°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 55: odio tener la razón en todo °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
- Necesito que me hables en español y no te vayas por las ramas, sabes que puedes hablar lo que sea conmigo – intenté consolarla, pero mi voz sonó mas monótona de lo que pretendía. Tengo que mejorar mi capacidad de expresión. Nos quedamos varios minutos en silencio, llegué a pensar de qué se había arrepentido de decirme lo que sea que me iba a decir. Justo cuando me disponía a cortar el silencio ella tomó un respiro y elevó la mirada.
- Estoy con atraso – soltó finalmente, la quedé mirando, bien… se suponía que tenía que significar algo para mí, estaba segura de eso, pero por algún motivo mi mente se quedó en blanco por algunos segundos. Hasta que mi escaso lado femenino reaccionó y me quedé congelada.
Santísima mierda.
…
Leah POV
- ¿Cuánto? – mi voz se escuchó rasposa, no sabía si era porque se me había acabado la saliva o porque mi garganta de un segundo a otro se cerró de golpe. Tenía una mezcla de emociones demasiado grande en mi interior que solo me provocaron parálisis.
- Alrededor de tres semanas – no… demonios, demonios… dime que esto realmente no está sucediendo… cerré mis ojos por un momento e intenté aclarar mi garganta antes de decir algo. Quería dejar de escuchar, pero era Emily. Mi Emily. La que después de bastante tiempo finalmente había vuelto a ser mía.
- ¿Estás completa…?
- Sí – me interrumpió – me hice un test el día de ayer y salió positivo.
- Podría ser un falso positivo – "dime que es un falso positivo, por favor dime que es un falso positivo".
- Lo repetí esta mañana… dos veces… el mismo resultado – o maldita sea, maldita sea… tenía que pensar en frio, tenía que pensar en frio, tenía que estar feliz por mi prima, tenía que apoyarla y preguntarle por qué demonios tenía la cara como si alguien hubiese muerte ¿acaso no quería estar embarazada?¿no quería al niño? Porque si no lo quiere yo me lo puedo quedar…
Wooooo… detengámonos en ese pensamiento ¿de dónde demonios salió? ¿Acabo de decir que me dé a su hijo? Sip… ¿acabo de pensar en mí como madre de una personita? Sip… ¿me volví finalmente loca? Así parece… "no pienses estupideces" me ordené a mí misma, tengo que ser una condenada idiota al pensar en algo así, dejando de lado el hecho de que ella es la mejor persona que podría ser madre, yo no tengo el tiempo para hacerlo, me queda poco ¿Cómo mierda se me ocurre pensar en un hijo cuando apenas puedo conmigo misma? ¿Y, por amor a Dios, desde cuando yo quiero un hijo? Aclaré mis pensamientos, este no era el momento, Emily era la que importaba aquí, ella era la que por algún motivo estaba mal y tenía que concentrarme en ella, pero lo único que estaba haciendo era mirar la alfombra, quedarme congelada en mi silla y pensar ¿Por qué ella y no yo?
Soy una maldita perra egoísta.
- Yo… no… - demonios, ¿que se supone que debo decir ahora? oh, ya recuerdo – ¿felicidades? - ¿Por qué rayos me salió como pregunta? Escuché un pequeño jadeo el cual me hizo levantar la vista. Emily estaba con la cabeza demasiado baja y sus hombros tiritaban.
Estaba llorando.
Soy la peor consolando personas, ¿Por qué me llamó a mi? Inclusive mi madre estaría actuando mejor que yo "eso es porque ella no tiene nada que envidiarle" me dije a misma. Tuve unas inmensas ganas de patearme.
Temerosa me acerqué a Emily y me acuclillé ante ella. Tomé su cabeza con mis manos y la levanté con suavidad. Sus ojos anegados en lágrimas me recibieron con una angustia enorme. Sin que yo lo pudiese prever se lanzó al suelo y me rodeó el cuello con sus brazos. Mientras tenía su cabeza oculta en mi hombro no supe que mierda hacer. Tenía mis brazos levantados sin saber donde ponerlos, por algún motivo me daba miedo tocarla. Me daba pavor consolar a mi prima por el simple maldito hecho de que al hacerlo me sentía como una completa cínica, ya que yo no quería estar allí, ni si quiera quería enterarme de esto, no quería saber que ella estaba embarazada, ella quien tiene un futuro con el hombre que ama… no, no quería consolarla porque hacerlo sería como si estuviese aceptando mi propio destino.
Mi final genéticamente muerto.
Cerré los ojos obligándome a devolverle el abrazo a Emily, no podía ser tan condenadamente egoísta como para no hacerlo, pero la verdad de todo era que me quería abrazar a mi misma y ella estaba estorbándome el paso. Tenía unas ganas locas de salir de allí en ese preciso instante. Porque no podía aguantar su tristeza, pero tampoco podría aguantar su alegría ante ese hecho.
Finalmente mi lado masoquista ganó. Acaricié su cabello en un intento de calmarla. No hablé. No sería capaz. Porque todo lo que pasaba por mi cabeza en esos momentos era que ella ahora definitivamente lo tendría todo. Absolutamente todo lo que yo quería para mí.
Un esposo. Una casa. Un hijo… una familia.
