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Minutos después todos estaban reunidos en el comedor cenando, Nabiki siendo la más observadora pudo notar la actitud de los más jóvenes, se percibía la tensión entre ellos, pero los demás no parecían notarlo, para bajar un poco la tensión hablo.

-y que anunció tienes papá?- pregunto provocando que toda la atención fuera dirigida hacia el patriarca de los Tendo.

-veran, ya que al parecer el compromiso ha terminado sin que nosotros estemos de acuerdo obviamente –dijo mirando a los jóvenes – hemos decidido emprender el viaje hacia el torneo.

-¿quiere decir que también vas tu papá? –cuestiono la mayor de las hermanas, Soun solo asintió.

-¿Cómo? –Pregunto Nodoka – ¿se iran? –dijo mirando a su esposo.

-asi es, el torneo empieza en un mes aproximadamente, pero es en Morioka que es lejos de aquí, creemos que marcharnos en un viaje de entrenamiento antes de que inicie sería lo mejor.

-además –continuo soun –un poco de distancia serviría un poco "y a lo mejor sirve para que recapaciten estos muchachos" y seria un buen entrenamiento para Ranma y nosotros igual. –despues de decir esto todos excepto la peliazul miraron al mencionado, quien estaba perdido en sus pensamientos.

"no puede haber teminado así, tengo que hacer algo para remediarlo" – Ranma? –el mencionado alzo la mirada y vió que todos lo veian con atención –estas de acuerdo? – Al no saber de que hablaban el solo asintió – perfecto hijo, marchamos mañana – "QUE?"- todos continuaron cenando como si nada, hasta que la menor de las hermanas se levantó de su lugar.

-Me retiro, buenas noches. –y sin mirar a nadie ni esperar respuesta se marchó de ahí. El joven de trenza solo la miraba triste

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La peliazul estaba saliendo del baño y tomaba rumbo a su habitación, cuando ya estaba por abrir la puerta.

-Akane? – le llamo una voz que podría reconocer donde fuera, permaneció con la espalda hacia él, escucho unos pasos acercarse hasta que sintió la presencia del ojiazul junto a ella, quien osadamente le tomo de la mano haciendo que volteara a verlo. –no hemos terminado de hablar.

-pense que ya lo habíamos hecho –dijo sin verlo a los ojos.

-no aun no, -susurro acercándose más a ella – aún tengo mucho que decir, mírame – le pidió suavemente, ella miró esos ojos azules que tanto le gustaban – Akane, yo… - lo seguía mirando aun sin decir nada "maldición por que no puedo decirlo!" – yo… te qu… "demonios, soy un cobarde"… dame otra oportunidad, déjame arreglarlo.

Akane quedó sorprendida por su petición se veía muy tierno pidiéndole eso- se.. se que lo arruine, pero… pero quiero remediarlo – le pidió acercándose más ya estaban rozando sus cuerpos y acercando sus rostros, podían sentir el aliento del otro-

-me has lastimado mucho, Ranma –

-lo sé, puedo cambiar te lo prometo –Akane estaba dividida, queria creerle que cambiaria pero no estaba segura de que eso fuera a suceder, por otro lado jamás había visto a Ranma así con ella. Pero recordó algo.

-¿Cómo sé que es verdad?, como se que no me engañas o que no es tu orgullo el que esta hablando – el empezó a negarcon la cabeza –asi como te paso con Shampoo y la joya – y con eso el permaneció inmóvil –es lo mismo.

-no; Akane tienes que creerme – se aproximó mas a sus labios rosandolos – de verdad…tu … tu eres importante… especial…-estaban casi besándose cuando escucharon un estruendo –NIHAO! - Escucharon la voz de la amazona. Provocando que se separaran y se soltaran bruscamente de las manos.

-vinieron a verte – dijo la peliazul soltando un suspiro de cansancio, cuando el joven Saotome iba hablar le dijo– buena suerte en el torneo Ranma – se acercó a él, le dio un beso en la mejilla y entro a su cuarto, cerrando tras ella, él permaneció ahí solo en el pasillo mirando hacia el patito en la puerta de la habitación "Akane… ahora si se terminó" pensó con tristeza.

