°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CAPITULO 63: no me hagas esto… te lo ruego… °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°
Edward POV
Cuando la cabeza de Renata fue separada de su cuerpo todo el mundo guardo silencio. En sus cabezas nadie podía creer que el callado Marco Volturi fuera capaz de algo así.
- Tú – gruñó Marco dirigiéndose hacia su hermano – todo este tiempo me mantuviste bajo un manto de mentiras y engaños… convenciéndome durante siglos que mi hermosa Didyme había sido asesinada por el clan Rumano… cuando la verdad es que el hacedor del crimen fuiste tú…
- Marco, date cuenta que la familia de Carlise solo intenta…
- ¡No me mientas! – El gruñido de Marco resonó en el bosque y detuvo el intento de defensa de Aro - ¿cómo fuiste capaz? Tu hermana… mi esposa… el amor de mi vida muerta por ¡tu ambición!… - la mente de Marco quedó en blanco por un segundo antes de que su cuerpo se moviera producto de la ira que sentía.
- ¡No! – gritó Cayo al darse cuenta de lo que iba a ocurrir, pero fue tarde. Marco se lanzó sobre Aro. Se escuchó un estallido cuando los dos cuerpos se encontraron.
"¿Pero qué mierda?" pensaron los lobos al ver que dos de los Volturi se enfrentaban entre ellos - ¡Marco detente! – intentó persuadir, pero no fue escuchado, Marco desesperado intentaba acertar un golpe contra un oponente que se movía con gracia esquivando sus golpes.
-"Lo voy a matar Didyme, lo juro" pensaba Marco con cada golpe que intentaba dar a Aro. Traté de escuchar que pensaba este último, pero nada.
- No te metas Carlise – susurró Esme tomando el brazo de su esposo. Mi padre la miró con duda, su cuerpo se movía hacia adelante y hacia atrás manifestando la lucha interna que tenia. Quería interferir en la batalla que se estaba librando, deseando con desesperación detenerla, que las cosas se hablaran y todos se fueran en paz. Pero Carlise sabía que las cosas no iban a ser así, nunca más podría haber paz para los hermanos, él mismo no entendía porque Aro había hecho algo así con su propia sangre, el fuerte sentimiento de familia que Carlise tiene le hacía imposible entenderlo. ¿Matar a tu hermano? ¿Matar a tu familia?... imposible, inconcebible para él.
- ¡Deténganse! – Cayo llegó al lado de Marco y tomo sus brazos separándolo de Aro, el cual estaba estoico dándole la pelea a su hermano. Para sorpresa de todos peleaba mejor de lo que esperaba cualquiera - ¡¿Estás loco Marco?
- ¡El mató a mi Didyme! – Marco intentaba soltarse del agarre de Cayo sin lograrlo - ¡Lo voy a matar! – el sabor de la venganza tardía se podía sentir en las palabras rasposas del antiguo.
- Hermano – Marco detuvo sus movimientos al escuchar la voz de Aro. Igual que todos los demás - ¿Cómo puedes creerles? La familia de Carlise solo intenta separarnos… - en sus ojos se podía ver algo de temor por como estaban aconteciendo las cosas pero aun así no perdía su mirada fría y de autosuficiencia. En su cabeza pensaba que aun podía convencer a su hermano de que todo era un error y un intento de nosotros por separarlos pero yo podía leer claramente los sentimientos de Marco, jamás volvería a ser engañado, jamás volvería a confiar en alguien.
- No me mientas – siseo Marco – lo sentí, cuando mate a Renata, sentí como todo lo que me unía a ti se quebraba, entonces lo que dicen es verdad… todo debe ser verdad...
- Piensa lo que vas a hacer – le dijo Cayo, levantó la mirada y se fijo en todos nosotros, todos los que estábamos pendientes de su persona, de lo que ocurría entre los Volturi… todos testigos de cómo la fuerza más importante de los vampiros se rompía.
Cayo se acercó y susurró al oído de su hermano "si quieres matarlo, hazlo después de matar a los Cullen" pude saberlo a medida que pasaba por su mente y mientras lo decía de forma inaudible al resto. Mi cuerpo se tensó de inmediato al notar sus intenciones, tomé la mano de mi esposa a la espera de cualquier movimiento.
"¿Qué ocurre?... dime algo Edward" pensó Jacob con alarma. Pero yo no me moví. Solo miraba con atención al más peligroso de los hermanos. El que, a pesar de ver como su reinado se venía abajo, continuaba con ganas de atacarnos.
Marcos disminuyó su respiración haciéndola mas lenta. Más pausada. Sin apartar nunca los ojos de Aro, el cual se mantenía con su postura altanera.
- Hermano mío – dijo con aspiraciones de victoria - yo amaba a mi hermana, nunca podría haberle hecho daño. La amaba tanto como la amaste tú en ese momento, tanto como la amó Félix, tanto como la amaba cualquier vampiro que la conociera. No olvides nuestra unión de milenios por un comentario falto a la verdad de un ex amigo.
- Prepárense – susurré sabiendo que me escuchaban según los pensamientos de Aro y Cayo, habría batalla. Si o si. Tanto vampiros como lobos se pusieron en guardia. Marco no escuchaba lo que decían, solo tenía odio en su interior, no le importábamos nosotros, ni la guardia ni nada. Se giró levemente hacia Cayo.
- Si no me sueltas ahora. Te mato a ti primero – Cayo se tensó y bajó la guardia por un segundo, el cual fue aprovechado por Marco. Sin esfuerzo alguno salió del agarre de su hermano y se dirigió hacia Aro.
La batalla entre los hermanos Volturi comenzó con un choque frontal, Marco con sus colmillos desenfundados. Ver como dos de los vampiros más antiguos de nuestra era intentaban matarse era imposible de creer. Era como ver a dos espíritus malignos danzando al son de una melodía mortal. Con una gracia peligrosa, era imposible apartar la mirada de lo que estaba sucediendo, movimientos ligeros y rápidos, no perdían las energías innecesariamente, se notaba que habían peleado en numerosas batallas, un técnica insuperable y certera. Con un solo descuido uno de los caería sin oportunidad de contra atacar, solo un golpe y el mas débil caería en esta batalla de siglos.
- No pierdas el tiempo Marco – decía Aro cada vez que se detenían, pero no había respuesta. Marco estaba tan concentrado y lleno de imágenes del amor de su vida en llamas que era incapaz de escuchar- ¡Félix! – el guardia salió de su sitio y golpeó a Marco antes de que lograra atrapar a Aro.
