°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 59: Si querías destruirme, felicidades, hiciste un excelente trabajo °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°

Leah POV

A la mierda la batalla, el mundo y todo lo que hay en él. A la mierda todo, menos Jacob y yo.

Olvidándome de todo alcé mi cuerpo el escaso espacio que existía entre él y yo, y atrape en un movimiento decidido sus labios con los míos cerrando los ojos fuertemente. Un sonido gutural de pasión salió de la garganta de Jacob y un gemido de la mía. Era liberador. Después de tanto tiempo, podía besarlo sin restricciones…

Nuestros labios se presionaron con fuerza, Jacob terminó de juntar nuestros cuerpos y me abrazó vigorosamente contra él, yo alargue mis brazos para aferrarme a su cuello estirando todo mi cuerpo y pegándome aun más.

Abrió su boca y penetro la mía con su lengua, estaba caliente y rasposa. Era placentera, recordé esa vez cuando solo pude besar sus labios y me pregunté si su boca tendría el mismo sabor, ahora simplemente lo deje entrar para poder saborearlo y gemí con éxtasis. Mierda me encantó.

Nos besamos despiadadamente, como si ambos necesitáramos del otro, como si hubiésemos estado hambrientos el uno del otro durante demasiado tiempo. Era sobrecogedora la forma en que nos entregábamos en aquel beso. Ambos gemíamos de placer, recorríamos nuestros cuerpos explorando cada lugar accesible con las manos, saboreábamos nuestras lenguas y bocas con energía. Yo no podía parar de hacerlo, las emociones que siempre guardé en mi pecho me extasiaron.

El sabor de Jacob era exquisito, como a menta, fresco, natural como su almizcle. Sus fuertes manos recorrían mi espalda dejando una huella de calor durante su camino, pasaba por mi cintura, bajando pesadamente hasta mis muslos y volviendo a subir provocándome espasmos de placer, mientras yo abordaba todo el ancho de su espalda y brazos, acariciando su cabello húmedo y ancho cuello, deleitándome con la forma de su cuerpo, con lo macizo y magnifico de su cuerpo.

Podía sentir como mis labios se comenzaban a hinchar debido a la fricción y presión. Lo cual lo hacía aun más excitante ya que cada huella que quedara en mi sería una muestra de lo que ahora estaba pasando, una muestra que me llevaría haciendo todo esto mas real. Era como si dos grandes fuerzas de la naturaleza chocaran, había tanta energía que estuvo reprimida en ambos que era un choque titánico entre quien poseía mas al otro para saciar su hambre, era un lucha en la cual ambos ganábamos. Me di cuenta de que si Jacob me lo pidiera yo le daría todo de mí, en ese momento no me importaba que me poseyera entera.

Coló una de sus manos debajo de mi camiseta suavemente, en gran contraste de nuestros labios, haciéndome sentir cosquillas que bajaron hasta la punta de mis pies. No pude evitar que se formara una media sonrisa en mis labios, rompiendo un poco el contacto con los suyos. Jacob me tomó por la cintura enterrando sus dedos en mi piel, acercó mi cadera hacia su cuerpo pegándome a él, fundiéndonos, gemí ante la sensación. Sus labios bajaron por mi cuello enviando corrientes eléctricas hacia mi cerebro logrando desconectarlo. Ahora todo lo que podía hacer era sentirlo. Y mierda santa si esto no se sentía bien. Él volvió a mi boca devorándome al tiempo en que metía, ambas manos por mi camiseta, subió y bajo por el largo de mi espalda haciendo que un gemido saliera desde el fondo de mi pecho. Levanto la tela de mi camiseta y acaricio mi estomago con uno de sus dedos, ambos gemidos en nuestras bocas. Pude sentir como una sonrisa se formaba en su rostro, al parecer estaba disfrutando con causarme aquel placer tan brutal.

Jacob me tomó por las caderas y me levantó del piso, yo instintivamente enrollé mis piernas en su cintura fuertemente, sintiendo claramente su erección, tragué saliva cuando un pensamiento de mi sobre él pasó por mi mente.

Nuestros labios estaban unidos en una danza de gemidos sin aire, me aferre aun más a su cuello y a su cuerpo. Con una de mis manos acaricié un rostro, su frente, el pliegue relajado de sus ojos, su mejilla ardiente, deteniéndome en su fuerte quijada, que se movía al son de nuestro beso. Era dominante, demandante y apasionado, era impresionante la manera en que abría y cerraba su boca dejándome sin aliento, quitándome el aire directamente de mis pulmones.

Tomando un poco el control mi mano se dirigió a su cuello y arqueé mi espalda arrastrándolo hacia mí. Dios, parecía como si nunca fuera a tenerlo lo suficientemente cerca, a pesar de que entre nosotros no había espacio ni si quiera para que estuviese el aire, aun así, no era suficiente. Jacob siguió mi camino perdiendo un poco el equilibrio, sus manos que estaban en mi cintura bajaron posándose en mis caderas y luego recorriendo un tortuoso camino hacia mi trasero. Sentí cuando sus manos me tomaron con fuerza alzando mi cuerpo, lo cual hizo que quedara a más altura que él, nuestras bocas se separaron unos segundos, y un sentimiento de duda creció en mi de repente. Quería ver su expresión con urgencia, quería leer sus ojos y asegurarme de que estaba sintiendo la misma pasión que yo porque, ¿Qué mierda iba a hacer yo si no veía esa chispa que deseaba ver? Estaba segura de que mi rostro expresaba lo estúpidamente genial que me estaba sintiendo, claro, además de la evidente excitación que tenia… ¿y si Jacob solo tenía una expresión aburrida? ¿O solo de excitación? No sé que me haría sentir peor, ver que no lo disfrutaba o solo ver que ahora yo estaba siendo su des estrés pre-batalla.

