Chapter 4

Emma estaba en el comedor, lo había puesto todo patas arriba mientras pasaba la aspiradora, una Ruby bastante molesta bajó las escaleras.

- En serio, ¿tienes que dedicarte ahora a pasar la aspiradora? Son casi las 7 de la tarde y tengo que estudiar, ¿se puede saber qué te pasa?

- ¿Perdona? A mí no me pasa nada

- La última vez que te dedicaste tanto a esta casa fue para los exámenes finales del año pasado, y aún faltan meses, ¿Por qué estas tan nerviosa?

- Yo no estoy nerviosa… quizás un poco inquieta

- Ves a dar un paseo o busca a alguien con quien distraerte, mañana tengo algo importante, así que sal de esta casa si no sabes estar tranquila

- Creo que saldré a correr… - contestó Emma de mala gana.

- ¡Buena idea! ¡Y cuando vuelvas espero que estés tan cansada que te vayas a la cama directamente!

Ruby subió las escaleras y cerró de un portazo la puerta de su cuarto, la verdad es que Emma llevaba varios días nerviosa, y cuando la rubia estaba en ese estado no paraba de limpiar y mover los muebles, cosa que desquiciaba a su compañera de piso.

Emma dejó la aspiradora y demás productos de limpieza a un lado del comedor y subió a cambiarse, aunque estaban en otoño ya hacía frio, así que se puso una chaqueta cortavientos y sus pantalones cortos, salió sin rumbo fijo aprovechando las extensiones de césped que había cerca de su casa, su mente se relajó, dejó de pensar, se concentró en la música que salía de sus cascos y sus pies le llevaron al otro lado del campus, se dio cuenta que no estaba muy lejos de la residencia de Regina así que pensó que quizás podía pasar por la puerta.

Mientras corría delante del edificio levantó la mirada intentando encontrar su ventana, no sabía donde vivía exactamente, paró la música para concentrarse mejor, tan sólo miraba a las ventanas cuya luz estaba encendida, a ver si tenía suerte.

- Hola deportista – Le dijo alguien que no pudo ver bien pues estaba más pendiente de las ventanas. Miró hacia la voz y allí estaba la morena, con una sonrisa radiante.

- Hola…- Realmente no esperaba encontrarse a Regina, y su cerebro no colaboraba con ella.

- ¿Qué haces por esta zona del campus? No te había visto corriendo por aquí

- ¿No? Vengo cada jueves a correr – Empezó a ponerse nerviosa.

- Hoy es martes… - Regina parecía divertida.

- Si… bueno… quiero decir… que salgo a correr Martes y Jueves – Balbuceó Emma.

- Bueno dejo que sigas corriendo no quiero que te enfríes- Emma sonrió, quedándose parada delante de Regina "Contigo es imposible enfriarse" pensó para sí misma, entonces la morena se movió un poco incomoda, normalmente Emma era muy dinámica pero esta vez se estaba comportando de una manera un poco extraña. Por suerte Emma se dio cuenta que estaba parada delante de Regina.

- Tienes razón, espero que volvamos a vernos- Y salió corriendo como un rayo, despidiéndose de Regina con un vago gesto de la mano.

Decidió volver directamente a casa abofeteándose a sí misma por el ridículo que había hecho, "¿Qué te pasa Emma Swan? ¿Así pretendes ligar?"

Llegó a casa malhumorada, por suerte Ruby se sentía culpable por haberle gritado antes y estaba preparando la cena, así que esperó a Emma que entró directamente a la ducha y más tarde se sentaron las dos juntas en la mesa de la cocina cenando unos sándwiches.

- ¿Has podido estudiar para el examen de mañana?

- Si, perdona por lo de antes… me pongo un poco tensa cada vez que estudio etología

Ruby estudiaba Biología y necesitaba sacar muy buenas notas para poder mantener la beca ya que si no, no podría seguir estudiando, Ruby había crecido con su abuela y se sentía totalmente responsable de sus gastos así que aunque su abuela la ayudaba siempre que podía intentaba mantener la beca que le ofrecía la universidad, y para ello tenía que mantener una media de 9. Emma y Ruby se conocieron en primero, eran compañeras de cuarto en la residencia de estudiantes, en seguida se hicieron amigas y cuando pudieron alquilaron juntas esa pequeña casa, para alejarse del alboroto de la residencia.

