Primero de todo, muchas gracias por los comentarios y favoritos! Aunque son poquitos me dan mucha energía para continuar con la historia, nunca pensé que algo escrito por mi podría interesar a más de dos personas...
Pedir perdón por estas dos semanas sin subir capitulo, entre el trabajo y todo no he tenido tiempo, pero ahora ya vuelvo a subir cada domingo :D
Sin más espero que os guste el capitulo
El viernes pasó rápido, Emma preparó la maleta y pasó la mañana con Ruby antes de marcharse ella también, estaba realmente nerviosa, quería conocer mejor a Regina y sin duda ese viaje, aunque fuera a su casa, era una buena oportunidad.
Pero si Emma estaba nerviosa Regina estaba atacada, el viernes por la mañana llamó a su hermana para explicarle el cambio de planes, para la niña era algo totalmente nuevo, no dejó de mostrar entusiasmo ante la expectativa de pasar las vacaciones rodeada de gente. Por la noche las chicas intercambiaron algunos mensajes.
¿A qué hora llega tu hermana?
A las 9 está aquí
De acuerdo, si quieres a las 8:30 voy a buscarte y vamos directamente a la estación
Como tú quieras
Estoy deseando que llegue mañana, pasaremos unos buenos días de descanso
Yo sigo pensando si es una buena idea… me sabe muy mal ir a tu casa, y encima con mi hermana… no quiero que seamos una molestia
¿Otra vez con eso? Venga… ¡lo pasaremos bien! Que tengas dulces sueños Regina
Buenas noches Emma, hasta mañana
El sábado temprano Regina ya estaba en la puerta de su residencia, a su lado una pequeña maleta de viaje, se había vestido con ropa cómoda, sabía que pasarían toda la mañana y parte de la tarde en el coche, esperaba a la rubia que ya llegaba tarde. Cuando empezaba a molestarse Emma apareció dentro de un escarabajo amarillo bastante antiguo.
- ¿Y ese coche? – Dijo Regina acercándose al automóvil.
- Lo he alquilado, ¿no es una preciosidad?
- ¿Nos llevará?
- Puede… Si mantenemos el suspense será más divertido- Contestó Emma con una sonrisa, mientras metía la maleta de Regina en el maletero.
- Aún puedo no ir – Volvió a sacar el tema Regina.
- Aún puedes superarlo y venir
- Me da mucha vergüenza Emma, es tu familia…
- No lo veas así, vas a conocer un pintoresco pueblo de Maine conmigo, comerás y te hospedarás gratis, y estarás conmigo
- Eso ya lo has dicho – Dijo la morena poniendo los ojos en blanco.
- Bueno quería remarcarlo – Y sin más Emma arrancó el coche y fueron hacia la estación, donde esperaron a que llegara el tren de las 9 con la pequeña Zelena.
La niña estaba encantada con ese cambio de planes, cuando vio a su hermana corrió a su encuentro y le dio un fuerte abrazo, después se giro a Emma y le tendió la mano.
- Estoy contenta de volver a verte otra vez Emma, quería agradecerte que nos invitaras a Regina y a mí a tu casa
- Vaya… yo también estoy muy contenta de verte Zelena, seguro que nos divertiremos mucho – Dijo Emma divertida ante la actitud tan formal de la niña, Regina por su parte estaba satisfecha, su hermana tenía muy buenos modales, estaba muy orgullosa de ella.
Emprendieron el viaje sin demora, Emma que había pensado en la niña puso un CD de música que había grabado el día anterior con música de las boybands del momento, en cuanto empezó a sonar la primera canción la niña entusiasmada comenzó a cantar seguida de Regina que la acompañó en toda la letra.
Para Emma fue una sorpresa ver a la morena tan relajada, cantando y disfrutando del viaje, echaba rápidos vistazos hacia Regina, mientras la morena saltaba en el asiento siguiendo los movimientos y el ritmo de la canción.