Al abrir mis ojos me encontré directamente con los de él, y el aire se atoró en la garganta. Había todo lo que quise ver. Estaban fuertes, apasionados, nublados por la lujuria que estábamos viviendo, brillantes y profundos, pero a la vez llenos de ternura, me miraba con ese brillo único, como si yo fuera la criatura más hermosa de este planeta haciendo que mi corazón se acelerara aun mas, y mi sangre fluyera rápidamente por mi torrente haciendo que mi corazón se perforara.

Su rostro se dulcificó, cerró sus ojos y acarició mi nariz con la suya, luego mi boca, terminando en el hueco de mi cuello donde deposito un sencillo beso, pude sentir sus hinchados labios claramente en mi piel. Eran tan cálidos y suaves. Colocó una de sus manos en mi espalda, haciendo que me arqueara, y mi pecho subiera. Jacob bajó dibujando una línea con su nariz lentamente hasta el centro de mi pecho. Subió su mano delicadamente hasta mi nuca y poco a poco fuimos perdiendo altura. Pude sentir cada movimiento de el al recostarme en la gélida nieve, se sentía tan fría en comparación a mi cuerpo caliente y sus cálidas manos, pero era extrañamente relajante. Por un momento de locura, o lucidez según sea mirado, agradecí mi capacidad de no sentir frio.

Moví mis piernas hacia arriba, podía sentir la mezclilla de su prenda en mis muslos, rasposa pero excitante, molesta y capaz de estimularme aun más. Mis piernas se movían de manera desesperada en busca de más estímulos, doblé mis rodillas y las levanté acariciando los costados de su cuerpo, dejándome más expuesta para él. No pensé en que era lo que estaba haciendo, realmente no pensaba en nada en ese momento, al menos en nada que no fuera él. Quería tocarlo, completo, sin vergüenzas, sin inhibiciones, quería desesperadamente olvidarme de todo y darle aquello que me pidió casi con ruego, un momento sin ataduras ni problemas, solo él y yo. Entonces sin detener a mi cuerpo moví una de mis manos y la colé entre nuestros cuerpo.

Aunque esto me condenara de por vida. Aunque después deba pagar con llanto y sangre. Me importaba una mierda. Quería todo de Jacob. Y lo quería ahora.

Mis dedos alcanzaron su objetivo y acariciaron su masculinidad haciéndolo gemir profundo, Jacob escondió su rostro en mi cuello ante tal caricia, su aliento caliente en mi pelo, me hizo estremecer.

- Mierda Leah – dejó escapar en un gemido, mi nombre en sus labios bajo un respiro entrecortado por la excitación fue lo mejor que había escuchado en eternos meses – Oh Dios, vas a matarme – arqueé mi espalda, el hielo de la nieve y el fuego del cuerpo de Jacob se fundían en mí en una oleada de sensaciones.

Jacob relajó su postura colocando parte de su peso sobre uno de sus brazos, pude sentir su cuerpo y calor sobre el mío, quedando cubierta con él como una manta de sensualidad. Me miró fijamente mientras acariciaba mi rostro y desalojaba mis cabellos de mi frente. Con su dedo índice delineó mi rostro, desde mi frente, nariz, rosando mi boca y bajando por mi cuello.

Tomé su rostro con mi mano libre y como si no pudiera detenerme lo acerqué al mío, fundiéndonos nuevamente en un beso profundo, acercándolo aun mas a mi cuerpo y haciéndolo estremecer por la fricción de mi palma contra su hombría. Jacob siguió su malicioso camino, su mano paso de mi rostro a mi cuello para seguir recorriendo el centro de mi pecho y bajando por la parte inferior de unos de mis pechos, coloco su firme mano en mis costillas, apretando levemente.

Continúo bajando hasta mi pantorrilla, donde lo masajeó con suavidad, dejó su mano en el pliegue de la rodilla, flexionó mi pierna y la pegó más aun a su cuerpo. Cambió de lado su peso y separó su boca de la mía pero no así de mi piel, un gruñido de protesta fue rápidamente apagado por un gemido de placer al sentir sus labios nuevamente en mi cuello y bajando lenta y cruelmente hasta el centro de mí pecho. Atoré el aire en mis pulmones cuando su cadera se levantó y embistió la mía. Lo sentí. Todo de él, justo sobre mi centro, volviéndome loca.

Jacob soltó mi pierna y acarició el contorno de mi rostro con la punta de sus dedos, bajo lentamente hasta donde estaba su boca jugueteando con la piel que dejaba descubierta mi camiseta. Recorrió el contorno de la prenda con unos de sus dedos, hasta llegar al tirante de la prenda. Con cuidado la bajó por mi hombro haciendo todo el recorrido con la yema de sus dedos. Su pulgar rozó la parte externa de mi pecho izquierdo, metió su dedo dentro y comenzó a bajar la tela lentamente mientras comenzaba una secuela de besos en dirección hacia mi seno.

