*ACLARAMOS QUE LOS PERSONAJES SON DE MEYER AL IGUAL QUE LA IDEA ORIGINAL, EL CAMBIO EN LA HISTORIA ES FRUTO DE NUESTRA LOCURA COMPARTIDA XD
°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 58: Sin restricciones. °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Jacob POV
Cuando el viejo Quil termino de hablar, todos los asistentes comenzaron a acercarse a sus seres queridos para despedirse, o como dijo él mismo dijo "no es un despedida, solo un hasta pronto". Algunos lloraban, se abrazaban o simplemente se miraban a los ojos embelesados como los hacían Sam y Emily, mientras que una parte de mi cabeza y corazón solo querían ir detrás de Leah y abrazarla, besarla y poder decirle solo a ella "hasta pronto", porque luego de mi pesadilla de esta madrugada lo único que me quedaba era decirle eso, había decidido que ella no estaría en la batalla y me importaba poco cuando fuera a rezongar. Pero además de solo pensar en que quería a Leah, La otra parte de mi mente quería ir con mi padre y poder realizar lo mismo que todos los demás abrazarlo, agradecerle por todo lo que ha hecho por mí y prometer volver a salvo a casa.
Usando la poca cordura que me quedaba, me acerque rápidamente al lugar donde este se encontraba, Billy me miraba atento, preocupado. En sus ojos leía la ansiedad, asumí inmediatamente que era debido al miedo por la batalla. Pero como siempre no hizo más que sorprenderme con su perspicacia.
- Se donde quieres estar, y con quien hijo – lo mire atónito, sin poder articular una sola palabra – anda con ella. Es tu momento de decirle lo que realmente sientes, en unas horas más podría ser muy tarde.
- ¿Tan transparente me he vuelto?
- Eres un vidrio ante mis ojos Jacob – sonrió débilmente, dudé por un momento imaginándome que él deseaba que me quedara a su lado estos últimos minutos – deja de parecer tonto mirándome, vete luego o se te hará tarde.
- Te amo Billy – logre articular luego de unos segundos, tengo el padre más genial de la historia.
- Y yo a ti hijo mío, te estaré esperando en el pórtico, y con comida caliente en el horno – su gran sonrisa podía calamar mis ansias para la batalla, me infundían seguridad, ánimos y confianza de que todo saldría bien para nuestro bando, pero no así para calmar mis nervios por lo que haría ahora
- Ya puedo olerlo – nos abrazamos fuertemente, sin más palabras. Me alejé un poco y de manera inmediata metí mi mano en el bolsillo del pantalón, en donde he tenido guardado durante demasiado tiempo un objeto demasiado valioso, el cual finalmente llegara a manos de su única dueña. Observe a todos a los presentes despidiéndome mentalmente de aquellos que no vería en batalla y me fui corriendo detrás de la mujer que amo, pensando que la conversación que planeaba tener ahora con ella sería más bien una pelea, una mucho más difícil que la que viene contra los fríos.
Leah POV
Esto no era algo que necesitara ahora mismo, de hecho, no lo necesitaba nunca, en absoluto. ¡Me estaba preparando psicológicamente para morir! ¿Tan difícil es pedir un poco de espacio? ¿Un tiempo a solas? Obvio que sí. Sobre todo con Jacob, quien siempre llega cuando uno menos lo quiere.
- Leah ¿es que no escuchabas como te llamaba? – preguntó quedando a un metro de mi.
- Te escuche claramente – me puse seria y crucé mis brazos bajo mis pechos en un intento de que notara que su presencia me molestaba - pero pensé que tendrías algo de neuronas activas aun en tu pequeño cerebro como para captar la indirecta de que no quería hablar ni contigo ni con nadie - termine espetándole lo más duramente posible, pero sentí que me quedaba casi sin voz hacia el final de la frase. Me congelé al ver sus ojos, su mirada estaba demasiado fija, intensa, escrutaban mi rostro y me paralizaban. Emanaba una seguridad al dirigirse a mí que no había visto desde hace tiempo, tenía algo de rudeza en sus ojos que hacía que mi piel se erizara.
- Pero yo si necesito hablar contigo y tendrás que escucharme – su fuerte y determinante voz me descolocó y enojó al mismo tiempo, ¿Qué se creía él para exigirme atención? Quise responderle con una ironía, pero mi mente no pensó tan rápido como me hubiese gustado y sus profundos ojos estaban bajando mis defensas, no podía responderle, no podía discutirle, me quede sin habla, me sentí muy extraña y algo dentro de mi estómago me indicaba que algo iba a salir mal. De alguna forma me sentí insegura de mi misma y débil frente a él. Jamás me había sentido así frente a nadie y odié la sensación. Pero no podía sentirme de otra manera, ahora Jacob parecía que medía 3 metros, su voz era fuerte y ronca, sus ojos llameantes te retaban a desafiarlo sabiendo que ganaría el final de la contienda, era una mole que me estaba en cierta forma amedrentando. Esto era muy extraño ¿Por qué me sentía tan repentinamente frágil? Había una alarma interna que me decía que algo cambiaria y sería algo grande. Quise salir corriendo de allí sin ánimos de escuchar lo que fuera quisiese decirme. Pero no me moví, lo único que podía hacer era intentar encontrar mi voz para hablarle.
- Vete al carajo Jacob, yo no quiero hablar contigo – pude articular luego de unos segundos que perfectamente pudieron ser horas, usando toda mi fuerza de voluntad logré no apartar la vista de su mirada que me quemaba. La inseguridad dentro de mí se instaló y no quería irse, sentí que no tenía las fuerzas para enfrentarlo y gritarle a la cara que era un perro faldero adorador de sanguijuelas. Me enfurecía sentirme así sin motivo. Pero más que nada me odié a mi misma por sentirme así con él, sobre todo después de todo lo que supe.
Aunque lo único que quería era salir corriendo exactamente en dirección contraria a él, había algo que me ataba al lugar, sentía en mi piel más que nunca que no me podía alejar de Jacob aunque quisiese. Y eso me estaba comenzado a enfadar aun mas, no quería verlo y menos escucharlo, no quería sentirme tan indefensa ante él, porque ahora me sentía un tanto inestable con respecto a mis emociones y eso lo hacía peor. El sentimiento de que era un maldito perro mentiroso comenzó a crecer en mi pecho y comenzó a darme fuerzas para enfrentarlo. No podía amilanarme ahora, no cuando quedan solo unas horas, viene la batalla y tengo que concentrarme en no morir antes de tiempo. Tenía que alimentar mi alma con la furia que sentía por Jacob y por todo lo que rodeaba mi penosa existencia.