- No te preocupes, ¿sabes qué? He visto a Regina

- Vaya que casualidad… ¿paseaba por el parque?

- No exactamente… La he visto en el campus

- ¿Has pasado por su residencia?

- Mas o menos

- ¡Menuda loca eres Emma Swan! Te dedicas a perseguir a las chicas guapas…. Por eso estabas tan nerviosa, ¿verdad? Querías volver a ver a Regina pero no sabias como hacerlo…– Ruby no podía parar de reír, conocía perfectamente a su amiga.

- No soy ninguna loca, puede que si quería volver a verla… pero no tiene nada que ver- dijo Emma molesta – Es tan guapa Ruby… ¿crees que puedo gustarle?

- Claro que si, eres un pivonazo y muy simpática cuando tu boca no lo estropea

- Muy graciosa… La verdad es que creo que he hecho un poco el ridículo…

- ¿Qué has hecho?

- Digamos que no esperaba encontrármela y me ha pillado desprevenida, así que solo he sonreído y asentido, creo que no he dicho ninguna frase coherente- Ruby no podía parar de reír mientras Emma agachaba la cabeza avergonzada.

- Puedo imaginarte con esa cara de boba, cada vez que ves a una chica guapa…

- Oh vamos… Cállate, he pensado algo y necesito tu ayuda

- Cuéntame

- Como ya sabes para la fiesta de Halloween del Rabbit Hole nos dan entradas gratuitas, este año Gold ha dicho que solo se darán dos a cada trabajador, necesito que me des tus entradas

- ¿Qué te de mis entradas? Esa noche no trabajo y había pensado pasarme por allí con algún ligue Emma…

- Ya lo imaginaba… pero quiero que Regina asista a la fiesta y la única manera es darle entradas para que vaya con sus amigas, así que necesito darle más de dos

- Si quieres que asista a la fiesta como tú dices, dile simplemente que vaya

- A ella no le gusta mucho salir… si no le doy entradas gratis no vendrá

- Vaya… para no gustarle la fiesta, se puso fina el otro día

- No seas mala Ruby, estaba pasando por un mal momento, pero ella no es así

- Decs! Ya la estas defendiendo y ni siquiera la conoces, esta chica te ha tocado hondo amiga…

- Tiene algo que hace que quiera conocerla, pero no quiero parecer ansiosa…

- Para nada, vas a buscarla a la biblioteca, pasas a posta por su residencia y le das entradas gratis solo para que vaya a verte… eres de lo más normal oye… - Numeró Ruby de manera totalmente sarcástica.

- Está bien, quizás me estoy esforzando un poco más con esta chica que con las demás, pero si la vieras cuando sonríe… esa sonrisa tiene derecho a todo

- Buuenooo, te daré mis entradas, pero con la condición de que pares de decir esas cosas y poner esa cara, y si le sobra una entrada le dices que te la devuelva

- Muchas Gracias Ruby ¡Eres la mejor! – Emma se levantó y le dio un fuerte beso en la mejilla a su amiga – Venga ya recojo yo los platos, los de hoy y toda la semana – Se envalentonó Emma por la euforia.

Llegó el jueves y Emma salió a correr, esta vez se llevó una pequeña mochila con las entradas guardadas en un pequeño sobre por si veía a Regina, sino le dejaría el sobre en el buzón, así que a la misma hora que el martes pasó por la residencia de la morena.

Al llegar allí fue directamente a la puerta donde había visto desaparecer a la morena el día que la llevó a casa, esperaba encontrar su apellido en el buzón y poder dejarle el sobre, Regina sabría perfectamente que eran suyas, además le había apuntado en un lado del sobre su número de teléfono para que la morena pudiera escribirle.

- ¿Buscas algo Swan? – Regina estaba justo detrás suyo, inclinada un poco hacia ella intentado ver que hacía la rubia.

- Hola Regina, te traía una cosa…

- ¿Qué cosa? – Preguntó Regina sonriente.