Pude sentir como el frio del ambiente escalofriaba mi piel y los besos de Jacob calentaban mi sangre. Con gentileza y una suavidad tan increíble como desesperante acomodó mi pecho en su mano y besó la parte interior haciéndome estremecer, esto se estaba convirtiendo en una dulce tortura de besos y caricias. Agasajó mi pezón con su pulgar en forma circular, su boca se abrió paso y la atrapó con su cálida boca. Su lengua raspaba la punta, sus labios presionaban el contorno suavemente, era tan cálido y húmedo, que pude sentir como mi cuerpo respondía excitado. Solté un gemido. Sin despegar su boca bajo su mano hasta mi otra pierna y con algún movimiento del que no fui consciente se acomodo entre ellas.

Su cadera volvió a embestir contra mi cuerpo incrementando la locura a la cual estaba siendo sometida, lo hizo lento, acariciando mi sexo con el suyo tortuosamente. Como odiaba aquellos pedazos de tela que separaban su dureza de mi. Pero aun así era excitante. Tener una barrera que nos separaba a tan escaso milímetros aumentaba mi éxtasis. Era como tener algo prohibido entre tus manos, y estar a punto de romperlo. Porque eso quería hacer, quería romper esos pantalones y quedarme solo con Jacob, desnudo ante mí, para mí. En mí.

Jacob coló su brazo por debajo de mi espalda arqueándola, dándole más acceso a mi pecho. Cuando fui consciente de mi posición mis piernas se movieron solas y abrazaron más el cuerpo de Jacob. Así podía sentir aun más su dureza contra mí. Jacob arremetió contra mi cuerpo con un gruñido fuerte haciéndome gemir de placer. Volvió a mi boca rápidamente con más furia que antes. Nuestras lenguas bailaban un son rápido y sincronizado. Las caderas de Jacob chocaban con mi cuerpo ya húmedo de placer, era impresionante pensar que aun teníamos la ropa puesta y yo ya estaba casi llegando al clímax. Eso hizo que nacieran una seguidilla de pensamientos candentes de cómo sería si ambos estuviéramos sin ropa, bajo unas sabanas limpias.

Las manos de Jacob recorrían rincones de mi cuerpo que no sabía ni que existían mientras que yo acercaba mas mi cuerpo al de él, recorriendo su firme espalda, sus musculosos brazos, el contorno de sus costillas acomodándome al vaivén de sus caderas. Jacob gruñía de placer cada vez que mis manos acariciaban sus oblicuos y arañaba su espalda.

Colé una de mis manos por sus pantalones, mis dedos sintieron como su trasero se contraía para embestir una vez más hacia mi cuerpo, cuando volvió a hacerlo enterré mis uñas en su piel y empujé aun mas haciendo que el roce fuera mayor.

- Si… – solté en mi jadeo. Y él volvió a repetirlo.

Jacob gimió y se estremeció fuertemente, supe que estaba igual o más excitado que yo. Podía sentir su dureza ardiendo a través de la tela. Yo sentía mi cuerpo arder de pasión y mi centro palpitar fuertemente con una mezcla de éxtasis y protesta por no tener algo más que solo roces. Él aceleró el ritmo de sus caderas haciendo que mi conciencia se fuera a pasear a otro país, dejándome llena de placer. La fricción, la rudeza y lo prohibido se juntaban en nuestros cuerpos que estaban a punto de explotar.

Con los dientes bajó mas mi camiseta dejando mi otro pecho sin cubrir, pero no duró mucho ya que su boca la envolvió con rapidez. Tomó mi otro pecho descubierto y lo masajeó causándome un quejido de placer. Tuvimos que separar nuestras bocas y con ello ganamos un contacto visual casi armónico, los ojos de Jacob estaban nublados de placer, su boca entre abierta emitía roncos gemidos e invitaba a seguir besándolo, y sabía que ya no aguantaba más la presión de sus pantalones. En sus ojos pude leer la espera de una aprobación de mi parte. Una aprobación para poder llegar al clímax junto conmigo. Acaricié su rostro y medio sonreí, no pude hacer más ya que mi cuerpo también estaba convulsionando de placer y estaba segura que estaba comenzando a nacer en mí un orgasmo.

Me maldije por no ser capaz de tomar la iniciativa y sacar nuestros pantalones. Hubiese dado mi hígado y riñones por estar desnuda con él. Y terminar con él dentro de mí. ¿Desde cuándo lo quiero? No tengo idea, y personalmente no me interesa.

Colocó una de sus manos en mi cadera y embistió mi cuerpo aun más rudo que antes, posesivo y fuerte. Jacob gimió de placer, levantó un poco el tronco logrando que el roce fuera mayor. Los músculos de mi abdomen comenzaron a contraerse ante la explosión que se acercaba a mi cuerpo. Dejé que mis ojos vagaran por un Jacob a punto de tener un orgasmo. Y entonces se me pasó por la mente. Por lo que yo sabía… Jacob nunca había estado con ninguna mujer. Alcancé el clímax con ese pensamiento en mi cabeza.

Fui su primera mujer. Su primera.

Un gruñido gutural salió de su garganta, un grito que liberaba todo lo que tenia dentro, era casi un grito de alivio, sus ojos se nublaron sin perder el contacto con los míos. Ambos gemimos con su última arremetida contra mis caderas. Cerré mis ojos para poder sentir todo lo liberador que había sido aquel acto sexual. ¿A quién le importaba si había sido con ropa? No pudo ser más excitante, no pudo ser más perfecto para mí. Y aunque no entendí el pensamiento que le siguió a todo esto, supe que todo había sido así de perfecto debido a que fue con Jacob.