- ¡Eso es trampa! – gritó Emmet a mi espalda. Si que lo era, Aro sabia muy bien que el mejor de los tres en batalla cuerpo a cuerpo siempre fue Marco, y por eso lo mantenía tan sedado e inconsciente de lo que pasaba, por eso la actitud aburrida, no le convenía que el guerrero que mantenía dentro despertara porque sabia que seria su fin – ¡tramposo! Hay que hacer algo, hay…
- Cierra la boca – susurró Rosalie.
- Pero dos contra uno no está bien Rose – le respondió mi hermano.
- ¡Edward! – me giré al escuchar el grito de mi madre. La pequeña conversación de mis hermanos me desconcentró por menos de un segundo y Cayo lo aprovechó. Se movió hacia mí sin pensar en lo que estaba haciendo, no tenía nada en su mente más que mi propia imagen mirándolo. Quise moverme para alejarlo de mi familia, pero un gruñido detuvo mi cuerpo.
"¡NO!" Gritó un lobo en su cabeza acompañándolo con un gruñido gutural al tiempo en que su cuerpo se interponía en el camino de Cayo.
- ¡Jakob! – gritó Bella entre mis brazos. La llevé lejos y la resguardé con los demás antes de volver en ayuda del lobo. Este se encontraba en el piso con el vampiro sobre él, ambos luchando por enterrar los dientes en el otro. Pero el lobo tenía una seria desventaja, le faltaban los cientos de años de experiencia en lucha que tenía Cayo.
- Zafrina – dije antes de moverme. La amazona se acercó inmediatamente a mi esposa al tiempo en que yo iba en ayuda de Jacob. Escuché estruendos a mí alrededor pero no fui consciente de nada más que Cayo.
Jacob se lanzó a morder al vampiro, pero fue fácilmente esquivado. Yo aproveché para atacarlo y lanzarlo contra un árbol. Con el lobo nos quedamos uno al lado del otro en la espera de un nuevo ataque. Cayo se levantó con lentitud, pero sin daño. Sus ojos se pasearon por los alrededores, viendo a su guardia rígida y atenta a cualquier orden. Entonces posó sus ojos en mí.
- Tú y tu infernal familia tienen la culpa de todo esto, la batalla debería ser contra ustedes, no entre nosotros – comenzó a decirme bajo siseos. Podía ver a través de la mente de los demás que Aro y Marco seguían danzando a velocidad vampírica, el primero arrancando del segundo, pero siempre con su rostro de fría tranquilidad y falsa inocencia. No le quedaba de otra que escapar, era lo mejor que sabía hacer y si Marco llegaba a encontrarlo… no tenia oportunidad contra su hermano.
- Cayo, mi familia no tiene la culpa de nada, sabes bien que esto no lo empecé yo… - un estruendo detuvo mi frase, ambos nos giramos a ver lo que ocurría. Aro se estaba levantando con lentitud, un árbol estaba roto a su lado. Marco lo miraba con ojos desorbitados y la mente llena de ira e imágenes de su Didyme ardiendo entre las llamas. Cayo no demoró más tiempo conmigo y fue donde sus hermanos.
- ¡Detengan esta locura! – Gritó Cayo poniéndose entre Aro y Marco – pelear entre nosotros no resolverá el problema principal que nos convoca en este continente, son ellos – dijo apuntándonos – la criatura diabólica y los perros son las amenazas, Marco, te ruego que abras lo ojos y te des cuenta de que son los Cullen a los que debes atacar, no Aro.
- Él mato a Didyme…. Mi Didyme…
- ¿Y qué? – dijo Cayo sin importancia, Marco giró su rostro con brusquedad para mirarlo por primera vez – por favor Marco, es solo una vampira, puedes conseguir otra, además, ocurrió hace centenares, lo importante ahora es acabar con nuestros enemigos ¿no te das cuenta? Ellos quieren separarnos y tomar lo que es nuestro.
- ¿Cómo te atreves a manchar su memoria de esa manera? – gruñó Marco fuera de si.
- No estoy manchando nada – le respondió Cayo sin mucha gracia – ella murió, supéralo.
- No digas eso hermano – habló Aro, luego miró a Marco y se dirigió a él - ¿Cómo puedes dudar de mi con tan solo un comentario hermano? – dijo Aro acercándose con tranquilidad – hemos estado juntos desde hacer siglos, y bastó solo una pequeña blasfemia de la boca de un psíquico para que tu cayeras en la desconfianza… me hieres en lo mas profundo.
- Se de lo que eres capaz con tal de mantenerte en el poder – respondió Marco rememorando todas las ocasiones en las que Aro había asesinado, amenazado, extorsionado y comprado a vampiros para seguir al mando de ese mundo.
- Esto es ridículo – dijo Cayo cansado de la situación - ¿quieres aclarar las cosas con Aro? Bien, espera llegar a Volterra.
- No… esto lo arreglamos ahora – dijo Marco – quiero la verdad.
"Edward" me llamó la voz de Jacob, moví mi cabeza casi imperceptiblemente hacia su dirección para que supiera que lo escuchaba "¿Qué demonios estás esperando para largarte? ¿Qué te den una orden judicial? Maldición, toma a Bella y Nessie y sal de aquí" me dijo. Estuve en completo de acuerdo con él, a pesar de que mi muerto corazón se rompiera en mi pecho al pensar en dejar a mi familia, mi esposa e hija eran siempre lo primero.
Di un paso en dirección a Bella cuando el pensamiento, hasta ahora callado, de Aro llamó mi atención "Marco ya no me sirve". Yo palidecí.
- Encárgate de ellos – susurró Aro a Cayo, el cual nos miró con brillo en sus ojos mientras que una lúgubre sonrisa se expandía lentamente en su rostro - ¿quieres la verdad Marco? Esta es la verdad: yo maté a Didyme porque era un estorbo para mis planes, y lo haría de nuevo de ser necesario.
Marco jadeó por la sorpresa, tenía una leve esperanza de que todo fuera una mentira, pero no fue así. Lo habían engañado por siglos… por siglos viviendo al lado de asesino de la mujer que más amo en su vida y que aun ama… todo para Marco se volvió confuso, se encegueció por la ira y sin pensar en nada se abalanzo hacia Aro. Cayo, aun con la sonrisa diabólica en su rostro se giró hacia la guardia.
- ¡No quiero a nadie vivo o yo los mato a ustedes! – gritó. La guardia dio un grito de euforia antes de lanzarse contra nosotros.
Marco no tenia ni idea de lo que había empezado y aunque ninguno sabio como terminaría… pero si sabia que esta lucha será legendaria.
