°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 62: increíble que no me haya dado cuenta antes °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Jacob POV
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Mier… creo que quedó clara la forma en que me siento… pero no estaba ni cerca de abarcar como realmente estaba. Me dolía la cabeza severamente y todo debido a una decisión de la que no estoy seguro y que me perseguirá por el resto de mis días.
Dios, estaba roto por dentro, hecho pedazos, imposibles de volver a juntar. Todo en mi se derrumbó cuando caí en cuenta que era lo que en verdad iba a hacer, no fueron sino algunos segundos después que mi mente logró funcionar lo suficiente como para gritarme IDIOTA. Pero las cartas ya estaban echadas. Cuando tomé la decisión, más bien, cuando me di cuenta de las consecuencias que conllevaba supe que me había condenado a vivir en un infierno por el resto de mi vida… todo porque estaría lejos de ella… y aun así no me arrepentía. Me odiaba con fuerza por eso.
Estaba dividido en dos partes que luchaban entre ellas para hacerse del mando de mi mente, era como un campo de batalla en las que el equipo Nessie se enfrentaba al equipo Leah y devastaban todo a su paso, en mi pecho habían gritos desaforados que intentaba hacerlos entrar en razón, pero estaban siendo completamente ignorados. Sin importarme lo cursi que pueda sonar ahora, mi corazón me rogaba de rodillas y con lágrimas en sus ojos que no la dejara, que la necesitaba cerca para hacer su trabajo y mantenerme con vida. Mi cordura estaba a su lado, tomando sus hombros en señal de apoyo, destrozada porque no lograban hacer nada a pesar de las intervenciones que realizó… mi inteligencia bailaba ausente en el tema, como si en estos momentos estuviese rendida a los hechos sabiendo que no podía hacer nada.
Pensé millones de cosas en pocos segundos, de todas ellas la mayoría eran sobre Leah. ¿La mayoría? Mentira. TODAS eran sobre Leah. No importaba si Nessie era el centro de alguna, las cosas siempre se daban vuelta para volver a ella logrando desplazar cualquier cosa de mi mente haciéndola protagonista de cada rincón en mi cabeza y pecho.
La idea de volver con Leah y rogarle de rodillas que me permitiera amarla, a cambio de entregarle todo lo que soy y lo que seré e incluso de aquello que no podría ser nunca, me quemó las venas. Habría hecho, dicho, conseguido, incluso matado cualquier cosa con tal de que me eligiera. Mierda, la necesité tanto en esos momentos en los que debía tomar una elección. Habría matado por mirar sus ojos y ver en ellos la respuesta, un gesto de apoyo, hasta una mirada de "vete a la mierda", típica en ella, habría sabido a gloria porque sería una manera en la que me sentiría parte de algo con ella. Supe entonces que no importaba qué, aunque fuese una pelea estúpida, disfrutaba cada segundo por el simple hecho de que era Leah con quien discutía. Ella era lo importante en todo lo que pasaba a mí alrededor. Ella.
Fue en ese segundo en que me di cuenta que mis sentimientos hacia Leah superaban el simple "te amo". Ya no podía imaginarme sin amarla, sin mirarla, sin pensarla, sin desear estar a su lado en años venideros tomando su mano, jugando con nuestros hijos, envejeciendo a su lado o viviendo eternamente y amándola hasta perder la razón, no me importaría que todos me miraran con incertidumbre sin creer que me enamoré de ella de esa forma. Yo pelearía contra cualquiera que dudase de lo nuestro, demostraría que ella era todo lo que yo necesitaba para seguir respirando. Porque la veía realmente, notaba que bajo esa coraza enorme alrededor de su cuerpo, Leah era la mujer más dulce y exquisita que existía, ¿Cómo es que nadie podía verla en verdad? Es tan leal, apasionada, valiente, protectora…. Sencillamente perfecta.
Por su ceguera alegarían con todas las imperfecciones que yo no era capaz de ver, pero ella es mi ideal de perfección, perfectamente imperfecta para mí… y a la mierda lo que digan los demás.
Y fue por esa razón que decidí ayudar a Bella y llevarme a Renesme aunque eso significase alejarme de Leah.
Conocía tan bien a la mujer que amaba que podía apostar mis dos testículos a que ella me hubiese apoyado en esto, a pesar de que despotricaría hasta cansarse. Porque, a pesar de verse como una harpía a los ojos de todo el mundo, era en realidad noble, malditamente noble. Habría dejado de lado todo su odio a los vampiros solo por salvar a una niña inocente sin importarle su especie. Sé que se habría puesto en el lugar de una madre desesperada por proteger a su hijo del peligro, habría pensado en Seth a quien amaba de una forma similar, habría mirado los ojos chocolate de Renesme viendo el terror y dolor de separarse de su familia.
Y habría dicho que si por mí, me habría obligado, se habría ofrecido si yo me negaba… posiblemente me habría acompañado.
Porque esa era Leah. Mi Leah… aunque nadie lograse verla en realidad.
Si… definitivamente "amor" era muy pequeño para mí.
Todo eso pensé en pequeños segundos en los que mi mejor amiga me miraba suplicante y con la esperanza de poner la vida de su hija en mis manos. Y con Leah en mis pensamientos dije que sí.
Aunque, a pesar de todo lo anterior, no podía evitar sentirme como la mierda. Jodidamente roto por dentro.
- "Estás metido en un jodido problema" - comentó Embry seriamente. Lo cual era grave, él nunca está serio.
- "Esto no pinta para una salida pacífica y tu tendrás que escapar con la niña" - bufé ante el obvio comentario de Quil.
- "Gracias por la profecía Nostradamus"
- "Jacob" - la voz lastimosa de Seth resonó en mi cabeza, sabía perfectamente lo que me iba a decir, su dolor era un pobre reflejo del mío. Una hermosa imagen de Leah pasó por su mente restregándome con inconsciente crueldad el hecho de que cambié mi felicidad por la vida de una niña. No sabía si llamarme héroe o imbécil, de pronto toda mi racionalización anterior me sonaba descabellada y la desesperación por mi solitario futuro comenzó a embargarme. Suspiré intentando ignorar ese hecho. No, esto no era un adiós definitivo, me reusaba. Yo volvería por ella. La amaba lo suficiente como para estar el resto de sus días rogándole aunque sea una sonrisa. Solo un poco de cariño hacia mí. Que no me alejara… ya… ya ni si quiera me importaba que no me amara, lo que yo sentía sería suficiente para mantenernos a ambos, no sería completamente feliz, pero tenerla a mi lado en la forma que fuese haría mi vida mucho mejor que si no estuviese… solo pedía que no se alejara de mí. Yo volvería por ella.