Todas mis terminaciones nerviosas se encontraban sensibles al tacto, podía sentir como la poca nieve que había en el suelo se había derretido y se colaba deliciosamente por mi ropa, una mezcla de agua nieve y sudor. Una mezcla extraña, y que en cualquier otra ocasión me habría parecido sucia… pero ahora, al recordar los motivos de esta… dios, lo repetiría siempre.

Nuestras respiraciones eran entrecortadas y excitadas aun. Eran un hermoso sonido a mis odios. Jacob besó mi cuello y tomó mi cuerpo entre sus brazos, se giró y lo puso sobre si. Acomodé mi camiseta discretamente.

Luego de un par de segundos calmando nuestras respiraciones, mi maldito cerebro comenzó a trabajar y todo lo que había pasado comenzó a ser analizado por mi lado racional y cuerdo. Mi estomago comenzó a retorcerse. ¿Qué había sido todo esto? ¿Qué rayos significaba? ¿La leyenda se había cumplido? Imposible, porque yo… yo no estoy enamorada de…. No lo estoy. Mi cabeza se dedicaba a repasar lo que había pasado intentando encontrarle un maldito sentido, Pero por más que quería aclara mi mente no podía, ya que el pulgar de Jacob acariciando mi espalda, era una constante distracción. ¡Mierda! ¿Qué haré ahora? ¿Simplemente nos levantamos y vamos a la batalla? ¿Luego de todo esto? ¿Le digo algo? ¿Y qué le digo? ¡Maldición! Esto había sido algo que simplemente no me lo habría esperado jamás, estar entre los brazos de Jacob, haber compartido un momento tan intimo, tan increíble que se sintió como una extraña liberación, algo en mi pecho anunciaba el nacimiento de un sentimiento hacia él, el cual no podía existir, porque sea como sea, yo ya había trazado mi futuro, hoy moría y esto lo echaba todo a perder, arruinaba mis malditos planes haciendo que quisiese que esto se repitiera a futuro, siempre, en mi cama, en la de él… dios… una imagen de nosotros entre las sabanas, o simplemente tomándonos las manos me llenó la cabeza provocándome una punzada en mi pecho que casi me destruyó. Las dudas comenzaron a hacer que me doliera la cabeza y toda la pequeña paz que había experimentado se fuera por el traste.

Pude sentir como Jacob suspiro cansinamente. Pero había algo más en ese suspiro. Una luz de temor se encendió en mi mente.

- Detente – dijo presionando su brazo más a mis hombros.

- ¿Qué cosa?

- Ya sabes que, solo detente Leah deja de pensar y disfruta el momento – su voz era profunda y sensual, las ganas de volverá sentirlo en mis labios salió a flote.

- No lo hago – mentí, porque en mi cabeza había una avalancha de preguntas sin respuestas.

- Estás tensa y tu respiración se aceleró por alguna razón.

- No – estúpido observador.

- Si lo haces, te conozco, y lo único que se me ocurre es que ahora te estás cuestionando todo, intentando encontrarle alguna razón a las cosas, una causa y todo eso. Deja de hacerlo, todo irá bien, te lo prometo – cerré mis ojos frustrada, Jacob no tenía ni la más remota idea de lo que yo planeaba para este día y como todo lo que él hacía, incluso el simple hecho de respirar, arruinaba todo. Quise creerle pero no pude. Me acomodé en su pecho y lo miré, Jacob estaba tranquilo, con los ojos cerrados, su rostro era más serio de lo que pensé que sería en estos momentos. Pensé que quizás tendría una estúpida sonrisa de victoria en su rostro pero no era así, una fina línea surcaba su frente. Estaba preocupado por algo, su brazo libre estaba bajo su cabeza, dándole altura, podía ver claramente su bíceps contraído, tuve que morderme el labio para no echármele encima ¿se habrá arrepentido? No lo creo, dijo que todo estaría bien. Él no sería capaz de engañarme de esta manera, de usarme así. No sería capaz.

Lo conocía lo suficiente como para confiar en el sobre esto, Jacob no era del tipo de hombres que te busca y que luego te lanza en cara que es un macho solo porque te tuvo un momento. No, él era inmensamente mejor que eso. Además todo esto había sido demasiado sincero, demasiado hondo, nadie podría tratar a otra persona como lo hizo el conmigo si no sintiera algo por ella. ¿El sentirá algo por mí? Dijo que tenía algo que decirme, que finalmente no me dijo ¿será eso? ¿Será que iba a decirme que sentía algo por mí? ¡Mierda! esto era demasiado confuso y vergonzoso, después de esto no sabía cómo actuar ni que decir, sobre todo porque en mi todo era malditamente confuso, porque… si él me decía algo así… yo no tendría el valor para morir esta tarde. Ya no.

Jacob abrió lentamente los ojos, podía ver la negra profundidad de ellos, tenía un brillo diferente, una confianza que no había visto antes pero había algo mas, una mueca se puso en sus labios al mirarme y supe que algo no iba bien, rayos algo no iba bien. Me sonrió levemente.