Bella POV
- ¡Edward! – grité cuando vi que todos en la guardia de los Volturi, incluido Félix, se lanzaban contra nosotros, abracé a mi hija con fuerza y cerré los ojos esforzándome lo máximo por extender mi campo y proteger a todos quienes quiero. Los abrí con rapidez y busque a mi esposo con ansiedad. Lo vi luchando contra Dimitri, esquivando y atacando, sin poder arrancar, sin poder golpear.
Mi cuerpo se llenó de terror al pensar que mi familia podría ser destruida, todo se movía a mí alrededor de forma vertiginosa, cuerpos chocaban, vampiros contra vampiros, vampiros contra lobos. Quise gritar cuando vi que el pequeño Seth atacaba a un guardia, o cuando mi mejor amiga danzaba entre la guardia Volturi siendo vigilada de cerca por Jasper. Mis ojos comenzaron a buscar a la tierna Esme sin lograr encontrarla.
Me giré bruscamente al sentir que alguien intentaba sobrepasar mi campo. Jane estaba al otro lado, mirándome con odio, concentrada, usando todo su poder contra mí en un intento de dañarme.
No. De dañar a mi hija.
Cubrí con mis brazos a Renesme y la alejé de la vista de Jane, no pude evitar mirarla con superioridad cuando noté que, sin importar cuánto se esforzara, no lograba romper mi barrera.
- Tranquila bebé, no dejaré que te hagan daño – susurré inconscientemente a mi hija acariciando su cabello – cúbrete los ojos amor – le dije, no quería que viera como nuestra familia y amigos peleaban o peor alguna muerte. Mi pequeña ocultó su rostro en mi pecho y afianzó aun más sus manos a mi ropa.
- ¡Rose! – escuché el grito de Emmet seguido de un estruendo. Vi con horror como el cuerpo de Rosalie chocaba contra un árbol partiéndolo en dos, pero la velocidad era tanta que no se detuvo hasta hacer lo mismo con varios más. Quise ir a ayudarla, pero el cuerpo de Renesme entre mis brazos, acurrucado y aferrado a mi me impidió moverme.
Emmet gruñó y se volvió loco. Nunca lo había visto tan fuera de sí en todo el tiempo que lo conozco, fue como si toda la bondad y simpatía que él expresa fueran arrancadas de raíz al momento en que dañaron a su mujer. Vi como golpeaba a Félix de una forma brutal para deshacerse de él, el vampiro italiano tomado por sorpresa fue lanzado lejos. Emmet sin perder el tiempo hizo una carrera desesperada por rescatar a su esposa, quien estaba siendo increpada por 3 vampiros más. Golpeó todo a su paso, tomando guardias de los Volturi y despedazándolos en pocos segundos. Iba furioso, sin apartar la vista de Rosalie. Ella intentaba defenderse como podía de todos, golpeándolos, girando su cuerpo y contorsionándose para esquivarlos, siempre altiva, siempre hermosa a pesar de estar en clara desventaja, eran demasiados para ella.
Emmet llegó, tomó a uno y sin esfuerzo aparente le arrancó ambos brazos. El grito de dolor del guardia se perdió con el ruido del ambiente - ¡No la toques! – gritó Emmet separando a un guardia de Rosalie, usando las partes que tenía entre sus manos golpeo a los dos guardias que intentaron detenerlo, fue tanta la fuerza que empleó que uno terminó decapitado y el otro fue lanzado lejos.
Entonces la abrazó como si su vida hubiese vuelto a su cuerpo.
- ¿Estás bien? – Le preguntó Emmet acariciando los cabellos rubios de Rosalie, ella asintió pegando el rostro a su pecho – tranquila bebé, no te van a tocar…
- Mami – susurró Renesme en mis brazos abrazándose mas a mi cuerpo, su movimiento apartó mi mirada de la pareja.
- Ya cariño – susurré.
Vi a mí alrededor y todos luchaban contra alguien, menos yo. Miré bien intentando encontrar una razón. Zafrina y las demás amazonas eran las culpables de eso. Rodeándome no permitían que nadie se acercara más de lo debido.
Giré mirando el desastre a mí alrededor, viendo como todos luchaban por su vida y por la vida de la gente que aman. Un trueno resonó en el cielo antes de que un rayo alcanzara la tierra. Miré a Benjamín mostrando los colmillos, atacando, moviendo las manos al tiempo en que ráfagas de viento levantaban a sus oponentes, sus ojos siempre bondadosos desbordaban de ira. El cielo estaba oscuro a pesar de ser no más de las doce del día, el lugar iluminado solo por los rayos que iban de nube a nube… la naturaleza en manos de un vampiro que, gracias al cielo, estaba de nuestra parte.
- Por favor, Dios, ayúdanos – susurré conmocionada por todo lo que estaba ocurriendo. Un quejido me sacó de mis pensamientos. Era un lobo, busqué desesperada de donde venia, pero entre todo el caos no lograba distinguir nada, entonces un lobo pequeño cayó al piso. Brody - ¡NO! – Grité con horror al ver como un vampiro de la guardia italiana enterraba sus dientes en el cuello del pequeño lobo - ¡BRODY! – sentí como mi garganta se apretaba y mis ojos comenzaban a picar debido a un llanto sin lagrimas. Los lobos gruñeron, no sé si de dolor o de rabia, y varios se lanzaron sobre el vampiro que hirió al pequeño lobo. Lo despedazaron en segundos.
Espere con ilusión que se levantara, que hiciera algo… pero Brody continuaba en el piso. Sin moverse. Y para mi horror su cuerpo abandonó la fase volviendo a ser humano… odié por un segundo tener la vista lo suficientemente aguda como para lograr ver las heridas en su cuello, la piel pálida y mustia del niño se gravó en mi memoria.
- Por favor, por favor – rogué en voz baja apretando a mi hija a mi pecho, sintiéndome como la madre de ese niño. Un pequeño niño que no debía tener más de quince años. Un bebé. El bebé de alguien. Un bebe como la mía. Un lobo que reconocí como Sam se acercó y empujó el cuerpo en el piso. Pero no hubo respuesta. Nada.
- ¡Emmet, sácalo de aquí! – un alivio recorrió mi cuerpo al escuchar la voz de Edward asegurándome que estaba bien. Emmet se acercó y tomó en sus brazos a Brody, Jasper se colocó a su espalda resguardándolo. Ambos se perdieron en el bosque.
- Dime que está vivo – le dije a mi esposo cuando estuvo a mi lado. Pero él no me respondió – por favor, por favor – susurré con mi pecho apretado. Edward me miró con dolor en sus ojos y pasó sus brazos a mí alrededor apretándome a su pecho con nuestra hija entre nosotros. Sentí levemente sus labios en mi frente antes de que su cuerpo se alejara. El vacio me inundó nuevamente.