"Dios, no la alejes de mi… te lo ruego"
- "¿Qué tiene que ver Leah aquí?" - preguntó Embry confundido ante el pensamiento de Seth.
- "Es mi hermana, tengo derecho a pensar en ella en estos momentos"
- "Necesito que me escuchen los tres… esta será una pelea inevitable y de ser así yo tendré que huir con Nessie, ustedes…"
- "Te protegeremos, no hay problema" - me interrumpió Quil con suficiencia en su voz.
- "No era…"
- "¿Quieres que nos quedemos en la batalla?"
- "Yo prefiero quedarme y pelear al lado de Irina, no puedo dejarla sola"
- "¿Quieren callarse por Dios?" - gruñí en mi mente, se quedaron en silencio - "Gracias. Les iba a decir que ustedes serán libres de hacer lo que crean necesario, quien quiera quedarse o volver a la reserva estará en su derecho de hacerlo y no será juzgado por ninguno de nosotros, si me voy ya no seré su alfa… después de la batalla tendrán el derecho a volver con Sam si quieren" - guardaron silencio por un momento pasando muchas imágenes en sus mentes, sus padres, familias… imprimaciones… la batalla… gente del pueblo… y finalmente nosotros mismos como grupo frente a una fogata, en la playa riendo de estupideces como siempre. El sentimiento de lealtad y pertenencia a la manada que fue emanada por todos me saturo al punto de apretar mi garganta.
- "Tú solo encárgate de salvar a Nessie" - dijo Seth - "me quedo"
- "Quiero patear culos italianos, no me perdería esto por nada, me quedo" - Embry perdió toda seriedad.
- "Bueno… si Embry se queda no tengo otra opción de hacerlo también, de otro modo el culo que patearan será el suyo, alguien tiene que cubrir su espalda" - me reí internamente, mierda, extrañaré a estos idiotas. Embry iba a alegar algo cuando múltiples jadeos se escucharon alrededor. Giré mi cabeza buscando aquello que todos miraban y…
Santos milagros vampiros.
La mismísima Alice Cullen saltaba como bailarina de ballet mientras se acercaba a nosotros… pude ver su sonrisa tan contrastante con la seriedad de Jasper… aunque bueno, ellos siempre han sido así. Pero además de la aparición de la que se consideraba perdida para siempre y su novio, había tres vampiros más y uno de ellos tenía algo diferente que al mismo tiempo me resultaba familiar.
Y… bueno… al parecer los milagros si existen ya que el vampiro que tenía algo más de color en su rostro, Nahuel creo que era el nombre, vino para demostrar que mi Ness no es única y no es peligrosa, él también era hibrido… y eso lleva a que no habrá batalla y yo al final del día podré volver con Leah a rogarle su perdón, decirle que la amo desesperadamente y que mi vida sin ella no podría ser posible. Fue como ver la luz entre una oscuridad que me envolvía, una oportunidad de lograr algo con ella, lograrlo todo si me aceptaba.
Cursi lo sé, pero me importa un carajo. Estoy enamorado, demándenme.
- "Bueno, al parecer todo está bien" - dijo Quil con una voz animada. Los demás lo vitorearon… pero algo no estaba tan bien como decían. El rostro de Edward no demostraba la victoria que todos a nuestro alrededor sentían, sus ojos serios iban de Aro a sus hermanos… esto no pintaba bien… y sentí como mi instinto me advertía que no bajara la guardia.
Las cosas se volvieron locas cuando el doctor Carlisle fue amenazado y la dulce y amable Esme mostró los dientes dejando a todos sin habla, literalmente paralizados. Ella nunca, nunca elevaba la voz o se molestaba de alguna manera. Durante unos segundos cualquiera pensaría que iba a atacar a cualquiera que osara tocar a su esposo. Cayo, creo que así se llamaba el enojón italiano rubio, no dejaba de intentar provocar una batalla. Y casi ocurrió cuando lastimó con un cuchillo al Carlisle.
Nadie en el campo quedó tranquilo al notar un acto tan cobarde y… mierda, yo me llené de impotencia, Carlisle nunca dañaba a nadie sin importar lo malditos que fueran, siempre intentaba una salida pacífica de los problemas y cada vez que podía ayudar, aunque fuese a sus enemigos, él lo hacía ¿Cómo carajo se le ocurre a el idiota rubio atacarlo por la espalda? quise patearle el trasero al maldito. Como si nos hubiésemos puesto de acuerdo todos dimos un paso adelante dispuestos a atacar. Pero…
Juro que mis piernas de detuvieron sin mi permiso cuando uno de los italianos nos ordenó detenernos. Y Sam también pensó lo mismo cuando se dio cuenta de que se había detenido sin querer hacerlo realmente. El rostro del doctor era la imagen del dolor, pero no debido a la herida en sí, sino al acto, Carlisle era un vampiro totalmente contrario a cualquiera, demasiado noble para su propio bien.
- Aro – Edward elevó la voz y dio un paso adelante haciendo que Carlisle y Esme retrocedieran siendo resguardados por Emmet y Rosalie, ambos con la ira plasmadas en sus rostros, en cualquier momento Emmet se tiraría a matar y yo feliz iría con él – detén esto, o lo haré yo – el tono de voz de Edward fue rotundo y contundente, él tenía algo bajo la manga y esta era una de las últimas oportunidades de salvar la situación.
- Edward – no podía acostumbrarme a ver al italiano aburrido hablando, de todos era el que más parecía estatua – si tienes algo que decir te pediría con amabilidad que hablaras.
- Marco, no es algo que yo deba sacar a la luz – él miró a Aro – es tu deber hablar.
- Hermano mío – su voz sonaba amistosa, de no saber que venía a matarnos hasta me habría caído bien. No, mentira – no hay nada que decir por mi parte, no te dejes influenciar por nuestros compañeros – sus manos nos apuntaron condescendientemente - que solo intentan ponernos los unos a los otros y desviar nuestra atención del tema vital que es menester tratar.
Vi la mirada oscura que Aro le dio a una de las mujeres que los acompañaban, ella asintió y luego concentró su mirada en Marcos. Gruñí sabiendo que algo malo ocurría allí.
- "¿Lo viste verdad?" - me preguntó Sam sin dejar de mirar a los enemigos, asentí - "¿ella tiene algún poder?" - no supe que contestarle porque no tenía idea. Edward me miró sobre su hombro e hizo una pequeña señal de asentimiento hacia nosotros, al parecer había visto nuestros pensamientos.