- Ven aquí – Jacob me tomó entre sus brazos y me acomodó en su pecho, de alguna forma él se había sentado y me tenía envuelta entre sus brazos y piernas. ¿Cómo rayos había llegado a esta posición? – Esto se siente tan bien – dijo en un susurro - deja de pensar y simplemente siente Leah, deja de cuestionártelo todo, por favor.

Estuvimos en esa posición hasta que sentí como mis rodillas y piernas se dormían, estaba un poco incómoda pero aun así no me quería mover de sus brazos. El silencio era cómodo pero aun así algo dentro de mí me decía que algo no iba bien. Los ojos de Jacob me habían revelado eso. Me sentía como la calma antes de la tormenta.

- Tengo algo que pedirte – esto no se oía bien, pero le daría una oportunidad.

- Dime – lo brazos de Jacob se hicieron más apretados a mi alrededor.

- No pelees hoy, no vayas a la batalla – la voz de Jacob se escuchó preocupada y suplicante, pero se sintió diferente, fue como una cuchillada en la espalda, fría, filosa y traicionera. Obviamente él no tenía idea de que no era lo que yo habría querido, o pensado… como sea. No era lo que creí que diría. Al contrario. Sentí como mi cabezas me daba vueltas. Intenté calmarme un poco y no explotar como siempre lo hago.

- Claro – respondí levantando mi cabeza – me quedaré en casa preparándote la cena y lavándote la ropa – la ironía salió de mi boca sin pensarlo. Jacob frunció el ceño.

- Te estoy hablando en serio Leah, te pido, por favor, que no vayas – me atraganté. No podía pedirme algo así.

- Metete tu petición por donde caiga Jacob, no hay manera de que me quede en la reserva durante la batalla,

- Entonces quédate en Seattle, en la playa, en Forks, donde sea mientras estés lejos y fuera de todo esto.

- ¡Acaso te volviste loco! – Traté de levantarme, pero no me dejaba, me removí con más fuerza intentando con demasiada dificultad salir de su calor que me confundía y asfixiaba - ¡Suéltame!

- Cálmate Leah, solo escúchame…

- ¡Suéltame y dímelo a la cara maldito cobarde!

- Por amor al cielo, solo deja de ser tan jodidamente terca y hazme caso.

- Olvídalo, soy una terca, pero una que irá a la batalla – nos habíamos quedado quietos, él aun tenía sus brazos a mi alrededor negándose a soltarme. Lo miré feo – no me vas a sacar de esto – Jacob gruño.

- Mierda, pensé que sería más fácil hablar contigo civilizadamente después de lo que pasó para que me hicieras caso, pero ¡obvio que contigo no se puede! – dejé de respirar. En ese mismo momento toda la maldita realidad cayó sobre mi cabeza partiendo mi estabilidad en dos. "Después de lo que pasó"… esa frase retumbo en mi cerebro quebrando cada parte de mi. Dios…

- Mierda… mierda – susurré aguantando un gemido. Sentí ese ahogo característico anterior al llanto y mi ira aumento. No. no iba a llorar - ¡Soy una estúpida! – grité logrando que la ira y vergüenza que sentía en ese momento comenzara a salir de mi pecho. Me costaba respirar.

- ¿Qué? ¿Por qué dices eso? – negué con mi cabeza aun sin creerlo. Dios. ¿Cómo tan imbécil? No podía creer que en algún momento pensé que todo tenía algún significado profundo para él.

- Mierda, era solo para ablandarme, solo para que dijera que si sin reproches – murmuré en voz baja sintiéndome una puta cualquiera.

- No, Leah por favor no pienses todo mal, no lo hagas – su voz de suplica me enfureció aun mas – no me hagas esto – Jacob me abrazó aun más fuerte y me besó en el cabello. Me removí. No quería que me tocara.

- ¡Suéltame maldito perro! – aflojó sus brazos y brinqué más que rápido fuera de ellos, pude sentir como mi piel se helaba inmediatamente al no sentirlo junto a mí – soy una maldita imbécil, como pude caer en tu trampa, como tan idiota – murmuré para mi, intentando castigarme por todo lo que dejé que pasara, levanté la vista y me dolió aun mas verlo, con rabia lo apunté - eres un perro mentiroso, arrogante mal nacido…

- No Leah por favor, no me mal interpretes, cálmate – lo miré directamente a los ojos, en ellos había un dolor enorme, era como si realmente estuviera sufriendo, pero no caería de nuevo en su trampa, ya no podía saber si lo que él expresaba era lo que realmente sentía – necesito que estés con vida, necesito que no te pase nada, no podré pelear sabiendo que estás ahí junto a mí, al filo de que algo malo te pase. Simplemente no podría pelear. Leah te lo suplico, no vayas a la batalla hoy – Jacob avanzó hacia mí como si quisiera abrazarme. Di un enorme paso hacia atrás, los ojos de Jacob se llenaron de tristeza ante mi rechazo, podía leerlo claramente, pero no podía creer lo que estaba escuchando ¡¿que no pelee? Si por esa maldita pelea volví, por aquella batalla deje todo en San Diego y le dije adiós a la única oportunidad de poder vivir una vida relativamente normal.

- Vete a la mierda si piensas que no iré a esa maldita pelea.

- Diablos Leah – gruñó, sus manos comenzaron a temblar – no será el fin del mundo si no vas…

- ¡Deje todo por esa batalla! ¡Una vida tranquila en otro lugar, amigos que no me miraban con burla y me escuchaban! ¡Una persona con quien pude haber sido feliz! – en un movimiento que no vi, Jacob estuvo frente a mí y tomó mis brazos. Sus ojos llameaban.