- Maldita sea Leah lo que menos necesito ahora es discutir contigo…, tendrás que escucharme… por favor – dijo suavizando el tono de su voz - tengo algo muy importante que decirte – lo ultimo lo dijo casi como una súplica, como un ruego pero firme. Demonios, su mirada… Había algo intenso en ella que me desconcertaba.
- ¿Así? ¿Algo como qué? ¿Qué podrías tu contarme que me interese? – la ironía salió desfilando por mi lengua.
- Algo que lo cambiara todo entre nosotros.
- ¿Nosotros? Aquí jamás ha existido un nosotros – le espete indignada.
- ¿Me puedes dejar hablar?… es algo difícil para mí decírtelo, y no me lo estás haciendo más fácil…
- No tendría porque hacerlo.
- Es algo que te he estado ocultando desde algún tiempo, más que nada por miedo a tu reacción, pero tengo la esperanza de que de alguna forma tú ya lo sepas, después de todo he sido transparente para todos… Leah… - la emoción en su voz hizo que mi corazón saltara de su lugar y se alojara en mi garganta, sentí como si me fuera desmayar por la falta de aire, le brillaban los ojos y se notaba emocionado por darme la 'buena nueva'. Me sentí enferma, porque a pesar de que sabía muy bien qué es lo que me quería decir yo no lo quería escuchar de sus labios, eso lo haría real, demasiado real - yo estoy…
- ¡Cállate! – Lo detuve y puse mis palmas sobre mis oídos en un intento infantil de mantener el sonido de su voz lejos - cállate en este preciso instante, no quiero escucharlo, no quiero escuchar lo que me tienes que decir, ya lo sé todo.
- ¿Sí?
- ¿Cómo pudiste ocultármelo? tu maldito perro farsante, pensé que me tenias un poco mas de confianza – "un poco mas de cariño" completé en mi cabeza agradeciendo el hecho de que no saliera por mi boca.
- ¿Por qué me tratas así? ¿Cómo Lo sabes?
- Lo escuché todo idiota, y de tu propia bocota ¿Realmente pensaste que yo era un idiota como para no terminar descubriéndolo por mi misma? ¿Hasta cuándo creías que podrías ocultarlo?
- Pues hasta ahora supongo, pero no porque te pensé idiota, si no que quise esperar hasta que tuviera las fuerzas para decírtelo frente a frente.
- Las oportunidades sobraron, no era tan complicado de decir – mi rabia comenzó a aumentar a medida que las palabras se soltaban de mi lengua - ¿Cuándo le agregaste la cobardía a tu costumbre besa culos fríos?
- ¿Por qué estas tan enojada? Sabía que tu reacción seria fuerte, pero no…
- ¡Yo no estoy enojada en lo absoluto! – Grité - ¿Por qué mierda lo ocultabas? ¿Tenias miedo de Edward, de la estúpida de Bella? Apostaría tu apestoso rabo a que los Cullen no están nada de contentos con todo eso.
- ¿Ah? Espera un poco que en algún sitio Me perdí – Jacob movió la cabeza de un lado a otro y frunció el ceño - ¿De qué rayos estás hablando? ¿Qué tiene que ver Edward y Bella en todo esto?
- De la gran noticia que pretendías darme, esa que hace que todos ustedes batan la cola como imbéciles ante sus imprimadas.
- ¿Imprimadas? ¿De qué rayos hablas? Leah, no tengo la más remota idea de lo que dices.
- ¿Ahora lo vas a negar? – bufé decepcionada – te acobardó mi reacción maldito cobarde – me golpeé internamente enojada conmigo misma por el show que estaba haciendo, no tenía derecho alguno ya que Jacob no me debía explicaciones, pero no lo podía evitar. Estaba furiosa.
- ¿Negar que? – gruñí – mierda Leah, tenemos un serio problema de comunicación aquí, ¿quieres decirme cual es la razón que te tienen tan putamente enojada?
- ¡Deja de hacer como que no sabes nada! – Negué con mi cabeza - Lo que me molesta es que no se cómo rayos pudiste ocultarlo tanto tiempo, se supone que los imprimados no pueden evitar tener la cara de bobos cada vez que ven a sus imprimadas, Seth casi se murió ahogado cuando trato, tienes que decirme como rayos ocultaste tus pensamiento – dije con una falsa voz de admiración - ¡¿Cómo rayos ocultaste tan bien tu imprimación?
- ¿Por qué rayos estás hablando de una imprimación? ¿Qué imprimación?
- ¡La tuya maldito besa culos fríos!
- Leah, ¡yo no estoy imprimado de nadie! – lo miré fijamente. Él estaba serio, demasiado serio, y no había una gota de mentira en sus ojos, la convicción en el rostro de Jacob hizo que dudara de todo lo que sabía, sus ojos era severos, no había ni un atisbo de que estuviera mintiendo, pero no podía ser, el estaba imprimado, yo lo había escuchado claramente y todas sus actitudes hacia esa niñata lo avalan. Además Jacob había aprendido a mentir demasiado bien como para creerle ahora. Si había podido esconder sus pensamientos cuando estamos en fase podría mentir sobre su imprimación y por lo tanto mentir fácilmente acerca de ella. Así que no, no caeré en sus mentiras.
- ¡No sigas mintiendo! Te escuche claramente, te oí decirle al mismísimo padre de aquella cosa objeto de tu imprimación, que estabas imprimado de la mocosa hibrido. ¡No te atrevas a negarlo! – entonces el entendimiento llegó a los ojos de Jacob.
- Demonios Leah, estas confundiendo las cosas, estas en un enorme error…
- ¿Cómo puedes seguir mintiéndome? Te escuche Jacob, fuerte y claro…
- Leah, hazme un favor y cierra la boca, escucha lo que te digo y grábatelo, yo no estoy imprimado de nadie, y menos aun de Nessie, es como una hija para mí – rodé mis ojos ante lo último, se me hizo un pensamiento enfermo.
- Claro una hija ¡cómo puedes ser tan descarado!
