°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 61: No escuchan °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°

Edward POV

Las cosas estaban yendo por un camino empedrado que solo nos daba complicación tras complicación. Entre más tiempo pasaba leyendo las mentes de Aro y Cayo mas se confirmaban sus intenciones. No importa que cual sea el veredicto con respecto a mi hija, ellos atacarían de igual forma. Al ver el aquelarre que habíamos reunido, lo primero que pensaron fue que habíamos armado un ejército para combatirlos y defender a la niña inmortal. Pero Marcos, quien tenía su mano sobre la de Aro, planteó la posibilidad de que fuesen testigos al igual que ellos habían traído los suyos, aunque en su caso fueron un poco a la fuerza, solo por mostrar su poderío y porque a Aro le encantaba ser el centro de atención. Eso a Cayo le importó poco, venia a la lucha. Y nosotros perderíamos de manera inevitable.

Carlisle comenzó a acercarse a Aro mientras en su cabeza elegía las mejores palabras para comenzar la conversación. Aro no tenía nada en mente. Cayo por su parte planeaba la mejor forma de atacar, miraba a cada uno de los vampiros amigos deduciendo quien sería el blanco clave que haría que nos encontráramos en desventaja, yo, Eleazar, Tanya, incluso Carlisle estaba en esa categoría. Marcos solo se limitaba leer los vínculos buscando un punto débil, pero sin esforzarse en ello. Desvié mi atención a Aro cuando fijó su vista en los rumanos. Su presencia lo irritó, pero nada en su semblante demostraba tal hecho. La conversación iba a ser iniciada, pero entonces todo el mundo se congeló en sus puestos, viéndose más rígidos y tensos que antes, sus ojos se agrandaron de manera casi imperceptible.

El crepitar de un gran corazón entró en la periferia, no tuve que voltearme para saber quién era, escuché su pensamiento mientras caminaba entre nuestros aliados "esos malditos no le harán daño al doctor". Tuve ganas de sonreírle al lobo. Jacob. Es un chucho desesperante, pero uno que siempre está allí cuando es requerido, y tanto mi esposa como hija lo adoran, una razón valiosa que me hace soportarlo en mi hogar día tras día.

Cuando estuvo a mi lado le agradecí recibiendo una respuesta muy del tipo Jacob.

La mente de Aro, al ver a nuestro amigo, se volvió a pensamientos entre curiosos y codiciosos. "hijo de la luna" pensó mirando a Jacob, a pesar de que ya lo había visto por medio de los pensamientos de Saliel, el vampiro que vino a Forks cuando Sam y Emily se casaron, le asombraba hacerlo en persona, encontró que el lobo era más imponente y más grande de lo que había visto antes, y probablemente lo era, al aparecer ellos jamás dejan de crecer. No pensó en que hubiese más de uno, ya que lo estaba confundiendo con otros seres más antiguos casi en extinción, los verdaderos hijos de la luna. Fue por ese motivo que se confió con el hecho de que un lobo de dos metros no sería una ventaja para nosotros en la batalla, podrían paralizarlo, llevarlo a Volterra y volverlo un lindo perrito guardián.

Carlisle volvió a caminar hacia Aro con una sonrisa tensa de bienvenida "ingenuo Carlisle que cree será escuchado" me tensé ante su pensamiento. Y confirmé que ellos no escucharían nada de lo que le diríamos. Solté ese pensamiento en voz baja haciendo que Bella y Jacob se tensaran a mi lado. Este último soltó un gruñido gutural desde el fondo de su pecho, el cual fue escuchado por los demás. La periferia se llenó del sonido de corazones latiendo y mentes listas para pelear.

"maravilloso" pensó Aro con ojos asombrados y llenos de admiración. Cayo por su parte comenzó a ser inundado de ira. La batalla que mantuvo con los licántropos durante siglos anteriores vino a su mente, gasto tiempo, hombres y energía por llevar a esa especie casi a la extinción, no pudo creer que nada de eso hubiese servido, ya que una manada gigante estaba escondida en un pueblo perdido de en el mapa.

Todo se mantuvo en silencio. Los pensamientos de los extranjeros pasaban con suma velocidad llenando el ambiente de un molesto zumbido, pero concentré mi mente en las tres voces más importantes, Aro que comenzaba a tener estúpidas fantasías, Cayo que se llenó de ira al ver que teníamos como aliados a hombres lobos, y Marco… Marco no tenía nada en mente, su pensamiento vagaba sin concentrarse en nada especial, copos de nieve, árboles y un absoluto aburrimiento crónico. Era como si no estuviese allí.

Carlisle pareció reaccionar y terminó de acercarse.

- Haya paz amigos míos – dijo mi padre mirando a los ojos no solo a Aro a quien tenía al frente, sino que también a sus dos hermanos, la mente de Aro rio con ironía.