A la hora de la comida pararon en una zona de picnic cerca de la carretera, después de comer Regina se ofreció a llevar un rato el coche para que Emma descansara y siguieron el camino con las indicaciones de la rubia, que más tranquila sin tener que estar atenta a la carretera no paró de hablar con Zelena sobre series y dibujos animados de moda.
A media tarde llegaron pasaron el cartel que daba la bienvenida a Storybrook, pararon un momento para cambiar otra vez y después de cruzar lo que Emma les explicó era la calle central del pequeño pueblo, llegaron a una zona residencial con pequeñas casitas. Aparcaron en la entrada de una casa de dos pisos, con gran jardín, desde dónde podía verse el muelle.
Emma bajó del coche y fue a buscar las maletas después de tocar el claxon del escarabajo insistentemente, una pequeña mujer morena, con el pelo negro que contrastaba con su blanca piel salió de la casa.
- ¡Emma cariño! ¡Ya estáis aquí!
- Hola Mamá – Dijo Emma abrazando fuerte a la mujer – Te presento a Regina, y su hermana pequeña, Zelena
- Encantada de conocerla – Dijo Regina mientras se acercaba a estrechar la mano de la mujer, pero la pequeña morena la cogió y la abrazó con fuerza.
- Emma no deja de hablar de ti, estaba deseando conocerte…
- De mi… - Levantó una ceja Regina mirando a Emma.
- Y ella debe ser Zelena, hola cariño – Saludó Mary Margaret mientras estrechaba también entre sus brazos a la pequeña.
- Encantada señora – Contestó la niña educadamente.
- Oh Corazón, llámame Mary, vamos dentro tenéis que estar cansadas del viaje
Las cuatro cruzaron la pequeña valla metálica del jardín y entraron en casa, dejaron las maletas en la entrada y Mary Margaret les enseñó la casa, cruzaron el pasillo llegaron a la cocina, pasaron por el comedor y la sala de estar, subieron las escaleras al segundo piso, y les enseñó su cuarto.
- Este es el cuarto de Emma, he preparado una cama supletoria para que tu hermana y tu estéis cómodas, Emma dormirá con su hermano en la habitación de al lado.
- Hablando de mí hermano… ¿dónde está el pequeño Neal?
- ¿Dónde está? Encerrado en su cuarto, jugando con el dichoso ordenador, seguro que con los cascos ni se ha enterado que ya habéis llegado
Sin más Emma se precipitó a la puerta que quedaba al lado de la suya.
- ¡Enano! ¿No vas a saludar a tu hermana? – Entró gritando.
- ¡Emma! – Un muchacho moreno de unos quince años, idéntico a su madre abrazó fuertemente a Emma.
- Ven chico, quiero presentarte a alguien, ellas son Regina y su hermana pequeña, Zelena – El muchacho se acercó y saludo a las dos chicas que le devolvieron el saludo.
- Bueno, ahora dejemos a las chicas que se preparen y luego les daremos un paseo por el pueblo, ¿qué os parece? – Ordenó Mary a sus hijos, mientras les alentaba a bajar las escaleras y dejaba a las dos hermanas en la que sería por ese fin de semana su habitación.
Regina dejó su maleta a un lado, mientras la abría y sacaba algo de ropa para que no se arrugara, su hermana hizo lo mismo que ella.
- Es muy simpática la madre de Emma – Empezó a hablar la niña.
- Si, ha sido muy amable
- Parece una madre como las de la tele…
- ¿Una madre de la televisión? ¿A qué te refieres?
- Nos ha dado un abrazo sin conocernos, ha preparado la habitación para nosotras… no sé explicarlo, nuestra madre no es así – Dijo la niña un poco dubitativa, un poco culpable por tener esos sentimientos hacia su madre.
- Entiendo lo que quieres decir, pequeña – Dijo Regina acercándose a su hermana y dándole un abrazo.
Tocaron sutilmente la puerta y Emma entró en la habitación.
- Hola chicas, espero que estéis cómodas aquí, mi madre quiere enseñaros un poco el pueblo pero si estáis muy cansadas podemos dejarlo para mañana.