Maldita sea, maldita ella, maldita yo, maldito el imbécil de Sam que no puede mantener a su estúpido amiguito dentro de sus pantalones.
Mientras seguía acariciando a Emily me pregunté a mi misma desde cuando quería una familia propia. Yo amaba mi libertad. Amaba mi independencia. Pero me faltaba algo. Algo que ella tenía. Deseaba tener el amor de alguien, que me esperara, que me mirara con un brillo en los ojos que fuese solo para mi, quería saber que pasara lo que pasara no me iba a encontrar tan jodidamente sola porque él estaría a mi lado… y no solo eso. Me encontré con el hecho de que parte de mí, quería darle un hijo a esa persona. Todo hombre quiere uno, una familia… algo que yo no podré darle a ninguno por ser una maldita menopáusica precoz.
Me daba lástima. Mucha, mucha lástima.
Pobre Harry, debe estarse revolviéndose en la tumba al ver que su apellido moría con él… mi hermano imprimado de un ser incapacitado de tener descendencia y su hija sin poder darle un nieto por estar fallada. Genéticamente fallada.
La imagen del consejo de ancianos realizada hace tanto tiempo se me vino a la mente. Y no supe si alegrarme o deprimirme más al recordar que mi única opción de ser madre era si me ligaba a Jacob. Ese estúpido lobo amante de sanguijuelas y actualmente mi compañero de casa… compañero… ¿y si…?... ¿y si…?... quise pensar en la posibilidad de Jacob como mi compañero, pero no solo de casa, no solo de manada, de algo mas, de algo más profundo, mas íntimo, solo de ambos, él y yo. Juntos…
Mis pensamientos se quedaron a un lado cuando Emily se removió de mi abrazo. Decidí ser un poco menos perra con ella y apoyarla. No entendía por qué demonios su rostro no era de felicidad, maldita sea, será madre en unos meses más, yo estaría radiante si llevara un hijo de Ja… Bien, frené ese pensamiento antes de que se filtrara por mi mente y me viera a mi misma en una mala foto embarazada junto a Ja… ¡Basta Leah! Pedazo de idiota estoy hecha.
- ¿Qué es lo que está mal Emily? ¿Por qué no eres de esas que saltan de alegría ante tal noticia? De todas las mujeres que conozco estaba segura que tu sobretodo tú serias una de esas radiantes embarazadas.
- No puedo, no es el momento, no ahora – ella negaba con la cabeza, tenía la mirada perdida en algún sitio que yo desconocía. No entendí absolutamente nada
- ¿A qué te refieres con eso? ¿Cómo que no es el momento?
- No lo es, ¿es que no lo entiendes? – Yo negué con mi cabeza, no entendía nada, era como si ella supiera algo que yo desconocía - no debería pasar esto ahora, no ahora…
- ¿De qué mierda hablas Emily? ¿Es que Sam no quiere tener hijos? – me miró aterrada.
- No lo puede saber, no se lo puedes decir, Leah, júrame por tu padre que no le dirás a Sam – me rogaba mientras enterraba sus uñas en mis brazos y me sacudía, sus ojos estaban llenos de temor, llenos de suplicas pero a la vez repletos de un sentimiento desquiciado… mi prima se terminó de volver loca.
- ¿Y por qué no? Es el padre, tiene todo el de…
- ¡Prométeme la maldita cosa! – el silencio reino en la casa. Me quedé estupefacta. Emily nunca maldecía. Nunca. Ni si quiera cuando era necesario. Y ahora lo hacía. Hacia mí. O está desesperada y sin juicio o solo es porque soy yo la que habla con ella.
- Demonios Emily, ¿Qué es lo que te pasa? – Me miró suplicante - ¡está bien! Te prometo la estúpida cosa, ahora abre la boca y explícame que mierda está pasando contigo porque simplemente no lo entiendo.
- Leah, mañana es la pelea, mañana se enfrentaran con una banda de vampiros que lo único que tienen en la cabeza es matar a los demás… si Sam lo sabe, si Sam se llegara a enterar, no se concentrará en la batalla, pensara en mi, y… - llevó sus manos hacia su vientre - … en nuestro hijo… yo… no debería haber quedado embarazada, no ahora que tengo el terror de perder a Sam tan metido en mi pecho… Dios, estoy tan asustada – agregó tomándose la cabeza – si algo le llegara a suceder seria mi culpa…
Oh… así que eso era… no se estaba preocupando por ella. Se preocupaba por el idiota que tiene como esposo… mi prima o es condenadamente buena o increíblemente estúpida.
O simplemente es más humana de lo que yo nunca seré.
- Emily… soy un asco dando consejos, soy un asco consolando a la gente y no tengo una mísera idea de por qué decidiste decirme esto a mi – le dije – pero conozco a Sam – obviamente lo conozco, fuimos novios por años antes de que me dejara de un día para otro por la mujer a la cual ahora yo estaba intentando consolar… es mejor que aleje esos pensamientos de mi cabeza – y sé, que no haría nada que lo arriesgara en batalla, porque sabe que eso sería dañarte a ti, y es tan baboso que haría lo que fuera para evitarte un sufrimiento… sé que es tu decisión, y sé que soy la que tiene un historial enorme de las peores decisiones tomadas en su vida… pero, si yo fuera tú le diría, así le das un aliciente aun mayor para que se cuide el trasero en batalla.