- ¿Te acuerdas de la fiesta de Halloween del Rabbit Hole? Te he traído 4 entradas para que os paséis un rato por allí

- Ah… Gracias, pero… no se… no tengo muy buen recuerdo – Regina parecía decepcionada, sonrió a Emma agradeciéndole el gesto pero no estaba muy segura si le apetecía volver allí.

- Oh vamos, esta vez será distinta, yo estaré allí, tu guárdalas, tienes mi número en el sobre, para cualquier cosa sólo dímelo

- Me lo pensaré… pero no te prometo nada

- Eso ya me vale – Emma sonreía, salió del portal y Regina la siguió – ¿Vas a algún sitio?

- Voy a mi facultad, tengo que ir al despacho de un profesor para una tutoría, quiero subir la nota de su asignatura

- Vaya… eres toda una empollona – Regina avanzó hacia su facultad mientras Emma delante suyo caminaba hacia atrás mirando a la morena.

- Te vas a caer Emma – Dijo Regina mientras miraba detrás de la rubia para que no se tropezara con nada.

- Tranquila, tengo que irme ya, ¡espero verte el sábado! – Emma le guiñó un ojo y salió corriendo calle abajo, feliz como estaba por conseguir una sonrisa de Regina.

Regina la siguió con la mirada y se fue a hablar con su profesor, al salir fue directa a su residencia a buscar a su amiga Katherine. Entró en su cuarto esperando encontrarla allí, la residencia de estudiantes era un edificio con salón, cocina y lavandería común, cada habitación tenía dos camas, dos armarios y dos mesas para estudiar, y un pequeño sofá a un extremo, eran lo suficiente amplias para no agobiarse, aunque daba la sensación de vivir en un hotel, se echaba de menos un poco de espacio personal para cada uno, aún así era una buena manera de conocer gente y sentirse integrado en la universidad.

- Hola Kath – Su amiga estaba tumbada en la cama leyendo un libro.

- ¿Cómo ha ido? – Katherine dejo el libro a un lado y se sentó en la cama.

- Bien ya sé cómo enfocar mejor la asignatura

- Me alegro, seguro que el próximo trabajo lo bordas, te has dejado el móvil en la mesita

- Lo sé, cuando volvía a buscarlo me he encontrado a Emma abajo y ya se me ha olvidado subir a buscarlo

- Vaya… esa chica otra vez… - Regina pasó por alto esa frase.

- Me ha dado entradas gratis para la fiesta del Rabbit Hole de este sábado, y no sé qué hacer…

- ¿Cómo que no? ¡Vamos!

- No tengo muy buen recuerdo de la última vez… además sabes que no me apasiona salir

- Oh vamos Regina… ya te pedí perdón, se nos fue mucho de las manos, pero esta vez no pasará nada, además estará Emma, no te hagas de rogar, se lo podemos decir a Belle, ella es una chica responsable

- Tengo cuatro entradas, puedes decírselo a alguien más si quieres

- ¿Eso es que vamos?

- Si…

- ¡Estupendo! Voy a llamar a Belle, ya pensaremos a quien más se lo decimos

Regina guardó su maleta y vio el número de teléfono escrito en una esquina del sobre, cogió el móvil y apuntó el número de Emma, decidió enviarle un mensaje y avisarla.

Hola Emma, soy Regina acabo de guardar tu número

Hola Regina! Estupendo, veía injusto tener sólo yo tu móvil, ahora estamos en igualdad de condiciones :D

He hablado con mi compañera de cuarto y hemos decidido que nos pasaremos un poco por la fiesta este sábado

En serio? Genial!

Se lo diremos a una amiga nuestra para que nos acompañe

Si os sobra una entrada estoy segura que Ruby estará encantada de acompañaros

Ahora se lo comento a las chicas, por mi no hay ningún problema

Emma que estaba en el sofá subió las escaleras hacia la habitación de Ruby.

- Ya tienes tu entrada para la fiesta del sábado, le he pedido a Regina si podías acompañarlas y me ha dicho que sí

- Genial voy de enchufada con mis propias entradas…

- Anda no te quejes tanto, yo te pago otra entrada por si quieres llevar a alguien

- Mejor me lo busco dentro así nos saldrá más barato – Rieron las dos amigas.