- No, no, tranquila, así estiramos las piernas y nos despejamos, hemos pasado muchas horas en el coche.
- ¿Podemos ir al puerto? – Preguntó Zelena.
- ¡Claro! ¿Estáis listas?
- Si, vamos – Sonrió Regina.
Las tres bajaron a la entrada donde Mary y Neal ya estaban preparados con sus abrigos para salir.
- Mamá, ¿qué te parece si vamos primero al puerto?
- Claro que si cariño
Los cinco salieron de casa, pasearon por un parque cercano mientras Mary señalaba los tipos de plantas y flores que había por la zona, y les daba una pequeña clase a Zelena, que la escuchaba atentamente y Neal que apenas prestaba atención, a pesar de ser Noviembre no había nevado, el sol comenzaba a esconderse y empezaba a hacer bastante frio.
Llegaron al Puerto, que para su sorpresa, estaba en plena ebullición, los barcos que habían zarpado por la mañana llegaban a esa hora y los marineros descargaban grandes cajas de pescado y marisco de la zona.
- ¿Sabes que he sido capitana pirata de un navío? – Quiso alardear Emma.
- ¿Capitana? – Preguntó Regina siguiendo el coqueteo.
- Un verano se fue con nuestro tío a pescar langostas, pero a los dos días volvieron para dejarla en tierra, era demasiado torpe para navegar y se calló dos veces al mar – Dijo Neal riendo, haciendo que las chicas rieran también y cortando el coqueteo de su hermana con Regina.
- Muy gracioso enano… - Dijo Emma avergonzada dando una colleja a su hermano.
- Ya está bien niños… Nada de peleas – Cortó rápido Mary poniéndose en medio de sus hijos.
- ¿Emma? ¿Eres tú? – Dijo un chico moreno, alto y con aire desaliñado que bajaba en ese momento de un pequeño barco de pesca que había atracado cerca.
- ¡Killian! - El chico cogió a Emma y la elevó y estrechó entre sus brazos.
- Cuando tiempo… hacía años que no nos veíamos, ¿has acabado ya la carrera? – Preguntó el muchacho mientras saludaba a Mary y a Neal.
- No, aunque éste es mi último año, por lo menos hace dos años, desde que te fuiste a recorrer la costa, ¿Cuándo has vuelto?
- Volví hace unos meses, tenemos que vernos, ¿vas a quedarte mucho tiempo?
- Sólo este fin de semana, pero sin duda tenemos que ponernos al día, ¿tienes el mismo número?
- Si
- De acuerdo, pues te llamo, ¿vale?
- Claro, te estaré esperando – le dijo mientras le guiñaba un ojo y le daba un beso en la mejilla, después hizo un gesto con la mano a los demás y volvió al barco.
Emma sin darle más importancia al encuentro siguió caminando, bajo la mirada de Regina que no sabía cómo tomarse ese gesto tan cariñoso del chico, la rubia se acercó a ella y siguió contándole los dos días que había pasado en el barco de su tío, Mary iba al lado de las chicas escuchando como su hija contaba la historia que tanta gracia le hacía. Unos pasos por detrás Neal y Zelena hablaban en voz baja.
- ¿Tu hermana y la mía son novias? – preguntó Neal.
- ¡¿Qué?! – exclamó Zelena.
- A mi hermana le gustan las chicas, ¿a la tuya no?
- Creo que no, hasta hace poco tenía novio
- Quizás lo ha dejado por mi hermana
- No, lo dejó porque era un mentiroso
- Ah…
- ¿Porque crees que son novias?
- Bueno… a mi hermana le gustan las chicas, pero nunca había traído ninguna a casa, mi hermano David trajo a una chica a casa y luego se casó con ella y tuvieron un hijo, creía que esta vez sería igual – dijo Neal encogiéndose de hombros.
- ¡Vamos chicos no os retraséis! Comienza a hacer frio, volvemos a casa – Dijo Mary acercándose a los chicos y dejando la conversación a medias.