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Mientras tanto en la parte de abajo estaba una amazona buscando al ojiazul. los mayores estaban tomando té en el comedor observando a la china – Donde estar Airen? – pregunto, pero antes de que le contestaran el susodicho apareció en el umbral de la puerta – Airen! Invitar a shampoo a una cita- se lanzó a abrazarlo pero antes de que llegara a él la detuvo de sus brazos-

-Shampoo ¿Qué haces aquí? – pregunto seriamente sin soltarla aun

-shampoo venir a ver a futuro esposo –respondió-

-yo no tengo nada que hablar contigo, no despues de lo que le hicieron a la casa de mi mamá, despues de lo que paso en el dojo, no despues de china!…

-pero Airen yo amarte, la chica violenta no … - pero antes de que terminara de hablar Ranma la soltó bruscamente haciendo que diera unos pasos hacia atrás.

-No quiero volver a verte por aquí Shampoo, ni cerca del dojo, ni de la casa de mi madre, ni de ninguno de los tendo ni de mis padres y en especial no te quiero ver cerca de Akane! - -shampoo se estaba asustando de la manera en que hablaba.

-Airen tu te casaras conmigo leyes decir eso…. –

- me impor un… -empezó a gritar pero antes de continuar lo interrumpio Nodoka.

-Shampoo, tu compromiso con Ranma no tiene ninguna validez, me parece que mi hijo ya dijo todo lo que tenia que decir, es mejor que te marches. –La amazona miro una vez más al joven de trenza quien se veía muy molesto, asintió y se marchó.

Nodoka se acercó a su hijo colocando su mano sobre su hombro, él solo dio un respingo -¿hijo está todo bien? – el solo asintió sin voltear a verla, se giró para marcharse de ahí

-nos vamos antes del amanecer viejos, estén listos o me marcho solo. –todos se quedaron sorprendidos por su actitud nunca lo habían visto actuar así con las otras muchachas.

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Todo en el Dojo Tendo parecía silencioso, aun no amanecía pero uno de los habitantes de la casa no se encontraba descansando como los demás, Ranma Saotome estaba preparando todas sus cosas para marcharse aún le quedaba un poco de tiempo antes de que saliera el sol.

-Ya esta todo listo – dijo mientras cerraba su mochila, giró para ver al panda roncando se acercó a él y lo pateo –despierta viejo es hora de irnos. –

el panda se removió en su lugar alzando un letrero que decía – "muchacho ingrato no dejas descansar a los mayores" –

-apresurate, avisale al sr. Tendo o me marcho sin ustedes los espero afuera- tomó su mochila y salió de su habitación. –

En la habitación de la peliazul todo permanecía en silencio pero la menor de los Tendo no dormía, desde hacía unas horas se encontraba despierta perdida entre sus pensamientos, cuando escucho que abrían la ventana de su habitación, se quedó quieta fingiendo dormir, quien entro se agachó junto a ella estuvo así por un momento, hasta que sintió como pasaban unos dedos por su cabello, por alguna extraña razón no tena miedo de lo que pasaba.

-Akane…- escuchó que Ranma susurraba su nombre –ojala pudieras perdonarme, aunque no lo merezca, soy un tonto – dejo de acariciar su cabello y le tomo de la mano, acercándola a sus labios, permaneció en silencio un momento – perdóname –le beso la mano– espero que cuando te vuelva a ver ya no me mires como lo has hecho….y si no ha pasado… haré todo lo posible para lograrlo, para que me dejes remediarlo- se inclinó hasta estar al nivel de su rostro juntando sus frentes – luchare para que me des otra oportunidad… - se empezaron a escuchar ruidos en la casa –debo irme ya… cuídate. –se alejo un poco de ella para mirarla bien, le acarició el rostro y le deposito un beso en la frente. –adiós Akane. –y salió por donde entro.

Akane abrió los ojos que tenia llenos de lagrimas que logró contener mientras Ranma le hablaba. Mientras en la puerta del dojo estaban lo mayores de la casa junto con Kasumi , cuando vieron asomarse al joven saotome-

Hijo donde estabas? –pregunto Nodoka, pero al ver su rostro no quiso insistir le entrego una bolsa – Aquí puse un poco de comida para uds. Se que la podras administrar bien, cuídate mucho y trata de llamar seguido, no pelees con tu padre ni se metan en problemas. - el solo asintió, mientras su mamá lo abrazaba –te extrañare mucho,

-yo también mamá, gracias – se giró y vio a la mayor de las Tendo –Cuidate Kasumi.. dile… yo…

-no te preocupes Ranma, todo estará bien aquí –a veces le sorprendía lo perceptiva que podía ser la castaña.- cuídate y cuida a mí papá y al tío –le dijo dándole un abrazo

No te angusties hija todo estará bien, nos comunicamos con uds pronto –y sin decir más los tres hombres emprendieron su camino.