- ¿Lo crees? – me preguntó Emily casi en un susurro de voz, pero sin apartar sus ojos de los míos. Pude notar un pequeño brillo de ilusión se alojaban en ellos.
- Claro que sí, soy una maldita harpía sabelotodo – contesté con broma, ella sonrió levemente – pero hablando en serio… Sam te ama, y amará a ese hijo. Y por ambos él volverá a casa… o yo misma lo voy a buscar al infierno y de una patada te lo regreso – logré que sonriera mas, y yo le contesté con una sonrisa leve.
Demonios, tengo que salir de aquí, ahora, me estoy comenzando a ahogar en mi propia mierda depresiva, ahora que sus ojos brillan con algo de esperanza, vendrá el momento en el que sonreirá de alegría por su hijo y eso será algo que yo no podré soportar. Me tengo que ir.
Y lo tengo que hacer ahora.
- Gracias – me susurró.
- Claro, claro.
- En verdad… yo se lo difícil que es para ti hablar de este tema – la quedé mirando, ella no debería saber que es difícil para mí.
- ¿A qué te refieres?
- A que debe ser difícil escuchar esto de mí ya que no puedes tener hijos – me alejé de ella de un golpe. ¿Por qué demonios sabe eso?
- ¿Quién te lo dijo? – agacho la cabeza. Sam, ese perro del demonio me las va a pagar.
- No quiero meterme en tu vida, solo que no sabía con quien hablar esto, eres una de las personas que más quiero, y sé que fui cruel al decírtelo – comenzó con su monologo a alta velocidad – pero quiero que sepas que puedes hablar conmigo, hay opciones para esto y…
- No me vengas con la mierda de opciones para eso – la corté – no quiero hablar del tema, ni contigo ni con nadie – estaba comenzando a sulfurarme. Mi cabeza comenzó a bombear dolorosamente y tenía unas ganas inmensas de desaparecer de la tierra ahora mismo. El dolor de cabeza que había tenido estaba volviendo a toda velocidad.
- Lo siento – se disculpó – es solo, que pensaba que al estar Jake…
- Basta - la volví a interrumpir mirándola con una advertencia – me voy y tu… solo… felicidades Emily, dile al idiota que tienes por esposo y deja de compadecer mi vida que estoy bien tal y como estoy.
Me fui. Arranqué de eso. De mi prima. Y de su hijo. Mi sobrino. De mi misma.
Me sentía horrible por muchas razones juntas. No es correcto que sienta envidia por la felicidad de la gente que amo, pero yo no soy una maldita santa, siento envidia, de esa que corroe y cala hasta los huesos haciéndote sentir miserable y culpable por todo lo que no tienes, tenía el dolor en mi pecho que me indicaba que nuevamente soy la que no logra tener las cosas, cosas que hasta este momento no me había dado cuenta de que deseaba. ¿Seré de esas personas que siempre ven el césped del vecino siempre más verde? No lo creo, ni para tener un césped me alcanza, no tengo tanta buena suerte, seguramente se terminaría secando o quemando antes de que me diera cuenta de que tengo uno.
Me alejé del sitio sin saber claramente que hacer. Quería llorar por algo que no tenía y que sabía que nunca iba a tener, quería gritar que sería tía y que estaba feliz por ello. Quería hacer tantas cosas que no tenía idea por dónde empezar. Realmente ni siquiera sabía bien que tenía que hacer.
Caminé sin un destino determinado, solo caminé, imaginándome el niño que Emily y Sam tendrían. Me burlé de mi misma al notar que ya sueño con una niña o niño al cual le faltan meses por venir… un bebé al cual no voy a conocer porque me quedan 24 horas o menos por aquí… maldición.
Mal camino para que mis pensamientos se encaminen, es una calle sin salida.
Concentré mi mente en otra cosa, viéndome claramente como una maldita masoquista, dejé que mi imaginación volara hacia la niña o niño que yo podría tener. Un hermosa niñita de ojos verdes como los míos. Jugando por todos los lados, embarrándose hasta el pelo y trepándose a los arboles, como lo hacía yo de niña. Abrazándome y estando allí conmigo. Algo que sería indudablemente mío. O quizás un niño… un niño de ojos negros y la misma sonrisa de su padre. Eliminé la imagen de Jacob de mi cabeza antes de que se armara completamente, eso ya no sería masoquista, sería simplemente loco y enfermo.
En algún lugar me detuve, caminé un poco acercándome a un tronco que estaba botado. Me senté sobre él intentando obtener un poco de tranquilidad aunque fuese física, mi cabeza era una tormenta. Mañana es la batalla, y pueden haber muchas bajas en las manadas… habrá una segura…. Pero esa baja no sería la de Sam… el idiota no puede morir, lo tiene prohibido. Debe volver con Emily, debe tener la familia que alguna vez planeamos juntos. Debe darle a ella aquello que nunca podré tener yo…
- No sabía que querías tener hijos – ni siquiera me volteé. Supe quien era antes de que comenzara a hablar. No me pregunté tampoco que hacía aquí… bueno, ni si quiera sé donde estoy.