Todos peleaban, y yo allí, sin moverme, siendo testigo de todo. Llenando mi cabeza con las horrorosas imágenes de la gente que quiero siendo atacada por nuestros enemigos. De lobos heridos y peleando sin descanso.
La pacifica Esme luchaba al igual que todos, pero intentando no hacer demasiado daño. Manteniéndose cerca de Carlise, cuidando su espalda. Luchando a su lado, codo a codo como en las décadas que llevan juntos.
Pronto se comenzaron a amontonar miembros irreconocibles de vampiros, montañas de restos de los cuales sabia el inconfundible humo morado.
Me sentí impotente al estar sin combatir como los demás, mi campo continuaba sobre todos los vampiros amigos y los lobos, deshabilitando el poder de Jane y Alex. Pero sentí que no era suficiente. Que estaba al medio de un caos sanguinario sin mover un dedo. Protegiendo a mi hija y descuidando a mi esposo. Sabía que tenía que hacer, y me dolía el alma el solo pensarlo, pero era necesario, si queríamos tener una mínima oportunidad debían luchar todos. Miré a mí alrededor buscando a mi salvador, lo encontré luchando con Dimitri.
Una imagen se metió en mi mente a la fuerza borrándome de toda visión. Moví mi cuerpo con rapidez esquivando por poco el ataque de Jane. Me tomó un segundo darme cuenta de que fue Renesme quien puso en mi mente lo que ella estaba viendo. Jane me miraba con odio, pasaba sus ojos de mí a mi hija, la presión que sentía en mi campo me indicaba que ella intentaba con todas sus fuerza atacarnos. Usar su poder contra nosotras, especialmente sobre mi pequeña Renesme.
La odié.
Más de lo que ya la odiaba ¿Cómo era capaz de usar su asqueroso poder en una pequeña niña? ¿En MI pequeña niña? Y solo con intenciones de dañarme… la odie… y la quise matar. De pronto todo en mi mente me gritaba mátala, de forma lenta y dolorosa, descuartizarla y meter sus piezas en el fuego frente a ella, quería que me rogara piedad y yo se la negaría.
Un gruñido escapó de mi garganta sin que yo lo quisiera.
- La asustas – Alice se encontraba a mi lado mirando a Renesme. Miré el rostro de mi hija y vi el miedo. Mi gruñido la había espantado.
- Lo siento mi amor, lo siento – dije abrazándola
- A tu derecha – me moví antes de procesar las palabras de Alice. Pero fue tarde, sentí un dolor lacerante en mi espalda, cerré mis labios aguantando el grito de dolor que quería escapar. Jane había intentado atacarme nuevamente y esta vez por mi descuido debido al odio había acertado, me maldije por distraerme pero no volvería a suceder, esto terminaba aquí para ella. Nuevamente las ganas de matarla vinieron a mí, pero me controlé e hice que mi escudo fuera aun mas fuerte, no podía hacer nada con mi hija en brazos - ve, yo la entretengo – dijo mi cuñada bloqueándole el paso a Jane.
No tuve que preguntarle a que se refería, seguramente Alice había visto lo que quería hacer y venia a ayudarme, no lo pensé dos veces y me giré con rapidez, Zafrina siempre cerca cuidando mi paso, encegueciendo a cualquier vampiro que intentara atacarme. Jacob continuaba luchando contra Dimitri.
- Perro asqueroso – dijo el vampiro antes de lanzarse contra mi amigo, pero este fue mas rápido y con un giro lo golpeo con la cola lanzándolo contra los árboles. Aumenté mi velocidad deteniendo la carrera que Jacob había emprendido hacia Dimitri. Zafrina fue tras el rastreador. Mi amigo gruño cuando no lo dejé avanzar, yo con mi muerto corazón roto en pedazos abracé a mi hija antes de ofrecérsela.
- Llévatela – Jacob dejó de gruñir con enojó y me miró sin entender - ¿recuerdas lo que te pedí antes? Llévatela – repetí. Mi amigo soltó un gemido lamentable, negó con la cabeza, lo conocía tan bien que no era necesario leerle la mente para saber que pensaba – te voy a extrañar igual que a ella, a ambos, pero confió en ti, no estará con nadie mejor que contigo… cuídala, Jacob te llevas la mitad de mi felicidad, por favor cuídala – dije mientras la subía al lobo, el lobo no hacia ningún gesto, solo se quedó allí – aférrate bien – indiqué a mi hija, ella asintió agarrando los cabellos del lobo con fuerza, me puse frente a mi mejor amigo y lo abracé por el cuello – no dejes que nada le pase, te lo ruego – susurré cerca de su oído. Me separé de él con unas ganas enormes de llorar - corre – dije. Pude ver como Jacob dudaba - ¡CORRE! – grité haciendo que él moviera las patas y dando un giro cerrado avanzó hacia el bosque.
Mi pecho se partió en mil pedazos cuando los perdí de vista.
Jacob POV
¿Qué mierda es lo que estoy haciendo? ¿Dónde se supone que me iré? ¿Cómo se supone que voy a sobrevivir lejos de Leah? ¿En qué momento tendré la suficiente entereza como para pararme frente a Nessie y decirle "hola… veras, es posible que tus papas mueran así que soy tu papi nuevo"…?
No sé en qué momento acepté esto.
Sentí el cálido cuerpo de la niña en mi lomo, aferrándose con fuerza a mi pelo y escondiendo su rostro, sollozando… y supe que, si, no tenía idea que mierda iba a hacer ahora, pero por ella inventaría algo. Lo haría todo por la pequeña en mi lomo.
- "¿Dónde se supone que iras?" - la voz de Embry llenó mi cabeza, me sorprendió que fuese capaz de hablar conmigo y pelear al mismo tiempo - "que chistoso".
- "¿Alguien ha sabido algo de Brody?" - esta vez fue Seth el que se metió en la conversación - "¡Quil cuidado!" - gruñí cuando vi por los ojos de Seth como un vampiro se lanzaba a la espalda de Quil, Embry se movió de su posición, el vampiro contra el que peleaba lo persiguió tacleándolo, Seth no podía salir de su lugar ya que eran dos italianos quienes lo increpaban. Quil se movía de un lado a otro haciendo que el vampiro en su espalda saltara sin tener la oportunidad de morderlo como trataba.
Nadie podía ayudarlo.
Nadie podía salvar a mi amigo.