- Palabras sabias que contradicen el ejército que montaste para matarme en conjunto con la gente que quiero – Carlisle ofreció su mano con una leve sonrisa.

- Tócame y verás que todo lo que estás pensando es un error, no hay tal ejército como tampoco hay reglas quebrantadas aquí – Aro hizo ademán de acceder, pero Cayo habló antes.

- El niño está frente a nuestros ojos, no somos tontos, armaron un batallón para proteger a un inmortal prohibido.

- Son testigos Cayo, ustedes tienen, nosotros también – Carlisle señaló a la horda que se encontraba un poco mas separado de la guardia real.

- ¡Mentiras! Están para proteger a ese monstruo – gruñí al ver como apuntaba a mi hija, sentí la mano de mi esposa tocar mi brazo y un gruñido escapar de su garganta – nuestro informante fue claro, tú viste sus pensamientos – Aro ni siquiera miró a su hermano cuando se dirigió hacia él.

- Sí – susurró asintiendo con la cabeza – Saliel la vio antes de que uno de sus acompañantes peludos lo atacara, él - apuntó hacia Jacob – según sus pensamientos – el guardia real se asomó entre las filas, sonrió con sorna.

- No nos pueden engañar – gruñó Cayo – y todos deberían morir por el sacrilegio que están defendiendo.

- Tranquilo hermano – susurró Aro – Saliel – al pronunciar el nombre del vampiro este salió de la filas de la guardia y se aproximó a su amo agachándose frente a este – dame tu mano querido – sin levantar la cabeza él hizo lo que le ordenó, Aro la tomó entre las suyas y cerró los ojos – si… curioso, en su memoria la niña es más pequeña de lo que podemos ver ahora… como si hubiese crecido.

- Es lo que te intentamos decir – dijo Carlisle con alivio. Pero yo no bajé la guardia, Cayo comenzó a pensar cualquier motivo por el cual provocar finalmente alguna pelea, intenté investigar en su mente el porqué de su odio hacia nosotros, porque sus ansias de batalla, pero mis esfuerzos fueron infructuosos.

- Deja que me lo diga tu talentoso hijo, quien es, según mis informantes, el gestor de la niña, junto con su adorada Isabella – gruñí, no iba a permitir que se acercara a mi familia, la mano de Bella en mi brazo aumentó su presión, giré mi cabeza y sonreí en un intento de tranquilizarla, ella negó sin despegar sus ojos de los míos, admiré por un segundo el color dorado que finalmente habían adquirido, los iris de la razón de mi vida me hacían perder la cabeza. Guiñé uno de mis ojos rogándole que me dejase avanzar, y como siempre nuestra comunicación gestual fue implacable, ya que ella con lentitud soltó mi brazo.

Comencé mi caminata a velocidad normal hacia la guardia, pero la voz de Aro me detuvo en el momento.

- Por favor querido Edward, acércate con tu compañera y la niña - detuve mi marcha y gruñí – no te ofendas ni nos temas querido, nada le pasara a tu adorable esposa, sería un total desperdicio.

- Tendrás que conformarte con mi presencia – dije con voz calma, pero él sonrió.

- Ahórranos tiempo y haz las presentaciones formales querido – respondió dejando implícito el hecho de que no teníamos más opciones que esa, sopesé mis elecciones, Aro realmente tenia curiosidad por Bella en versión inmortal y por la niña en sus brazos, pero tras eso ocultaba una intención, si la historia no era verdadera tenían a la niña más cerca para poder destruirla. Y si no las llevaba… tomarían eso inmediatamente como desacato y atacarían.

- Bien entonces, encontrémonos a medio camino – Aro sonrió aceptando la propuesta, Renata gimoteó ansiosa tomando con más fuerza su capa.

- Tranquila amor mío, no nos harán nada – la vampiro lo miró con ojos de miedo – Edward, tal vez podríamos ir con algún acompañante si te parece bien – asentí – Félix, Dimitri - llamó y estos en menos de un segundo ya estaban a su lado.

- Bella, amor – llamé girándome – ven a presentar a nuestra hija… con algunos amigos a tu lado – ella asintió llamando a Emmet y a Jacob, el primero sonrió pensando de que en caso de una batalla tenia a Félix más cerca para matarlo, Jacob pensaba que nada de esto tenía buen aspecto. Estuve de acuerdo con él.

Cuando mi familia llegó a mi lado seguimos avanzando encontrándonos con Aro quien miraba fascinado a mi esposa y a Jacob.

- Gusto en verte de nuevo Isabella, la inmortalidad te queda bien – dijo Félix sonriendo de manera arrogante, mostré mis colmillos al ver las imágenes que él estaba teniendo con mi esposa, algunas con ella sobre una cama, otras con ella ardiendo en el fuego. Pareció notar que sus pensamientos me enfurecían ya que me sonrió con deliberado sadismo.