- Lo quiero, no ahora, pero en un futuro… me habría gustado – susurré sabiendo que él me escucharía, nada sacaba con negarlo, lo escuchó en mi mente, y estaba agotada, no quería discutir. Solo espero que no haya escuchado la parte de las bajas seguras, no quiero a nadie intentando detenerme. Aunque se haberlo escuchado ya me habría dicho algo.
- Eso es algo completamente diferente a lo que cualquiera pensaría de ti.
- Lo sé, y es una de las razones por las cuales me gusta tanto la idea, es un área de mi que nadie conoce – aclaré mi garganta evitando que se formara el nudo que amenazaba con aparecer – que nadie va a conocer – me corregí. Lo sentí moverse, su aroma particular pasó por mis fosas nasales avisándome que, a pesar de que era mi enemigo, no debía tener mayor cuidado con él. Quizás era el único no-vivo con quien podría hablar de esta manera alguna vez. Lo vi sonreír.
- Sabes bien que aun hay opciones ¿no? – bufé ¿Cuál era el ánimo de todo el mundo de recordarme esa leyenda? – le tengo un gran respeto a tus leyendas Leah, por años me han demostrado que son mas verdaderas de lo que uno creería.
- Claro, por la veracidad de esas leyendas ahora estoy aquí, rara, única, menopáusica.
- No todo eso es verdad, eres rara y única, eso no te lo discuto… pero con respecto a lo otro… las leyendas te dan una opción…
- No me la dan, no seas idiota Edward – dije exasperada – no me dan ninguna opción, eso en mi vida no existe, lo que las leyendas hacen conmigo es simplemente decirme que si quiero algo, debo hacer lo que ellos dicen y de la forma en que ellos dicen. Eso no es una maldita opción es un mandato, no puedo elegir nada en esa estúpida leyenda.
- ¿Y cuál es el problema de que te aparees con Jacob? – no puedo creer que haya dicho la palabra 'aparear' - ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo esa palabra?
- Nadie la usa, además, esa palabra denota que lo que haría con Jake sería cogerlo y fin del asunto, algo meramente biológico y físico.
- ¿Y no lo sería?
- Claro que no, lo que menos quiero es tener sexo solo para ser un simple reservorio de lobos superdotados que quieren los ancianos, si lo llegara a hacerlo sería emocional, enamorada… algo único, no solo sexo por querer tener un polvo con alguien ¿acaso en tus tiempos no te enseñaron que los niños se traen al mundo por amor? – mi mente lentamente procesó las palabras que había dicho… ¿dije enamorada y amor en una misma frase y de corrido sin que mi cerebro hiciese cortocircuito?
- Sí, lo dijiste sin sufrir de una aneurisma – me respondió el frio a mi lado con una media sonrisa, gruñí – Leah… tienes una opción con Jacob. A demás si mal no recuerdo la leyenda dice que te emparejarás con tu igual lo cual es totalmente acertado en ustedes dos ambos perdieron a uno de sus padres, marcándolos para siempre, ambos pasaron por la desilusión de no poder estar con aquella persona que creyeron indicadas, ambos…
- Basta sanguijuela – el vampiro me miró sorprendido por mi áspero tono de voz pero relajó el rostro de inmediato - esas son puras estupideces y coincidencias, la leyenda completa es una soberana idiotez. No, no tengo ni quiero una opción con ese lobo
- ¿Y por qué crees que son una tontería? ¿Por qué estas tan segura de eso? Por lo que he visto en sus mentes estas últimas semanas Jacob te ha demostrado lo contrario, además…
- Eso es puro compañerismo vampiro metiche, soy su Beta – le interrumpí antes que quisiera seguir convenciéndome de que mi vida ha sido como la de Jacob y que él ha cambiado su actitud conmigo por la estúpida leyenda, yo no podía creer eso, él me había dicho más de una vez que quería ser mi amigo y punto – Además porque es obvio que ese idiota aun está enganchado de tu mujer – "o de tu hija" la estúpida voz de mi conciencia habló antes que yo lo pensara.
- ¿Nessie? – Asentí - no lo creo – me contestó con seriedad. Fijé mi vista en él y pude ver la duda y el terror en sus ojos.
- Ni si quiera tu lo tienes claro ¿verdad?
- Lo habría leído en su mente – contraatacó, pero me dio la impresión de que intentaba convencerse tanto a sí mismo como a mí.
- ¿Con Bella usando su pantalla sobre la casa? – negó con la cabeza claramente contrariado.
- No estás viendo las cosas con claridad, al contrario.
- No, yo lo estoy viendo bien y… - un ruido cercano me detuvo, con Edward giramos la cabeza y vimos que alguien venia. Su aroma me llenó las fosas nasales. "oh mierda, dime que no es ella".
- Sí lo es – me susurró.
- Me imaginaba que había un perro dando vueltas, el aire apesta a chucho – la rubia sin neuronas de los Cullen salía de entre los árboles y caminaba hacia nosotros.
- Como si tú olieras a rosas – murmuré.
- Rosalie – dijo un sorprendido Edward ignorando mi comentario - ¿Qué haces aquí?
- Vine a buscarte, Nessie te necesita – él, como todo padre preocupado se levantó de golpe de donde estábamos sentados.
- ¿Qué ocurrió?