- Que me lleve el puto demonio si tú te quedabas con él – bramó – no lo voy a permitir, así como tampoco dejaré que vayas a pelear.

- Puedes sentarte a esperar Jacob porque yo lo haré igual – abrió su boca con intenciones de decir algo, pero la cerró casi al instante. Pasó un segundo antes de que volviera a hablar.

- Dios, las cosas siempre terminan mal contigo.

- Me usaste – le recriminé - me usaste Jacob, como nadie lo ha hecho, yo… yo… - tomé mi cabeza entre mis manos sin poder creerme todo – te defendía en mi propia cabeza cuando quise alejarme de ti, pensé que eras mejor que todos los malditos que caminan sobre la tierra… y no resultaste ser mejor que un perro asqueroso… y esto no te lo voy a perdonar jamás, me oyes, jamás – aclaré mi garganta antes de volver a hablar, se estaba escuchando mas rota de lo que yo quería - No tenias para que seducirme si no querías que fuera a la batalla de hoy.

- No Leah eso no es así, yo… tú querías esto tanto como yo, si no, no te hubieses dejado seducir – la verdad de sus palabras hizo que mi estómago se revolviera ¿yo quería ese tipo de acercamiento con él? no podía engañarme, yo lo quería desde hace tiempo, y hoy tomé lo que me ofrecían. Pero Jacob no tenia porque saber eso, debo decir que no. ¡Porque no lo negaba! ¡Porque mierda no lo negaba! -…Leah por favor escúchame, escucha lo que te digo, necesito que estés segura, te necesito para poder volver, te necesito, eres mi razón de vida, por favor no vayas – la voz de Jacob estaba llena de temor y suplica. Mi corazón se achico a la mitad al ver el sufrimiento en el rostro de él. "eres mi razón de vida" eso se escuchó tan bien… pero… ¿Cómo saber si lo dice de verdad? ¿Cómo saber si no descubrió que eso era lo que yo quería escuchar y ahora solo lo dice para aplacarme? Simplemente no podía créelo. Pero se oía tan sincero, nuevamente me estaba confundiendo con sus palabras y expresiones.

- No te creo absolutamente nada – dije sin emoción - Jacob, yo no me perderé esta batalla aunque tenga que pasar por sobre tu cadáver.

- ¿Ni aunque te dijera que sin ti no saldré vivo de allí? Leah te necesito fuera.

- Yo no soy un maldito salvavidas, deja de tratarme como tal.

- Ya lo sé, Leah, por favor, te lo pido, no pelees.

- Soy la mejor de toda esa tropa de lobos descabezados, soy tan fuerte como ellos, soy la más rápida…

- Y también la que mas tarda en sanar…

- ¿Y eso que mierda tiene que ver?

- Que no puedo dejar que nada te pase, no me lo perdonaría, no estoy dispuesto a correr ese riesgo.

- ¿Qué no estás dispuesto? ¿Pero qué mierda te crees? Es mi maldita vida.

- También es la mía.

- Nosotros no tenemos nada que ver.

- ¿Y qué crees que significo lo que vivimos hace unos instantes?

- Absolutamente nada, solo es una artimaña tuya para hacerme creer que sientes algo por mi solo para que no pelee por la estúpida razón de que sano más lento.

- No fue una artimaña…

- ¡Deja de mentirme! – Le grité ya harta de la situación – no tener una coagulación como la de ustedes no es una razón para quedarme, así que cierra la mandita boca y déjame tranquila.

- No es solo por eso.

- Entonces ¿por qué? – Jacob dudo por un momento – dame un maldito motivo de peso para quedarme, solo uno Jacob.

- Yo… yo te…. – gruñó con fuerza y se pasó las manos por el cabello de manera desesperada – así no es como quiero que pasen las cosas – dijo como si fuera para sí mismo.

- ¿Tú qué? – se quedó en silencio.

- Hay razones, pero no así… no peleando… no quiero que sea bajo una pelea y usado como una escusa.

- Bien, entonces no hay razones, piérdete, me voy a pelear.

- Leah por última vez, y por las buenas, no pelees en la batalla.

- ¡Maldición! Jacob yo tenía un plan, una meta, lo estas echando todo a perder.

- ¿Un plan?

- ¡Sí! Yo… tengo que ir a pelear, ya no aguanto más – dije con un quejido, todo me estaba golpeando simultáneamente. Lo que me ocurrió con Jacob, el estrés de mis últimas horas, la desesperación de que mi plan para acabar con todo de una maldita vez se estaba yendo a la mierda solo porque un estúpido adolescente me besó y… gemí de impotencia. No, debo morir, sobre todo ahora, no puedo mirar a la cara a Jacob sin recordar lo que ocurrió, sabiendo que todo significo nada para él, sintiéndome lo más bajo del planeta y rota… no, no rota… destruida por dentro.- debo ir… terminar con todo – susurré tomando mi pecho. Mierda, estaba comenzando a doler y era algo mas lo que me molestaba en todo esto. Era demasiado dolor para ser solo el hecho de que ya no iría a pelear. el entendimiento llegó a los ojos de Jacob demasiado rápido, había dicho demasiado o el estaba más perceptivo que nunca.

