Segunda nota: Intenciones matutinas

A veces, sólo a veces, Lovino se levantaba de su cama con intenciones de ser agradable y de sonreírle al mundo. Luego, iba a la cocina, hervía el agua, preparaba su desayuno, tomaba su café, se quemaba la lengua y recordaba que todo era una mierda.


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Las cosas no siempre salen como lo planeado.