- Escucha, solo lo dije para molestar a Edward, no sé quien rayos le metió la idea en la cabeza de que estaba imprimado de Nessie, y solo por joderlo le mentí- recordé mi conversación con el vampiro en el bosque donde le exprese lo que pensaba, era posible que yo lo hubiese metido esa idea en la cabeza, pero no en la de Jacob - Leah sabes muy bien que la imprimación no se puede esconder ni disimular, ni si quiera yo con la habilidad de bloquear mis pensamientos podría – la desesperación en su voz se oía tan real, tan verdadera que hacía querer créele, Jake refregó su cabello y se acerco un paso hacia mí con la palmas juntas como rogando… "¿y si está diciendo la verdad?" ¡Mentira! - Leah créeme… por favor… yo no podría estar imprimado de nadie, es imposible…
- ¿Y eso porque? no hay absolutamente nada que te lo impida, es un proceso natural para los lobos…
- Tu sabes muy bien porque no puedo imprimarme Leah, estamos en la misma situación…
- ¿¡Desde cuando crees en esa estupidez de la leyenda! ¡Son mentiras Jacob! ¡Mentiras!
- Pues yo ya no estoy tan seguro de que eso sea así - Jacob me hizo una seña impidiendo que alegara, metió su mano en el bolsillo, lleve mis ojos y seguí sus movimientos, me fijé en la pulsera que llevaba atada en su muñeca, aquel pedazo de cuero que hace tiempo le regalé, inconscientemente el sueño de hace tanto tiempo se me vino a la mente. Sacó algo del bolsillo y lo tenía fuertemente agarrado en su palma – hace un tiempo tuve un sueño donde aparecías tu, en una playa… fue antes de que te fueras a San Diego, en el sueño me regalabas una pulsera, que resulto ser la misma que mandaste con Billy - mis ojos comenzaron a abrirse a medida que hablaba del sueño. No podía ser posible – yo también te regalaba algo, pero no he tenido la oportunidad de hacerlo hasta ahora – solté un jadeo ante la idea de que realmente me fuera a regalar aquel collar, Jacob me debió escuchar ya que me miro con atención. Yo solo negué con mi cabeza. Él pareció entender que ocurría - ¿Qué…? Lo soñaste también ¿verdad?
- No – susurré, tiene que ser una jodida broma.
- Leah lo soñaste ¿verdad? – no lo acepté, pero el 'si' debió estar tatuado en mi frente ya que el asintió mientras una sonrisa a aparecía en su rostro - ¿Cómo no te das cuenta? Fue… como una conexión o alguna mierda parecida…
- Imposible - ¡Imposible! No podía ser, ese sueño era solo mío ¡Mío! Sentí como la sangre se subía a mis mejillas de pura rabia y sentía como ya me dolían las muelas de tanto apretar la mandíbula.
- No, no lo es, si quieres te detallo con lujo de detalles lo que paso en ese sueño… tu llevabas un vestido con pequeñas flores…
- ¡Cállate! no sé qué tramas pero es imposible que hayamos soñado lo mismo…
- No lo es Leah, mira – Jacob extendió su brazo con la mano empuñada, entre sus dedos tenia especie de lianza negro delgada, aflojo la presión del cuerpo que tenia dentro de su palma y un objeto blanco cayo colgando de una empuñadura de madera, era un colmillo de lobo engarzado en madera colgando de una tira de cuero delgada y lustrosa, era el collar del sueño, el que él me entregaba como regalo… mi collar… ¡Mierda! – lo hice yo mismo, justo después de que te fueras encontré este colmillo en el bosque, y lo supe… fue más que un sueño lo de tu última noche en La Push, fue algo… una conexión Leah.
- ¡No! Estoy segura de que esto es una trampa, una mentira, tienes que haberlo leído de mi mente ¡No puede ser cierto!
- Leah ¿has pensado en el sueño estando como loba junto a mí? – entonces dude, no estaba segura pero creo que no lo había hecho, las únicas veces en que recordé aquel sueño habían sido como humana, ya que estando como humanos podía ver claramente la pulsera en su muñeca, el usaba mi regalo y yo me había quedado sin el de él – ¿Por qué te cuesta tanto aceptarlo? en el fondo sabes que estoy diciendo la verdad, compartimos un hermoso sueño, Leah yo traté de entregarte este collar tantas veces, incluso de manera inconsciente intenté acercarme a ti para dártelo… una vez…
- ¿Una vez que?
- Viaje y te vi…
- Viajaste ¿Dónde?
- A San diego – confesó. El aire se me atoró en mi garganta al ser bombardeada por recuerdos.
- Si eras tú – susurré - si fuiste a San Diego un día, yo sentí tu perfume…estaba segura que eras tú… pero no te encontré…pensé que me estaba volviendo loca…
- No Leah, sin proponérmelo un día corrí hasta querer perderme, y lo que ocurrió fue que te encontré – sentí que había un significado oculto en esa frase, pero me dio pavor analizarla – cuando finalmente te encontré fui un cobarde, pensé que eras feliz, te vi sonreír – dijo Jacob con una sonrisa melancólica en los labios – y no quise estropeártelo todo con mi presencia. Digamos que no terminamos en muy buenos términos aquella vez – su voz era sueva y de alguna forma me estaba como hipnotizando, soltó una pequeña risa entre dientes y suspiro, entonces fije mis ojos en los suyos y solo pude leer melancolía, era como si el hecho de recordar le doliera - bueno no hemos terminado en buenos términos ninguna vez – coloco una de sus manos en la cadera y con la otra se froto el cabello, no me atreví a interrumpirlo, sentí que estaba sufriendo de algún tipo de flashback, ya que sus ojos ahora estaban fijos en algún punto del bosque lejos de aquí y su entrecejo se encontraba fruncido.
Me quede ahí, petrificada, con la cabeza a mil por hora, pensando, analizando, buscando respuestas en mi cabeza a preguntas no hechas, el había soñado lo mismo que yo, y todo este tiempo supo que fue real, me vio avanzar en mi vida sabiendo que teníamos una conexión, me vio tener novio, alejarme y siempre sabiendo que había algo entre nosotros, algo que nos conectaba ¿habrá sufrido? ¿Qué habrá sentido todo este tiempo escondiendo este secreto? ¿A causa del sueño cambio su actitud conmigo? ¡Rayos no se qué pensar! Una ilusión comenzó a crecer en mi pecho, la rabia se diluía, estaba más confundida que nunca y lo único que podía hacer era mirar al hombre que tenía frente a mí. Como si las respuestas a todas mi interrogantes se encontraran en aquellos ojos perdidos en el bosque, en aquel torso delineado por la luz de la mañana, fije mi vista un poco más abajo, en su mano puesta en su cadera, el collar, aun tenía el collar en su mano, el colmillo tenía un increíble tono blanco.