- "Pobre de ti que te muerda o me las pagas" - dije mentalmente a Quil, di vuelta y comencé a correr hacia él. No lo iban a lastimar, no a Quil, ni a Seth, ni a Embry, a nadie de mi manada lo dañarían.
- "¡Espera Jacob!" - gritó Embry deteniendo mi correr, Nessie soltó un pequeño grito de sorpresa y yo quise patearme a mí mismo, olvidé que estaba en mi lomo.
- "Idiota" - dijo Quil con una sonrisa. Suspire de alivio. El maldito está vivo y bien -"No gracias a ti de todas formas, es gracias a Collin que apareció de alguna parte, me enamoré de ese chico".
Me giré nuevamente y me dispuse a correr. Gruñí cuando el aroma dulzón de un vampiro llegó a mi nariz quemándome. Un sonido gutural salió de mi garganta en dirección al vampiro que me estaba siguiendo. Grande fue mi sorpresa cuando Nahuel y su tía salieron con las manos en alto.
- Tranquilo, no haremos nada – dijo él, yo me mantuve en guardia. El mapuche no terminaba de convencerme – te acompañaremos.
- "Puedes olvidar eso, viajo solo" - dije mentalmente. Obvio que él no me entendió nada.
- Mira, no tengo idea que quieres decirme, pero confía en mí, no podría dañar a la niña, ella es como yo – continuó él.
- "Este jura que nací ayer, lo siento niñito, no te creo" - tenía claro que era una completa estupidez que le estuviese hablando mentalmente ya que él no podría saber nunca lo que yo decía, pero mis gruñidos eran suficientes para aclarar que la idea no me gustaba nada.
- Solo quiero… - Nahuel dejó su frase a la mitad y giró su rostro a la derecha. Yo hice lo mismo al mismo tiempo. No fue necesario que dijéramos nada, ambos sabíamos que pasaba.
Todos comenzamos a correr.
- ¡Agárrate bien Renesme! – gritó Nahuel a mi espalda. Mis patas comenzaron a correr a más velocidad, teníamos que escapar, ahora mismo o los vampiros que nos seguían lograrían alcanzarnos.
- "Voy en tu ayuda" - dijo Seth en mi cabeza, no pude contestar nada porque un dolor inmenso me inundó el pecho de un segundo a otro, sin aviso. Trastabille y jadeé por la opresión, pensé por un segundo que finalmente nos habían alcanzado y que había sido mordido por un vampiro… pero no… mis piernas seguían moviéndose, Nahuel continuaba a mi lado corriendo, y aun tenia a tres guardias italianos siguiéndome… entonces, si no era yo…
- "Mierda Jacob" - gimió Seth en mi mente. ¿También lo había sentido? No entendía nada… - "duele…" - se quejó nuevamente. Y entonces me di cuenta… el dolor era de él.
- "¿Qué demonios Seth? ¿Te hirieron? ¿Estás bien? ¿Qué te duele? Dime por favor que estás bien o tu hermana va a castrarme…".
- "No sé qué pasa… estoy bien… logré escaparme, estoy solo y… mierda… duele…"
- Se están acercando – murmuró Nahuel a mi lado, forcé mis piernas acelerando. Mis zancadas se volvieron más largas. Mi cuerpo reaccionó a la perfección ante la presión, pero mi mente estaba con Seth.
- "Por amor al cielo, dime algo muchacho" - rogué ante el silencio de este. Entonces de la nada una imagen apareció en su mente nublándolo todo.
Irina.
- "Irina… algo le pasó a Irina" - comenzó a murmurar, toda la mente de Seth se trastornó con la idea... y se apagó.
- "¿Seth?" - pregunté ante el silencio de mi amigo - "¿Seth?... contesta hombre… ¿Seth?".
- ¡Cuidado! – Nahuel gritó con potencia, me giré bruscamente esquivando a penas el ataque del vampiro italiano - ¡sal de aquí! – exclamó nuevamente antes de detener a mi atacante, su tía lo ayudó. No lo pensé dos veces y comencé a correr.
Intenté escuchar la voz de Seth, pero no lo logré, no había nadie en mi mente y eso comenzó a aterrarme. Ni Quil ni Embry… ni Seth… ni Leah… Leah…
Llevaba bastante tiempo intentando no pensar en ella, pero ahora que por algún motivo me sentía extremadamente solo en mi propia cabeza no pude evitar recordarla.
Me odiará.
Estoy seguro que me aborrecerá con cada fibra de su ser cuando sepa que me fui con Nessie, cuando se entere que dejé mi manada por salvar a una niña… mi cabeza se llenaba de sentimientos, sé que ella me habría dicho que escapara con ella para protegerla, pero también sé que ahora, en la forma en que quedamos, me odiará de por vida.
¿Cuánto había pasado desde que la vi por última vez? ¿Dos horas? ¿Quizás tres? ¿Menos… mas? No tenía idea, pero la extrañaba malditamente. La necesita conmigo, tenía unas ganas desesperadas de que corriera a mi lado ahora, me gritara, me apoyara… mirarla… con eso me conformaría. Con mirarla una última vez antes de desaparecer. Dejar en mi memoria una última imagen, diferente a su rostro enojado, no quería guardar en mi retina la visión de sus increíbles ojos verdes anegados en lagrimas, furiosa por lo que yo hice…
Quería decirle que la amaba.
Mierda… moría de ganas de mirarla a los ojos y decirle "te amo con locura" pensé… pensé que la batalla terminaría y al final del día yo podría ir con ella, tomarla entre mis brazos y confesarme, decirle cada una de las estupideces y fantasías que he tenido con ella en los últimos meses… y después la besaría. Maldita sea… el solo recordar como besa me trastorna. Suave, demandante, sensual, dulce… todo, absolutamente todo se juntaba en un solo beso de Leah.
Quería besarla otra vez.
Verla otra vez.
Amarla otra vez.
Pero nada de eso pasaría ahora… porque yo desaparecería con Renesme. Conociendo a Bella ella tiene todo planeado para que yo salga del continente. Me habría enviado a la luna de haber podido con tal de proteger a su hija. Yo habría hecho eso.
Un ruido me sacó de mis pensamientos, miré a mi costado y pude ver con claridad la sombra de algo persiguiéndome. Incremente mi velocidad. Eran vampiros, dos, uno a cada flanco.
Debía escapar. Ahora. Ahora.
¡FRENA!
La niña en mi lomo se sacudió con el movimiento pero se mantuvo firme en su lugar, los dos vampiros pasaron frente a mí cruzándose, entonces comencé mi carrera nuevamente, uno intentaba atacarme y yo lo esquivaba acercándome demasiado a mi otro oponente. Nos cruzábamos, luchábamos, yo gruñía a más no poder, intentaba morderlos, pero los malditos me esquivaban, no podía armar una lucha con la niña en mi lomo.