- ¿No me digas que tu….? – no pudo terminar la pregunta, yo solo lo miré desafiante, o al menos lo más digna que pude – mierda, no puedes estar hablando en serio.

- No tienes idea de lo que estoy hablando – dije, en un vano intento de que no confirmara lo que ya sospechaba.

- Si lo tengo… maldita seas si en verdad planeabas eso, ahora menos que nunca iras a esa batalla Leah ¡estás loca!

- No, no lo estoy,

- ¿Cómo mierda quieres que llame a alguien que quiere… quiere…matarse? – Gruño - ¿desde cuándo eres una loca suicida?

- Desde que me di cuenta que nada vale la pena lo suficiente como para seguir intentándolo – dije, si ya lo sabía, no había motivos para negarlo - simplemente no tengo ninguna razón para volver de ella.

- ¿¡Que no tienes ni una razón! Estamos los que te amamos maldición, Seth, tu madre… yo…

- Tu no me amas Jacob, tu solo estas encaprichado con la idea de la leyenda.

- Eso no es así.

- Entonces dímelo a la cara, dime que me amas y que no puedes vivir sin mi – lo desafié. Jacob se me quedó mirando fijo, en sus ojos había toda clase de emociones, su rostro era de piedra, y su musculatura tensa. No podía descifrar lo que pasaba por su cabeza en estos momentos. "Solo dímelo, por favor, dame una razón para seguir" pensé aun mirándolo.

- Lo siento Leah – dijo finalmente de unos segundos, solté la respiración que estaba conteniendo y me hundí. Lo sabía, él no me ama, él no siente ni una maldita cosa por mí, por un momento pensé que su respuesta seria otra, la ilusión que se había formado en mi pecho se diluyó tan rápido como un hielo al fuego ¿porque me sentía tan desdichada al no escuchar de su boca una palabra de preocupación sincera por mi? ¿Por qué puse en él cualquier esperanza de querer seguir viviendo? Soy una imbécil - esto no debería terminar así, no debería ser así.

- ¿De qué rayos te lamentas? Esto es todo tú culpa.

- Tienes razón, no debí… no debimos… lo siento Leah, pero lo hecho, hecho esta, créeme cuando te digo que en mi cabeza las cosas pasaban de forma mucho más distinta, pero no me arrepiento – su voz era fuerte y rotunda – lo que pasó fue… único, no puedo hacer nada para que me creas, al menos no ahora. Pero tendré tiempo para convencerte, no tengo idea de cómo lo haré, pero lo haré… ahora lo único que tengo claro es que tu no iras a esa batalla.

- Si iré.

- No, no lo harás.

- Intenta detenerme y tendrás que pelear sin piernas.

- No lo harás – dijo suspirando cansado, irguió su cuerpo dándome su mayor altura – Leah Clearwater - su voz tomó un tono que solo había usado conmigo una vez, una maldita vez – soy tu alfa y te estoy dando una orden, no pelearas hoy en la batalla y te mantendrás a 2 kilómetros del perímetro de la misma – pude sentir como el poder del alfa se instalaba en mi cuerpo, petrificándome en mi lugar.

- ¡¿QUE? No, maldita sea, no dijiste eso.

- Es una orden y sabes muy bien que no puedes desobedecerla. Debes que cumplirla.

- Tu… tu…- mi voz comenzó a aumentar su tono a medida que procesaba lo que había hecho - ¡Te odio maldito perro! ¡No puedes usar tu maldita voz de alfa en estos momentos!

- Si puedo, prefiero que me odies por el resto de nuestras vidas, a saber que estás en peligro. Tendré tiempo después para conseguir tu perdón, Leah realmente lo siento pero es una orden.

- Eres un imbécil, no me puedes hacer esto, Jacob ¡no puedes! – sentí como lagrimas de rabia se formaban en mis ojos ¡no podía hacerme esto no ahora que necesitaba desaparecer! Apreté mis puños.

- Si puedo y ya lo hice, lo siento. Te necesito con vida. Yo cuidaré de Seth.

- ¡No me pidas disculpas! Nunca, nunca te voy a perdonar esto grandísimo imbécil – le grité, la distancia entre nosotros en algún momento se había agrandado, quise acercarme para golpearlo, pero solo alcance a dar tres pasos antes de detenerme. Intente seguir avanzando pero no pude hacerlo, fue como… si algo me lo impidiera. Vi a Jacob retroceder dos pasos más antes de seguir.

- Dos kilómetros Leah.

- ¿Por qué diablos haces todo esto? – pregunté en un susurro, no entendí lo que estaba pasando, primero me ruega porque me quede a pelear, cambia conmigo, me seduce y luego me ordena a que no pelee, esto era realmente confuso. Jacob clavó sus ojos directamente en los míos.

- Se que no lo entiendes y sé que me odias ahora… pero… después de la batalla me ganaré tu perdón, eso lo juro.

- Lo único que ganarás después de la batalla pedazo de imbécil será mi eterno desprecio, no me volverás a ver bastardo arrogante, maldito bipolar.

