – puedo ver que si quieres… pero… está bien.
- Me está cansando esto – dije mirándolos, Edward sonrió con calidez hacia mí y Jacob arrugó el entrecejo – quiero ver al resto de chupasangres antes de que me arrepienta de esto.
- Claro Leah, sígueme por favor – el vampiro me hizo un ademán y dio un paso para caminar a mi lado. Pero Jacob nos cortó el camino de manera brusca.
- Ella viene conmigo – bramó bajo sin apartar sus ojos asesinos de Edward, el cual se tensó a mi lado, pero más que nada por el aroma de Jake, lo supe ya que el vampiro arrugó la nariz al hallarse tan cerca del lobo.
- Relájate Jacob, solo le mostraré donde… - no alcanzó a terminar la frase ya que se dio vuelta y posó sus ojos en las escalares. Siempre me han dicho que moriré de curiosa y esta vez hice gala de esta mala virtud y me volteé a ver lo mismo que él, entonces vi a los pies de la escalera a la niña hibrido Cullen.
Renesme. Ella nos miraba fijo… no… mentira… sus ojos solo estaban posados en una sola persona, ella me miraba fijo, a mí, estaba como hipnotizada.
– Iba a hacer la misma corrección – murmuró Edward antes de desaparecer y estar al lado de su hija, ninguna de las dos dejaba de mirarse. Atrapadas en las pupilas de la otra. Solo cuando la alzaron en brazos logra despegar mis ojos de ella. Esto era terrorífico.
- Tío Jake – dijo la niña con entusiasmo, su voz era de cantante, como una soprano, me recordó mucho a la sanguijuela vidente.
- Alice – me corrigió Edward al instante con tono triste. Me preocupé inmediatamente ¿me preocupé, sentí preocupación por lo que sentía Edward? Otro punto a favor a mi locura. Ni idea de por qué demonios sentí eso, pero tenía una extraña empatía con la sanguijuela frente a mí. La tristeza de sus ojos yo la conocía, era la misma que estuvo en los míos el tiempo en que no pude ver a Seth, la misma que llenó mis pupilas cuando peleamos el día anterior. No entendía el por qué de su tristeza, había algo que faltaba… ya recuerdo, Jacob ayer me contó que la vidente se había marchado junto con el vampiro empático sin avisarle a nadie. Podía imaginarme el dolor que Edward estaba sintiendo era como perder a un hermano, a tu favorito, era como si yo perdiera a Seth, "Lo siento" pensé sin pensarlo, pero me arrepentí en el mismo momento, no tengo por qué estar sintiendo esto por alguien que es mi enemigo natural… pero no puedo engañar a nadie, Edward era el único vampiro en la faz de la tierra que me simpatizaba… bueno, no sé si tanto, pero definitivamente no lo quería matar – gracias – me respondió mirándome sinceramente y sacando un poco del halo oscuro que lo abatía. ¿Por qué me agradecía? ¿Sera por mi simpatía, o porque no lo quiero matar? – Ambas – dijo nuevamente, pero ahora sonriéndome, yo solo entrecerré mis ojos. La niña pasaba los suyos de Jacob a mí constantemente. Vi que posaba sus manos en el cuello de su padre con el mismo gesto que hizo en el bosque la primera vez que la vi ¿se estará comunicando con él? – Si – me respondió Edward.
- ¿Qué pasa Nessie? – gruñí, no me gustaba la voz empalagosa de él idiota de Jacob con esa niña.
- Amor, se que recuerdas a Leah, la mujer lobo que vimos un día en el bosque – la niña asintió con su cabeza, sus ojos seguían en los míos ¿Qué tanto los ve? ¿Es que nunca había visto unos ojos verdes? ¿O es que le extrañaba que los tuviera alguien de la tribu? Soy la única que tiene ojos claros en toda la reserva… intenté, juro que lo intenté, pero por más que traté seguía sin poder dejar de verla – ella viene a pasar un tiempo en la reserva con tío Jake, tío Seth y tía Sue – gruñí, había olvidado que la idiota de mi madre venia aquí con su noviecito nuevo. Escuché una risa a mi lado que me permitió despegar los ojos de ella, vi a Edward que sonreía – no amor, no creo que sea buena idea que se lo pidas – supe inmediatamente que hablaba de mi.
- ¿Qué cosa? – Pregunté curiosa, pero Edward solo negó con su cabeza – Edward – llamé en un intento de que hablara… solo después me percate que lo hice por su nombre, olvidé usar un apodo denigrante
- Me preguntaba si podía jugar contigo – respondió finalmente, yo la miré extrañada.