- Nada, solo quiere a su papá – contestó con voz tranquila, Edward se relajó visiblemente, pero luego arrugó el ceño.
- ¿Y viniste tu a decírmelo?
- El idiota de Emmet está ocupado siendo electrocutado por Kate, Carlisle está en el hospital, Esme con su jardín y Bella cuidándola… además, mi sobrina me lo pidió, no le puedo negar nada a esa niña.
- Eres tan manipulable – dije mirándola con sorna, ella gruñó. Edward se alejó de mi y camino hacia su hermana. Algo le dijo a mega velocidad, no pude escuchar, aunque realmente me importaba una mierda lo que le dijese a la rubia plástica, tengo mejores cosas que hacer, como limpiar un baño o intentar matar a alguien.
- No me lo estás diciendo en serio – alcancé a escuchar, pero no la respuesta de él. Miré hacia el cielo y vi que el sol estaba bajo en el cielo, ya era tarde. Me habían vuelto todas las intenciones de volver a mi casa, darme esa ducha que tanto anhelaba y dormir, al menos unas horas antes de que llegue la hora de la reunión que habrá antes de la batalla con todos los lobos.
- Quien diría que la lobita quería cachorros – gruñí, ni siquiera moví mi cabeza para mirarla, seguí sentada donde mismo.
- ¿Por qué me estás hablando? – le respondí a la rubia… hasta que me di cuenta de que era lo que había dicho - ¿Cómo sabes eso?
- Tengo buen oído – tenía la impresión de que había sido Edward el de lengua larga. Pero lo dejé pasar, más que nada, porque ella perfectamente podría haber estado espiando entre los árboles.
- En todo caso no es algo que te interese.
- Tienes razón, realmente no me interesa, es solo que encuentro gracioso que haya algo en común entre tú y yo – la miré sin entender. Ella caminó hacia mi posición manteniéndose de pie. Estaba sola. Solo en ese momento me di cuenta de que Edward se había ido.
- ¿Es que de noche te disfrazas de lobo?
- Dios, no – dijo con asco – soy demasiado hermosa para apestar a chucho – rodé mis ojos, "tan malditamente plástica es esta fría sin cerebro" – me refería al hecho de que somos dos las que queremos tener hijos y no podemos – en su voz pude notar la añoranza, la misma que yo sentía, como si el hecho de tener hijos solo fuera un deseo, uno que jamás se volvería realidad, nos quedamos calladas. Yo pensaba una sola cosa, la cual salió por mis labios.
- ¿Por qué me dices esto? – pregunté. No me contestó enseguida, de hecho ni si quiera me miraba a los ojos, mantenía su vista fija en el horizonte.
- No tengo ni la más mínima idea, solo le dije… más que nada porque sé lo que tú estás sintiendo… en algún momento toda tu charla me hizo sentido y me sentí solo un poco identificada.
- Wow… esa es una extraña y desagradable sensación.
- Definitivamente – me siguió, no sé si en broma o no, pero no importaba, por alguna estúpida razón no importaba, porque había alguien que sabía lo que yo sentía, una, que por muy idiota, plástica y muerta que sea… me entiende. Otro silencio se puso en el ambiente. Solo se escuchaban nuestras respiraciones. Lentamente Rosalie se acomodó a un lado mío sobre el tronco.
- Cuando Isabella me llamó y me dijo que estaba embarazada yo… quise matarla con mis propias manos – otra cosa que tenemos en común, pero yo aun quiero matarla – ¿Por qué ella y no yo? ¿Por qué esa estúpida humana y no yo?
- Te apoyo con lo de estúpida – comenté, ambas soltamos una sonrisa.
- La cosa aquí es que sé lo que se siente querer algo y no tenerlo… y que alguien que no te agrada de manera particular lo obtenga sin si quiera pedirlo o esperarlo o desearlo al menos, Bella no tenía en sus planes quedar embarazada, había aceptado el hecho de que no podría con tanta maldita comodidad, sin tener remordimientos ni culpa… cuando yo lo deseaba tanto – su voz estaba cargada de emociones… emociones que reconocía en mi misma. Porque era eso lo que yo estaba sintiendo ahora - ¿Quién es la embarazada por tu lado?
- Emily – una voz en mi cabeza me gritó "¿Qué demonios es lo que está pasando aquí? ¿En verdad estoy hablando con la rubia psicótica como si fuese una amiga?"… si… lo estoy haciendo y es extrañamente liberador.
- Tu prima… la que ahora está con tu ex novio que te dejó porque se imprimió de ella – la miré sorprendida, ok… eso no tenia porque saberlo ¿acaso todo el mundo sabe de mi desastrosa vida amorosa? ¿Es que los chupasangres no tienen nada mejor que hacer que conversar de mi vida?
- ¿A quién tengo que matar por bocón? ¿Jacob, Edward o Seth?
- Puedes matar a los tres, realmente me da igual – dijo elevando los ojos – por otro lado, tu no podrías matarlos así como yo tampoco podría hacerlo con mis propias manos – bufé.
- No creas, soy capaz y con cero remordimientos – ahora la que bufó fue ella.