- Muchas gracias – contestó Bella con ironía.

- Ciertamente Félix está en lo correcto, fuiste creada para esta vida – dijo Aró, Bella solo le sonrió - dame tu mano querido – pidió en mi dirección pero sin apartar sus ojos de Renesme, yo levanté mi brazo ofreciéndoselo, él lo tomó sin dudarlo. Entonces sentí la intromisión a mi mente, su poder navegando entre mis recuerdos haciéndolos suyos, cada momento feliz con mi familia, cada caricia y beso a mi esposa, cada llanto no derramado por una humana que estaba arriesgando su vida por salvar a su hija. Todo ahora pertenecía a él. No pude evitar sentir rabia.

- Maravilloso - susurró con una sonrisa en su cara, abrió sus ojos que brillaban - ella es exquisita.

- ¿Qué quieres decir? – la voz de Cayo se elevó.

- Tenemos frente a nosotros algo nunca antes visto, una maravilla de la naturaleza - inmediatamente pensó en conocer a mi hija, lo miré con seriedad, sabía que no tenía muchas opciones, pero la idea de Aro tocándola no me era grata – en todos mis siglos de vida nunca habría imaginado algo así, una adición a nuestra raza sin precedentes.

- Entonces ¿es verdad? – Cayo se quebró antes de que yo pudiese decir algo en contra de esa "adición" de la que Aro habló.

- Completamente, una verdad que te obliga a tomar un momento para pensar en la injusticia que estuvimos a punto de cometer - Cayo siseó de la sorpresa dejando su mente en blanco. El giro de la historia no le había gustado para nada, su primera escusa para pelear se había esfumado - ¿me presentarás a tu hija Edward? – dudé, tenía que hacerlo, pero la mente de Aro no terminaba de gustarme.

- Cariño – llamé haciendo que ella diera un paso al frente con Renesme en sus brazos. Estaba tensa bajo mi abrazo, mirando con seriedad a los vampiros que estaban frente a nosotros. "¿estás seguro?" preguntó Jacob en su mente con miedo, asentí casi imperceptiblemente "mierda, este teatro no me gusta nada, yo saldría corriendo con Nessie lejos del vampiro con cara de pasa" en otras circunstancias habría reído del chiste de Jacob, pero ahora ni siquiera respondí con algún gesto, tenia los mismo miedos y mis sentidos se encontraban atentos a cualquier movimiento extraño.

- Hola querida Renesme – ella miró a su madre y esta asintió.

-Buenos días Aro – respondió con formalidad y su hermoso timbre de soprano, los ojos de Aro se abrieron con encanto.

- Esto, hermanos míos, es una criatura mitad mortal mitad inmortal, concebida de la manera tradicional por este joven y su compañera neófita cuando ella seguía siendo humana.

- Imposible.

- No Cayo, solo escucha bien, es el latido de un corazón en su pecho y el calor de su cuerpo lo que te indica su naturaleza parte mortal – Aro estiró su mano hacia mi hija - ¿puedo? - Renesme lo miró sin mucha confianza, pero de todos modos elevó su mano hasta tocar con sus dedos el rostro de Aro, toda la guardia se conmocionó ante tal acto, menos él quien se dejó tocar sabiendo, gracias a mis recuerdos, que esta era la manera en que mi hija se comunicaba. Las imágenes que Nessie dio fueron claras, su nacimiento, cuando crecía, la boda de Sam y Emily, su amistad con los lobos, su curiosidad por todo lo que estaba ocurriendo ahora. Lo último que viajó hasta la mente del vampiro antiguo fue una demanda "no dañes a mi familia", mi pecho vacio se contrajo ante esto, mi pequeña princesa era completamente consciente del peligro que nos rodeaba, y deseé con mi inmortalidad poder haberle evitado esta vivencia.

- Brillante – sonrió Aro – no te preocupes, no tengo deseos de dañar a tu familia preciosa Renesme – contestó con voz cariñosa, yo y Maggie a mi espalda gruñimos. Era una completa mentira. Los ojos de él se dirigieron hacia los lobos y la idea de tenerlos en las puertas de Volterra con collares en sus cuellos y amarrados con cadenas pasó por su mente nuevamente.

- No hay posibilidades de que eso ocurra – dije con voz más áspera que antes. Su idea era sencillamente repugnante - ellos son libres, no nos pertenecen, están aquí porque quieren.

- Pensamientos errantes que no puedo evitar al ver el compromiso que parecen tener contigo, con toda tu familia. Lealtad – comentó, ante eso pensó en Chelsea, con sus poderes podría romper la lealtad de los lobos hacia nosotros y unirlos a ellos. Se fascinó ante la idea de tener perros guardianes. Apreté mis dientes.