- Queridos míos – Aro elevó la voz llamando la atención de todos, pero concentrándose en los testigos que había traído – ustedes pudieron ver los intentos de la familia Cullen y compañía por hacernos enemigos entre nosotros mismos. Puede que la encantadora Alice haya llegado con un amigo a demostrarnos que la niña no es un peligro, pero ¿lo son ellos en sí? Esta – elevó sus brazos abarcándonos a todos – es una reunión increíble que tiene por cometido enfrentarnos si fuese necesaria una batalla – se giró hacia nosotros – no me lo pueden negar, lo vi – elevé mis labios sobre mis dientes, este tipo cada vez me caía mas mal - ¿Qué ocurriría si, en algún futuro, decidieran reunirse nuevamente, e incluso aumentar su número para atacarnos y acabar con nosotros? – el hecho de que enfatizara la palabra "atacarnos" no me gustó nada, estaba tratando de provocar el descontento de sus testigos.
- Tiene que ser una broma – susurró Tanya negando con su cabeza. Ese era el argumento más bajo que podría encontrar y por la expresión de todos no era el único que pensaba así.
- Aro te pido, con humildad y amabilidad que detengas tus intentos por ocasionar una pelea, las cosas pueden salir peor de lo que piensas – el tono de voz del vampiro había cambiado realmente era una súplica.
- ¿Ven eso? – El tipo apunto a Edward, a estas alturas ya no entendía nada – ahora nos amenaza - ¡por favor! "si las cosas no terminan en batalla lo busco y lo mato, el maldito me desespera" pensé con rabia. Mi manada y Sam vitorearon.
- Marco – habló Edward, se notaba cabreado y dispuesto a terminar con la situación, el nombrado se giró – tu hermano te ha mentido durante siglos – se escucharon jadeos de muchos y bufidos de aburrimiento por parte de los lobos. Los pensamientos de Embry pedían que se dejaran de hablar y comenzara lo bueno, Seth solo quería irse con Irina y Quil quiso sentarse alegando cansancio en sus patas traseras. Leah habría gruñido con rabia por la lentitud de los hechos… ok, tengo que dejar de pensar en ella.
Focus.
- No escuches hermano – pidió Aro y la mirada hacia la vampira esa se repitió.
Lo que siguió fue… rápido y confuso. Alice se giró hacia Edward y este le asintió en alguna charla mental privada. Ella al segundo después estaba con Benjamín hablándole en susurros al oído sin que nadie pudiese escuchar
- Jacob – me llamó Edward – cuando te diga haz que uno de tus lobos llame la atención de la guardia – arrugué mi ceño sin entender que era lo que planeaba. Pero asentí, era un mal momento para pedir explicaciones.
- "Embry, cuando Edward indique gruñirás lo más fuerte que te de esa garganta"
- "Y eso ¿Por qué?"
- "Sin preguntas, solo hazlo" - respondí, y es que no tenía nada más que decirle.
Note la atención que Embry le daba al vampiro esperando una señal, una palabra o lo que fuera. Yo estaba igual de atento. Los hermanos cadáveres seguían hablando sobre no tener nada que decir, querer la verdad y… raro… Marco por alguna razón dejó de pedir cualquier cosa, su insistencia de saber que le ocultaban desapareció demasiado rápido y su expresión volvió a ser tan aburrida como siempre y asintió como un perro obediente a Aro quien sonrió victorioso.
- Embry – dijo Edward. Y el lobo que estaba más atento que yo soltó un gruñido digno de escucharse al otro lado del mundo. Todos, tanto vampiros amigos como enemigos se giraron en dirección al estruendo.
Por medio de los ojos de Seth vi que Embry estaba con las patas abiertas y dobladas, el pelo de su nuca erizado y sus orejas pegadas a su cabeza. Los dientes totalmente al descubierto. Una pose de ataque.
Y entonces el suelo comenzó a temblar. Un levantamiento de tierra dejó un camino que iba desde Benjamín hacia los Volturi, fue tan rápido que nadie se pudo mover hasta que se escuchó un grito de dolor. El polvo y partículas de nieve llenaron el aire sin permitirnos ver que había ocurrido. La guardia de los Volturi rodeó a los jefes y aquellos que venían como testigos miraban horrorizados. ¿Qué cosa? Ni idea, aun no podía ver qué pasaba.
Un viento proveniente de alguna parte despejó el ambiente. Se me atoró el aire en la garganta.
La vampira sospechosa se encontraba a casi dos metros sobre el suelo, no porque pudiera volar o algo por el estilo, sino porque unas raíces provenientes de un socavón en el piso estaban alrededor de ella parte por parte. Literalmente. Su cabeza ya no estaba pegada a su cuello. Sus extremidades… por lo que se las manos van arriba, no abajo.
Varias mujeres gritaron cubriéndose el rostro con las manos.
- "Bien… si esto no ocasiona una pelea nada lo hará" - pensó Quil.
- Mi Chelsea – dijo Aro sin apartar la mirada de la vampira en partes.
- ¡Marco! – gritó Edward por sobre el ruido del ambiente, el llamado lo miró con… vaya… aun tenía una cara de aburrimiento… increíble – ¡despierta, por Didyme, despierta!
- ¡No! – gritó Aro. El ruido fue disminuyendo hasta que todo se sumió en silencio mirando a la persona que habían gritado. Marco comenzó a cambiar su expresión de aburrimiento a completa confusión. Bien, somos dos.
- Esto es ridículo – se quejó el rubio antipático - ¿Qué hacemos aun sin atacar? Ellos mataron a uno de los nuestros – se dirigió hacia los testigos - ¡merecen morir!
Un si generalizado de la guardia resonó en el ambiente.
- Benjamín ¿Por qué lo hiciste? – preguntó Carlisle con rostro de preocupación. "dejen el bla, bla y vamos a despedazar europeos por favor" se quejó Quil en mi mente. Lo ignoré.
- Yo se lo pedí – respondió rápidamente Alice - además aún no está técnicamente muerta del todo, se puede volver a pegar – dijo con su cantarina voz de soprano, su tono desinteresado era incluso chistoso. Nadie dijo nada más. Si ella lo había pedido era por alguna razón. Un leve brillo de sadismo cruzo por sus ojos. Eso sí dio miedo.
- Esto me hartó, ellos mataron a Chelsea, los rumanos que los acompañan mataron a Didyme, la esposa de Marco y hermana de Aro, y hacen amistad con perros de dos metros, no necesitamos más razones para atacar.
- ¿Quién demonios es Didyme? – preguntó Vladimir detrás de nosotros, el tono de voz del rumano hubiese sido imperceptible para un humano, pero el nombre de ella llamó la atención de Marco. Estefan negó con la cabeza y elevó sus hombros. Ninguno de los dos sabía algo y eso era notorio en su rostro.