- Por favor chucho, que sea rubia y extremadamente hermosa no significa que sea idiota – gruñí – Seth es tu hermano y antes de matarlo te matas a ti misma, Edward es un raro que tiene una rara amistad contigo, y peor aún es el hecho de que algo de cariño se tienen ustedes dos… par de raros – iba a revertir lo ultimo pero ella siguió hablando - y con Jacob, ese es el más obvio, él está completamente enamorado de ti y tú tam…
- ¿Qué? – La interrumpí, negué inmediatamente – te equivocas en lo último.
- Oh vamos, no te hago tan idiota – bufé - ¿en verdad?
- La idiota aquí eres tú por ver cosas donde no las hay.
- Increíble lo bobos que son los chuchos – basta, mucho duro el periodo de paz con ella, volvió a ser la sanguijuela insoportable que siempre es – de verdad lobita te creía más inteligente.
- Mira rubia sin cerebro, tengo tu cantidad de neuronas elevados a la infinita potencia, así que no vengas a decirme cosas que ambas sabemos que no existen, como si yo fuese tan idiota como para creérmelas.
- ¡Dime que es un chiste! – Gritó elevando sus manos, se levantó de golpe y me enfrentó – ¡se nota de lejos que el perro ese se muere por ti! Cuando te fuiste, las dos veces- aclaró mostrándome dos dedos con una manicure francesa perfecta - se paseaba por nuestra casa llenándola con su asqueroso aroma y viéndose como si estuviese muerto o en el purgatorio, y ahora tiene una sonrisa que es más grande que toda su cara porque tú volviste a la reserva. Y eso sucedió las dos veces – enfatizó nuevamente.
- Cierra la boca sanguijuela oxigenada, mi llegada no tiene nada que ver con eso – estaba enojada, porque intentaba venderme un cuento que no era real, ya era la tercera persona que lo hacía y mi paciencia se había acabado. Jacob sí estaba más simpático conmigo, y si, había mejorado su ánimo desde que llegué, pero eso nada tiene que ver con el hecho de que me ame, por mucho que me… no, no me gustaría. Da lo mismo, es amistad, solo una estúpida y maldita amistad.
- Eres una condenada ciega – dijo tranquilizándose un poco – mira, me interesa bastante poco si no eres capaz de ver lo que ocurre frente a ti, ni siquiera intentaré decirte lo que a ti misma te pasa chucho antipático, lo que iba a decirte aquí cuando me quedé, es que sé cómo te sientes con respecto a lo de querer un bebé… y puede que ahora te sientas horrible… pero créeme, eso se acaba cuando ese niño llega y lo quieres como si fuera tuyo – nos quedamos calladas mirándonos. No sabía bien que decir. Con ella nunca había hablado, al menos nada que no fuesen insultos o bromas pesadas. Ahora… dijo exactamente lo que tenía que decir, justo lo que yo quería escuchar.
- Al parecer hoy tus únicas dos neuronas hicieron sinapsis – dije con un intento desesperado de que volviésemos a nuestra rutina de siempre. Las cosas se estaban haciendo demasiado reales. El que la rubia me dijese eso, hacia real el hecho de que mi prima estaba embarazada y que yo deseaba eso mismo con demasiadas ganas. Y que… no lo tendría.
Estaba a dos segundos de un leve colapso nervioso…
- Di lo que quieras, te mueres de envidia de mi belleza e inteligencia.
- Oh si, envió tu belleza de cadáver y tu inteligencia igual al de una muñeca plástica – respondí, Rosalie tiró su cabello hacia atrás con gracias típica de un chupasangre.
- Suficiente tiempo contigo, apestaré a perro si sigo aquí – replicó la rubia sin inmutarse por mi comentario. Sonreí. Bien, la rubia antipática no es un dolor en el trasero tan grande como pensé - aunque no lo quiera admitir chucho, no eres un dolor en el trasero tan grande – reí, no por su comentario, si no porque habíamos pensado lo mismo.
- Me gustaría decir lo mismo de ti sanguijuela, pero no es mutuo – soltó una leve risa antes de girarse, no admitiría en voz alta que no es tan malo hablar con ella como lo pensaba.
- Como sea, te dejo para que sigas hundiéndote en tu propia miseria – y tan rápido como vino se fue, no me dio tiempo a decirle nada. Suspiré… no es normal que dos vampiros me den consejos sobre esto, realmente sobre nada… de hecho, no es normal que yo les hable, y mucho menos que sienta una leve simpatía por el mirón mental… evite pensar sobre esa intento de Barbie, no quería ni si quiera imaginarme en un momento tan… extrañamente agradable con ella nuevamente.
"No tendrás otro, te mueres mañana" claro… estaba de acuerdo con esa voz en mi cabeza. Debería horrorizarme por ser capaz de conversar con alguien en mi mente, pero así como van las cosas ya nada me aterra.
Iba de vuelta a la casa cuando me detuve. Mierda, no traje mis llaves… doble mierda, hoy Billy estaba con Charlie en casa de Sue… ni loca me acerco allí. No quiero ver a mi madre como adolescente enamorada del papá de esa… gruñí.
Necesito a Jacob.