Llegaron a casa de la familia Swan, Neal subió a su cuarto seguido de Zelena, el chico le propuso jugar a un juego de ordenador mientras esperaban a que llegara la hora de la cena. Mary se puso su delantal y empezó con la cena, Regina se ofreció a ayudarla cortando la verdura y Emma preparó la mesa redonda de la cocina y se sentó en el mármol, cogiendo algunos trozos de comida que estaba preparando su madre. Cuando estaban acabando llegó George el abuelo de Emma, un hombre mayor, corpulento con semblante serio pero muy afable.
- Regina te presento a mi abuelo George, él es el padre de mi padre – Los presentó Emma.
- Encantada – saludó Regina.
- Un placer Regina, ¿cómo esta mi nieta favorita? Dale un beso a tu abuelo – Emma se abrazó a su abuelo y le dio un sonoro beso en la mejilla – Voy a cambiarme que huelo a granja, ahora vuelvo Mary
El hombre subió a su habitación para cambiarse de ropa mientras Emma ponía al día a Regina.
- Mi abuelo vive con nosotros desde que mi abuela murió, el se encarga de ayudar a mi madre con la granja, se va por la mañana temprano todos los días, así mi madre puede hacer unas horas en la escuela como profesora.
- ¿Tenéis una granja?
- Si… es la granja de la familia, mi padre era hijo único y aunque mi madre también se encarga de ella, la hemos heredado mis hermanos y yo, mi abuelo nos ayuda hasta que yo vuelva de la universidad.
- ¿Por eso estudias Dirección de Empresa?
- Si
- Ya está la comida, Emma cariño puedes avisar a Neal y Zelena, quiero que cenemos temprano
- ¡NEEEEAAAAL, LA CENAAAA! – Grito Emma.
- Chhhhst! ¡Pero qué modales son esos! – Le regañó su madre - sube ahora mismo y compórtate, tenemos visita…
- Vale, vale… - Dijo Emma cabizbaja mientras salía de la cocina dirección al piso de arriba.
- ¿Has visto los dibujos de la habitación de Emma? – Preguntó Mary a Regina.
- Si, los paisajes y retratos que hay pegados en la pared
- Son de Emma
- Son realmente bellos
- Emma siempre ha tenido una sensibilidad especial para el arte… lo heredó de mi familia, mi madre Eva también pintaba
- Nunca ha mencionado nada
- Cuando su padre murió, un año antes de terminar el instituto, Emma dejó de lado esa faceta y se metió de lleno en sus estudios, cuando llegó la hora de decidir carrera universitaria se decantó por empresariales, aunque yo sé que no era lo que realmente quería, lo hizo en cierta manera por ayudarme –Mary se puso triste y Regina asombrada por la sinceridad de la mujer que apenas hacía unas horas que conocía, no sabía muy bien que decir, por suerte Emma entró como un vendaval seguida de los chicos y su abuelo.
- Tengo hambre mamá
- Pues vamos a comer – dijo Mary cambiando el semblante, le dio un apretón en el hombro a Regina, y dedicando una sonrisa a toda la mesa, comenzó a servir la comida.
La cena permitió conocer un poco más a Regina, que no paró de hablar sobre literatura con Mary, y responder a las preguntas del abuelo George y de Emma, después de una buena cena, la familia se reunió en torno a la televisión hasta que poco a poco se fueron a la cama, todos menos Regina y Emma que se quedaron un rato más en el sofá, hasta el final de la película que habían estado viendo.
- ¿No tienes sueño? – Preguntó Emma.
- Oh Emma lo siento… ¿querías irte a dormir? No me he dado cuenta de la hora, la película era muy interesante
- Sólo te he preguntado si tenías sueño, a veces eres un poco intensa Regina – Dijo Emma divertida.
- Bueno… estoy un poco cansada
- ¿Sabes qué? Me apetece volver a besarte
- Ah… y ¿vas a pedirme permiso para hacerlo? – Le contestó Regina mientras iba acercándose poco a poco a la rubia.