- Ellos no saben nada, Cayo está perdiendo el tiempo con ese argumento – dijo Maggie con hastío.
- Edward – Marco tenía una expresión de dolor, Edward y Jasper lo secundaban, les dolía algo y yo solo pude suponer que tenía relación con la mujer de la que tanto hablan – te ruego me digas la verdad – Aro negó con la cabeza, miraba con suplica al vampiro que, ahora, estaba de pie firmemente. Edward hablaría.
- Los rumanos no mataron a Didyme Marcos – comenzó a decir.
- No sabes lo que estás a punto de hacer Edward – comentó Aro con tono grave.
- Tú lo pediste, te di la oportunidad de detener todo y te negaste.
- Estas cometiendo un error – Edward negó con la cabeza.
- Ella te pidió salir de Volterra, que escaparan y tu aceptaste, Félix lo escuchó y le contó a Aro – Marco miró al guardia con asombro.
- Tú me eras leal en ese entonces – comentó - ¿Cómo pudiste traicionarme de esa manera? – gruñó mostrando sus dientes. Sam hizo lo mismo adelantándose ante cualquier movimiento violento hacia nosotros, pero Marco ni siquiera nos miraba. El guardia se mantuvo en silencio e imperturbable, me dio la impresión de que atacaría a su propio amo con tal de salvar su trasero. Claro, mientras la persona a la que matara no fuera Aro.
- Félix estaba enamorado de Didyme – el comentario de Edward hizo que por primera vez el guardia soltara un jadeo – y diciéndole a Aro se aseguraba que la mantuvieran cerca… pero las cosas no resultaron como él las planeó ¿verdad, Félix? – este gruñó – porque finalmente su amo mató a la mujer que amaba.
- ¡Mientes! – gritó Aro, pero fue ignorado por Edward quien, a pesar de los intentos de silenciarlo, continuo hablando
- Aro amaba a su hermana – dijo el vampiro lector de mentes con más fuerza que antes – pero no tanto como para permitir que le quitara su lugar en el poder, si Marco se iba, la gente pensaría en una deserción y trataría de quitarle el trono.
- Hermano mío, no lo escuches, me conoces hace siglos, más de un milenio juntos, yo amaba a mi querida Didyme, no podría haberle hecho daño… les di mi bendición ¿recuerdas? – la cabeza de Marco subió y bajo asintiendo… pero estaba ausente de cualquier otra cosa que no fuera su hermano y Edward. Con Sam dimos la orden de que se preparan, en cualquier momento estallaría la guerra.
- La diste hermano… la diste…
- Por supuesto que la dio – dijo Edward, con una calma aparente, pero con hombros tensos – necesitaba que creyeras eso, que todo estaba bien, que tenias el derecho de seguir tu camino… porque de otra forma no te habrías marchado esa noche… y Aro te necesitaba afuera – hubo un momento en que las facciones de Marco se distorsionaron de dolor.
- Dios – se quejó Jasper tomando su pecho, Alice lo abrazó acariciando su rostro, diciéndole cosas al oído. Edward no estaba mejor, su rostro tenía una mueca, como si lo que estuviese viendo fuera lo peor que alguna vez hubiese tenido que observar en su eternidad. Noté cuando tomó la mano de Bella buscando un sitio en el cual sostenerse.
Y lo entendí todo.
Marco estaba recordando el día en que el amor de su existencia murió. Algo pasó en mí ese segundo, mi pecho se oprimió dificultando mi capacidad de respirar reconociendo el dolor del otro, teniendo una leve consciencia de lo que había sufrido. Aquel sueño se repitió en mi cabeza como si realmente estuviese pasando. Jasper sufría por su poder empático, Edward porque podía ver todo en su mente y debido a que pasó por lo mismo al creer que su esposa había muerto hace un tiempo atrás. Yo… porque mi peor miedo se mostró ante mí en sueños… y estaba aterrado por que se volviera real… sabia que cualquier cosa que pudiese sentir era una fracción minúscula con lo que él tuvo que pasar… y demonios… debe dolerle como la mierda.
- Esa noche – no supe como hizo Edward para lograr que su voz saliera pareja – Aro te pidió ver unos neófitos recién llegados. Llevaban poco tiempo en el poder y atendían los asuntos personalmente, algo rutinario. Era tu última misión. Te irías después de media noche… pero al volver…
- Mi Didyme ardía a las puertas del castillo – sentí mis piernas flaquear ante las palabras quebradas de Marco, Edward asintió.
- Aro la acorraló, trato de dialogar, pero ella estaba decidida a irse a tu lado... entonces… - no pudo continuar, y yo le agradecí, el pobre vampiro no podría escuchar la forma en que, el hombre que consideró su hermano durante tanto tiempo, la había matado, se habría roto en pedazos allí mismo siendo seguido por varios que lo acompañábamos en su dolor en silencio - amaba a su hermana, pero tu don era más importante que el de ella.
- ¿Aro? – Cayo miró a su hermano con la duda en su rostro ¿me jodes? ¿Cómo es posible que el sádico ese no supiera o no participase en algo así? Era demasiado su estilo.
- ¿Cómo no me di cuenta de…?
- Chelsea se encargó del resto – respondió Edward – era una de las neófitas que encontraste ese día, cuando Aro vio tus intenciones de morir la uso para mantenerte leal a él a pesar de que tu no lo deseabas. Lo hizo hasta hoy – terminó Edward apuntando con la mirada el cuerpo aun descuartizado de Chelsea en los cielos.
- "Esto parece telenovela" - comentó Embry.
- "Pésimo momento para un comentario como ese ¿no crees?" - dijo Seth con rabia en su voz.
- "Cierren la boca y concéntrense" - Le agradecí a Quil por hacerlos callar.
Mis ojos se centraron en Marco sintiendo una lástima infinita por el hombre, olvidé por un segundo que se trataba de mi enemigo y deseé con todo mi corazón que las cosas para él hubiesen sido diferentes, mejores, que no hubiesen matado a Didyme. Que estuviese feliz. Por algún motivo estaba seguro de que todo sería tan distinto si ella viviera, no habría Volturi, no habría realeza vampira y nadie estaría aquí amenazando la vida de vampiros y lobos que nada malo han hecho. Con ella habría sido todo diferente.
Un gruñido llamó mi atención, un borrón en el aire tomó a todos desprevenidos y lo siguiente que supe fue que Aro gritaba. Marco tenía entre sus manos a una pequeña niña vampiro que se veía aterrada sabiendo lo que iba a ocurrir, un segundo después su cabeza se encontraba lejos de su cuerpo.