Demonios, no quiero verlo aun, las ideas sobre un embarazo penaban en mi mente enredándolo a él también. Tengo un maldito enredo en mi cabeza con todo esto, estoy feliz por Emily, realmente, ya no la odio ni nada como para sentirme mal o querer desearle algo malo… pero a pesar de eso… tengo una estúpida envidia en mi pecho, de esas que no son muy sanas que digamos. ¿Qué tan sano puede ser pensar en la posibilidad de que ella tenga gemelos y te de uno?...
Estoy seriamente mal de la cabeza.
No sé ni siquiera que mierda es lo que estoy pensando, "¡diablos Leah! Te vas a morir mañana, ¿Cómo piensas en un hijo que no podrás criar ni mucho menos tener?" me hubiese querido defender contra mi voz interior, pero era imposible, tenía toda la maldita razón, yo misma me impuse un tiempo límite para seguir respirando, y ahora pienso y anhelo algo que requeriría mantenerme viva por un plazo mayor a 24 horas… mal con mis escasas neuronas activas.
Continúe mi camino hacia la casa blanca, que apestaba a sanguijuela, pensando en lo que dos de ellos me habían de tener la posibilidad de tener un hijo propio, pero solo si me 'apareo', como diría Edward, con ese pelmazo de lobo adolescente… Me detuve al momento en que la figura de Jacob fue divisada por mis ojos y me retracté, no, ya no es un joven… es un hombre… hecho y derecho, maduro por todo lo que ha pasado, valiente por ser la cabeza de una manada, leal por defender a quien quiere a pesar de todo… maldita sea… es un hombre con todas sus cosas bien puestas, músculos bien marcados bajo esa piel canela, dos metros de fibra musculares llenas de gracia al caminar, agilidad y atractivo… además de tener unos ojos negros que te hunden en ellos…
"Tu siguiente paso es imaginártelo sobre una cama bajo tus muslos" en ese momento mi propia cabeza me hizo salir de ese torrente de pensamientos analistas sobre Jacob. Y me sentí horrible al notar que nuevamente esa voz tenía razón. Porque cada vez que notaba lo grande que estaba él, ya sea a nivel físico o mental, siempre termina con imágenes que involucraban a ese lobo y yo sobre una cama… de preferencia sin ropa entre nosotros. Aunque algunas veces cambiaban los escenarios, la esencia era la misma. Él y yo cumpliendo la leyenda con entusiasmo.
Mierda… mi cabeza no está bien, definitivamente no está bien… suspiré, tenía que dejar de pensar estupideces, dejar de pensar en camas, posiciones poco decorosas, jadeos, embarazos y que nuestras miserables vidas tienen algo más en común aparte de que nos convertimos en lobos, o peor un, imaginar una vida, una familia. Porque yo no tengo tiempo para nada de eso. Al contrario. Mi tiempo se está acabando. Finalmente el reloj dio su última vuelta en el conteo a cero.
Wow… es un poco fuerte saber lo poco que te queda… ¿me estaba arrepintiendo? ¿Estaba deseando hacer cumplir aquella leyenda y no morir mañana? Imposible, mi decisión estaba tomada y sin importar nada esto se acaba mañana.
Sacando cualquiera de esas ideas me acerqué donde estaba Jacob. El plan era simple: pídele las llaves, no mires a Edward quien está hablando con él, date la vuelta y ve a darte el condenado baño.
Bastante fácil.
A medida que me acercaba mi oído pudo captar un poco de la conversación que estaban teniendo, Edward no se veía muy feliz, y Jacob definitivamente estaba ofuscado. Me acerqué un poco mas de forma silenciosa, estaban demasiado metidos en lo que hablaban que seguramente no escucharían mis pasos.
- Quiero saber que tan cierto es eso – le exigía Edward, Jacob solo rodó los ojos.
- No seas paranoico.
- No lo soy.
- Si lo eres, ahora que Bella tiene un campo alrededor de la casa ya no puedes escuchar mis pensamientos y eso te vuelve loco ¿no? – el vampiro le gruñó mostrándole los dientes, mientras que el otro solo sonreía altanero. El chupasangre parabólico siempre conservaba la compostura, esto era muy extraño.
- Escúchame bien Jacob Black, me interesa poco que seas alguien de estima de mi esposa, si ella se entera de que estás imprimado de Renesme te querrá matar con sus propias manos – me paralicé ¿dijo lo que creo que dijo? No puede ser… es decir, Edward me lo negó una y otra vez… ¿Por qué le decía eso? ¿Por qué se lo preguntaba?
- Que molestas sanguijuela – Jacob se dispuso a marcharse, pero Edward lo detuvo tomando uno de sus brazos, ambos se gruñeron. Le agradecí al vampiro que lo detuviera, necesito saber si es verdad. Lo necesito… necesito que me diga que no es cierto.
- Respondeme Jacob – se quedaron mirando de forma desafiante. Yo aguantaba la respiración rogando que la respuesta fuera negativa. Jake se acercó lentamente al vampiro y lazó su respuesta.
- Sí, estoy imprimado de Nessie – tanto yo como Edward nos quedamos en silencio. Sentí como mi cabeza comenzó a dar vueltas, solté de golpe el aire que tenía en mis pulmones y el mareo se acrecentó, demonios… me siento enferma, increíblemente enferma - ahora que te confirmé eso déjame tranquilo – agregó y soltándose del agarre del vampiro se dirigió hacia la casa. Edward estaba petrificado, yo me sentí caer a un pozo sin fondo.