No hay problema, dile a Ruby que nos encontramos a las 23 en la puerta del local

Llegó la esperada fiesta, Emma como el resto de camareras y camareros del local tenía que ir disfrazada y decidió ponerse un disfraz de pirata, shorts y camisa medio rota, para poder trabajar cómoda, aunque había mucha gente, el Sr. Gold ya lo había previsto y había dividido muy bien el trabajo y contratado camareros extra para la ocasión, Emma había sido espabilada y se había puesto a trabajar en la barra de la zona VIP, que estaba un poco más apartada, situada en el piso de arriba, desde donde podía verse la pista central y el escenario, la mayoría de gente estaba abajo.

Fuera, Regina, Katherine y Belle esperaban a Ruby, la chica llegaba diez minutos tarde y empezaban a impacientarse.

- Muy puntual tu amiga no es… - Digo Katherine molesta, viendo como todo el mundo entraba y ellas pasaban frio en la puerta.

- No es mi amiga, es amiga de Emma – Regina también estaba molesta.

- No os preocupéis seguro que ya llega – Intentó calmarlas Belle.

- Allí esta…

- Hola chicas… perdonad el retraso pero no sabía que ponerme – Llegó Ruby disfrazada de una dudosa Caperucita Roja dejando muy poco a la imaginación.

Hechas las presentaciones, las cuatro entraron en el local y Ruby las dirigió directamente dónde sabía encontraría a Emma. La rubia por su parte había reservado una mesa y cuatro pulseras para que las chicas pudieran quedarse en la zona VIP y así poder disfrutar un poco con ellas.

Cuando Emma vio aparecer a Ruby se alegró de que por fin llegaran, pero cuando vio detrás de ella a Regina no pudo más que quedarse con la boca abierta, la chica se había disfrazado de lo que parecía ser una princesa zombie, el maquillaje acentuaba su mirada, y el escote que le hacía el corsé quitaba el hipo a cualquiera, Emma las saludó y las llevó entre la gente a una mesa alta, con cuatro taburetes, desde donde se podía ver el escenario.

- Os he conseguido la mesa pero no puedo traeros las bebidas, tendréis que venir a la barra a buscarlas, poneos estas pulseras y así podréis moveros por todo el local y pedir lo que queráis – Intentó hacerse oír Emma por encima de la música que sonaba a todo volumen en el local.

- Muchas gracias, ahora vamos a la barra – Le sonrió Belle.

Las chicas dejaron sus cosas en una esquina y se sentaron en el taburete.

- Vaya aquí no hay tanto agobio – Comentó Katherine.

- Esta es la zona VIP - les explicó Ruby - En un rato comenzará un espectáculo de baile en el escenario, Emma nos ha guardado la mejor mesa. ¿Qué queréis pedir? Voy a buscarlo…

- No te preocupes ya vamos nosotras – Insistió Katherine cogiendo a Regina de la mano y empujándola a la barra.

- Emma es guapísima – Dijo Katherine a su amiga en el oído.

- Sí que lo es

- Y nos ha conseguido la mejor mesa

- Eso parece

- ¿Sabes lo que quiere decir eso Regina? ¡Le gustas!

- No digas tonterías

- Ves a pedirle algo de beber, yo iré al otro camarero y pediré para las demás así podréis hablar un poco

Katherine dejó a Regina sola en la esquina de la barra donde se encontraba Emma y se fue justo a la otra banda, Emma que las había visto llegar, miró extrañada a Regina.

- ¿Qué te apetece beber? Lo siento pero aquí no hay vino… - le dijo con una sonrisa

- Ya lo esperaba – Regina hizo una mueca

- ¿Confías en mí?

- ¿Cómo?

- Que si confías en mi

- Depende de para que…

- Te voy a preparar un mojito de fresa buenísimo, ya lo verás

- No sé si me va a gustar

- Te encantará, siéntate, lo prepararé en nada

Regina se hizo hueco en la barra y miraba a Emma moverse entre botellas y vasos, cruzándose con sus compañeras y sirviendo bebidas y chupitos mientras preparaba su mojito, también se fijó en como los demás miraban a Emma cuando se agachaba a buscar algo o movía cajas, no es sólo guapa, irradia frescura, pensó Regina.

- Aquí tienes, ya verás que bueno – Le ofreció la bebida Emma.