- No lo creo… ¿Debería?– Dijo Emma justo antes de cerrar el espacio que había entre sus bocas e inclinarse sobre Regina en el sofá.
Mientras se besaban Emma acarició los cabellos de Regina y poco a poco fue inclinándola hasta dejarla tumbada en el sofá , la rubia encima de Regina apoyó su cuerpo sobre el de la morena, a pesar de estar vestidas notaban sus cuerpo pegados, Regina movió sus manos por debajo de la camiseta de Emma y acarició toda su espalda, sus caderas levemente empezaron a moverse muy despacio, su respiración se mezclaba y sus lenguas luchaban por mantenerse en contacto, hasta que jadeante Emma retrocedió lo justo para poder mirar a la morena.
- Emma… estamos en tu casa… tu familia está arriba
- Mi familia está dormida
- Eso no lo sabemos
La rubia volvió a inclinarse para volver a besarla pero Regina giró el rostro para dejar que Emma le diera un beso en la mejilla, Emma comprendió, si seguían en esa posición las cosas podrían irse de las manos.
Se levantó y dejó que la morena se incorporara, un suspiro delatador salió de los labios de Regina.
- Venga, vamos a dormir antes de que me arrepienta – Dijo Emma ofreciendo su mano a Regina para ayudarla a levantarse del sofá.
Subieron dadas de la mano por las escaleras y Emma como una adolescente en su primera cita la acompañó a la puerta de la habitación donde dormía Regina.
- Buenas noches Regina
- Buenas noches
Emma se giró para marcharse pero Regina la cogió del cuello de la camiseta que llevaba, la acercó hacia ella y le dio un beso que dejó a la rubia sin aliento, cuando las manos de Emma rodearon la espalda de la morena, ésta que no la había soltado de la camiseta la separó, y la dejó allí plantada con la boca entreabierta y un calor que salió de su vientre y subió hasta su cabeza.
Regina cerró la puerta tras de sí y se apoyó dos segundos en ella, suspiró y sonrió, antes de meterse en la cama sin hacer ruido para no despertar a su hermana, que ya dormía hacía unas horas. Al otro lado de la puerta Emma sintió un escalofrío en todo el cuerpo, caminó hacia la habitación de su hermano y sin preocuparse por el ruido se acostó con una sensación de triunfo y felicidad que la dejó dormir de un tirón toda la noche.
Los rayos del sol entraban por la ventana, iluminaban el rostro de Regina que se encontraba en una dulce duermevela, Emma se acercó despacio y sopló en su rostro, la nariz de Regina se arrugó levemente, Emma creyó morir en ese instante ante ese gesto, suavemente acarició la mejilla de la morena, y la despertó como lo hizo la primera vez que la vio entre las cajas del bar:
- Ey pequeña… vamos…
Regina abrió un poco los ojos y lo primero que vio al despertar fue a Emma muy cerca de ella.
- Hola… - Dijo incorporándose.
- Buenas días bella durmiente – dijo Emma mientras le dejaba un beso en los labios.
- ¿He dormido mucho?
- Tranquila, aún es temprano, mi abuelo se ha llevado a tu hermana y a Neal a la granja, y yo he pensado que podríamos ir a desayunar fuera
- Deja que me vista y nos vamos – Dijo la morena retirando las sabanas y saliendo de la cama, mientras Emma se quedaba apoyada en el marco de la puerta.
- Voy a vestirme – dijo Regina.
- Adelante, yo no molesto – Respondió Emma de brazos cruzados.
- Emma….
- Que no se diga que no lo he intentado, te espero abajo – Dijo Emma antes de salir corriendo, evitando así que Regina la alcanzara a golpear con un cojín.
La morena se puso unos vaqueros, unas botas altas y una camisa junto con un chaleco de piel, preparó una pequeña maleta marrón de piel y bajó al encuentro de Emma.
- Buenas días cariño, ¿qué tal has dormido hoy? – Le dijo Mary saliendo de la cocina.
