Chapter 5
- Tengo que volver al trabajo
Ninguna de las dos tuvo la sensación de romper el momento, Emma volvió a buscar la mano de Regina y la guió entre la multitud. Volvieron a la zona VIP y se acercaron a la barra. Emma le guiñó un ojo y volvió al trabajo mientras Regina se acercaba a la mesa donde Belle y Ruby seguían charlando, y Katherine, que volvía a estar sola, bailaba bebiendo de una copa y mirando a la muchedumbre de la sala.
Así llegaron las 3 de la madrugada, las chicas habían disfrutado bailando y bromeando entre ellas, ya no quedaba mucha gente, la discoteca comenzaba a cerrar sus puertas, Belle se ofreció a llevarlas a casa, Emma salió de la barra y las acompañó a la puerta de salida.
- ¿No vienes con nosotras? – Preguntó Regina, sin darse cuenta habían llegado a la salida cogidas de la mano.
- Cerramos al público pero mi jornada aún no ha acabado, tenemos que recoger y poner todo en orden, me espera una hora más de trabajo.
- En ese caso, muchas gracias por las entradas Emma, y encantada de conocerte – se despidió Belle, seguida de Katherine, y Ruby que abrazó a Emma. Cuando le tocó el turno a Regina, las otras tres chicas se apartaron un poco disimuladamente, testigos como habían sido de su encuentro en la pista de baile, miraban de reojo, curiosas su despedida.
- Lo he pasado muy bien
- Esa era la intención – Contestó Emma, contenta por ser la culpable.
- La próxima vez espero que no trabajes y puedas estar con nosotras…
- Me alegra que quieras que haya una próxima vez… Adiós Regina, ten cuidado al volver
- Tú también…
Emma besó a Regina en la mejilla, y volvió dentro, Regina se acercó a las chicas y juntas fueron a buscar el coche de Belle.
Aquellas semanas era las últimas antes de las vacaciones de Acción de Gracias, Emma salía a correr cómo bien le había dicho a Regina martes y jueves, y siempre a la misma hora se cruzaban, a veces hablaban, otras la rubia chocaba la mano de la morena, o simplemente se saludaban si Regina iba acompañada, los exámenes estaban presentes y las chicas así como todo el campus se pasaba la mayor parte del tiempo estudiando.
Ese jueves anunciaba el final de los exámenes y el comienzo de las vacaciones, Emma animada como estaba por acabar con el estrés salió al encuentro de Regina con la idea de invitarla a cenar antes de irse a casa a pasar las fiestas.
Cuando empezaba a llegar a la zona de la residencia de Regina empezó a ponerse un poco nerviosa, ese día la invitaría oficialmente a una cena, estaba deseando verla.
Por su parte Regina que también estaba contenta por el final de exámenes, se preparó para salir, como hacía ya unos días, al encuentro de Emma, se peinó y pintó ligeramente más de lo habitual, esperaba poder pararse a hablar un rato con la rubia, cuando un mensaje de Robin, la puso de mal humor.
Hola Regina, estoy en la puerta de tu residencia, por favor, me gustaría hablar un momento contigo, ¿podrías bajar?
De acuerdo… Ahora bajo
La morena cogió su bolso y bajó a la calle, Robin estaba justo en el portal.
- Hola Robin
- Hola Regina… estas guapísima
- ¿Qué tienes que decirme? – Dijo Regina incomoda y molesta.
- He venido a invitarte a una copa… me gustaría que pudiéramos hablar un rato
- He quedado, dime lo que has venido a decirme, estoy ocupada – Regina mostraba su mejor cara de indiferencia, gesto que hizo a Robin ponerse nervioso, viendo como Regina no iba a cooperar en la conversación.
- Ya te he dicho un millón de veces lo arrepentido que estoy… sé que estas dolida y lo entiendo… pero me gustaría que volvieras a darme otra oportunidad, que al menos pudiéramos empezar a ser amigos otra vez…
- Tu y yo nunca fuimos amigos Robin
- ¡Oh vamos Regina! ¿Ni siquiera vas a transigir un poco? – Dijo Robin levantando la voz, justo cuando unos estudiantes pasaban por allí y se giraban para ver lo que sucedía.