Regina se acercó a los labios la pajita y sorbió un poco, estaba realmente suave y tenía un sabor ligeramente dulce.

- Me gusta mucho Emma está muy bueno

- Lo sabía – levantó los brazos Emma en señal de triunfo.

Y allí se quedó en la barra, mirando a Emma servir bebidas, olvidando completamente a sus amigas y balanceándose de vez en cuando delante de la barra al ritmo de la música, no se dio cuenta que el espectáculo había empezado hacía ya un rato, ni como Katherine se había apoyado en una esquina con un rubio que no le quitaba las manos de encima, o cómo Belle y Ruby no paraban de hablar en la mesa VIP, Regina miraba a Emma y Emma miraba a Regina, y se sonreían.

Al cabo de un rato Emma salió de la barra gritando:

- ¡Descanso para fumar!

- ¿Fumas? – Pregunto Regina.

Emma no le contestó, le cogió la mano y la llevó fuera por la puerta principal, se resguardaron del viento en la entrada de un teatro que había al lado de la discoteca, a esa hora ya estaba cerrado, no había mucha gente fuera, la mayoría se encontraba dentro disfrutando del espectáculo.

- No fumo, pero si un fumador tiene permiso para salir 15 minutos para fumar, yo también puedo tenerlo, ¿no crees?

- Tienes toda la razón – Dijo Regina mientras tembló un poco por el cambio de temperatura.

- Tienes frio? Ven acércate – Emma pasó sus brazos por encima de los de Regina y la medio abrazó para darle un poco de calor.

- Gracias…

- Esta muy guapa, majestad, ¿eres una princesa zombie?

- Mas o menos, no sabía de que disfrazarme y Belle me ha traído esto

- Te queda muy bien, me ha encantado que vinieras Regina

- A ti también te queda muy bien ese disfraz de pirata, los chicos no dejan de mirarte

- A mí los chicos no me interesan

- ¿Tienes algo con Ruby? – Se atrevió a preguntar Regina.

- ¿Con Ruby? – Contestó Emma con una carcajada – Sólo es mi mejor amiga, no tengo nada íntimo con ella, si eso a lo que te refieres, ¿porque lo preguntas?

- Bueno… Yo pensé… vivís las dos solas y me pediste que viniera con nosotras…

- Le pedí sus entradas gratuitas para que pudierais venir, así que cuando me dijiste que te sobraba una pensé en ella, solo eso… y bueno sí vivimos juntas porque somos buenas amigas pero eso es todo

- Perdóname si me he metido donde no me llaman

- Tu puedes meterte dónde quieras – Le dijo Emma mientras le tocaba con el dedo índice la nariz.

Regina volvió a sentir un escalofrío.

- Anda vamos para adentro antes de que te enfermes, hace mucho frio aquí – Dijo Emma tendiendo la mano a Regina y volviendo a dentro.

La música electrónica inundaba cada rincón del local, Emma llevó a Regina en medio de la pista y la puso delante de ella, se acercó a su oído y le susurró:

- Aún tengo 5 minutos de descanso, podemos bailar una canción

Y mientras la miraba a los ojos, empezó a mover su cuerpo al ritmo de la música, Regina delante de ella la imitó, no podía dejar de mirar los gestos de la rubia, el contoneo de sus caderas, Regina se dejó llevar y levantó los brazos al ritmo de la música, la muchedumbre pareció desaparecer por un instante, el aura que desprendían sus cuerpos tan cercanos el uno al otro hizo que las personas que bailaban a su alrededor se alejaran un poco, ajenos realmente a lo que sucedía, pero notando como esos dos cuerpos celebraban encontrarse.

Emma puso su mano en la cadera de Regina, y ésta apoyó un brazo en el hombro de la rubia, cada vez más cerca sus narices casi se rozaban y Regina alzó hacia atrás la cabeza, sentía el ritmo de la música dentro de ella, sentía la mano de Emma con firmeza en su cadera, pero dejándola bailar a su ritmo, quiso quedarse así, vivir en ese instante durante mucho tiempo, pero la canción cambió y Emma ya no bailaba, la miraba sonriente, una mirada infinita, se acercó y le dijo:

- Tengo que volver al trabajo