- Yo soy Lily el primer amor de Emma – La chica sonería más de lo debido al pronunciar aquella frase, en sus ojos podía transparentarse las imágenes vividas con la rubia.
- Y por lo que veo no has sido el último – Contestó Regina, enarbolando su mejor sonrisa.
La sonrisa de Lily desapareció de un plumazo al escuchar esa frase, en el momento en que se acercó un poco más de lo debido, Emma llegó interponiéndose entre las dos, intuyendo que algo no iba bien.
- Ey Lily… ¿qué tal va todo? – Dijo la Rubia pasando su cuerpo por las dos chicas, haciendo que se separaran y le prestaran atención a ella.
Los ojos de las dos chicas se cruzaron una última vez, antes de prestar atención a Emma.
- Si todo va muy bien… aun estoy esperando que vuelvas a verme a la universidad, sólo estamos a dos horas de camino
- Lo sé… pero he estado ocupada, quizás pueda el próximo semestre
- Eso espero – Dijo Lily guiñándole un ojo, antes de ir a buscar los dardos. – ¿hacemos equipos?
- ¡Yo voy con Regina! – Grito rápido Emma, alzando la mano y colocándola por detrás de los hombros de Regina que a su lado, aun estaba intentado descifrar que quería la tal Lily de Emma.
- Vale, yo voy con Kilian – Dijo Jefferson golpeando el hombro de su amigo.
- Y yo con Lily – aclaró August acariciando con cariño el brazo de su amiga.
- Jugamos al 301, que estoy desentrenada – se excusó Emma.
- Por mi bien
- Si por mí también
- El 301 es el juego más fácil, partimos de esa puntuación, una vez sumados los puntos que hemos conseguido tirando los tres dardos los restamos a la puntuación que tenemos, así hasta llegar a cero – Explicó Emma a Regina que escuchaba atenta, pues nunca había jugado. – Empiezo yo, y así te quedará más claro.
Emma cogió los dardos y mientras explicaba a Regina otra vez las reglas del juego lanzaba los dardos justo al lugar donde ella quería, la morena entendió rápido que así pasaban el rato el grupo de amigos, ya que todos sabían cuando les tocaba tirar a cada uno y qué tipo de estrategia utilizar, todos menos Regina que a su parecer era un juego bastante repetitivo y monótono, no entendía la expectación que había creado entre los lugareños.
Pronto le tocó a la morena que se puso delante de la diana sin saber muy bien qué hacer, miró al centro y lanzó sin más el dardo, que para su sorpresa salió tan desviado que fue directo a la pared.
Preocupada por los ojos que la miraban volvió a lanzar otro dardo, tan rápido que ni siquiera se preocupó por posicionarse correctamente, así que a pesar que el dardo tocó la diana, rebotó y cayó al suelo.
Killian y Lily empezaron a reír, hasta que Emma les lanzó una mirada severa e intentaron hacer creer que les había entrado un ataque de tos.
- No te preocupes, mira, ponte así, tira más tranquila – Emma se colocó justo detrás de Regina, pegó su cuerpo al de la morena y la hizo girarse levemente mientras le movía la cadera y cogía su mano.
- Acompáñame en el movimiento, no tires aún – El brazo de Regina se movía adelante y hacia atrás como Emma le marcaba. La morena notaba la respiración de Emma en su oído, la rubia estaba realmente cerca, podía notar su pecho apretarse contra su espalda al respirar, por un momento se olvidó que estaban en esa posición para enseñarle a tirar.
- Creo que lo he cogido – Dijo Regina azorada por sus propios pensamientos.
- Venga inténtalo
Regina lanzó y esta vez sí dio en la diana, aunque sólo puntuó en el número 3, Emma gritó como si ya hubieran ganado, cogió a la morena por detrás y la felicitó exageradamente, todos aplaudieron también, todos menos Lily, que al asistir a la clase particular que Emma había dado a Regina, enfadada fue rápidamente a coger los dardos y seguir tirando.
Siguieron jugando e interactuando entre ellos, la rubia se interesaba por la vida de sus amigos, les preguntaba por los estudios y les aconsejaba, jugaban entre bromas y gestos de cariño, para el disgusta de ambas, Emma trataba con cariño tanto a Lily como a Regina, y aunque alguien que observara la escena podía ver como Emma no dejaba de estar muy pendiente de Regina y se preocupada en introducirla en las conversaciones, a la morena le molestaba esa interactuación con Lily.
Aunque Regina iba mejorando cada vez más al finalizar la partida quedaron las últimas, algo que para sorpresa de la morena a Emma no le sentó muy bien y decidió que ya era hora de volver a casa para ayudar a su madre con la cena de esa noche, se despidieron de todos y se marcharon, camino al coche Emma quería saber si Regina se había sentido incomoda.