- Espero que sea una broma – espeté con acides.
- No, es bastante en serio, nunca ha jugado con una mujer lobo, quiere saber si eres más entretenida que su tía Rose – escuchamos un gruñido proveniente del lado de la cocina, obviamente la rubia desteñida había escuchado todo.
- Mira niñita, es claro que soy mucho más simpática y entretenida que tu tía hueca, pero no lo comprobaras ni en tus sueños – dije.
- No seas cruel – me pidió Jacob, aunque mas me sonó a reproche, lo miré con ojos asesinos.
- No seas metido, esto no es tu problema – respondí.
- Por favor – todos giramos la cabeza para mirar a la niña cuando dijo esas palabras, ella me miraba intensamente esperando alguna respuesta, pero yo no tenía ninguna, ya que la mitad de mi estaba a punto de decirle que si, mientras la otra me negaba el habla para que no dijera estupideces de las grandes.
- ¿Leah? – me paralicé, no quería escuchar esa voz ni mucho menos ver a la dueña. Podría aguantar todo un día en esa casa rodeada de la rubia antipática, el grandote, Edward e incluso su hija, podría hasta jugar con la niñita. Pero verla a ella, estar con ella…definitivamente no – que gusto que vengas.
- No puedo decir lo mismo – espeté en su dirección, no pude evitar la mirada de odio hacia su persona. Sentí un roce en mi brazo y sin la necesidad de mirar supe que era de Jacob. Su toque caliente tampoco me ayudaba, ya que ahora no solo sentía ira, sino también nervios. Maldita sea.
Isabella me miró sin entender nada igual que su marido, el que ella quisiera saber que me pasaba me daba exactamente igual, pero que Edward me mirara así me hizo pensar en todo para que se enterara, por alguna maldita razón no quería guardarle secretos al chupasangre ese, no sé qué demonios tengo en la cabeza que acepto de buena gana que un vampiro mire en mi mente y sepa mi vida privada, pero es que ese vampiro en especial se estaba volviendo… especial… mierda…., insisto en que me he vuelto una idiota.
- Por lo primero debo decirte que no veo lo malo con eso, y por lo segundo, tampoco y la situación es reciproca – dijo Edward en mi dirección luego de ver lo que había ocurrido con mi madre y Charlie el día de ayer. Ignoré olímpicamente la ultima parte de su comentario y respondí a lo otro "por supuesto que no lo vez ya que eres un chupasangre ciego" frunció el ceño. Todos los demás nos veían "si Sue y Charlie entran en terreno serio es posible que se casen… ¡eso nos haría… her… her…!" gruñí ya que la palabra me provocaba nauseas no podía decirlas sin tener arcadas, ¡y tampoco podía pensarla! Aunque de todas formas no hubo necesidad de que lo hiciera ya que él me miro con comprensión – no es tan malo como parece.
- Claro que no, es peor aun y al parecer soy la única que lo ve – le respondí esta vez en voz alta.
- Quiero que paren de hacer eso en este mismo instante – Jacob bramó a nuestro lado y se acompañó por una mirada molesta de Isabella – lo han hecho desde que llegamos – nos acusó a la vampira como si fuera un niño chico, rodé los ojos ante su inmadurez.
- Es una conversación privada, solo mía y de Edward – dije viendo que ella se molestaba aun más. Sonreí al notar su disgusto por mi confidencia con su esposo, de haberlo sabido lo hago desde el comienzo de todo esto. Tendré que hacerlo más seguido. Edward rio negando con la cabeza, claramente divertido por mis comentarios mentales.
- Ya sé que es lo que te pasa – dijo de pronto el vampiro hacia Jacob, su sonrisa había desaparecido – no es necesario que me pongas esos términos.
- ¿Qué términos? – pregunté curiosa, pero ninguno de los dos respondió, solo se miraban - ¿Qué términos? – volví a preguntar con tono de exigencia en mi voz.
- Ves que molesta que se hablen a medias delante de los demás – respondió irónicamente Jacob hacia mí sin dejar de amenazar a Edward con la mirada. ¿Qué habrá leído en la mente de Jacob? Su comentario me dejó aun más curiosa por querer saber ¡rayos!
- Lo que sucede Lee, es que…
- No le digas Lee – bramó Jacob interrumpiendo a Edward, me enojé ¿Qué se cree para hablar de esa manera? Él no es mi dueño para permitir nada sobre mí.