La tira de cuero que sostenía el colmillo comenzó a enroscarse entre los dedos de Jake, levante mi vista y me di cuenta que me estaba mirando fijamente, nuevamente sus ojos tenían un determinación impactante. Estaban fijos en mí, dejándome sin aliento y haciéndome temer un poco lo que podría ocurrir a continuación. El ceño fruncido de Jacob me pareció fuera de lugar, era como si estuviera enojado porque observaba tan detenidamente mi co… digo el collar. Su semblante cambio nuevamente, sin dejar de mirarme tan penetrantemente, relajo las cejas y una dulzura se instaló en sus labios, no llegaban a sonreír, pero había un sentimiento de felicidad indescriptible en ellos.
Sin darme cuenta Jacob estaba a un paso de mí, a unos escasos centímetros de mi cuerpo. La sangre en mis venas palpitaba, mi corazón se aceleró y en algún momento nuevamente había perdido la capacidad de respirar. Un magnetismo invisible evito que diera un paso hacia tras cuando note que Jake levantaba ambos brazos alrededor de mi cabeza ¿Qué va a hacer? "Demonios, tengo que salir de aquí" pensé, pero no pude moverme. Mi vista se nublo cuando el pecho de Jacob se acercó a mi rostro, pude sentir su calor y su aroma, era excitante.
- Te queda hermoso… - la masculina voz de Jacob me saco de mi transe ¿de qué rayos habla? Lo tengo que haber mirado muy confundida porque rio entre dientes y me apunto con el dedo, yo baje la vista – el collar te queda hermoso, ese es su lugar.
Tragué en seco cuando vi que tenía el collar colgando de mi cuello.
- Pero que rayos…- susurré tomando el colmillo entre mis dedos, lo veía claramente, era más hermoso de lo que recordaba, tenía un increíble tono marfil, con unas pequeñas pintas amarillas que formaban dibujos abstractos. La base de madera estaba tallada, se notaban finas betas de cuchilla, era rustico pero hermoso. Simplemente era hermoso.
Jacob dio un paso hacia atrás y tuve un estúpido impulso de retenerlo en su lugar avanzando hacia él, pero me contuve con todas mis fuerzas.
- ¿Si? –dijo él con una picara sonrisa en sus labios, sus ojos se veían radiantes, como hace tiempo que no lo hacían, claramente había notado la reacción de mi cuerpo cuando se alejo, fue casi un salto hacia el que logre reprimir, pero no fue suficiente para que él no se diera cuenta.. Mi corazón salto al contactarme con ellos ¿Por qué rayos estaba tan feliz cuando a mi me duelen los músculos debido a la tensión? Su cuerpo estaba relajado, pero el mío tenso, su rostro era pura felicidad, el mío, no lo sé, pero creo que algo muy diferente - ¿Te gusta? – sopesé mi respuesta, ¿Qué podía decirle? "¿es hermoso?" "¿me encanta?" "¿no sabes cuánto deseé que me lo regalaras después de que tuve ese sueños?" todas eran verdades, pero no podía decir ninguna de ellas, estaba usando todas mis fuerzas en un intento de ser un poco mas fuerte frene a él, pero no estaba resultando, mis barreras ahora mismo estaban destrozadas en el piso. Si no aguantaba probablemente me lanzaría a su cuello en busca de calor - ¿y? – la impaciencia en su voz se hizo muy palpable.
- Gracias…creo – logre articular luego de un rato pensando y acomodando el colmillo en mi pecho, la risa de Jacob resonó en todo el lugar, fue como música, y… maldita sea… me encantó.
El silencio se volvió a instalar entre nosotros, y me comencé a sentir nuevamente incomoda y ansiosa. Jacob estaba actuando extraño y yo no lo hacía nada de mal, debería estar en otra parte, lejos de él, o mejor aun debería golpearlo por embustero, gritarle por idiota, lanzar ironías como solo yo sé hacer. Pero no, estaba aquí de pie frente a él, como si esperara algo, con una estúpida esperanza creciendo en mi pecho de que en realidad no estuviera imprimado de la mocosa. En mi mente martillaban las preguntas, ya que no me atrevía a que salieran de mi boca ¿y si de verdad no estaba imprimado? ¿Y porque rayos habíamos soñado lo mismo? ¿Jacob de verdad piensa en la leyenda como algo verdadero? La leyenda… ¿es verdad?
- ¿Leah? ¿Leah?
- ¿Mmm? – conteste medio ida aun entre mi nebulosa mente.
- ¿De verdad crees que es imposible que la leyenda sea cierta? – la pregunta de Jacob me descolo, genial, estábamos pensando lo mismo, como si no fuera suficiente compartir un sueño ahora pensamos igual. Intenté ignorar eso y pensé en su pregunta ¿de verdad creo que esa leyenda es falsa? Ya no estoy tan segura de eso ¿Jacob es mi lobo y yo soy su loba? Mierda, solo imagínate eso ¿Estamos destinados a estar juntos? Trate de negarme, de decirle fuerte y claro que la leyenda era un estupidez, como lo había hecho una y mil veces, pero de mi boca no salió sonido alguno. ¿Creo en la leyenda? ¿Lo hago? Rayos que confundida me sentía, ahora más que nunca. El collar era algo real, y estaba casi segura de que él no lo había visto en mi cabeza. ¿Hay una conexión? ¿Estamos destinados el uno al otro? ¿La leyenda era real?
- Mierda…
- ¿Mierda "cierra la boca" o mierda "tienes razón"? ¿Leah te es tan difícil aceptar que quizás la leyenda sea cierta? ¿Qué quizás es el curso natural de las cosas que terminemos juntos? – la voz de Jacob era una mezcla de irritación y indignación.
- Yo… diablos – suspiré cansada - ¿acaso tu si crees en ella? ¿Realmente? – el tono de mi voz fue más esperanzada de que lo hubiese querido, rogué a mis adentros que él no lo hubiese notado.