Intenté escapar, esquivarlos, pero de la nada salió un tercero y me rodearon. Varias imágenes me inundaron la cabeza, supe inmediatamente que era Nessie. La pobre estaba aterrada. No paraba de preguntar por sus papas, de temer por mí, quería saber por Seth, sus tíos, sus abuelos… varias imágenes de los invitados de los Cullen pasaron por mi cabeza en menos de un segundo… y todo terminó con una imagen de Leah.
Mi hermosa Nessie estaba preocupada por Leah. Igual que yo.
- Entréganos a la niña perro – pidió el vampiro que estaba frente a mí. Gruñí. "Espera sentado" pensé
- Si lo hacer te matamos más rápido – agregó otro, bufé. Estos tienen que ser idiotas si piensan que cederé.
Mi pose de ataque aumentó. Ladré y mostré los dientes para que les quedara claro que se llevaran a la niña solo si me matan antes.
- Perro estúpido – murmuró uno, pero no supe quien fue, mi atención se lo llevó por completo el vampiro que se lanzó a mí. Gruñí y esquivé el ataque, me giré con rapidez y golpeé a otro con la cola.
Renesme gritó cuando un tercero escaló por mi costado tomando su pie, jalándolo, lo tomé con mis dientes y lo lancé lejos. Volví a correr, los fríos me seguían de cerca cruzándose, intentando detenerme. Me llenó la desesperación al pensar que no podría escapar.
Nunca temí por mí, todo mi terror se volcó sobre la niña que sollozaba en mi lomo agarrada fuertemente a mi pelo. ¿Con que cara miraré a bella si algo le ocurre a Renesme?
Algo agarró mi cola y me lanzó de lado. Mi cuerpo quiso girar en el suelo, pero use toda mi fuerza para mantenerme de costado. Me arrastre por varios metros hasta por fin detenerme, sentí como una costilla se rompía
- Tío Jake – susurró Nessie, quise contestarle que todo estaría bien, que saldríamos de esta. Pero no tenía idea de cómo lo haríamos. ¿Cómo? Los 3 vampiros de antes ahora estaban frente a mí bloqueando mi paso y pegándome más al árbol a mi espalda.
¿Qué hago ahora? Si me muevo otro cualquiera tendrá la oportunidad perfecta para lanzarse a mi lomo y arrebatarme mi tesoro… ¿Qué hago?
¿Qué hago?
Un gruñido resonó en el ambiente tomando la atención de todos. No supe que fue lo que pasó hasta que una sombra plateada se lanzó sobre uno de los vampiros, el grito que este profirió fue desgarrador. No entendí nada de lo que estaba pasando, un segundo atrás tenía 3 vampiros frente a mi intentando atacarme, ahora había uno menos que se quejaba de dolor sin uno de sus brazos, y los otros dos habían desaparecido.
Un ladrido me hizo girar la cabeza, aquella sombra plateada estaba frente a mí, mirándome fijamente. Devolviéndome el alma al cuerpo. Haciendo que mi corazón, con una sola mirada volviera a unirse y a latir desaforado. Mi respiración se aceleró y todo a mí alrededor desapareció en ese momento. Sus ojos verdes que me vuelven loco no dejaron de mirarme… todo giró a su alrededor. Todo cambió en mí al momento en que su nombre resonó en mi cabeza
Leah
- "¿Jacob?" - su voz resonó en mi cabeza, nunca pensé que me sentiría tan bien con solo escucharla… con verla… increíble cómo, incluso de forma lobuna es hermosa, y está aquí… frente a mí, conmigo…
Espera un poco.
Ella está aquí… ¿Por qué mierda está aquí?
- "¿Qué demonios Leah? ¿Qué haces aquí?" - pregunté con voz dura. Moría por acercarme, decirle que la extrañaba, pero el terror por su seguridad me inundó por completo, ella no debería estar aquí, le di una orden, un mandato alfa ¿Cómo lo desobedeció?... y más importante… ¿Por qué no la escucho en mi cabeza?
- "Estás bien" - dijo con un tono de voz que no supe identificar, y después no quise intentarlo ya que Leah se movió sorprendiéndome completamente. No logré procesar cuando se movió ni nada. Solo la sentí frente a mí con su nariz rozando la mía moviéndose con ternura por mi mejilla y finalmente enterrándose en mi cuello, cada roce sintiéndose como una caricia – "gracias al cielo estás bien" – no tuve claro si eso ultimo lo sentí en mi cabeza o solo fue mi idea. Pero nada importó.
Todo el enojo que sentía se evaporó con la magia de su toque.
Gemí de satisfacción y ladeé mi cabeza para enterrar mi nariz en su pelaje. La extrañaba con locura.
-¡Cuidado! – con Leah saltamos alejándonos al tiempo en que un vampiro se lanzaba sobre ella, Leah se giró con brusquedad sacándose al frio en un segundo. Nahuel apareció con Zafrina atacando a los dos vampiros restantes – ¡sal de aquí! – gritó Nahuel. Quise moverme, pero lo primero que hice fue buscar a Leah con la mirada.
Fue como si la hubiese llamado, porque ella giró su rostro a mí y comenzó a correr. No dude en seguirla. Con ella iría donde fuera.
- "¿Qué haces aquí?" - le pregunté mientras corríamos.
- "Cuidando tu espalda" - algo pasó en mi cuando dijo eso, no solo fue la sensación de satisfacción al notar que se preocupaba por mi, también un rastro de ansiedad y miedo me llenó, tuve el intento de dejavú que nunca llegó a ser tal, ya que Leah volvió a hablarme - "¿Qué pasó? ¿Por qué llevas a la niña?".
- "Se desató la batalla, yo arranqué con Nessie".
- "¿Y donde se supone que irás con ella en el lomo? ¿Planeas hacer de auto durante días?".
Sonreí internamente. Extrañaba incluso su ironía.
- "Aun no lo sé" - respondí. Leah se puso a mi lado y miró a Nessie sobre mi lomo. Una imagen de Leah como lobo pasó por mi mente. Era Nessie "a Nessie le da gusto que estés bien" le dije. Para mi asombro Leah sonrió.
- "Será mejor que nos vayamos" - dijo en respuesta corriendo un poco más lejos. Mi cuerpo se movió sin que lo pensara colocándome más cerca, casi tocándonos. Corrimos un poco más, yo disfrutando de su presencia. Pensando en que nos escaparíamos juntos con Nessie. Pero algo aun me tenía con dudas.