Regina que no le gustaban las escenas, salió del portal y caminó hacia un lateral del edificio.
- ¿Puedes controlarte Robin? no quiero que montes ninguna escena
- No estoy montando nada, perdona… es que no puedo con tu cara de indiferencia
- ¿Y qué cara quieres que te ponga?
- Me fuiste infiel las veces que quisiste
Emma llegó al edificio de Regina y buscó entre los estudiantes que pasaban por allí pero para su sorpresa, no la encontró. La rubia se sintió decepcionada, entendía que no era una obligación para Regina estar allí cada vez que Emma pasaba, pero ese juego que había surgido entre las dos le divertía muchísimo, se habían enviado algún que otro mensaje durante la semana y sabía que ya no tenía exámenes, así que cabizbaja decidió dar la vuelta y volver a pasar, y fue en ese momento cuando en la esquina del edificio a un lado contra la pared estaba Regina, en un principio creyó que estaba besándose con un chico, paró en seco el ritmo y se quedó mirando la escena, no se estaban besando, el chico estaba muy cerca de Regina, y vio como la retenía por la muñeca, mientras Regina visiblemente enfadaba intentaba retirar la mano.
- Suéltame Robin, me estás haciendo daño en la muñeca
- Sólo quiero que me escuches, eres una…
No le dio tiempo a acabar la frase, algo o más bien alguien le golpeó en el hombro, tuvo que dar un paso atrás y se giró buscando lo que había pasado.
- Pero que…
- ¡Suéltala! – le gritó Emma, mientras le pegaba un puñetazo en la nariz, justo como años atrás le había enseñado su hermano mayor.
Se escuchó un ¡crack! Y Robin comenzó a sangrar abundantemente, soltó a Regina para llevarse las manos a su nariz, mientras se caía de espaldas al césped.
Emma vio como Regina gritaba y durante un segundo asimilaba lo que había pasado, se arrodilló horrorizada al lado de Robin para ver de dónde salía tanta sangre.
- Yo lo siento… yo… te estaba agarrando, parecía que te hacía daño… y…. - Balbuceó Emma.
- ¿Estás bien? – Preguntó Regina al chico, y fue en ese momento cuando Emma aterrada por lo que había hecho salió corriendo hacia casa, sin ver como Regina se giraba a buscarla y un susurro con el nombre de Emma se escapaba de sus labios.
Había pegado a un chico, bueno, le había roto la nariz a un chico otra vez… Llegó a casa con el corazón cabalgando en su pecho, se cruzó en la puerta con Ruby que salía en ese momento, y al ver a la rubia tan alterada y con restos de sangre en la mano y en su camiseta se asustó:
- ¿Qué ha pasado?
- He pegado a un tío…
- ¿Te has pegado?
- He pasado por casa de Regina, al llegar, he visto que un chico la estaba cogiendo por la muñeca, ella parecía asustada, le he gritado que la soltara y no he podido contenerme, así que le he roto la nariz.
- Ay Dios… Tienes que curarte la mano, ¿Dónde está Regina?- Preguntó Ruby mientras caminaban a la cocina y Emma pasaba la mano debajo del grifo para limpiar la sangre.
- Yo estoy bien, esta sangre es de él, no me he hecho nada, me enseñaron a golpear cuando iba al instituto, Regina ha ido a socorrerle a él… La he cagado Ruby… lo he estropeado todo, no va a querer verme nunca más…
Ruby quiso consolar a su amiga pero el timbre de la puerta sonó insistentemente, se miraron preocupadas.
- Ya voy yo- Dijo Ruby saliendo de la cocina, abrió la puerta y allí estaba Regina sofocada, probablemente por salir corriendo detrás de Emma.
- ¿Esta Emma?
- Bueno….
- Estoy aquí – salió Emma de la cocina al escuchar la voz de Regina.
Emma se acercó a la puerta y sin esperarlo, Regina se abalanzó hacia ella, y la besó, sus labios se apretaron contra los de Emma de manera torpe pero con fuerza, sin calcular la distancia que las separaba, duró unos instantes hasta que al aflojar el beso, fue Emma la que cogió a Regina por la cintura y la atrajo hacia ella, para que no se alejara, la rubia abrió levemente los labios e inclinó la cabeza, quería besar a Regina desde antes incluso de conocerla.