- Él me llama como quiere – alegué, me arrepentí un poco al notar las facultades que le estaba dando al vampiro, pero al ver los ojos saltones por la sorpresa de Isabella y Jacob decidí continuar – si quiere llamarme Lee por mi está bien.
- Pero… tu odias ese apodo – la voz de Jake sonaba tensa o cortante… ¿tenía celos?
- Que él me lo diga no es tan malo – dije en un intento de comprobar mi teoría, vi como se le tensaba la mandíbula y sus brazos comenzaban a tiritar - Además mis amigos pueden hacerlo, como lo hacía Taylor por ejemplo – el solo hecho de nombrar a Taylor hizo que el rostro de Jacob se desfigurar aun mas de una forma amenazante y feroz. ¿Habrá sido una buena idea nombrar a Taylor? Si quería comprobar mi teoría de los celos de Jacob, creo que era necesario.
- Te lo prohíbo, no me hagas usar la voz de alfa que realmente no quiero – sonreí. Comprobado: Jacob estaba celoso, ya sea porque no quería que alguien de esta casa me tratara así, sea porque me protegía como alfa, sea por la razón que fuera él estaba celoso, y eso para mí era suficiente. No tenía idea porque la idea de que Jacob me celara se me hacia tan tentadora, pero lo era.
- No me prohíbes nada, sabes bien que hago las cosas que yo quiero – dije en contraria
- Calmen al chucho roñoso o lo haré yo – la voz de la rubia se elevó frente a nosotros.
- Calmen a la madre frustrada o lo haré yo – respondí amenazándola con la mirada.
- Nadie calma a nadie – sonreí más al notar la voz enojada de Isabella. Dios, como me divertía en estos momentos.
Estaba tan metida en nuestra conversación que no me di cuenta, Jacob y Edward se miraban atentos y Bella los veía a ellos. Nadie vio lo que pasaba. Nadie lo notó, hasta que algo me rodeó la cintura y me apretó con fuerza.
Miré junto con todos y vimos a Renesme agarrada de mí mirándome fijamente. No supe que hacer. Tuve unas ganas enormes de salir de allí en ese instante, no porque ella fuera peligrosa, no porque sus padres me vieran con rareza, sino porque tuve ganas enormes de devolverle el abrazo, sentí una ternura que se expandía por mi cuerpo y lo relajaba, sentí cariño aunque no quise sentirlo y el calor que desprendía, parecida al de un humano cualquiera se me hacia agradable. Esa cosa hibrido niña rara debía caerme mal, debía odiarla porque la naturaleza lo dicta. Pero algo en ella me prohibía hacerlo. Y eso lo odié. Me odié a mi misma por comenzar a quererla aun sabiendo que no debía hacerlo.
Estúpida, estúpida, estúpida.
- Ella tiene ese efecto – dijo Edward mirándonos con cariño, se le notaba en los ojos que la imagen de su hija abrazada a mi le gustaba. Este vampiro está loco, si su hija quiere abrazar a alguien que corra a la estúpida de su madre no a mí.
- Sácamela de encima o te dejaré sin hija – amenace, tenía mis brazos a los lados sin ser capaz de bajarlos por miedo a tocarla, de alguna forma supe que si la tocaba estaría perdida al igual que el estúpido alfa niñero que tengo al lado – sácamela de encima Edward hablo en serio, y te juro que no quiero dejarte sin hija, no quiero hacerte eso, pero lo haré si es necesario.
- Ven aquí cariño – le dijo él tomándola en brazos, ella se resistió un poco pero finalmente cedió. Nuevamente puso sus manos en su cuello. Él comenzó a sonreír.
- ¿Qué dice amor? – preguntó la innombrable con tono empalagoso, pero mirándome feo.
- Tiene nombre – me dijo el vampiro por lo que pensé de su esposa… maldita innombrable.
- No me interesa – respondí refiriéndome a lo que me respondió de ella. "¿Qué te dijo?" pregunté por su conversación con Renesme… a veces odio ser tan curiosa. Él miró a todos y negó con la cabeza.
- Cosas entre padre e hija ¿verdad Nessie cariño? – la niña asintió efusivamente con su cabeza antes de girarse y mirarme, nuevamente me perdí, pero no dejaría que fuera por mucho tiempo.
Suficiente.
- Me voy – dije comenzando a caminar, no podía continuar entre esas cuatro paredes, esa niña me enloquecía, su madre me ponía furiosa, Edward me simpatizaba y Jacob me confundía. Mala combinación de emociones en mi persona.