- "¿Cómo llegaste aquí? Yo te di una orden que se supone no se puede romper" - Leah soltó una carcajada mental.
- "Estas hablando conmigo Jacob, ser la única mujer lobo tiene sus ventajas".
- "No entiendo".
- "No trates de hacerlo, estoy aquí para cuidarte el trasero, debería ser lo único importante".
- "Prométeme una cosa Leah… júrame que no te pondrás en peligro, que estarás a mi lado todo el camino y luego escaparás conmigo y Nessie donde sea que vayamos" - Leah me miró un segundo y luego continuo con su mirada al frente, trate de meterme en su cabeza, pero no había nada… era como si estuviese hablando con Sam.
- "Relájate Jacob, no me va a pasar…".
- "Ya no estás en mi manada" - pensé interrumpiéndola.
- "¿Qué?".
- "Por eso no te escucho, por eso mis órdenes no te afectan…"
- "No… es solo un favor que me hicieron" - dijo Leah con voz suave. Le iba a preguntar algo mas, pero su cuerpo se lanzó sobre el mío empujándome con fuerza.
- "¿Qué mierda…?" - gruñidos ladridos se escucharon a mi espalda, miré hacia atrás y un vampiro estaba luchando con Leah - "¡No!"
- "¡Vete de aquí!" - gritó ella deteniendo mis intenciones de ayudarla.
- "No seas idiota, no te voy a dejar sola" - dije, ella se lanzó contra el vampiro derribándolo y lanzándolo contra un árbol.
- "¡Corre!" - me gritó comenzando a correr a mi lado, moví mis piernas con rapidez siguiéndola, esquivamos algunos árboles y saltamos rocas, Leah poco a poco quedó detrás, pero yo aun continuaba sintiendo su presencia a mi lado.
Pronto llegamos a un claro cubierto de nieve. Imágenes se mezclaron con la realidad y el dejavú anterior llegó a mí con fuerza. Yo conocía este lugar, lo había visto en alguna parte. Fue el terror en mis venas lo que me recordó donde.
Mi pesadilla.
- "¡Leah!" - grité recordando lo siguiente de mi sueño, ella desaparecía, ya no estaba a mi lado. Igual que ahora - "Por favor no, por favor no… Dios mío no me hagas esto, no lo hagas" - comencé a rogar.
- Jacob – Zafrina llegó corriendo a mi lado con Nahuel siguiéndola de cerca – vámonos… – comencé a negar con mi cabeza, no podía irme, no con Leah perdida y fuera de mi vista, no con el maldito sueño persiguiéndome y atormentándome.
- Dame a la niña – quedé mirando a Nahuel quien tenía sus manos estiradas hacia mí, gruñí – si quieres ir con ella deberías darme a la niña – dijo con seriedad. Yo lo quedé mirando. ¿Cómo sabia él?.
Cambié a mi forma humana importándome poco quedar desnudo frente a los vampiros. Nessie estaba en mi espalda agarrada a mi cuello. La tomé y la acuné contra mi pecho.
- tranquila bonita, todo está bien – dije susurrando contra su cabello - la vas a cuidar – me dirigí a Nahuel – como si fuera de tu sangre o yo te buscaré y te mataré ¿entendido? – Él asintió – no la pierdas de vista – le dije a Zafrina quien dio un escueto si – te encontraré, lo prometo – besé a Nessie y se la pasé a Nahuel. Él la acunó a su cuerpo con delicadeza.
- Ve – me dijo él. Pero yo no respondí nada, ya estaba en forma de lobo camino a Leah.
- "¿Leah?…. ¿Leah?... por amor al cielo dime donde estas".
- "Sal de aquí" - me respondió ella gruñendo - "vete con Nessie" - en cualquier momento habría alegrado de que se refiriera a Renesme por su apodo, pero la forma agitada en la que ella estaba pensando me llenó de miedo, la conocía lo suficiente para saber que se debía a que estaba luchando.
- "Aguanta, por favor, casi llego".
- "¡Huye Jacob, sal de aquí!" - un gemido siguió a sus palabras y fue como si una daga atravesara mi cuerpo, yo recordaba esa frase, me lo decía antes de que la atacaran dejándola mal herida… gruñí. Yo sabía que iba a pasar ahora. Yo sabía lo que venía. Y no quería. No podía.
No puedo perderla. No ella… no Leah.
"No te voy a dejar" pensé "no te voy a perder".
Giré y logré captar su aroma. Lo seguí con rapidez y llegué. Mis ojos lo primero que vieron fue a Leah tirada en el suelo. Sus ojos llenos de terror pero aun así rogándome que escapara me llegaron hasta el alma. Ella gruñó de dolor. Y entonces lo vi.
Un vampiro estaba sobre su costado… y sus dientes clavados en su cuello.
- "Jacob..." - fue el ultimo pensamiento que se coló en mi mente.
No… no puede ser verdad… no puede ser… no… por favor no… ella no, no mi Leah. No ella…
Cuando el vampiro se levantó con su barbilla llena de sangre la ira me inundó por completo. La estaban matando, me la estaban quitando… no… ¡NO!
Me enceguecí, lo que hacía solo pasó como imágenes sueltas en mi mente. Un brazo en mi boca, gritos de vampiros, decapitaciones, fuego… Leah en el piso, muriendo, alejándose de mí. Dejándome solo.
Escupí algo que tenía en mi boca antes de detenerme. Mi respiración estaba agitada y la ira aun me rondaba. Cuando mi visión se aclaró me di cuenta de lo que había hecho. Sin notarlo maté a los vampiros que estaban cerca de Leah… Leah.
Giré mi cabeza y la vi allí.
No, no, no, no, no, no, no…
Volví a mi forma humana y corrí a ella. Me paralizó verla en el piso sin moverse, en forma humana.
- Leah, no… – susurré tirándome al piso y moviéndola, no reaccionaba. No se movía. ¿Y si… y si…? la atraje a mi cuerpo y la abracé con fuerza, estaba helada – Leah… cariño no me hagas esto – dije tocando su mejilla – Leah despierta, te lo ruego – moví un poco su rostro intentando de que despertara – abre tus ojos amor, por favor, abre tus ojitos – mi voz se quebró en la última palabra, una lágrima escapó recorriendo mi mejilla y cayendo sobre la suya – no, no… por Dios, no me hagan esto no me la quiten, no se la lleven – comencé a rogar abrazándola.