- Como dije antes, eso no va a ocurrir, sin importar lo que intentes - "¿Qué cosa? Edward dime qué pasa" un gimoteó débil se escuchó a mi lado y la cabeza de Jacob se movió haciendo eco de su pregunta hacia mi - le gusta la idea de perros guardianes – dije sin mayor ceremonia, un gruñido general sonó en el aire – esa es tu respuesta Aro - este rió.

- Sí, asumo que tus amigos peludos ya eligieron un lado – "lado que no vivirá por mucho más tiempo" quise dar un paso hacia adelante con las intenciones de tomar ese cuello y partirlo en dos, pero el agarre de mi mujer en mi brazo me detuvo, no volteé a verla.

- Si nos disculpan iré con mis hermanos a deliberar – y sin más se volteó de camino hacia la guardia. Respiré hondo sin necesitar el aire. Pasé mi mano por la cintura de Bella y la giré conmigo para volver con los demás, mi otra mano tomó el brazo de Emmet para obligarlo a volver conmigo, no tenía intenciones de irse de allí sin golpear a Félix. Jacob seguía molesto y tirando improperios mentales hacia los Volturi, fue mi hija que tirando de su cola impidió que este se tirara sobre los vampiros y retrocediera con nosotros. Podíamos escuchar a Aro y Cayo discutiendo, el primero diciendo de que todo lo que antes habíamos dicho era verdad, el segundo manteniendo la postura de que eso no importaba, debían atacar, que Renesme aun era un peligro para todos, a eso le sumó los lobos.

- Los hijos de la luna son nuestros enemigos y Carlisle se empeña en relacionarse familiarmente con esos animales para ir en nuestra contra, si no atacamos ellos nos matarán – dijo Cayo lo suficientemente fuerte para que lo escucháramos, la mayor parte de sus testigos asintieron, al parecer a ellos tampoco les gustaba la idea de que tuviéramos hijos de la luna de nuestro lado, pero Aro había visto en mi mente y en la de Nessie que no habían hombres lobos en el sitio, y que la manada era de cambiadores de forma, metamorfos.

- Ellos queridos hermanos - dijo Carlisle con toda somnolencia – no son hijos de la luna, son Metamorfos, cambian de forma. Están aquí por decisión propia y no harían nada que pudiera provocar una amenaza para nosotros, nuestra intención jamás ha sido la de realizar una batalla – la última frase de Carlisle pareció un ruego. Pero también tenía otra intención, hacer saber a los testigos de los Volturi que no había razones para la batalla. Se podía sentir como aquellos vampiros se estaban confundiendo con todo lo que estaban presenciando. Aun así, eso no hizo que Cayo desistiera de su intento de batalla.

- Ellos no se van a doblegar con facilidad – comentó Bella abrazando más a nuestra hija, una de sus manos viajó a la mochila que la pequeña cargaba y la acercó más a su cuerpo. Algo me ocultaba y dolía en el centro de mi pecho el que no tuviese la confianza suficiente para decirme que era.

- No hay porqué, no tienen argumentos – respondí con un poco de confianza, y era verdad, no tenían de donde sacar un motivo para un ataque. Tenía que aferrarme a ese sentimiento lo más posible.

- Ella es única – la voz de Aro aumentó un poco aclarando que era un comentario para todos – y

seria un sacrilegio destruir algo tan encantador… pero hay un peligro que no debemos ignorar – nadie respondió. Cayo amplió una sonrisa en su rostro - queridos míos – dijo girándose hacia los testigos – no hay peligro más grande que aquello que es desconocido, esta pequeña claramente es mitad mortal y mitad inmortal, pero no sabemos el peligro que pueda representar para el secreto de nuestra raza a futuro, como se desenvolverá con los humanos, si al ver que puede mezclarse entre ellos decide traicionarnos - las mentes de los testigos eran un caos, pero algo estaba seguro, nos encontraban inocentes de cualquier cargo, si alguno tenía dudas de que debíamos ser ejecutados a causa de los lobos, Carlisle se las había aclarado, y todo el discurso de Aro sonaba a sus oídos como una excusa más para intentar atacar. Él debió ver lo mismo que yo ya que se giró hacia su guardia y habló - nos exceden en número y no tenemos ayuda exterior ¿vale la pena la perdida de algunas de nuestras vidas a cambio de la protección de nuestro mundo como lo conocemos?

- Sí – respondieron todos al unísono, Aro sonrió con suficiencia. La batalla era inminente, iba a girarme para pedirle a Bella que al primer descuido se fuera con Renesme cuando vi en la mente de Jane lo que planeaba hacer. Giré mi cuerpo hacia mi padre temiendo lo peor, pero él abrazaba a Esme sin notar absolutamente nada.

- ¿Edward? – llamó Bella, la miré extrañado.

- Jane, está atacando a Carlisle… pero él parece que no… - entonces lo entendí, miré a mi esposa con la pregunta en mi rostro.