- Leah…
- Sola – agregué cuando vi que Jacob se disponía a seguirme. Salí con rapidez, no podía seguir allí ni un segundo más. Rodeé la casa aun con la imagen de la niña en mi cabeza, la odio solo por hacerme quererla y yo no quiero quererla bajo ningún motivo, no quiero terminar haciendo de niñera patética como el idiota de mi alfa, no quiero que me llame tía cuando yo debería matarla por ser mitad vampiro, no quiero quererla y saber que en algún momento ella y su familia se irán igual que todos por los que he sentido algún tipo de cariño… simplemente no quiero quererla.
Iba tan metida en mis propios pensamientos que no me di cuenta donde iba. Me paralicé cuando en el patio trasero me encontré con varios vampiros allí, los cuales se giraron a mirarme, ni siquiera la fetidez de sus cuerpo me había alertado de sus presencias, pero al hacerme consciente de ellos sentí como la nariz de escocía, esto era una verdadera tortura.
La mayor parte de ellos tenían sus ojos carmesí puestos en mi persona. No dejé que el miedo me paralizara, a pesar de que no era eso lo que sentía, si no que más bien sorpresa por la cantidad de fríos que había en este sitio, ahora me explicaba porque la conversión de niños de solo 14 años para ser lobo, con tantos enemigos era algo obvio. Elevé mi mentón de manera altanera y seguí caminando directo hacia ellos, mi misión era conocer a los chupasangres nuevos y eso iba a hacer. El olor dulzón empalagoso típico de sanguijuela me golpeó fuertemente cuando la distancia entre ellos y yo disminuyó.
- Eres un lobo ¿verdad? – uno de los vampiros se me había acercado, se notaba joven, tenía una sonrisa parecida a la de Seth. Y ojos rojos. Retrocedí dos pasos ante esa característica - ¿lo eres? – volvió a repetir con interés, rodé mis ojos ante la obviedad de esa pregunta "No, soy la caperucita" respondí en mi cabeza con ironía.
- Claro que no es lobo, no puede serlo porque es mujer – respondió por mí una cosa de piel ploma similar a una roca y con acento extranjero, marcaba con fuerza las erres por lo que supuse seria Rumano o tal vez Ruso. Estaba al final de todo el grupo, a su lado había otro vampiro con el mismo tono de piel, plomizo, me daba la impresión de que si se agachaban pasaban por una roca cualquiera, parecían unas gárgolas con hermosas y finas facciones, de postura elegante pero roída por el tiempo – las mujeres no son lobos – reí por su ignorancia. Se notaba que no sabía nada de los Quileutes, nada de mí. Él me miró con cara de pocos amigos por mi risa burlesca.
- Pero si huele como uno – el mismo vampiro joven que me habló primero se me acerco y olió, arrugó la nariz casi al mismo tiempo que yo – por muy mujer que sea tiene el mismo olor que el resto de la manada.
- ¿Una mujer? Se me hace inconcebible – dijo una mujer sanguijuela dando un paso dubitativo hacia mí, me sentí bien, entre mas dudaran en acercárseme, mejor para mi, menos problemas que resolver por mi cuenta.
- No tienes ni la más mínima idea de lo que estás hablando – respondí secamente por su ignorancia y manteniendo la sonrisa burlona en mis labios, si se acercaban más a comprobar si era o no una loba, no dudaría ni un segundo en mostrárselos arrancándoles alguna parte del cuerpo.
- Ella amigos míos es Leah Clearwater – Edward apareció a mi lado sin avisar, un poco más atrás venia Jacob. Agradecí que la idiota de Bella no viniera también – efectivamente tal y como les estaba diciendo, ella es parte de la manada.
- Eso es imposible – exclamó el otro vampiro plomo de manera rápida – nunca ha habido una mujer lobo en la historia – gemí ante la realidad de sus palabras nunca había habido una mujer lobo en la historia, hasta que llegué yo, me hubiese gustado que eso se mantuviese tal cual estaba antes de mi.
- Se que debe ser difícil de creer Vladimir, pero créeme, ella es lobo – le respondió el vampiro a mi lado.
- ¿Nunca habías visto uno? – un chupasangre moreno preguntó con sorpresa. Me estaba comenzando a cansar de ser el centro de atención de toda esta tropa de vampiros.
- No, en nuestros 15 siglos de vida nunca habíamos sabido de mujeres que pudieses transformarse, al contrario, solo los hombres pueden ya que ellos son suficientemente fuertes para soportar el cambio… verla aquí es sencillamente fascinante – dijo, yo aguante mi sorpresa, Wow, 15 siglos, eso explica que parezcan gárgolas y tengan las piel de piedra. Vaya vejestorios de seguro también huelen no solo a mofeta vampírica sino también a ropero viejo con naftalina.
