Decimoquinta nota: Caricias en el pelo

"No es tan terrible, tú puedes con esto" se decía Raivis a sí mismo cuando sentía la pesada mano de Iván en su cabeza. Tantas veces se lo repitió que, ya hacia el final de esos días, a Raivis le parecía distinguir unas torpes caricias en el pelo cada vez que Iván le presionaba hacia abajo.