- ¡RENATA! – gritó Aro antes de que se desatara el caos.
Leah POV
Me encontraba en el piso respirando agitadamente. Miré mi pierna cubierta de sangre seca. Las heridas habían cerrado a los pocos segundos de haberlas hecho. Lo mismo ocurrió con mis brazos. Me dolía todo el maldito cuerpo y parece que a medida que pasan los minutos mas y mas me costaba respirar. Ignoré el hecho de que esa dificultad no era solo por los golpes, algo mas apretaba mi pecho. Quise levantarme y volver a intentarlo, pero mi mente divagó un poco mas repitiendo los últimos momentos que estuve con él, y como soy una jodida masoquista las palabras hirientes se mezclaron con las imágenes de su cuerpo moviéndose sobre el mío.
No estoy segura cuanto tiempo había pasado desde que Jacob se fue. De hecho, a estas alturas no estaba segura de absolutamente nada, ni siquiera de mi misma, ya que en algún momento me había desdoblado creando diferentes versiones de mi en mi cabeza. Un signo concluyente de que me estaba volviendo loca, pero a quien mierda le importaba eso ahora.
Varias Leah discutían formando bandos en mi mente sobre lo que se debía hacer, lo que debía sentir, lo que había pasado con Jacob.
Mi Leah vengativa interior clamaba porque lo odiara como a nadie, con cada fibra de mi cuerpo, gritaba con los ojos rojos y una vena marcada en su cuello, las demás la miraban con desconfianza y algo de miedo porque se veía desquiciada. Yo no le estaba haciendo caso. Era mi yo preocupada quien tenía el mando de todas mis emociones creando un pequeño ejército con todas las otras versiones de Leah. Y no entendía por qué.
Si quería morir ¿no era más fácil amarrarme una roca a las piernas y tirarme de un acantilado? Lo más probable es que demore bastante más que un humano común en dejar entrar el agua a mis pulmones. Pero… era una salida. Una salida cobarde pero salida al fin de cuentas. Me pregunté por un segundo, que si en el caso de que lo hiciera, alguno de los espíritus de mi pueblo aparecería para salvarme y obligarme a cumplir la leyenda.
Sonreí con burla. Era bastante posible.
Leah luchadora golpeó mi cerebro pidiéndome que me levantara y volviera a intentarlo, me instaba a pelear contra todo lo que me impedía llegar donde realmente quería ir. La vengativa afirmaba con la cabeza argumentando que la mejor forma de cobrar todas las que me había hecho era hacer todo lo contrario a lo que me había pedido hacer, es decir, ir con él. Incluso mi yo suicida se dedicaba a alentarme desde lejos. Ella era una de las más interesadas. Rogué que mi racionalidad hiciera acto de presencia y le aclarara al resto: por amor al cielo, recibí la orden de un alfa, y no importa que mierda haga, no hay manera de que pueda quebrarla. No interesan cuantas ganas tenga de ir y asegurarme de que estén bien.
"Entonces dímelo a la cara, dime que me amas y que no puedes vivir sin mi"
Esa frase se metió de golpe en mi cabeza haciendo que mi Leah cursi se girara de su rincón donde estaba aovillada lamentándose. Demonios, las esperanzas de que realmente me dijera que me amaba fueron…estúpidas… y malditamente dolorosas cuando no nunca llegaron. Realmente quise escuchar esas palabras de su parte, quería dejar de sentirme usada, herida, sola. Rogué por un segundo que él, de entre todas las personas en la reserva, fuese capaz de darse cuenta de eso… pero no ocurrió. La cursi soñadora se giró nuevamente a sumirse en la depresión en la que estaba, ella, fiel a su estupidez, esperaba un final diferente al que ocurrió, siempre lo esperó, con Sam, con Taylor… y ahora quiso que el imbécil de Jacob le diera lo que quería. Me reí internamente. Estúpida soñadora. Estúpida yo por tener esa faceta escondida en mí… aun sabiendo que los finales felices no existían… al menos no para mi… nunca para mí.
Quiero golpearme a mi misma cuando pienso en eso. No debería ser dependiente de nadie. No debería estar rogando por el amor de nadie. Debería importarme un soberano comino si alguien me quiere, necesita o ama.
Debería…
Desde que desapareció de mi vista y mi garganta dolió tanto que tuve que parar de gritar, pase por todas las etapas emocionales conocidas. Estuve furiosa, conmigo, con él, con dios… con cualquier cosa que ocupara el más mínimo espacio en el universo, tuviera o no relación con toda la mierda que me ocurría. Cuando finalmente me di cuenta que no obtenía nada con reventar del enojo llegó la desesperación. Yo quería morir, mi vida se sustentó en la idea de mi muerte durante semanas, ahora mis planes estaban en la basura con sus simples palabras.
"Te estoy dando una orden, no pelearas hoy en la batalla"
Y eso fue todo. Mi Leah orgullosa gruñó de la rabia. Fue como si me quitaran el motivo para continuar de pie… ya no supe que hacer. Aun tenía ganas de morir, y al hallarme sin mis planes originales quise cortarme las venas con mis propios dientes. Pero luego me llenó el orgullo. ¿Qué habría de honorable morir por mis propios colmillos? Yo quería despedirme de este mundo en batalla, protegiendo a mi gente, a mi manada. Morir a manos del enemigo, con algo de dignidad, heroísmo o lo que fuera menos cobardía. Pero al ver que no podría hacerlo así y que todo lo que me quedaba era matarme cobardemente… quise irme.
Jacob dijo que volvería para hablar conmigo ¿Por qué tendría que esperar al cabrón? ¿Pretende que me quede aquí sentada tejiendo mientras el patea traseros fríos? Al diablo, se puede quedar con su maldita batalla. Me iría a San Diego nuevamente, buscaría a Taylor y sería feliz con él, claro, siempre y cuando él aun esté soltero y me siga queriendo como dice. O tal vez, solo elegir un sitio más lejano, ¿México? ¿Brasil? ¿La jodida Antártida? Donde fuera mientras Jacob supiera que se podía meter las ganas de conversar conmigo por el culo.
A la mierda con él.
Y finalmente, cuando me giré poniendo más distancia entre la batalla y yo… Leah preocupada se levantó de entre las demás tomando el control de mi mente, haciéndome recordar el peligro que corrían todos, mi hermano, los imbéciles de Quil y Embry. Hasta la estúpida manada de Sam. Por Jacob. Jacob, Jacob, Jacob… su nombre siempre resaltando entre todos los demás. Eclipsando todos los demás.