- Estoy sobre todos ellos, tanto lobos como vampiros – contó con voz seria. El orgullo llenó mi pecho, me acerqué para abrazarla por los hombros.

- Dios, eres sencillamente increíble, te amo por el solo hecho de existir Isabella Swan – ella rodeó mi cintura apegándome a su cuerpo con nuestra hija entremedio quien se unió al abrazo, ¿Qué haré si esto va mas allá de un simple intercambio tenso de palabras? No podría vivir sin ellas en mi vida, sin mi amada Renesme, sin mi adorada Isabella. Sin mi familia no soy nada.

- Edward, cuando todo comience tendré que concentrarme para mantener el campo, Zafrina mantendrá a la guardia alejada de mi – giré para ver a la amazona que asintió en signo de compromiso, devolví el gesto – tú debes llegar a Dimitri - asentí besando su frente, los demás comenzaron a dividirse a la guardia. Mi esposa se acercó a Jacob quien estaba a un lado de Sam - Jake.

"Bella, no te preocupes por nada, patearé esos traseros europeos y Nessie estará en su cama durmiendo esta noche"

- Mi querido Jake – susurró mi Isabella sin saber que era lo que el lobo decía – necesito que me escuches, cuando yo te diga tomarás a Renesme y te la llevarás lejos de aquí - con Jacob la miramos con horror.

"Me estás jugando una maldita broma ¿verdad?"

- Cuando tus patas te hayan llevado suficientemente lejos, mi niña tiene lo necesario para que se vayan por aire, están las instrucciones en la mochila, tendrás de descifrar algunas cosas pero sé que lo lograras – los ojos de Nessie se llenaron de lagrimas al tiempo en que asentía.

"Claro que no ¡no me la puedo llevar! Maldita sea Bella, Ness necesita a su madre, yo no puedo simplemente salir de este sitio con ella sobre mi espalda y…"

- No quiere irse – murmuré traduciendo en pocas palabras la verborrea del lobo, vi como el pelo en el lomo de Jake se erizaba, Bella le sonrió.

- No hay nadie más a quien pueda confiarle a mi hija, la amas tanto como si fuese tuya, de otra manera nunca podría hacerlo – el gimoteo de Jacob fue lamentable al igual que sus pensamientos.

"Mierda Bella, amo a Nessie y la cuidaré con mi vida, lo juro pero hay alguien más a quien amo y, maldita sea…" sus pensamientos se detuvieron un instante y convocaron una imagen, pude sentir su dolor como mío, ya que yo viví una vez algo parecido a lo que él enfrentaría en un futuro cercano. El abandono de la mujer que más amas en tu vida. "Demonios" sus pensamientos se dividían, no quería dejarla, le dolía el pecho de solo pensar en alejarse de ella más tiempo del que ya lo había hecho, pero pensó en mi hija desprotegida, en el peligro y sus prioridades no pudieron encontrar un lado al cual ir.

Leah… Renesme… Leah… Renesme…

Finalmente tomó una decisión, pensando solo en alguien más, de la manera menos egoísta y más benevolente que vi en toda mi existencia "bien, me iré con Nessie" respondió asintiendo con la cabeza al tiempo en que escondía parte de su hocico en el cuello de Isabella. Una gruesa lágrima surcó su rostro cayendo al piso. Me acerqué y abracé el lado contrario de ese lobo. De poder llorar lo más seguro es que me habría derrumbado en lágrimas. Nunca creí que en algún momento pensaría en Jacob como alguien de mi familia, pero ahora, lo sentí como mi hijo, alguien que estaba poniendo de lado su felicidad por salvar a una de las mujeres más importantes para mí. Siendo todo lo que habría esperado para el protector de mi hija.

- Lo sé Jake, también te quiero, y siempre serás mi mejor amigo – mi pecho se estaba rompiendo al saber de manera tan palpable que las cosas estaban por llegar a su fin, el hecho de que Bella haya tomado este tipo de pre… dejé mi pensamiento a la mitad al darme cuenta de todo.

- ¿Esto ocultabas de mí? – le pregunté una vez que soltó a Jacob y se acercó a mí con nuestra hija.

- De ti nunca, de Aro – me confesó.

- ¿Alice? – asintió contra mi hombro y suspiré con el terror corriendo por mi venas. Alice. Si ella planeó todo y luego escapó es porque todo esto no tiene una salida positiva para nosotros. Sin decir una palabra y rodeado de las palaras de despedida de todos las personas a las cuales yo amaba con toda mi alma nos dirigimos hacia el punto donde estábamos antes. Era hora de escuchar la deliberación de los Volturi.