- Yo creo que es total, completa y absolutamente posible – la convicción de su voz logro que esa pequeña luz de esperanza, que no entendía porque existía, creciera aun mas, logré imaginarme junto a él de una manera tan jodidamente clara que me asusto en el mismo nivel que me alegro, estar con Jacob, un futuro su lado, un… ese pensamiento me detuvo. Yo no tengo futuro, y por poco me olvido de eso, gruñí en mi interior. Mierda ¿qué rayos me estaba pasando? Tengo que odiar a Jacob, odiarlo. No tengo tiempo para esto ahora, no en mis últimas horas, hoy era mi fecha de vencimiento, nada iba a cambiar eso, no podían cambiar eso, debía morir hoy y olvidarme de mis enredos mentales, de Jacob y sus palabras que lo único que lograban era enredarme… él me estaba confundiendo…
- Pues yo…
- ¿No soy lo suficiente para ti?
- ¿Qué?
- Eso…quizás crees que no soy lo suficiente para ti, por eso no quieres aceptar que sea parte de la leyenda contigo – la indignación de su voz me saco de quicio ¿de qué rayos estaba hablando ahora?
- ¡No seas idiota Jacob! ¿De qué rayos estás hablando ahora? La dignidad no tiene nada que ver con la estúpida leyenda, si fuésemos o no dignos sería absolutamente irrelevante.
- Entonces que es, ¿qué es lo que te impide crees en la leyenda?
- ¡el hecho de que simplemente es una gran y ridícula estupidez!
- Yo no lo creo así…- se acerco a mí una vez más – y estoy casi seguro de que tu, en alguna medida, crees en ella…si no fuera así…
- ¿Si no fuera así que?
- No me habrías besado - ¿Ah?...
- ¿Qué? ¡Yo no he hecho tal cosa!
- Oh si, si lo hiciste, en mi casa, una la mañana pensabas que estaba dormido, y así era, pero…- roso sus carnosos labios con uno de sus dedos índices, ¡rayos se veía tan sexy haciendo eso! – pero tu beso me despertó - clavo sus llameantes ojos en los míos, podía leer la lujuria en ellos, una pequeña curva se formo en la comisuras de sus labios, estaba tan condenadamente cerca, no sabía como habíamos llegado a estar tan cerca el uno del otro. Cuando fui consciente de su cercanía, su aroma lleno mis pulmones haciendo que todas mis terminaciones nerviosas se activaran. Era intoxicante. ¡Maldito perro! Estaba Jugando conmigo y mis revueltos pensamientos, es como si supiera que estando tan cerca de mi era capaz de bloquear mi cabeza y hacerla más lenta. Me sentí engañada, estafada por lo menos, el idiota no dijo nada cuando lo besé, se dejó y ahora lo usa para sacármelo en cara, logre que una pequeña brisa de odio creciera en mí y mi orgullo salió a flote.
- ¡Como rayos te atreves a dejarte besar! ¡Eres un maldito!
- ¿Qué querías que hiciera? No iba a alejarte si eso es lo que piensas.
- No seas imbécil, pudiste hacer cualquier cosa, levantarte, detenerme… ¡no lo sé! ¡Abrir los malditos ojos por ultimo!
- Estás loca si piensas que yo te hubiese detenido, ¿Lo habrías hecho tú Leah? ¿Si yo te hubiese besado de aquella forma tan dulce y delicada? – Guardé silencio – fue… genial, fuiste tierna, calmada, una antítesis a lo que siempre intentas demostrar ser. Ese fue uno de los mejores despertares que he vivido.
- ¡Tu maldito….! – y no pude insultarlo mas ya que de una rápida maniobra Jake tapo mi boca con una de sus manos y con su brazo libre me tomo por la cintura. Me quede helada, pero solo de movimientos, ya que al sentir la tibieza del cuerpo de Jacob junto al mío, este comenzó a encenderse, tanto por dentro como por fuera.
- Leah, acepta el hecho de que quizás, la leyenda sea verdad – dijo pegando su boca junto a mi oído, sentí un cosquilleo bajar desde mi lóbulo hasta mi vientre – a mi no me importaría hacer el intento de comprobarlo…
Al escuchar las últimas palabras de Jacob trate de salirme de su agarre, este perro está loco y cree que le voy a dejar fácil el que intenta jugar conmigo, me moví en un intento de que me soltara, pero él me abrazo aun más fuerte y con ambos brazos. Podía sentir sus fuertes músculos alrededor de mi cuerpo. Estaba atrapada, exquisitamente atrapada si era sincera. Tenía mis brazos a los costados de mi cuerpo, sin poder moverlos, trate de soltarme, pero él era más fuerte.
- No soy un maldito experimento…Suéltame Jacob – le dije lo más severa posible.
- Mmm – miró el cielo como si estuviese pensando la disolución a un gran dilema, finalmente volvió sus ojos a los míos y esbozó una sonrisa - no, lo siento, quiero que veas que no es tan difícil aceptar que la leyenda no es una locura.
- ¿Y qué rayos piensas hacer? – dije bufando. Gracias al cielo que al menos mi voz se mantenía un poco intacta, por dentro estaba gritando ante el hecho de que Jacob estaba obstinado en hacerme creer que podíamos cumplir la leyenda.
- Ya verás… - dijo suspirando cerca de mi oído haciéndome estremecer – déjate llevar Leah… Solo por esta vez – su voz era suplicante y apasionada.
¡NO! gritó una voz de alerta en mi interior. Tenía que salir de allí, no podía dejarme vencer, no ahora. No ahora.
- Mierda Jacob, déjame salir – dije entre jadeos mientras me movía entre sus brazos en un vano intento de salir de allí. Pero él no cedió ni un poco – perro maldito, estúpido idiota, pedazo de animal – comencé a insultarlo, necesitaba sacar la rabia que tenia dentro, rabia conmigo misma porque estaba cediendo, lentamente mi cuerpo comenzó a dejar de luchar y comenzaba a adaptarse a la forma del cuerpo de Jacob. Me maldije por mi propia traición. Estúpido cuerpo.
- Dame una oportunidad – susurró él pasando una mano sobre mi espalda, abarcándola casi por completo con su brazo – de demostrarte que yo soy lo correcto para ti – solté un jadeo y cerré mis ojos con fuerza. "por favor, dios, no permitas que esto siga, ninguno de los dos terminará bien" pensé en mi interior – dame solo un momento y déjate llevar.