Ruby, que había asistido en primera línea al beso cerró la puerta de la casa y se fue al comedor contiguo a la entrada, dejándolas a ellas ser testigos de su primer beso.
Emma fue quien paró el beso, sin querer alejarse mantuvo a la morena en sus brazos y apoyó su frente en la de Regina, mientras un suspiro salió de su interior, dejando salir los nervios pasados hacía apenas un momento, así se quedaron durante un rato, intercambiando besos, apoyadas una en los brazos de la otra.
- ¿Y esto? – Dijo Emma, separándose por fin de Regina.
- No vuelvas a hacerlo
- ¿El qué?
- No vuelvas a pegar a nadie delante de mi
- Lo siento… yo… tienes razón, ha sido de locos, perdóname
- No me gustan las peleas…
- Para no gustarte… me has besado – Sonrió Emma
- Porque quería darte las gracias, por defenderme – Contestó Regina avergonzada.
- La primera vez que te ayudé, no me diste así las gracias...
Regina que golpeó a Emma en el hombro ante el comentario también sonrió.
- La primera vez no te conocía
Regina se separó un poco recordando el golpe que Emma había propinado a Robin, le cogió la mano con cuidado y vio los restos de sangre.
- ¡Oh dios mío Emma! ¿Estás bien? Tengo que curarte esa mano… ¿Donde tenéis el botiquín?
- En el lavabo de arriba
- ¿Te duele? – Preguntó la morena mientras subían las escaleras y cogía con mucho cuidado la mano de Emma.
- Un poco… espero no haberme roto nada.
Ruby puso los ojos en blanco escuchando el comentario de la rubia desde el comedor, aquella chica era única. Una vez en el baño Regina limpió la sangre de la mano de Emma y comprobó que la rubia, que le había echado un poco de cuento para disfrutar de los cuidados de Regina, tenía la mano perfectamente.
- Era Robin, ¿verdad?, ¿Está bien?
- Si, se ha levantado y aunque le dolía más el orgullo que la nariz, se ha ido a la enfermería, quería hablar sobre nuestra relación
- ¿Vuestra relación? – Preguntó temerosa Emma.
- Sí, bueno nuestra relación pasada, ha venido a pedirme perdón, y a sugerirme que lo volviéramos a intentar, pero cuando le he dicho que no quería hablar con él, se ha puesto pesado, nunca le ha gustado que no le dejaran hablar
- Yo… no sé que me ha pasado, te he visto arrinconada contra la pared… y él prácticamente encima de ti... me he asustado… quería pedirte perdón por mi comportamiento Regina, no quiero darte miedo…
- No me das miedo Emma, aunque si me has sorprendido, no sabía que supieras pelear
- Tengo dos hermanos, he aprendido bien a defenderme, mi hermano mayor David me enseñó cuando comencé el instituto
- De eso no tengo dudas, le has roto la nariz con un solo golpe – Las dos se miraron y rieron ante la imagen de Robin sangrando.
- ¿Te gustaría quedarte a cenar?
- Sería un placer
- Genial, pues deja que me duche y en 10 minutos bajo, puedes husmear todo lo que quieras
- De acuerdo – Regina rió ante el comentario, salió del baño y bajó al comedor, dónde aun seguir Ruby viendo la televisión.
Como bien había dicho la rubia en diez minutos bajó con el cabello húmedo y ropa cómoda, dejó a las dos chicas que siguieran charlando y se encaminó a la cocina a preparar algo de cenar, cuando Emma empezó a preparar la mesa, Ruby se inventó una excusa y se fue a cenar con unos amigos, así que Emma y Regina disfrutaron de una cena a solas, queriendo olvidar el incidente de la tarde hablaron de cómo les habían ido los exámenes y lo contentas que estaban de poder disfrutar de unos días de vacaciones.
- ¿Cuándo te vas a Boston? – Preguntó Emma ya en los postres
- Este año me quedaré aquí
- No vas a pasar Acción de Gracias con tus padres?
- Mi madre se va con el padre de Zelena a pasar las fiestas a Hawai, y mi padre está en Europa por negocios… Así que estas vacaciones las pasaré descansando – explicó Regina sin dar mayor importancia.
- ¿Y tú hermana?