Aro no demoró en volverse a nosotros, lamentó falsamente el tener que atacar a personas que consideraba sus amigos, pero no era necesario tener el poder de leer la mente para darse cuenta de que las cosas no eran así, su problema no estaba en atacarnos, era el temor a perdernos lo que detenía cualquier agresión. En un ataque de misericordia nos ofreció, a todos los que teníamos algún poder, un lugar en su guardia. Pero al ver la negativa general procedió a la votación. Fue cuando hablaba sobre el peligro que suponía mi hija en un futuro debido al desconocimiento de su clase que lo escuché. Mis músculos se paralizaron al oír esa mente hiperactiva.

"No nos conviene que te quedes paralizado Edward sé un buen hermano y haz las presentaciones, quiero llegar con bombos y platillos".

- Sí - susurré con un ánimo poco disimulado, Bella me miró pidiendo una explicación pero no contesté – Aro – mi voz salió más alta de lo que proponía, con alegría que sonó a victoria.

- ¿Edward? ¿Algo que agregar antes de mi voto decisivo?

- El quid del asunto reside en el hecho de que todo el peligro pende enteramente en la imposibilidad de prever como se desarrollará el futuro de mi hija ¿no es verdad?

- Si amigo mío, las cosas serian tan diferentes si pudiésemos estar seguros que al crecer no será un peligro para nuestra especie – anuncio con seguridad de que eso nunca se sabría, tras él la mente de Cayo sonrió con ansias de batalla.

- Si hubiese una forma de estar seguros ¿seguiríamos nuestros caminos en paz? - Aro estrechó sus ojos al mirarme, pero aun así exclamó.

- Por su puesto querido, nada me gustaría más, pero tu hija es absolutamente única.

- Ciertamente es rara, pero no única en su especie, ¿Por qué no vienes a explicarnos eso… Alice? – mi esposa ahogó un grito al escuchar el nombre de mi hermana, los sollozos de mi madre no se hicieron esperar, como tampoco la entrada de bailarina de mi querida duende. Noté en la mente de la guardia que gracias a que ella había pasado por entre mi familia supieron que el campo de Bella no era contra ataques físicos, pero no me importó, ella era capaz de bloquear a los guardias con poderes más fuertes y nosotros nos encargaríamos de los demás. Aunque, tenía la convicción de que con la llegada de mi Alice no sería necesario llegar a un enfrentamiento. Podía saborear la victoria.

Jasper iba detrás de mi hermana con ojos feroces y mente analítica, su pasado militar estaba viendo puntos débiles en la muralla de los Volturi, y trazando planes para derrotarlos. Pero mis hermanos no venían solos. Tres vampiros venían con ellos, Kachiri la otra amazona, y dos que serian nuestra salvación.

Aro no era capaz de creerlo cuando supo que uno de nuestros invitados, Nahuel, era también medio mortal, al igual que mi hija, pero concebido bajo términos diferentes.

El joven y su tía terminaron su historia dejando en claro que la relación con su padre era pésima y que hubiese deseado que su madre viviese, mi mente vagaba dentro de la suya y sentí lastima por él. Se odió a sí mismo por mucho tiempo debido a la muerte de la mujer que hizo de todo con tal de salvarlo. Le costó casi 50 años dejar de culparse, pero eso no significaba que no fuese capaz de dar su vida con tal de traer a su madre de vuelta.

Nahuel miraba a Bella y a mi hija de tanto en tanto, se preguntaba como había hecho ella para sobrevivir al parto, entonces posó sus ojos sobre mí y lo entendió, una de mis manos estaba aferrada a la de mi esposa. Él supo que yo la había transformado y salvado su vida. Nos envidió, y de paso odió a su padre más de lo que ya lo hacía.

- ¿Hermanas? ¿Hay más como tú? – Nahuel volvió una mirada aburrida a Aro quien aun no podía creer que las cosas estuvieran saliendo como hasta ahora. Sus planes de batalla y adquisición se estaban esfumando con rapidez y eso comenzaba a desesperarlo, pero no tanto como a Cayo, quien a esas alturas ya no le importaba tener una razón para atacar. Solo quería hacerlo. Marco… el ya ni siquiera intentaba sentir los lazos que nos unían. Sus ojos estaban fijos en el horizonte. Siempre me pregunté el porqué de su eterno aburrimiento, pero nunca me dediqué a investigar. Mis ojos fueron hacia Chelsea quien lo miraba. Sus pensamientos decían solo una cosa "olvidar y mantener" no lograba entender a que se refería con eso.

- Eso no es importante – gruño Cayo llamando nuevamente toda mi atención – nos encargaremos de las aberraciones aquí y luego iremos al sur a buscar las demás – Aro se mantuvo en silencio sopesando las palabras de Cayo. Sonreí al escuchar que la palabra retirada se hacía más fuerte en su mente. Aro era un vampiro inteligente y sabía que si actuaba ahora su reputación como cabeza de todos los vampiros se irían al traste.