- He dormido muy bien, muchas gracias Mary
- De nada cariño, ¿quieres café? Acabo de preparar un poco
- ¡Oh no Mamá! Vamos a dar una paseo, luego venimos a ayudarte para la cena de esta noche
- Está bien chicas, pasadlo bien entonces, no vengáis tarde cariño – dio un beso a cada una antes de marcharse.
- Tu madre dice "Cariño" demasiadas veces – dijo Regina justo al salir por la puerta.
- Creo que es su palabra favorita, o eso, o es que no recuerda nuestros nombres – rió Emma.
- ¿Dónde vamos?
- Es una sorpresa, sube al coche
Emma condujo hasta el centro del pueblo, paró en un cruce cerca de la calle central y la llevó hasta lo que le dijo era la biblioteca, un edificio de madera con un torreón, pero en vez de entrar por la puerta principal, se encaminó a un lateral y abrió una pequeña puerta, entraron directas a una estancia llena de estanterías y libros, parecía que no había nadie.
- Hoy la biblioteca está cerrada, no te preocupes que no hay nadie.
- Y si está cerrada… ¿no se supone que no podemos entrar?
- Ven, te voy a llevar a mi escondite secreto.
Cruzaron los pasillos llenos de libros, hasta otra puerta cerrada con llave que Emma se encargó de abrir, subieron unas escaleras y llegaron a lo que parecía ser la torre de reloj que había visto desde el coche. Emma golpeó levemente el cristal del reloj y éste se abrió levemente, dejando ver desde allí toda la calle principal, el bosque a un lado y el puerto al fondo.
- Este es el paisaje que hay pintado en la pintura de tu cuadro
- ¡Chica lista! – Le dijo Emma mientras sacaba de su mochila un pequeño mantel de cuadros, un termo y unos sándwiches – He traído café, bocadillos, zumo y un poco de bizcocho de mi madre.
- Gracias – respondió Regina sentándose y cogiendo el sándwich que le ofrecía Emma.
Desayunaron mirando por la pequeña ventana improvisada.
- Cuando necesitaba pensar, o la vida en casa se volvía complicada con la enfermedad de mi padre, venía aquí y el tiempo parecía detenerse
- ¿Qué le paso?
- Le diagnosticaron cáncer al poco de nacer Neal, le dieron un año de vida, fue un golpe muy duro para todos, pero era un hombre muy fuerte, fueron pasando los meses y los años, y creíamos que todo iría mejor, que lo acabaría superando, pero un año antes de que yo acabara el instituto, cuando tenía 17 años, enfermó de golpe y poco a poco su luz se fue apagando – Emma hablaba con mucha angustia de aquellos días, Regina se dio cuenta de lo mucho que le afectaba eso a la rubia.
- Al menos pudo veros crecer, y Neal pudo conocer a su padre
- Si… tienes razón, tuvimos suerte de disfrutar muchos momentos con él – Emma miró hacia la ventana, parecía vagar muy lejos de allí, Regina se acercó a ella, le acarició la mejilla y le besó el hombro, haciendo que Emma dejara atrás esos pensamientos.
- ¿Cómo descubriste este lugar? – preguntó Regina intentando cambiar de tema.
- ¿Te acuerdas del chico que nos encontramos ayer en el puerto?
- Si… - dijo Regina dudando si la historia le acabaría gustando.
- Tendríamos unos doce años, fuimos al puerto y estuvimos jugando con unos amarres que había, tiramos fuerte de las cuerdas y acabamos soltando el barco de un marinero, cuando el hombro se dio cuenta, en vez de ir a buscar el barco vino directo hacia nosotros, corrimos como nunca hasta llegar a la biblioteca, estaba la puerta abierta y subimos corriendo aquí, por suerte la bibliotecaria no nos vio y echo al hombre porque hacía mucho ruido – contó Emma recordando alegremente la historia.
- Vaya pieza estabas hecha
- Bueno he tenido mis momentos
Mientras contaban historias de su infancia las chicas intercambiaron besos entre risas.
- Tengo que decir, que me preocupaba la historia de cómo encontraste este lugar
- ¿Porque?