Edward rio a mi lado sin mirarme. "No sabía que pudiesen vivir tanto tiempo, ¿Cómo es que no se rompen o se los comen las polillas?" Pregunte curiosamente mirando al vampiro a mi lado. Iba a contestarme cuando lo interrumpieron.
- ¿Cabe la posibilidad de ver tu transformación? – preguntó Stefan, uno de los chupasangre vejestorios. Al menos ese fue el nombre que alcancé a escucharle decir a Vladimir
- Lo veras el día de la batalla – respondí, Él arrugó el entrecejo aunque debo reconocer que sentí un poco de vanidad y quise mostrarme como la gran loba que soy.
- No sé si debieses esperar tanto, no vaya a ser que el día de la pelea te mate solo porque no te reconocí.
- No te preocupes, esa equivocación la cometeré yo primero con tu persona.
- Pero si tú ya me conoces.
- Una equivocación la comete cualquiera – dije interrumpiéndole y dando por terminada esa charla. Él no me dijo nada, Edward me dio una sonrisa. Jacob gruño por ese gesto, se notaba molesto, elevé mis hombros ignorando cualquier cosa, inclusive lo que pensaba sobre lo lindo que se veía enojado, no quería que Edward supiera más de lo que ya sabe.
- Es algo tarde para eso – me susurro él vampiro, giré mi cabeza para mirarlo y allí estaba el lector mental con una estúpida sonrisa en su rostro, le iba a decir algo, pero no me lo permitió y comenzó a auspiciar de animador – déjame presentarte a todos…
Luego de quince minutos de presentaciones y algunas peguntas a mi me giré y me fui, Jacob vino tras de mi despidiéndose por los dos. Ya conocía a los 22 vampiros nuevos, grabé su aroma en mi cabeza y con eso me salvo de volver al sitio otra vez. No tenía intenciones de que Benjamín intentara tratarme como una amiga, de que los rumanos me miraran como si fuera un fenómeno o de que las amazonas quisieran comparar su fuerza con la mía.
Pero por sobre todo, no quería estar cerca de esa niña. Si volvía a estarlo me iba a encariñar y eso no podía permitirlo.
Ya basta de fraternizar con el enemigo, con Edward es más que suficiente.
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: ja! a que nadie se imaginaba que era seth? jaja ilusos, pensaban en jakob jajjaja... bueno, ahora que deje de reirme comento... amo, si, amo la relacion de leah con eddy, es que me encanta, sobre todo porque le dan celitos a jakob jajaja... un dia de estos hare un one shot M de la loba con el vampiro, sera entretenido xDD en fin, espero les haya gustado el capi, lamentamos la demora, pero ya saben, las cosa se complican y el tiempo pasa sin darnos cuenta, ademas sirvio para que nos dejaran mas revis xDDD una abrazo a todas ustedes que nos dan el animo para seguir escribiendo y con la inspiracion al maximo, gracias!
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: a kien le gusto el cap? diga yo! es bastante largo para compensar el tiempo de demora =), seth es un amor! menos mal q se recoinciliaron =D es lindo no? y eddy leah me encanta! jajajajja jake todo celoso hasta bella xD jajaj q risa, y q les parece la relacion leah rosalie? pongan atencion a eso =) pero no dire mas, gracias por seguirnos y leernos! un abrazo a todas y kiero decirlesq se unan al facebook y que estamos poniendo todo de nuestra parte para actualizar lo mas rapido q se pueda!
AHORA TENEMOS FACEBUKKKKKKKKKKKKKKKK
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Busquen nos asi veran nuestros estados mentales y demases!
Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94, Sprite Moony, drake dark, Pao Redwolf Black, Caperuzzita de Black, Chilli Black, Allison Marie Malfoy-Black, Jo Harv.,maria-fan, momojons, Arya Delacour, Jahzeel, Seleniita Black de Malfoy, MiaRiddley, BeHappyWithLove, crazypaige1306, kerVEROs, misteriO58, Carter86, ReshaAngel, sarlia, pazlux, claa black 1981, Oraculo, Ely Uchiha, saskeyo, Haeleen Black Clearwater, Neko-Tiara, CHELABLACK, zulema hale black, Laurita2206, monica . leah, meli black clearwater, thalilohe, Blackie-Noir, leahwerewolve, jasw494, charlie jeani, klarablack1981, mukax, She-Wolf Heiress, blue-uchiha, JustBlackwaterClan, Morenita Black Clearwater POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!
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