- Se retiran – susurré, Bella giró su cabeza hacia mí y abrió sus ojos en busca de confirmación. Pero yo solo le sonreí.

- Me niego a que las cosas terminen de esta forma - Cayo tomó a Aro por el brazo – hermano, sabes bien que tenemos que hacer algo.

- Paz hermano – susurró Aro tomando la mano que lo sostenía, entonces todo lo que estaba pensando pasó a ser de su poder. Y pude ver que algo en la mente de Aro se prendió. No iban a dejar la situación así. Todos sus pensamientos comenzaron a correr a máxima velocidad encontrando una manera de provocar una batalla.

- Aro, sabes bien que no hay razón para llegar a eso, no hay necesidad de una batalla, simplemente se les acabaron las razones – comenté en un intento de persuadirlo, él me miró y sonrió con falsa simpatía, llevó sus ojos a Bella pensando en lo hábil que sería tener un escudo como ella, en compañía de Renata no habría forma de que un vampiro pudiese tocarlo, sus pensamientos solo rondaron en torno a él, le bienestar de sus hermanos estaba muy lejos de interesarle mayormente. Deseó a mi esposa casi tanto como deseaba a Alice, o a Benjamín. Paseó sus ojos por nuestros aliados demorando más tiempo en aquellos que tenían algún don que le interesara. Decidió que no estaba dispuesto a perdernos.

- Armaron un sequito de testigos para demostrar que la niña no es un niño inmortal, pero también era un ejército en caso de que las cosas no salieran como habían predispuesto – comenzó a decir llevando un dedo a su barbilla. Nuevamente estaba tratando de voltear todo a su causa.

- Esa jamás ha sido la intención Aro – dijo Carlisle – nosotros no queremos una batalla.

- Hermano, no hay nada más que hacer aquí - la voz ronca de Marcos se elevó por primera vez desde que llegaron – la niña no es una peligro para nuestra raza y los dones no desean un lugar en nuestras filas - Aro se giró en su dirección y avanzó hacia él.

- Muéstrame que piensas hermano – marcos levanto una de sus manos sin mirar a quien se la ofrecía y esta fue tomada sin demora. Vi lo que ocurría en ese momento, los pensamientos de Marcos estaban llenos de una persona en particular, la imagen de una vampira alta y de cabello negro hasta la cintura. Yo la había visto antes en sus pensamientos, Didyme.

Vi a Aro entrecerrar los ojos por un segundo ante las memorias de su hermano, pero fue casi imperceptible. El flujo de pensamientos continuó con una muestra clara de que ya no tenían nada que hacer aquí. Mi admiración por ese hombre de aspecto aburrido creció exponencialmente.

- Cualquiera sea el pensamiento de Marcos no debes hacer caso Aro, sabes bien que él no es partidario de las batallas sin importar que la ganancia sea válida como lo es aquí - gruñí ante ese comentario, las únicas intenciones de Cayo era recordarle a su hermano lo que perdería.

- Cayo, amigo mío – intercedió Carlisle acercándose un poco – ya quedó demostrado el hecho de que no hay motivos de un levantamiento, vayamos en paz - el nombrado puso sus ojos sobre los Rumanos y se le ocurrió la forma en que podía iniciar una batalla, abrí mis ojos con asombro ¿hasta dónde era capaz de llegar? ¿Qué ganaba con todo eso?

- Marcos – bramó hacia su hermano, intenté persuadirlo, pero me ignoró – ellos son los rumanos que mataron a Didyme ¿aun te niegas a una batalla contra ellos? - el vampiro frunció el ceño cuando miró a su hermano, su mente sufría de una bruma tal que solo el nombre de la mujer que amaba lo sacó de su ensimismamiento.

- Cayo, ¿Qué intentas hacer? – preguntó Carlisle.

- No te metas Carlisle, tu forma de vivir va en contra de todas las leyes de nuestra raza, la única razón del porque nunca he intentado erradicarte a ti también es debido a la amistad que nos une desde hace tanto tiempo, pero al ver que mas y mas adeptos se unen a tu modo poco natural de vida estoy reconsiderando esa idea - se escuchó un gruñido.

- No lo vas a tocar – Esme con una rapidez y agresividad poca veces visto en ella llegó a un lado de Carlisle, y muy en contra de su naturaleza mostró los colmillos hacia el vampiro que amenazaba a su esposo.

- Tranquila amor – intentó tranquilizarla Carlisle, Esme abrazó su cintura escondiendo el rostro en su cuello.