Y eso fue todo. Mis neuronas decidieron cederle el maldito momento y se fueron de vacaciones. Deje de pensar. Deje de moverme. Deje de luchar.
Entonces algo sorprendente sucedió, me deje llevar. Ya no quería resistirme. Me rendí. Simplemente le seguiría la corriente, sin esfuerzo, sin movimientos. Si quería algo de mi tendría que buscarlo por el mismo. Yo ya no tenía fuerzas ¿para qué desgastarse? Vendría una batalla y yo desaparecería, dejaría de existir. ¿Qué mal me podría hacer quedarme así? ¿Entre los brazos de Jacob por primera y última vez? La paz que me hacía sentir al tenerme entre sus brazos, llenaba el hueco que tenía en mi pecho desde hace un tiempo. El calor de su cuerpo era tan reconfortante, tan cálido, me di cuenta que podría estar así eternamente. Y ya no me dio miedo reconocerlo ¿para qué mentirme a mi misma a estas alturas? Lo deseaba, hacia meses, desde antes de irme de la reserva, desde antes de que mi propia cabeza procesara el sentimiento. Lo deseaba más de lo correcto. Por mucho tiempo quise que me abrazara como ahora, y finalmente, en mis últimas, horas de vida lo tengo. Lo único que lamento es que no podre volver a sentir esto nunca más.
Jacob volvió a suspirar en mi oído haciendo que mi corazón palpitara más rápido. Se removió y me abrazo con ambos brazos por la espalda alargando sus manos por ella. Podía sentir cada uno de sus dedos a través de la camiseta en mi piel, sus palmas se sentían tan grandes y calientes. Sentí el impulso de abrazarlo por la cintura pero me contuve apretando los puños, dije que me dejaría llevar, no que le haría el trabajo fácil, yo no me movería de mi lugar, de mi posición.
Acaricio la parte baja de mi espalda, dios, se sentía tan bien. Dibujaba pequeños círculos y masajeaba a lo largo del borde de mi short, justo en el medio, en la columna, presionando mis músculos tensionados. Me sentí relajada por unos instantes. Pero luego sentí como mis pulsaciones volvía a encenderse al sentir que un suspiro entrecortado salía de su boca y terminaba en mi cuello, tuve que volver a utilizar toda mi fuerza de voluntad para no aferrarme a su cuerpo.
En ese momento me comencé a arrepentir, tenía que salir de allí., de la calidez de sus brazos, de la pasión que sentía estando así de cerca, el estaba transmitiendo demasiada energía sensual a mi torrente, y eso me desestabilizo. Tenía que correr, alejarme de él ahora.
Ahora.
Trate de soltarme de su agarre pero Jacob me tomo aun mas fuerte por la cintura y puso una de sus manos en mi nuca, acurrucando mi cabeza en su pecho, de alguna forma me había atrapado los brazos, no entendía como, pero no me podía mover ¿o no quería moverme? Mierda, tengo la maldita impresión de que es la segunda opción.
- Leah no huyas de esto, acéptalo – su voz era tan sensual que casi sentí que las rodillas me flaqueaban, pude sentir su aliento entre mi pelo y cuello, era tibio y delicioso. Podía sentir el retumbar de su corazón, tan calmado, no podía creer que él estuviera tan en paz mientras que yo tenía mil pulsaciones por segundo. Trate de calmarme, escuche atentamente su corazón para poder sincronizarlo con el mío, pero al hacerlo inhale todo su masculino aroma, haciendo que mi vista se nublara de deseo, sentí mi cuerpo reaccionar ante él. Esto no estaba resultando, quería unirme a su toque y hacer lo mismo en cuello. Ya no solo pensaba en dejar de luchar, ahora deseaba que me tocara, estaba mal, muy mal.
¿Pero qué podía hacer? Ya no reaccionaba, mi coherencia estaba perdida en algún sitio y mi fuerza de voluntad se había perdido hace varios minutos atrás. Decidí que pronto a irme al infierno, disfrutaría de mis últimos deseos en la tierra. Si voy a morir lo haré sabiendo que nada quedaba por hacer.
Finalmente me rendí, me rendí por completo ante él. Jacob debió sentir mi cuerpo más relajado, los hombros menos tensos. Bajo la mano que tenía en mi nuca, hasta mi cuello y lo masajeo suavemente, haciendo que me relajara aun mas. Esto me estaba matando, era como si supiera lo que necesitaba para estar más cómoda en sus brazos, relajo su agarre sin dejar de sostenerme, acomodo su rostro en mi cuello, podía sentir su respiración en mi piel, era suave y me provocaba escalofríos.
Trate de acomodarme de otra forma, así que coloque mi frente en su pecho, Jacob no llevaba camiseta y podía sentir a lo largo de todo mi torso el calor que emanaba, como si no fuera suficiente con mi propia temperatura la de él me hacía llegar a niveles de hipertermales. Todo lo que llenaba mi visión era su piel cobriza. Si giraba solo un poco mi cabeza podría ver su mejilla, su boca, rozar mi nariz con su cuello, rozar su clavícula con mis labios… tuve la tentación de hacerlo pero me gire hacia el lado contrario bruscamente. ¡En que estaba pensado! Tenía que controlarme, tenía que hacerlo.
- Tranquila…- susurro en mi oído mientras bajaba mi cabeza un poco. Apreté los ojos y me mordí el labio. Me iba a volver loca o en realidad ya lo estaba, un deseo de besar a Jacob se estaba formando rápidamente en mi pecho y se me estaba haciendo una tortura luchar contra ella, quería tomarlo ahí mismo, besarlo hasta cansarme y quizás terminar en algo más.
Por favor que terminemos en algo más.
Y como si el leyera mis pensamientos rozo sus labios por mi oído, bajando lentamente hasta mi cuello, haciéndome estremecer, deposito un tibio beso en el comienzo de mi cabello y fue bajando cruelmente hasta el tirante de mi camiseta, con sus dientes lo arrastro hacia el borde de mi hombro, pude sentir como la pequeña fibra de tela se deslizaba por mi brazo seguida por la punta de su nariz, haciendo que mi centro de encendiera, excitándome. Mi respiración se volvió más pesada. Y mi corazón golpeaba mi esternón. Luego volvió a besarme desde el hombro hasta la base de mi cabello, volviendo a mi oreja. Cada beso fue, lento, calmado, tibio y delicioso. Sus suaves labios se pegaban a mi piel caliente, pude sentir su aliento luego de cada beso sobre mi piel desnuda, era cálido, como un bálsamo que calentaba todas mis pasiones.