El pecho me dolía, como su me hubiesen disparado a quema ropa, ardía, quemaba, lloraba… se destrozaba. Mi pesadilla se repetía en mi cabeza una y otra vez, ella moría en mis brazos en el sueño, me lo habían dicho, me regalaron el futuro y yo no pude hacer nada por evitarlo, no hice nada. Perdí a la mujer de mi vida sin si quiera decirle cuanto la amo. Sin confesarle todo lo que ella me hace sentir, todo lo que soy capaz de dar por ella.
- No me puedes dejar – susurré a su oído – te necesito, no puedo vivir sin ti – besé su mejilla – cariño por favor… Leah… despierta… por favor despierta… - un sollozo escapó de mi boca siendo seguido por otro. Y otro.
Dolía. Dolía demasiado. Costando respirar. Costando pensar. Costando vivir. ¿Qué hago sin ella? ¿Qué hago si me la quitan? No puedo, maldita sea no puedo.
- Abre tus ojos maldición – gruñí – te amo – confesé – te amo quizás desde siempre y fui un estúpido por no darme cuenta antes, te necesito para vivir Leah, hago lo que me pidas, pero no me dejes solo…
Comencé a llorar
Mi mente en un momento se apagó, siendo solo capaz de pensar en Leah, en los momentos en que vivimos juntos, tanto bien como mal. Su sonrisa, sus ojos. Su rostro cuando estuvimos entre los arboles sobre la nieve. Todo terminando siempre con ella fría entre mis brazos. No sabía qué hacer. No sabía cómo seguir.
Posé mi mano sobre su cuello sin sentir su pulso.
Todo en mi se quebró, mi pecho rugió de dolor, quise gritar al ver como la razón de mi vida se iba. Fue como si mi vida se fuera con ella. ¿Por qué? ¿Por qué cuando ella había vuelto a mí ahora me la estaban quitando? No es justo, no es justo… la necesito… no puedo seguir sin ella, no sé qué hacer sin ella… simplemente no quiero vivir sin Leah.
Besé su frente fría y cerré mis ojos con fuerza derramando mas lagrimas. Podía sentir como su calor se escapaba, como su vida salía de su cuerpo… llevándose la mía con ella.
Porque mi vida terminó en el mismo momento en que el corazón de mi Leah dejó de latir.
Ambos morimos ese día.
FIN.
(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: les recuerdo que es navidad, razon por la cual nosotras actualizamos hoy y razon por la cual ustedes nos perdonaran todos nuestros pecados… incluyendo el hecho de que leah murió… lo se… no se lo esperaban verdad? Y menos aun que este fuera el final de la historia… pero aun queda el epilogo, se terminara de contar que pasó en la batalla, quienes terminaron con vida, quienes no, que pasó con Aro y Marco y que pasará al final de todo…
Se que nos quieren matar, pero es víspera navideña! Amor y paz para todos… se les quiere un monton, perdón por la enorme demora y no nos odien, quizás en una de esas tal vez… jakob y leah se encuentren en el mas allá… jajaja, na bromeo, ni nosotras sabemos que pasará en el epilogo con nuestra pareja… aun no nos cuentan.
Besos y felices fiestas y gracias a todas, las quiero!
(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: jajja este el el FIN es como AL FIN EL FIN jajja depues de casi 2 años llegamos al final de la historia de nuestros keridos lobos, solo falta el epiilogo donde se veran como dijo lirit kienes sobrevivieron kien gano la batalla etc, algo asi como el final de amanecer... asi que bueno les gusto? xD como sea dejen un comentario y aunque tengo medo e uestedes espero q disfruten el cap tanto como io lo hice al betearlo... les deseo una feliz navidad y son las mejores lectoras del mundo y q uno podria kerer! un abrazo a todas!
.….…❖….
──────✷▄▄███▄▄✷──────
▒█▒─✷▄▄███████▄▄✷─▓█▓─
▒█▒──────▓▓▓─────░░▒░░
AHORA TENEMOS FACEBUKKKKKKKKKKKKKKKK
http:/www . facebook . com/home . php?#!/profile . php?id=100001135082510
Busquen nos asi veran nuestros estados mentales y demases!
Gracias a : doble vida, Bonnie Boleyn, Karina Cullen Black, fey black, pazzitta, AndreiiCullenHale, Andrecullen18, Tibby-Trick, Psique46, Sukio, Aligeos, Ellie. thecolou , Prettypurple, Tsuki-no-Haruka, Sophie93, carichoextremo,Polynessia,piinkblaCk,Karmele, diosapagana, MaLiGnA BlAcK, Dark-Shinda, JoseCullenGD, susyh, sweetcullen12, Lorraine Cullen Swan, Shara Black, milets, Keiian, indramar, StillDollProduccions, Dream-espered, caminos, danyela, gaby001, bellalize, sharice94, Sprite Moony, drake dark, Pao Redwolf Black, Caperuzzita de Black, Chilli Black, Allison Marie Malfoy-Black, Jo Harv.,maria-fan, momojons, Arya Delacour, Jahzeel, Seleniita Black de Malfoy, MiaRiddley, BeHappyWithLove, crazypaige1306, kerVEROs, misteriO58, Carter86, ReshaAngel, sarlia, pazlux, claa black 1981, Oraculo, Ely Uchiha, saskeyo, Haeleen Black Clearwater, Neko-Tiara, CHELABLACK, zulema hale black, Laurita2206, monica . leah, meli black clearwater, thalilohe, Blackie-Noir, leahwerewolve, jasw494, charlie jeani, klarablack1981, mukax, She-Wolf Heiress, blue-uchiha, JustBlackwaterClan, Morenita Black Clearwater, rosa, Cris Cullen Swan, KaRii paxEcOu, Nafrayu, sarydark, nonaloka, Sophie93, Hime-Aiko, , bellalize, thalilohe, Caroliina, alice-rose1991, Aide96, Nenita Malfoy, Alisaness Cullen, Sammy-Askura, Xoxo Cullen, Carol Peluje, Zoey3013, Yuki-Minyooki-chan, ruby90, maru, mimi-chan, gleekgirl, micaa-potter, Diana-96-Aide, Laau Black, Karisan-karisan, Maarialoveyou, Nohemi Cullen, Ruby P. Black, Maria POR LEERNOS Y DEJARNOS COMENTARIOS SIGAN ASI!
si hay alguien que nos lee pero no esta en la lista pues diganlo si quieren aparecer! Y si alguien esta repetido tb!
Seguiremos respondiendo los rewis a todas y cada una de ustedes! besos!
PUEDEN DEJAR REWIS AUNQUE NO ESTEN REGISTRADAS EN EL FANFICTION ASI QUE NO HAY ESCUSA PARA NO HACERLO!