- Digamos que cuando has empezado a hablar de ese chico…
- De Killian?
- Si… Creí que habías venido con él para otra cosa
- ¿Para qué cosa? ¿Para hacer lo mismo que contigo?
- ¿Y qué haces aquí conmigo?
- Pues desayunar…
- ¿Viniste alguna vez a desayunar con él?
- Una vez me trajo, porque quería desayunar conmigo, pero pronto le dejé claro que no me interesaban sus desayunos – Contestó Emma riendo – Primero me preguntas por Ruby, luego por Killian… Es usted un poco celosa señorita Mills
- No soy celosa, eres tan cariñosa… no estoy acostumbrada a personas como tú, al principio creí que tenías un tipo de relación con Ruby, y el otro día Killian te abrazó de una manera muy intima, quizás es por eso que me extraña, porque yo no me comporto así
- Puede ser… no te negaré que me gusta que te fijes en esas cosas, pero ten claro que yo soy así, protejo y cuido a las personas que quiero
- Siento si te ha molestado, no era algo malo
- No te preocupes Regina, nos estamos conociendo, ¿no?
- Si… a veces me pregunto… ¿porque quieres conocerme?
- ¿Te has visto bien? La pregunta para mí sería, ¿Quién no querría conocerte? – le dijo la rubia lo más sincera que pudo.
Regina no pudo más que besarla otra vez, hasta que el móvil de la rubia comenzó a sonar insistentemente.
- Es Killian está en la cafetería de la ciudad con unos amigos, ¿te importaría si pasamos a saludarles?
- Claro que no, son tus amigos, seguro que estas deseando verles
- Genial
Volvieron al coche, Emma dejó su maleta, y fueron caminando hacia lo que le contó Emma era la única cafetería del pueblo, que estaba a rebosar de gente, al fondo un grupo de jóvenes de más o menos su edad bebían cerveza y jugaban a los dardos. Todos saludaron a Emma de manera efusiva mientras ella iba presentando a Regina a todos sus amigos de la infancia, algunos habían venido al pueblo en sus vacaciones y otros seguían viviendo allí, entre ellos estaban Killian, un chico algo desgarbado al que llamaban Jefferson, August el más tímido que saludó a Regina de manera más educada que los demás y Lily la única chica del grupo.
- Vamos Emma coge una cerveza para ti y otra para tu chica y juguemos a los dardos, haremos grupos de dos– Gritó Jefferson.
- ¡De acuerdo! Pero que sepáis que os vamos a pegar una paliza – les retó Emma antes de ir hacia Regina – ¿Te apetece jugar?
- ¿Tu chica? No he jugado nunca, no sé si sabré…
- Por eso no te preocupes que yo te enseño, ¿quieres una cerveza?
- Vale… - Dijo Regina no muy convencida, aunque sin querer desentonar entre el grupo.
Emma que se dio cuenta de su malestar.
- No te preocupes, compartimos una, a mí tampoco me apetece mucho – Le dijo guiñándole el ojo.
La rubia fue hacia la barra.
- No te preocupes morena, si quieres mientras viene Emma puedo darte algunas clases – le dijo Killian demasiado cerca para su gusto.
- Prefiero esperar a Emma, si no te importa – Contestó Regina tajante, no le gustaban las maneras de ese chico.
- Venga tío, juega y déjala en paz – Dijo August.
- Está bien, sólo quería ayudar a la chica
Killian le guiñó un ojo y se colocó frente a la diana para tirar los dardos. Mientras Regina buscaba con la mirada Emma y la veía hablar animadamente con la anciana de la cafetería, Lily se le acercó.
- Así que eres la nueva chica de Emma – Aquella chica no actuaba con mucha simpatía, fijaba su mirada en Regina, intentando intimidarla, por su parte la morena, acostumbrada a ese tipo de intimidación, sabía cómo jugar sus cartas.
- Soy Regina, y voy a la misma universidad que Emma – Contestó Regina con una falsa sonrisa.
- Yo soy Lily el primer amor de Emma