- Están protegiendo a los rumanos Marcos – acusó Cayo son una sonrisa burlesca en su rostro - ¿vas a permitir eso? – concentré mi mente en escuchar los pensamientos de Marco, mi pecho dolió a pesar de no tener un corazón dentro, sus memorias eran realmente dolorosas, la visión de su esposa ardiendo en el fuego sin poder hacer nada contra eso, sin poder morir debido a que debía permanecer con los Volturi, contra su voluntad, queriendo seguirla en la muerte sin poder hacerlo. Sin saber qué lo retenía en esta existencia vacía. Sus ojos se posaron sobre los rumanos que miraban la escena con confusión, Stefan y Vladimir no sabían de que estaban hablando - ¡reacciona Marco! – un pensamiento llamó mi atención poderosamente, giré mi cabeza hacia el dueño y vi como sonreía con suficiencia.

- Los rumanos no tuvieron nada que ver con la muerte de tu Didyme – me dirigí hacia Marcos quien movió sus ojos hacia mí. Estaba extrañamente mas despierto que antes. Lo cual era preocupante.

- ¿Cómo sabes eso joven Edward?

- Porque puedo leer sus mentes - dije ocultando la verdadera razón del porque sabía la verdad – ellos no tienen idea de que los acusan.

- ¡Mienten! – gritó Cayo.

- Aro – llamé - ruego que hagas algo por controlar a tu hermano.

- Él es un ser de pensamiento libre, no puedo reprimir sus intenciones.

- Puedes evitar una pelea.

- Que las cosas ocurran como deban ocurrir - dijo moviendo su mano condescendientemente.

Cayo sonrió victorioso notando lo mismo que todos nosotros, los votos se balancearon hacia un lado, y ganó la batalla.

Cayo sin pensarlo mucho se movió hacia adelante sacando al mismo tiempo una daga de entre sus ropas, corrió con velocidad hacia el vampiro contrario más cercano.

- ¡Carlisle! – grité al ver sus pensamientos, pero no fue lo suficientemente rápido para detener el movimiento, mi padre alcanzó a voltearse protegiendo a Esme que se encontraba entre sus brazos. La cuchilla cortó su espalda haciéndolo caer al suelo junto con Esme.

El grito de horror de mi madre resonó en el ambiente. Todo a mi alrededor hico ademan de moverse en contra de su adversario.

- ¡Alto! – y esa voz detuvo a la guardia que se abalanzaba hacia nosotros. Nuestros aliados también se detuvieron. Carlisle se levantó con ayuda de Esme quien lloraba sin lágrimas y al mismo tiempo mostraba los dientes con rabia. La herida en la espalda de mi padre ya había sanado, pero su mente se encontraba dañada. Él es un ser que odia la violencia y la rehúye siempre que puede, aun no podía creer que Cayo lo atacara. Aun no podía creer que la batalla fuese inevitable.

– Suelta el cuchillo Cayo o yo mismo cortaré tus miembros con el – Aro soltó un jadeo ante la frase más larga que Marcos había dicho en siglos. Se escuchó el choque de algo cayendo al piso – quiero la verdad y la quiero ahora.

Aquello que pedía se atascó en mi garganta pugnando por salir. Miré a Aro y este me devolvió el gesto. Entonces él supo que yo era conocedor de todo. Y sus facciones se contrajeron.

Suspiré antes de confesar el secreto que destruiría la era de los Volturi.


(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: hello everyone! Volvimos. Como vieron el capitulo partió muy inspirado a lo que pasó en Amanecer, pero desde el punto de Edward, que a mi parecer es mucho más interesante que el de Bella. Las cosas eso si no fueron por el mismo rumbo y ahora todo se aleja de lo que es el libro en si… a excepción de uno que otro detallito chiquitito.

Sé que nos odian porque Jake tendría que separarse de Leah para salvar a Nessie… pero si la batalla se desata no quedará de otra y tendrá que hacerlo… ¿Qué opinan? ¿Hay o no hay batalla? ¿Se escapa o no con Renesme? ¿Y qué pasa con Leah, donde estará?

Capítulos finales chicas. Así que agárrense a su asiento, dennos un lindo revi y tengan paciencia, que lo que se viene requiere de todo nuestro poder imaginativo… y por mi parte de el máximo sadismo que pueda ponerle al asunto xDD (Agnes ya no podrá detenerme muajuajuajauja). Besos y gracias por los revis!

(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: jajja hice todo lo q esta en mi poder para controlar a lirit pero ya no mas! ahora viene la batalla como debio ser! wiii sangree jajajaj xD como recuerdan siempre no guiamos del libro amanecer y aunque no arrankamos con los tarros en varias partes jajajaja siempre la idea central es la inspiracion del libro... me gusta el eddy pov es mas interensante xD que leer un bella pov jajajajja cual sera el secreto de aro cayo y marcos? que leyo eddy en la cabeza de ellos? sera para mejor o sera para peor? realmente podran detenerlos? en una de esas no hay batalla =) jaja kie nsabeeeeeeeeeee weno esperamos que les guste y comenten!


AHORA TENEMOS FACEBUKKKKKKKKKKKKKKKK

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Busquen nos asi veran nuestros estados mentales y demases!


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