- Te buscaré, no importa dónde te escondas, se que te encontrare, Leah, en esto momentos lo único que me preocupa eres tú, porque te necesito para volver, necesito que después de todo esto hablemos de cosas importantes, quiero que sepas lo que ocurre, que yo… - Jacob dejó de hablar cuando unos copos de nieve comenzaron a caer – es hora… me voy. Cuando vuelva te lo explicaré todo y podrás matarme si quieres. Mantente con vida… y lo siento – fue lo último que dijo antes de darse vuelta rápidamente y salir corriendo en dirección al claro. Intenté seguirlo con desesperación, pero cada vez que daba un paso algo me detenía y me hacia retroceder. En un momento mi cuerpo no fue capaz de moverse de su lugar, me sentía enjaulada, engrillada, la orden había sido precisa, 2 kilómetros a la redonda, por lo que ni siquiera había podido seguirlo.

Lágrimas de decepción y vergüenza comenzaron a bajar por mi rostro, mis puños aun apretados se hicieron mas fuertes, mis uñas se clavaron en mis palmas y comenzaron a sangrar. Sentí como mi corazón se encogía y caí al suelo, como todo mi orgullo, mi templanza se iba a la basura y desaparecían al tiempo en que su cuerpo se perdía en la negrura del bosque. Un nudo en mi garganta comenzó a sofocarme y la desesperación aumentó en mi pecho. Tomé aire en un intento de respirar, pero todo lo que hice fue lanzar un grito.

- ¡Maldito Jacob! ¡Mil veces maldito! – grité al cielo.

Y finalmente mis piernas cedieron haciéndome caer al piso, me quede ahí, sentada en la nieve, llorando de impotencia, sintiendo como mi pecho era destruido sin posibilidades de armarse nuevamente, sin opciones de que volviera. Mis lágrimas no dejaban de caer al piso y una pequeña voz en mi cabeza me advirtió que esta sería una larga y dolorosa espera.


(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: vivo en Chile, específicamente en Santiago, quien quiera mi dirección para venir a torturarme con lentitud usando una cuchara para bebé… pídamelo… yo en su lugar me habría matado agonizantemente. No daré escusas de mi tardanza (porque fue mía, libero a AGNES de toda culpa)en la edición de este capitulo. Solo… disculpa a todas.

Sobre la trama. Bien… les dimos mas que un simple beso, Jacob casi se declara (sabrán el porque no lo hizo en el capitulo siguiente)y Leah ya se dio cuenta de que algo importante le pasa con su alfa… pero como siempre las cosas terminan mal entre esos dos... y ahora ella lo odia y el se va a pelear… ¿alguna idea de lo que va a pasar? ¿Qué va a hacer Leah? ¿Cómo será la batalla? Hagan sus apuestas!

Gracias por todos los comentarios del capi anterior, se les quiere montones y nos estamos leyendo. Besos!

(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: ahhhhhhhhhhhhh q emocion actualizar depe de tanto tiempo, bueno ahora nose cuando volvemos poq le toka a lirit escribir y a mi editar jajaja XD asi q armense de paciensiaaaaaaa ademas pueden releer este maravilloso cap en la espera!

que les parecio? kieren mas? esos dos siempre terminan mal T.T casi llore con el cap jaja eso que lo escribi yo, pero lirt lo edito fantastiko! me gusta este jacob con los pantalones bien puestos o sin ellos? xD jajajjaja bueno espero rewis y comentarios varios en el FACE un abrazo a todas!

que pasara en la batalla? comienzan las apuestas de kienes mueren y kienes no xD q pasara con leah en el boske? xD uhhh bueno eso xD ya keda poko para el AL FIN xD nos extrañaran? bueno nos vemos en face! dejen muchos rewissssssssssssssss


AHORA TENEMOS FACEBUKKKKKKKKKKKKKKKK

http:/www . facebook . com/home . php?#!/profile . php?id=100001135082510

Busquen nos asi veran nuestros estados mentales y demases!


Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94, Sprite Moony, drake dark, Pao Redwolf Black, Caperuzzita de Black, Chilli Black, Allison Marie Malfoy-Black, Jo Harv.,maria-fan, momojons, Arya Delacour, Jahzeel, Seleniita Black de Malfoy, MiaRiddley, BeHappyWithLove, crazypaige1306, kerVEROs, misteriO58, Carter86, ReshaAngel, sarlia, pazlux, claa black 1981, Oraculo, Ely Uchiha, saskeyo, Haeleen Black Clearwater, Neko-Tiara, CHELABLACK, zulema hale black, Laurita2206, monica . leah, meli black clearwater, thalilohe, Blackie-Noir, leahwerewolve, jasw494, charlie jeani, klarablack1981, mukax, She-Wolf Heiress, blue-uchiha, JustBlackwaterClan, Morenita Black Clearwater, rosa, Cris Cullen Swan, KaRii paxEcOu, Nafrayu, sarydark, nonaloka, Sophie93, Hime-Aiko, , bellalize, thalilohe, Caroliina, alice-rose1991, Aide96, Nenita Malfoy, Alisaness Cullen, Sammy-Askura, Xoxo Cullen, Carol Peluje, Zoey3013, Yuki-Minyooki-chan, ruby90, maru, mimi-chan, gleekgirl, micaa-potter, Diana-96-Aide, Laau Black, Karisan-karisan, Maarialoveyou, Nohemi Cullen, Ruby P. Black, Maria POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!

si hay alguien que nos lee pero no esta en la lista pues diganlo si quieren aparecer! Y si alguien esta repetido tb!

Seguiremos respondiendo los rewis a todas y cada una de ustedes! besos!

PUEDEN DEJAR REWIS AUNQUE NO ESTEN REGISTRADAS EN EL FANFICTION ASI QUE NO HAY ESCUSA PARA NO HACERLO!