Negué con mi cabeza. Porque simplemente no lo podía creer. Santísima mierda. Mis pensamientos eran correctos, la estúpida voz en mi cabeza tenía razón otra vez. Jacob está imprimado, ¡Mierda como odio tener la razón! No es el lobo de la leyenda. No es mi lobo… no… tanto insistí que no era posible que se hizo realidad, una realidad grande, fuerte y aplastante. Pero no me sentía aliviada bajo ningún prisma sino todo lo contrario, lo que me confundió aun más.
Con los pulmones a media capacidad me fui de allí. Ya no me importaban las llaves. Ya no me importaba la ducha, o mi cama, no, no era mi cama, era la de él, de aquel lobo que no está en la leyenda, aquel lobo que cumple con otra leyenda, otra costumbre de la manada, esa que le dará una vida feliz que no me incluye. Solo quería salir de allí. Alejarme lo más posible de todo. No quería verlo mirar a esa niña y pensar que solo la observan con amor. Un amor enfermo y retorcido… como toda la mierda que pasa en mi vida… no…
Me alejé corriendo. Tenía tantas ganas de desaparecer, y no sabía bien el porqué, no debería interesarme que ese estúpido pedazo de perro sarnoso se imprimara de una mocosa media asquerosa chupasangre y… no… no tiene que importarme no… me importa…
¡Mierda!
El maldito no me importa, no es asunto mío lo que haga, estoy feliz de que no sea el lobo de la leyenda porque eso significa que ese estúpido cuento no es real y que ese alfa no ha llegado y que yo soy libre de hacer lo que quiera, de irme, de no pelear, de no hacer de incubadora para la reserva, estoy feliz, malditamente feliz…
¿Entonces porque me duele tanto el pecho? ¿Por qué me enferma imaginarme a esa niña en un par de años, convertida en una hermosa mujer y de la mano de él? ¿Por qué estoy tan enojada? ¿Por qué me duele? ¿Porque siento que nuevamente estoy siendo arrastrada a las sombras y sufrimiento?
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: chan, chan, chan! Y estaba imprimado! Jajajaj ¿se lo esperaban? Debo aclararles que con Agnes ya estamos ocultas en lo mas profundo de Turkmenistá, asi que es imposible que nos intenten atrapar para algún intento de homicidio o para atacarnos como una turba de gente furiosa… asi que enójense a travez de revis ^^
Pero bueno, tenia que ser así, no se confundan, odio con mi alma la imprimación de Jake en Amanecer… pero la historia toma direcciones bastante raras en nuestra mente… veamos que ocurre con Leah ahora que sabe sobre la imprimación de mi lobo hermoso.
A todo esto… FELIZ CUMPLEAÑOS A EL PADRE DE MIS HIJOS, FUTURO ESPOSO Y HOMBRE DE MIS SUEÑOS… TAYLOR! Felices 19 añitos amor mio, love u with all my heart Darling!
Esop… un abrazo a todas, dejen un lindo lindo lindo revi y nos estamos leyendo!
Pd: Taylor lautner y sus tiernos, hermosos, hot y jóvenes años son mios, y no lo comparto xD
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: y eso xD jajajajja leah sufre por que emily esta embarazada pero tambien esta feliz, eddy le dice q ella y jake son iguales, rosalie la entiende y para colmo jake esta imprimado, el mundo se volvio loko o que? al menos nosotras estamos lokas, muyyyy lokas xD jajajajja no se enojen las cosas son como son =) hay cosas que no podemos evitar nisikiera nosotras! espero nos dejen muchos rewis =) nos vemos por aki o en face!
me despido escondida junto con lirit debajo de un bunker
AHORA TENEMOS FACEBUKKKKKKKKKKKKKKKK
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Busquen nos asi veran nuestros estados mentales y demases!
Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94, Sprite Moony, drake dark, Pao Redwolf Black, Caperuzzita de Black, Chilli Black, Allison Marie Malfoy-Black, Jo Harv.,maria-fan, momojons, Arya Delacour, Jahzeel, Seleniita Black de Malfoy, MiaRiddley, BeHappyWithLove, crazypaige1306, kerVEROs, misteriO58, Carter86, ReshaAngel, sarlia, pazlux, claa black 1981, Oraculo, Ely Uchiha, saskeyo, Haeleen Black Clearwater, Neko-Tiara, CHELABLACK, zulema hale black, Laurita2206, monica . leah, meli black clearwater, thalilohe, Blackie-Noir, leahwerewolve, jasw494, charlie jeani, klarablack1981, mukax, She-Wolf Heiress, blue-uchiha, JustBlackwaterClan, Morenita Black Clearwater, rosa, Cris Cullen Swan, KaRii paxEcOu, Nafrayu, sarydark, nonaloka, Sophie93, Hime-Aiko, , bellalize, thalilohe, Caroliina, alice-rose1991, Aide96, Nenita Malfoy, Alisaness Cullen, Sammy-Askura, Xoxo Cullen, Laau Romo F, Carol Peluje, Zoey3013, Yuki-Minyooki-chan, ruby90, maru, mimi-chan, gleekgirl POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!
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Seguiremos respondiendo los rewis a todas y cada una de ustedes! besos!
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