- ¿Has estado bien con mis amigos?
- Si, son todos muy simpáticos
- Puedes ser sincera, a veces son un poco brutos
- Sí que lo son… pero se nota que os tenéis mucho cariño
- Hemos crecido juntos, nos conocemos desde que estábamos en la guardería
- Guau! Eso es mucho tiempo
- Nos conocemos perfectamente, por cierto… quería comentarte algo… Lily es… - La rubia se estaba poniendo nerviosa, se rascaba la cabeza mientras intentaba encontrar las palabras.
- Es tu ex novia – Concluyó la morena, viendo que Emma empezaba a pasarlo mal.
- ¿Cómo lo has sabido? – Preguntó ingenua.
- Ella solita se ha encargado de decírmelo
- Vaya… es un poco temperamental, pero es buena chica, espero que no te haya dicho nada raro
- Tranquila, se ha limitado a dejarme claro que fue tu primer amor – Dijo Regina remarcando las últimas palabras, la mueca de Emma se hizo más grande.
- Fue mi primera novia, pero con el tiempo me di cuenta que éramos mejor amigas y todo acabó hace años
- No tienes que darme explicaciones
- Pero yo quiero dártelas, no es nada malo, yo he conocido a Robin y no pasa nada
- Si con conocer, te refieres a pegarle un puñetazo…
La dos rieron ante el comentario y la tensión dentro del coche se rebajó un poco, la morena quiso zanjar el tema.
- Digamos que cada una ha conocido a un ex de la otra, algo que quedó en el pasado, ahora simplemente vayamos a tu casa a ayudar a tu madre
- ¿Un ex? ¿Cuántos tienes? – A Emma no se le escapó el detalle, estacionó el coche y miró a Regina con cara de pánico, que le sonrió al ver la cara que había puesto.
- Esta usted atenta a mis palabras Señorita Swan, me gusta – le dio un beso en la mejilla y bajó del coche.
Emma salió detrás de ella, intentando alcanzarla para volver a preguntar, pero la morena había sido rápida y ya esperaba a que Mary Margareth abriera la puerta de casa.
- Hola chicas, ¿cómo ha ido el paseo? ¿Regina te ha gustado el pueblo? ¿Donde habéis estado? – Mary besó a las dos y las condujo a la cocina mientras las acribillaba a preguntas.
- Si, es un pueblo muy bonito, hemos paseado por el centro, Emma me ha enseñado la biblioteca – dio respuesta Regina.
- No sabía que estaba abierta hoy – Dijo Mary.
- La biblioteca está abierta siempre Mamá
Al entrar en la cocina, se encontraron a Zelena con un delantal y cubierta de harina, amasando en un bol, Mary se puso a su lado y siguieron cocinando, la niña estaba tan concentrada que no fue hasta que su hermana se acercó y le dio un beso en la frente no se percató de su presencia.
- ¡Mira Regina! ¡Estamos haciendo galletas!
- Ya lo veo pequeña, espero que te hayas portado bien
- Es un sol, se ha portado estupendamente, me ha ayudado a preparar el pavo y las verduras, ahora estamos con el postre, es toda una cocinera – Dijo Mary dándole un cariñoso abrazo a la niña.
- Emma ¿puedes dejarme otro delantal? Voy a ayudar a tu madre – Preguntó Regina.
La rubia se acercó al armario y cogió un par delantales más, se puso uno y le dio el otro a Regina. Hasta Neal cuando bajó a por un poco de agua acabó ayudando a cortar las verduras y preparar el puré de patatas, pasaron el medio día y parte de la tarde picoteando y preparando la casa para la cena de esa noche, todos estaban muy contentos, Neal y Zelena fueron los primeros en ir a ducharse y prepararse para la cena, más tarde Emma fue a buscar a su abuelo a la granja, dejando a Regina acabando de hacer un pastel de manzana que se había empeñado en cocinar para agradecer a Mary y su familia tanta hospitalidad.
- Vamos Regina ve a prepárate, no te preocupes que yo vigilo la tarta – insistió finalmente Mary.
- Está bien
Regina subió a su cuarto y se encontró a su hermana cepillándose sus rizos pelirrojos.
- Regina, este cepillo me pega tirones… ¿Puedes ayudarme?
- Si cariño, ven siéntate aquí - La niña le tendió el cepillo y se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, delante de su hermana.
- Hoy lo he pasado súper bien
- ¿Es bonita la granja?
- ¡Es enorme! – se agitó la niña – Pero no es una granja cualquiera, Neal me ha contado que antes había muchísimas vacas y las usaban para matarlas, pero Emma ha dicho que ya no quiere matar mas animales y ahora viven allí y la gente puede ir a visitarlos, es como un zoo
- ¿Sí? ¿Y hay muchos animales?