Tomé mi cabeza. Llevaba bastante tiempo levantándome y volviendo a caer, volviendo a arremeter con fuerza en un intento vano de romper esa maldita pared… y todo bajo el halo de preocupación, bajo las ansias de llegar a su lado y asegurarme que estaba bien. Estaba cansada. Psicológicamente cansada. Quería… dormir… daría mi útero por una cama.
Ni siquiera pensaré en la ironía de mi frase.
- Por Dios, ¿Qué me está pasando? ¿Qué me está pasando?…. – susurré al viento sin fuerzas con la vana esperanza de que alguien me respondiera. Necesitaba con urgencia una maldita respuesta porque me estaba volviendo loca conmigo mismo, ya no era capaz de reconocerme ¿Cuándo cambié tanto? Antiguamente me habría levantado he ido del lugar, perdiéndome y mandando a todo el mundo a la mierda. Olvidándome de todo y todos. Pero ahora, mi orgullo metió la cabeza en la tierra junto con mi independencia y me abandonaron dejándome sola con una versión arrastrada y patética de mi misma. Luchando contra una fuerza invisible que me separa del sitio donde quiero estar, de la gente con quien quiero luchar, a quienes quiero proteger, a quienes quiero cuidar… a quienes quiero…
A pesar de mi desesperación el cansancio me estaba ganando y me estaba dando por vencida. Nada que hiciese lograría romper la orden de alfa porque era legendariamente más poderosa que cualquier cosa.
Y… bienvenido dolor.
¿Qué pasaría si un vampiro intenta hacerle daño a Seth? Yo no estaré allí para moler a palos a la sanguijuela, no podré gruñirles a Quil y Embry para que tomen atención, se dejen de bromear y se cuiden las malditas espaldas. No cuidaré el flanco derecho de Jacob que siempre deja tan desprotegido ya que sabe y confía que siempre estar ahí protegiéndolo.
- Por favor… no dejes que nada le pase – rogué mirando al cielo y apretando mis puños. Una lágrima escapó sin mi permiso. El dolor se acrecentó de forma alarmante ocupando cada centímetro de mi cuerpo, mi estomago se apretó haciéndome sentir la ansiedad del miedo, todas las Leah en mi cabeza se estremecieron. Sentía su lejanía en todas partes. El solo hecho de pensar en que lo lastimaran fue desangrante. Y no entendía por qué mierda estaba así. Debería reírme en su cara si algo malo le pasara por imbécil, pero no, no podría siquiera decirle un "te lo dije" sin que se me achicara el corazón de dolor al saberlo mal herido.
El sollozo quebrado que escapó de mis labios y quedó perdido en el aire cuando un gruñido se escuchó a lo lejos. Fue alto y grave, amenazador, enojado… podría reconocerlo donde fuera… un lobo.
Me levanté de golpe temiendo lo peor ¿comenzaron ya? ¿No hubo forma de evitar la batalla? ¿Habrá sido un gruñido de advertencia o de guerra? ¿Fue alguien de la manada de Sam?... demonios… ¿y si fue Jacob? Maldiciendo mi cuerpo retomó sus energías y sin pensar en nada corría a la máxima velocidad que puede alcanzar en un segundo.
Mi mente iba en blanco, solo quería llegar allí y asegurarme que mi hermano estaba bien, que Jacob seguía respirando, mataría a cualquiera que tan solo le hiciera una herida. Porque lo necesitaba sano y con vida, por alguna razón que no me detuve a pensar, supe que necesitaba al maldito bastardo de Jacob con vida. Él no podía dejar de existir, tenía un terror enorme creciendo en mi pecho a que algo le ocurriera.
Mi paso se bloqueó nuevamente deteniendo mi carrera con un fuerte golpe, fue una explosión en la cual solo yo terminé perdiendo, el choque de moléculas me retuvo por un segundo a unos centímetros sobre el suelo antes de darme con todo y lanzarme lejos. Mis ojos se cerraron sin mi permiso esperando por lo inevitable. El suelo finalmente me azotó con su dureza y la velocidad de mi vuelo me hizo girar y arrastrarme por la irregular superficie varios metros hasta que un árbol detuvo mi viaje. El choque de mi espalda contra la madera me hizo soltar un jadeo de dolor y detener a mis pulmones. Mis yo interiores se quejaron, a excepción de la suicida que casi se emocionó con la posibilidad de un golpe mortal. Intenté levantarme, pero ya no era tan fácil. Perdí la cuenta de cuantas veces había pasado por lo mismo. La primera vez fue unos minutos después de que Jacob me dejó en medio del bosque. Quise mandarlo a la mierda y seguirlo. Pero…
"Dos kilómetros Leah"
Su voz me recordó eso. Me lo recordaba cada vez que trataba con todas mis fuerzas de traspasar esa cortina invisible que me separaba de la batalla. Dolía como la mierda cada golpe que terminaba recibiendo por mi desobediencia. Y yo no aprendía. No podía aceptar que algo no me dejara hacer lo que quería, era mucho más terca que las leyendas Quileute y su poder alfa. Me afirmé con cuidado hasta lograr sentarme.
Gemí de dolor. Miré mi costado y gruñí. Respiré dos veces y aguantando la respiración saqué con rapidez la rama que se había enterrado en mi cintura, la herida comenzó a sangrar más que las demás, presioné mi costado y esperé unos minutos a que pasara la hemorragia. ¿Tendría daños internos? Elevé mis hombros ante mi propia pregunta ¿me importa acaso? No, a estas alturas no importa. No si ese era el precio que debía pagar por llegar con él.
Me levanté como pude, tenia nuevas heridas en mis piernas y brazos que ya se estaban cerrando. ¿Problemas de coagulación? Bufé en respuesta, la coagulación es un bien sobrevalorado. Noté cómo se demoraban un poco más en cerrar que antes, pero lo atribuí al cansancio. Era normal mi agotamiento luego de tanto tiempo luchando contra la pared invisible que me separaba de la batalla.
Tome un respiro mirando frente a mí sin ver nada que no fuese el bosque de la reserva, rogando internamente que me permitieran ir, lo necesitaba con urgencia… respiré y volví a arremeter.
El resultado fue el mismo, con la salvedad de que ningún árbol detuvo mi caída y fueron varios metros más los que me arrastré por el lodoso suelo, ya habían varias marcas como caminos que mi cuerpo había dejado luego de cada intento, tanto así que en algunas partes ya no había nieve, sino lodo mesclado con mi sangre, este era mi propio campo de batalla. El frio de la nieve calmaba un poco el dolor. Un estruendo provocó que las aves volaran haciéndole caso a su instinto de supervivencia. El cielo comenzó a oscurecerse con rapidez y los rayos salieron de la nada. La tierra tembló.