Separó su rostro de mí y lo giro hacia el otro lado de mi cuello, intenté hablar, juro que lo intente, pero solo lograba soltar letras sin sentido.
- Jac…
- Calla Leah, este es nuestro momento… - "nuestro momento"…. Nuestro…
- ¿Por qué estás haciendo esto? - logre articular ahogadamente.
- Porque quiero, lo deseo desde hace mucho tiempo…
- Pero…pero…
- Shhh – dijo contra mi mejilla acariciándola con la suya - Basta Leah – suavemente bajo hasta pegar su pómulo a mi cuello – deja de resistirte – ordeno mientras besaba la base de mi cuello dejándome sin aliento.
Una seguidilla de dulces besos fueron depositados a libertad en mi cuello y hombro, algunos más apasionados, otros más suaves, pero cada uno de ellos fue excitante y diferente. Tenía que usar todo mi control para no gemir ante tan estimulante sensación. Jacob abrazaba mi cuerpo fuertemente, me presionaba al suyo, haciéndome sentir todo su cuerpo. Todo su calor se colaba en mi piel. Podía sentirlo en todas partes, sus brazos, sus manos en mi espalda, su boca. Me estaba volviendo loca.
- Relájate Leah – su ronca voz era una delicia. "Como si fuese muy fácil contigo haciendo eso" pensé.
- Estoy – aclaré mi garganta – estoy relajada – mentí descaradamente. Lo escuché soltar una pequeña y suave risa.
- Dile eso a tu cuerpo – "mi cuerpo es una maldito traidor" quise responder, pero no fue necesario ya que él siguió hablando – tranquila, te ayudare a relajarte…
Sin despegar su rostro de mi cuello desenrollo sus brazos de mi cintura y bajó por los costados de mi cuerpo hasta alcanzar mis manos, las tomó y lentamente acaricio su cuerpo con mis palmas hasta llegar a su cuello, depositándolas en su nuca. Quede abrazada a su cuello y con mi mejilla aun pegada a su pecho. Involuntariamente me acomode a su cuerpo, Jacob enterró nuevamente su nariz en mi cuello, suspiro en mi pelo, y me apretó aun mas, era tan reconfortante y cómodo.
Era… natural. Como si fuese parte de nosotros fundirnos de esa manera.
Nos quedamos así por un rato, abrazados, inmóviles, respirando la esencia del otro. Nuestros corazones se habían sincronizado a la perfección, aun escuchaba el retumbar del suyo en mi oreja. Era el sonido más hermoso que había escuchado jamás. Calmado, armónico, acompasado, que lograba, que de alguna forma me relajara más y más en sus brazos.
Jacob enderezo un poco su postura, colocando su mentón en mi coronilla suspirando repetidas veces ¿se habrá arrepentido de todo esto? ¿De demostrarme que la leyenda era cierta? Pero aunque dejo mi cuello no dejo de abrazarme tan posesivamente. Lentamente comencé a deshacer mi agarre de su cuello, la vergüenza había comenzado a formarse en mi estomago, baje aun más la cabeza ¿Por qué dejo de pensar cuando estoy tan cerca de él? ¿Cómo es posible que tenga ese poder sobre mí? ¡Maldición! ¡Qué estúpida, estúpida había sido! ¿Por qué mierda me deje llevar? Me soltaría de su agarre y me daría media vuelta para no volver a verlo a la cara jamás. Sentía que poco a poco sus brazos ya no me amarraban tan fuerte contra sí y más aun crecía mi sensación de estupidez. Obviamente le llegó un momento de lucidez y se dio cuenta de que esto estaba mas allá de lo malo.
Y obvio yo me dejé llevar. Merezco el premio a la más imbécil. Mierda. Tengo que salir de aquí.
Comencé a removerme con todas las intensiones de arrancar. Pero él no me dejó.
- Leah detente, no pienses lo que estas pensando – su voz tan demandante hizo que me frenara, colocando mis manos en su pecho y mi frente entre ellas - ¿por qué quieres escapar ahora? – no respondí, solo traté de alejarme nuevamente. Sin resultados – Leah dime que estas pensando.
- Solo… déjame tranquila, te arrepentiste, bien, ahora déjame ir – creo que eso salió de mi boca, pero mi mente seguía sin neuronas activas por lo que no podría estar segura.
- ¿Eso pensaste? Siempre interpretas todo mal, estas tan acostumbrada a que las cosas no te resulten, siempre esperas lo peor de todo. Dame la oportunidad de demostrarte que puedes tener lo mejor.
- ¿Tanto ego tienes para pensar que tu eres eso? – intenté que con una pesadez se alejara, pero nuevamente no resulto.
- No lo pienso, lo sé – hubo un largo silencio, seguido de innumerables suspiros tanto suyos como míos, Jacob volvió a cambiar de posición encorvando la espalda – mírame – negué con la cabeza – Leah por favor mírame – nuevamente me negué. Tomo mi mentón con uno de sus dedos y sin encontrar mucha resistencia de mi parte mi rostro. Nuestros ojos se unieron con una poderosa fuerza, los suyos estaban negros y llenos de pasión, decididos, brillantes por una luz de un sentimiento que no podía descifrar.
- Déjame ir Jacob…
- No puedo, ya lo hice dos veces, no volveré a dejar que te alejes de mí.
- ¿Por qué haces esto?
- Porque lo deseo, ya te lo había dicho.
- Yo no puedo creerte, estas absolutamente loco, has estado tanto tiempo con los mal olientes chupasangres que se te pudrió el cerebro
- No, no, no, no, no Leah, no estoy loco, estoy más lucido que nunca – se separó un poco de mí y me miró a los ojos, ese brillo en sus pupilas ahora era más fuerte que antes - Ahora sé lo que tengo que hacer y tengo las fuerzas para ello – hubo un corto silencio y una pequeña sonrisa en su rostro – soy un idiota, no debí esperar tanto tiempo – acaricio mi mejilla con su dedo pulgar.
- ¿Hacer? ¿Esperar tanto tiempo? ¿De qué rayos hablas? – Jacob sonrió tan radiantemente que me llegaron a dar escalofríos ante tanta franqueza en ella. Era una sonrisa de victoria, como si por fin hubiese encontrado un tesoro que buscaba desde hace tiempo, como si finalmente hubiese llegado el momento que tanto esperaba.