- Pues hay cerditos, vacas, gallinas, cabritas, ovejas, conejitos… - numeró la niña -Viven todos en sitios enormes y el abuelo de Emma está construyendo una casa para quien quiera ir a visitarlo también pueda quedarse a dormir
- Eso es estupendo
- ¡Sí! ¿Podremos venir cuando lo acaben?
- Si nos invitan…
- ¡Mary ya lo ha hecho! Regina… ¿porque nuestra madre no es como ella?
- Bueno cada niño tiene una madre…
- Si pero… Mary… ¿soy mala persona por desear que Mary sea mi madre?
Regina dejó de cepillarle el pelo y se sentó con ella en el suelo, la abrazó con todas sus fuerzas, intentando como hacía siempre, transmitir todo el amor que le faltaba de su madre a la niña.
- No eres mala persona, eres una niña estupenda Zelena, nuestra madre nos quiere mucho, pero su forma de demostrarlo es distinta a la de Mary
La niña abrazó fuerte a su hermana, se separó de ella y le dedicó una sonrisa pícara.
- Emma me gusta
- Me alegro... – Dijo Regina descolocada ante la salida de la niña.
- Digo que Emma me gusta para ti – La niña movía las cejas exageradamente para hacer entender algo a su hermana.
- ¿Para mí? – La morena estaba atónita, no sabía si quería entenderla.
- Neal me ha contado que a Emma le gustan las chicas y me ha preguntado si salís juntas, al principio le dije que no, porque tu sales con chicos, pero luego esta mañana mientras estábamos en la granja le he dicho que si
- ¿Y porque le has dicho que si?
- Por como os miráis
- ¿Y según tú como nos miramos señorita?
- Estuve pensando… y en el coche vi como querías agradarla, habláis muy cerca, sonríes igual que cuando montas a caballo, además esta mañana antes de irnos había olvidado los chicles en el cuarto, y subí para buscarlos, pero al final cambié de opinión, porque ella estaba en la puerta de nuestra habitación y te miraba mientras dormias
- ¿¡Qué!? – Regina estaba atónita ante todo lo que le había dicho la niña.
- Al principio me ha parecido un poco raro, pero Neal me ha dicho que su madre hacía lo mismo a veces cuando su padre dormía, y le explicó que lo hacía para vigilar su sueño, así que creo que es algo bonito – Zelena le dio un beso a su hermana y se levantó del suelo para vestirse – No te preocupes tu secreto está a salvo conmigo,
- ¿Qué secreto?
- Que Emma te gusta más que montar a caballo
La morena cogió sus cosas de aseo y su toalla y se dirigió al baño, un poco impactada por la conversación para ella surrealista que había tenido con su hermana pequeña, se metió bajo el agua caliente y volvió a repasar lo que le había dicho su hermana, le gustaba Emma más que montar a caballo… claro que le gustaba más que eso, se sorprendió ante la simplicidad de la niña, Regina era muy feliz montando a caballo, era su momento de huir, de desconectar de todo lo que la rodeaba, para ella Emma era algo muy parecido, había entrado en su vida, como entraba la rubia en cualquier habitación como un torbellino, haciéndose notar sin quererlo, sin saberlo Regina se estaba dando una oportunidad a ella misma para descubrir a Emma, por primera vez no tenía miedo, era imposible tener miedo al lado de la rubia.
Al salir de la ducha si algo le quedó claro fue que hasta el momento no se había planteado qué estaba realmente haciendo con Emma o hacia dónde quería llegar, y gracias a la conversación con Zelena quizás valía la pena dejarse llevar y esforzarse más.
Iba tan distraída que no reparó en que se había llevado la ropa para vestirse en el baño y tampoco se paró en la puerta a escuchar si había alguien en el pasillo, así que abrió la puerta sin más con sólo una toalla encima, y los cabellos mojados.
Para su sorpresa en la puerta de la habitación de Neal estaba reunida parte de la familia Swan; Emma, Neal y un chico alto y rubio, muy parecido a Emma hablaban mientras un niño de unos 6 años correteaba por allí, el niño que en ese momento se encontraba haciendo el avión paró de golpe y gritó:
- ¡Papi! ¡Una mujer desnuda!
Los adultos se giraron hacia Regina, que estaba roja como un tomate y se quedó paralizada, no pudo más que ajustarse la toalla.
- Junior no es una mujer desnuda, es Regina – Contestó Neal sin quitarle la vista de encima.
Un imperceptible hola salió de los labios de Regina antes de volver a encerrase en el baño y cerrar la puerta de golpe, aquella cena no podía empezar peor…