Benjamín.
Ese vampiro estaba usando demasiadas habilidades juntas para que la pelea vaya a nuestro favor. La desesperación volvió con fuerza, mierda, tenía que ir donde Jacob. Necesitaba estar con él ahora. Tenía que ver con mis propios ojos que estuviese bien, que no fuese imbécil y viera a todos sus enemigos sin descuidar su espalda, el miedo por su seguridad recorrió mi cuerpo, mis glándulas suprarrenales se exprimieron poniéndome ansiosa y llenándome de estrés y adrenalina. Me levanté de golpe ignorando totalmente el dolor que me embargaba y volví a correr contra mi enemiga invisible.
Volví a chocar, pero no deje que mis vueltas en el piso fueran muchas, me detuve a mí misma derrapando con mis extremidades y me levante nuevamente, me estaba volviendo buena en eso de amortiguar las caídas, pero mis fuerzas se estaban agotando y la desesperación y agonía por este tipo de encierro o expulsión creciendo de forma exponencial. Un par de segundos después estaba otra vez en el piso, pero a un lado de donde había chocado.
Dolía todo, pero lo físico no era nada comparada con el dolor que tenía en mi pecho por el miedo. Era sangrante, desgarrador, moría segundo a segundo sin poder hacerlo realmente, era una tortura que no podía detener, porque no sabía qué o quién la provocaba, todo lo que tenía en mi cabeza era una imagen de Jacob siendo herido por un vampiro. Mierda, lo mordían. Y su rostro se contorsionaba de dolor...
Grite al tiempo en que me levantaba de mi sitio, si alguien lo lastimaba, por mínimo que fuera yo lo mataba, me importaba poco quien fuera, amigo o enemigo, lo mataba. Comencé a golpear con mis puños el aire condensado que no me permitía el paso tenía miedo, terror, pero algo más taladraba mi mente sin dejarme descansar y no tenía idea que mierda era. Seguía golpeando y rogando en silencio por lograr algún daño, una fisura, cualquier cosa que me permitiera ir con él y protegerlo. Necesitaba abrazarlo nuevamente, en un segundo extrañe su contacto, su calor y todo de él, mis ganas eran desesperadas, no podía pensar en nada que no fuera su cuerpo entre mis brazos, seguro, lejos de todo lo que podía hacerle daño. Si él no quería que yo luchara, lo haría siempre y cuando se quedara conmigo. Cualquier cosa que él me pidiese a cambio de tenerlo aquí. De volver a verlo a salvo… ¿Por qué? No importaba el porqué, las ansias desesperadas continuaban allí sin importar que la razón fuera desconocida.
- ¡Déjame pasar maldita sea! – Grité golpeando la nada y aun así perdiendo – necesito verlo – me alejé un poco y golpeé con mi hombro, reboté en mi sitio. Volví a arremeter – ¡tengo que ir con él! – Mis brazos comenzaron a acalambrarse y mi vista por algún motivo estaba nublada, demoré unos segundos en darme cuenta que eran lagrimas – tengo que hacerlo… tengo… protegerlo…
Sollocé con fuerza. Forcé a mis pulmones a entrar aire ya que se negaban a expandirse. Pase mi muñeca por mis ojos quitando las lagrimas que me prohibían mirar. Empujé una vez más contra mi muro invisible y este se mantuvo impenetrable. Solté un jadeo lamentable sintiendo como la desesperanza se apoderaba de mi pecho. No había nada mas… silencio… incluso de todas las Leah en mi cabeza se callaron mirándome con lástima, sabiendo que me dolía demasiado y sin saber qué hacer para ayudarme. Nadie podía ayudarme.
No pude moverme. Mis manos apoyadas sobre la nada y mi cabeza gacha sin fuerzas para mantenerse erguida, las lágrimas salían sin detenerse, una gota de sangre rodó desde mi cuero cabelludo hasta mi barbilla y luego cayó al piso. Lloré de impotencia, no por mí, sino por Jacob. Ya no quería morir, al diablo con mis planes, solo quiero estar con él.
- Por favor – susurré entre sollozos arañando la nada – no permitas que nadie lo lastime, te lo ruego – no sabía bien a quien le pedía eso, pero no importó, cualquiera que me escuchara y pudiese ayudarme servía – te doy lo que quieras a cambio – tomé el collar en mis manos como si fuera un amuleto poderoso y de alguna forma extraña y bizarra le rece a los dioses una oportunidad, lo apreté contra mi pecho en un intento de hacer que doliera menos, pero si nadie me escuchaba y él terminaba herido… estoy segura que nunca dejaría de doler.
Poco a poco y sin saber cómo ni por qué comencé a moverme nuevamente. Mis manos volvieron a golpear aquello que me impedía el paso, tenía que llegar a él. Lo necesitaba a mi lado. Ahora, para siempre. Me alejé y empujé con mi hombro rebotando unos centímetros más atrás. Si, estaba cansada, pero no lo suficiente para dejarme rendir, dejaría de intentar llegar a él solo cuando dejara de respirar.
- No me alejarás de él- susurré amenazante - no sabes con quién diablos te estas metiendo maldita cosa – las palabras solo salían de mi boca, estaba amenazando a alguien sin tener el conocimiento de a quién o que era, todas en mi cabeza se levantaron de su puesto y comenzaron a vitorear con fuerza– no importa lo que pasó… - caminé un poco más atrás tomando impulso, un nuevo poder y decisión se hizo de mi cuerpo sintiendo como se volvía poderoso de la nada, me sentí fuerte y en el sonido de mi voz lo hice real – no importa si está imprimado o no… - con extrañeza me di cuenta que realmente no me importaba porque yo debía estar con él a pesar de eso - yo estaré con el… – afirmé.
Respiré dos veces y forcé mis piernas a moverse. Mientras me acercaba con velocidad a mi destino todo comenzó a ir en cámara lenta.
Fueron pocos segundos, pero en mi mente todo se aclaró, como si, por primera vez en toda mi vida pudiese ver realmente lo que me ocurría. Cada sentimiento, pelea, sensación, rabia y alegría cayó en su lugar. El porqué de mi dolor al verlo enamorado de Isabella, porque lo odié cuando me alejó de la Push y de él, entendí la razón que siempre me llevaba de regreso a Jacob sin importar que, cada uno de mis pensamientos y sensaciones, cada acción terminaba inevitable e irremediablemente de vuelta a él. Mis deseos de morir en batalla ya no fueron ideas suicidas, se volvieron un ofrecimiento a quien sea que me escuchara con tal de que me diera lo que más quería en este momento.