- Mi hermana llega pasado mañana y pasaremos aquí juntas Acción de gracias
- Me estás diciendo que tu madre se va a pasar las vacaciones fuera ¿sin vosotras? – Emma cada vez se sorprendía mas con esa mujer a la que Regina llamaba madre, para Emma que había crecido en el seno de una familia muy unida y con muchas tradiciones le sorprendía la vida de Regina.
- Si bueno, no es el primer año, ya estamos acostumbradas, mi familia se mueve por negocios – Dijo Regina un poco incomoda, no entendía la reacción de la rubia, ella estaba acostumbrada a pasar la mayor parte del tiempo sola. – ¿Tu cuando vas a casa? – Preguntó la morena para intentar cambiar de tema.
- Mañana prepararé las maletas, he alquilado un coche, supongo que me marcharé por la noche
- ¿Y cómo se celebra en Storybrooke Acción de Gracias?
- Bueno, supongo que como en cualquier otro pueblo, pasaremos el día haciendo galletas y cocinando, mi madre preparará muchísima comida y al día siguiente nos pondremos todos enfermos por culpa de una indigestión, mi hermano mayor vendrá con su hijo y seguramente mi hermano pequeño acabará incendiando algo – Explicó Emma riendo y recordando las cenas en su casa.
A Regina se le encogió un poco el corazón ante aquello, ella nunca había tenido algo así, las veces que habían celebrado alguna fiesta, su madre nunca había cocinado, siempre habían contratado catering y habían invitado a gente de la alta sociedad de Boston, siempre tendían a ser veladas frías con conversaciones banales.
- Vaya… ¿tienes sobrinos?
- Si un sobrino pequeño de 6 años, el idiota de mi hermano mayor, David, dejó embarazada a su novia del instituto… No me malinterpretes, es una buena chica y la cosas les van bien… pero cambió una prometedora carrera deportiva por pañales y un empleo en la mina del pueblo
- Al menos se hizo responsable
- Tuvo que hacerlo, pasó de ser el típico adolescente idiota a ser un adolescente idiota con un hijo y muchas responsabilidades, estudia a distancia para ser sheriff, en realidad es un buen chico. ¿Sabes una cosa? ¡Se me acaba de ocurrir una idea! – Gritó Emma.
- ¿Una idea?
- ¡Tu hermana y tú podríais venir a pasar Acción de Gracias con mi familia!
- ¿Qué? ¿Con tu familia? No, no – Dijo Regina con cara de pánico.
- ¿Porque no? No podré irme tranquila sabiendo que lo pasareis aquí las dos solas, el campus se quedará vacío y estas fiestas son para celebrar y estar rodeados de amigos
- Emma apenas nos conocemos… No tienes que hacer esto, además tus padres querrán estar con su familia
- Oh vamos Regina… mi madre estará encantada, ya lo verás
- Que no Emma…
- Por favor… Hazlo por mí…
- ¿Por ti?
- Mira tengo que conducir yo sola durante muchos quilómetros, así si venís vosotras me haréis compañía, y mi madre estará muy agradecida contigo porque así su querida y única hija no viajará sola por estas aterradoras carreteras… - Dijo Emma poniendo su mejor cara de pena para convencer a la morena.
- Tienes mucho morro Emma Swan… ¿Y qué dirá tu padre?
- Bueno mi padre murió hace unos años, pero estoy segura que no tendría problema en que vinierais conmigo
- Emma lo siento mucho… Nunca lo mencionaste… - Regina se sintió fatal ante el comentario y Emma aprovechó para insistir.
- Te perdono si vienes conmigo
Después de unos minutos de espera Regina acabó cediendo.
- Está bien… pero antes llama a tu madre y pídele permiso, si dice que no, lo entenderé
- Trato hecho – Dijo la rubia mientras se levantaba y cogía el móvil para llamar a su madre, ante la sorpresa de Regina
- ¿Vas a llamar ahora?
- Claro - Emma llamó a su madre, que sin dudar aceptó que Regina y su hermana fueran a pasar las vacaciones con ellos - ¿Ves que fácil? Esperaremos a tu hermana y el sábado por la mañana partiremos hacia Storybrooke – Sentenció la rubia, poniendo un poco nerviosa a Regina.