- De esto…- su profunda voz me caló hondo, rápidamente coloco su mano en mi nuca y con la otra acerco aun mas mi cuerpo al de él, si es que era posible, su rostro comenzó a bajar teniendo solo un destino en mente, tocar el mío. El pánico me invadió.
- No… - mi voz sonó apagada y sin convicción ¿no? ¿De verdad no quería que me besara? Porque era claramente eso lo que iba a hacer, lo quería, mierda santa, moría por besar a Jacob desde… ya no recuerdo desde cuándo. Pero no pude evitar detenerlo. Aun había algo de racionalidad en mi cabeza que me dijo que esto estaba jodidamente mal.
- ¿No? – solo pude tragar saliva, le respondí que no en mi mente, pero mi boca no se abrió ni un poco para expresarlo. Volvió a sonreír con aquella sonrisa victoriosa ante mis dudas. Se acerco lentamente a mi rostro alzando una ceja – yo creo que si – dijo justo antes de depositar un beso en la comisura de mi labios, un escalofrió caliente recorrió mi cuerpo – vez, tu cuerpo quiere y pienso que tu también – su aliento golpeo mi rostro, era delicioso. Estaba tan cerca de mis labios, a tan escasos milímetros no, por amor al cielo, no quiero que pase esto.
- Para… - logré soltar, el me miró interrogante – no me hagas esto…
- ¿Hacer qué?
- Esto, quedarte aquí, mirarme de esa forma… intentar be… be… hacer lo que ibas a hacer – no pude decirlo, porque simplemente no se me hacia real
- Besarte – completó por mí, sus ojos no dejaban de tener esa fortaleza. Estaba decidido a algo, y no quería saber a qué.
- No sabes lo que estás haciendo, estás imprimado, confundido por la batalla que viene y a mí me estás usando para descargar tus tensiones – comencé con mi verborrea - no dejaré que me hagas eso, ¡no me lo vas a hacer! – de un golpe en su pecho logré alejarlo un poco, pero no me sentí tan bien como pensé. Al contrario, me afectó un poco el que no me tocara.
- ¡No estoy imprimado! – Me gritó con frustración - ¿Qué mierda tengo que hacer para que me creas? ¿Cómo no eres capaz de ver lo que me ocurre? – Mordí mi labio inferior y lo mire directamente a los ojos, el me miraba fijo y penetrante, avanzó con cautela el poco espacio que nos separaba quedando a escasos centímetros de mi cuerpo. Podía sentir la comisura de mis labios aun caliente donde él me había besado. Pude rememorar el día en que debido a una estupidez lo besé. Y tuve tantas ganas de que todo eso se repitiera – solo por un momento – susurró bajando su rostro cada vez mas – olvídate de todo, por favor, antes de la batalla, regálame un minuto sin ataduras ni problemas, solo tú y yo. Es todo lo que pido.
A la mierda la batalla, el mundo y todo lo que hay en él. A la mierda todo, menos Jacob y yo.
Pude sentir la respiración de Jacob rozar mis labios. Eso hizo que me olvidara de todo. Alce mi cuerpo el escaso espacio que existía entre él y yo, y atrape en un movimiento decidido sus labios con los míos cerrando los ojos fuertemente. Un sonido gutural de pasión salió de la garganta de Jacob y un gemido de la mía. Era liberador. Después de tanto tiempo, podía besarlo sin restricciones.
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: lo ! ! en verdad que mil disculpas a todas las que casi nos matan por la demora de mas de dos meses.. creanme que no pense que fuese tanto... entre las sequias mentales y la sobre explotacion educacional... mal... pero volvimos con este capi... que en realidad era mas largo, pero quedo taaaaaaaaaaaaan largo que
debimos cortalo... asi que se viene un capi nuevo prontito
dejen revis lindas hermosas lectoras y perdinen nuestras ofenzas asi como nosotros perdonamos a las autoras de los fic que nosotras leemos xDD
besitos!
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: y volvimos! luego de tanto tanto tano tiempooooooo volvimos siiiiiiiiiiiiiiii, hubo sekias mentales, tb poko tiempo, vacaciones y otros pero lo logramos!, esperamos q les gueste mucho este cap! porq lo escribimos con mucho cariño y esfuerzo! esperamos actualizar la segunda parte pronto! mientras dejen muchos rewis y subannos arto el EGO xD asi mientras mas felicies nosotras mas felices nuestros protas! y bueno , lo que todas esperaban! el beso... ono? cuenten que tal! les parece! un abrazo a todas y esperamos nos perdonen por demorar tanto! y recuerden q pase lo q pase no dejaremos la historia sin final! un abrazoteeeeeeee
LAS VEMOS EN FACE!
AHORA TENEMOS FACEBUKKKKKKKKKKKKKKKK
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Busquen nos asi veran nuestros estados mentales y demases!
Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94, Sprite Moony, drake dark, Pao Redwolf Black, Caperuzzita de Black, Chilli Black, Allison Marie Malfoy-Black, Jo Harv.,maria-fan, momojons, Arya Delacour, Jahzeel, Seleniita Black de Malfoy, MiaRiddley, BeHappyWithLove, crazypaige1306, kerVEROs, misteriO58, Carter86, ReshaAngel, sarlia, pazlux, claa black 1981, Oraculo, Ely Uchiha, saskeyo, Haeleen Black Clearwater, Neko-Tiara, CHELABLACK, zulema hale black, Laurita2206, monica . leah, meli black clearwater, thalilohe, Blackie-Noir, leahwerewolve, jasw494, charlie jeani, klarablack1981, mukax, She-Wolf Heiress, blue-uchiha, JustBlackwaterClan, Morenita Black Clearwater, rosa, Cris Cullen Swan, KaRii paxEcOu, Nafrayu, sarydark, nonaloka, Sophie93, Hime-Aiko, , bellalize, thalilohe, Caroliina, alice-rose1991, Aide96, Nenita Malfoy, Alisaness Cullen, Sammy-Askura, Xoxo Cullen, Carol Peluje, Zoey3013, Yuki-Minyooki-chan, ruby90, maru, mimi-chan, gleekgirl, micaa-potter, Diana-96-Aide, Laau Black, Karisan-karisan, Maarialoveyou, Nohemi Cullen, Ruby P. Black, Maria POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!
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