Si las cosas lo ameritaban, daba mi vida por la de Jacob, lo que sea a cambio de verlo una última vez.
Finalmente mi carrera desesperada llegó a su fin y golpeé el campo invisible. Cuando este se preparaba para lanzarme lejos acepté lo que me había negado a mí por meses. Quizás años. Y… la emoción explotó en mi interior haciendo que todas mis personalidades se juntaran en mi cabeza permitiéndome volver a ser una en mi propia mente.
Lo amo.
Jodida madre del cielo. Me enamoré de Jacob Black.
Caí de lado sobre la fría nieve arrastrándome un par de metros, creando nuevas heridas en mis piernas y brazos. Mi cabeza chocó con algo y pude sentir mi piel romperse por el golpe. Jadeé en busca de aire y en un intento de que mi visión se aclarara si lograba respirar. Parpadeé un par de veces al tiempo en que mis manos levantaban mi tronco del suelo. Mi cabello colgaba a los lados de mi rostro impidiéndome ver bien. Sacudí un poco mi cabeza y gemí de dolor, llevé una de mis manos hacia mi coronilla y al sacarla note que estaba manchada en sangre.
Genial. Si seguía así moriría de una hemorragia antes de lograr traspasar la maldita barrera. Me senté bien en el piso apoyando mis manos a cada lado, aun jadeaba por el esfuerzo y por el golpe de la caída… y por la veracidad de mis pensamientos… por la fuerza en la que me golpeó todo y más que nada por lo bien que me sentía ahora que conocía la razón de mi cambio, era como… si un peso enorme hubiese salido de mi pecho dejándome respirar un poco mas y mi racionalidad volviera a mi cabeza. Sabía que me pasaba. Sabía lo que tenía que hacer.
Sonriendo enderecé mi cabeza y volví a dejar de respirar.
- Me estás jodiendo – susurré explorando todo a mi alrededor. Este no era el panorama típico que tenia después de una caída. Las cosas estaban al revés. Podía ver con claridad los múltiples caminos en la tierra que había dejado mi cuerpo cada vez que caía y me arrastraba por ella. Un poco más a la izquierda estaba el árbol que detuvo mi caída hace unos momentos. Sonreí aun más. Esto era… si… lo era – lo hice – mi sonrisa se enanchó - ¡lo hice!
Me tiré de espaldas en la nieve. Pasé la maldita barrera, le gané a todos los espíritus antiguos de mi pueblo que proclamaban el poder y mandato del alfa como inquebrantable. Yo, Leah Clearwater, la única mujer lobo de la maldita historia quebró la ley. Soy jodidamente genial.
Me senté de golpe al recordar a lo que iba todo.
Amo a Jacob. Como una loca, de manera desesperada y enferma. Cada cosa de él. Cada sonrisa, mirada y enojo. Cada estupidez, y son muchas, y hasta el más mínimo defecto, que también son muchos.
Lo amo.
Mi mano se fue a mi cuello y encontró el collar. No importaba si él no me amaba de vuelta… bueno, si importaba, y mucho… este collar tenía que significar algo, aunque fuese algo de casi cariño…tenía que…. Pero no pensaría en eso ahora.
Me levanté y comencé a correr en dirección a la batalla con fuerzas renovadas, me sentía invencible, poderosa, llena de una energía sacada directamente de mis sentimientos por Jacob. Lo amo con cada estúpida celula del cuerpo, y una vez que esté a salvo me preocuparé de los detalles… y si los dioses, o quien fuera, que me permitieron ir con él cobraban mi vida… a la mierda con ellos, lo habría visto y eso era suficiente para morir feliz.
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: volvimos! No nos maten… y realmente las excusas agravan las faltas asi que no diré nada para justificarnos… en cambio les damos este laaaaaargo capi de regalo con una confesión importante y decisiva. Finalmente leah se da cuenta que ama a Jacob, y su amor (mierda, que cursi me escucho) le dio el poder de romper el poder de un alfa… ¿no es bakan ella?
Ahora a ver que pasa con la batalla… y les digo que seré cruel… mi estrés académico necesita salir con sangre en el capitulo que viene xDDDD
Nos leemos, las adoro, gracias por cada palabrita que nos dan, por cada amenaza (el odio es un sentimiento ardiente, jake lo dice y le creo) y cada apoyo…. Muuuuchas gracias ^^
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: al fin! ya volvimos y como dijo lirit el cap es largoooo para compensar la demoraaa lo sentimos! fue una mezcla de suceso desafortunados jajaja pero weno q les parecio jake? en su encrucijada como siempre pero dijo q se va con nessie asi q na que hacer, y leah? es tan bakan ella que rompio el poder el alfa xD jaajajja sipuh si es su pareja ideal y la leyenda y todo y ya dijo q lo ama... ya era hora no? xDDDD bueno ahora a esperar la sangree y habra muchaaaaaaaaa y de muchos colores =) un abrazo a todas y gracias por no abandonarnos!
AHORA TENEMOS FACEBUKKKKKKKKKKKKKKKK
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Busquen nos asi veran nuestros estados mentales y demases!
Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94, Sprite Moony, drake dark, Pao Redwolf Black, Caperuzzita de Black, Chilli Black, Allison Marie Malfoy-Black, Jo Harv.,maria-fan, momojons, Arya Delacour, Jahzeel, Seleniita Black de Malfoy, MiaRiddley, BeHappyWithLove, crazypaige1306, kerVEROs, misteriO58, Carter86, ReshaAngel, sarlia, pazlux, claa black 1981, Oraculo, Ely Uchiha, saskeyo, Haeleen Black Clearwater, Neko-Tiara, CHELABLACK, zulema hale black, Laurita2206, monica . leah, meli black clearwater, thalilohe, Blackie-Noir, leahwerewolve, jasw494, charlie jeani, klarablack1981, mukax, She-Wolf Heiress, blue-uchiha, JustBlackwaterClan, Morenita Black Clearwater, rosa, Cris Cullen Swan, KaRii paxEcOu, Nafrayu, sarydark, nonaloka, Sophie93, Hime-Aiko, , bellalize, thalilohe, Caroliina, alice-rose1991, Aide96, Nenita Malfoy, Alisaness Cullen, Sammy-Askura, Xoxo Cullen, Carol Peluje, Zoey3013, Yuki-Minyooki-chan, ruby90, maru, mimi-chan, gleekgirl, micaa-potter, Diana-96-Aide, Laau Black, Karisan-karisan, Maarialoveyou, Nohemi Cullen, Ruby P. Black, Maria POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!
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